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domingo, 3 de junio de 2007

UN POEMA DE MAYO DE PATRICIA CHANG


Estoy mojada, en lo que se puede ver y en lo que no
La conjunción de mis lágrimas con el agua de sal
se debe a ti y a tu mal amor
En este mismo lugar me declaraste tu amor y en este
mismo lugar me dijiste adiós, nuestro amor no va mas.
Y así creaste en mi vida un ciclo sin principio ni
final que mis pies fueron a andar
Y es que en un intento por olvidarte a lugares
sagrados mis pies me llevaron y todos a ti me
regresaron.
En plena oración es de ti que me asalto un intenso
dolor rompiendo con su intensidad
la intensidad de mi oración,
siendo mi oración un verdadero nexo con el señor.
En otro intento por olvidarte
a lugares de pecado mis pies me llevaron
y todos a ti me regresaron.
En plena euforia de una pasión
es de ti que me asalto de repente
un vació causándome un terrible dolor y haciéndome
olvidar mi pasión,
siendo mi pasión una verdadera lujuria sin nombre y
sin señor.
En un intento por olvidarte a lugares sagrados y de
pecado mis pies me han llevado y todos a ti me
regresaron.

Ahora estoy en este mismo lugar donde todo fue a
comenzar y todo fue a terminar.
Ese paisaje esta igual que hace un año atrás y a
nuestro recuerdo no traiciona ni una pincelada de
color.
Veo ese mar que fue testigo de nuestra unión
y de nuestra eterna separación
Fue y siempre será una tentación:

Sumergirme en el y mi vida lentamente acabar,
que se acabe este dolor que desde el alma
es un grito no correspondido sin pausa: "te amo"

Pero se una verdad al igual que ese sol en el
horizonte en lo que me resta de vida siempre brillara:

... que estando en el agua, entrando el agua a mi
organismo sintiendo mi vida váyase a acabar, desde el
fondo de mi alma habrá un grito desesperado y sin
pausa que a la superficie siempre me hará regresar
El grito es el mismo que me hizo empezar: "te amo"


Y es que es mejor haber conocido los colores que vivir
perpetuamente en la oscuridad, aunque la luz
brillando intensamente y sin poder parpadear: “cause
dolor”. Eres ramificaciones en el alma que me hacen
ver y sentir por un nuevo camino, fibras vírgenes que
al ser por ti tocadas despertaron nuevos sentidos que
antes en ellas se hallaban inactivos, haciéndome
amar de un modo nunca antes en mi existido. Tan
grande, tan divino que todo lo que pude haber vivido
en una vida en un segundo lo he vivido contigo.
Ahora estoy mojada.
A veces Dios desde arriba me mira ¿ se apiada de mi? y
me concede un momento de paz, tranquilidad, me aleja
de este dolor. Aunque ese momento de Dios un segundo
después se vuelva una contradicción por causarme dolor
el hacerme olvidar por cómo de su mismo amor de Dios
también te he de amar.

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