domingo, 17 de octubre de 2021

Documentales. Entrevistas a escritores argentinos, de Rolando Revagliatti, reseñado por Eduardo Dalter


Voces de la poesía argentina

UN EDIFICIO ENORME, CON NUMEROSAS VENTANAS

Seis tomos reunidos de entrevistas a poetas argentinos

Casi ocho años dedicó el poeta Rolando Revagliatti (Buenos Aires, 1945) en realizar más de 150 entrevistas a poetas argentinos (159, en verdad), para finalmente reunir los contenidos de éstas en seis tomos, que llevan el nombre "Documentales/ entrevistas a escritores argentinos", bajo el sello Ediciones Richeliú.

Entrevistas medianamente prolongadas, realizadas entre mayo de 2013 y diciembre de 2020, que asimismo el poeta fue publicando en prestigiosos periódicos del país y en revistas poéticas y culturales argentinas, del continente y de Europa, acompañadas por algunos poemas y fotos de sus autores.

En sus más de 2.400 páginas monologan y dialogan con el entrevistador poetas de varias generaciones y promociones, de los más diversos estilos y corrientes del pensamiento, para reflejar así un universo amplio, a veces contrastante, y enriquecido siempre por cada horizonte y cada aporte singular.

Leemos así, en los distintos tomos y en un tramado cuasi infinito de voces, a Rodolfo Alonso, Marcos Silber, Cristina Piña, Eugenio Mandrini, Santiago Sylvester, Manuel Ruano, Paulina Vinderman, Susana Romano Sued, Rafael Felipe Oteriño, Dolores Etchecopar, Rogelio Ramos Signes, Juan Carlos Moisés, María Teresa Andruetto, Marta Cwielong, y quien escribe estas líneas, en el marco vasto y equilibrado que se presenta.

Cuando el autor de esta obra dio por iniciada su nueva tarea, ya contaba con varias décadas de observación al respecto y con una producción poética que se fue jalonando en numerosos títulos, en su mayoría de buena distribución, que fueron confluyendo, ya mediante una selección, en su "Antología poética" (2009), que tuve el honor de espigar y prologar.

El material reunido es cuantioso, sin temor de exagerar, en estos casi dos millares y medio de páginas, cuyo curso es de constante estímulo por la diversidad y el sello propio que cada poeta va imprimiendo en sus respuestas, que no pocas veces son dudas o interrogantes deslizados o arrojados al aire o al lector.

La difusión e irradiación que fueron teniendo estas entrevistas, ya que la casi totalidad de ellas fueron incluidas, como dijimos, en suplementos de diarios y en revistas culturales del país, del continente y del mundo, configuraron también una medida de conocimiento a priori de la obra presente en su conjunto.

Tal es así, y aunque no dejó de sorprenderme, que en un conocido cafetín de Roma, de la céntrica Vía Solferino, dos profesores de letras, siempre interesados por la producción literaria latinoamericana, y específicamente en la argentina, me preguntaron por la serie de entrevistas a poetas que estaba llevando a cabo y difundiendo el poeta Rolando Revagliatti.

Venezuela y España son también países en que las entrevistas de Rolando se hicieron y hacen conocer en los círculos poéticos y culturales a través de las diferentes publicaciones que se fueron haciendo eco o interesando. La de este autor, con sus "Documentales", ciertamente, se afirmó como una siembra en el tiempo, con paso sostenido.

Y ahí están los tomos, virtualmente uno encima del otro, para diseñar un mapa posible de las voces de la poesía argentina ahí reunidas, que dicen, se dicen, nombran, andan, viajan, como tras los bastidores de cada poema, en un recorrido que no solamente es para el hoy y para el próximo año.

No es ésta, sin embargo, una obra totalizadora de la poesía argentina ni pretende serlo, ni es tampoco una suerte de antología, sino que es o se confirma como un muestrario amplio, amplísimo, de entrevistas a bardos nacionales, en incontables casos de inobjetable presencia y representatividad. Es una carta abierta, también, plena de vida, arrojada hacia el futuro.


Eduardo Dalter

Lobos/ San Justo, septiembre, 2021



*Los seis tomos de ‘Documentales. Entrevistas a escritores argentinos’ se encuentran disponibles gratuitamente en http://www.revagliatti.com/richeliu-ediciones.htm 


‘Documentales. Entrevistas a escritores argentinos’ de Rolando Revagliatti. Libro en seis tomos editados electrónicamente (Ediciones Richeliú, Buenos Aires, 159 escritores, 2425 páginas). Disponible en 

http://revagliatti.com/richeliu-ediciones.htm 


Tomo I, 30 escritores: Simón Esain, Ricardo Rubio, Griselda García, Susana Szwarc, César Cantoni, Wenceslao Maldonado, María Pugliese, Marcela Predieri, Manuel Ruano, Gerardo Lewin, Eugenia Cabral, Marcelo Juan Valenti, Graciela Perosio, Hugo A. Patuto, Marcos Silber, Silvia Guiard, Flavio Crescenzi, Francisco A. Chiroleu, Eduardo Romano, Rafael Alberto Vásquez, Norma Etcheverry, Gabriel Impaglione, María Rosa Maldonado, Alberto Luis Ponzo, Alberto Boco, Osvaldo Ballina, Paulina Vinderman, María Teresa Andruetto, Alejandra Pultrone y Lisandro González.


Tomo II, 25 escritores: Alicia Grinbank, Michou Pourtalé, Alfredo Palacio, Rodolfo Alonso, Claudio Simiz, Lilia Lardone, Daniel Calmels, Marcela Armengod, Marion Berguenfeld, Irma Verolín, Paulina Juszko, Patricia Severín, Graciela Maturo, Liliana Ponce, Sonia Rabinovich, Valeria Iglesias, Marta Miranda, Carlos Barbarito, Jorge Brega, Dolores Etchecopar, Susana Rozas, Héctor Freire, Susana Romano Sued, Jorge Ariel Madrazo y Carlos Penelas. 


Tomo III, 25 escritores: Ricardo Rojas Ayrala, Marta Ortiz, Carlos Aprea, Anahí Lazzaroni, David Birenbaum, Adrián Sánchez, Juan Carlos Moisés, Elizabeth Molver, Eugenio Mandrini, Sandra Cornejo, Carlos Enrique Berbeglia, Santiago Espel, Hugo Toscadaray, Marina Kohon, Roberto Cignoni, Victoria Lovell, Orlando Van Bredam, Ricardo Costa, Susana Macció, Raúl O. Artola, Claudio Portiglia, Guillermo E. Pilía, Luis Bacigalupo, Nilda Barba y Marta Cwielong.


Tomo IV, 25 escritores: Luciana A. Mellado, Carlos Cúccaro, Inés Legarreta, Silvia Mazar, Oscar Steimberg, Antonia B. Taleti, Patricia Coto, Marcelo Leites, Genoveva Arcaute, Ángela Gentile, Julio Aranda, Marta Braier, Tomás Watkins, María Lilian Escobar, Carina Sedevich, Raquel Jaduszliwer, Javier Galarza, Laura Forchetti, Liliana Bellone, Yamila Greco, Laura Szwarc, Eduardo Mileo, Cristina Piña, Mariano Shifman y Antonio Ramón Gutiérrez.


Tomo V, 23 escritores: Paula Winkler, María Malusardi, Eduardo Dalter, Pablo Queralt, Marcelo Vernet, Fabián Soberón, César Bisso, Marisa Negri, Reynaldo Jiménez, Jorge Goyeneche, Alejandra Méndez Bujonok, Romina Funes, Carlos Juárez Aldazábal, Rogelio Pizzi, Estela Barrenechea, Marcos Rosenzvaig, Osvaldo Spoltore, Gerardo Burton, Alicia Salinas, Alejandra Correa, José Ioskyn, Fernando Sorrentino y Alberto A. Arias.


Tomo VI, 31 escritores: Rodolfo A. Álvarez, Fernando Delgado, José Muchnik, Bibi Albert, Claudia Schvartz, Jorge Castañeda, Jorge Luis López Aguilar, Luisa Peluffo, Rita Kratsman, Laura Calvo, Rogelio Ramos Signes, Luis Benítez, Liliana Aguilar, Guillermo Fernández, Mónica Angelino, David Antonio Sorbille, Carlos Norberto Carbone, Leonor Mauvecin, Rubén Sacchi, Horacio Pérez del Cerro, María Amelia Díaz, Cristina Mendiry, Santiago Sylvester, Roberto D. Malatesta, Gloria Arcuschin, Rafael Felipe Oteriño, Alejandro Méndez Casariego, Liliana Díaz Mindurry, Carmen Iriondo, Lucas Margarit y Carlos Dariel.

miércoles, 29 de septiembre de 2021

Nueva traducción al inglés de Blanca Varela

A la edición de la breve antología Rough Song, publicada con The Song Cave (Brooklyn, New York) en traducción de Carlos Lara en 2020, ahora se suma The Blinding Star, amplia antología (184 páginas) de Blanca Varela, publicada recientemente en setiembre de 2021 por Tolsun Books, editorial localizada en Flagstaff, Arizona, las traducciones han estado a cargo de Lisa Allen Ortiz y Sara Daniele Rivera. En esta antología se incluye de manera integral los poemarios El libro de barro y Concierto animal. Se puede comprar el libro en este link: https://www.spdbooks.org/Products/9781948800440/the-blinding-star.aspx 

Rough Song de Blanca Varela (New York: The Song Cave, 2020. 98 págs.). Primer libro de Varela traducido al inglés por Carlos Lara. Rae Armantrout, una de las más reconocidas Language Poets ha dicho: "Los poemas de Varela son casi violentos en su brevedad. Poco sentimentales y a menudo sombríos, siempre son sorprendentes. Descubrirla amplía mi imagen del mundo". Link para comprar el libro: https://the-song-cave.com/.../rough-song-by-blanca...

lunes, 13 de septiembre de 2021

POEMAS DE LIUDMYLA DIADCHENKO (UCRANIA)

 


Liudmyla Diadchenko (1988). Poeta, ha sido vicepresidente de la Asociación Ucraniana de Escritores; miembro de la organización de rating de la literatura ucraniana “Libro del Año”; Doctora en filología (Teoría de la literatura) y estudiosa de la mithopoesis y la hermenéutica, entre otros temas.

Autora de los libros Cuota de entrada (2011), Una gallina para el turco (2017), Kedem (2021), este último laureado con el premio germano-ucraniano “Olecia Gonchara” (2017) y en el concurso literario “Poesía a la sombra del granado” de la Asociación de la diáspora de Azerbaiyán (2018). Lіudmyla Diadchenko es miembro de la Unión de escritores de los pueblos del mundo en Kazajistán. Ha participado en el Festival Internacional de Poesía y Literatura de Estambul (Turquía 2017 y 2019); Festival Noches de Sapanca (Turquía, 2018); VI Festival de poesía de Sidi Bou Said (Túnez, 2019) y en el Festival Internacional de Poesía “Fikret Demir” (Chipre, 2019), 30 ° Festival Internacional de poesía de Medellín (Colombia, 2020), I Festival Internacional de Poesía y Literatura de Kahramanmarash (Turquía, 2020). Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, árabe, еspañol, bosnio, chino, croata, georgiano, ruso, azerbaiyano y turco. Vive y trabaja en Ucrania (Kyiv).



Traducciones de Tallulah Flores


*

¿qué quedará de ti? ¿hojas marchitas y este par de pieles 

que te quitaste como una serpiente? ¿tallos de ajenjo muertos? 

¿brotes de ambrosia? los dioses griegos gustaban de esta hierba 

pero la carne de los dioses es el veneno de la mujer los dioses no somos nosotros 

el néctar produce alergia (como chador he ahí la mascarilla quirúrgica) 

y las hojas muertas hacen ruido en noches de delirio 

¿qué quedará de mí? Antes, te despojaste de todo 

y la travesura de la sota de corazones frente a eso es una parodia juvenil,

mientras que nos preguntamos ¿qué nos queda?: símbolos, recuerdos o solo mentiras? 

de jesús —la cruz, de van gogh —los girasoles, de hugo —quasimodo 

y del mundo —los huesos de todos aquellos que fueron conducidos por Dios 

a la aventura de esta tierra bajo el cielo.



*

Aquí, desde estas latitudes que son tu norte,

Estrechando el horizonte de ocasos dorados, 

Como sardina en lata, desvelada por más de uno       

(al observar nuestras piernas, nuestra longitud común)

Leo signo a signo las claves del horóscopo:

En general, nada cambia los fines de semana.

Sería más fácil consultar a las estrellas, a esa alegría

Tan suya que abruptamente   

Colma la habitación, y a los vecinos cercanos.

¿Qué hay de mi desierto? ¿Se ha secado la arena?

Atravesarlo no es nada del otro mundo para ellas.

Así que aquí, después de interferir tus relaciones, cualquiera que ellas sean, 

Las palomas vuelan hacia el cielo como una oración a Dios.



*

Julio me dejó unas cuantas tormentas magnéticas,

Tú me dejaste una que otra neurosis nueva.

Estoy amasando agosto para que crezca todo.

Amaso la estancia respondiendo a las huellas y tomando extraños cursos.

Para leer recetas y la alegría de hornear un poco.

Este es mi interior, mi verdad palpable. 

Todo barján es modelado por vientos solitarios,

Pero la arena es la misma, el desierto es el mismo, plenos de temor.

Tan sólo levanta algunos escarabajos, chacales o cualquier otro compañero

Y despréndete de tu indecorosa compasión.

Deja que tu agosto triunfe por completo,

Y haz que tus dedos se embadurnen como lo hicieron los caquis.



*

 Un libro de Kafka corrobora el absurdo de los últimos quince días.

Unas copas de vino corroboran la fiesta de la última noche.

Es un tanto difícil mirar de frente la verdad o las fantasías de los escritores.

Y nuestra historia es como una manta arrugada con los primeros rayos del sol.

"¡Por el futuro!", dices levantando la mano y haciendo una venia a la ventana,

Dispuesta frente a las plazas y a los cuerpos elípticos, silenciosos.

Ni las radiografías podrían mostrar esta irritante razón tan prolongada,

¿Por qué el alma tiene los pelos de punta? Si eres inteligente, lo descifrarás.

¿Y qué necesitan? ¿Por qué no reposan en las ventanas o en las mantas?

¿Y por qué se ocultan entre los remos en quietud en medio de la niebla?

Las perspectivas vuelan desde los ojos como de las manos un pájaro hambriento.

Entonces mañana ya no habrá silencio, no, Kafka, ya no habrá pájaros.



*

Ikebana son las grullas que emigran hacia tierras y arenas extrañas.

Cuando se cuelgan sobre mi mesa, conquistan mi corazón.

¿Qué beneficios tendrán? Como se les enseñó a los patos, ellas saludan,

Mientras afuera, una calle sumisa besa los talones de alguien.

Un final de otoño,  querida, trae virus, tos y un cielo amargo,

Frotando sarcásticamente mi nariz en el manojo de errores cometidos alguna vez.

Un pato morderá una estrella en medio de la noche y compartirá la presa

                                                                                                                   con algún  joven,

Volará hacia el este cubriendo apenas su rostro con un chador.

Sucumbo a mi camino y soy devoto como todo vagabundo.

Dos maletas, traslados nocturnos, una taza de té barato sin azúcar.

Hay una grulla en el cielo. ¿Puedes ver? Puedes preguntarte esto...

¡Saluda a la grulla! ¡Deséale "Buen viaje"! ¡Madura! 



*

La matemática no tiene esperanza. La lógica es desayuno luctuoso.

El cereal de alguien se enfría.

El espacio es tan libre que incluso engañando  

Nadie tomará la iniciativa ni se asustará ante las penas de prisión.

Aunque fragmentos de este cielo se fijen a la ventana,

Las moscas y las hadas pasarán sin problemas a través de los marcos,

Y el eco, afirmando la buena acústica del dormitorio

Sin ninguna resistencia, seguirá deambulando por allí.

Son las ocho y veinte. Un infinito pródigo de arenas y de olas.

No permite enfocar el drama de la vida eterna.

Tu lengua materna te compromete: un "cuco" asustado se escapa,

Esta fue la primera palabra pronunciada por Adán.



*

 Capitán, ¡veo tierra donde desembarcar!

Hay una ciudad con murallas pero sin torre,

Donde los pavos reales desfilan al mediodía,

Donde los arcángeles miran desde los rascacielos en reposo,

Y comparan los acontecimientos con las aplicaciones de la tabet

Hundiéndose felizmente en el dióxido de carbono... Capitán,

                  ¡Esta capital me sumerge hasta el fondo!

¿Se me ha volado el sombrero o me estoy volviendo loco?

Hastiado por lo visto a través del telescopio,

Ahogado por la tristeza agarrando mi garganta

Capitán, dé una orden

                                        Me bajaré del barco.

Capitán,

            Permítame bajar.

                                         Lo que deseo es la tierra.



*

Uno al lado del otro con los genios. Aquí

Se encuentran. ¡Solo frota una tetera eléctrica!

Tienes mis números. Si lo deseas, llámame

O pasa la noche aquí, no hay problema.

Las amas de casa tienen ollas y otras cacerolas.

Pero yo tengo algunos arenques, agua y tengo al genio

Empacando mi dote en la maleta,

Pero le hace falta tiempo. ¿Cómo podría arreglárselas solo?

Sin separar los calcetines, al principio,

Por lo que todo quedará en manos del destino.

"Ábrete Sésamo", dirás, mientras me abandonas

Y serás observado por mis genios.




Traducciones de un traductor de Venezuela


***

mi capitán, ya el ancla tocó fondo y

ante los ojos se levanta una ciudad

sin torres, amurallada. durante el día

sus lugareños redoblan con tambores

marchas en fastuosos desfiles.

y arriba en lo oculto, desde sus edificios

vigilan arcángeles para que todo obedezca

a las normas escritas en las tablas.

desde el dióxido de carbón

el rostro hundido emerge.

capitán, esta ciudad tan hondo me carcome,

me arrebata el sombrero, arranca los techos.

agotado de todo lo visto detengo la mirada,

en mi catalejos veo la tristeza jadear asfixiada

por unas manos.

capitán, quiero bajar, dé la orden,

permítame quedarme en esta orilla.

  


*** 

tengo un asno  —arrímale heno, dale zanahorias–, que no se le ocurra pensar,

porque a su lado se extiende un país tan posible como todos los rumbos en

los que cabemos tú y yo.

haz dos atados con ese manjar de nueces,

en la sombra eleva una oración al sol.

decídete a elegir una ruta

y si aquí has llegado a querer a alguien,

no le mires –bien sea Caín o bien Abel–, definitivamente

no hay milagros. sólo existe este camino que se extiende

ante los ojos.

ya el asno se tragó su zanahoria.

elevo mi voz, grito y sólo el polvo y la arena me responden.

emprendo el viaje junto a ti,

ya veremos –mientras vamos–, si al menos Dios

no nos ha olvidado



*** 

aquí.

comprimiendo el horizonte hasta tus latitudes norte,

donde el otoño es ahora dorado.

acomodados como sardinas en la estrecha lata –y justo es decir que vistas desde acá,

nuestras piernas tienen una longitud común–, y


los horóscopos en los periódicos, por cierto,

son iguales para todos en cualquier día de la semana –sus páginas raídas…


es más fácil consultarle a las estrellas: con sus jugosas sonrisas

que inundan la habitación –inclusive la de abajo.


¿cómo seguirá allá mi desierto? ¿se habrán resecado sus arenas?

se han colado hacia la tierra –sus perspectivas son de un tímido optimismo.

Aquí estoy. contigo y tus alas recogidas,

mientras en el cielo las palomas las extienden,

como elevando en silencio una plegaria



*** 

cruzar Venecia –no por su lado más hondo–,

                                                         sino a lo largo,

de arriba a abajo. recogiendo sueños, tropezando góndolas;

es un territorio en el que no se ve adónde ni desde dónde

han caído esas lluvias

ahora es invierno en tus tierras

tienes frío. se oculta la madriguera en la arena

y es evidente que su clima es cambiante como en las mujeres

es hora de encender las fogatas

y navegar con buen viento hasta la orilla

¿acaso no conocen el invierno sureño y el frío metido entre las uñas?

aquí están las máscaras de mi carnaval… nada ha servido para acercarme

ni un gramo más a ti; voy a las redes bajo el agua

los gondoleros te hacen señas y tu los llamas “barqueros”



***

codo a codo con los genios. los hay por aquí –frota

la tetera eléctrica y verás.

mis números están anotados –si quieres llama–

y así, casualmente, te quedas esta noche.

las ollas y los calderos se fueron con los dueños–

hay arenques agua y ginebra

mi dote cabe en una maleta,

a él no le dará tiempo porque él empaca solo.

no vayas a dejar tirados tus calcetines,

al final –será lo que el destino quiera.

ring-ring suena la puerta y tu susurras: “abre”.

así te traerán mis genios  



*** 

fobia a los números. el coro de mulas

de la posta sordamente oprime el borde

de mi angustia

tú escribirás de cómo las cigüeñas elevan plegarias

con sus picos, yo escribiré acerca de las Baba-Yagás

–esas nada fáciles hechiceras–

fobia a esas cifras que mañana colgarán sus neblinas:

encalladas en este tiempo que pretende ser vida

en silencio observo –juntas la manada y yo nos asustamos–

tiendo sobre la cama mi camisón de lino y lo visto

y para que todo se torne más horrible agrego un grito

y así aceptar el humilde nido de los años furiosos.

sobre la ventana desmenuzo migajas a las aves:

tengo fe que en la mañana me despierte su respuesta



*** 

en medio de la noche. páginas. ni risas

ni pecado. sólo un despojo polvoriento.

toma del camino mis golondrinas

duelen sus picos y sus alas de tanto cielo.

el hecho es que el radio del vacío rebasa

cada día los límites permitidos

por eso el viento ha soltado la nieve antes

que el fuego –con su humo.

tu que atesoras cada carta con todos sus detalles,

que has sabido ser fiel hasta la tumba,

cuida mis golondrinas –vendrá la primavera– entonces,

regrésalas todas de vuelta a su camino



*** 

carruseles, caramelos mecidos por el viento

–venid hasta mí.

por estos lados cuidar de uno mismo no es de gran ayuda

y lo más horrible es que ni la fe en el destino sirve para nada,

aquí lo que más falta hace es tiempo que al menos salva

tanto a buenos como a malos.

como esos carruseles con sus caballos de plástico,

seguimos adelante –reunir recuerdos será más difícil

que a un perro sus pulgas.

vendrán tiempos de máscaras /alimento/graznidos de gaviotas /ladridos/

maullidos. Esto –a bien decir– no es poco y, tampoco demasiado.

es la vida tuya, lugares que viste y que cambiaste

porque no te quisieron

sábado, 11 de septiembre de 2021

LOS POEMAS DE AMOR DE MARICHIKO TRADUCIDOS DEL JAPONÉS POR KENNETH REXROTH


Ayer escuchando la presentación del libro póstumo Diario de amor de Anahí de Hugo Gola en Komorebi ediciones de Chile y con las presentaciones de Tania Favela y Felipe Cussen se mencionó un par de veces a Los poemas de amor de Marichiko que es un conjunto presentado como una traducción de una poeta japonesa vertidos al inglés por Kenneth Rexroth. Dice Tania Favela en la contratapa del libro de Hugo Gola: "Hugo Gola, a la manera y tal vez inspirado por Los poemas de amor de Marichiko, de Kenneth Rexroth, en este libro, hasta ahora inédito, escrito alrededor del 2008, asume la voz de la joven Anahí y escribe sus poemas de amor y de añoranza". 
En una de las revistas que dirigió Hugo Gola El poeta y su trabajo, número 5, otoño 2001 se publicaron las versiones al español debidas a Gloria Gervitz de Los poemas de Marichiko (pp. 54-65). Comparto aquí esas versiones.


LOS POEMAS DE AMOR DE MARICHIKO. Kenneth Rexroth
Selección y traducción del inglés: Gloria Gervitz


I

Me siento en mi escritorio
¿De qué puedo escribirte?
Enferma de amor,
Sólo anhelo verte.
Sólo anhelo escribir,
"Te amo. Te amo. Te amo".
El amor me traspasa el corazón
Y me desgarra por dentro.
Espasmos de añoranza me sofocan
Y no cesan.



IV

Me preguntas en qué pensaba
Ames de que fuéramos amantes.
La respuesta es simple.
Antes de conocerte
No tenía nada en qué pensar.



V

El otoño cubre al mundo
Con un viejo brocado chino.
Los grillos cantan, "Ropa vieja que remendar"
Ellos son más frugales que yo.



VI

Sólo tú y yo.
En nuestra pequeña casa
Lejos de todos,
Lejos del mundo,
Sólo el sonido del agua sobre la piedra.
Entonces te digo
"Escucha. Oye al viento en los árboles".



VII

Hacer el amor contigo
Es como beber agua de mar.
Entre más bebo
Más sedienta estoy,
Hasta que nada puede apagar mi sed
Sino beberme el mar entero.



IX

Me despiertas,
Entreabres mis muslos, y me besas.
Te doy el rocío
De la primera mañana del mundo.



XIII

Tendida sobre la hierba, abierta a ti
Bajo el sol del mediodía,
Un humo leve apenas oculta
Mis pétalos de rosa.



XV

Porque sueño
Contigo cada noche,
Mis solitarios días
Sólo son sueños.



XVIII

Fuegos
Arden en mi corazón.
No hay humo.
Nadie sabe.



XXIV

Grito mientras muerdes
Mis pezones, y el orgasmo
Vacía mi cuerpo, como si me
Hubiesen cortado en dos.



XXXIV

Cada mañana, despierto
A solas, soñando que mi
Brazo es tu dulce carne
Presionando mis labios.



XL

Así como la rueda sigue a la pezuña
Del buey que jala la carreta,
Mi pena sigue tus pasos,
Cuando me dejas al amanecer.



XLVI

Emitiendo un haz de luz,
Inundado de luz por dentro,
Nuestro amor fue oscurecido por
Fuerzas que venían de afuera.



XLVII

Hace ya cuánto, cuánto tiempo.
Bajo el puente en Uji,
En nuestra pequeña barca,
Nos deslizamos a través de nubes de luciérnagas.



L

En el parque un cuervo despierta
Y grita bajo la luna llena,
Y yo despierto y sollozo
Por los años que se han ido.



LI

¿Me tomaste porque me amabas?
¿Me tomaste sin amor?
¿O acaso sólo me tomaste
Para experimentar con mi corazón?



LV

La noche es demasiado larga para el insomne.
El camino demasiado largo para los pies llagados.
La vida demasiado larga para una mujer
Vuelta loca por la pasión.
¿Por qué encontré un guía tan malvado
En los torcidos senderos del amor?



LIX

Odio esta sombra de fantasma
Bajo la luna llena.
Paso mis dedos a través de mi cabello encanecido,
Y me sorprendo, ¿cómo es que me he puesto tan flaca?

viernes, 10 de septiembre de 2021

7 POEMAS DE ISABEL MATTA BAZÁN





SOBREVIVIENTES COTIDIANOS


Una araña estira sus extremidades para sostenerse en la ribera
la fuerza parece acabarse en sus delicados miembros
se pone a pensar si será capaz de soportar la ardua tarea de no morir. 
El río Tambopata la traga con su exótica boca remolino.
El pez furibundo se muerde a sí mismo, se hinca con sus propias espinas. 
El arcoíris se ha manchado con la nocturna bruma de mis ojos.
El cuerpo de un arácnido flotando cerca de los botes
aprende el método para sobreponerse a la angustia
(como si una piedra pudiera transformarse en arena 
  en lacónicos segundos).


(poema inédito)




LUZ ARROLLADORA


La diosa que hoy se hunde en el pantano emergerá cual loto al alba
y todas sus derrotas se convertirán en palmas sobre su frente,
monumento y victoria, trueno y relámpago.
Se hablará de la batalla que libró en las Termopilas
de cómo un Leónidas emergió de su corazón para vencer los reveses
de cómo sobrevivió en el inframundo mezclada entre las diosas ctónicas
Se hablará por supuesto
de la magia que poseía en los pies para saltar las murallas,
del poder de su talón, de su melena
y empezarán la historia así:
Érase una vez una diosa telúrica que se convirtió en Loto, en luz arrolladora.


(De “Últimas Moradas”)





TIEMPO DE LA PARÁLISIS


Sobre la línea del tiempo la maquinaria funciona
arrastra pérdidas sustanciales y victorias fatuas
fatuos impulsos, veneno en las piezas superiores
soles desolados, silencios, sabiduría enterrada. 
Funciona como las patas del minotauro herido
y el aceite se derrama y el ímpetu se vuelve piedra.
Piedra que medita sobre el tiempo de la parálisis
de los pasos no dados, de los engranajes secos. 


(De “Últimas Moradas”)





FUEGO DE PRIMAVERA


Escribo desde ese espacio conectado a un no ser, que es, indefectiblemente.
Un no ser, un no era, una constante inexistencia auténtica,
ángel de la muerte que vivió como ángel de ensueño
subyugado por imágenes y fenómenos absurdos,
por siglos rodeado de figuras impuestas, diseñadas por tentáculos,
y ya, estas ventosas sofocan el último fuego de primavera

y el fuego y el fuego

es necesario para quemar la voz silenciosa,
 la acción detenida,
 la libertad encadenada.

Este ser se evapora como una gota de veneno sobre las catedrales
y el dueño de los templos no escucha ni responde
y creo que estas manos han hecho tan poco como la nada. 


(De “Últimas Moradas”)





S/T

Cuando las brujas se meten en mi patio
los olores son de muerte y aloco al mundo.
Entonces no comprendo las erres dislocadas,
el sueño del gran elefante, ni los sonidos de su trompa.

Detesto esas noches de pisos que parecen techos
de camas-ataúdes, de estrellas negras, de luna apagada.
¿Para qué lado mi cabeza, para qué lado mis pies?

La amargura se cuela entre mis dientes como un fuego.
El agua de las flores es un charco de sangre espesa. 

Si las respuestas se atraparan como mariposas en el bosque…

Ay, el dolor de huesos, de heridas, de presente, de preguntas.
¿Y si la muerte me atrapa sin respuestas, sin árboles agitándose, 
sin el recordado aroma de mi padre?

Dejen que me vaya arrastrando la almohada azul por las escaleras.

(De “Reina Moribunda”)





S/T

A veces sueña en morir, otras en matar,
en ponerse boca abajo, boca adolorida
de náusea mínima, óleo seco, honor expuesto.

Esa mujer ha enloquecido al tiempo,
a los papeles de fax, a la herida de los leones. 
No se alimenta de habas ni de arroz.
Con su boca apuntando al cielo aspira el hermetismo
que nace del techo frente a su imagen fantástica. 

Esa mujer se deshace recostada sobre una mesa
desnuda como un seno al viento,
de su cabeza brotan insectos, galaxias,
mas quebrada toda, algo de ella perdura.

(De “Reina Moribunda”)





SOLEDAD NUESTRA

¿Merecíamos acaso el amor y las caricias de los insectos?
No, ni sus patas rozando la soledad de nuestros genitales.
Los hombres partieron a la guerra dejando cuerpos femeninos 
a merced de las hormigas-soldado, de las cucarachas-murciélago.
Sé que nuestros hombres fornican atrás de los cerros
con rameras de nalgas firmes y pezones botón.

Hay una araña en mis cabellos y hace su nido.  

(De “Soledad Nuestra”)

Portada de Últimas moradas, reciente poemario
publicado por Isabel Matta Bazán

Isabel Matta Bazán (Lima 1971) Estudió Comunicación Social y Educación en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es diplomada en Salud Pública por la Universidad Ricardo Palma y en esa misma casa de estudios se formó para ser profesora de español para extranjeros. Es fotógrafa y trabajó como redactora en el Suplemento Dominical del diario El Comercio. Asimismo   laboró en la Agencia ANDINA de noticias  y Canal N.  Fue facilitadora de español y cultura en el Cuerpo de Paz de la Embajada de los EEUU. Actualmente se dedica enseñar español como segunda lengua a personas sordas y a extranjeros. Empezó su trayectoria poética en el año 1989 y fue miembro del Movimiento Cultural Neón. En el 2016 presentó su exposición fotográfica “La Belleza del Perú” en Gifu, Japón.
Tiene publicados los poemarios: “Soledad Nuestra” (1999), “Reina Moribunda” (2005), “Últimas Moradas” (2021) y tiene en preparación el poemario titulado “Distimia”.

martes, 22 de junio de 2021

Un espacio de redescubrimiento. Crónica sobre el Seminario-taller Narradoras peruanas de los 80 y 90 (del 11 al 27 de mayo 2021), Por Lisandro Solís Gómez

 

Patricia de Souza

Dentro de las discusiones habituales que surgen en el ámbito de los estudios literarios, el debate en torno a la constitución del canon es una constante. Cuando se trata de ampliar las fronteras de esa selección de autores fundamentales, sobre todo, las valoraciones oscilan entre lo que cada lector considera relevante. Sucede, por ejemplo, en el caso de la narrativa escrita en la década de los ochenta. Difícilmente se discutirá el puesto que ocupan autores como Guillermo Niño de Guzmán, cuyo libro de cuentos Caballos de medianoche (1984), que incluye en su primera edición un prólogo de Mario Vargas Llosa, es considerado, casi por unanimidad, un “clásico” de las letras peruanas, no solo por su elevada factura, sino por su posición liminar en el proceso de transformación de la narrativa urbana. No sucedió así con la obra de otros escritores como Cronwell Jara Jiménez, Premio Casa de la Literatura Peruana 2019, quien solo en los últimos años viene siendo revalorado, pese a que su relato más celebrado Montacerdos se remonta a 1981. 

No obstante, en el caso de las narradoras que comenzaron a publicar en esa misma década y la siguiente, la valoración de su aporte al devenir de la narrativa peruana todavía es una tarea pendiente. Salvo Pilar Dughi, que tanto en reconocimiento como en difusión —la reunión de sus cuentos completos en un solo volumen y la reedición de su única novela Puñales escondidos han visto la luz el 2017— forma parte de los nombres claves de ese periodo, aún es necesario aproximarse a autoras como Mariella Sala (1952), Viviana Mellet (1959), Carmen Luz Gorriti (1951), no tan conocidas por el público amplio. Así mismo, es crucial recuperar a una narradora como Patricia de Souza (1964), cuya escritura es, tal vez, una de las apuestas más (di)solventes en la narrativa peruana actual, pese a ser poco conocida por el lector promedio en el país.

En ese sentido, la creación de espacios de difusión y debate sobre la producción narrativa de las escritoras durante la década de los ochenta y noventa resulta sumamente afortunada. El Centro de Estudiantes de Literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (CELIT), dentro de esa larga tradición de apertura al conocimiento que caracteriza a la Decana de América, organizó un Seminario-taller centrado en releer a esas autoras y ubicarlas dentro de sus respectivos contextos, así como en descifrar cuáles son las problemáticas que atraviesan sus obras. Este evento formó parte de la oferta de los talleres de otoño que este centro de estudiantes ofreció a los interesados de manera gratuita, sin duda, aprovechando las ventajas que ofrece la comunicación digital. Este espacio, en mi opinión, ha sido una oportunidad única para repensar la importancia de algunas narradoras en el periodo trazado y cuestionar algunas de las ideas que se han ido sedimentando sobre la narración en este periodo (Niño de Guzmán, 1986; Yushimito, 2013).  

Este seminario-taller estuvo a cargo de Nicole Fadellin, doctora en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Wisconsin-Madison. La Dra. Fadellin es especialista en literatura caribeña y literatura latinoamericana con énfasis en temas de colonialidad, género y materialidad a fines del siglo XX y comienzos del siglo XXI. Además, en nuestro medio, se desempeña como investigadora y co-curadora del proyecto digital Memoria Perú: Recorridos por el patrimonio de la Biblioteca Nacional del Perú (2021). Asimismo, colabora activamente con la Casa de la Literatura. Por ejemplo, fue co-curadora de la exposición La vida sin plazos: Escritoras en la ciudad de los 90 (2020) y ha dirigido diversos talleres, tales como Pioneros y pioneras de la ciencia ficción (2019), el Wikitón #YoLeoAutorasPeruanas (2020) y Escribir para existir: un acercamiento a la obra de Patricia de Souza (2020), actividades que demuestran su compromiso con la literatura escrita por mujeres en nuestro medio.

La duración del seminario a cargo de la Dra. Fadellin fue de tres semanas, todos los martes y jueves, los días 11, 13, 18, 20, 25 y 27 de mayo. El evento contó con la participación de alrededor de treinta participantes, un público de formaciones y edades heterogéneas, así como de intereses múltiples. Para el desarrollo de esta actividad académica, se puso a disposición de los participantes un corpus de cuentos y novelas escritos por mujeres durante el periodo estudiado. Asimismo, se propuso una programación definida, con contenidos específicos para cada sesión, que incluían un marco de referencia que sirvió para insertar los relatos analizados, y fuentes secundarias de respaldo a fin de situar y complejizar la lectura. Por otro lado, la metodología empleada se basó en la discusión de las fuentes primarias, a partir de la consideración de diversos niveles de lectura y el diálogo permanente con los materiales de apoyo, siempre con la intervención oportuna de la panelista. La discusión versó sobre asuntos como la posibilidad de una “escritura femenina”, los vasos comunicantes entre la literatura fantástica y la mirada de género, la especificidad de una “mirada femenina” al abordar la violencia política.  

En mi opinión, el curso satisfizo dos objetivos específicos. En primer lugar, ha servido para complejizar el panorama de la narrativa escrita durante de las décadas de los ochenta y noventa al incluir un conjunto de obras que no siempre se consideran dentro de los recuentos oficiales, así como las problemáticas que implican temas como la domesticidad, lo fantástico, la rutina en el contexto neoliberal, el periodo de violencia política o la descomposición de la subjetividad desde una perspectiva de género. El abordaje propuesto ha servido para repensar aquellos supuestos que, en algunos casos, han contribuido a restringir el acceso a las obras que escapan de estos criterios, por lo general androcéntricos. En segundo lugar, este seminario devino en un espacio de gestación de lecturas inéditas o sugerentes sobre autoras y temáticas que no siempre reciben la atención debida. En ese aspecto, las hipótesis de lectura de la Dra. Fadellin han resultado enriquecedoras, aspecto potenciado por la diversidad de opiniones y perspectivas puestas en juego durante las charlas. Como aspecto adicional, el seminario ha servido para repensar la importancia de una autora como Patricia de Souza, cuya obra narrativa y ensayística resulta clave para entender fenómenos como la autoficción y la fragmentación del yo en la narrativa peruana contemporánea, sobre todo con su novela El último cuerpo de Úrsula (2000). 

 Luego de terminado este evento, únicamente queda agradecer a la Dra. Fadellin por su tiempo, dedicación y generosidad al compartir información bibliográfica y los materiales que sirvieron de base para esta experiencia de lectura, que sin duda contribuye a ampliar la mirada sobre los procesos y metamorfosis de la narrativa peruana última. Próximamente, esta especialista conducirá el Seminario virtual: Pensadoras peruanas y cambio social (1843-1933) en la Casa de la Literatura Peruana. Auguramos todos los éxitos para este siguiente proyecto. Asimismo, cabe felicitar al Centro de Estudiantes de Literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos por haber gestionado la realización de este curso de manera gratuita, en un intento de facilitar la lectura de una zona poco conocida y valorada de nuestra tradición literaria. Esperamos que en el futuro se siga apostando por la realización de reuniones de este tipo. 


Anexo: 

Algunas de las obras revisadas


- De Souza, Patricia. (2011). Eva no tiene paraíso. Lima: Ediciones Altazor.


- De Souza, Patricia. (2009). El último cuerpo de Úrsula. Lima: [sic].


- Dughi, Pilar. (1998). Puñales escondidos. Lima: Banco Central de la Reserva.


- Mellet, Viviana. (1994). La mujer alada. Lima: PEISA.


- Ollé, Carmen. (1992). ¿Por qué hacen tanto ruido? Lima: Flora Tristán.


- Sala, Mariella. (2019). Desde el exilio. Lima: Cocodrilo Ediciones. 


- Silva Santisteban, Rocío. (1994). Me perturbas. Lima: El Santo Oficio.


martes, 20 de abril de 2021

4 poemas de la francesa Jacqueline Risset (traducción de Miguel Urbizagástegui)



Jacqueline Risset
(Francia, 1936 – Italia, 2014)
Poeta, crítica literaria, traductora y docente. Jeu (Juego), es su primer libro de poemas, publicado en 1971, bajo la editorial Seuil. Admiradora de la cultura italiana, sobre todo de Dante Alighieri y el Renacimiento, tradujo al francés la Divina comedia. Este trabajo le demoró diez años en concluirlo y atrajo la atención de nuevos lectores francófonos por conocer a Dante y sus obras. También tradujo al francés El príncipe, escrito por Nicolás Maquiavelo. La obra de Jacqueline Risset es considerada cercana a Yves Bonnefoy. Fue profesora de literatura francesa en la Universidad de Roma “La Sapienza”. En el Perú, fue distinguida como Profesora Honoraria por la Universidad del Pacífico. Los siguientes textos provienen de su poemario L’amour de loin (El amor de lejos), edición Flammarion, 1988. 



Traducciones de Miguel Urbizagástegui


El tacto

Tú aún no me has tocado

el amor atraviesa los ojos
e irrumpe en el corazón
el amor de lejos nos ejercita
y nos perfecciona

¿Pero quién
podría tocarme ahora
sino tú?

Me propago en el aire
en este bosque sagrado
pasillo de escarcha
en esta aureola



Otros cuerpos

Amor qué me has hecho
extraño extraño objeto
el exceso de amor donde me metiste
ahora se extiende fuera de ti

se extiende en casi todas partes
se contrae en otros lugares
donde no hay
casi nada de ecos o vientos

también: en otros cuerpos
aquí: asombro sufrimiento
- y reírse: 
“¡Excepto tú!
¿Qué es esto?
¿Cómo lo haces?
No lo comprendo”.
Y sin embargo tanto:
en primer lugar
la cara y el cuerpo se parecen a ti
la forma integral y el color del ojo
percepción de semejanza
atracción sorprendida



Los fenómenos del amor

desde que te vi
los fenómenos descritos
como fenómenos del amor
conocidos clasificados o no
vienen
uno tras otro
pidiendo salir
en el orden exacto

los reconozco a todos
incluso a los nuevos los desconocidos

al llegar los cuento
con risa
y docilidad
docilidad extrema
dispuesta a todo

a cualquier herida intensa



Dolor

¿De dónde viene el misterioso y loco
dolor de amor?
Me despierto esta mañana
Toda rodeada del dolor por ti

- Sobre ti: como una irritación
en la piel del mundo donde yaces
y si me pregunto:
Cómo detenerlo

Yo sé:
hay que acabar con este lugar
que deje de golpear como un diente
cuando el resto se calla

tela del mundo en un lugar transparente
todo sufre aquí
todo mira a este lugar
donde el dolor ilumina

sueño con el completo olvido
pared sorda muro blanco
pero todo está escrito aquí dibujado
todo salpicado de señales

de ti – por mí – 
hechos para verte en todas partes
y ahora me callo
estoy mal quisiera dormir



Le Toucher

Tu ne m’as pas touchée encore

l’amour passe par les yeux
et descend dans le cœur
l’amour de loin nous exerce
et nous perfectionne

mais qui
pourrait me toucher à présent
sinon toi ?

je circule dans l’air
dans ce bois sacré
couloir de givre
dans cette auréole



Autres corps

Amour que m’as-tu fait
étrange étrange objet
l’excès d’amour où tu m’as mise
s’étend à présent hors de toi

s’étend presque partout
se crispe en autres points
de presque rien
échos ou vents

aussi : sur autres corps

Ici : étonnement souffrance
— et rire:
autre que toi!
qu’est-ce que cela?
comment se fait-il?
je ne comprends pas »

et pourtant si:
visage et corps
te ressemblant pour commencer
– forme d’ensemble et couleur d’œil
perception de proximité
attirance étonnée



Les phénomènes d’amour

depuis que je t’ai vu
les phénomènes décrits
comme phénomènes d’amour
connus classés ou non
arrivent
l’un après l’autre
demandant à venir
dans l’ordre exact

je les reconnais tous
même les nouveaux les inconnus

à leur arrivée je les compte
avec rire
et docilité

docilité extrême
prête à tout

à toute blessure extrême



Douleur

D’où vient la mystérieuse la folle
douleur d’amour ?
je me réveille ce matin
tout entourée de la douleur de toi

— de toi : comme une irritation
dans la peau du monde où tu es
et si je me demande :
comment la faire cesser

je sais :
il faut que s’éteigne ce point
qu’il cesse de battre comme une dent
quand le reste se tait

Tissu du monde en un point transparent
tout souffre ici
tout regarde ce point
que la douleur éclaire

je rêve l’oubli complet
paroi sourde mur blanc
mais tout est écrit par ici dessiné
tout parsemé de signes

de toi — par moi —
faits pour te voir partout
et maintenant j’étouffe
j’ai mal je voudrais dormir