miércoles, 24 de junio de 2020

PUKUTAY / TORMENTA + CANTO AL HUAYTAPALL ANA, de Eduardo Ninamango Mallqui



PUKUTAY

1

Llaqtakunamansi yawar pukutay qina
nanay chayachkan.
Machu taitanchikunatas
qaparispa qayani
wasinchikta saqeychik
ñawpa apuchikunapa yawarninta
aparimuychik nispa.
Pachapa sonqonsi kunununuchkan
chaynas mana wiksayuq machuypas katatan
kausay manaña tukuy rumi qina kaptin.
Usiapas chayna kaspas llaqtakunata waqtapayan
paratapas mana yajuyuqta saqespa
uywakunapas chakrakunapas wañuchkan
sachakunapas qerispa urpi qinas
rapinkunata rapapaspa
pampaman
chakraman wichin
chay chakrakunas manaña waytarinqachu
kikin runa allpapi llinkupi
kikimpa kausaynin wañuynin ñaupamanta ruaspa
wañuchkaq parapa weqenta mana sayanchitinqa.


TORMENTA

1

El dolor esta llegando a los pueblos
como tormenta de sangre. Estoy
gritando a los abuelos
para que abandonen su morada
y traigan
la sangre de los antiguos dioses.
Tiembla el corazón de la tierra,
tiembla el hambre que no tiene barriga
porque la vida es dura,
dura como la sequía que azota a los pueblos
y deja sin una gota de lluvia
a los animales que mueren en el campo,
a los árboles que agitan sus ramas
y caen al suelo
como ave herida,
a las gramíneas
que ya no florecerán,
sin que el hombre,
viejo diseñador de historias,
de arcillas,
pueda detener el fuego de la lluvia.


2

Pachapas runakuna ñakarin
yawarchasqa makimpiñataqsi
mana reqsipa apu qespirimun
wawa kayninñataqsi ñankunapi puriykachan
partin tantata maskaspa
chavnas wamanikuna
orquipi machu condurkuna kaspa
pachatapas,
      sachakunatapas,
rumikunatas tusuchichkanku
mayu ukumanta qespirimuq qapariywan.
Runakunas urpikunawan
qatun pachapi tukuy kaqwansi
llakikunatas takiachin,
qanay pachas kuyutiaspa
uyanta kausay sachaspa colorninwan pintapakuspa
para qina
wamanpa ñawinman
rauraq rumita wichichimuptin
qanan pachapi kutirispas
lluptin.



2

Los hombres de la tierra sufren
y en sus manos ensangrentadas
nace un dios desconocido,
mientras su infancia camina por las calles
buscando un pedazo de pan:
        los wamanis
viejos cóndores de las montañas
están haciendo bailar a la tierra,
también a los árboles,
a las piedras
con grito de voces que nace del río.
Los humanos,
los pájaros
y todos los seres del universo
detienen su pena
porque el cielo se agita
y tiñe su cara
como tormenta de lluvia
como árbol de vida,
        dejando caer
flechas de fuego
a los ojos del águila
que huye convertido en ceniza ardiente.


3

Allpas manañas mosoqñachu
chaynas manaña ñoqanchikpachu
pillpintukunapa waqasqan pukiupis
urpikuna llakinta saqechkan.
Wauqe uyariy
manañas waqay punchauñachu
machu taintanchikunapa rimariyninta uyariy
orqumanpa kikin sonqumantas qaparimuchkanku
amaña anchata waqaychu
sonqonsi nanan
ritipi qapariq cundurpa qinas
sonqoy nanan
maynas pampa kuyaq turu
wañuyta munan chay pampan saqenantaqa
chaynas sonqoy nanan
qam qinas pachapa apun
yarqaymanta, yakumanta wañuq wikuñapa
qaqte yawarnin manaña upiay munaq.
Wauqey uyariy
manañas waqay punchauñachu
allpan ñoqanchikpa uqtawan kanqa
paranchiksi qamuchkanña,
chaynas llakinchikpas qamuchkan
qori kausay challwata apamuspa
machu taitanchikuna
qaway pachapi uqtawan tusunampaq.


3

Porque la tierra ya no es virgen,
tampoco nuestra,
las palomas están dejando su lamento
en el manantial donde las mariposas lloran.
Escucha hermano,
      no es tiempo de llorar,
escucha la voz de los abuelos
que gritan desde el corazón de los cerros
porque ya llega nuestra tormenta de lluvia
no llores tanto porque mi corazón duele,
como el cóndor que grita en las nieves,
como el toro que defiende su pampa
como tú,
dios de la tierra
que ya no quieres beber la sangre
de las vicuñas que mueren de sed y hambre.
Escucha hermano,
      no es tiempo de llorar
la tierra volverá a ser nuestra
porque la tormenta de lluvia ya viene,
viene la tormenta de lluvia
a nuestro pueblo
trayendo peces dorados, celestes
como el cielo donde bailan nuestros abuelos.


CANTO AL HUAYTAPALL ANA

2

Estoy aquí anciano sabio
jugando con la arcilla
y dibujando una nueva vida,
           
También

siembro flores en los corazones
para que vuelva el baile de los abuelos
y llamen a los humanos
para que esta vida que ya no es vida
vuelva nuevamente a la vida.
Estoy aquí anciano de cabellera blanca
escondiéndome de las sombras
y no llegue los rayos
de un sol que trae la muerte,
corro al río,

me introduzco a su cuerpo

y luego

llamo con mis gritos a los cerros
y dejo mi corazón sangrante
para que derrame alegría en los caminos.



5

De nuestras manos nace la vida,
y tú, anciano padre escondes
sobre tu cabellera blanca,
como la flor de la lima-lima
el grito, las penas
de los abuelos.
La soledad va llegando a mi corazón
la itaúba llora de mi vida,
los cerros ya no cantan
y los árboles
con su tul de mantos
entierra esta vida que ya no es vida.

De nuestras manos nace la vida
como tú, tierra blanca,
padre de nuestros padres
de nosotros que estamos aquí
esperando que baje tu corazón
a la puerta de la diosa wanka.


30

Aquí estoy. Jugando con cada gota de lluvia
gritando al viento,
llamando a los cóndores
dibujando esperanzas
en las huellas del sufrimiento
sembrando semillas
en cada corazón humano.
Aquí estoy,
Buscando el sol en tus cabelleras,
jugando con el manantial de aguas rojas
buscando la mirada perdida
del hombre
que prende fuego azul
a los peces que se resbalan por tu cuerpo
Aquí estoy. Viejo diseñador de historias
pintando en el viento,
pintando en la nube
el canto de los gorriones
murmullo infinito
de voces
que encienden fuego en la pradera.


Eduardo Ninamango Mallqui (Huancayo, 1947). Realizó estudios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, se graduó de Licenciado con una tesis sobre Katatay de Arguedas en 1982. Libro: Pukutay / Tormenta (Lima: Tarea, Centro de Publicaciones Educativas, 1982).
Se puede descargar Pukutay en: https://www.academia.edu/14058783/Pukutay

lunes, 22 de junio de 2020

DOS POEMAS DE CONSUELO HERNÁNDEZ



Oración

Protégeme, Señor, de tanta escoria
atravesada en mis veredas
purifica mi sangre de rencores.

Brilla mis huesos,
hazlos flautas de melodías más sublimes.

Dame forma de piedad
compadécete, Señor, de tantos necios
que merodean en mis predios.

Desteje el manto de la ira
y cuídame del zarpazo de las gatas.

Despoja a los miserables de sus armas,

somételos a tus leyes
las leyes de tu grey.

Vuelve a los hipócritas estatuas
y congela las lenguas viperinas.

Haz que reconozca cada disfraz de la maldad,
dame vida para usufructuar tus espacios
y que no me llegué tarde la dulzura.

Une mi petición al viajar del universo

Soy maestra de lidia,

pero no permitas que me agote en la pelea.
Hazme ver claro.
desata mis cadenas
oye la súplica de tu fiel devota
y no permitas que las caras de Saturno
las sonrisas del payaso
ni las miradas afiladas se detengan a mi vera.



Los músicos de jazz
                                                                       
Detrás de las caras herméticas
oigo gritos de dolor
el sudor de los mayores
amargo jugo de la caña dulce.

Suena el machete en los címbalos 
al suelo caen los tallos
el ganado come las hojas
y en las pailas el guarapo
se mermará gota a gota.

Sonidos de acres metales
repentinas erupciones,
(rebop, bebop, bop)
improvisa ya el bajista
limpiando toda malicia.          
Los gritos del capataz
el rechinar de los látigos.
La iracundia de los rostros
viaja del susurro al grito.

Chisporroteo de ritmos
la música recomienza.
Con Chano Pozo la marcha
su tambor mancha de sangre
en el "Río Café de Harlem."

Sonámbulos embriagados
politonales solistas
inventan en su locura
melodías y canciones.
Salta el coro sucesor
regula las emociones
de Chano Pozo sus manos
ampolladas en las congas...

Dizzy Gillespie lo escucha
romper con lengua africana
el alto cielo de ritmos.

El ataque al corazón
de Luis del Campo en la pista
dejó sola a la danzante...

Mario Bauza, Tito Puente,
Pérez Prado con su mambo.
Entre el grito y el gruñido
va el torturador de esclavos.




Consuelo Hernández es una poeta colombiana. Ha publicado varios poemarios: Voces de la soledad (Caracas, 1982); Solo de violín. Poemario para músicos y pintores (Alexandria, Virginia, 1997); Manual de peregrina (Santiago de Chile, 2004); Poemas de escombros y cenizas / Poems from Debris and Ashes (Philadelphia, 2006); Polifonía sobre rieles (Madrid, 2011);  Poetry in April. Latino-American Poets. Antología (American University, Washington DC, 2015.) Coeditada con Chip Gerfen; Mi reino sin orillas (Madrid, 2016) y El tren de la muerte (El Salvador, 2018). En el campo de la crítica literaria destaca su libro Álvaro Mutis: Una estética del deterioro (Caracas: Monte Ávila Editores, 1996). Es Associate Professor Emerita de World Languages and Cultures en American University, Washington DC.

viernes, 19 de junio de 2020

LA ESCRITURA DESASIDA DEL PACIENTE GUILLÉN, por Manuel de J. Jiménez


Paul Guillén. Hospital del viento. México DF: Proyecto Literal, Colección Instante Fecundo.

Se pueden escribir bastantes líneas de la escritura como curación o, en su caso, de la escritura que describe en libros cómo se recupera un paciente o cómo un personaje se enferma. Estas últimas son narraciones que cuentan, la mayoría de las veces, una historia de dolor. Quizás se trata de un tema demasiado recurrido en la literatura occidental, a tal grado que se puede leer el Quijote desde esta perspectiva: la historia de una enfermedad mental y su postrera curación en epitafio. Sin embargo, en Hospital del viento, Paul Guillén no elucubra una historia para ser leída linealmente, más bien hace escolios y ciertos apuntes a narraciones ya contadas, oralidades que recuperan el nombre de un poeta alcohólico o ególatra y, en su caso, esbozos de un espectador que se conmueve terriblemente con una pintura o con un performance.
¿Por qué entrar en un hospital? Como el epígrafe del libro sugiere y como el propio autor me ha confirmado, la idea de una clínica eólica viene de Max Aub, particularmente de los poemas que escribió entre 1941-1942 en Argelia y que se publicarían en el libro Diario de Djelfa. Paul Guillén toma unos versos de “Enfermería” para contextualizar furtivamente al lector. El poeta describe un fenómeno óptico y simbólico: “lo blanco sobre lo blanco”. Para ello, Guillén tiene en mente un manicomio a la mitad del desierto, con las dunas ilegibles y completamente borradas: un poeta a quien se le ha borrado la memoria por la locura (padecimiento de fiebres en la albura). Pero no se trata solo de la descripción de una patología o ir registrando las dolencias del paciente para integrar una sintomatología en la escritura; hay que entender que Hospital del viento opera a su vez como una praxis poética y, para demostrar eso, nuevamente hay que recurrir al poema de Aub. A través de su lectura queda descubierto cómo funciona el sentido medicinal del aire: “El viento ruge, empuja, muerde,/ destroza su propia muerte./ Grita victoria y resuelve”.
El viento es creador y destructor al mismo tiempo, es el elemento por excelencia de la purificación. Por esta razón, las medicinas tienen “corona de nieve” y el médico se ocupa solo de manipular correctamente el viento para aliviar a las personas. Algo que seguramente los antiguos conocieron como la curación más natural. En este sentido, me apropio de la máquina poética de Paul Guillén y descubro en mi memoria una foto que miré en un libro. En ella aparece Max Aub junto a un refugiado. Ambos padecen frío, cubriéndose con roídas bufandas y preparando una cuerda para ser usada en algo que imagino es de suma importancia. Conjeturo que es para garantizar la supervivencia. Aub se encuentra en el campo de internamiento de Vernet d’Ariège e intento ensayar un poema a partir de esa imagen. Un poema que se pinta en la memoria y se desvanece en los fiordos de la expresión. Aunque nada se escribe, regreso a la misma sensación que encontré en los poemas de Paul: “Tiempos de guerra”, “La historia del Perú se resumirá a cómo se destruye un poeta”, “La caza del aire”.
Pero el gesto que otorgó una semiótica diferente al libro y por el que se aleja del típico desarrollo entre la voz y la enfermedad, es la poética performática del autor. Si Paul Guillén nos otorga una metatextualidad con los fotogramas de películas de culto o con los performances de La Congelada de Uva y Ana Mendieta (esta última, una pieza con intenciones grafo-terapéuticas), en la parte final, arremete con “Mi mano desasida”. Es el propio poeta o el autor como paciente lo que se muestra en esa radiografía. Guillén espera que el lector especule sobre esa imagen y que se proyecte una curación en el gabinete de trabajo. Pero ¿cuál fue el mal de Guillén? La escoliosis que se generó de esa escritura escindida, de ejercitar el arte clásico de los escolios. Se trata de otra escoliosis, la que llega por el skoliós: aquello que duele por retorcido. Finalmente depende del lector si se salva la distancia entre las versiones de los copistas y el manuscrito princep. A Paul se le han desprendido las falanges. No puede escribir más, por ahora.

Manuel de J. Jiménez

Descarga gratuita Hospital del viento de Paul Guillén:

viernes, 12 de junio de 2020

Entrevista con Gamaliel Churata, por Sergio Suárez Figueroa

1. ¿Cuándo y porqué vino a Bolivia?

Llegué a La Paz en 1932, de paso, pues pensaba rumbear a Buenos Aires. Salí de Orko-Pata, área del Tawantinsuyu, sobre el Titikaka, porque el aire se me había rarificado y quería buena perspectiva para columbrar el deber patrio, el deber del Tawantinsuyu, con alguna distancia saludable. Me detuvo la fascinación del Illimani, y a su sombra he permanecido tres décadas, que llegan finalmente a hito, pues ya me dispongo a desprenderme de la protección de su majestad eviterna (N.E. esta entrevista está fechada en octubre de 1963, al año siguiente Churata regresa al Perú).

2. ¿Cuáles son sus obras inéditas?

El Pez de Oro –publicado– implica una arquitectura megalítica. Editado el primer volumen réstame dar a estampa Resurrección de los Muertos, dialéctica de su estructura en forma dramática; Los pueblos resucitan, asimismo con sentido cinemático, o alegato de actualidad del Tawantinsuyu; tras esto, Kosco-Wara, el arribo del hombre a planta biológica apta para germinar; Platón y el puma, colocación y teorética de concepciones estéticas desde la tesitura animal del hombre. En las canciones que le siguen, hay un intento de sustanciar en el romance hispano un sentimiento y cierta morfología de expresión aborigen. Por tanto aquí se discurre en términos relacionados con una teoría organológica del ritmo y se plantea el problema de América Idioma. Siguen cinco libros de poemas: Khirkhilas de la Sirena, Mayéutica, Balalas, HaylliInkásico y Biorritmias del Tawan. Termina la Ópera con La Batalla del Diablo, una como anatomía del alma humana, libro de guerra, El Pez de Oro –que así se denomina la obra en su totalidad– no pertenece restrictamente a intento retórico, sino que es descripción objetiva de un realismo psíquico y que, cuando se entienda su dialéctica, se comprenderá que el velo de ultratumba háse raído finalmente, porque la muerte fue un mito de la patología del alma humana y los muertos viven con los vivos (N.E. de los libros mencionados por Churata hasta ahora solo se han publicado Resurrección de los muertos, Khirkhilas de la Sirena y en preparación se encuentra Mayéutica).

3. ¿Cree Ud. que el genio indomestizo dará su impronta a la nueva cultura americana?

No creo en un genio mestizo. El “gene” humano es refractario a toda acción o ácido y, como lo ha demostrado el laboratorio, posee condición de inmortalidad; es en él que radica el “ego”, la personalidad histórica y estructural del hombre, término que fue admitido por Aristóteles y que confirmó el genio de Tomás de Aquino. El mestizaje no alcanza sino a la materia miológica al tegumento dérmico. La impronta americana tendrá, pues, que ser expresión de un ego indígena para ser americana; de lo contrario, será griega, ya que hispana no lo será a causa de la naturaleza poli-híbrida de Eurasia. Esquilo en griego o en inglés será siempre Esquilo, y griego, o mejor dicho: sumerio, ya que Grecia es sólo fetación de migraciones acadias. Somos indios o no somos americanos, como postulo ya en El Pez de Oro.

4. ¿Cabe un paralelo entre el Mallku-Khapaj kolla y el Manco Cápac quechua?

“Mayku-Khapak” es nominativo aymara, o “lupakas”; y “Manko-Khapak”, sólo su forma kheswa. Manko-Khapak es un hijo del sol, esto es un “Lupi-Hake”, individuo de la “gens” del sol, o “hata” que tuvo asiento en el área que hoy conocemos por Juli, donde Bertonio labró su famoso Vocabulario. El problema está en decidir, no con objetivos chovinistas, si los Inkas son aymaras o Kheswas. Idiomáticamente no son kheswas, puesto que la “Runa-Simi”, dentro de una hesitante analogía egipcia, fue lengua general, nacional, popular del Tawantinsuyo, autorizando la versión que se admite en historiología del Inkario, que poseyeron lengua esotérica de uso familiar. No olvidemos que voces aymaras se desperdigan a lo largo del Continente; y que el área aymara de lo que hoy es “Virú”, cuenta cerca de un millón de individuos. [sic]

Nova 15, octubre de 1963. 7.

Nota.- Esta entrevista fue realizada por el Jefe de Redacción de Nova, Sergio Suárez Figueroa. El dibujo de Churata que la acompaña pertenece a Enrique Arnal.


Fuente: https://www.paginasiete.bo/ideas/2018/2/18/entrevista-gamaliel-churata-170043.html#!

jueves, 11 de junio de 2020

4 poemas de Piero Briknole


}

Estoy waska and lonely
The windows are pretending to be just windows
Las puertas hablan un lenguaje escondido
The mirrors are just mirages
Tables y te vas

Estoy perdido entre montes
Palabras ensueños pelambres
Bebo néctar de enjambres
En avenidas con cables pelados
Y niños de colores atómicos 

Artificial de noche

Todos los nombres son
Tu nombre
Te enroscas como oruga o kokun
Entre los pétalos neón que caen
Sobre las  hamacas digitales

En el Edén 2.0
Los anunakis leen nuestros diarios
Y se masturban pensando en
Que acá también comemos flores
Y frutos pequeños y  creamos GIFs y video blogs
Donde colgamos nuestras manos sombras y piernas
Y apagamos todos juntos  el ventilador
Y volamos imitando al polen  

Es menester desparramar
Las orejas sobre el parlante
Oír la soft industry en su máximo esplendor
Nunca conocí New York y ella se arrepiente
Todo es pequeño si se mira de reojo
Los estribillos me recuerdan
Versos canastillas camaleones
Mi vaso sobre los icebergs de código binario

Algoritmos
Algo/ritmó en el interespacio digital
Teclas y teclas y teclas y teclas y teclas y teclas
Y teclasificas dentro del cero amor sintético yo soy tan solo mamífero
E intrínseco arrepentido abominado
Cargando sueños y sueños y sueños y sueños y sueños
Parando en cada esquina para respirar
Un delivery que se nos ha encomendado sin dirección ni remitente
Mí GPS flota con los peces allá por El  Marañón
Y yo tengo chancletas y no soy ni  chasky  ni Chuck Norris
La pico caleta y calato me pico por los callejones
Simplemente busco la mar




KABOOM

El olor a gasolina no es mejor que el olor de una explosión
Mi madre recorre desnuda los ríos esmeralda
Llegar a casa y revisar que no se hayan ido los fantasmas
Ni mi cuerpo ni mis pensamientos han caducado
Tengo 27 años hace 27 años
Yo me muevo y me muevo y me muevo y me muevo
No te alcanzo porque estás hecha de papel
Y el papel se parece a las mariposas cuando migratorias cantan
El piano se toca a sí mismo como un eufemismo de amor propio
Las tormentas son las que nos dan la calma
El doctor me ha disparado mientras salía de su consultorio
Nadie puede predecir la muerte de un sistema
Todos estamos siempre desnudos
Bajo estas telas que no cubren ya
El rugido mesiánico de la nueva era




MOUNTTNUNOM

Toda palabra
alfa rosedal escapulario
Siempre renace
clavicordio disonancia ultramar
En un sin fin
astral estructura orbital
De sentidos y colores
andrómeda esdrújula campos
Mentales
arrecife freeway midway bar night
Pero en ti
pez de luna extasiado carnal
Solo una voz
spring sound melody station
Que me espera




CAPICÚA


Mientras te adentras
En los valles del mantra
Y tu piel conífera
Deambula dislocada de tu cuerpo
Los bosques se ensanchan
Para tenerte entre sus brazos
(alfa, pastizal, secuoya)
Yo estoy desnudo
Temblando en una cueva
Y las constelaciones que flotan
Como verdugos enternecidos por un halo
Pueden ser también
El inicio del caudal de mis sueños
No pensaría en salir a buscarte
Pues a este cuerpo le faltan
Pies y palabras graves
Mas si hubiera de hacerlo
Tomaría todo aquello
Que se desprende de los solsticios
Y dejaría atada aquí mi forma humana
Con sus 5 estancias de acuario
Con su luminosidad hecha de vísceras
Y palos santos
Para entrar en ti como lo hace
El viento


Piero Briknole (Lima, 1992). Poeta, músico y artesano digital. En 2017 publicó la plaqueta cartonera Black Sun Helix. Forma parte de las ferias autogestivas Antifil y La Caravana de Poesía en los cuales se ha encargado de la fotografía y comunicación. Actualmente se encuentra en el proceso de edición de su primer poemario con Ediciones Mal de Mar (Buenos Aires, Argentina).