viernes, 12 de julio de 2019

Cinco poemas de ANEN. Conjuro al viento de Ana Luisa Ríos González



La poeta amazónica Ana Luisa Ríos González presenta su poemario ANEN. Conjuro al viento en la FIL Lima el 30 de julio a las 15h Sala Laura Riesco. Comentarios de Martiza Villavicencio y Cucha del Águila.


Anen1

El viento susurra en las rendijas
y acaricia el vuelo de una mariposa,
los astros meditan a lo lejos,
despiertan con el canto azul del sui sui.
Hormigas en fila anuncian la lluvia fresca,
luego nadan desesperadas en los charcos.
Aparece un arcoíris y se guarece la mujer shiijam
Mientras el sol reverbera con las pestañas al aire.
Aletea un jempe tornasol, enamorado colibrí,
con sus vuelos esplendentes en las flores encarnadas,
lleva mensajes de amor a las heliconias
y a las blancas flores del floripondio toé.
Distante viaja, por los ríos, un hombre solitario
va en busca de alimentos para su casa.
Una bella mujer abraza al ocaso
en la chacra, en el monte, en el fresco río
y en la casa silenciosa de madera.
Canta un conjuro de amor para que él vuelva,
a su regreso danzarán como picaflores,
sin anillos ni turbantes ni falsas proclamas:
solo amor se prometen bajo el cielo estrellado.

1 Canto ancestral del pueblo Awajun, de carácter mágico-religioso.


Vasijas

Concha rayada de tortuga o motelo,
estrella encendida «yaya»,
lianas dispersas como cabellos,
verdes y sinuosas madreselvas,
negras patas con memoria de cangrejo,
son blancas líneas de un bostezo,
telarañas encubiertas en silencio.
Luna de rostro como hueso,
caras pintadas con huito fresco,
tonadas de un sol un poco muerto,
lluvia en el campo fresco, azulinas nubes,
vaho interminable, lecho del viento,
son los trazos envolventes y mágicos
el cosmos que despierta en las vasijas albarosas.


Yuca awajún

Cultivamos la yuca sagrada que nos salva la vida,
en parcelas, en chacras, en el centro del monte
y en la parte más preciosa del corazón.
Somos hombres y mujeres hechos de fibras ancestrales
que caminan por el bosque
y van por los aires, como féculas de almidón,
a toda la humanidad.
Somos el agua de las cochas,
la multitud de peces dorados que saltan sobre el río,
las infinitas aves que inician la jornada
con gorjeos y cantos que anuncian el alba,
todavía en la oscuridad del amanecer.
Somos la selva que siempre comienza,
los otorongos sigilosos, el calor del sol.




Lagarto negro

Interminable como una noche triste
se desliza un relámpago sobre el limo,
chapotea en las orillas cenagosas de los barrizales,
lanza coletazos de furia, rasga el aire
y danza la muerte con la vida.
Regresa a las aguas negras
o a las pendientes abruptas,
solitario se oculta en los troncos flotantes,
con incansable paciencia de cazador mitayero
espera a las incautas presas,
ingenuos animales que salen a beber en las colpas,
bajo la suave caricia de la luna plateada.
Centelleantes dientes de innumerables filas,
ojos de fuego, filudos cuchillos, ascuas.
Los hombres y mujeres le temen,
¿Será salvaje este lagarto negro que se defiende?
¿o el hombre de la ciudad que lo mata?


Playa Tibi

Nací en Playa Tibi y crecí entre las garzas
buscando huevos de taricaya y también de tortuga,
las crecientes del río se llevaron esas tierras.
Mis papeles dicen que nací en Nauta,
pero mis ancestros son de todas partes,
aunque yo creo que nací libre como las garzas.
Tuve una abuela de piel oscura y cabellos de luna
que vino tal vez de Esmeraldas
y murió abandonada donde nunca supe,
tuve un abuelo blanco que vino de las Españas.
Por mis venas corre, aunque mi gente lo calla,
sangre originaria, tal vez Mayoruna o Kukama.
Hablo el castellano amazónico y el de todas partes,
me encantan las fiestas de los animales y la fiesta de las frutas.
A veces vuelvo al lugar donde quedaba Playa Tibi
y me quedo mirando, por horas, las aguas mansas del río


Ana Luisa Ríos González. Nauta (Loreto), 1977. Licenciada en Educación, Lengua y Literatura, por la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana. Estudió las maestrías en Estudios Amazónicos y Escritura Creativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y el diplomado en Gestión Cultural con Enfoque en la Literatura en el Instituto Runa de Desarrollo y Estudios de Género. Fue secretaria técnica de la Mesa de Concertación para la Lucha Contra la Pobreza y miembro del Foro Educativo en Loreto. Trabajó en AIDESEP y en el Programa de Formación de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana. Publicó el libro de cuentos infantiles Travesuras amazónicas.

jueves, 20 de junio de 2019

Claudia Schvartz responde “En cuestión: un cuestionario” de Rolando Revagliatti


“Shakespeare me estremece una y otra vez. Lear. O el horrible Ricardo”

 Claudia Schvartz nació el 3 de diciembre de 1952 en Buenos Aires, donde reside, capital de la República Argentina. Es dramaturga y actriz (interpretó monólogos teatrales de su autoría). Publicó el volumen de cuentos para niños “Xímbala” (1984), el de ensayo “Miyó Vestrini o el encierro del espejo” (2002, Editorial Blanca Elena Pantin, en Venezuela), y otro con prosas, “El papel y su futuro” (2015). En 2018 apareció su nouvelle “Nimia”. Poemarios editados: “La vida misma” (1987), “Pampa argentino” (1989), “Tránsito es nombre” (2005), “Ávido don” (2008; Mención del Premio Nacional de Literatura 2001), “Eólicas” (2011) y “Alcanfor” (2018). “Ávido don” fue traducido al francés en Quebec, Canadá (2015, Éditions de la Grenouillère) y al portugués (2016, Poética Edicioes). Fue incluida en antologías de su país y del extranjero. Tradujo, entre otros, “Sonetos y elegías” de Louise Labé, “Cementerios: la rabia muda” de Denise Desautels, “La libertad del espíritu” (textos de Paul Valéry y Antonin Artaud), “Tú, mi único” (antología de poesía femenina provenzal). Citamos, de las diversos volúmenes que compiló, “Antología de la poesía erótica” y “Nueva antología del amor”.

“Nací en noche de tormenta y antes de lo pensado el 3 de diciembre de 1952. Al llegar, conocí a mi familia. Y después, en mi segundo año, nació mi hermana, quien me transformó en la hermana del medio. Mi abuela fue esencial en mi vida puesto que mi brillante madre durante su tercer embarazo comenzó la carrera de Historia en la Universidad de Buenos Aires y fue siempre una presencia esquiva. Fui alumna mediocre, lectora, muy ocupada en pasar desapercibida en familia de gente muy brillante. Estudié italiano con Marcella Milano. Primaria, en la Escuela Normal nº 4. Secundaria (e idioma francés), en el “Lenguas Vivas”. Egresé en 1970.
A los catorce años viajé a Tilcara [provincia de Jujuy, la Argentina], fundamental en mi existencia. Viajes sucesivos anuales.
A los quince años, viajé a Paris, La Sorbonne, curso de idioma in situ. Allí conocí a gente talentosa; varios, desaparecidos, como Irene Claudia Krichmar, Gloria Correa. Sobrevivimos Gustavo Vainstein y pocos más.
Primer trabajo, con Oberdan Caletti. Luego en “Fausto”, librería fundada por mi padre, el gran editor y librero Gregorio Schvartz (Siglo Veinte y otras editoriales).
16 años: Clases de teatro (para vencer la timidez, según mi madre) con Heddy Crilla y Lito Cruz.
A los dieciocho, Sergio Rondán nos lleva a estudiar con Alberto Ure, y marxismo con Raúl Sciarretta.
A los diecinueve me caso con Adolfo Dorin, compañero de teatro. 
Empiezo a realizar traducciones y correcciones para las editoriales de mi padre.
Imparto clases de teatro para niños y adolescentes junto a Juana Droeven.
En 1975 nace mi única hija, Lucía maravillosa. 
1976: Mi hermana Marcia parte al exilio. Desesperación y Miedo. En mi hogar, quema de libros y ausencia.
A los veinticuatro, separación violenta. Depresión.
1978: Trabajo en periodismo amarillo. Proyecto demente, un largometraje dirigido por Miguel Bejo, argumento de Bejo y Jorge Hayes (quien interpreta al personaje protagónico), Román García Azcárate colaborando en el guión con los ya citados, textos de Edgardo Cozarinsky, y entre otros actores, Ingrid Pelicori, Rubén Szuchmacher y Jorge Rey. Actúo y produzco. Nunca me quedó claro el título de la obra (los tuvo alternativos). Algo así como “Vito Nervio y las fuerzas oscuras del mal”. Aunque confirmo ahora que oficialmente quedó “Beto Nervio contra las fuerzas del mal”. Genialmente peligrosa. Una parte de los participantes emigraron.
1979: Viajo a Barcelona a ver a Marcia con mi hijita de tres años. Decido quedarme. Espero carta de Adolfo Dorin. Dice que se queda con la nueva esposa. Residirán en París. Lucía ya tiene una hermana. 
Además, el mundo de mi hermana en una Barcelona que ya no existe más. Escribo “Xímbala”, libro de cuentos para chicos.
1980: Viajo a París a dejar a Lucía con su papá durante un mes. Me encuentro en Roma con amigos. Conozco al hombre imposible, Andrzey Sliwowsky, un científico franco polaco. Nos mudamos a París. Trato de sacar los papeles de inmigración, inútilmente. Hago traducciones, correcciones, formo parte de varias películas francesas. Curso de teatro con la profesora Vera Gregh.
1982: Llegamos a Buenos Aires el 30 de marzo. En Plaza de Mayo, primera manifestación obrera contra la dictadura, varios muertos. Dos días después, declaración de guerra. Camino locamente por la ciudad, desesperanza, nadie en sus cabales. Lucía va al colegio, rápidamente recupera la escritura en castellano.
Empiezo época de actuaciones titerescas: Kiki La Plume, Reina del Bambo, La Niña de la Giba, Mossquito, La Papusa, etc. Café Einstein, Teatro Espacios, Teatro Cervantes. Los Redondos. El Hilván es un Estilo (teatro patrio). Actuaciones en varios bares y cafés que ya no existen.
Publicaciones en revistas, diarios, suplementos.
En la revista “Fausto”, 2ª época, secretaria de redacción. Duro poco, al comprender que si seguía allí, rodeada de adulaciones, me iba al carajo como posible escritora.
Sigo fracasando en cine, teatro y vodevil. Sin amor.
Escribo publicidad radial y otros, deferencia de mi hermana mayor, para parar la olla.
Empiezo análisis. Dejo el teatro con gran esfuerzo. Época demencial de enorme sufrimiento.
Tengo que parar la olla. Entro a trabajar en la librería “Fausto”, de lo que huí todo lo posible. Escribo, escribo...: bodrio tras bodrio.
Ya estoy viviendo con Lucía en una casa chorizo por Villa Crespo. Caminatas barriales. Escribo “Pampa argentino”. También reúno papeles en “La vida misma”.
Amistad con Ricardo Zelarayán, con Ricardo Carreira. Y desde 1984, a través de Ure, cuando ensayaba “El campo”, la pieza teatral de Griselda Gambaro, amistad con ella. Allí comprendí profundamente mi interés por el títere. Y después, todos los personajes que creé fueron a partir de ese yo títere que siempre me asombra.
En 1993 muere mi Nonna. Encuentro refugio en el Tigre, al fondo del río Carapachay. Sola pero, como nunca, en paz.
En 1994 edito (Editorial Leviatán) mi primer libro, “El corazón disparado”, de la brasileña Adélia Prado, que tradujimos Fernando Noy y yo. Librera en el día a día. 
Empiezo a traducir a Louise Labé. El libro será publicado en Venezuela por el sello Angria: “Sonetos y elegías”.
En 1998 nace Clara, mi primera nieta. Después nacieron Pedro y Theo.
En 2001 conozco a Gerardo “Pico” Manfredi, en una lectura a la que me invita la poeta Alicia Gallegos. En diciembre fallece mi padre. A mediados de 2002, cumpliendo la promesa hecha a él, y con el apoyo de mi madre, comienzo a ser la editora responsable de Editorial Leviatán.”


1: ¿Cuál fue tu primer acto de “creación”, a qué edad, de qué se trataba?

CS: A los cuatro años inventé la palabra embustera. De a poco fui comprendiendo.


2: ¿Cómo te llevás con la lluvia y cómo con las tormentas? ¿Cómo con la sangre, con la velocidad, con las contrariedades?

CS: A medida que el tiempo ha pasado, mi relación con la lluvia fue cambiando. Me encantaba caminar bajo la lluvia, chica, joven… algunos momentos deliciosos están ligados a la lluvia en mi infancia. Entrar en el mar bajo la lluvia, quedarse en el agua más tibia que el aire mientras en la playa, ya nadie… Tal vez en la orilla solo mi nonna que urgía para que saliéramos… una infancia con hermanas, claro. Después me volví cauta, responsable. Los truenos y los rayos pegaron más cerca, tal vez. Conocí en los cerros a una muchacha aterrorizada con la proximidad de la tormenta. Una mujer-pila que se había salvado por un pelo.
Pero se agravó la naturaleza, ¿no es cierto? Todo fue muy rápido. Se talaron los grandes bosques, se envilecieron los mares, la atmósfera se llenó de petróleo, se perforó la capa de ozono y también está lo nuclear, las fisuras desagotan en los mares y el agua es una sola, como se sabe. Cosas graves aprendí a medida que envejecía. El mundo fue cambiando violentamente en ese breve interín. Ahora cunden nuevos lenguajes en los que soy analfabeta. La velocidad ha devorado el mundo que conocía. Lo que dejamos a los más jóvenes es aspaviento, una consistencia que ellos deberán descubrir. Es decir, sin aquella consistencia. Muchas veces, comiendo, me pregunto qué es lo que mastico. Convivir con el peligro, podría llamarse esta civilización en la que resistimos, sin embargo.


3: “En este rincón” el romántico concepto de la “inspiración”; y “en este otro rincón”, por ejemplo, William Faulkner y su “He oído hablar de ella, pero nunca la he visto.” ¿Tus consideraciones?...

CS: La comparación con Faulkner es fallida a mi entender. Un novelista es un constructor.

Cuando logro un poema largo o corto, y lo siento logrado, por supuesto hay un trabajo, pero sobre todo una confianza extrema en la adherencia y la inmersión. En ocasiones, un tema para llegar a ser requiere descartar íntegra la primera composición, que resultó rígida —por ejemplo— por otra donde el tema ha decantado y corre respirando libremente, superando la primera redacción en profundidad y ritmo. El tiempo juega un papel importante. Antes un escrito descansaba en el olvido hasta que volvía a aparecer casualmente, muchas veces. 


4: ¿De qué artistas te atraen más sus avatares que la obra?

CS: Tengo una pésima memoria. Los sucesos en la vida de las personas no sé si me interesan demasiado. Realmente no puedo recordar a ningún autor por sus hazañas. Si las he conocido fue a partir de la obra: Louise Labé, Francois Villon, William Shakespeare siempre son enigmas… Emily Brönte… a todos los leí antes y después de conocer algún hecho de su biografía. Por ejemplo, Jane Austen le pidió a su hermana Casandra que destruyera todas sus cartas. ¿Prudente, no es cierto? Italo Svevo, James Joyce… en fin. Literatura. Tampoco soy chismosa con mis amigos. Si me querés contar algo lo escucho y no lo suelo comentar por ahí. Queda entre nos.
Y si pienso en la literatura argentina, de inmediato se mezcla con la historia de modo inseparable. Juan Bautista Alberdi, por ejemplo. Domingo F. Sarmiento, el más miserable de todos y grande, sin embargo. O Lucio V. Mansilla. Puro siglo diecinueve, eh? Con Griselda Gambaro charlamos mucho de plantas, libros, lecturas, recuerdos, política… y le cuento cosas que me pasan. Tiene una forma de escuchar que me resulta fundamental.


5: ¿Lemas, chascarrillos, refranes, proverbios que más veces te hayas escuchado divulgar?

CS: Una frase del Viejo Bribón que me gusta repetir: “Adelante con los faroles.”
Creo que no tengo otra. O están tan incorporadas que no las registro. También, “Tengamos la fiesta en calma”, que da cuenta un poco, del tenor violento que conozco.

 6: ¿Qué obras artísticas te han —cabal, inequívocamente— estremecido? ¿Y ante cuáles has quedado, seguís quedando, en estado de perplejidad?

CS: ¿Estremecimiento? ¿De placer? Odilon Redon. Un pequeño óleo en el Museo Nacional de Bellas Artes. El estremecimiento incluye contradicción, oxímoron si se quiere. O un abanico de sensaciones que no permanece inmóvil. Siendo así: Un pequeño autorretrato en verdes y azules de Vincent Van Gogh que sólo vi una vez. Parecía que Vincent se asomaba a una ventanuca, solo para mí. Las esculturas en madera talladas por Paul Gauguin. Un cuadro de Marcia Schvartz, entre los muchos de ella. Algunas esculturas de Juan Carlos Distéfano y otras de Norberto Gómez. Y siempre vuelvo a las pinturas de Cándido López. Y me gusta la pintura de Jorge Pirozzi.
Emily Brönte sí, me estremece. La leí muchas veces, año a año. “Alicia en el país de las maravillas” fue una de mis obras preferidas durante mi juventud. Otra obra que me encanta recorrer es “Ulises”, de Joyce. Shakespeare me estremece una y otra vez. Lear. O el horrible Ricardo.
¿Perplejidad?: Nikolái Gógol.


7: ¿Tendrás por allí alguna situación irrisoria de la que hayas sido más o menos protagonista y que nos quieras contar?

CS: Tengo gran vocación por el ridículo. Si recuerdo alguna situación específica más allá de la natural cotidiana ridiculez que padezco, la contaría con detalle. Pero mi mala memoria me juega pasadas tremendas.


8: ¿Qué te promueve la noción de “posteridad”?

CS: No llegaré. Esa es una certeza tranquilizadora.


9: “¿La rutina te aplasta?” ¿Qué rutinas te aplastan?

CS: Yo misma soy mi rutina. Me recorro con espanto. Muchas veces. Otras, puedo ponerme a salvo de mí misma. Escribir es la única manera en que salto el límite y logro sustraerme de mi deficitaria clave. Eso, o leer. Esa fascinación del descubrimiento de un libro, que en mí fue sobre todo en la adolescencia, la pubertad incluso, cuando eso sucede, oh maravilla, todo se silencia y solo existe ese mundo extraordinario.


10: ¿Para vos, “Un estilo perfecto es una limitación perfecta”, como sostuvo el escritor y periodista español Corpus Barga? Y siguió: “…un estilo es una manera y un amaneramiento”.


CS: ¿No será que una es su propia limitación? Tal vez esa limitación sea el mundo que se relata, esa obsesión. La perfección es una búsqueda abrumadora. 


11: ¿Qué sucesos te producen mayor indignación? ¿Cuáles te despiertan algún grado de violencia? ¿Y cuáles te hartan instantáneamente?

CS: Creo que la indiferencia política es lo que me resulta violentamente insoportable. Lo considero el rostro más peligroso del capitalismo.
Lo deshumanizado.
Y los estúpidos del arte, insoportables negociantes.


12: ¿Qué postal (o postales) de tu niñez o de tu adolescencia compartirías con nosotros?

CS: A los trece años, o tal vez catorce, fui aceptada en un grupo del Colegio Nacional Buenos Aires que viajaba a Tilcara. Se estaba trabajando entonces en la recuperación arqueológica del Pucará. Mi madre, Hebe Clementi, era una de las profesoras elegidas por el grupo de alumnos, y ella me “coló”. Aprendí muchas cosas, como dije. Por bastante tiempo dejé, con tristeza, de ver a esos antiguos compañeros, a los que, sin embargo, guardé en el corazón. Ese viaje se repitió varias veces. Cada viaje es otro viaje, pero el sentimiento del cerro, esa soledad y esa amistad con la piedra y su música, su virtud, creo que es algo insustituible, un baluarte en mi vida. Y aparece siempre en lo que escribo, una de mis casas.


13: ¿En los universos de qué artistas te agradaría perderte (o encontrarte)? O bien, ¿a qué artistas hubieras elegido o elegirías para que te incluyeran en cuáles de sus obras como personaje o de algún otro modo?

CS: Ese sentimiento corresponde a mis lecturas de la pubertad. La primera adolescencia. Hubiera querido que nunca se terminaran los tres libros de Italo Calvino que aparecen bajo el título “Nuestros antepasados”: “El vizconde demediado”, “El barón rampante” y “El caballero inexistente”. Todas delicias. Otro, “Orlando”, de Virginia Wolf. Y de todavía más chica, algunos de Julio Verne, “Un capitán de quince años”, por ejemplo. Y un libro de historias de piratas, de un famoso autor cuyo nombre ahora no recuerdo. Más tarde, Carson McCullers, Clarice Lispector, Sara Gallardo. Y ah, el Alejandro Dumas de mi niñez. Y otra cita es “Cumbres borrascosas”, de Emily Brönte, que no sé cuántas veces he leído, a decir verdad.

No sería personaje de ningún libro ajeno. Bastante con una misma.


14: El silencio, la gravitación de los gestos, la oscuridad, las sorpresas, la desolación, el fervor, la intemperancia: ¿cómo te resultan? ¿Cómo recompondrías lo antes mencionado con algún criterio, orientación o sentido?

CS: Los gestos son fundamentales en mi modo de conocer las relaciones entre y con las personas. Un pequeño gesto me devuelve la memoria, a veces. Siempre es revelador, un entramado de relaciones permite la lectura a partir de un pequeño gesto.
El silencio puede ser una larga conversación. O seco como un golpe en la mandíbula.
No he tenido sorpresas agradables. No recuerdo ninguna, al menos. Prefiero que se anuncien.
Fervor… creo que conozco. La intemperancia, también. Muy dolorosa.
En cuanto a la oscuridad, tengo una relación próxima e intensa; sin embargo, soy del ojo más que del oído, del tacto más que del olfato.


15: ¿A qué artistas en cuya obra prime el sarcasmo, la mordacidad, el ingenio, la acrimonia, la sorna, la causticidad… destacarías?

CS: Yo quitaría el ingenio de esa lista. Sin ingenio, no hay arte. Puro tedio. La lista cunde hacia la ironía, ¿no? Quisiera nombrar a Juan Carlos Onetti, que es un trágico, pero domina todos esos matices agudos. Lamborghini, ambos (Osvaldo y Leónidas). Alberto Ure. Susana Thénon. Y Mijaíl Bulgákov. Anita Brookner, también. Y Flannery O’Connor.


16: ¿Qué apreciaciones no apreciás?¿Qué imprecisiones preferís?...

CS: El narcisismo elevado a la sordera me saca de quicio. Prefiero las conversaciones donde se decanta lentamente el sentido preciso, precioso. Conversaciones son diálogos. Y necesitan tiempo, interés por el otro, y algo de memoria.


17: ¿Viste que uno en ciertos casos quiere a personas que no valora o valora poco, y que en otros casos valora a personas que no quiere? ¿Esto te perturba, te entristece? ¿Cómo “lo resolvés”?



CS: Valorar es un verbo un poco retorcido. Las personas que quiero son muy valiosas para mí porque hacen a mi confianza, a la valoración de mí que me sostiene en pie. Después hay gente muy socialmente valorada. Y bueno, chapeau! A veces yo no tengo nada en común con esa gente pero nos saludamos y coexistimos. Soy bastante poco curiosa. Hay gente que quiero pero solo habla de sí misma. En ocasiones, pierdo la presencia de ánimo. Sobre todo cuando conozco en carne propia ese desprecio del que habla tu pregunta.


18: ¿El mundo fue, es y será una porquería, como aproximadamente así lo afirmara Enrique Santos Discépolo en su tango “Cambalache”?

CS: Hay muchas corrientes por navegar, por suerte. Hay que ver a qué mundo querés “pertenecer”. Y cuál es tu tabla de salvación. Muy chiquito, muy grande… Beber champán en idioma extranjero o apacibles mates camperos. Todo lleva al mismo sitio. Incluso puede convivir si la porquería es verdaderamente arte.


19: Por la fidelidad y entrega a una causa o proyecto, ¿qué personas (de todos los tiempos y de todos los ámbitos) te asombran?

CS: Antonio Porchia. Edgardo Antonio Vigo. Antonio Berni.


20: ¿Qué te hace “reír a mandíbula batiente”?

CS: Algunos comentarios de mis nietos, cuando cada tanto logro encontrarlos reunidos. Y si se suma alguien más de la familia, mejor.


21: ¿Cómo afrontás lo que sea que te produzca suponerte o advertirte, en algunos aspectos o metas, lejos de lo que para vos constituya un ideal?

CS: Lo acepto como un querido fracaso más.


22: El amor, la contemplación, el dinero, la religión, la política… ¿Cómo te has ido relacionando con esos tópicos?

CS: Cosas bastante dispares…; el amor y la contemplación podrían ser parte de una misma cosa. Como hipótesis. La política y la religión también por caso. Dinero, siempre poco.
Ardua conquista, ser.


23: ¿A qué obras artísticas —espectáculos coreográficos, films, esculturas, música, pinturas, literatura, propuestas teatrales o arquitectónicas, etc.— calificarías de “insufribles”?

CS: …tal vez no fueran artísticas, ¿no? Tal vez fueran solo divertimentos. Prefiero la literatura, sobre todo. A veces veo cosas fundamentales. Iris Scaccheri bailando será un recuerdo hasta el último día. Si es insufrible me levanto y me voy. Por eso los clubes de teatro, con su estructura tan expuesta, me resultan claustrofóbicos. Quiero decir también que cuando no se va al fondo, no pasa nada. Por eso consumo poco. 




CS: Valorar es un verbo un poco retorcido. Las personas que quiero son muy valiosas para mí porque hacen a mi confianza, a la valoración de mí que me sostiene en pie. Después hay gente muy socialmente valorada. Y bueno, chapeau! A veces yo no tengo nada en común con esa gente pero nos saludamos y coexistimos. Soy bastante poco curiosa. Hay gente que quiero pero solo habla de sí misma. En ocasiones, pierdo la presencia de ánimo. Sobre todo cuando conozco en carne propia ese desprecio del que habla tu pregunta.


24: ¿Qué calle, qué recorrido de calles, qué pequeña zona transitada en tu infancia o en tu adolescencia recordás con mayor nostalgia o cariño, y por qué?

CS: Nací en la calle Bacacay, detrás de las vías del Ferrocarril Sarmiento, en Flores. Un edificio no muy alto, y nosotros vivíamos en la planta baja. Arriba vivía doña Amanda, que era una morena hermosa. Había tenido varones y le encantaba una casa con tres nenas. Un jardín había en casa y en el fondo casuarinas y una hamaca de vaivén y el canto del ferrocarril.
Más arriba vivían los Calviño, con su hijo Jorgito, que salía apenas. Una pareja grande, sus padres se habían casado por decisión de los espíritus de sus ex cónyuges en la Escuela Científica Basilio. En la planta baja, adelante, vivían los Scarfó. Eran tres chicos de más o menos la misma edad nuestra. Jugábamos en la vereda, pero seguramente poco. Enfrente había un pequeño taller de un zapatero, siempre con mucha tarea. En la esquina, un antiguo almacén de los de a granel y en la vidriera una publicidad de Puloil o de jabón en polvo, ya entonces descolorida, verde clarito…; era un mensaje discriminador, pero el dibujante había puesto gracia inolvidable. En ese entonces por el barrio venía la panificación a caballo, y hasta recuerdo al lechero con su vaca y el ternero. Duró poco pero pude ver ese carro lleno de tarros de metal esperando el regreso del lechero, el caballo girando la cabeza con sus orejeras y una especie de bolsa llena de algo para comer, para que no se distrajera de la ruta que conocía de memoria.
Pero los Scarfó, decía: el padre de los chicos era un hombre inmenso, con gran chambergo oscuro y un traje cruzado, a la usanza. Era el hermano menor de América, la novia de Severino Di Giovanni [1901-1931]. A la madre de los chicos no la recuerdo, solo sus gritos desde adentro de la casa. Jugábamos en la vereda de Bacacay todos los pibes. De los tres, sólo sobrevivió el mayor. Eran hermosos todos, muy inteligentes. No nos asustaba la fama anarquista, porque algo del tema también conocemos: tenemos pariente anarquista. Mi abuela Fanny Kulichevsky y Simón Radowitsky [1891-1956] eran primos.


25: ¿Cómo reordenarías esta serie?: “La visión, el bosque, la ceremonia, las miniaturas, la ciudad, la danza, el sacrificio, el sufrimiento, la lengua, el pensamiento, la autenticidad, la muerte, el azar, el desajuste”. Digamos que un reordenamiento, o dos. Y hasta podrías intentar, por ejemplo, una microficción.

CS: ¡No!... Rechazo esta pregunta por barroca y pedigüeña.


26: “Donde mueren las palabras” es el título de un filme de 1946, dirigido por Hugo Fregonese y protagonizado por Enrique Muiño. ¿Dónde mueren las palabras?...

CS: Una buena pregunta. Al pie del patíbulo. Y la literatura idisch también esto lo pondría en duda. …tal vez no fueran artísticas, ¿no? Tal vez fueran solo divertimentos. Prefiero la literatura, sobre todo. A veces veo cosas fundamentales. Iris Scaccheri bailando será un recuerdo hasta el último día. Si es insufrible me levanto y me voy. Por eso los clubes de teatro, con su estructura tan expuesta, me resultan claustrofóbicos. Quiero decir también que cuando no se va al fondo, no pasa nada. Por eso consumo poco.




CS: Valorar es un verbo un poco retorcido. Las personas que quiero son muy valiosas para mí porque hacen a mi confianza, a la valoración de mí que me sostiene en pie. Después hay gente muy socialmente valorada. Y bueno, chapeau! A veces yo no tengo nada en común con esa gente pero nos saludamos y coexistimos. Soy bastante poco curiosa. Hay gente que quiero pero solo habla de sí misma. En ocasiones, pierdo la presencia de ánimo. Sobre todo cuando conozco en carne propia ese desprecio del que habla tu pregunta.


27: ¿Podés disfrutar de obras de artistas con los que te adviertas en las antípodas ideológicas? ¿Pudiste en alguna época y ya no?

CS: …en una época juvenil era muy obediente a lo que “había que leer”. Después comprendí que cierta angustia se disolvía si abandonaba la lectura de Yukio Mishima, por ejemplo.


28: ¿Cómo te cae, cómo procesás la decepción (o lo que corresponda) que te infiere la persona que te promete algo que a vos te interesa —y hasta podría ser que no lo hubieras solicitado—, y luego no sólo no cumple sino que jamás alude a la promesa?

CS: Tengo un largo entrenamiento en decepción. E igual no he podido dejar de esperar incluso con la certeza de que era un callejón sin salida. Por supuesto, cuando un amigo te deja en banda, no solo duele.


29: No concerniendo al área de lo artístico, ¿a quiénes admirás?

CS: Algunos gestos de valor y renuncia. Y sobre todo, el coraje que no hace alharaca.


30: ¿Tus pasiones te pertenecen o sos de tus pasiones? Pasiones y entusiasmos. ¿Dirías que has ido consiguiendo, en general, distinguirlos y entregarte a ellos acorde a la gravitación?

CS: Soy emocional, dicen. Mi lectura del mundo está teñida por esa mirada. Pero no sólo: a veces, gestos que consideraba de camaradería o entusiasmo fueron leídos como extemporáneos o incomprensibles y mancharon para siempre complicadas redes de relaciones. Pero no aprendí mucho de la experiencia y repito algunos errores que dicta el entusiasmo.
no, chapeau! A veces yo no tengo nada en común con esa gente pero nos saludamos y coexistimos. Soy bastante poco curiosa. Hay gente que quiero pero solo habla de sí misma. En ocasiones, pierdo la presencia de ánimo. Sobre todo cuando conozco en carne propia ese desprecio del que habla tu pregunta.





31: ¿Qué artistas estimás que han sido alabados desmesuradamente?

CS: A mí me gustaría que artistas importantísimos, que nutren la base de muchos otros artistas —y son tan poco poquísimamente nombrados incluso por quienes los leen y conocen— fueran más conocidos, más leídos, más nombrados. Ricardo Carreira, Juan Andralis, Vigo. A Luis Thonis, a Liliana Guaragno, a Noemí Ulla. Otra desaparecida: Susana Cerdá… Soares, el gran cuentista. Y hay muchos más.


32: ¿Acordarías, o algo así, con que es, efectivamente, “El amor, asimétrico por naturaleza”, tal como leemos en el poema “Cielito lindo” de Luisa Futoransky?

CS: Acordaría, sí, con Luisa.


33: ¿El amanecer, la franca mañana, el mediodía, la hora de la siesta, el crepúsculo vespertino, la noche plena o la madrugada?

CS: Una mañana que llegue a la tarde, sería perfecta. Si hay mediodía, almuerzo, siesta…: bajón asegurado. A veces, la madrugada solitaria, exquisita. Pero todo según el para qué. El anochecer me gusta: las luces se encienden y las casas se habitan. Es momento de dar una vuelta por el barrio.


34: ¿Qué dos o tres o cuatro “reuniones cumbres” integradas por artistas de todos los tiempos y de todas las artes nos propondrías?

CS: Soy solitaria, disculpá! Seguramente no asistiría aunque me invitaran.


35: Seas o no ajedrecista: ¿qué partida estás jugando ahora?...

CS: Resistencia.


*

Cuestionario respondido a través del correo electrónico: en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Claudia Schvartz y Rolando Revagliatti, abril 2019.






jueves, 6 de junio de 2019

4 POEMAS DEL MEXICANO GEORGE REYES


CUANDO EN LA PIEL SE ESCONDE EL SUEÑO

“Hubo en un siglo un día que duró muchos siglos”. Miguel Ángel Asturias

Nunca te amé en la tarde,
temprano yo te amé, cuando en la piel se esconde el sueño;
¡hermosura que viene de antaño!

Quiero lo que hablares,
tanta elocuencia tienes, tanta sordera tengo,
amándome te encontré, encontrándote te amé.

Nunca te amé en la tarde.

Viste quien con el índice colmó de vinagre el vaso;
dame lo que me pides,
dale la calma de estrella, el frío de sol tardeado.

Temprano yo te amé.

Que no me retengan lejos
del perfume que yo aspire de esta flor
que supera al de toda rosa.

¡Hermosura que viene de antaño!


Ciudad de México, 10 enero 2019


©George Reyes, del poemario inédito “Pero esa lineal mirada”.

  

NO HAY PARED DE UN CORAZÓN


¡Cuánta soledad hoy rima con el verbo de mis labios!
Lo acompaña el respiro dado en la llanura
y lo miran unos ojos sin vacilo en cada instante.

¿Vendrá el festín sin tu mirada?
¿Y la risa atrapada de presencias?
La noche se ha estrellado otra vez con la mañana
y una luz  colgada de un lucero
al paso de un danzón desgaja titileos de sol de mediodía
que solloza la penumbra como nube abofeteada.

No, no hay pared de un corazón, lo sé,
que distancie el hilo de mis sueños más nocturnos
enredado cual cabello en tus brazos que han vencido tanto insomnio.

Ciudad de México 2 de marzo de 2019

©George Reyes, del poemario inédito “Pero esa lineal miraea”.

  

LA MIRADA QUE VIENE DE OTRA PARTE


Salió sabor de agua de mar de mis párpados abiertos
cayó leve en el pecho de la arena recostada entre piedras de su entraña;

mas en rondas de gemidos sus sales desplomó en la palma de mi mano,
con tres yemas de tres dedos que se besan,
extendida cual mendiga a la mirada   
que viene de otra parte, más potente que las sales desplomadas.  


Quisiera aquí en el viento de cerámica, dinastía que se rompe,
surtirme de perfume en los días en que parece bajé hasta la tierra nauseabunda
porque hiede a huesos des-car-na-dos; 

surtirme de amarillo de esas mariposas aleteando en el cuello de las flores
que dejé ayer a las cifras del recuerdo…
Y yo espero la mirada
que vendrá de otra parte, más dorada todavía que tales mariposas.


©George Reyes, del poemario inédito “Pero esa lineal mirada”.
   



DIÁLOGO CON UNA POESÍA ANÓNIMA

A Carlos García Oliver, poeta con voz

“Nada más triste que un titán que llora”. R. Darío

¿Cómo al tren de voz tomaste en tu camino?
¿Qué noche serenada te entregó su lira?
¿Por qué la tarde en tu cintura envuelve serpentina de la pena…,
y en tus pies un derrotero que te aleja?
¡Lo sé, titán!
La mirada que se lanza en tus calzadas de silencios
te haría poeta,
que en el aire de las noches de faroles vuela y anda con sus pies de polvo;
a mí, en cambio, me haría copa,
que se colma de tus versos.

Las manos de la ausencia acostarán mañana tus flores ambulantes 
sobre el brillo que mi aurora suelta,
sobre el tálamo en que hasta mis sueños duermen,
sobre el asta de oraciones que iza la plegaria.
   


© George Reyes, del poemario inédito “Pero esa lineal mirada”.


George Reyes. Poeta, ensayista, editor y educador teológico, teólogo escritor y presbítero ecuatoriano, residente en la Ciudad de México; posee una licenciatura y dos maestrías en Teología; candidato PhD en Teología; ha publicado dos libros sobre hermenéutica bíblica; coautor de dos libros de Teología; sus ensayos teológicos han sido publicados en revistas teológicas especializadas y en sitios virtuales importante tales como Ensayistas Hispanoamericanos.
Sus dos recientes poemarios son El azul de la tarde (Santiago de chile, Chile: Apostrophes Ediciones, 2015) y Ese otro exilio, esa otra patria (Santiago de Chile, Chile: Hebel Ediciones, 2016); posee varios poemarios inéditos. Ha editado tres números de Nuestra Voz (Buenos Aires, Argentina: Tersites, 2015; Ciudad de México: Textual Ediciones, 2016; Buenos Aires, Argentina: Ediciones Literarte, 2017), antología poética del grupo de poesía Tu voz que fundó y dirige; ha editado recientemente Actuales voces de la poesía hispanoamericana: antología en homenaje a Ingleberto Salvador Robles Tello (Buenos Aires, Argentina: Ediciones Literarte, 2017).

viernes, 31 de mayo de 2019

3 Poemas de La Guerrilla Elegante (2019), de José Natsuhara




He aquí unos 3 poemas pertenecientes al poemario La Guerrilla Elegante (2019) del poeta olvidado en vida José Natsuhara. Trabajo de ingeniería mecánica que, para poner en contexto, resume el poeta boliviano-peruano Nelson Gutiérrez con las siguientes palabras:

El jovencísimo me confiesa, alejados de la ciudad y de sus neuróticos peleles,  que la vida lo ha sorprendido con una tarea que cae a sus manos como un racimo de piernas o un martillo de guerra.  Que este no es un juego inocente.  Es el Wimbledon y él es el tenista de las palabras. Yo doy fe de ello, atestiguo, aviso al público y a los amargados que existen cuarenta y algo poemarios que conforman de momento un Corpus Christi, los proyectiles ordenados cual arañas en un baúl titulado Bastardía con crayolas, víctimas y duelos de pistolas al amanecer. Lo que te hace pensar que es un demente, un monje o las dos cosas y que su drive es imparable como el sueño de la realidad y la realidad del sueño.

Ser invencible bajo el cielo. Este es el objetivo del autor y de su obra. La Guerrilla Elegante es la primera entrega de un proyecto total que tomará más de 50 años. Un camino estético zen. Un puntapié a la sociedad líquida de zombies y zancudos que huyen del oficio, del honor, de la verdad y de los insecticidas. O también el manual espiritual y práctico para limpiar el corazón y el condado de serpientes, de corruptos del marketing, de poetas franeleros y endogámicos. El terreno que con elegancia se ha ido arando para su lectura el día de la cosecha. El canto a la vida más allá del espectáculo. El impredecible match point.



Saluden al poeta


Si ESTE poema no me redime, entonces elijo
el racumín, tanta huevada,                que presenten mis fracasos con su
sheriff, envarado mongol de turno,
que desenfunde sus puños se
                                            baje de su cuarto de milla

                                  −P e r u v i a n  P o e t i c  F a r  W e s t−
                                                                                           y me saque la entreputa.

El Peer-to-peer. O la lección de economía de Satoshi Nakamoto
aplicada a la producción de nuevos hombres. ¡Ésta, la poética de la testosterona!,
                                Un mano → mano
                                2 vasos de bilis y una Smith & Wesson
girando angelicalmente entre mis dedos
ambiciosos de pianista.

El mundo no necesita versos a ½ caña
ni albatros enarbolando la pobreza de los conos o el malditismo
huachafo de quien construye su leyenda en base a una cirrosis,
a estudios exégetas de uno que otro muertito =
The Walking Dead
                                                             = la crítica literaria es una enfermedad
de trasmisión sexual, VIH positivo,
y donde todo bachiller de letras es un raquítico productor de la estupidez peruana.

Aquí, donde se invoca el duelo sincero de los mundos,
                                                                       la vida es un vacilón,
y las amancaes florecen en las pistas de San Juan de Lurigancho,
y la escritura es una cuestión que no solo es escritura; es un pasaje ida
y vuelta −todo pagado− al Play Land Park, la pollería donde celebraba
con la familia mis victorias.

Necesitamos sí o sí estos dedos
                                                            de mañoso, alentado por el aroma
a menstruación de las olas en San Bartolo y las botellas de Pilsen
creciendo verdes y frondosas sobre el desierto y sus tonazos.

Ellos dirán que has perdido la chaveta y que te has contagiado, chibolo huevón,
de resentimiento.
Pero sabes bien que tú no dudas y que el poeta que duda es un cobarde
y que tu maquinaria de belleza funciona con la exactitud de las nuevas
páginas de la historia más jugosa
y más caleta, la fruta dulce,
la buena merca rotando de mano en mano entre los elegidos del recreo.

(teclas metafísicas que abren piernas insospechadas,
a ti también te vi desnuda
                                        28 de enero: probador con cerrojo zapatillas deportivas y
una empinada abusiva como si no tuvieses miedo a las alturas,
                                                                 arañita
                                                                     de
                                                                     mi
                                                                corazón,
y tu short rosa inaugurado por los siglos de los siglos AMÉN, la mecanografía
imprescindible de los que le vamos agarrando el truco a este negocio)

Un poeta que no sepa empotrar a su yegua x 40 Soles TV + Cable
y agua caliente / trinchar las carnes contra el suelo / el asado argento en plena terraza
de febrero / no es ninguna amenaza contra el Imperio,
Error 404, y usted no puede cursar “Movimientos Avanzados de Tango sobre el Poema”
sin haberse matriculado antes en la vida misma,
                                                           que es troncal con “Seminario para dejar de ser poeta
y comenzar a ser más bien una persona”, y mientras tanto
fuera de las aulas… en una galaxia muy muy lejana,

I’m dancing and todos los días son Sábado Gigante y hay juegos de azar
detrás de la barra libre, dirás que es una anécdota la Nintendo delante
de este sofá con olor a tabaco,
pero                       nada                    es coincidencia, hermanita,
                                y EXISTE una probabilidad de chuntarle de 1/37 y
ganar 36 veces lo apostado = el pleno cache, el pleno beso, εὐδαιμονία (eudaimonía),
ἀνερρίφθω κύβος (anerriphthō kubos),
o el recostarse en el pecho ambicioso, / quiero sentirme protegida
no solo acompañada, /
te quiero como amante y no como amiga /
eh! nebulizadora de ternuras bravas,
la poesía es una apuesta,
igual que el meterte hasta adentro esta dialéctica,
una cuestión de afilados dardos apuntando al culo del azul del cielo
en el azul del cielo en el azul del cielo en lo profundo de un tequila,
los carajos chesusmadres en la sonrisa pendenciera de los niños del 90
jugándose la partida de su vida,
el mejor de 3
luego de haber cobrado unos cuántos soles bien brillosos propinones
para corromper esta neblina tan limeña donde toda anécdota amorosa
es un manifiesto estético, por ejemplo:

Habría que probar la T de cobre la vasectomía el uso extendido del condón, dijiste, para recubrirnos el sexo y los libros que más queremos. Y llegaste toda chancona con tu edición del “Manual Avanzado de Ingeniería Mecánica” forrado con un condón XL de frambuesa. Loca mía interpretabas a la pesadilla de Occidente (mujer culta y despampanante, con una fertilidad de maíz morado) y agregaste que si te quería gilear tu canción necesitaba más picante, huaracas besando los cachetes de los fanáticos del Válium, y dedos millones de dedos de electricista de universos contenidos en Warhammer.

O en la teoría de cuerdas  −Que no especifica de forma única ni el espaciotiempo inducido, ni el conjunto de campos cuánticos que contiene, ¡José! ¿me manyas?

Te manyo, yo sigo todo lo novedoso y bello O esta otra teoría de los cables
eléctricos que he ido tirando sobre los techos de las escuelas estatales,
O de los supermercados donde el agua y el pan están más alejados de los usuarios.

La bóveda celestial de esta generación que me necesita pero que no me merece. Animales.

Voy a hablarles fuerte y claro, compatriotas:

Este país no existe. Los veo a todos en el amanecer ácido de la singularidad tecnológica augurada por Ray Kurzweil (un pedazo de emolientera cholaneitor agredida por el policía choloneitor cachueleando de guachi en pleno 2049). Y me pregunto me recontrapregunto qué pasará con los sicarios de toda esa pampa de mierda que no es Lima, con el sistema aracnoide de las drogas clandestinas. ¿Habrá anticucho, pancita, ceviche enlatado?, ¿comida siquiera?

He visto a las mejores mentes de mi barrio, a los prodigios románticos disidentes uniformados expertos en la filosofía postcolonial rectal latinoamericana en las escuelas de Lyon y de Azángaro; y nada que valga un choripán en finas hierbas. Todo conductor que no conduzca primero su propia vida es un sonso palta triste huevón cero kilómetros. He visto a las mejores mentes, digo y es un decir nomás, en los cuentos de hadas en Chespirito o en los animes de invierno en alguna nueva temporada que valga la pena (Ginga Eiyuu Densetsu, Uchu Kaizoku Kyaputain Harurokku)

El Imperio Inca ha sido un clickbait. Atahualpa vendió un cuarto repleto de pé a pá con todos nuestros culos. Y Cubillas no era quien dijo ser en las chapitas y los álbumes de Navarrete. Que si llegamos al mundial fue porque quizá Guerrero pateó un tiro libre bajo los efectos del chamo, que todo héroe nacional es un farsante, que lo entiendan los que se llenan los cachetes con el chamullo del futuro, de los cachaquitos amaestrados, del valor de la lectura del insípido tuberculoso de Vallejo. Prefiero mil veces Condorito y si no les diera vergüenza confesarlo seríamos mejores seres humanos y este poema sería una Iglesia. Todo poema sería un poema del corazón.

El joven de estos versos morenos (bronceado de inteligencia)
desciende, chamarra de cuero y agallas de púas, –eh! ángel del trash
metal / morirás sólo, compadre,
una mitad de este pogo te ama y                   la otra te prefiere bien muerto,
pendejito entrañable,
(si tu presencia no deja indiferente a nadie) entonces (que tu reino reemplace este chiquero)
 −He visto chanchos más saludables y audaces
que Kloaka y Hora Zero−
1. Jean Paul el Troglodita muerto con el corazón roto
2. El Poeta de la Calle muerto de cáncer, que es la misma vaina
y 3. Tripa y el mejor stand up comedy de este jardín despeinado y trinchudo,
Y se fueron, como quienes vinieron por una tangente (eso no te enseñan en San Marcos),
o quizá al revés (las flores en el cielo y el cielo con nosotros) y la poesía
no es una maldición de cómicos ambulantes y cantantes tomando baños de luna en la playa pelada,
porque, así sabrás que no te mentí y que te quiero a ti.

Tú que montas una station wagon destartalada, traes veneno para
contrarrestar este exceso de ausencias, Veneno pa’ tu piel, Veneno pa’ tu piel.
Yo vivo la madrugada, Soy los besos, Soy la cama, Y tu vives escondido, y solo hablas con tu almohada,
y derrapas en las curvas de la muerte como si se tratase de una groupie
−de lentes, de braquets y de actitud selectiva– ya saben, la perra estándar casi,
la representante de la chupada de pingas como deporte olímpico,
la cata de vino, la verdad de la milanesa también tengo unas palabras para ustedes:
este don no se hereda lamiendo semen, aunque existan
algunas artesanas de ese arte,
eh! la belleza de la juguería / el hambre interrumpe el verso o lo alimenta.

Y te cuadras / morirás estacionado en esa misma calle compadre /
o eso creen los cagones de la otra Manzana, muestras el balón de básquet nuevecito
y ocupas – como resacón de Viernes Santo −un espacio en esta loza del barrio
que te vio crecer derecho a su pesar (todo barrio es una trampa, evangelistas epilépticos
enseñando las buenas costumbres de la histeria y toda violación queda en familia),
La portería es más o menos así de grande: y enseñas tu costalón de poemas de tela y delirio,
doble asa,
y te mueves a la velocidad de la luz
 aunque no la pagues,
fintas de la NBA, cachita incluida,
y eso es suficiente para comprender que nadie más jugará contigo
en tu perra vida / morirás jugando solo compadre / Pa’ tu piel, Veneno pa’ tu piel.
Soy la magia, Soy el hada, Que se clava en tu mirada,
Soy la tentación prohibida, Que te va quemando el alma.

MUNDO POÉTICO: TALENTO + IDEALES = MUERTE
MUNDO REAL: TALENTO + IDEALES = VIDA a la N potencia.

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia,
porque de ellos será el reino de los cielos,

En el confesionario un tal Gil Berto
se golpea el pecho, y
no te la pierdas, padrecito, me dice, que si no escribo me muero
(bueno sería, si la escritura no es vida yo no sé qué haces escribiendo,
¿eres emo?),
                               en otros tiempos lo hubiera cagado a trompadas,
¡Largo enfermo y la conchatumare!

¡Que vengan los monstruos de la dimensión desconocida!

Cavernícolas simpatiquísimos, refrigeradores repletos de animales
muertos y fermentados,
el regreso al Paleolítico,
los sharingans ensangrentados creciendo en los ojos,
atravesando las praderas, Colmillo Blanco de Konoha,
Caerá la lluvia ácida, el ninjutsu definitivo, sobre los hocicos de sus hijos,
gárgaras de vidrio y rotoplax,
y las ratas saldrán de sus guaridas
y ningún prólogo los rescatará
de este jardín minado de adjetivos y aires apocalípticos, la visión
descontrolada de la santidad, del milagro de la masacre,
no vine a traer la paz sino la espada.
Joven, arrástralos a todos,

¡Que venga, Tayta hermoso, el fenómeno del niño!
Limpia el mundo de la sarna, de los seres débiles
y torcidos, de los falsificadores de emociones / Si la corrupción de la escritura
tiene el tamaño de un ring de Vale Todo / Mi corazón tiene el tamaño de un puño /
Si nadie ha encontrado la redención en el poema,
que todo acto de valentía se anteponga a una tragedia
/ Y si mi pene es una brújula señalando sus corazones, a mí ya no me
importa que me sentencien al olvido siempre y cuando sea sincero,
porque el arte que no es sincero es homicidio,
y porque incluso yo, que reemplazaría toda
la poesía juvenil peruana por unas salchipapas,
les digo, a ustedes sarta de asesinos,
poetas atorrantes,
que la vida
ha encontrado un guardaespaldas.



Valse cervecero


La espuma en tu mar o en la cerveza, Salud, sírveme a tus pies hoy de tu mismo vasito
            rompiendo contra  las rocas o el hielo
se construye una orquesta,
                                               yunza y millones de cholos y cholas
                                   disputando la caída del árbol colmado de globos, billetes,
lavadores de plástico para que cuando pises un charco de lluvia
           yo te regenere, deje como nuevos todos tus vestidos.
Y no se me pasa así tu cariño ni se me pasa el silencio,
me doy de golpes suaves en la ventana del microbús, pienso en la cantidad de postes que debo contar hasta alcanzar la carretera pelada de Nazca el sencillo para marcar botones mágicos
            en locutorios / llamadas de loco a loca / qué miedo me da,
me da la taquicardia al ritmo de un valse cervecero y si apareciera de pronto en el cinema
                                                       la gente se reiría buena onda, se reiría conmigo
y no de mí,
se regalaría la canchita y la Pepsi,
los niños dejarían de patearte el asiento y se sonrojaría
ese señor de la 6b que perdió a su mujer
            y volvería en enero a comer tunas y observar el florecer de las azucenas.
            En el microbús ayayáu,
encuentro ese dolor inmune a los paracetamoles molidos con jugo de papaya
                        cuando me siento al lado de una vieja con cara de pocas telenovelas,
            usurpadora, en ese asiento de plástico y versos callejeros / central telefónica incluida /
que por el decreto nacional de mis santos huevos
siempre te va a pertenecer a ti y a ese culo estupendo.
   Mi alcoholismo pasea por la alameda y qué miedo ya no me da, ya no me da
            tambalearme entre las bancas entre los gatos del parque Kennedy,
entre mi bolsa de tela donde guardo paquetes de embutidos
                                   y las revistas de la National Geographic
            donde subrayo los holocaustos, las guerras en medio oriente y comienzo a llorar
como un velociraptor observando a lo lejos
            el apocalipsis,
y no hay a dónde correr esta especie le canta a la bomba atómica, a los cochebombas a los ministerios de cultura,
            y yo, hip, aprovecho el tiempo y canto este poema a viva voz
hasta quedarme ronco (me caigo y me levanto como Jesucristo)
            y la gente dice que estoy ebrio
                        y luego me quieren botar entonces les explico que es un poemón, mi hermano
(unas muchachas universitarias coquetean
                  me defienden de la tombería
                                   y dicen que soy un chico tranqui
                        que fui su profesor de literatura y que enseñaba graciosaso),
Y yo me reí mucho Trilce, en el tiempo en que te tengo
            toda la orquesta me lleva como mi maestra a los 5 años a las orillas de Punta Negra
y yo dibujo los cangrejos, las malaguas picándolas con palos,
                        las ollas de comida criolla
   y los heladeros,
caigo a los bares como las hojas de otoño sobre la nostalgia obligatoria
de todo poeta en la solapa, payasadas,
cojudeces, yo solo me siento bebo y me embrutezco
y si me dicen machirulo les digo que, en efecto, yo soy Pedro Picapiedra
y eructo y continúo sonriendo me enchicho me sazono
yo por dentro que tengo una cocinita donde mezclo imágenes de tus cachetes
y tu tatuaje de Reptar
ahora que eres transparente
            y me devuelves, esta alegría envolviéndome como el platino de un sublime
me voy convirtiendo en un dulcero comelón,
            correteando en Chabuca Granda
las carretillas de arroz con leche y selva negra,
            escuchando a los maestros cajoneros
            y a los cómicos ambulantes paliando las tragedias de un país
que bien en el fooooooooooondo no es tan trágico,
            hay sus cositas lindas,
            #1, la yapa del emoliente para refrescar el hígado y el pan con torreja
            #2, sentarme en el borde del río Rímac desbordado de tesoros
ver a los mocosos
jugando al vóley achorado
            que la pelota ruede hasta mí
y me sienta más cerca de mí mismo
             y #3, la luna llena sobre las ruinas de Pachacamac una tarde en la que el viento sopla del altar hacia la esquizofrenia de una escritura bendita.



La Bibliografía de la Poesía Peruana


El siguiente texto es un Poema-Bibliografía incluido como parte final del prefacio del poemario La Guerrilla Elegante En él se resume una parte fundamental de la poesía nacional peruana. Una guía de lectura para los hijos del trompo y del emoliente.


-Vallejo, César. (1892: La Libertad). Poeta que saliste de la nada a bendecir el mundo: Despertaste & tienes conciencia. Caminaste 100 kilómetros de los barrios con la nariz rota & en línea recta por cada medio verso que destilaste de los labios - a la máquina - de esta máquina - a mis labios - & de sus labios - al universo entero. Despertaste & nos despiertas. Tienes conciencia &  pesadillas & gritamos nonsense por las noches, & sobre tus camisas abiertas & sensuales estalla el ritmo de una ciudad similar a Las Vegas & a Viviana sola cantando salsa en la escalera. Ave César, sonero que da la clave de los desayunos en familia, nuestra patria era una orquesta pero tú eras aún más grande & te moriste, en París & en aguacero & rodeado del silencio te rajaste derecho a cuestionar al creador.

He ahí un poema humano también bellamente incomprensible. Hay un ritmo que acompaña el ritmo de la balsa tostada La Estrellita donde los pescadores huelen luminarias entre las novedades de la lírica del trompo & los peces saltan directo al limón & al navajazo. Esa escena marinera & marinada donde la forma no es superior a la materia & donde a

-Hernández, Luis. (1941: Lima). no lo pescaron (pejerrey experto en aspavientos) con el carrete de Yellow Submarine en el interior celeste de su saco, en aquella plena función que nos proyectan & nos resistimos cholos teeeeeercos a ver de punches cruzados, como si el arte sucediera sin los chicos bravos que devoran frioricos & sin los amigos que cayendo van en fila porque los devora el friofeo. Yo amo el sol lila & lo recuerdo soleando la soledad de mis cabellos & caballos.

También tú te moriste, Billy The Kid, & tus cuadernos de medicina garabateados de epígrafes del rock and roll de los 60’s, sin los antidepresivos mezclados con papaya & con la caligrafía, la silueta del alma, el pan nuestro de cada día con el que untabas las frazadas. & no nos dijiste nada, nos mostraste. Wovon man nicht sprechen kann, darüber muß man schweigen. Que los locos & las anónimas combas tenemos el derecho a no prostituirlo todo con la publicación mediática del texto. Que regalar en verso & en exclusiva a los compadres & comadres era mejor para la aeronáutica & para las sagradas cuestiones del nuevo milenio.

Recién escapado palomilla del psiquiátrico, eh! tú, ahora que te conozco & contigo ese mundo inexplicable. Tú te lanzaste, te zambulliste (salto del fraile) a un tren que iba cargado de curas & patitos para saludar a Betty & tocata & fuga(r) en Re menor con Betty, the mother of cuack’s. & ahora que sabemos lidiar con la mugre que nos nublaba el parabrisas le dejamos constancia a la salud mental & a la rechoncha burocracia que: De amor sí se puede morir. Aunque de amor se viva. Pero yo vivo la vida más bacán. & me sublevo como

-Chambi, Estela. (1954: Puno). que corretea las vicuñas con una alegría de mística niñita & las campanas de la Iglesia tañen a lo lejos los quinuales & se confunde la cojuda el evangelio de San Marcos con un grito aymara más antiguo & más sagrado: La resurrección de las festividades & el consumo indiscriminado de la carne de uno mismo, la ingeniería inversa, el psicoanálisis. & me viene el flashback del bus a la frontera junto al amigo conspirando sobre el lago Titicaca & el Tratado del Magneto. Estos artefactos naturales que son nudos tapizados de estática & visiones lisérgicas & que unen un pueblo con un pueblo, la Guerrilla Elegante con otros títulos hermanos (el Drunken Fist, Sansei,  Mecánico Migrante) & mis deseos de casarme de civil con la replicante, aunque ya dis que me odie & represente también un pasado histórico que haga temblar la identidad altiplana & sus 206 huesitos.

Aquí no hay dónde colaborar con el progreso, preferimos la tecnología prohibida de la extravivencia & Estela guarda los animalitos de la mina & la ruptura de cabezas, de los tajos abiertos en el cuerpo enriquecido de los infantes, que como buscando cobre los inversionistas, los grandes cocodrilos vienen a chapotear & no admitimos mentir al respecto a la prensa por un táper & unas tabas. A veces se padece lo impadecible & el verso se tasajea bien adentro & se asemeja a un cuadro de mi Arguedas donde la sangre de su sangre sonríe & toda desgracia es pasajera, porque a pesar de tanto aquí conviven los matices & nos oponemos rotundamente contra aquellos poetas populistas abusando de las descripciones de la pobreza, exageraciones, efectismos comparables a los programas de talk show & a los panfletos. Aquí las recalcitrantes diablezas, los lobos amapolas tenemos el derecho a revolcarnos en las huertas & colocar un yonke al lado de la tumba del abuelo & pelar el camote con cariño para el hermano aún cachorro & tan solo manteniendo esta verdad se podrá construir un país robusto & transparente & elegante como él solo, como los conciertos de violín de Bach &

-Valdelomar, Abraham. (1888: Ayacucho).  jironeando por las calles del centro de la bestia con el salto & seña de los dandys & la mirada tensa a los árboles frutales dominando las bocas de los hombres, o como él decía al pie de los cañones: “El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión es el Palais Concert & el Palais Concert, soy yo”. & el Palais Concert es hoy un mercado de perfumes & relojes & cambistas & lo único decente será una que otra baldosa rezagada, este síntoma líquido de la agonía de la estética que se aprende fuera de las discos frente al mar con esos lentes ridículos de Claudia. O la pirotecnia de un amanecer, vestido de Dionisio,  filosofando acerca de la labor del genio en una época cruel, casi una blasfemia, una cachetada con el revés de la sandalia.

A ti te odiaron así, tal cual, hasta la médula de inventarse que te habías muerto ahogado ebrio de cara en un silo respirando caca & tú que te habías caído & quebrado el cuello en una escalera no eres el único, este es un huayco que pretende arrastrar la casa de los ángeles & que no sofoca ningún himno. Preguntabas en una carta por estos enemigos de las letras: “¿aún me odian esos mierdas?” & aquí estamos los pura cepa, los ekekos orgullosos de hacer el contrapeso, nuestros lúgubres mezquinos llevan también libros como panes bajo el brazo (bromatosos, muy mal redactados). & tú llevas una bella danza de tijeras & ellos chillan ante tus acrobacias, tu bata de Balboa & esta gallística espartana que acerca los prodigios a los juegos de luces de los puentes & a la locura de quien salta con garrocha más allá de los camales.

-Chirinos, Guillermo. (1946: Lima).  con esa misma azul ezquizofrenia llenaba sacos de patatas con poemas & los remataba a sol cincuenta a quien tuviese ojos para ver, bolsillos para meditar. Voy buscando un hombre, voy buscando un hombre, gritaba hecho Diógenes con un plato de escabeche haciendo equilibrio en la cabeza. Idiota del Apocalipsis, te ganaste mis respetos & te internaron para que tu prosa sea un atentado a la yugular de los imberbes. & un buen día cruzaste el portal de una elegida Iglesia & gritando & llorando fuiste desperdigando tu manojo de poemas arrepentido de haber escrito tantas barbaridades que lo queman todo & nos conducen como un taxi embalado a las postrimerías del infierno. Sube, sube, al fondo hay sitio.

Eres lo que pronosticó el SENAMI, una tormenta que espantó a toda la escena musical, una bandada de pájaros surcando el smog como aviones de propulsión a chorro. Te comprometiste con la problemática nacional del autoestima & no de programas políticos de empresarios ajenos a la gastada de suela una tarde en las que se busca refugio en los hoteles. Idiota del Apocalipsis, quizá estamos encerrados en una simulación del Tártaro, sorteando vagabundos que llevan cultura en triciclos de chatarra & donde buscamos incansablemente el secreto de la producción de la bondad a mitad de precio, la máquina de escribir de

-Hinostroza, Rodolfo. (1941: Lima). que tú lanzaste de las escaleras de su casa cuando te respondió dónde & cómo escribía la contranatura de los salmos. Idiota del Apocalipsis, la hiciste añicos & él te expectoró a patadas de su cueva como nos contó una noche, pero repetía con cariño & de memoria tus poemas. & esto sucedió en tu casa, Rodolfo, viejo huevón tú también te nos fuiste & no fue posible publicar mi entrevista contigo, la cagada. & nos invitaste bocaditos, queso, jamón, galletas e Inka Kola. Aún guardo la versión del Tractatus Lógico-Philosophicus que me obsequiaste & era una versión gigante con el texto trazado con pinceles &  gráficos colmados de experiencias laborales en períodos de hambre, lucidez. & cuando salimos de tu sala a conversar fumando a escondidas en el jardincito, los snobs de una revista especializada de España ya se habían ido & decidimos que el telón se había cerrado & podíamos ser solo un poeta colmado de bendiciones & dos aspirantes que no llegaron en condición de fans ni de discípulos (un joven siempre debe de estar a la altura de las circunstancias). Recuerdo cómo hablamos sueltamente, sueltos de huesos como se dice. & cómo mi amigo te contaba entusiasmado el proceso de pelar pollos en un mercado de Ventanilla. Esa noche regresamos a nuestros conos & vimos cada quien el peligro de insistir en un oficio que puede arrebatar la vida de un día para otro paseando distraído en las esquinas de un país ingrato & malandrín & yo opté por hacer el kamikaze pero a mi amigo no lo vi más & para mí está un poco muerto (porque dejó de escribir) & me ha dejado aún más responsabilidades bajo los hombros.

-Watanabe, José. (1945: Trujillo). tampoco abandonó esa senda jedi de los coyotes & les dijo a sus hijas que adoraba que no lo hicieran elegir entre su amor a ellas & el amor a la poesía, Amaterasu. La depresión se configura como una cigarra empapada de pasados donde el colegio es más brillante que el cáncer destrozando la piel de los bañistas. Laredo me suena a un dulce restaurante de campo a las afueras del cemento & los cenáculos, Laredo sirve platos criollos & hay un río con truchas dispuestas a la comunicación psíquica alienígena. & al lado está Macondo, Comala, Urgunda & Okinawa; Amaterasu.

La poesía encalla en las herencias familiares. Yo mismo, cuando esté más afilado & eso es hoy, escribiré de mi abuela japonesa & de sus aventuras en una hacienda poblada de fuego & de fantasmas & cómo se dirige mi familia como un ejemplo de amor & matriarcado. Eh! mi abuelita que es todo lo que soy & en lo que me convertiré, porque yo no soy yo, yo soy una multitud, yo soy un continente & mi apellido proviene de un exótico pirata golpeado por la guerra & que nos lee (de derecha a izquierda & pescando & criando animales en las páginas rosadas de los puertos iqueños). & tú, Watanabe me acompañas con esta tristeza de saberte uno & yo soy muchos & entonces ya no eres solo uno, somos ambos & esta cobardía posmoderna de no saber ni cómo ni cuándo ni dónde estamos parados no nos toca, Amaterasu. Somos ya un pueblo abierto dentro de otro pueblo & somos libres de llamar a

-Hidalgo, Alberto. (1897: Arequipa). & encarar los procesos históricos que signifiquen un paso hacia la libertad de los escritores más allá de los telediarios que nos enfrentan unos contra otros bajo la bandera de dos o tres corporaciones. Te paseas con esa barba de chivo & con una capa roja & las seños guardan a sus hijos & les dicen que eres el anticristo & los líderes políticos te odian porque expones la mentira & del insulto haces tu arte & del anarquimo tu praxis metafísica.

Gran perro negro tus ladridos retumban los tímpanos de las civilizaciones, existe el jilguero & su entrópica medusa de cables & señales del satélite ebrio, la inmediata baba inconexa entre jóvenes asustados & debilitados por los colores fosforescentes de la propaganda & el exceso. Pobres trozos de carne, basuras biológicas, alimento de gusanos. Luego se preguntan por qué la revuelta se apaga & por qué la sombra llega tarde a opacar las avenidas, & llegas con el ladrido gutural que se torna carcajada & explicas: El error de toda revolución está en la especie.

O es que cabe un pié de página o un proyecto totalizante en el que la humanidad o ciertas milagrosas niñas malas de la historia se salven & esto es una propuesta,

-Cornejo, María Emilia. (1949: Lima). no deslumbrando, alumbrando la ruta oscura de un club de Toby & con ese apetito que daba hasta temor perder los dedos que se cortan con las páginas de los inéditos recién impresos, apuntando hacia el boom de una superestrella. Apareciste & te esfumaste como quien no quiere la cosa ni pertenece a un planeta que nos impide ser un hit con nuestras primeras canciones & que se mece entre las cargas de lo que deberíamos ser & lo que verdaderamente somos & que a veces no es posible contener en el mero pecho… & esta es una propuesta, es más fructífero una colega que no llegue al país como una invitada sino como una sutil integrante de los sueños, & que luego

otros poetas ya envejecidos jurados poéticos no vengan con los achaques oenegeros & premien en concursos a mujeres por una estúpida cuota de género. Esta es una guerra santa en la que solo pesa el poder de las palabras, el ritmo perfeccionado de los sables & las flechas, seas quien seas, vengas de donde vengas, comas lo que comas, vistas lo que vistas & con este hoyo en el estómago que amenaza con devorar a los padres & a los espíritus chocarreros; solo importan las palabras & el oficio. & se eleva el trigo limpio & María Emilia es Juana de Arco & allí donde está está por sus propias manos & por sus propios medios; esto es lo que en las culturas bélicas & soberanamente tiernas llamamos genio & esto es la propuesta, la belleza que rocía a todos los seres & que

-Verástegui, Enrique. (1950: Cañete, departamento honorífico del fuego). sistematiza en un proyecto ambicioso & matemático como saltar la soga & beber una infusión de yerbaluisa. La dorada mente en la intemperie que transpira tras los arbustos construyendo magníficos aceleradores de partículas, betatrones de orgasmos proféticos, sentado grácilmente en una carretilla en Mauritania desde donde se constata que aún es posible aportar partituras peruanas a la expansión del firmamento.

Este sistema implica la integración de un número nuevo más poderoso que el uno & más poderoso que el cero, como nos lleva de la manito Fabiana para superar el temor a las alturas & visualizar el manto ancestral de la ciudad desde los teleféricos. & alcanzado este punto el poema es una máquina cuyos ojos son pianos donde tocamos una música triunfal. Verástegui recita como el operador de metáforas que son robots, inteligencias artificiales destinadas a la procreación del falansterio & en los salones se deja oír como una pesadilla o un diálogo sublime (doloroso) que nos postra acariciando el suelo, Asgårdsreien (1872) de Peter Nicolai Arbo, el trote & los cascos de caballos descendiendo divinamente con martillos & relámpagos al nivel mortal de los guardianes de la rosa.

Escribir esto en posición de loto en medio de los cláxons & los niños perdidos en la miseria de la prostitución & de los preparados, anular la tantísima bulla que nos embrutece & patear latas en las plazas & saludar a los campesinos armados con la verdad en frente de un estado policíaco. Quizá escribir desde la juventud pero sin esa otra juventud que saca el rédito económico & de ego a las batallas comunales, a los hombres & mujeres que solo viven & gozan sin la fotografía alzada de los puños & los viajes pagados alrededor del globo para implementar proyectos combativos desde un hotel & el disonante “¿ya viste la nueva agenda? está en mi insta story”. Escribir en ayunas & escribir inmediatamente después de haber practicado el coito & producir ondas de calor a tu paso & levitar por segundos sobre tu computador & ver una mujer pantera recostada en la cama comiendo uva Italia & soplar detrás de sus orejas & decirle “realmente te admiro & te respeto”

-Sensi, Flaviana. (1930: Amazonas). respondería a esto con un silencio sepulcral en una blanquísima hamaca bamboléandose magistralmente en Chachapoyas, pero sonreiría & ofrecería una adorable tarde en el jardín probando tiritas de cecina & Cabernet Sauvignon, eh! respondería Flaviana con el gesto que también es un poema, la dama educada en posesión de un secreto enterrado en el paraíso  & vuela mi sombrero & nos sube a la cabeza el tranquilo tiempo & con las mejillas sonrosadas se confunde la terraza con el exterior salvaje del duelo. Da la impresión intuitiva e insana, que lo único que nos salva de ser engullidos por el caos demente de la jungla es ella & su mirada de bestia, el incendio diabólico que esconde en la alacena & que mantiene a raya las trampas deformes del vacío, el mondo & lirondo espacio que nos venda.

“Galopa el hambre / & lleva en el hocico la piel rosada de las musas, Ave Aneurisma / se escucha el aullido de Allen & Stockhausen: los niños terminales orgullosos de la estafa de la vida / en la cultura / de la cultura de la vida. / Galopa el hambre. & los centauros se acercan aplastando margaritas.

Au revoir, al misericordioso arte de los jóvenes / los colegas verdes que conspiran / Inflando entre ellos la flácida bengala / globos de aire / emociones líquidas / la diarrea / & su lamentable Pedomancia”

& galopa Flaviana recitando Withman & pasajes de los vedas, & aparecen unas huellas de otorongo tras la verja, o es quizá el paso & el peso de un ciego & alcohólico arquitecto, ese que con su nombre

-Adán, Martín. (1908: Lima). se convierte así nomás en el primer hombre en redactar una tesis doctoral sobre el barroco, desde las instalaciones del manicomio Larco Herrera. & en el bar Cordano Ginsberg se escandalizó, típico aprendiz de budista, cuando aplastaste una araña que te salía del sombrero. & le preguntaste sincero & picaresco “¿por qué escribe usted porquerías?” & desde ese momento ambos se hicieron uña & mugre & la calidad del maestro quedó atestiguada para la posteridad en las servilletas & posavasos de estas murallas citadinas. Adán exiliado por cuenta propia de la fama & las labores “estupendas” del trabajo.

Le mandaste una carta de respuesta a una periodista argentina donde le recomendaste que si quería saber algo de ti mejor se fuera a ver el mar, es decir que se fuera un poquito a la otra acera, pero que intensase rodearse de seres queridos porque cuando uno se hace viejo la soledad no alcanza para estar ni solo ni tan siquiera viejo. & mostrándole las calles del centro a mi jirafa hurgamos con ella los puestos de libros usados & leímos a viva voz La Casa de Cartón mientras pedía más picante en las porciones de rachi & anticucho. Yo casi lloro, ¿a ella tampoco la volveré a ver? Pero tu libro no deja de florecer en mi recuerdo, tus ojos de adolescente barranquino como un colegial & tu idioma de salamandra, ofreciendo el fuego de tu espaldita a las parejas (yo & tú que ahora de seguro me estás leyendo, yo te digo que regreses, aquí tienes un azulito playero & un koala), todos podrán argumentar que acabamos del mismo modo en el mismo complejo de tumbas & claveles, pero ese no es el quid del asunto, lo esencial es cerrar los ojos & saber que no se desperdiciaron oportunidades &

-Campofé, Cristóbal. (1939: ¿?). aún fascine a los amigos en las cevicherías bravas & porte como estandarte de las causas perdidas & ganadas una carpeta guinda de poemas. En Chorrillos & en la presencia de nuestra señora santísima Eris discordiana se tiñeron de sangre las residenciales, se cuenta que perseguiste desnudo a un tal Álvaro Salgado & con un martillo le abriste en canal el cráneo & todo ello por haberte robado & recitado uno de tus textos frente a la bella línea de bodegas. Todo esto se cuenta de ti Cristóbal & cae la tarde como una parálisis que nos mimetiza con los transeúntes que van de la oficina de correo – al paradero – al mercado a comprar papel higiénico & arroz & aceite de oliva & algo más que lleva las iniciales de las próximas palmeras creciendo saludables & señalando el enigma de desarrollarte a pesar del clima & la topografía, vamos, lo que es dominar tu entorno & convertirte en el depredador más ecléctico de la cadena evolutiva.

Tú conociste de cachuelos, cargaste sacos de camotes & te fortaleciste como un adonis & las hernias fueron tan solo un mito de los griegos, zarpaste en un barco de mercancías a Sudáfrica & te sentaste a descansar & a creer en ti mismo como un advenedizo rival del trono porquerizo. Creo que boxeaste en el gimnasio de tus tíos & gritaste que la década del 60 era el prefacio de tu carne siendo la eucaristía o un ritual pagano de vikingos. & un gancho tuyo era el fin de cualquier otro poeta & ahora llega el conjunto suculento, tus campeonatos mundiales, tus partidos de tenis, tus rugidos de lápiz, tus impulsos de quirófano, tus alas de platino, tus goles de media cancha, tu campo visual expandido por las lentes telescópicas del revólver, tus caras multifacéticas de actor de cine, tu verso limpio & puntiagudo como un silencio asesino. & esto es un aviso de lo que vendrá a continuación

-Varela, Blanca. (1926: Lima). alcanza el satori. & la ecuanimidad se origina en lo profundo del corazón de un recuento fragmentado del talento: Perú. El rocío de la jora & el sudor espléndido de un mochica enfurecido. / Don’t touch me, I’m a real live wire /. Yo no opto por las antologías, opto por los panteones & la consecuente guerra todos contra todos, la eugenesia literaria. & fue menester una chamba ardua en la que mis nalgas se coronaron de músculos & los días & las noches cayeron sobre mi escritorio, sobre la bitácora de viaje, en cada uno de los ojos desorbitados de la infamia & la impaciencia. Varela se deshizo de esta pose que arrastró medio país por el desagüe, la bohemia, el destino trágico, la debilidad de los albatros, la feria clown multitudinaria de las artes, las familias disfuncionales & su prosopagnosia, la histérica voz de la razón emputecida por la liquid society.

& aquí estamos, aquí resistimos & almorzamos cuy chactado

-Varios Autores. (00000000: vera effigies). Tomás Ruiz & una editorial llamada Camión & su paso por las rejas al ganar un concurso de poemas. Este Tigamfs, planeta de sci-fi que leí en un rito caoísta o cómo hacerle al Sechura el desayuno en luna llena. Arturo Corcuera & un Tarzán que es Johnny Weissmuller creyendo ser Tarzán & balanceándose en el manicomio & carteando a Jane que no responde al llamado Auuuuuua ni ella ni Chita que eran varias monas contratadas por la Metro-Goldwyn-Mayer. & Sebastián Salazar Bondy & el retrato de una Lima la Horrible que atrae como polilla a la Santa Anarquía que zapatea en los bautizos, a la innumerable araña que medita en los parques transparentes de los soliloquios & es vereda que compite con la franca muerte. “Una veredita alegre / Con luz de luna o de sol / Tendida como una cinta / Con sus lados de arrebol” & Chabuca Granda & toda esta herencia de valses & cajones & cucharas marcando el paso del caballo de paso. “Perfumada de magnolia / Rociada de mañanita / La veredita sonríe / Cuando tu piel acaricia”. &  Antonio Cisneros & sus cuatro boleros maroqueros & esta alegría de saber que si estamos solos durará más el nescafé & las cuchillas de afeitar el triple & tu voz es una dulce caña de azúcar, mi amor. & Enriqueta Beleván & sus discos de Bob Dylan & Raúl Deustua & su arquitectura del poema, que aquí yo convertí en la arquitectura del suspiro que es un plagio necesario de tus ojos & Juan José Lora Olivares & la lluvia que hace li la li la la li & Eielson enmascarado de cosmos & que comenzó a vendernos un montón de nudos & pavadas & Juan Gonzalo Rose & la dimensión exacta donde te canto & viroleo & con esa voz de Lucha Reyes tan violenta & tan huayruro. Todos juntos resistimos, los despiertos & concientes, los poetas que salieron de la nada a bendecir el mundo.

Lo que en poesía significa: Somos muy hermosos, una casa de campo, unos conejos libidinosos, una aceitada bicicleta de guerra. & esto es una propuesta, un resplandeciente futuro. Amén.


BONUS TRACK.  Lo siguiente es un reto abierto hospedado al final de La Guerrilla Elegante a modo de chispa para encender una fogata y poner los puntos sobre las íes:

Dadas las condiciones paupérrimas de la poesía mundial actual, me aburro. Y como el aburrimiento se me hace injusto para las bibliotecas de los niños del mañana, voy a aceptar mi responsabilidad histórica. Es así que hoy, lunes 24 de noviembre del 2018, lanzo este reto en la cara pelada de todos ustedes. Entrenen sus palabras más allá de las mafias literarias, las reseñas de kinder, las palmaditas en la espalda y el marketing agresivo; y publiquen sus mejores obras. Si es posible júntense entre varios y unan fuerzas como nuevas “generaciones” o clubs de moda. Los desafío a superar éste y mis siguientes trabajos.
Yo solito me basto.

José Natsuhara (Lima-Perú, 1990). Director de Tríada Primate (plataforma libertaria y discordiana de arte / www.tridadaprimate.com). Ha estudiado  Filosofía en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, Electrotecnia e Inglés Británico. Actualmente estudia Psicología en la Universidad Autónoma del Perú.  Ha publicado la revista Monólogo (2009), la revista Primate (2017-actualidad), la Antología de Poesía del Grupo Primate (2017), y el poemario La Guerrilla Elegante (2019). Conduce el podcast Radio Primate y escribe las columnas Hola! Ciudad-Ano y TESTOSTERONA.