jueves, 3 de septiembre de 2015

La poesía polaca en los últimos años del siglo XX



Los Premios Nobel polacos

La poesía es un componente muy importante de la literatura polaca desde hace, al menos, doscientos años. Desde la pérdida de la independencia en 1795, cuando la nación polaca perdió su estado y sus instituciones, fue la poesía durante más de un siglo, hasta la recuperación de la independencia en 1918, el vehículo más importante de la identidad nacional. Fue la poesía el instrumento que mantuvo la consciencia cívica de los polacos, dándoles apoyo en los momentos más dramáticos de su historia. El poeta goza en Polonia de una estimación muy especial, esperándose de él un escrito "serio". No es arriesgado afirmar que aun cuando el poeta bromea, lo hace sobre temas importantes: cívicos, sociales o existenciales. La lírica de pura diversión es tratada en este país con cierta reserva. Se puede decir que los polacos respetan a sus prosistas, pero aman a sus poetas, y esperan de ellos un mensaje importante. El destacado puesto de la poesía en la cultura es un rasgo muy polaco, atribuible a los condicionamientos históricos. Alguien ha dicho que la diferencia entre la literatura francesa y la polaca se ve en el hecho de que en Francia se editan anualmente 300 novelas y 30 tomos de poesía, en Polonia a la inversa. Los polacos desde siempre han recurrido a la poesía para expresar sus emociones. Jan Błoński, decano de los críticos literarios polacos, dice que "la literatura contemporánea polaca se debe a la poesía".

Historia, política, literatura

En los últimos veinte años tuvieron lugar dos acontecimientos de gran significación para las letras polacas. El primero fue la concesión del Premio Nobel a Czesław Miłosz en 1980, el segundo la misma distinción para Wisława Szymborska en 1996. Los anteriores laureados polacos del Nobel fueron los novelistas: Henryk Sienkiewicz, el autor de Quo vadis en 1905 y Władysław Stanisław Reymont, el autor de la saga Los campesinos. Los dos premios antes mencionados concedidos a poetas parecen confirmar la importancia de la lírica a orillas del Vístula. Sobre todo el hecho de que los laureados no hayan dejado la pluma y sigan estando presentes en las letras nacionales. Asi, al menos se puede interpretar el significado del premio para Szymborska (sin olvidar que el laurel expresa admiración a la creación personal de la escritora).

El premio de Miłosz ha tenido una dimensión adicional, ya que coincidió con trascendentales acontecimientos políticos. Después de la segunda guerra mundial Polonia se encontró dentro de la órbita soviética (hasta el "otońo de los pueblos" a finales de los ochenta) y todo el quehacer cultural estaba sometido al dictado comunista. La oposición, tanto política como literaria, funcionaba en la emigración, sobre todo en Estados Unidos, Gran Bretańa y Francia desde 1945, es decir desde el comienzo mismo de la división de Europa y la guerra fría. La oposición en el país tardó más en organizarse y se hizo presente a mediados de los setenta, encontrándose con una dura represión por parte del régimen comunista. En agosto de 1980, coincidiendo con una ola de protestas sociales con favorables circunstancias políticas (el pontificado de Juan Pablo II, el deshielo Este-Oeste y la intervención soviética en Afganistán), tuvo lugar la creación del sindicato independiente Solidarność y un relajamiento general del control del Estado sobre la vida cultural del país. El premio Nobel para Miłosz, quien desde 1951 vivía en la inmigración y estaba terminantemente prohibido en Polonia vino a reforzar las aspiraciones de libertad de los escritores polacos. Es cierto que en diciembre de 1981 el poder comunista puso coto a este festival de libertad implantando la ley marcial, pero la simiente de la libertad ya estaba echada. El conflicto político entre la sociedad y el poder se solucionó vía negociaciones y en 1989 Polonia pudo retornar a la familia de los países democráticos.

Todos estos acontecimientos, ańo y medio de relativa libertad después de la noche de la ley marcial y, finalmente, la gran transición de finales de los ochenta, con la caída de todo el bloque comunista, marcaron claramente la poesía contemporánea polaca. Esta tiene la posibilidad de reaccionar con mayor rapidez a los acontecimientos corrientes, aunque su natutraleza misma conlleva silencio, sutileza y subjetividad. Y éstos son los polos de la poesía contemporánea polaca en la última veintena del siglo XX.

Los polos de la poesía

Un polo está marcado por la lírica comprometida social y políticamente, "combatiente", que en contínuamente aborda cuestiones importantes para la comunidad, que reacciona ante todos los fenómenos más importantes de la esfera nacional. Tal carácter tiene, sin duda alguna, la poesía de los ańos ochenta, se habla incluso de una "poesía de la ley marcial", una poesía marcada incuestionablemente por la propaganda y la sátira política.

La vida pública con todos sus condicionamientos se grabó en la obra de los escritores polacos de este período. Las carreras literarias de los poetas que se iniciaban en los ańos setenta , casi todos ellos publicaban clandestinamente, entre ellos Tomasz Jastrun y Jan Polkowski, muestran la impronta de aquellos ańos odiosos. Quizá sea éste el motivo de que no se hayan llegado a encontrar a gusto en la nueva realidad, condenando su obra a una recepción contextual vinculada a la historia. Al mismo tiempo ha habido destacados poetas (Tadeusz Różewicz, Adam Zagajewski, Bohdan Zadura, Piotr Sommer y ambos premios Nobel) que han sabido encontrar un nicho de experiencias propias, lejos de la conflictiva realidad. Por lo demás, a partir de los mediados de los ochenta, se comenzó a desarrollar una discusion sobre la necesidad de proteger el arte de los problemas corrientes. Surge por un lado la idea de la poesía como expresión emocional privada del autor, en oposición a una poesía que ha de abordar los problemas fundamentales de la existencia humana. Estos son, precisamente, los dos polos de la lírica polaca de los ańos noventa. La poesía "comprometida" se remitirá a la tradición romántica del siglo XIX, mientras que la poesía "privada" buscará inspiración en las literaturas extranjeras o en la corriente futurística y dadaista de comienzos del siglo XX.

La poesía después de la transición

El ańo 1989 llevó a la poesía polaca, como a toda la cultura, una serie de cambios. Hasta hoy los críticos siguen discutiendo si el gran cambio político (la "revolución de terciopelo" de Checoslovaquia o el sangriento golpe de Rumania) ha producido cambios igualmente profundos en la percepción estética del país. Por de pronto, ha cambiado la estructura editorial, dejó de existir el patronazgo estatal y surgio un libre mercado de ediciones. Esto dejó a los poetas un poco al margen del comercio editorial con sus sistemas de promoción, desaparecieron las instituciones culturales centralizadas y los poetas pueden acceder más fácilmente a su primera edición y a un público aficionado poco numeroso. La segunda consecuencia del cambio es una nueva espectativa de los lectores de poesía. En los ańos noventa nadie espera de un tomo de versos que le traiga una gran revelación y una síntesis de la realidad. Estas espectativas se relacionan más bien con la épica, lo cual es un fenómeno típico de la cultura europea contemporánea. Y, por último, la transformación ha permitido contemplar a distancia el acervo de los poetas ya reconocidos.

El fin de siglo y los Grandes Maestros

Desde la perspectiva del fin de siglo podemos ver con toda claridad que la poesía polaca de los últimos cincuenta ańos ha sido privilegiada ya que entre muchos autores se encuentran verdaderas alhahjas y estrellas. Dos premios Nobel en quince ańos concedidos a artistas que aún siguen creando, son suficientemente elocuentes. Tanto Zbigniew Herbert (fallecido en 1998) como Tadeusz Różewicz están en la vanguardia de la lírica mundial. Los premios Nobel sólo han confirmado el alto vuelo de la poesía polaca, sirvan como ejemplo Wisława Szymborska y Czesław Miłosz. Hay que reconocer también que la influencia de la lírica disminuyó mucho en la última mitad del siglo pasado, siendo muchos más populares los novelistas. El círculo de lectores de poesía se reduce a un grupo bastante estrecho de incondicionales fanáticos.

Desde la perspectiva del fin de siglo podemos ver con toda claridad que la poesía polaca de los últimos cincuenta ańos ha sido privilegiada ya que entre muchos autores se encuentran verdaderas alhahjas y estrellas. Dos premios Nobel en quince ańos concedidos a artistas que aún siguen creando, son suficientemente elocuentes. Tanto (fallecido en 1998) como están en la vanguardia de la lírica mundial. Los premios Nobel sólo han confirmado el alto vuelo de la poesía polaca, sirvan como ejemplo Hay que reconocer también que la influencia de la lírica disminuyó mucho en la última mitad del siglo pasado, siendo muchos más populares los novelistas. El círculo de lectores de poesía se reduce a un grupo bastante estrecho de incondicionales fanáticos.

Los últimos veinte ańos de creación de los Cuatro Grandes (Szymborska, Miłosz, Różéwicz, Herbert) son el tiempo donde se han cumplido los temas artísticos hasta ahora presentes en sus versos. Czesław Miłosz constituye aquí un fenómeno independiente, produciendo en los ańos noventa entre otros: ensayos (Pausa metafísica, 1995; El ańo del cazador, 1990, A la orilla del río, 1994) y artículos críticos (Qué huesped hemos tenido, 1996; La vida en las islas ,1997; El perrito a la vera del camino, 1998). El periodo de la creación "tardía" es también un tiempo de resúmenes y de afirmaciones básicas. Es así en el caso de los poetas polacos que llevan a cabo en su poesía una revisión de los valores fundamentales, considerando el dilema "arte o vida" (Miłosz, Różewicz), efectuando un balance ético (Herbert, Szymborska), haciendo un balance generacional (Różewicz, Herbert) o buscando lo transcendental (Miłosz, Różewicz). Podemos atrevernos a definir las tónicas de los mayores poetas polacos, los Cuatro Grandes. En el caso de Miłosz tendríamos una afirmación; Szymborska nos muestra el irónico escepticismo del intelectual (sobre todo en el tomo Początek i koniec - Fin y principio). Różewicz nos hace un crudo comentario del vacío cultural de la posguerra (Zawsze fragment - Siempre un fragmento), mientras que Herbert (Epilog burzy -Epílogo de la tempestad) hace una evaluación ética de los dilemas filosóficos de la contemporaneidad y de la erosión religiosa.

La poesía de los poetas mencionados es una literatura escatológica del mayor nivel artístico, pero siempre al alcance de todos. La capacidad de encontrar cuestiones fundamentales en cualquier detalle de la vida diaria y, por otro lado, de hacer generalizaciones válidas a partir de situaciones cotidianas, hace que la poesía polaca posea incuestionables autoridades que marcan caminos a seguir.
Entre los viejos y reconocidos maestros de la poesía polaca hay que incluir también a Jarosław Marek Rymkiewicz (que ha retratado la martilorogía del pueblo polaco en el siglo XX, y también sensible filósofo que se ocupa de la cuestión del pasar y de dilemas metafísicos, remiténdose también de manera creativa a la poesía del siglo XVII), Ludmiła Marjańska, Joanna Pollakówna (cultivadora de una lírica emocional muy propia) y los fallecidos en los ańos noventa Artur Międzyrzecki (un poeta académico muy erudito) y Zbigniew Bieńkowski (posvanguardista).

Activistas, emigrantes y observadores
Los "nuevos maestros" son veteranos ya quincuagenarios de la poesía comprometida, emergente de la experiencia anticultural del 68 y de las conmociones políticas polacas del mismo período, que incluyeron los excesos antisemitas de marzo del 68 y las huelgas obreras de 1970. Esta formación tan variada, llamada generación del 68 o nueva ola ha dado obras notables. En esta pléyade de poetas cabe distinguir a Stanisław Barańczak, Adam Zagajewski (ambos viven en el extranjero), Ryszard Krynicki (conocido últimamente como editor) y Ewa Lipska (directora durante muchos ańos del Instituto Polaco en Viena). Otros poetas de este grupo, como Jacek Bierezin (muerto en París a fines de los noventa) o Jerzy Gizella no llegaron a desarrollar su talento. Otros, como Stanisław Stawro, Julian Kornhauser y Leszek Szaruga terminaron dedicándose a la crítica y a la promoción cultural de Polonia en el exterior.

Un rasgo característico de los "nuevos maestros" es la evolución de su obra, partiendo de una poesía social muy comprometida en los ańos sesenta y ochenta hacia una poesía irónica y emocionalmente distanciada, que observa el mundo y sus implicaciones metafísicas.

Stanisław Barańczak en los ańos setenta se convierte en el disidente más destacado de los poetas polacos. Perseguido al final de la década por las autoridades y por la censura (no puede publicar oficialmente) se dedica a la política, a las traducciones del inglés (en poco tiempo fue considerado un absoluto fenómeno en este campo), edita también sus poesías y ensayos, tanto en el país, fuera del control de la censura, como en la emigración. Sus libros de poesía de los ańos setenta (Ja wiem, że to niesłuszne - Sé que no es justo y Sztuczne oddychanie - Respiración artificial) se podrían considerar como la cumbre de la poesía política anticomunista, que no es una poesía puramente política y no pierde de vista las angustias existenciales del ser humano. Barańczak desprestigia al poder despótico poniendo en ridículo el idioma oficial. Después de partir a los Estados Unidos (donde enseńó varios ańos en la Universidad de Harward), su poesía fue evolucionando hacia una fórmula metafísica, buscando lo transcendental en la vida cotidiana (Atlantyda - Atlándida, 1986; Widokówka z tego świata - Tarjeta postal de este mundo, 1988). Recurre a situaciones típicas y emplea el idioma como vehículo de los estados de consciencia, conscientes o inconscientes. En los ańos noventa Barańczak, a pesar de un progresivo Parkinson sigue editando antologías de traducciones poéticas y bromas literarias, amén de versos propios y ensayos. Es, incuestionablemente, uno de los literatos más prolíficos de Polonia: Poezje wybrane Poesías seleccionadas, 1990; Tablica z Macondo - Tabla de Macondo, ensayos, 1990; Zwierzęca zajadłość - Rabia animal, versos humorísticos, 1991; Biografioły, 1991; Ocalone w tłumaczeniu - Salvado en la traducción, esbozos sobre el trabajo del traductor,1992; Zupełne zezwierzęcenie - Bestialidad total, 1993; Chirurgiczna precyzja - Precisión quirúrgica, 1998).

La poesía de Adam Zagajewski ha merecido los comentarios más dispares. Por un lado es un poeta que puede contar desde siempre con el favor de sus incondicionales (como lo demuestran sus apariciones en ferias del libro y encuentros literarios). Por otro lado, se le achaca artificialidad y academismo. En los ańos setenta, en los tomos Komunikat - Comunicado, Sklepy mięsne - Carnicerías se burló de las mentiras e inconsecuencias del régimen comunista. Zagajewski es filósofo y erudito, siempre dispuesto a mostrar cualquier falsedad, ya se trate del poder, de la política o de una doctrina ideológica. A él se le deben los dos lemas más conocidos de la "generación del 68": "Powiedz prawdę" ("Di la verdad") y "Mów wprost" ("Habla claro"), que ilustran muy bien las ambiciones de ese grupo artístico. En los ańos ochenta fue uno de los primeros escritores en afirmar el estrecho vínculo entre la literatura y la política, ya que el arte tiene un objetivo más importante que el periodismo. Desarrolló esta tesis en el tomo de ensayos Solidarność y samotność (Solidaruidad y soledad, 1986), editado en París donde vive el autor desde 1981 al tiempo que dicta conferencias de creative writing (escritura creativa) en la Universidad de Huston, Tejas, dándole una explicación artística en el tomo Jechać do Lwowa (Yendo a Lvov, 1985). Hoy Zagajewski es un poeta de frase impresionista y simbólica, en la cual trata de reflejar los distintos aspectos de la existencia humana. En sus versos hay mucha reflexioón sobre el arte (sobre todo la pintura) y muchas observaciones muy precisas de la sociedad. Zagajewski no es ya un rebelde indómito, es más bien un pintor de las grandezas y pequeńeces del mundo. Dedicándose a la temática metafísica y a la problemática del agnosticismo (en el tomo Ziemia ognista - Tierra de fuego) es capaz de presentarle al lector polaco contemporáneo los dilemas del hombre occidental que vive en una realidadad postindustrial (Pragnienie - Sed).

Kryszard Krynicki y Ewa Lipska son considerados maestros de la poesía por grupos mucho menores que los admiradores de Barańczak y Zagajewski, siendo su poesía muy difícile íntima. Krynicki es un purista del lenguaje, cultivador del aforismo , con muchas referencias al hajku japones. Sus versos se refieren a problemas filosóficos y tratan de describir el caos de la experiencia humana. Es una poesía modesta y callada, que nos lleva siempre a los límites de la literatura y de la lengua. Su último tomo, que resume en cierta medida su trabajo de los últimos veinte ańos, es Magnetyczny punkt (Punto magnético).

Los versos de Ewa Lipska (que subraya siempre que no tiene ningún punto de identificación con sus colegas de la misma generación) es una confrontacion cruel y dramática con la individualidad humana, pasto de compromisos, paradojas y amenazas. Lipska se mueve con frecuencia en los límites del hermetismo y sus versos requieren un mínimo de erudición por parte del lector. Su última obra (Ludzie dla początkujących -Gente para principiantes, 1999) demuestra que la literatura polaca tiene en la persona de Lipska una importante poeta existencial que continúa creativamente la rebeldía de Jean Paul Sartre.

En la perspectiva del tiempo están comenzando a ocupar un sitio notable Bohdan Zadura (Prześwietlone zdjęcia - Fotos veladas, Cisza - Silencio) y Piotr Zommer (Nowe stosunki wyrazów - Nueva relación de expresiones). Este último ha promocionado el lenguaje de la calle en la poesía, siguiendo la huella del poeta lingüista Miron Biaoszewski y de muchos poetas anglosajones proclives a retratar el día a día. Zadura es maestro de jóvenes poetas y ha hecho de su lírica un polígono experimental donde estudia las posibilidades de sintetizar diferentes tradiciones y corrientes estéticas con una anotación muy precisa de la experiencia propia.

La llamada generación de "BruLion" (del "borrador")

El futuro de la poesía polaca pertenece sin duda a las nuevas generaciones de creadores. Los acontecimientos políticos de 1989, que han dado comienzo a la transformación democrática de Polonia han facilitado la iniciación de toda una generación de poetas nacida en los ańos sesenta. Es la llamada "generación del borrador", sacado del nombre de la editorial de Cracovia que puso en venta la mayor parte de sus obras. Aunque son personas ya de más de cuarenta, se los sigue llamando "poetas jóvenes". Atribuyámoslo al hecho de que en Polonia alguien se considera joven hasta los cuarenta y de que las jóvenes generaciones literarias no han ganado prestigio. Simplemente, los artistas de veinte ańos son leídos con mucha desconfianza (aunque no falte simpatía) y la crítica no los trata en serio. Sin embargo, hay talentos ya reconocidos como, por ejemplo, Wojciech Wencel, poeta religioso-conservador, de vanguardia, con afán lingüístico. Mencionemos también a Maria Cyranowicz, Krzysztof Siwczyk y Roman Honet.

Dentro de esta "generación del borrador" podemos distinguir una corriente clasicista, una de vanguardia y una orientación o'harista (del nombre del poeta americano Frank O'Hara).

La corriente o'harista

Las personalidades más nítidas de la poesía polaca de la actualidad son, sin duda, Marcin Świetlicki y Jacek Podsiadło, ambos "o'haristas", lo cual quiere decir que cultivan una poesía que adopta lo cotidiano como punto de partida, aunque se la llama también "barbarismo", debido a su obsesivo gusto por la expresión profana. Las poesías de Świetlicki (Zimne kraje, pieśni profana - Países fríos, cantos de un profano), están inspiradas por la "escuela de Nueva York" y las personalidades artísticas de Frank O'Hara y John Ashbery, raro registro de la soledad existencial y de una confusión de sentimientos y emociones. Es una poesía de rebelión contra el mundo, que le ofrece al lector toda una gama de matices de sufrimiento y malestar espiritual. Es significativo que Świetlicki subraye su mensaje como líder del grupo de rock "Świetliki". Por otro lado, la poesía de Podsiadło (Arytmia -Arritmia, Dobra ziemia dla murarzy - Buena tierra para albańiles) es un mensaje que nace de un pacifismo anarquista y de una fundamental libertad en la experiencia de la vida; es un mensaje en que no falta afirmación, contemplación de la naturaleza, crítica de la civilización tecnológica y exploraciones religiosas y teológicas.

Otros poetas interesantes de esta corriente son Miłosz Biedrzycki, Dariusz Sośnicki y Karol Maliszewski (conocido tambiién como crítico literario). Los "o'haristas" no evitan la reflexión social, su poesía habla mucho de los cambios que han tenido lugar en Polonia después de la caída del comunismo. Pero lo hacen de una manera discreta subrayando la necesidad de mantener una actitud escéptica hacia la realidad.

Corriente clasicista

Los poetas de la corriente clasicista no renuncian a la reflexión sobre la realidad actual aunque lo hacen con un lenguaje poético que recurre claramente a la tradición literaria de siglos pasados, tanto polaca como extranjera. Es numeroso el grupo de escritores que buscan inspiración en el barroco, ya que la caótica confusión de nuestros tiempos recuerda un poco la situación de la cultura europea en el siglo XVII. A la lírica metafísica barroca polaca (que expone sobre todo la vanidad y la fascinación por la muerte) se remite Eugeniusz Kaczyszyn-Dycki (Nenia i inne wiersze- Nenia y otros versos, Liber mortuorum); Krzysztof Koehler cultiva una poesía de meditación religiosa ( Na krańcu długiego pola - Al final del largo campo). Marianna Bogumiła Kielar (Sacra conversazione) se remite a Rilke y a los clasicistas franceses para dar una descripción muy pormenorizada del mundo. Otros poetas interesantes de esta corriente son Andrzej Stasiuk, Artur Szlosarek y Anna Piwowska. Los de la corriente clasicista han tenido dignos antecesores en los poetas nacidos en los ańos cincuenta, entre ellos Bronisław Maj (Światło - Luz) y Zbigniew Majej (Legendy praskiego metra - Leyendas del metro de Praga).

Hay que mencionar también a los poetas que se sitúan en la intersección de ambas corrientes. Hablamos aquí de Marcin Baran (Zabiegi miłosne, sprzeczne fragmenty - Trabajos de amor, fragmentos contradictorios), Jarosław Klejnocki (Okruchy, Mr. Hyde - Migajas, Mr. Hyde) y Jarosław Mikołajewski (Mój dom przestały nawiedzać duchy - Los espíritus dejaron de visitar mi casa) .

La corriente de vanguardia

En cambio la corriente de vanguardia de la joven poesía está integrada por jóvenes dedicados al experimento elitista, que requiere cultura literaria por parte del lector. Hay que mencionar aquí a Andrzej Sosnowski (Życie na Korei - La vida en Corea, Conwój - Convoy, Opera), Tadeusz Pióro (Okęcie) y Andrzej Niewiadomski (Prewentorium).

Los poetas de la llamada "generación del borrador" tratan de presentar de distinta manera la sensibilidad contemporánea. żQué es lo que une toda esta formación? Seguramente una ciera reserva (puede incluso que desconfianza) hacia la vida colectiva y sus expresiones políticas, un cierto acercamiento a la cultura "pop" así como un fuerte sentimiento de una comunidad generacional basada en experiencias comunes, que incluyen la ley marcial y el giro hacia la libertad de final de los ańos ochenta.

Post data

La poesía contemporánea polaca recuerda un poco un tupido bosque. No se pueden describir todos los árboles y cada uno de ellos es único e irrepetible. Ateniéndonos a la metáfora del bosque, la lírica contemporánea polaca demuestra un frondoso desarrollo. De ańo en ańo vemos en las librerías nuevas presentaciones y es de esperar que los poetas polacos nos sorprendan aún con algo original. Espero que lo específico de la poesía polaca sea apreciado también por los lectores de otras lenguas.

Informaciones adicionales:
1.Notas biográficas:
:
Marzanna Bogumia Kielar (n. 1963)
(n. 1963)
Autora de dos tomos de poesía: Sacra conversazione (1992) y Materia Prima (1999). Laureada de dos prestigiosos premios: de Iłłakowiczówna (al mejor debut) y de los Kościelski (1993). Nominada por su segundo libro para el premio "Nike". Sus poesías han sido traducidas, entre otros, al alemán, sueco, inglés, francés, hebreo, checo, esloveno, lituano y macedonio. Su poesía lírica es personal, llena de referencias culturales y filosóficas, continúa las mejores tradiciones de la poesía femenina polaca.

Jacek Podsiadło (n. 1964)
(n. 1964)
Autor de muchos tomos poéticos, los más interesantes son: Arytmia (Arritmia, 1993), Języki ognia (Lenguas de fuego, 1994), Niczyje, boskie (De nadie, de Dios, 1998) y el último Wychwyt Grachama (1999), por el que fue nominado para el premio "Nike". Es laureado del premio de los Kościelscy. En su pensamiento hay elementos anarquistas, ecologistas y de contracultura. Sabe componer unas poesías refinadas, clasicistas pero también otras, muy sencillas. Ultimamente escribe reseńas, artículos de prensa y prosa (cuentos).

Marcin Świetlicki (n. 1961)
(n. 1961)
Poeta, cantante "performer". Comunmente considerado el más capaz de la llamada "generación del borrador". Su tomo de poesías Zimne kraje (Países fríos, 1993) es uno de los libros poéticos más importantes de los últimos quince ańos. Hace poco publicó Pieśni profana (Cantos de un profano, 1998) y gracias a él fue nominado para el premio "Nike". Es laureado de los más importantes premios literarios nacionales. Escribe poesías existenciales, pesimistas ysombrías. Es líder del conjunto de rock "Świetliki", grabó con él tres discos con letras propias.

Eugeniusz Tkaczyszyn-Dycki (n.1962)
(n.1962)
Últimamente ha publicado sus poesías en el tomo Kamień pełen pokarmu Piedra llena de alimento). Autor de cuatro tomos de poesía. Sus poesías juntan la lengua polaca moderna con la antigua para presentar las fundamentales y extremas experiencias humanas: el sufrimiento, la soledad, la muerte, etc. Va ganando el reconocimiento de los críticos. Laureado del premio de Iłłakowiczówna.

Dariusz Sośnicki (n. 1969)
(n. 1969)
Ha editado dos tomos de poesía : Marlewo (1994), considerado el debut más interesante del ańo, e Ikarus (1998). Ha publicado también poesías sueltas. Cocreador y redactor de una de las revistas literarias más importantes de la generación joven - "Nowy Nurt" ( "Corriente nueva"). En su poesía domina un idioma moderno, de vanguardia que le permite describir experiencias espirituales y existenciales.

2. Premios más importantes otorgados a poetas polacos en los ańos noventa

1991
Wisława Szymborska recibió el premio de J.W. Goethe

1992
Julia Hartwig recibió el premio literario de G. Trakl, fundado por el Consulado General Austriaco en Cracovia

1993
Ewa Lipska, premio de la Fundación Piotr Buchner (fundada por un hombre de negocios polaco, Piotr Buchner en 1989 en Varsovia) a la creación artística
Bogusława Latawiec, premio del PEN Club polaco en el campo de la poesía
Marzanna Bogumiła Kielar, Premio de la Fundación de los Kościelski (Suiza) por el tomo Sacra conversazione
Artur Szlosarek, Premio Literario de la Fundación de los Kościelski por Wiersze napisane (Poesías escritas) y Wiersze różne (Poesías diversas)

1994
Tadeusz Różewicz, Premio Principal Cultural de Silesia, otorgado por el gobierno de Sajonia Baja a toda su creación
Maciej Niemiec, Premio de la Fundación de los Kościelski por el tomo Kwiaty akacji (Flores de acacia)

1995
Wisława Szymborska, Premio J.G. Herder, otorgado por la Universidad de Viena

1996
Wisława Szymborska, Premio Nobel de literatura
Premio Nobel de literatura
Marcin Świetlicki, Premio de la Fundación de los Kościelski a toda su creación poética

1997
Andrzej Sosnowski, Premio de la Fundación de los Kościelski
Leszek Aleksander Moczulski, Premio de la Fundación de Alfred Jurzykowski (EE.UU.)

1998
Urszula Kozioł, Premio del Pen Club polaco en poesía
Czesław Miłosz, Premio Nike (el más importante premio literario en Polonia) por el mejor libro del ańo (Piesek przydrożny - El perrito a la vera del camino)

1999
Stanisław Barańczak, Premio Nike por el mejor libro del ańo (Chirurgiczna precyzja - La precisión quirúrgica)

miércoles, 2 de septiembre de 2015

VIDA PERPETUA: ENTREVISTA A JUAN RAMÍREZ RUIZ, Por Luis Jochamowitz


Fundador de Hora Zero en 1970, autor de “Un par de vueltas por la realidad”, su primer libro de poemas, publicado en 1971, Juan Ramírez Ruiz acaba de publicar su segundo libro, “Vida perpetua”, trabajo que rompe con una concepción habitual del poema y que propone nuevas y distintas formas de lectura. En esta entrevista, Ramírez Ruiz habla sobre un libro y sobre su experiencia como miembro de la más reciente generación de poetas peruanos. Leamos:

—En su libro es evidente la intención de ir contra la lectura convencional. ¿De qué manera se impugnan y por qué se le crítica?

Bueno, en primer lugar, yo considero a la lectura de las palabras de un poema, como una lectura más, entre otras que se hacen simultáneamente a ella. Para citar alguno diría que se hace también una lectura lúdica o crítica, según el acuerdo o discrepancia con los significados del texto. Y también, hasta cierto punto inconscientemente, se realiza una lectura contextual: aquello que está en torno al libro desplegado o abierto en un ambiente determinado. Estas lecturas, al igual que otras, son factibles de ser codificadas como es codificada la lectura de las palabras.
Por otro lado, conviene recordar que esa diversidad de lecturas, frecuentemente son hechas por los lectores ante otras obras de arte no verbales o frente a sectores de la realidad. De manera que, si esto hace frecuentemente una persona movilizando su sensibilidad, su inteligencia y su emotividad, por qué razón un texto poético sólo ha de propiciar la utilización de un fragmento de nuestra capacidad intelectiva o emotiva. Yo creo que, verdaderamente no hay ninguna razón. Y uno se pregunta, si junto a otras razones, a las económico-sociales, la promesa de un texto pobre en lectura no va en desmedro de la literatura. A mí me parece que muchas veces si opera en desmedro de la literatura.

—Tu libro no utiliza al lenguaje verbal de manera total y, más bien, recurre a otros elementos. ¿Qué ventajas viene a ofrecer la utilización de símbolos de otra procedencia?

En realidad hay varias razones, una de ellas sería trata de ofrecer una multiplicidad de lecturas, para poder codificar una mayor cantidad de información que el alfabeto fonético no hace posible por sí solo.
Se trata también de indicar los límites de un sistema de escritura. El libro tiene 18 poemas, en cada uno de ellos todos los signos que van de un texto a otro son enfocados desde perspectivas diferentes, y organizan textos diversos.
            Todo esto para estructurar una escritura cada vez amplia y establecer digamos una sintaxis cada vez más completa.
            No sólo producto de los símbolos que componen la página, sino incluso para incorporar lo que comienza a partir de lo bordes del libro, el ambiente, el alrededor, lo contextual. Desde esa perspectiva me parece que uno intenta develar la realidad humana, sus formas más bellas, más verdaderas.

—Me parece que el lector se enfrenta a un tipo de escritura que tal vez lo desconcierte. ¿Cuál sería la intención, los objetivos que están detrás de un texto tan separado de los textos habituales?

Bueno, en cierta forma, lo que uno trata de hacer es intentar las facetas de una sociedad cuya condición fundamental es el desarraigo, la fragmentación, el desgarramiento frente a la herencia histórica. Este ha sido un trabajo lento y que se ha ido aclarando progresivamente, sí que hay allí otros niveles, pero he intentado expresar la necesidad, la aspiración de integrar la necesidad, la aspiración de integrar la delirante diversidad étnica, cultural, histórica y la delirante hibridez que fragmenta nuestra conciencia.

—Pero ¿piensas que exista una continuidad entre tu primer libro y éste?

Sí, en cierta forma hay una continuidad. Pero también creo que hay una diferencia fundamental. El nuevo libro, quizá, continúe del anterior el propósito de diseñar hasta donde me ha sido posible lo integral, de entregar a sugerir la relación entre la diversidad de elementos de lo real. Este es un deseo, una aspiración personal muy arraigada en mi trabajo con las palabras. Y esta operación en “Un de vueltas…” es extensiva al cuerpo del país, a nuestra realidad. Fue un libro escrito por la necesidad de expresar los dramas y los gozos de una inmensa cantidad de personas que no habían hablado en nuestra poesía. Y se puso en circulación un lenguaje, un lenguaje que, a estas alturas, va haciendo su camino silencioso, ahora se accede a otros niveles históricos y, del mismo hecho literario. Por ejemplo, se abordan las convenciones, se contemplan los mecanismos de la expresión, se les utiliza críticamente al mismo tiempo que se intenta devaluarlos.
           
—Tu experiencia de los últimos años está muy cercana a Hora Zero ¿Compartes todavía algunos de sus postulados?

Bueno, mira, yo me adhiero a lo que, luego de una evaluación personal, considero lo esencial de Hora Zero. Pero es necesario considerar que me estoy refiriendo al único período válido que ha tenido el movimiento, es decir, su trabajo de los años 1970-1973. Hace poco, utilizando el nombre de Hora Zero, ha aparecido un documento que contradice en lo esencial sus postulados. Y por eso creo que es un documento falso. Seguiría suscribiendo la negación de la literatura como institución burguesa, la negación del individualismo, la conciencia de la necesidad del trabajo colectivo, la seguridad en la importancia que tiene el arte y la poesía cuando —desde ella misma— formula su participación en el proceso de transformación que realizan las mayorías. Suscribo además el llamado para que el arte sea asumido desde una perspectiva ética revolucionaria, en fin, su exigencia para que se formule la cultura en su conjunto. Pero no ignoro que estas tareas aún no se han cumplido plenamente. Es lo que todavía queda por hacer.

—Por otro lado, tú perteneces a la última generación de poetas peruanos. ¿Cuál es en tu opinión la situación de los escritores de tu generación?

Primeramente te diré que nunca hubo en el país un grupo tan numeroso de poetas de extracción popular como hay ahora. Esto, evidentemente, en una sociedad donde todavía no se han removido las cúpulas, genera una desinformación respecto a esta generación, a sus búsquedas esenciales, a sus logros. Otra cosa digna de interés es el intenso trabajo editorial, promovido por poetas jóvenes. Pero, por otro lado, para la mayoría de poetas de esta generación, el trabajo eminentemente literario no es suficiente, luego de producir el texto se han de cumplir las tareas necesarias para que ese texto llegue al lector. Las fatigas tempranas, generalmente no son consecuencias del trabajo literario. El agotamiento físico o nervioso no es siempre producto de una investigación. Se invierte tanta energía para lograr editar un libro como para escribirlo. “La responsabilidad de un artista es hacerse fuerte”, escribió Gauguin y ese precepto es absolutamente válido para los poetas de mi generación. Sin embargo, en un plano más general, y más allá de esta penetración, yo creo que la literatura nacional existe en detrimento de quienes la hacen. Las deudas de los dirigentes de la comunidad para con esas propuestas que hace un escritor, son pues abundantes. Esto no tiene nada que ver con una propuesta al mecenazgo o a las protecciones literarias, requiere un nivel de organización mínima. Y muy pocos escritores aquí la tienen. El libro de poemas en lo que toca a quien lo escribe, sigue siendo un regalo. Y la poesía existe, porque afortunadamente aún hay quienes insisten en regarla. Pero esta situación es parte de algo mayor. El país prepara también a los escritores para la frustración antes que para la realización. Esta es una anormalidad y creo que una de las tareas de mi generación es evitar que se convierta esa anormalidad en normalidad, a fuerza de ser habitual.

—Y según lo anterior ¿qué sería, entonces, para ti la poesía?


Sería anticipar la experiencia de la libertad en un país organizado para impedirla, instalar un espacio donde el ejercicio de la libertad sea realmente posible. Sería establecer un intercambio de sentidos entre el lector y autor en donde, ninguno de los dos, ejerza el control de ellos, en detrimento del otro. Y así hacer, otra vez, necesaria la poesía. Para mí a la poesía le corresponde las áreas más difíciles, entre ellas, desautorizar la percepción, ha de dialogar con la intuición, ha de agregar a la conciencia otros actores de lo inconsciente. Y así hacer, otra vez, necesaria la poesía. Para mí a la poesía le corresponde las tareas más difíciles, entre ellas, desautomatizar la percepción, ha de dialogar con la intuición, ha de agregar a la conciencia otros sectores de lo inconsciente. Y la literatura, en el interior del proceso de transformación sustancial que la distancia de cualquier complicidad con el mundo que se quiere revocar. Es decir, formular una crítica que impugne no sólo a los productos artísticos, sino al sistema de la productividad, a las ideas de la productividad.

Fuente de la fotografía: Diario El Peruano
Crédito de la entrevista Luis Jochamowitz

martes, 1 de septiembre de 2015

El poeta argentino Rodolfo Alonso es publicado en Europa

Habitualmente difundido en el ámbito iberoamericano, el poeta, traductor y ensayista argentino Rodolfo Alonso está encontrando reconocimiento en Europa.

         Su introducción “René Char y nosotros” fue requerida para Correspondance 1952-1983, de Raúl Gustavo Aguirre y René Char (Gallimard, París, 2014). Y no sólo su prólogo: “Con Juan, sin Juan. In/certidumbres de un traductor”, sino también su versión simultánea al castellano para La lumière et les cendres / Milonga pour Juan Gelman, de Jacques Ancet (Caractères, París, 2014).

         Su libro L´art de se taire, con palabras de Juan José Saer y edición bilingüe (Reflet des Lettres, París, 2015), fue traducido por Bernardo Schiavetta. Mientras que el Festival de Poesía de Sète auspició su antología bilingüe Dernier tango à Rosario (Al Amar, París, 2015), con traducciones de Roger Munier, Jacques Ancet, Fernand Verhesen, Marcel Hénnart y otros.

         Hijo de padres gallegos y con infancia bilingüe, Cheiro de choiva (Barbantesa, Cangas, 2015) es su primera antología en idioma gallego. Para el 15 de octubre está anunciada la aparición de su primera antología bilingüe en inglés: The art of keeping quiet (Salt, Londres, 2015), con selección y traducción de Katherine M. Hedeen y Víctor Rodríguez Núñez. Y ya está en preparación su libro Entre les dents (Po&psy/Érès, París, 2016), otra edición bilingüe con prólogo de Juan Gelman y traducción de Jacques Ancet.

Rodolfo Alonso (Buenos Aires, Argentina)
Ampliamente reconocido -a partir de su temprana relación con Poesía Buenos Aires- como creador y traductor de poesía, se ha ido perfilando como crítico y ensayista. Junto a su vasta obra poética, con títulos publicados en el país y en el exterior, se destacan sus celebradas traducciones de grandes poetas (Pessoa, Ungaretti, Pavese, Eluard, Montale, Drummond de Andrade, Murilo Mendes, Baudelaire, Apollinaire, Bandeira y tantos otros). Premio Nacional de Poesía, Premio Único Municipal de Ensayo Inédito (por La voz sin amo), Premio Konex, recibió la Orden Alejo Zuloaga de la Universidad de Carabobo Venezuela, y las Palmas Académicas de la Academia Brasileña de Letras. Su libro de poemas: "El arte de callar", obtuvo el Premio Festival Internacional de Poesía de Medellín, Colombia.

Blog: http://rodolfoalonso02.blogspot.com/

domingo, 30 de agosto de 2015

OESTE ORIENTAL DE PEDRO FAVARON, por Paul Guillén

Oeste oriental (Lima, 2008) segundo libro de Pedro Favarón, contiene 69 poemas dentro de una matriz que proviene de Vallejo, Churata, Adán y Belli, se inserta en una línea que reformula el lenguaje y muchas veces prescinde de conectores y pronombres, el verso por lo general se encuentra construido por un sustantivo, un verbo más complemento, siendo intenso en el hipérbaton. Ricardo Miranda Tarrillo dice a este respecto que “desafía en prosa y en verso las formas convencionales del estilo, utilizando la temática quechua y aymara en versos que ofrecen la inequívoca apariencia de traducciones directas de las lenguas andinas. Tanto es así que prescinde de artículos y conjunciones para hilvanar sus versos”. El mismo autor ha declarado sobre este libro que es “un poemario que tiene que ver con la migración que hice del Perú a la Argentina. Son textos escritos en el camino recorrido entre Lima, Buenos Aires y otras ciudades. Estas andanzas las realicé a lo largo de cinco años. El libro lo considero como una colección de poemas sueltos donde hay diversos temas como la vida urbana y rural, la muerte, la política, la rebeldía y al final cierro con los aspectos místicos y el encuentro con el antiguo Perú. Además se produce un cruce entre el castellano y el quechua, incluyo también mi experiencia personal de migrante combinado con los viajes por las montañas andinas y los desiertos costeños”. Los alcances de esta propuesta es dar otra versión del mundo andino e incluso amazónico. Favarón hace una síntesis de la historia espiritual del mundo andino. Tiene ciertos elementos chamánicos y rituales que nos hacen pensar en que su poesía tiene una base neobarroca, pero que se inserta con elementos de crítica política y reivindicación para erigir una nueva cosmovisión del mundo. Un mundo que es híbrido, sincrético, de "todas las sangres" en feliz expresión de Arguedas. Además, muchos de los poemas mezclan el español con el quechua y en muchos pasajes podemos pensar que existe la preponderancia de un español andino y esto es determinante en su concepción del mundo, en la ideología que subyace al texto poético. Víctor Coral ha afirmado sobre este libro que “vayan como logros –y no pequeños– la capacidad esporádica de resumir en unos versos la condición histórica del hombre, donde sus proyectos y utopías (“piedras futuras”) no pueden modificar, o salvarnos de ser, lo que somos (“sernos el mismo”), frente a lo cual se pregunta la voz si la salida es “volverse crudo al grito”; pero también la vigorosa asimilación del neobarroco latinoamericano (Perlongher, Kozer, Reynaldo Jiménez, tal vez Deniz) y los puentes subterráneos con Martín Adán y cierta poesía quechua (además del dominio de alguna poesía oriental, especialmente la sufí)”. Favarón con Oeste oriental ha cimentado la idea que el neobarroco peruano (Lauer, Morales Saravia, Chocano, Jiménez, otros) tiene en él una de sus puntas de lanza e incluso se permite retomar el personaje vallejiano de Rita: “Sé que dulce Rita anda con otro", en un estilo lúdico y que a la vez le da la vuelta al poema de Vallejo. Con respecto al título del libro el mismo autor ha afirmado que “durante mi permanencia en Buenos Aires, Argentina, descubrí que el Perú es un país “no occidental” con una sensibilidad andina más cercana al oriente que a occidente”. En ese orientalismo de su mirada reside gran parte de la grandeza de este libro. Propone una racionalidad andina, un “otro” mundo, “otra” ideología y “otra” poesía. Nueva corónica y buen gobierno de Guamán Poma de Ayala, muchos poemas de César Vallejo, El pez de oro de Gamaliel Churata, Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la Amazonía de César Calvo serían algunos de los caminos que se hermanan con este Oeste oriental.

Bibliografía
CORAL, Víctor. “Oeste oriental, de Pedro Favaron: Rústica lujuria de la lengua”. LetrasS5 (http://letras.s5.com/vc181009.html). 
MÉNDEZ, Alberto Antonio. “Pedro Favaron: escritor peruano en Montreal. Poesía andina toca fibra amazónica”. La Voz de Montreal, número 1. Montreal, 25/02/09. 
MIRANDA TARRILLO, Ricardo. “Oeste oriental de Pedro Favaron”. La Voz de Montreal, número 4. Montreal, 11/03/09. 




de
Oeste Oriental 
(2008)


3.

Carencias sobrepuestas
machacando piedra
temblando tragantada
estallido del umbral.

Madre Virgen dientes de lagarto
Santa Rosa orgasmo crucifijo;
María, hija de Ana envejecida
seducida por ángeles ebrios.

¿Trazar trilogía
amaneciendo ausente
sobre tanto pariente muerto?

Veo a mi padre firmamento
entre tenazas de Cáncer
maldiciéndome su condena.

Odiaré progenitor toda vida
tatuado de adolescencia roja.

Dura horror insondable
la caída.


4.
a R.L.R.P.

Sé que dulce Rita anda con otro
sus trenzas ahorcando mi olor
negándome ojos en vuelta a gloria
mientras vegeto exilio, fiebre aria
alcoholizado de rimel y Bizancio
es corriente calcinando arterias.

Naufrago ciudad dolescente
certeza masculla desasida…
dijeron: ¡en un mes su boda!
¿Recuerda risa entre maizales
llamado toma, penetra, fecunda?

Bebo cañazo con gesto asceta
corazón en boca saluda fortuna
sabiendo nadie tocará casa vacía
he de sentarme solo a la mesa
entre edificios altos e indiferentes
sin ala tutelar nutriendo ojo.

Contemplar en desenvaino abandono
resonando eco dios inexistente
no lluvia no casa y primor niégase
sofocando ser en deriva sin elude
mientras Rita, a pesar, me busca
en mirar vacuo, sin confesárselo.


28.

¿Ónde can Cerbero celda ciega
puna doblada ante tres cabezas?
Y tantos nada puede hacérsele
contra 360 grados y doce meses.

Nunca ser sino espacio triturado
labios ajenos fragmentos del vicio
y el Tú y el Yo, sobrevivir apenas
vivir permaneciendo contradicho.

¿Quién nos marca calendarios duros
hierro contra laburante sin olvido?
Ir dormido y aguantarse negado
trabajar con desayuno indigestando…

¡Ya no más hundir pico ardor
ni cayos en frente desahuciada!;
¿o en país ignoto proseguirá
maquinaria encendida y patrón?

Vida háyase tras salto de abismada.
Morir es latido. Latido es aliento.
Aliento es cambio y nada permanece…
Santa revuelta. Santa muerte libera
amnesia de pronombres y quehaceres.

Resplandor en noche
poros nombre madrugal.



35.

Ayar Mayu… callando adentro desierto
sido valle, maná, puquio, ruwan atisqanta:
blanco-yawar-tajo, mundo enmudecido
recordándose, sin embargo, Amaruq churin
amaneciendo porvenir, simi de montañas
aunque historia diga hemos fallado, ebrios
y sólo cañazo caliente punas interiores.

Mayun takishan, anhelando cordillera
sabiéndose océano. Yana Inti, ¿maypitaq kanki
ñok´anchis rayku wañusqanchismanta?
dejando frío, locura, ayllu aullando nada:
sombras aran tristezas y maldiciones
qochakuna inabarcables, eco AKM
pólvora sobre retama… Y queda zumbido
mina vacía desta madre traga-hermanos.

Ork´oqsupay yawark´ochas purichkan
rimaymayu asichkan santa muerte vengadora.

Qasilla qawaykamuy días ahogados, gritando
mascanayku pacha. Pues perdido nada vuelve:
retornando ¡kashanchisraqmi!, seguir caídos.
Espera alba, tayta wamani, wiphala primero
suyashan en mí, sapan runa adolorido
rabia negra arrullada por viento gestante
mundo naciendo mundo nuevo desde fuego.

Presentación del libro "Chepén, madre de arena", de Isaac Goldemberg Bay y Eduardo González Viaña



La Universidad Ricardo Palma tiene el agrado de invitarle a la presentación del libro Chepén, madre de arena, de los escritores chepenanos Isaac Goldemberg Bay y Eduardo González Viaña.

DÍA: 9 de septiembre de 2015

HORA: 7 PM

LUGAR: Auditorio Ricardo Palma. Campus de la Universidad Ricardo Palma. Av. Benavides 5440 - Santiago de Surco - Lima

Se les agradece anticipadamente, por su gentil asistencia.

 Atentamente,

 Dr. Segundo Félix Romero Revilla

Presentación de "Quemado" (Burnt), de Onyeka Nwelue (Nigeria)

Hanan Harawi Editores los invita a la presentación de:

QUEMADO
(Burnt)

del poeta nigeriano ONYEKA NWELUE

Dìa: sábado 5 de setiembre a las 8.00pm en Colo Bar (Bolognesi 198, Barranco). Los comentarios estarán a cargo de Willy Gómez Migliaro y Paul Guillén.

Sobre este libro se ha dicho:

"Arañas, serpientes, disco, violencia paterna, Jacques Brel, el mundo literario de Lagos, los Africanos en Europa – lo que encontramos en Quemado, de Onyeka Nwelue, es una vertiginosa serie de viñetas, anécdotas y narrativas; todo ello relacionado en rápidos momentos sucesivos. La voz es directa, hablándonos a través de los eventos. A veces se asume personal, a veces se desplaza a través de lo escuchado y de lo imaginado. Con mucho, 
Es un mundo multicultural, el libro en sí mismo es una ciudad diversa en la cual cada ventana está abierta. De manera que uno se mantiene mirando y escuchando
George Szirtes (poeta húngaro)

“Sublime, extraño y experimental. Leí Quemado con una gran admiración por Onyeka Nwelue. Cada verso, cada oración, cada línea tiene algo de mal gusto, y sin embargo es hechizante.”
Chika Onyenezi (escritor nigeriano residente en Estados Unidos)

ONYEKA NWELUE (Nigeria)
Su primera novela, The Abyssinian Boy fue publicada por primera vez Nigeria y después en la India y ganó el premio T.M. Aluko como primer libro de ficción y en 2009 ganó el premio Ibrahim Tahir de ficción en el concurso del foro literario para escritores en Abuja. Ha sido nominado tres veces para el Future Awards. En 2013 ganó una beca de los premios Prince Claus Ticket Fund para asistir al festival Writivism, en Uganda. Ha enseñado Adaptación Fílmica en el Centro para la Investigación en las Artes del Cine y la Televisión (CRAFT), en India, y también Escritura de guiones en la Escuela Africana de Cinematografía, en Malawi. Ha dirigido cortometrajes, videos musicales y ha escrito guiones cinematográficos y canciones. Es el presidente de La Cave Musik, un sello discográfico basado en París
Sus escritos han sido publicados en los siguientes periódicos: The Guardian, The Sun, The Trent, Maple Tree Literary Supplement, The Punch, ThisDay y otros. Ha sido presentado en MTV, la BBC y muchos programas de radio.
Divide su tiempo entre Lagos y París
Quemado (Burnt) es su segundo libro.

sábado, 29 de agosto de 2015

Especial Aurora Boreal / Autores de Puerto Rico

Acabado de recibir, directamente de Copenhagen, Dinamarca, lugar q un colombiano trotamundos y soñador erigió como 2do hogar. Allí mora junto a su señora e hijos. Le roba tiempo al diario vivir y ha sembrado una semilla q da buenos frutos: una revista cultural cibernética EN ESPAÑOL. Sí, lee Ud correctamente, en español. El colombiano Guillermo Camacho es el temerario y feliz gestor de esta maravilla en nuestra lengua para millares de lectores de todo el mundo: AURORA BOREAL. El número más reciente está dedicado x completo a nuestra literatura boricua contemporánea. Me da inmensa felicidad encontrar entre sus páginas a gente muy querida, talentosa y trabajadora como lo son Alberto Mtnz.-Márquez, Pepe Liboy Erba, Francisco Font, Dinorah Cortés-Vélez, Rubis M. Camacho, Max Resto y Daniel Torres. También se enfatiza el valor de literatura injustamente olvidada como la de Carmelo Rodríguez Torres, César Andréu Iglesias, Tomás López Ramírez, Manuel Abréu Adorno y la mejor antología édita de nuestra poesía, la q compilara Rubén Alejandro Moreira. Lamento la notable ausencia de los no menos excelentes Juan López-Bauzá, Pedro Cabiya, Carlos Vázquez y Luis Negrón. 

Enardecidamente,
edgardo nieves mieles

Te invitamos a descargar el especial Aurora Boreal® Autores de Puerto Rico en el siguiente enlace:
http://www.auroraboreal.net/aurora-boreal/revista-impresa-aurora-boreal/2126-numero-13

Por mi parte, ya que Edgardo no las menciona recomiendo la lectura de las colaboraciones de Angelamarìa Dávila Malavè, Lourdes Vásquez, Mayra Santos-Febres y Luis López Nieves, quien dirige la importantísima web Ciudad Seva (http://www.ciudadseva.com/), también de lectura súper recomendada.

viernes, 28 de agosto de 2015

JULIO INVERSO

Julio Inverso, nació en Montevideo, el 11 de abril de 1963. La vocación de escritor lo hizo abandonar la carrera de Medicina cuando estaba próximo a recibirse. Hasta el momento del fallecimiento (1999), llevaba publicados cuatro libros: FALSAS CRIATURAS (1992), AGUA SALVAJE (1995), MILIBARES DE LA TORMENTA (1996) y MÁS LECCIONES PARA CAMINAR POR LONDRES (1999). Su acción poética, antes que su escritura como tal, lo había llevado al conocimiento del público juvenil de los años ochenta, por la autoría intelectual de los graffiti sobre las paredes montevideanas tomados de poetas románticos o surrealistas y firmados como «Brigada Tristán Tzara». En vida obtuvo el Primer Premio de la Intendencia Municipal de Montevideo con «Vidas suntuosas» (cuyo original probablemente corresponda al año 1993) en la categoría de Narrativa, y del Ministerio de Educación y Cultura en el año 2000, luego de su muerte acaecida el 7 de octubre de 1999, y en igual categoría. «Diario de un agonizante» (1995) recibió del mismo Ministerio y en el mismo año una mención.

En Scribd se puede descargar parte de su obra:

PRESENTACIÓN DE "DIALÉCTICA DE LA IGNORANCIA" DE MARCO GONZALES



Miguel Ildefonso ha dicho sobre este libro que Dialéctica de la ignorancia (Paracaídas, 2015) es el segundo libro de poesía de Marco Gonzáles (Chiclayo, 1982). El libro se plantea como una suerte de tratado de la experiencia del lenguaje como vía del conocimiento. Sin embargo hay también un halo visionario que se palpa en la propia textura de los poemas de elaborado experimentalismo. Es lógico que estos rasgos se conjuguen, así como la estética de  William Blake rechazaba las convenciones artísticas de su tiempo para abrir una nueva dimensión de lo poético.

La poesía y la filosofía compartieron sus alboradas, hasta que desde la filosofía, con Platón, empezó el cuestionamiento y la discusión acerca de esta relación en donde está en juego la verdad o el conocimiento. Hay que esperar hasta el pensador Pseudo Longino quien dijera que "pasión y entusiasmo" es la naturaleza misma del poeta. Lo cual define así: “Cuando un hombre sensato y versado en la literatura oye algo repetidamente y su alma no es transportada hacia pensamientos elevados, ni al volver a reflexionar sobre ello tampoco queda en su espíritu más que meras palabras, que, si las examinas cuidadosamente, se convierten en algo insignificante, entonces se puede decir con toda seguridad que no es algo verdaderamente sublime... Pues, en realidad, es grande sólo aquello que proporciona material para nuevas reflexiones y hace difícil, más aún imposible, toda oposición, y su recuerdo es duradero e indeleble.”

(Seguir leyendo)

jueves, 27 de agosto de 2015

Adelanto de EL MEIN KAMPF DE RAÚL ZURITA, por Héctor Hernández Montecinos

Ya sea que contenga multitudes de personajes como La guerra y la paz o Los detectives salvajes o un hombre solo como en los poemas de Kavafis, toda obra literaria es siempre un monólogo. Solo tú hablas, y ese es el dato de tu vida. Yo parto del dato básico de mi vida, no porque piense que ella tiene algo especial, todo lo contrario, sino porque creo que si eres capaz de llegar al fondo de ti mismo, sin auto compasión ni falsa solidaridad, es probable que llegues al fondo de la humanidad entera.



Yo entiendo que el arte, o tiene relación con la vida o no tiene relación con absolutamente nada. Pero, al mismo tiempo, todos esos géneros de memorias o autobiografías los encuentro por lo general bastante detestables y bastante fomes. A mí me aburren al menos. Entonces es tu vida, pero tu vida pasada a través de filtros, de mangueras, de engranajes, de cadenas. Tú alimentas literalmente con tu sangre las obras, pero no es esa lectura ingenua de contar hechos sino que es contar lo que queda entre hecho y hecho. Las texturas del tiempo, las texturas de tu propio cuerpo, las tonalidades. Finalmente la literatura, la poesía, el arte en general es lo único que le puede dar a los hechos la piedad y la compasión que los hechos en sí mismos jamás tienen. Murió mi padre, ayer me encontré con mi hijo, hoy tuve un nieto: Son datos. Entonces, lo único que les da su dimensión abismal y humana es precisamente el arte. El arte le da a los datos la dimensión de su humanidad y de su terror también. En ese sentido, uno cuenta su vida. Pero la cuenta desde la urdimbre de los hechos, desde lo que los hechos dejan como huellas.



Cuando se habla de arte-vida creo que lo que aparece es un horizonte utópico, final,  es pensar porque se hace literatura, porque se hace arte, porque no hemos sido felices, porque si hubiéramos sido felices, cada acto de vida sería una obra de arte. Desde tomar un café hasta resolver ecuaciones diferenciales, y como no ha sido así, ahí está esa historia del arte-vida. Que nace del dolor.



Sí, porque nada queda atrás: tú eres, al mismo tiempo, todos los seres que has sido; el tipo que se quema la cara, el tipo que a los siete años tiene una imagen con su abuela tomados de la mano, el tipo que estará dando finalmente sus últimos estertores, en todos juntos.


En un momento de mi vida tuve el sueño de que escribir era una especie de exorcismo. La escritura en el recuerdo se hace más fuerte, hace el recuerdo más vivo. No siento que escribir este libro haya sido un alivio. Ha sido seguramente lo que sentí que tenía que hacer. Para mí, el único sentido que tiene la escritura es la relación arte-vida, literatura-vida, una relación finalmente posible. No porque crea que mi vida tiene algo especial, sino porque es un dato de mi existencia. Los seres humanos no somos más que distintas metáforas de lo mismo. Todos somos más o menos semejantes en nuestros sueños, en nuestras pesadillas, en nuestra necesidad de amor, en nuestra despedida frente a la muerte.



En el fondo es que toda obra no quisiera ser ella, porque quisiera que todo lo que la rodea, fuese la obra de arte. Porque en un acto de vida hay mil millones de “Pietá” y nosotros no somos ángeles. Porque si realmente nosotros entendiéramos a los otros seres humanos con la misma devoción con la que contemplamos una obra de arte, ese sería el horizonte final. Pero obviamente que el arte y la vida son términos disjuntos. En su tratado de pintura, Leonardo, dibuja las semillas, habla de Dios y dice, es infinitamente impresionante pensar en quién hizo esto.



En realidad, cada vez creo más que la poesía, la obra, es una lucha feroz entre el que escribe y lo que quiere decir, ocupando la lengua y lo que la lengua quiere decir a través de quien escribe. El resultado de esa lucha casi a muerte es el poema.



Apuesto, quiero, que el sentido de la palabra, que es “mi lucha”  se entienda, con la palabra en alemán y usando la frase de Hitler, en toda su connotación desesperada, desquiciada, rota. Mein Kampf es apelar a lo más execrable, para desde lo execrable poder entender los gestos de amor, de ternura, de compasión que uno levanta en su vida. Lo propiamente humano es la cámara de gases, es Villa Grimaldi. Desde ese horror se entienden nuestros pobres gestos de bondad, que son heroicos. El mundo no se puede medir por lo bien que están los que están bien, sino por lo mal que están los que están mal. Hay un verso de Borges que dice “felices los felices”. Maravilla. Pero los que están mal están mucho más cerca del Mein Kampf de las sangrientas Internacionales, de Stalin, de Hitler, de los Pinochet.  



Un aspecto importante de este libro es que aunque la vida nunca se va a poder contar, los datos son reales. Mi madre efectivamente se llama Ana Canessa, a mi abuela le decíamos Veli, pero se llamaba Josefina...



Mi abuela era italiana –genovesa- y llegó a Chile el año 36, con mi madre de 15 años.



Mi abuelo se arruinó jugando a la bolsa y lo que les quedó fue únicamente unas manzanas de casas que un bisabuelo naviero había comprado en Iquique a fines del XIX. Chile era entonces una potencia económica debido al salitre. Para cuando mi abuela llegó, todo eso se había derrumbado y las casas no valían ni dos pesos. Después mi madre enviudaría. Tenía 26 años; yo, dos, y mi hermana, sólo meses. Dos días después, enviudó mi abuela. Vivíamos todos juntos y mi madre trabajaba todo el día como secretaria, así que mientras fuimos niños lo pasábamos con nuestra abuela.



Esta abuela, Josefina Pessolo, había sido una mujer rica, con pretensiones artísticas. Estudió pintura en la academia de Génova y siempre le pareció que el país al que había llegado era una miseria. Posiblemente para saciar su nostalgia, vivía hablándonos de Italia, al punto que de mi infancia no tengo casi recuerdos propios. Mis primeros recuerdos de niño son los recuerdos de mi abuela, del mar de Rapallo, de sus paseos en barca, y de muchos nombres, entre los que aparecían grandes pintores y músicos.



Tenía, además, una dimensión del catolicismo, un catolicismo tremendamente concreto, tremendamente sólido, apostólico y romano, con todos los adjetivos, con todos los prejuicios también que eso traía, cuando esto era sólido como torre. Ella decía que su fe era una torre que no se movía. Y esto salió después con el tiempo, porque a mí me gustaba mucho molestarla y generalmente compararle a los italianos con los franceses, por ejemplo, con lo que le daban verdaderos ataques. Era una persona que se vino en los albores de la Segunda Guerra, que le gustaba muchísimo, como a gran parte de Italia en ese tiempo, Mussolini. Pasaron los años y de pronto, para mi absoluta sorpresa, cuando Fidel Castro vino a Chile, se conmocionó también, porque los encontró iguales.



A mi abuela no le gustaría que yo hubiera hablado de ella! Porque era una persona aristocratizante, que quedó en la ruina en la crisis de la Bolsa el año 33. No le habría gustado. Ella amaba la literatura y era de una bondad y una capacidad de desprecio infinita, las dos cosas al mismo tiempo y contradictoriamente. Yo heredé sus contradicciones.



Para ella, yo y mi hermana éramos Jesús y la Virgen María encarnados. Cuando ya estaba viejita y muy chiquita, si pasaba por mi lado y me veía muy destrozado, me remecía y decía en italiano '¡Forza Raúl!'.



Me hablaba en italiano. El italiano fue la lengua que yo escuché prácticamente de niño. Un italiano que de repente pasaba al genovés. En fin era una especie casi de sonido de fondo.



Mi madre es italiana como mi abuela. Mi padre murió cuando tenía dos años. No sé si aprendí a hablar primero el italiano o el español. Pero mi abuela desde muy niño me hablaba de “La Comedia”, que fue como inicialmente se llamó. Cada vez pienso más que todas las alusiones que yo hago de esta obra son un homenaje a mi abuela.



Siempre aborreció el país al que había llegado, entonces creo que para salvar en algo su nostalgia nos hablaba permanentemente de Italia, del color de su mar, de sus artistas y de Dante: nos contaba pedazos del “Infierno” a nosotros que no le podíamos entender nada. Nos aterrorizaban y fascinaban a la vez. Entiendo que esos cuentos se me quedaron, su voz que me los contaba, cuando murió a los 86 años sin haber regresado nunca a Italia, me di cuenta de que esos cuentos iban a ser siempre partes de mi vida; el Infierno, porque me recordaban su voz.



Años después, cuando comencé a escribir, y sentía la angustia de no tener una voz era en realidad la angustia de no tener su voz, la voz de ella hablándome. Desde entonces mi referencia ha sido siempre La Divina Comedia, porque es como si volviera a escucharla.



Cuando, después del golpe de Pinochet, en circunstancias bastante desesperadas, volví a escribir, se me vino la voz de mi abuela. Ella para entonces había ya comenzado a perder la memoria y nunca pude en verdad decirle lo tanto que había significado para mí. Al escribir, tomé a Dante porque era como sentir de nuevo su voz. Supe entonces que nunca podría apartarme de ese libro, que era mi forma de volver a hacerla presente.



Ese libro es parte de mi experiencia personal de formación, y lo rescato además como un homenaje. Después me he ido dando cuenta que toda la fascinación que he tenido por ese libro no es de tipo intelectual, sino que es una relación emotiva. Cada vez que me doy cuenta que he apelado a ese libro es porque vuelvo a nombrar a mi abuela. Y además: es como dejarla a ella que hable. De allí que ese texto sea para mí una estructura básica, porque es el primero que "viví".



No le gustaba que fuera escritor, porque no ganaría dinero. Y cuando comencé a publicar, ella estaba perdiendo la memoria.



Mi abuela fue la adoración de mi vida. Fue la mujer que más he querido. Entiéndeme: hablo de adoración. Y era tanto el terror que tenía de que un día se muriera que, en cierto sentido, la maté en mí antes de que eso sucediera. Entonces, me he dado cuenta de que, al final, mi más grande terror no era la pobreza, sino que la muerte.



El terror de todo niño a que los seres que ama se mueran. Allí está la manifestación máxima y más desesperada del amor: Cuando uno ama a alguien quiere morirse junto a él eso, que en la infancia es tremendamente nítido, después se nos olvida profunda y radicalmente. Tal vez nuestra única caída o pecado original sea ese olvido.



Y creo que cuando uno ama profundamente a alguien, radicalmente, quiere morirse con esa persona en el mismo instante y en el mismo lugar. Y tal vez, lo que después hemos dado en llamar pecado original, caída y todo el lenguaje cristiano-judío no es otra cosa que ese olvido, nos olvidamos de eso y finalmente nos morimos separadamente. Toda nuestra vida “de adulto” es el olvido de que en la infancia uno quiso morirse con los seres que realmente amaba. Y ése es uno de los deseos más profundos, más fuerte y más básicos que se anidan en todos los seres humanos y que desgraciadamente olvidamos. Olvidamos que amar es sobre todo desear morirse con el otro.



Mi abuela murió en 1986. Había olvidado completamente el poco castellano que aprendió; luego olvidó el italiano y terminó hablando en la lengua de sus remotos tiempos felices: el genovés. Mi madre la traducía. A mí me confundía con su papá o su marido. Me decía que fuésemos a dar una vuelta en barca. Cuando años más tarde vi el mar de Rapallo, sentí que la mirada de ella se me anteponía y que yo estaba allí para pagar la deuda de su nostalgia.



Me alejé ante un dolor que creí sería insoportable. Y como la vida es tremenda, cuando se murió yo no estaba, andaba en Cuba, no tenían como comunicarse conmigo y no supe hasta que volví. Cuando regresé, abrí la puerta y estaba mi madre vestida de negro y supe de inmediato.



No fue culpa entonces, fue una sensación del recuerdo de cuando quería que nos muriéramos todos juntos. Sentí que algo muy rotundo había pasado, que finalmente lo que tanto había temido se había cumplido y que la vida de allí en adelante no sería igual.



Mi papá estudió ingeniería y muy luego enfermó de pleuresía. Mi abuela se opuso terminantemente a que mi mamá se casara con él, porque era un uomo malato, un hombre enfermo. Y fue tal cual. Se murió tres años más tarde. Mi abuela enviudó dos días después. Estaban esperando que llegara mi abuelo del funeral de mi papá, y el huevón no llegó. Se había muerto de un ataque al corazón.



Por lo tanto, no tengo recuerdos de él. Sabía de mi padre por lo que me contaba mi madre o mi abuela. Pero no puedes imaginarte algo que nunca ha estado. Para mí, era lo más natural vivir así hasta que me cayó la teja de la falta que me hizo no tener padre.



Es muy difícil durante muchos años imaginar algo que no está, imaginar cómo sería todo si estuviera. Yo viví muchos años con eso inserto sin saber realmente lo que significaba. Después en un momento dado de mi vida, cuando todo se rompió a mi alrededor, digamos que tenía 35 años –que no fue el primer quiebre pero sí el más hondo y se rompió todo incluyendo las pocas certezas., ahí me di cuenta de la falta que me había hecho un padre.



Nos damos cuenta de la ausencia de padre cuando todo se derrumba alrededor y hay un hilo infinitamente tenue, delgadísimo, que es el que no obstante te permite pasar al instante siguiente. Ahí probablemente te encuentras con lo que se llama tu padre.



Yo recuerdo que había siempre una foto de mi papá; entonces, cuando con mi hermana hacíamos algo que a ella no le parecía que estaba bien nos decía siempre que fuéramos a ver la foto de mi papá. En ella estaba con una cara enojadísima. Cuando, por el contrario, ella consideraba que había algo que estaba muy bien, que merecía su aprobación, nos decía que fuéramos a ver la foto y él estaba sonriéndose. La foto era siempre la misma. Los cambios de esta fotografía eran algo tan vivido, tan real, que fue, por así decirlo, una especie de atmósfera que tengo siempre presente al recordar mi infancia.



La verdad es que siempre tuve la imagen de un padre ausente, pero no me afectaba en lo consciente hasta que una vez me vi en un paisaje del desierto diciendo: "No puedo más". Allí, la imagen más recurrente, era la cara de mi padre que nunca vi realmente. Y me di cuenta de toda la falta que me había hecho. Pero también tengo la sensación, mirando más a fondo, que esto se empezó a gatillar mucho antes, en un episodio que es más antiguo todavía. Recuerdo que cuando vino el Papa, una pobladora le habló de nuestros sufrimientos, de lo desvalidos y solos que estábamos. Ella le hablaba a un padre, a un padre que no teníamos. Esa imagen no se me borró nunca.



Eso me sorprende tanto como tener la impresión de que sobreviví a mi padre. Es como si ahora yo fuese su padre. El murió a los 31 años y yo voy a cumplir 50. Hace mucho que yo soy mayor que él. Entonces, cada vez se me transforma más en un niño.



A partir de eso, emergieron episodios, recuerdos, que probablemente se relacionaban con esa desesperación. Pero es falso que uno escribiendo exorciza. Al contrario, uno lo hace más vivo.



Mi mamá era una señora que llegó de Italia a los 15 años, que se casó y de repente se vio sola, con dos cabros chicos, con una madre, y debió salir a ganarse la vida como secretaria. Con mi abuela vivían peleando. La amenaza era siempre la miseria.  


Era una pobreza ilustrada, y bien pobre. De pronto aparecía el italiano de la esquina cobrando lo que mi abuela había fiado en el almacén. Ella despreciaba Chile. Lo encontraba miserable. Los otros italianos que habían llegado se hacían ricos, mientras mi abuela los consideraba unos ordinarios.



Entonces éramos muy, muy pobres; pero la mía no fue una pobreza proletaria, lo que tal vez la hace más dificultosa todavía, sino fue una pobreza absoluta. Mi madre trabajaba como secretaria. A veces la echaban porque participaba de las huelgas y ella era profundamente socialista y mi abuela no.




Mi abuela era fachistísima y yo la adoraba. ¡Era lo fachista! Admiraba a Mussolini. A los ocho años, durante elecciones escuché que alguien se llamaba Salvador Allende.



Mi miedo recurrente durante muchos años era que mi abuela, mi madre, mi hermana y yo muriéramos separados: quería que nos muriéramos todos juntos. No quería quedar solo y tampoco que ellas quedaran solas. Y ésa fue una obsesión absoluta: el terror a que mi abuela, mi madre y mi hermana se murieran. Mi abuela sobre todo.



No sé en verdad, creo que es un sueño: veo a mi padre, que murió cuando tenía 31 años y yo, 2, y a mi abuelo, que murió dos días después. Veo a mi madre y a mi abuela que me entregan en una cama un lecherito de juguete, un carrito de madera con un caballito y un letrero “leche”. Y sí recuerdo una imagen real de cuando tenía 4 años: yo jugando con mi lechero sentado en el suelo y mi hermana un poco más allá llorando siempre.



Siempre fui frágil. Diría que es más una fragilidad espiritual que material. Lo que prima es la sensación de un niño que empieza a tocar su cuerpo y se da cuenta de que tiene un hueso salido, que es chico de hombros y que eso es inmodificable. Te hablo de una precariedad física que me acompaña hasta hoy. Ahora estoy viejo, pelado, tengo várices, me canso, fumo como chino, me encorvo, pero siempre he sentido mi cuerpo como el de un niño, con la misma fragilidad. Y eso lo percibí como a los siete años, en una piscina. Ahí supe que ni este hueso ni mis hombros caídos iban a cambiar.



Creo que siempre los temas tienen que ver con las carencias. Yo siento, fundamentalmente, un sentimiento de orfandad muy grande producto de mi infancia. Claro, entiendo que envejezco. ¡Cómo no lo voy a entender! Me cuesta más moverme; me estoy encorvando, pero sin embargo hay una sensación de fragilidad que está ahí y, en algún punto, sigo siendo un niño desprotegido. Por otro lado, sé que no soy frágil. Las he pasado duras y no me he roto. Pero la sensación de habitar un cuerpo de niño, es una sensación sicológica que aún tengo.



Son cosas de las que te vas dando cuenta después, al escribir. Tus yerros, tus faltas, tus abusos. Creo que tal vez este es un libro sin compasión con uno mismo.

Fuente: http://acheache.blogspot.com/2015/08/adelanto-de-el-mein-kampf-de-raul-zurita.html

LECTURA Y TESTIMONIO DE JOSÉ ROSAS RIBEYRO EN LA CASA DE LA LITERATURA PERUANA


El jueves 3 de setiembre, a las 7 pm., el poeta José Rosas Ribeyro se presentará en la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Áncash 207, Centro Histórico de Lima) para leer algunos de sus poemas y ofrecer su testimonio sobre el quehacer poético. El ingreso será libre.
El escritor comentará sobre su experiencia en Hora Zero, su estancia en México y su contacto con los poeta infrarrealistas y su vida posterior de afincarse en París.

SOBRE EL AUTOR
José Rosas Ribeyro (Lima, 1949). Poeta, narrador y periodista, estudió en la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos, donde fundó y dirigió la revista Estación reunida. Dirigió también la revista Uso de la palabra y fue editor de cultura de la revista Marka.
En México se unió al grupo fundador del Movimiento Infrarrealista, al lado de Roberto Bolaño, Mario Santiago Papasquiaro, Rubén Medina, José Peguero, Guadalupe Ochoa y otros.
Residente en Francia desde 1977, se doctoró en Historia por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París con una tesis sobre el movimiento anarquista en México.

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