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lunes, 10 de septiembre de 2007

El billar de Lucrecia en el Centro Cultural de España de Lima


Ediciones El billar de Lucrecia presenta su colección y sus dos títulos de autores peruanos: Bala perdida de Montserrat Álvarez y Horoskop de José Carlos Yrigoyen

Participan
Arturo Corcuera, Carlos López Degregori, José Carlos Yrigoyen, Jerónimo Pimentel, Rocío Cerón

Jueves 13 de septiembre, 19:30 hrs
Centro Cultural de España (Lima, Perú)
Natalio Sánchez 181, Plaza Washington
Vino de honor

Willy Gómez - Algunas instantáneas


[Amores del aire]


el paso de los astros devela un signo mayor a mi ascendente

cambia de ruta

y deja los vestidos de noche dividida en Londres New York Cusco

el paso de los astros o noche de géminis rompe la escritura

qué haré apariencia o mutación en el acto

ahora dejo amor dejo aire

y en los extensos movimientos de mi campo

un amable crepúsculo

cerca



NUNCA LA MUERTE SIN ADVERTIR su próximo movimiento

Mejor termino la asignación del reflejo de esta imagen

Tal vez merezca un montaje,

una salvación sin decir nada
siempre extra mar el lujo el detalle desde las costas

No saben cómo abren su cuerpo, cómo el mío inconcluso abraza lo suyo

Son promesas. Están abiertas, todavía, las obsesiones

No ofendida no

ni siquiera fuente de agua,
vista que ha venido a romper el hielo entre nosotros

Con este medieval te formas de soledad

loca ya divina no loca ya extra en todo

Digamos Isis casi Prometea te puedo amar en el Perú




COMO SI ESTUVIERA DE ACUERDO con lo que hablo
gracia la felicidad y viene de Radio Puente Piedra

después de un descentralizado uno a cero mala la defensa
contra el otro siempre que salía limpio del área
o había vivas

recuerdo, la multitud agonizaba

repite el locutor parlante pegado y nombra unión huaral
los balones los centros los gritos de occidente

uno entrega todo aquí

ahora

un ataque cardiaco un clamor al saque de fondo
un cántico de segundo tiempo

y la cancha cementeria una vez más se juegan la final

buen centro/buen ataque

y ya es suficiente la agonía que consagran al apetito desmedido

nadie gana

fuera de aquí se cierra el campo
y esparce una mancha de labios duros




[Desfile de modas]


una cruzada para no morir en el cuerpo del amor
es definida en comercios ambulatorios
y en casas de alta costura:
California, Siena, New York
En todas hay un concepto distinto
cuando alguien presenta al modista acribillado
en un vídeo clip

Yo que aprendí a estar solo para quererla más,
dice, Hyssis Palestina a las damas italianas,
salgo de improviso
y voy
hacia otra joven muerta en llamas

Y puede que sea cierto
porque una nueva muerte invita a la soledad

pero hay que ver tam-
bién
cuántos boletos de desfile de modas
se van prácticamente a la mierda después del secuestro
y la caída de los muros y los disparos
Ah, la belleza no es locura, otro es el precipicio,
otra la muerte de la justicia donde holocaustas el atardecer
la ciencia de los dioses,

su dinero desnudo que sabiamente nos divide



[La celebración de Jacques de Molay]


el Destapador se ilumina. Su trabajo
cierra la piscina de Puente Piedra
Baja las manos, consigue el tapón de plástico y
prueba una atmósfera necesaria
Ni con mil incendios agrupará silencios. Ni con mil juegos el viento
Solo inunda y nombra el prestigio del ahogo
Borra belleza, acaso sea una celebración, un estupefaciente
el descuido o el atentado. Para entender la forma de lograrlo
mueve un cuerpo, envuelve otro y llama a la ambulancia. Uno
recupera la vida según veo
En verdad el agua que se va, llega a confundir toda área rural, y
el despertar de una turba consagra sus fiestas
Escapa el destapador a la superficie y conserva la proporción de su desierto
Veo tantas cosas en él:
Oscurece el recinto. Se mofa en silencio
& anima los ejercicios de un rezo común
Cuánto miedo después
cuando siento el mal bajo esta atmósfera in-
necesaria




[Claveles]


una herida punzo-cortante es un paisaje humano expuesto
& sin fecha de vencimiento,
un camino a casa
o un elogio del sistema de las fuerzas corporales que tanto dijeron amor
En verdad, hay motivo de música
porque sobre el alma de sus acordes se confirma un vuelo de gaviotas
Movimiento musical. La confirmación
de los valores expuestos están debajo de otras aguas musicales
Conocí el valor en una religión sin cuerpo que traía música
cuando los santos eran pobres desde las ventanas
y todo hervía al menudeo
Sonaban, recuerdo, palabras en las calles
y algunas deliberaciones entre nosotros trataban de la felicidad,
de una forma sencilla de hacer más dinero

vendiendo contraseñas para un film oscuro




[Algunas instantáneas]


una ligera imagen convexa intenta el transporte
y espeja en los llaveros de tanto padre desesperado

Todo a razón de significar esa discoteca tan recurrida de J.P.,
esa magnífica distancia de música y encierro
que el concejo avaló con una licencia de mal funcionamiento

Divertimiento y memoria construyen sus almacenes ambulatorios
y ponen de manifiesto arreglos florales

Quiénes iban? De dónde vinieron?
Qué causa la división moderna? Cuál fue lo ganado?

Habían alcanzado un nivel cuando el poder tuvo algo de bella ciudad
a favor de todos los excesos, incluso,
había que señalar un cuerpo para eternizar al otro
aunque esté muerto o lo nombremos, después, en un juicio

Seguimos a hombres que ganaron con su escritura los jardines de la impunidad
Fueron más fáciles sus indefiniciones de un país que escondían

Pero esa noche. Vaya idea ante las promesas de modernidad en un país secreto:
los animales giraban en el círculo de fuego, el tigre primero
el mono arriba la serpiente al final no importa
Algunas bocas impronunciables arrojaban fuego a una organización
de vida para 50 desayunos diarios a favor de qué y de amor
en un lugar sin el resto a favor de qué
si los jardines de música contagiaban. Todo era como saltar piletas
copas de champán y confesiones rotas en un volumen nocturno

Habrían dicho tantas cosas en secreto a veces
yo digo tantas cosas afuera toda la noche

Cuando los acordes caen, uno baila para no sentir sus divisiones de silencio

Esa noche la vida fue una promesa & saltaron camisas, pantalones pegados a la piel
y un silbo de fuego asfixiante

Tosió una deformación por partes hasta adentro mientras se empujaban

y nadie apagó eso



UN ENCUENTRO DE PERUANOS es una trayectoria o la fascinación propia
& objetiva con todas las cosas duraderas. Crean siempre
un sistema complejo de aguda emoción que fluye en una serie de fragmentos
intemporales. El habla se cierra finalmente
y la costumbre es un efecto aglutinado que procede
de las más variadas fuentes de esa llamada
diversidad
Aquí
desde la urbanización donde el mínimo alcance nos convierte,
la figura es esta:
los sueños se ponen de manifiesto y
acecha el acto
la desilusión invade un río interno y
redefinida copia ciudades
- por qué?!
porque la trayectoria de tus riquezas venidas
de fuera son ejemplos de un comportamiento simulado
que yo entiendo como un desarrollo moderno directo
pero débil
Verás
me explico
El encuentro recusa un código frecuente que detalla
las sendas cotidianas o las destartaladas barandas georgianas
No hay cura para eso
pero sí un Hipólito Unanue, un Dos de Mayo y un Seguro Social
Sus pistas de adornados jardines son otra esperanza para cualquiera
que se encamina hacia la lamentación
mientras tienes

todo eso adentro todavía

-----------------
WILLY GÓMEZ MIGLIARO (Lima-Perú, 1968). Ha dirigido las revistas de poesía POLVO ENAMORADO (1990-1992) y TOCAPUS (1993-1996). Así mismo ha publicado los libros de poesía ETÉREA, NADA COMO LOS CAMPOS y LA BREVE ETERNIDAD DE RAYMUNDO NÓVAK, todos bajo el sello Hipocampo Editores. Sus poemas han aparecido en diferentes antologías como LA LETRA EN QUE NACIÓ LA PENA, muestra de poesía peruana 1970 – 2004, cuya selección estuvo a cargo de Maurizio Medo y Raúl Zurita (Santo Oficio editores 2004), POESÍA VIVA DEL PERÚ, Selección de Dante Medina, Edic. Universidad de Guadalajara, 2004. CAUDAL DE PIEDRA, veinte poetas peruanos, elaborada por Julio Trujillo (Fondo Editorial de la Universidad Nacional Autónoma de México, 2005).

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Poeta del silencio: Revista Martín rinde homenaje al poeta Emilio Adolfo Westphalen por Carlos Sotomayor


Arribé a su poesía cuando él ya no estaba. El calendario marcaba fines de los años noventa cuando la búsqueda de sus poemarios –especialmente Las ínsulas extrañas y Abolición de la muerte– se había transformado en infatigable pesquisa a través de bibliotecas universitarias. En aquella época, una habitación de La Maisón de Santé se había convertido en su último refugio. Pero el poeta, como señalé líneas arriba, ya hacía mucho que se encontraba ausente. Parafraseando uno de sus versos, EAW había dejado descansar tristemente su cabeza “en esta sombra que cae del ruido de tus pasos”. Así, el silencio –tan significativo en su obra y en su vida– se volvió inalterable por varios años. Poco tiempo después sería definitivo. EAW falleció el 18 de agosto del 2001.

La calidad y trascendencia de su obra poética es irrefutable, sin duda. Y por ello proclive al reconocimiento y los homenajes. En esta oportunidad, la revista Martín –publicada por la Universidad San Martín de Porres– le ha dedicado su última edición (número 16), presentada día atrás en la Sala Museo Oro del Perú, en LarcoMar.

Con el despliegue gráfico característico, la revista Martín –dirigida por Guillermo Thorndike, Hildebrando Pérez y Jesús Ruiz Durand– contiene una retahíla de interesantes artículos. Destacan “Belleza de una espada clavada en la lengua de Emilio Adolfo Westphalen”, de Camilo Fernández Cozman, “Westphalen, poeta de los elementos”, de Ricardo Silva-Santisteban, “¿Cuál es la risa de EAW?”, del joven poeta Paul Guillén, además del entrañable testimonio personal de Róger Santibáñez. Textos valiosos, sin duda, que enriquecen el corpus crítico de la obra de EAW.

Además de una selección de poemas de Westphalen, realizada por Hildebrando Pérez, la revista trae, como ya es característico en ella, una serie de poemas visuales del artista Jesús Ruiz Durand inspirados en la vida y obra del poeta homenajeado.

Acertado, sin duda, el homenaje que se le brinda al poeta con esta publicación, pues como señala Fernández Cozman, la poesía de EAW es un “legado invalorable para comprender el desarrollo de la poesía latinoamericana”. Y esta edición de Martín, imprescindible para lectores atentos.


MÁS DATOS

La revista Martín, publicación de la Universidad San Martín de Porres, lleva 16 números publicados, en los que se ha rendido tributo a autores como Martín Adán, Blanca Varela, Julio Ramón Ribeyro, César Moro, José María Arguedas, entre otros.

Tomado de Correo (Lima, 5-09-2007)

miércoles, 29 de agosto de 2007

Recital de poesía Perú-México

Rocío Cerón, poeta y editora de El Billar de Lucrecia

POESIA EN LA VIA EXPRESA

RECITAL DE POESIA
PERÚ-MÉXICO

ROCIO CERON (MEXICO)
JOSÉ CARLOS YRIGOYEN
MIGUEL ILDEFONSO
ANDREA CABEL
PAUL GUILLÉN

Jueves 6 de Setiembre 2007
7.30 pm.

INGRESO LIBRE

Paseo de la República 5864 – Miraflores
(Esquina vía Expresa/Benavides)
Teléfono 444-3672

Recitales, presentaciones y buenas impresiones


Hoy continúa el festival País imaginario en la UCSS. El día de la inauguración (lunes 27) llegamos un poco tarde, igual escuchamos la lectura de José Manuel Barrios (Uruguay), Ernesto Carrión (Ecuador) y Amalia Gieschen (Argentina), la poesía de José Manuel me pareció que no tenía un centro definible, luego conversamos al respecto y me mencionó el trabajo con estructuras similares a la esquizofrenia, sin duda es un poeta valioso, habíamos leído antes su trabajo Democracia, que a nuestro entender es heredero del poeta chileno Juan Luis Martínez a lo que José Manuel nos responde que para él aparte de Martínez dos libros que lo marcaron fueron Contranatura de Rodolfo Hinostroza y Alambres de Néstor Perlongher. José Manuel hará una performance este jueves en Antares. También me habla de la tradición poética uruguaya: Marosa di Giorgio, Roberto Echavarren, Eduardo Espina. De entrada, con Ernesto Carrión conversamos sobre los mapas imaginarios de la última poesía latinoamericana y coincidimos en muchos aspectos, luego, me obsequio la antología Porque nuestro es el exilio, donde comparte páginas con Luis Carlos Mussó, Ángel Emilio Hidalgo y Fabián Darío Mosquera, sin duda, una muestra de lo que está ocurriendo en la nueva poesía hispanoamericana y del rigor de la poesía joven ecuatoriana. Ernesto, al igual que yo, es un lector de los malditos, los raros, los marginales de la tradicíón y me deja un nombre flotando toda la noche, Eduardo Haro Ibars, poeta español, muerto por atrofia cerebral como consecuencia del sida, iconoclasta que conoció en la cárcel a Leopoldo María Panero, pero que no accedió acostarse con él, todo un descubrimiento para esta semana. Ernesto es de los poetas de largo aliento, de grandes proyectos, no en vano, afirma que sus pilares son Dante y Lezama Lima, me repite unos versos de Lezama que ha incorporado intertextualmente en Demonia Factory: "nuestro cuerpo llega a ser un obstáculo donde la ajenía se resuelve". Por otra parte, Amalia leyó unos textos cargados de erotismo, hasta en cierto sentido kitsch, la sensanción que provoca es como un arrobamiento, como estar viviendo un sueño con una carga de humor negro que anula las fronteras entre la represión y la lujuria. Le pregunto si ha publicado libro y me dice que aún no, pero que acaba de ser incluida en la antología Gruñendo al lado de Jorge Boccanera, Fabián Casas, entre otros.

El viernes 31
será la clausura del festival País imaginario en el cual participaremos. En setiembre tenemos recitales en la Universidad de Lima el día miércoles 5 a las 7:00 p. m. junto a Miguel Ángel Malpartida, Javier Morales y Alessandra Tenorio. Al día siguiente (jueves 6), en Antares a las 7:30 p.m. leemos (Miguel Ildefonso, Andrea Cabel y José Carlos Yrigoyen), junto a la poeta mexicana Rocío Cerón. Un día después (viernes 7) en el Yacana habrá un recital como despedida a Reinhard Huamán, ahí también leeremos. El martes 11 presentaremos el número 7 -y al parecer el último- de la revista de literatura Ginebra magnolia en el Centro cultural de españa. Esa misma semana el viernes 14 estaremos en un recital en la Universidad Federico Villarreal al lado de Edgar Saavedra y Miguel H. Coletti, esta última actividad aún por confirmar. Nos vemos.

martes, 14 de agosto de 2007

Arte de nariz de Miguel Ángel Malpartida por Miguel Ildefonso


En Galería (2002) Miguel Ángel Malpartida recreaba la tradición pictórica (Yves Tanguy, Monet, Dalí, etc.) para sus lienzos con la palabra, adentrándonos en un despliegue imaginativo, (casi abstractos, cubistas, surrealistas) que reflejaba los estragos existenciales de sus propios demonios. El tratamiento lúdico y sin culpas con un tema específico y con un aspecto de la cultura que dan unidad al libro es uno de los rasgos más notorios de la nueva poesía del 2000. El poeta delimita un objetivo claro antes de arrojarse de “nariz” (poemarios de Diego Lazarte o Manuel Fernández, p. e.).

Italo Calvino, en Seis propuestas para el próximo milenio, donde desarrollaba los conceptos de levedad, rapidez, exactitud, visibilidad y multiplicidad, decía: "Mi fe en el futuro de la literatura consiste en saber que hay cosas que sólo la literatura, con sus medios específicos, puede dar.” Es a la luz de esta idea que se puede acceder a una lectura de Arte de nariz (Editorial Mesa Redonda, 2007); es decir, la poesía (en este caso) ante un tema bélico nos puede brindar lo que no nos da la historia o el ensayo, quizás debido a que, en palabras del poeta, “el alma se nos va en ello hasta despertar”.

La preocupación del tema bélico en Malpartida no es sólo de tipo ético, va más allá y más acá. Ensaya el riesgoso vuelo alto de la metafísica de la muerte (“ahora dormita desde su copa de vino,/ tan roja como un mar empozado,/ tan cierta”, recuerda el recipiente de Muerte sin fin de José Gorostiza), la belleza (“La habitación oscura ocultará tu lumbre,/ la lumbre/ que sufre el roce de tus piernas/ mientras sonríen las flores/ que adornan tus sienes”) y el éxtasis (“Sus brazos van contra la bruma,/ su sexo es un viento atravesado.”), y al ras de la tierra los nostálgicos flashes de la memoria familiar (“Las manos marítimas/ o subterráneas de mi padre/ atraen el olvido”). Antes de que alce vuelo el aviador militar o el poeta, besa la imagen femenina (extraída de las legendarias chicas del ilustrador peruano Alberto Vargas, 1896-1982) que había puesto en la punta de la nave (de matar y de morir). Hará un viaje hacia la muerte, hacia la muerte de otros, a la vez que el apego a la vida se hace más fuerte, lo que le hacer hurgar en sus recuerdos de infancia. Recobrar el sentido de la vida, entonces, implica vivir el vértigo previo de afrontar la muerte: ese es el despertar que mencionaba al inicio. La lección cruda que recogemos no es sólo aquella que recién conocemos lo que es la vida en el último tramo de nuestro destino, lo peor es ver lo fácil que podemos caer en la guerra, y repetirla tantas veces (un eterno retorno). Y esto último sí se puede interpretar como un mensaje antibélico.

Malpartida traza la trayectoria de su vuelo: de la levedad a lo pesado (tal su propuesta ética y estética), como el kamikase de Kyoto de su poema. Para Parménides la levedad era positiva y el peso negativo; para Nietzsche el peso era terrible y la levedad maravillosa. En la novela de Kundera, La insoportable levedad del ser, se niega esos juicios; si bien lo pesado nos destroza y aplasta, es también la “imagen más intensa de la plenitud de la vida. Cuanto más pesada es la carga nuestra vida será más real y verdadera.” Por otro lado, la levedad hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire a tal punto de volverse insignificante. Por tanto “el peso y la levedad no son una contradicción”. “El peso por sí no tiene cualidad de peso, dentro de él existe levedad; al igual la levedad no carece de peso; son estados complementarios, que se pueden transformar uno en otro.” Es así que vemos en la poesía de Malpartida que “Las flores del cerezo caen/ sin cesar sobre el monte de Kyoto”, y junto a esa caída cae su corazón “abatido en llamas”.

El poeta y el aviador militar han emprendido su último vuelo atraído por el sueño que le “ofrece” una mujer, la plasmada en la punta de la nave. Eros y tánatos embarcados en una “sagrada ceremonia”, para la que se lleva “lápices de color en las manos”. En, para mí, el mejor poema del libro, Dado al sol, el viaje significa también el retorno del hombre (“viajando hacia el corazón/ de la tierra”), fusionado - “deberás decirle muy despacio/ mientras te observa (como al abuelo y al bisabuelo/ en la tarde del novecientos)” -, y que ha recobrado su unidad (“Solo así, la tarde podrá recuperar/ su aroma melodioso, las astillas serán sillas,/ florecerá el viejo árbol de carcoma”). Este SOL-DADO DADO AL SOL habrá de iniciar algo nuevo (cuando “un rayo de viento” fije “la ventana y el plomo derrite sus botas”), distinto a lo pesado que significa toda guerra (“hasta convertirlo en pequeño fuego fatuo/ sobre la hierba”). Esa es la esperanza que nos revela siempre la poesía desde adentro del ser, revelándonos ante la muerte lo que nosotros mismos hemos dejado de lado. Y este es el fin del vuelo y su entrega a la belleza de Arte de nariz.

lunes, 13 de agosto de 2007

Poesía de Pedro Granados: LA SOLITARIA BÚSQUEDA DE LAS DEFINICIONES por José Luis Falconí*

Paolo de Lima, Pedro Granados, Rocío Silva Santisteban, Eduardo Chirinos, Rafael Dávila-Franco, Rodolfo Hinostroza y Alonso Rabí do Carmo en un recital en Harvard University


Para la mayoría de los acusiosos antologadores e historiadores de la poesía peruana – quienes se dedican, cada cierto tiempo, a recopilar y publicar el canon definitivo de la rica tradición literaria del Perú –, la poesía de Pedro Granados (Lima, 1955) ha sido un enigma que hasta ahora no han podido descifrar. Quizá sea ese el motivo por el cual la muestras de la obra de este poeta limeño se encuentra recogida en muy pocas de las antologías que detentan el sospechoso título de "oficiales" en el Perú y es, de entre sus contemporáneos, uno de los poetas menos conocidos dentro del circuito literario de Lima. A decir verdad, y a pesar de correr el riesgo de caer en el cliché, pareciera que Granados es más conocido fuera que dentro de su propia patria.

Y es que en Granados, los parámetros que siempre se han utilizado para categorizar en el Perú a nuevos poetas no se mantienen: no pertenece a una generación poética, su poesía no puede ser considerada ni pura ni social, ni tampoco responde totalmente a la corriente conversacionalista o a la académica, etc. Si hay algo que distingue a la trayectoria literaria de Granados es su consistente camino individual: luego de cinco libros publicados aún se mantiene exento de la muletilla del "generacionalismo", o de la identificación con algún "grupo" o con alguna definición facilista del ejercicio poético. Y esto, sin duda, no ha sido el camino típico recorrido por la mayoría de los poetas peruanos salvo, claro, muy honrosas excepciones.

Es precisamente de entre esas honrosas excepciones de individualidad total dentro de la poesía peruana que debemos hurgar para encontrar a quien es, a mi entender, el poeta más cercano a Granados, Luis Hernández – cuya obra también sufrió y recién comenzó a ser reconocida luego de quince años de su muerte.

La poesía de Granados se acerca a la de Hernández no sólo en el aspecto formal (el verso corto, la extensión de los poemas que casi nunca exceden los 35 versos) sino más bien por su origen: en ambos, lo que los une es una conciencia clarísima de la diferencia entre el poeta (la voz poética) y su alrededor; ésta es una poética del contraste.

Si bien toda poesía está construida en base a una diferencia (la voz poética nace siempre del contraste con la generalidad), lo especial en Granados, como en Hernández, es que la poesía no es documento sino testimonio de la (dolorosa) toma de conciencia de sí misma. Por ello, lo que tenemos en este volumen es una poesía nacida de la aceptación del vacío, de la distancia que separa a la voz poética de su alrededor, de su contexto; es una poesía que ha sido forjada de la constatación de la anomalía inherente a la voz poética.

Soy una 'minoría' en los Estados Unidos, mas también, por ejemplo, en el Perú y en España. Entre homosexuales, heterosexuales, velludos, lampiños, y entre los otros poetas. Los acercamientos científicos, metafísicos, sentimentales, cibernéticos, utópicos, ninguno de ellos satisface a nuestro distraído corazón: viscosa rana de estanque ciega y cantarina (En: Desde el más allá).

Es por ello sintomático que la preocupación central de la última poesía de Granados gire en torno a ella misma: ahondar, hurgar en la poesía misma significa aquí no sólo cumplir con un requisito retórico y formal (la infaltable Ars Poética) sino, algo mucho más crucial: tratar de esclarecer la condición del yo poético (¿por qué y cómo hace que el yo poético se distancie de los demás?). Como podemos observar, casi todos los poemas de "Desde el más allá" contienen una reflexión en torno a la poesía misma en donde el leiv motif es la de dar con la aproximación más correcta posible al trabajo poético, a la condición de ejercer la poesía:

Con esa buena basura muchas veces escribimos la poesía
!Tan inteligente ella!
!Tan desconfiada la pobre!
(En: I, El idioma de la sociología)

No has escrito nada.
Otros han escrito por ti.
Reparasen esta verdad, te sientes pillado,
Y sonríes
(En: IV, No has escrito nada)

Ven ustedes, canta Billie; escribo el poema.
¿Simple coincidencia de un día de invierno?
La nieve se arremolina como un puño, el aire,
los recuerdos. !Apártate recuerdo!
La poesía, arte de la distancia,
Del uso de una sola oreja
(En: VIII, Un poco de oscuro como pantalla)

Ramas. Bocas
Una poesía del conocimiento.
De la persistencia.
(En: XII, Ramas. Bocas)

Este día fue de poesía.
Una rosa.
Una ausencia despreocupada
Para siempre de sí misma
(En: XXXI, Este día fue de poesía)

De la misma manera, esta búsqueda por el esclarecimiento, por la definición más precisa de la condición del poeta no sólo es un motivo dentro de estos poemas, sino que también se convierte en un principio formal dentro de la poesía de Granados. Este principio se puede apreciar, sobretodo, en la constante repetición de los motivos, donde cada una de las repeticiones busca refinar o rectificar (precisando o complementando) lo ya expresado el verso anterior:

No hemos aprendido nada aun.
No hemos conocido nada.
No hemos amado casi nada.
(En: XXI, La boca)

Hemos estado literalmente
Desnudos bajo la lluvia.
Sin ideas.
Sin proyectos.
Sin reales preocupaciones.
(En: II, La lluvia)

Con una gran masa negra
Perceptible
Inteligible
Amenazante.
(En: XII, Ramas. Bocas)

Un ángulo cualquiera.
Una intersección de líneas.
Un punto. Cualquiera.
(En: XIII, Como siempre)

Momento espectacular.
Fantástico momento.
Una exaltación hasta el forro.
Un eco hasta el muro de adentro.
(En: XXXVII, Es muy duro hacer poesía)

Así, lo que tenemos delante de nosotros es una poesía de búsqueda, una poesía que partiendo de su reconocimiento, busca definirse, conocer sus límites, recorriéndose a sí misma, examinando sus capacidades. Será el poema XXX (Una mano busca) donde se puede apreciar la más clara definición de la poesía para Granados. En él, la imagen de la mano sobre la mata que sujeta a la vida sirve como metáfora de la poesía misma, de lo central de ésta ("Una mano que delimita el paso hacia la ponderada adultez y la muerte") en la vida del poeta, pues delimita, abre, un tiempo y un espacio que aún no han sido recorridos por el poeta. Por eso mismo, aquí no resultan gratuitas las referencias continuas a las distintas ciudades donde el poeta vivió, que recorrió en los últimos años. Madrid, Santo Domingo, Manaos, Boston, Lima aparecen como distintas estaciones de aprendizaje, donde el poeta recaló en la búsqueda (fallida) del anhelado mimetismo con la muchedumbre y que ahora, quedan como muestras del trazo que dejó detrás, de la ruta de su recorrido. Por ello, pues, este volumen de poesía me parece que debe ser leído como la aceptación por parte del poeta de que su lugar no está en ninguna ciudad en particular, sino en el recorrido mismo, en el ejercicio constante de las definiciones. Hoy en día, en que la vida de mucha gente está signada por la solitaria transhumancia, por el desplazamiento continuo de una ciudad a otra, de un país a otro –una experiencia de vida que urgía de una poética desde hace ya buen tiempo–, este volumen de poesía aparece para recordarnos que el horizonte para algunos ya es la errancia misma. La poesía de Pedro Granados ha sido la primera, entre nosotros, en abordar el tema con la altura, el valor y el desasosiego que da la madurez.

*José Luis Falconí (Lima, 1973). Publicó a inicios de los noventa en la PUCP la revista de poesía Vanaguardia. Estudió Letras en la Universidad Católica hasta 1995 cuando emigró a los Estados Unidos. Desde el año 2000 desempeña el cargo de Curador de Arte Latinoamericano del Centro David Rockefeller de la Universidad de Harvard. En la misma casa de estudios prepara su doctorado de Literaturas Románicas. Recientemente apareció su primer poemario, INDICIOS DEL NAUFRAGIO (Lima: Álbum del Universo Bakterial, 2007).

sábado, 11 de agosto de 2007

DIEZ PREGUNTAS PARA HAROLD ALVA POR AMALIA GIESCHEN


Harold Alva nació en Piura (Perú), en 1978. Estudió Derecho y Ciencias Políticas. Poeta y editor. Actualmente dirige Editorial Zignos y es codirector de la revista LA CAJA NOCTURNA (edición peruana). Es mentor, junto con Maurizio Medo, del Primer Festival de Poesía "País imaginario".

¿Qué es, para vos, un “país imaginario” en Latinoamérica?

Vamos por partes. Primero por qué intentar construir desde la poesía un país imaginario, qué no tenemos como latinoamericanos para inventarnos un país imaginario, o qué tenemos. Te respondo con plena consciencia generacional: hemos recibido como herencia territorios fracturados, en cada uno de los países de nuestra América somos víctimas de crisis generalizadas, somos los sobrevivientes de catástrofes sociales que prácticamente han puesto en nuestros hombros una responsabilidad gigante: la simple premisa de no repetirlas; de allí que lo que nos mueve a intentar este Festival sea en efecto la urgencia de integrarnos; si políticamente vamos por distintas direcciones, entonces partamos por algo, tomemos como bandera algo que en realidad nos identifique, es decir, empecemos por nuestro lenguaje, y allí la poesía cumple un rol determinante, porque los poetas seleccionados para la primera serie de esta colección, son escritores con plena consciencia de “lo latinoamericano”. Entonces para mi este País Imaginario es el primer paso para curar estas fracturas.

¿Cómo surgió el proyecto?

Hace tres años dirijo una editorial en Perú: Zignos; cuando empecé con la editorial la idea era aportar desde los libros por un verdadero cambio social, digamos que mi pretensión fue poner mi granito de arena desde la cultura, y lo interesante de tener un sello editorial es que conoces a otras personas que están en lo mismo, a eso le agregamos que también soy escritor, entonces conocía a otros escritores que pese a ser muy talentosos no podían acceder a publicar sus libros. Y esto coincide con un buen momento de la literatura latinoamericana última, los poetas empiezan a organizarse y a pensar ya no en función país sino como verdaderos ciudadanos a otra escala, como que la globalización les llegó de golpe pero desde la escritura supieron lidiar con ella, y empiezan estos desplazamientos llamados encuentros de poetas; donde -a diferencia de aquellos que son verdaderos paseos turísticos con viáticos pagados y con respaldo institucional- los miembros de esta nueva generación, con todo el sacrificio que el bolsillo les permite, inician este intercambio de experiencias en distintos escenarios: el Poquita Fe en Chile, el Estoy Afuera en México, el Novísima Verba en Perú o el Salida al Mar en Argentina. Convirtiéndolos en mi primer referente para intentar construir este país imaginario con sus miembros más representativos. Yo tenía ya la idea de editar una colección de poesía con esta generación, incluso publiqué una muestra de 18 poetas, posterior a ello es que empezamos a intercambiar correspondencia con Maurizio Medo, y Maurizio incluso también tenía un estudio sobre estos poetas, su libro se llamaba Hacia un país imaginario, entonces allí quedó el nombre: nada más preciso para definir esta búsqueda. Y empezamos a seleccionar a los poetas de esta colección.

¿Qué significa el festival a nivel personal?

Que estoy siendo consecuente con mi función de escritor. Es mi responsabilidad social lo que me mueve.

¿Y a nivel público?


Me queda la satisfacción de saber que estamos apostando por un grupo de poetas que estoy convencido serán fundamentales para el proceso de nuestra literatura. De eso, los lectores, se darán cuenta cuando tengan los libros en sus manos.

¿Qué perspectivas tienen para esta edición?

La meta es difundir las obras de estos siete imaginarios. No dejar que se nos escape ni un mínimo espacio donde podamos llegar con la escritura.

¿Qué falencias viene a cubrir el Festival?

No ha habido en Latinoamérica un festival donde no sólo se hable de poesía, sino que además presente a un grupo de poetas jóvenes cuyos libros han sido publicados especialmente para este evento, y sin ser esto una feria de libros, y menos aún, sin ningún apoyo para lograr las publicaciones, aquí es el equipo, la organización de este festival, quien ha hecho posible que podamos realizar un acontecimiento sin precedentes. Eso y, por supuesto, la confianza de estos jóvenes escritores quienes nos han confiado sus obras, en algunos casos, primeros libros. Conozco algunos sellos independientes que también realizan esfuerzos por editar literatura última, sin embargo, lo que comentaba al principio, nos interesa un discurso por “lo latinoamericano”, es decir hay sellos que editan poesía pero no como esa apuesta por darle a su proyecto ese sentido político del libro.

En definitiva, ¿en qué se diferencia de otros Festivales?

Lo que nos impulsa es el mismo espíritu integracionista del resto, sin embargo, la diferencia radica en que estamos acudiendo más allá de los recitales y las ponencias, Zignos está apostando por las obras de esta generación y, además, este será un festival itinerante.

¿Cuál fue el criterio utilizado para la selección de poetas?

Como en toda selección que pretende la trascendencia, el criterio ha sido la calidad de los textos, a eso, sumado lo que ya había comentado a tu primera pregunta. Ojo que los poetas seleccionados vienen de tradiciones poéticas muy importantes, Héctor Hernández Montecinos y todo lo que significa la poesía chilena, con precedentes como De Rokha, Parra, Zurita o Maquieira, por citarte algunos, miembro de una promoción con voces como las de Paula Ilabaca, Pablo Paredes o Alexis Donoso. José Manuel Barrios de Uruguay y Benedetti, Achurar, Echavarren, Courtoise o los novísimos Nicolás Alberte, Horacio Cavallo o Leandro Costas Plá. No ha sido una selección fácil, hemos tenido que sumergirnos a investigar lo que aconteció y acontece en Latinoamérica; y estoy convencido que no hemos fallado al momento de determinar a quiénes editar en esta primera serie. Un caso sumamente satisfactorio ocurrió con Alan Mills, particularmente desde Asturias no había leído literatura guatemalteca, gracias a esta búsqueda pude conocer a poetas como Huberto Alvarado, José Luis Villatoro, Luis de Lión y a los más jóvenes, Regina José Galindo o Javier Payeras, entre otros; lo mismo sucedió con Ecuador y Ernesto Carrión, con esa gran responsabilidad sobre sus hombros de poetas como Carrera Andrade o Jorge Enrique Adoum, y de sus contemporáneos Luis Carlos Mussó, Ángel Emilio Hidalgo o Juan José Rodríguez. Y Alejandro Tarrab de México, una de las voces más singulares sin duda alguna de su generación, y cuidado que México tiene una de las más sólidas tradiciones poéticas de América, esto lo confirman poetas como Octavio Paz, Sabines o Villaurrutia, y de su generación, poetas en permanente búsqueda como Ramón Peralta, Rodrigo Flores o Jorge Solís Arenazas. La amistad aquí influye nada, de hecho personalmente no conozco a todos y si media algún tipo de afecto ha sido algo que se ha dado después de seleccionarlos, a medida que íbamos corrigiendo sus libros. Con Jorge Hurtado y Medo, hemos completado una buena primera colección.

¿En qué otros países se va (o se iría) a hacer y que otros poetas tienen en cuenta?

Te adelanto dos autores como primicia: Pablo Paredes (Chile) y Romy Sordómez (Perú). Hemos pensado en Chile el próximo año, pero aún no es seguro, prefiero dejarme guiar por mi brújula, tipo Capitán Jack Sparrow.

miércoles, 8 de agosto de 2007

APARECE NUEVA ANTOLOGIA DE LA POESIA LATINOAMERICANA EN ESPAÑA

La poeta argentina Mercedes Roffé es una de las incluidas en la antología

Una gravedad alegre. Antología de poesía latinoamericana del siglo XXI. Valladolid, España: Editorial Difácil, 2007. 413 p. EDICION DE ARMANDO ROMERO.

Acaba de aparecer en España la antología, Una gravedad alegre, preparada por el poeta y ensayista colombiano Armando Romero. En una edición impecable el libro publica a poetas nacidos partir de 1940 a 1977. Se trata de una nueva visión de la poesía latinoamericana, hecha con una mirada fija en la buena poesía que se escribe en estos momentos en Latinoamérica. El autor, al final de su prólogo incluye un fragmento de un diálogo sostenido en Roma con el poeta italiano Claudio Cinti, que tiene relación con la idea y cohesión de esta publicación:

Claudio Cinti: En una de las infinitas digresiones que forman el tejido de Paradiso, Lezama Lima describe la actitud de su protagonista: “Los días que lograba esos agrupamientos donde una corriente de fuerza lograba detenerse en el centro de una composición, Cemí se notaba alegre sin jactancias. Era una gravedad alegre, una bondad pudorosa…”. ¿No debería ser esta última, siempre, la actitud de todo poeta hasta frente a las cosas más “graves” y “sagradas”? ¿Hasta cualquier clase de Centro? Pues, Armando, ¡que triste cosa sería la poesía si no nos levantara el corazón!

Armando Romero: Si, estoy de acuerdo contigo. Es hermoso ver cómo Lezama puede resumir, casi en un tono litúrgico, esa aproximación a lo esencial que nos permite observar el milagro de la poesía sin que se torne miserable, esa “gravedad alegre” es como un bailar en el altar supremo, ¿te acuerdas de San Vito? Y asimismo tenemos que entregar nuestra visión a los otros con esa “bondad pudorosa” que impide que caigamos en el infierno de la vanidad o el orgullo. Ni pregunta ni respuesta, si algo une a la poesía con lo sagrado es que esta allí.

C.C.: Allí, al alcance de todos. . .Como un pan caliente, o como peces vivos que nunca descansan en su cesta…

A.R: Porque cuando todos la hacemos, como quería Isidoro Duchase, nos alimenta por dentro y por fuera, es comunicación, algarabía y oración.


Algunos de los poetas incluidos son: Jotamario Arbeláez, Alfonso Kijadurías, Luis Tedesco, Jesús Urzagásti, Raúl Barrientos, José Barroeta, Antonio Cisneros, Elkin Restrepo, Eduardo Mitre, Diana Belessi, Elsa Cross, Juan Manuel Roca, José Watanabe, Antonio Deltoro, Gonzalo Millán, Blanca Wiethuchter, Arturo Carrera, Iván Oñate, Marco Antonio Campos, Martha Canfield, Néstor Perlongher, Alexis Gómez Rosa, Daisy Zamora, Coral Bracho, Elvira Hernández, Maria Negroni, Santiago Mutis, Reina Maria Rodríguez, Pedro López Adorno, Mercedes Roffé, Teresa Calderón, Fabio Morábito, Miguel Ángel Zapata, Maria Auxiliadora Álvarez, Tomás Harris, Orietta Lozano, Roger Santiváñez, Angel Escobar, Rodolfo Häsler, Rafael Courtoisie, Rossella Di Paolo, José Mármol, Silvia Guerra, Maria Baranda, Ramón Cote Baraibar, entre otros.

Carne humana de Rodolfo Ybarra por Vanadio Soter


CARNE HUMANA. Rodolfo Ybarra. Eds. Viernes Literarios. 62 pp. Lima, Perú 2007.

Se dice que comer carne humana es para saborear al enemigo. El dictador ugandés Amín Dada lo hacía y justificaba su acción pues decía que provenía de una etnia caníbal. Y cuando el General Custer es vencido en la batalla Little Big Horn, un indígena americano le abre el pecho, le extrae el corazón y lo ingiere... (I)

“arrójame en la cal del olvido necesario
porque todo olvido purifica la memoria y la vuelve justa,
necesaria de poesía, adicta de verdad”
Rodolfo Ybarra

Ybarra se reencuentra con su gen asesino (II), de sus ancestros, de sus otras vidas. Es un estigma que siente el poeta que no puede despegarse del pecado original, pecado nefando y tampoco resarcirse de ello. En el poema Exvoto nos dice que la muerte es como un destierro “Vida no abandones el cuerpo” (p. 48) La carne que muere en los cementerios. El hombre es de barro, tierra...será previamente carne olvidada en un asilo... Culmina Ybarra con una invocación-plegaria, “quiero pedirte Señor que preserves mi voz ahora consumada,/ guárdame de los humanos que comen a sus semejantes” (p.61) (III)

Pero también se preocupa por el aspecto ecológico de la gota de agua, que tantas interpretaciones acerca de esta molécula. Si por un punto pasan infinitas rectas, por una gota...infinitas interpretaciones. Si hay gobernantes que “conquistan” al pueblo con la necesidad humana del agua...agua para todos... “Cada año perdido es como el agua de un caño malogrado, nadie se lamenta más que a la hora de los recibos (...)” (p.51)

Este poemario alcanza una madurez inalcanzable, y es como ver detrás de un espejo, nos permite saber que si Dios fuera ciego, todos seríamos ciegos. (ver Mito de la Caverna, Platón) En las personas enamoradas no existen defectos en sus parejas en sus respectivos devaneos, affaires, trampas. Nos quiere decir el poeta que la liebre por ser veloz no necesariamente tiene pensamientos presurosos. - Si el hombre es arquitecto de su propio destino; Ybarra quiere ser su propio escultor. “Con cincel me tallo a la medida de los golpes” (p.25). Ybarra se influencia de su condición de vegetariano. Ybarra desde ultratumba y entre lo mágico y religiosos nos avista:

“Del más allá vienen voces parecidas al miedo (p.25)

Sopla un viento maligno con mezquinas intenciones” (p.26)

El equilibrista Karl Wallenda decía “Estar en las cuerda es vivir, lo demás es esperar”

-Rodolfo dice “Voy lentamente dibujando la caída sin caer/ miro las estrellas apocalípticas como trazan mi vida en una tostada de pan” (p.27)

-El acto del sacrificio se renueva en el fuego “Uno tras otro soy el mismo que intentó el fuego hace miles de años” (p.25)

-Estos versos que denotan un hastío de lo rutinario

“Nunca es siempre y siempre es nunca cuando miro la hondura del pozo” (p.27)

El poeta sabe que el reloj que marca el tiempo, esta vinculado a la disciplina de la física. Ybarra no se deja encasillar, en lo cognoscitivo tampoco sus poemas.

“Todo cuando abarca más allá de sus marcos/ y en el fondo un hombre escarba irredento en el vientre de sus recuerdos” (p.29)

El poeta Antonio Sarmiento (2000), hacía notar que “la poesía de Santiago Risso .Esta sensación de movimiento y de ubicuidad es su “simultaneísmo o su instantaneísmo” Yo noto efectivamente ese proceso en Ybarra, vemos lo siguiente “Amanece me pregunto cuántas gentes miran su reloj/ en este mismo instante en que yo miro mi reloj” (p.32)

Recompone su reto final, en un torneo
Mientras haya una existencia –por pequeña que sea- puede existir, hacer poesía. “Un gusano que repta y se contrae hasta desaparecer” (p.28) (IV)

Pero Rodolfo traspasa las fronteras de su ensoñación. “Al final del arco iris un legado eterno aguarda ser descubierto” (p.31) Según la interpretación de los sueños el soñar con arco iris es probabilidad de muerte... y ese tema de la mortandad es frecuente en este poemario. El sueño con cíclopes de mismo modo.

Rodolfo Ybarra su sensibilidad lo atrapa como en un cuento de Borges. Cuestiona el tiempo:“He tachado calendarios preguntándome lo mismo,/ y hoy que es lunes igual que ayer o anteayer encuentro que los días no existen” (p.35) (V)

“Dicen que cuando uno muere acaba el dolor./ Yo creo más bien que cuando uno muere el dolor queda y se reparte/ entre todos los que alguna vez rozaron esta vida” (p.43)

“Traté de ser justo con todos, incluso con el enemigo que se metió en/ mi cuerpo/ para confundirlo y desvirtuarlo” (p.62) Tzun Tsu, dice que si no se puede vencer al enemigo hay que confundirlo.

- La figura lit. Apóstrofe: (Ver Comentario Ruptura de Heje - por Vanadio S.)

“Oh Mundo, animal flagelado. Animal prehistórico Resucitado en su gigantesca cementerialidad y hormigón” 46

- DIOS EN EL POETA: humanizado, omnipresente, idealizado en sueños.

“Dios no vive en el cielo, sino en las cosas simples de la vida, Y casi siempre se pone el rostro de un conocido Ya sea amigo, hermano o padre” (p. 54)

Dios no está en todas partes, está en ese punto donde no hay retorno,
Solo un corazón extirpado puede sentirlo.
Sólo un hombre que se ha liberado a sí mismo le ha visto a los ojos” 54

“pero no son nuestros sueños de Dios que nos ayudan a salvar los días
Y a vencer al tiempo que nos hace envejecer en lugares solitarios” 56

- Otras Consideraciones:

Humor: “no voy a olvidar las visitas a la playa y tu mirada de gallinazo
moquillento” (p.41)

Personajes Mitológicos:

Purgatorio, ninfas, estrellas apocalípticas, Gorgona, ogro, caballos apocalípticos, cíclope.


NOTAS

( I ) Se asume que el jefe Cheyenne “Caballo Loco” fue el practicó antropofagia en contra del Gral. Custer. El 25 /6/ 1876. El objetivo de su creencia: que muera para siempre.

(II) Los genetistas han descubierto que el gen asesino puede convertirse en un gen suicida, será por ello el alto índice de suicidios en Lima.

(III) “El consumo de carne ofreció al organismo, en forma casi acabada, los ingredientes más esenciales para su metabolismo. Con ello acortó el proceso de la digestión y otros procesos de la vida vegetativa del organismo” El Papel del Trabajo en la Transformación del Mono en Hombre. Marx- Engels Obras Escogidas. T- II. Ed PCUS, 1978

(IV) Similar a un aforismo de F. Nietzsche. “Cuando un gusano se enrosca...”

(V) “Tampoco es lícito el plural <>, porque supone otra operación imposible... Una de las escuelas de Tlon llega a negar el tiempo: razona que el presente es indefinido, que el futuro no tiene realidad sino como esperanza presente, que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo presente. (p.19) Ficciones. Jorge Luis Borges. Ed Oveja negra 1981

Poesía en el Yacana

La poeta trujillana Denisse Vega Farfán leerá en el Yacana el viernes 24 de agosto

Jr. de la Unión 892 (segundo piso) Centro de Lima

viernes 10 de agosto

7:30 pm

Presentación de la revista
El jinete de la tortuga Nro 2
Narrativa
Leticia Cortés / Edgar Norabuena / Lucho Zúñiga / Juan Pablo
Bustamante / Raúl Solís

viernes 17 de agosto

7:30 pm

Antología Yacana
POESÍA – PERÚ S. XXI
Presentan
David Abanto & Miguel Ildefonso
Lectura de los poetas antologados

viernes 24 de agosto

7:30 pm
Lectura de poemas
Denisse Vega Farfán
José Cabrera
Luis Zuñiga
Orlando Granda

lunes, 6 de agosto de 2007

Vida, magia y poesía: Leoncio Bueno edita sus obras de manera artesanal


–¿Cómo llegas al dominio del oficio?
–No domino el oficio pero en eso ando, es una tarea dura que exige compromiso con el lenguaje, es una lucha desigual. La poesía no es oficio, es sobre todo magia, devoción y para llegar a ella, hay que salir del cuerpo, dejarlo sentado en una silla y darse un paseo por el cielo. La poesía necesita tiempo, vocación absoluta, ninguna concesión, sino ruptura implacable con el sistema imperante que es antípoda con la poesía.

–¿Hay literatura sin política?
–La literatura es arte y ciencia. La política también es arte y ciencia. Lo que es bazofia es la politiquería, o sea la corrupción y el engaño que se hace a las grandes mayorías. Desde tiempos inmemoriales es víctima de los demagogos de toda calaña.

–¿Cómo ves culturalmente al Perú?
–El Perú es el asiento de una de las siete culturas más importantes. Lo más fecundo y trascendente del Perú es su cultura. Ahí están los vestigios de Caral, pasando por Vallejo, Oquendo y los líderes anarco sindicales que lucharon por las ocho horas.

–¿Cómo quisieras que fuera el Perú?
–Puede ser la célula matriz de la integración sudamericana. Veo al Perú del futuro liderando sobre todo en aspecto espiritual y cultural junto con México. Son los dos países con raíces ancestrales.

–¿Qué escribes ahora?
–Poesía. Porque sigo creyendo que la voz más trascendental del ser humano es la creación poética. Verbo y hombre = poesía. Es lo único que no es rentable para el sistema.

DATO

Leoncio Bueno (Hacienda La Constancia-Trujillo 1920), con Víctor Mazzi, Carlos Loayza y Eliseo García fundó el Grupo Cultural 1 de Mayo.

Publicado en www.laprimeraperu.com

jueves, 2 de agosto de 2007

Dialéctica del realismo psíquico por Gamaliel Churata

Gamaliel Churata y Aida Castro. Fotografía publicada en la revista Apumarka (cortesía de Pedro Pineda Aragón)

Ponemos a disposición la segunda conferencia dada por Churata en febrero de 1965, casi desconocida, con el título "Dialéctica del realismo psíquico". Hallada por Ricardo Badini entre los inéditos. Fue publicada recientemente con comentarios de José Luis Ayala y el mismo Badini.

Dos cuestiones previas. Mis buenos camaradas de Orko-pata me manifestaron ayer, después de mi primera conferencia, que a ellos más les habría complacido oírme discurrir sobre el tema de la Dialéctica del realismo psíquico, Alfabeto del incognoscible, que dar lectura de las treinta páginas de ella. Ciertamente, eso habría sido inclusive más placentero. Pero yo soy devoto contrito de toda norma disciplinaria. Y los Chaskis tienen establecido que toda conferencia en su seno debe ser previamente conocida por sus miembros directivos; sin que esto importe limitar la libertad de expresión del conferenciante. Esa es la razón por la que en esta misma operación de exégesis, yo me someto con agrado a la norma. Y otra, la más importante. Una dama hermosa y gentil se me allegó ayer y me dijo que, lamentablemente, ella no estuvo a la altura de los temas tratados, y que de la conferencia había entendido poco. Es necesario que yo exprese con todo afincamiento que reconozco tales temas abstrusos, y que darles expresión asequible al demos mayoritario, no es tarea propia y menos factible. Pero, es que aquí estamos frente a otra cuestión grave en suma medida. Los hechos -y yo pretendo discurrir con ellos y en su materia- no son discutibles: tienen que poseer la rotunda verticalidad de la vida y cuando no se entiende la fraseología dialéctica, el hombre que oye debe buscar si oye con el sentimiento. Es decir, si en la conciencia se le hace sensible la materia de la exposición.

Cuando digo los muertos no están muertos, he, reciamente, lanzado una proposición insólita. Y cómo lo demuestra usted, se me dice. La palabra humana no da para estas demostraciones. Entonces respondo: tienen que responder ellos –los muertos- ¿Y cómo? ¿Cómo? Hablando. Si están vivos pueden y deben hablar. Oímosles pero no con los oídos de la inteligencia, sino con los de la entraña. Si están en parte alguna, digo yo que es en nosotros donde están, porque es en nosotros que los sentimos. ¿Dónde nos duelen? ¿Dónde lloramos lo que fue nuestra adoración? En el corazón. ¿O no es en el corazón que sentimos la ausencia de nuestros muertos? Sí, en él es. Entonces, digo yo a la dignísima señora que me honró con su amable confidencia: de qué le serviría, señora, haberme entendido, si siente usted que es como yo afirmo, que es en su noble entraña donde los muertos se hacen manifiestos. Ya estamos acá frente a un problema gnoseológico subitáneo. El verdadero conocimiento de la realidad no puede venir de la inteligencia, sino del sentimiento, es decir de la capacidad sensorial de la naturaleza humana. Transportémonos a Alejandría, ese foco del África de donde parten las irradiaciones del misticismo cristiano, y vemos en los desiertos la tragedia del místico. Él se recluye en una cueva y en ella sufre las torturas del Demonio que le asedia en la figura del Súcubo, el alma torturada por las psicosis genitales, y ya es la hurí de floral epidermis, la niña desnuda que se le ofrece. Y el asceta concibe que son formas demoníacas del enemigo del alma que trata de sumirlo en los vertiginosos abismos del mal… Pero, allí hay un filósofo que siente el mismo asedio, y ve las mismas figuras infernales que ya le arrastran al delirio de la locura. Pero tiene la suficiente serenidad y objetivismo para comprender que esas naturalezas son individuos de un orden genético, y se aplica la medicina más grotesca, si se quiere pero la única acorde con la realidad sensorial: se yugula. Y las visiones y tormentos desaparecen. Esto entiendo yo por la Dialéctica del realismo psíquico. Proclo se llama ese filósofo, como el de la Tesalia se llama el famoso Antonio de cómo. Si San Antonio hubiese poseído el sentido realista del teólogo que fue Proclo habría curado de su mal como este lo logró.

Este hecho de la realidad está señalando que el verdadero conocimiento de la realidad íntima del mundo interior de la conciencia humana no puede ser abarcado por los inteligibles, puesto que estos son el idioma de entes enfermos que crean en la naturaleza conciencial del hombre, un mundo ficticio del cual se valen para dominar a prójimos ya como Súcubos o Incubes, y es lo mismo decir Demiurgos o Daimones. Revisar esto en centón de las teodiceas de todos los pueblos es encontrar en los símbolos de la demonología arábiga o helénica la confirmación de que la realidad del mundo interior humano está constituida por la presencia de los muertos en la sangre y la naturaleza medular de los vivos. Cuando tenga yo la suerte de lanzar al conocimiento de mis amigos el texto del libro Resurrección de los muertos, estoy seguro de que estas breves anticipaciones serán definitivamente comprendidas.

Pero, no sólo la hagiografía, esto es la biografía de los santos, nos revelará la realidad, sino el análisis de la Metafísica, y el análisis metafísico de la poesía de los hombres, demostrará que los muertos no sólo existen en nosotros, sino que se han estado expresando a través de los milenios sin que se llegase a entenderlos por no saber sentirlos. Entre esas expresiones recientes, tenemos que tomar en cuenta unas del filósofo francés Sastre, quien en su biografía, de la cual ha entregado ya una primera parte, manifiesta que él no morirá; mas permanecerá entre los hombres convertido en un corpúsculo magnético, un estallido microscópico de estrella, viviendo con ellos, dueño de una conciencia viva, actual, filosófica y política. Así es en efecto. Pero es que el ateo Sastre, materialista de cátedra, juzga que su Yo, su ego, es la forma en esencia de su materia, y no obstante repudiar las especulaciones místicas, que son de la misma índole, ignora que ese Yo, es sólo le genes, la semilla del hombre, como reveló Proclo sin haberlo entendido.

Es, pues, la simbología de El Pez de Oro nada más que la dramatización de ese individuo genital al que se ha dado el nombre de alma, y es el principio dinamogénico de la naturaleza germinal del Universo, y es su naturaleza de conciencia, de eternidad de fruto. El Pez de Oro es el genes del Hombre del Tawantinsuyu; la Sirena, su madre, el símbolo de la naturaleza germinal del agua; su padre, el Khori-Puma, la raíz animal del hombre. Y ya tengo que decir a ustedes que la abuela de El Pez de Oro es la Pacha-Mama, que nosotros los orkopatas llamamos, la Mama-Khamak, la tierra fecunda que constituye la gleba universal de la vida. Entonces se verá fácilmente que, desde los versículos del primer capítulo hasta las puntualizaciones de los restantes, hay sólo la dramática de la raíz animal del hombre que lucha por recuperar la semilla de su hijo El Pez de Oro, a quien la muerte intelectual le había amputado de la carne. Y si ese decurso se refiere no ya al problema universal e histórico del hombre, sino a los episodios del homicidio del Tawantinsuyu, se comprenderá que la batalla del Puma se dirige a levantar de la tumba el alma de la patria.

Es claro que las imágenes de los retablos del Laykhakuy no todas infieren a morfologías zoóticas, y algunos vemos que son meramente esqueletos homines; pero para la buena comprensión de sus formas se debe entender que allí donde aparece el hombre es porque está viviendo su naturaleza humana, y allí donde aparece humano está viviendo su naturaleza animal.

¿Esto se dirigirá, pues, a deprimir la dignidad del hombre? Nunca. No puede deprimir al hombre su realidad; porque es su realidad cuanto puede suministrarle salud orgánica y acuidad de conciencia; ya que pretender que el hombre sea sólo posible en una proposición silogística es borrarle del orden de la vida, la cual es en lo que es y no en lo que el alma enloquecida de los espíritus sostiene que sea.

Creo que con las puntualizaciones que he brindado ayer y las de ahora, ya el lector de El Pez de Oro se hallará en condiciones de entender las simbiologías de su dramática. Mas debo responder a la observación que se me ha formulado con mucha sindéresis. ¿Por qué –me dijeron nuevos amigos- pudiendo usted exponer la trama de su libro las cosas como ahora plantea, optó por dejar el acertijo para la fatiga de quienes se interesan por su obra?

Mi respuesta es simple, y creo que honesta. Porque El Pez de Oro es para mí también una experiencia, La experiencia de encontrar una escritura en el momento que está diciendo Yo, en el momento que está expresando su ego. Los temas que él trata no son nuevos, aunque sí muy viejos. Y su presentación simplemente dialéctica y sus conclusiones no habrían arribado sino a conclusiones silogísticas, felices en el mejor de los casos. Y hoy no se trata de la fortuna de un libro literariamente juzgado, sino de buscar demostraciones en la experiencia. No es esta un hazaña proselitista, ni vengo a buscar la formación de una capilla teúrgica; vengo a decirle al hombre, a descubrir en él la realidad de su conciencia, y conocer allí si los hechos pueden determinar la realidad de su naturaleza, o las ideas, esa creación espirita de la filosofía que acabó haciendo del hombre un ente de razón sin raíces en la biología y con un infierno en el corazón, en el cual fermentan todas las pasiones abyectas, lacerando la carne humana actual y ahogando en detrimento y vaciedad y odios a las conciencias nobles de nuestros muertos que sufren ese infierno.

Pero, hágaseme el honor de entenderme que esta planificación empírica de la realidad del subconsciente, que llamaba el psicólogo Yung, no se dirige a sectarismo alguno, ni pretende ponerse frente a las religiones y la fe de las gentes. Es un llamado, sin apostolado alguno, al hombre para que, por su cuenta, sin valerse ya de agentes condicionados, se resuelva a su conciencia, no responda a dinamogénicas teúrgicas, sino a leyes propias a todos los seres de la Naturaleza. Y enfrentado a ese problema responderán los hechos, aunque el Verbo de los inteligibles enmudezca para siempre…

Y ahora, soy todo oídos para responder al compromiso de la mesa redonda que inaugurará el señor secretario de los Chaskis, a quienes rindo mi más profundo agradecimiento por la oportunidad que me brindaron de hablar desde este altoplano del Titikaka, a los míos y al hombre, al hombre que vemos y al que nos vemos, aquel que desde nuestros ojos está mirando el decurso de este carromato desvencijado, que conduce el Diablo, y que se llama la Historia del Hombre.

Puno, febrero 1965

Tomado del libro: "Simbología de El Pez de Oro" (Badini-Churata-Ayala). Editorial san Marcos, 2006.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Contra el cinismo: poesía peruana actual por Pedro Granados


Es casi un lugar común advertir, como bien dijera el recordado maestro Alberto Escobar, que hacia fines de los años cincuenta se inició en la poesía culta del Perú: “el planteo de uno de esos balances cíclicos con los que se cuestiona no sólo un estilo, moda o gusto literarios, sino el sentido entero de la poesía y del poetizar, y los nexos de ambas actividades con la vida social y política” (9). Esto se tradujo, a nivel formal, en la generalizada adopción por parte de los poetas peruanos --aunque con distintas escalas de impacto en cada una de sus obras-- del británico modo. En los años 60 esta estructura lírica --el monólogo dramático--, creada por el poeta postromántico inglés Robert Browning, permitió la matización --a partir de dar cabida a la intimidad de un sujeto social por lo general pequeño burgués y educado, aunque políticamente comprometido-- de lo que era el social realismo imperante en la década anterior. Y el público lector, básicamente universitario como los propios poetas, saludó y poco a poco fue adaptando su horizonte de expectativas a este modo de poetizar.

Sin embargo, frustraciones, desengaños o acomodos políticos por delante, con el paso del tiempo pareciera que el cultivo de esta forma poética ha quedado en la mera pantomima o en su pura carpintería sonora; británico modo y cinismo parecieran haber conformado a la larga, al menos en la versión peruana del monólogo dramático inglés, como dos caras de una misma moneda. En otras palabras, aquel balance estético e ideológico de los años sesenta --con el adicional metrónomo de los versos, entre coloquiales, narrativos y cultos de Ezra Pound y la clonación, algo posterior, del verso proyectivo de Charles Olson: todo lo cual haría más apropiado hablemos tal vez de un modo anglosajón (Zevallos 6)-- pareciera haber llegado a su desgaste definitivo.

Mejor dicho, quizá se continúe usando del británico modo, pero ahora para acompañar la auto auscultación de otros sujetos sociales --antes de perfil bajo en el canon-- puestos a escribir masivamente poesía, como es el caso de las mujeres y, aunque de modo mucho más tímido, también de la comunidad gay; sin que por esto deje de resultar atinado --y acaso no menos paradójico-- considerar que, tal como observa Susana Reisz para el caso peruano: “En ausencia de un modelo de interacción y de un lenguaje aptos para expresar las apetencias de un sujeto femenino deseante, el discurso homoerótico masculino [abre] un espacio para el despliegue de fantasías heterosexuales femeninas” (222). No debemos olvidar, asimismo, el uso tan singular y entrañable que hizo del monólogo dramático inglés un poeta como Luis Cernuda.

A este sucinto panorama debemos añadir, para hacerlo un tanto más complejo, el hecho de que tratándose del Perú --incluso desde los años sesenta para acá-- debemos tener siempre presente el sesgo marcadamente barroco de la literatura peruana ilustrada: “que ostenta el primer texto de crítica literaria en todo el continente --el Apologético a favor de Don Luis de Góngora: un texto barroco--, que desarrolla una tradición de poesía cortesana sostenida a lo largo de siglos y que cuenta con varios de los autores cruciales para la formación del barroco hispanoamericano” (Franco 5). Por lo tanto, nos atreveríamos a decir que el británico modo ha significado en el Perú sólo un alto en el camino; o que éste siempre estuvo amasado --en Antonio Cisneros, Rodolfo Hinostroza o Antonio Cillóniz, por ejemplo-- con el hedonismo por las palabras y los sutiles paralelismos, no pocas veces más conceptuales que verbales, propios del barroco. Obviamente no nos estamos refiriendo al gusto canónico del siglo XVII ni, mucho menos, al del barroco decadente típico de los comienzos del siglo XVIII; somos conscientes que si hemos de referirnos a la persistencia de los gestos barrocos en la poesía peruana es en su dialéctica con otras estéticas que, con el paso de los años, han ido incorporándosele, llámense éstas surrealismo, conversacionalismo, objetivismo, etc. Ni César Vallejo, nuestro padre tutelar, estuvo a salvo de esa impronta; la suya es una poesía donde confluyen, en vigoroso y primerísimo oxímoron: vanguardia (antipoesía) y el amor por sus lecturas del Siglo de Oro, en particular Luis de Góngora.

Si es con los 80 --le corresponde el mérito a esta variopinta promoción-- donde las fuerzas barrocas adquieren nuevos bríos en el Perú a partir del legado de la poesía conceptista/ coloquial del autor de Diario de poeta (Martín Adán), no es menos cierto que --incluso en plenos años sesenta-- hubo autores que no hicieron del británico modo ni de una racionalidad políticamente correcta la fórmula idónea para legitimarse a nivel internacional (vía, sobre todo, el Premio Casa de las Américas). Estuvieron, mejor dicho, están para ilustrarlo las obras capitales de Javier Heraud y Luis Hernández Camarero; el primero de estos, con el legado extraordinario de su pureza y hondura, aparte de, en palabras de Gerardo Mario Goloboff: “la certeza de Manrique [...] los versos de Antonio Machado [...] y la lucidez cósmica de Lorca” (359); el segundo de los nombrados, con un arte cosmopolita encarnado en la cotidianeidad, la urbe y el dolor, es decir, rescatando todo esto a través de una compasión ilimitada, delicadeza y un sutil humor. Es con estos autores, precisamente, con los que --de modo implícito-- se abre nuestra breve antología. Es ésta, como todas, cuestión de gusto, pero también --al menos en nuestro caso-- cuestión de testimonio: haber sido atónitos testigos de lo que, con el paso del tiempo, diferencia los varios gestos de moda de uno auténtico de estilo y fervor por la poesía.

Se suman, pues, explícitamente a nuestra lista: de entre los avasallantes anglosajones años 60, un poeta como Antonio Cillóniz (1944); de entre la vocinglería de los 70, Gloria Mendoza Borda (1948), Luis La Hoz (1949) y Vladimir Herrera (1950); de la generación del 80: una obra paradigmática como la de Magdalena Chocano (1957); por último, perfilándose Contra el cinismo hasta autores del 90-2000: Frido Martín (Lima, 1963), Orlando Granda (1964) y Montserrat Alvarez (1969).

Obras citadas

Escobar, Alberto. “Prólogo”. César Calvo. Pedestal para nadie. Lima: Instituto Nacional de Cultura, 1975. 9 –19.

Franco, Sergio R. “Fata Morgana: neobarroco y posmodernismo”. Identidades (El Peruano), 2002 (1: 18) 5-7.

Goloboff, Gerardo M. “Javier Heraud: la palabra en su límite”. En: Javier Heraud. Poesías completas. Lima: Campodónico Editores, 1975. 354-366.

Reisz, Susana. “Escritura femenina y estrategias de auto-representación en la “nueva” poesía peruana”. En: Literatura peruana hoy. Crisis y creación. Karl Kohut, José Morales Saravia, Sonia V. Rose (eds.). Madrid: Iberoamericana, 1998. 218-233.

Zevallos, Juan. “Maureen Ahern. El modo anglosajón”. Identidades (El Peruano), 2004 (1: 54) 6-7.

“Manchas Solares/Amórfor” (Poemario dual de Diego Lazarte y Salomón Valderrama)


Cual dos caras de Jano “Paracaídas editores” ha concebido un poemario dual: Manchas solares de Diego Lazarte y Amórfor de Salomón Valderrama. Se trata de un volumen compartido que reúne 11 poemas de cada autor con dos portadas distintas. La presentación se realizará el viernes 3 de agosto a las 8 de la noche en el Bar Yacana (Jr. de la Unión 892, Segundo piso, Lima). Los comentarios estarán a cargo del poeta José Pancorvo. Además se realizará un recital que contará con la presencia de los poetas José Ruiz Rosas, Teresa Ruiz Rosas, Héctor Ñaupari, Paul Guillén y Juan Pablo Mejía

Sobre Manchas Solares Rodolfo Hinostroza escribe “Diego Lazarte nos sorprende gratamente con un nuevo poemario que toma como apoyo el test proyectivo de Rorsharsh que usan los psicólogos, para explorar sus mundos interiores siguiendo las insinuaciones y asociaciones de ideas que le despiertan estas fascinantes manchas de tinta en el papel. Rostro de Lechuza, Radiografía, Los Grillos, Gigante sentado en el sueño, Mariposa Nocturna, son otros tantos dibujos que inspiran estos poemas, donde la palabra es introspección, proyección, diseño, fábula, mariposa, luciérnaga”.

“Salomón Valderrama Cruz nos sorprende con unos poemas audaces, atrevidos y, sobre todo, creativos” escribe el poeta Maynor Freyre sobre los versos que integran Amórfor de los cuales encontramos algunos sonetos. Continúa Freyre “entre Eros y Tanatos, (Salomón Valderrama) se va construyendo un envidiable mundo de palabras donde incluye arcaísmos y neologismos con citas culteranas así también términos contemporáneos y hasta locuciones latinas”.

Diego Lazarte (Lima, 1984). Estudia Derecho en la UNMSM. Ha publicado en el periódico de poesía Odumodneurtse!, en las revistas nacionales e internacionales Umbral, Ajos & Zafiros, Ángeles & demonios, La Siega, Paralelo Sur y en las antologías Los Nuevos (UCSUR), Generación del 2000? (Círculo Abierto Editores) y La Invención de una Generación (www.lapsusweb.net). Ganó los Juegos Florales 2003 Jorge Basadre Grohman con su poemario La clavícula de Salomón (UNMSM, 2003); con el que quedó finalista en el concurso José María Eguren (N.Y., 2004). Mantiene inédito el poemario Diario de Navegación. Actualmente incursiona en el videoarte con los video-poemas: “Las arañas de Mar” y “Radioemisiones”. Aficionado por la astronomía pronto terminara el libro Mares.

Salomón Valderrama (La Libertad, Chilia, 1979). Realizó estudios en la UNMSM y UNFV. Director de la revista Antínfeliz y colaborador de las revistas, El Desembarco, Ómnibus, Máquina do Mundo, Konvergencias Literatura, Letralia, Galerna, El Coloquio de los Perros, etc. Poemas suyos han sido publicados en Aquilón, Arquitrave, Paradoja, Enfocarte, Paralelo Sur, Eom, Katharsis, La Siega, El Hablador, Malabia, La Casa de Asterión, La idea fija, Los Noveles y otras. Ha sido antologado en Generación del 2000?: Muestra de Poesía Joven (Círculo Abierto Editores, Lima, 2006.) Tiene inédito los libros, Facción de imperdido al arte (2001-2003) y Amórfor (2004-2006).

DOLOSA HEREDA DE MAURIZIO MEDO


del conjuro de los viejos amanuenses heredamos estos fósiles
-un chancho un perro y la ballena –
del arca sólo el mascarón de proa y cientos de astillas del bauprés
heredamos la alucinación de estar al pie del extramuro ansiosos
por volver de la locura y medir en cinco los metros que perdió el poema
en la realidad los jueves cayendo en una certera premonición
la mano desasida en la underwood

abajo como en un filme de sci fi sus fantasmas cautivos en escolios
no ven el esfuerzo de la miss por aprender al detalle en qué sala
el grito bautismal /a qué edad la extremaunción /si hubo ahí o no fatalidad

- ¿fatalidad es con mayúsculas?...¿dijo extrema qué?
... ¿bautismal con v o b?-

-los niños tampoco ven

ella alucina a vallejo en rúbea desolación atrás eielson azul erídano
lila por el crepúsculo de adán

los niños entre cartularios y añalejos preguntan qué hay de literatura
entre las piezas del museo: la piedra alada y un círculo de huesos
son representaciones - no las cosas que debimos de heredar-
de los viejos amanuenses lecciones de poesía
– bien aprendidas para el examen bimestral-
nada de sus gestos escarando cada amanecer ni de sus escrituras
por la niebla así como la hiel nada de su soledad extraviada
en los catres de un burdel -repitan conmigo –

ella se sueña de loca organza turbando a las noches
en los laberintos del palais

del conjuro apenas partituras sin saber como se debían de cantar
sus símbolos estrellados en los quicios de una nueva realidad
las metáforas disecando sin pulsión en la oquedad: es lo muerto
entre códices y pliegos
nuestra dolosa hereda
............................................



dejémosla alelada en la trama de la novelita “tradición”

aromas noctívagos de absenta revelan la imagen
de una rosa que seda en creciente encarnación
-atrás música el funk improvisado del flanneur-
en perfectos claroscuros el piano cimbra un tango
que rampa inguinal por las sombras del bulín

en otra altura la musa rumba ciega ante el denuedo
de quien escorza un pálpito de amor contra su piel
más allá los poetas hipan rimas contumaces
el deseo cuaja en el rouge de un beso en alquiler

“dolosa hereda” es una impronta del capítulo final
ahora ella lee aquel de la bohemia como un limbo
que infatúa entre el véspero y un agraz amanecer
por eso insiste – colónidas con tilde-

los niños copian coma aquí apóstrofe acá y fisgan
cartularios mientras ríen de las fotos retocadas
de líridas estáticos en poses baladí – una vez más-
como si la poesía modelara entre piezas de murano
flores muertas tatamis y jarrones marroquíes
los poemas ahí son vistos como petos y lanzones
como si los poetas muertos hubieran
absuelto sífilis e histerias
para modelar cum laude con la gloria
que fuérales negada de raíz

pero ella busca con qué hacer soñar los pizarrones
y con vanos leitmotivs para el taller
...........................................



ninguno tuvo la vejiga preñada por el cáncer
apenas unos sucios algodones
ni ancló yermo en mortandad

ninguno exhaló humo ya vacuo de fuego
en un vía crucis de hospitales
con el pulmón boyante de alquitrán

ninguno llegó a llorar por el catéter
hasta perder la dignidad

ninguno mudo en el estiércol tábanos abajo con los perros del báratro comiendo de su alma a piedra y agua

ninguno vejado a traición por la vulgata
desahuciado en el transtierro
ni de cúbito narcótico abortando un dios vivo
ninguno muerto


..................................


no le digas que algunos arrastraron la nariz sobre la bosta / que su última visión fue la de un turbión de guijas reventando / contra el rostro cubierto por la
hez / del cerco de fusiles/ en que avanzaron un tramo cerdos otro gusanos/ con las botas espoleando contra el labio/ nada de vómitos entre los dientes apretados / no le digas que sus osarios fueron duras flores caídas en las fosas/ y aquellos que volvieron – no lo digas- ya no tuvieron ojos/ calla sobre el fabbro enardecido en una jaula/ a fierro curvo el cráneo en las rodillas/ y la mente en el descifre de profusos ideogramas/ también de los otros revirados por el hash/ en los avernos del bielovodye o del shamballa / de esos ya pretéritos sin cuajar aún en la treintena/ de su sangre vertida en el somier


para ella la poesía aún susurra endecasílaba
en la boca mustia del fantasma que la adula
alhajándola mientras medita en punto cruz
la poesía como el runrún del macramé
lo dulce en el cacao o la figura en el biscuit



no la llames escura carnestolenda soledosa / emperradora pornstar de bastardía/ o delicuescente flor/ de alma que sana o languidece /acorde a su color/ no/ ella alucínala melpómene en loor/ por el salón/ música de esferas en un perpetuo waltz/ nada del espasmo que escuece/ de la entraña a la retina/ hasta hacernos llorar/ no le digas que caíste en un sollozo abisal/ sobre su/ brazo/ y no hallaste más que tu hueso empapándose en el llanto/ ella no sabe que nos quita las suturas/ hasta dejarnos/ solos con la herida / entre carajos/ sonora maldición de encierro umbrío/ donde se le vuelve a ver / eterna/ como en la vez primera /ella no la ve/ sino en ascuas girando al son de las vitrolas/
no la llames embauco/ mirage/ vano espejismo/
ni repitas que
del conjuroapenas...

jueves, 26 de julio de 2007

Leonardo o el arte de escupir verdades permanentes por Víctor Coral


El texto se abre con una meditación trascendente, con un intento de trasegar los límites del mundo en su concepto ordinario.

Nuestras objeciones de verdad, o falsedad, son condiciones
Que predestinan la realidad y lo que existe es un acontecimiento determinado
Por nuestra época. El mundo
Es un proceso: no una lógica que sirva para envanecer o justificar desechos
Consumados.

Este discurso poético racional es con frecuencia violentado, interrumpido por rasgones de lirismo que ahondan la materia poética al mismo tiempo que afincan un equilibrio gradual y paradójicamente controlado:

¿Importan estación, temperatura y posición de los astros
En un astrolabio hecho para imperar sobre el cielo?

“Escribir no es meditar”, nos advierte el poeta cuando ya estaba tentado a recomendarle lo mismo. Pero felizmente no hay muchas ocasiones para ello en este largo poema dividido en diez secciones. Si bien el diálogo con la amada y el sopesamiento de la relación de pareja –concebida como enfrentada a la vulgaridad de la realidad y sus coerciones- son puntos axiales que afloran en el discurso con regularidad, los puntos de crisis (en sentido positivo) los obtiene Verástegui cuando salta por encima de lo erótico-amoroso para asomarse a las cimas de lo trascendente, y aun cuando cae en furtivos arrebatos confesionales. Cito in extenso:

No una vuelta –como podría decir el hombre poco discreto-
A la vulgaridad sino un enriquecer esta vida,
Con vida: este acto de cultura
Que es, sencillamente, intercambiar experiencias
Como flores, producir este mundo a imagen y semejanza
(…)
Nosotros aún permanecemos aquí escarnecidos
Y masacrados, perseguidos, absurdamente inteligentes
En un mundo donde serlo equivale a descender al infierno
(…)
Esa obra de perfección, como hablaron los místicos,
Es tu cuerpo como un templo donde creación
Y destrucción se complementan a ti mismo. Tú eres un Dios,
Una dulce fuerza divina capaz de todos los propósitos,
Una bella cosa operante en el mecanismo
De los mundos.
(…)
Sé que he escrito poco y que he todavía soñado más.
Esta vida es un sueño destruido en la polea de una industria
Que me escarneció, e insultó, vilipendió mientras
Me escabullía hacia el amor restituyéndome
A los corazones que me han guarecido…

La tentación profética no parece arredrar al poeta, conciente de que “una bella escritura si no trae orden y limpieza a tu mente/ desaparece en la noche/ y el caos queda como agua pasada en el agua que viene”:

El mundo exige ser transformado
Para lograr el sueño de sus padres,
Esto que somos ahora: una personalidad cultivada,
Una reflexiva visión de los actos, esta palabra profética
En una época que vive el futuro
Pero que no acepta al futuro en sus entrañas

Verástegui no encuentra razones para “cesar de escupir estas verdades permanentes”. Se permite amenazar con que todo quedará hecho cenizas “si no logramos vencer la intolerancia”, y sueña con el cuerpo femenino como locus de iniciación, como vehículo hacia las altas esferas. ¿Cabe esperar un discurso más alejado de la retórica sociologista de los 70-80? Ya se entiende entonces que buena parte del velo de incomprensión que ha opacado su poesía tiene que ver con el diferencial ideológico entre sus presupuestos y los de muchos de sus congéneres. Aparte el natural rechazo que ha venido causando el ciudadano Verástegui con sus declaraciones grandilocuentes y sus extravíos mesiánicos.

Sufrí incomprensiones absurdas como garfios
Clavados a mi carne para decirte que amo tu cuerpo


Claro, pues ese amor del cuerpo no es el límite –como sucede con otros creadores-, porque el poeta no vislumbra límite en el ritual de sacrificar los deseos y la razón en aras de una suerte de supranacionalidad apenas susceptible de ser sostenida con un discurso lineal, de naturaleza causal. De ahí que el discurso poético de Verástegui se apoye en la fluidez del lenguaje. No en la lógica discursiva (Watanabe es el genio de este ámbito), ni en la coherencia imaginal (¿debo hablar de Ramírez Ruiz aquí?). Ni siquiera en la lógica onírica de que hablaba Welles. Este discurso se funda sobre la feliz sucesión de las palabras, y por ello tanto se yerra en su comprensión:

Una ciudad que se proyecta no como existir
Sino como irrealidad no contiene esta verdad acumulada suave-
Mente en el pasto
Bajo estos geranios donde unos enamorados se acarician lenta-
Mente: su futuro
Es el presente y una persona real
Ha de florecer como esta luna
En la noche
Sin perder serenidad ni pétalos que han de moverse
-tu destreza dará realidad
A los frutos de tu visión- en la conciencia
Donde el poema adquiere su verdad perdurable y ahora Salave-
Rry parece
Una ribera tranquila sembrada con autos, hospitales
De cáscara verde, cafés con terrazas donde el viento…

El yo poético pasa de la contemplación de una ciudad a la constatación del amor de pareja, y de ahí se proyecta a una consideración abstracta sobre la conciencia y el poema, para finalizar en la visión de una calle específica de Lima. ¿Cómo considerar este bello extravío sino a partir de la felicidad lingüística que precariamente le da consistencia?

Si bien hay en el poema “Leonardo” acumulación de comparaciones –es lo que llamo el vicio mayor de su poesía-, estos cúmulos son mucho más tenues que en el resto del libro (Leonardo, INC, 1988), y menos flagrantes que en otros libros del poeta. Cito un ejemplo del poema “Apariciones en un panel de computador”:

Flores pálidas como el recuerdo de un amor en un aula de la
Universidad.
Chagall está enloquecido como una flor, el tiempo
como este poema son geranios delicados pero en vez de gera-
nios debiera destrozar a lo que me hiere (énfasis mío)


El tema del olvido como elemento purificador, benéfico, es otra persistencia en el poema. El “mundo heredado”, la cultura, pero también el pasado del poeta, volverán a instaurarse, “como por arte de vasos comunicantes”, para ser testimonio de la luz, la vida y los sueños. Porque “yo que no tengo pasado, lo nombro/ y nombro lo pasado que destruyo./ Donde hay olvido acontece la vida”. ¿Será mucho pedir a los comisarios de la razón y el discurso univoco que olviden los excesos del ciudadano Verástegui y se atengan a su feraz poesía? Comprender su obra exige que seamos “una luz arrancada suavemente a la noche/ o a la incomprensión, a todo lo inerme”.

En Lima, a julio 2007

Lo a-natural y lo perverso en Monte de Goce de Enrique Verástegui por Paul Guillén


Si reflexionamos acerca de algunas paradojas de la poesía peruana contemporánea, no podremos olvidar los injustos epítetos que se endilgaron a Monte de goce tras su tardía aparición en 1991. ¿Cuál hubiese sido el calibre de las críticas de publicarse en 1975, fecha en la cual estaba listo para entrar a la imprenta? Este dato no es para nada circunstancial, reparemos en que Verástegui obtuvo la prestigiosa beca Guggenheim en 1976, gracias a una carta de recomendación del poeta mexicano José Emilio Pacheco[1]. En ese sentido, reclamamos un lugar de preferencia, en los estudios de la poesía de Verástegui, para Monte de goce, un libro que asume lo posmoderno desde la perspectiva de la incertidumbre, la duda, la perplejidad, el vacío, la esquizofrenia, el sentido de agotamiento, la mezcla de niveles, de formas y estilos o su yuxtaposición, el gusto por la repetición y la copia, el manejo de estructuras o superficies, la mezcla en un mismo discurso de lo popular y lo culto, la desconfianza en la razón, la modernidad y su pensamiento universalista, su apuesta por el nihilismo, el anarquismo, la contradicción (Guzmán: 337-338). Además, sobre Monte de goce podríamos afirmar algo parecido a lo que aseverara Ricardo Piglia sobre Finnegans Wake de Joyce: Monte de goce es un libro psicótico, porque su textualidad está construida sobre la base de la fragmentación, lo onírico, y, además, se encuentra tasajeado por la imposibilidad de construir con el lenguaje otra cosa que no sea la dispersión. Desde la misma perspectiva, Monte de goce es, también, el libro de la exacerbación sexual y de la exacerbación del pecado:

Monte de goce fue planteado como una investigación del pecado, como una investigación de las perversiones sexuales en Occidente, que debían tener su campo de expresión a través de una exacerbación de la forma cómo estas perversiones se presentaban. Monte de goce está trabajado según una fórmula de Nabokov que era: “el máximo de indecencia con el máximo de elegancia posible”, buscando exacerbar al lector y buscando enfrentarlo a sí mismo (Guillén).

Por un lado, Monte de goce sería “la escritura continua a través de la cual pasan los géneros literarios” (Verástegui 1991: 8) y, también, se constituiría como un libro interdisciplinario (Galindo 2004: 155-165), que puede ser visto tanto como un diario o como una novela posmoderna, y pasar por relato épico o sátira contra la burguesía y sus instituciones (religión, política, economía, cultura) o, tal vez, como la alucinación de una perversidad extrema. Es por eso, que su enunciación se torna, por momentos, esquizofrénica y completamente paranoica, fundamentalmente perversa. Para tal efecto, debemos remarcar tres conceptos claves para organizar nuestra investigación, señaladas en la introducción que el autor hace a su propio libro:

1) El movimiento del erotismo en Monte de goce es polifónico: “una multitud de voces se cruzan y entrecruzan, se atraen y repulsan a la vez, pero enlazándose como en un coro a capella produciendo un rico espectro de tonos” (Verástegui 1991: 8).

2) Monte de goce es una tratado de la experiencia, pero a partir del lector: “pretendo un lector que emprenda su reescritura (…) alguien que por insatisfecho emprenda la experiencia de esta otra forma del infierno que es Monte de goce” (9).

3) “Monte de goce es un libro sin género, aun cuando desarrolla una estructura abierta” (12).

Como vemos los puntos claves que organizan la enunciación poética son los conceptos de polifonía bajtiniana, reescritura barthesiana y estructura abierta de Eco. El semiólogo francés Jacques Fontanille nos explica que la polifonía por definición es “una modalidad enunciativa del conflicto (conflicto ideológico y conflicto de representaciones sociales)” (Zilberberg 2002: 80). El discurso inicial de Hora zero (1970-1973), movimiento poético al cual Verástegui perteneció en una época, intentó trabajar la polifonía de los actores sociales para otorgar a su poesía una interpretación del hombre peruano como ser integral, por lo cual trabajó el poema como una conjunción de narración, ensayo y poesía. En una segunda etapa[2] −que se produce en el intervalo de los años 1972-1975 en el caso de Enrique Verástegui y otros integrantes de Hora zero como Juan Ramírez Ruiz (Vida perpetua, 1978) o José Cerna (Ruda, 1998)− se presta más importancia a la composición espacial, descendiente de Mallarmé, Apollinaire o los concretistas brasileños, pero, sobre todo, con mayor influencia del estructuralismo y la aplicación de las matemáticas a la poesía (llamada “poesía combinatoria”). Es así como este procedimiento se amolda al concepto de Roland Barthes sobre el rol decisivo del lector como modelizador de lectura-escritura, es decir, como un autor potencial, siguiendo la premisa de Lautréamont de que la poesía debe ser hecha por todos, no por uno (recordemos la famosa premisa barthesiana: el comienzo de la escritura es la muerte del autor). Otro aspecto, que nos interesaría remarcar es que el concepto de reescritura propuesto por Barthes se encuentra interrelacionado a una práctica barroca, en el sentido de la repetición, el exceso, el detalle, el fragmento, la inestabilidad, la metamorfosis, el desorden, el caos, la complejidad, la disolución, la distorsión (Calabrese 1989: 12). Por eso, estas combinatorias[3] nos hablarían de un apego a lo formal, a lo estructural, a lo sensual y a la perversión. El tercer punto clave es el concepto de obra abierta (1962) de Umberto Eco[4]. Dicho procedimiento, antecedente de la estética barroca (posmoderna), se puede percibir en la concepción del libro como una amplificación de diferentes variaciones de una obra musical. Además, como se refiere en el prólogo de Monte de goce, de lo que se trata es de la erótica del texto y no del texto de la erótica. Siguiendo a Georges Bataille, “puede decirse del erotismo que es la aprobación de la vida hasta en la muerte”; en tanto, para Verástegui, puede decirse de los alucinógenos y el pecado que son la aprobación de la lucidez hasta en la locura.

Para empezar a revisar el concepto de goce que se despliega en este libro, debemos hacer la distinción entre el placer unido al deseo (principio de realidad) y el goce (principio de muerte). En ese sentido, el placer es decible mientras que el goce es lo indecible. Remito a Lacan: “Lo que hay que reconocer es que el goce como tal está inter-dicto a quien habla, o más aun que no puede ser dicho sino entre líneas”[5]. Por eso, el goce estaría unido a una práctica perversa, toda vez, que el perverso intenta reproducir ese goce a través de la apropiación del deseo del otro (lo gesticula, lo mima):

...los textos de goce son perversos, en tanto, están fuera de toda finalidad imaginable, incluso de la finalidad del placer… el texto de goce es absolutamente intransitivo. Sin embargo, la perversión no es suficiente para definir al goce, es su extremo quien puede hacerlo: extremo siempre desplazado, vacío, móvil, imprevisible. Este extremo garantiza el goce: una perversión a medias se embrolla rápidamente en un juego de finalidades subalternas: prestigio, ostentación, rivalidad, discurso, necesidad de mostrarse, etc. (Barthes 1998: 83-84).

En ese sentido, el goce es tanto satisfacción como sufrimiento, participa por igual de lo eufórico como de lo disfórico. En el texto “Lectura aunque radial alegórica de Norman O. Brown (cf. El cuerpo del amor)” incluido en Monte de goce, se instaura una carencia en el goce Otro, es decir, hay una premisa básica, la cual nos recuerda Jacques-Allain Miller: “el goce se produce en el cuerpo del Uno a través del cuerpo del Otro. Esto viene a decir que, en un cierto sentido, ese goce es siempre autoerótico, siempre autístico... pero, al mismo tiempo, siempre aloerótico, porque siempre incluye al Otro” (Miller 1998ª: 74). De esa manera, en Monte de goce el goce estaría mediatizado por la tecnología (cámaras fotográficas, grabadoras, filmadoras, la máquina de clítoris, máquinas seriales, etcétera) y por la exacerbación de las percepciones vía la droga; pero, en tanto, el sujeto (el de Verástegui y el de Miller) reconoce que su propio goce incluye el cuerpo del otro, sabe que ese otro no puede comunicarse con él, pues no se traduce por intermedio de la palabra. Hay una incomunicabilidad entre el yo y el otro, que coloca al cuerpo irremediablemente en su dispersión, en su soledad y neurastenia dentro de la vida moderna: “existes sólo porque eres un trozo de lenguaje, una caligrafía, manchando este papel” (Verástegui 1991: 59).

Por otra parte, en Monte de goce interactúa el concepto “escritura fálica”, que está ligado a los procesos psicóticos. Este tipo particular de escritura no reconoce la figura del padre. De un cotejo textual minucioso de los poemas de Enrique Verástegui se desprende que su poesía no tiene figura paterna[6]. Este locutor, a la vez psicótico, esquizofrénico y perverso, no ha pasado por la metáfora paterna; en ese sentido, no tiene ideal, lo que le interesa es ser el falo, mostrar su poder, aunque sea con un desplazamiento de su mirada hacia el fetiche, o como diría Norma O. Brown:

…los héroes errantes son héroes fálicos, en un permanente estado de erección; erguidos como la llanura. La palabra coito representa la sexualidad genital como el acto de caminar; pero la inversa también es válida: todo acto de caminar; o de vagar por el laberinto, es genital-sexual. Todo movimiento es fálico, todo comercio carnal. Hermes, el falo, es del dios de los caminos, de las puertas, de todas las entradas y salidas; todos los sucesos[7].

En el sentido del fetichismo, Monte de goce concibe a la mujer como fragmentación de un cuerpo. La mujer nunca es asumida como totalidad, es no genérica, no-todo. Su figura está desarrollada en torno a sus partes. Incluso se propone la función del cuerpo como un signo compuesto por:

1) signos femeninos: vulva, senos;
2) signo masculino: falo; y
3) signos neutros: nalgas, lengua y dedos.

Si recordamos el texto “Lectura aunque radial alegórica de Norman O. Brown (cf. El cuerpo del amor)”, en el que se produce el relato distorsionado −por el influjo de la droga− de la interacción entre una estudiante-modelo (Twiggy) y un pintor-fotógrafo (Velásquez), vemos que ella es fotografiada-pintada desde ángulos obtusos, oblicuamente capturada entre una multitud; además, la droga actúa sobre los dos: pintor & partenaire, “drogados, arrechos, cuerpos enlazados a través de la función social de cada uno (fotógrafo / modelo)” (Verástegui 1991: 34). Asimismo, podemos darnos cuenta que la imagen de la mujer es asumida como la representación de partes que aparecen en el espacio de la enunciación como fetiches: “el sujeto perverso remite al otro imaginariamente su alienación, pero a costa (y hay que dar todo su peso a esta expresión) de una identificación con un objeto cuya consistencia de fetiche adquiere diversas modalidades en función del goce que está en juego” (Berenguer).

Otro punto importante de Monte de goce es que nunca se hace distinción entre el falo y el pene, pues el pene es real y el falo es ideal. Entender el falo únicamente como pene es una equivalencia psicótica, porque no se accede a lo simbólico; en cambio, el neurótico si hace la distinción. El psicótico se sitúa en una fase anterior preedípica, no pasa por el complejo de Edipo, es decir, no hace diferencia de sexo; en tanto que el perverso homologa el pene y el falo, pues no tiene ideal. A su vez, en este libro se toma a las palabras como cosas y no como signos, es decir, se trata a lo simbólico (el lenguaje) como real. Considerar a las palabras como cosas y no como signos nos habla de la preeminencia y la utilización de un lenguaje esquizofrénico:

arrojado de un lugar arrojado de otro arrojado arrojado
muchísimo miedo / siempre con miedo
(…)
et dolor de cabeza—
et riéndote a solas—
et conversando a solas—
tu cabeza golpeando en pared—
(…)
triste triste triste triste
& miedo mucho miedo mucho miedo mucho miedo
nadie nadie nadie nadie nadie nadie nadie nadie nadie
nada nada nada nada nada nada nada nada
sa am boo / sa am boo / sa am boo / sa am boo / sa am boo
aaaaaaaaaaaaaaaaaafffff!!!
¡zas! ¡zas! ¡zas!

(Verástegui 1991: 161)


Finalmente, podemos afirmar que en Monte de goce la sexualidad con relación al goce y la perversión se encuentra configurada como una sexualidad que rechaza lo natural; es decir, este libro propone una sexualidad a-natural. En ese sentido, y siguiendo a Barthes, la modernidad pretende resistir a la sexualidad normal mediante la perversión, al signo mediante la exclusión del sentido y la locura. Es consecuente y claro que el recorrido de Monte de goce sea tratar de reproducir el goce que solo puede gesticular un perverso.


Obras citadas

BARTHES, Roland.
1998 El placer del texto seguido por Lección inaugural. México: Siglo XXI.

BERENGUER, Enric.
s/f “El reto de la perversión”. En: Ornicar? (www.ornicar.org).

CALABRESE, Omar.
1989 La era neobarroca. Madrid: Cátedra.

ECO, Umberto.
1979 Obra abierta. Barcelona: Ariel.

GALINDO V, Oscar.
2004 “Interdisciplinariedades en las poesías chilena e hispanoamericana actuales”. En: Estudios filológicos, número 39. Valdivia, setiembre. p. 155-165.

GUILLÉN, Paul.
2007 “Un cuerpo bien proporcionado es la imagen del universo: un diálogo con Enrique Verástegui”. En: Sol negro (http://sol-negro.blogspot.com/2007/02/un-cuerpo-bien-proporcionado-es-la.html)

GUZMÁN, Edgar.
2002 “El postmodernismo”. En: Existencia y realidad (Tomo II). Arequipa: UNSA.

HERREROS, Gerardo H.
1999 “La esquizofrenia en el psicoanálisis actual de orientación lacaniana”. En: Acheronta, número 9. Julio. (www.acheronta.org)

LACAN, Jacques.
1991 El Seminario. Libro 20. Aun. 1972-1973. (1ª reimpresión argentina). Buenos Aires: Paidós.

LACAN, Jacques y Wladimir GRANOFF.
2002 “Fetichismo: lo simbólico, lo imaginario y lo real”. Traducción desde el inglés de Leonel Sánchez Trapani. En: Acheronta, número 15. Julio. (www.acheronta.org)

MILLER, Jacques-Alain.
1998a El hueso de un análisis. Buenos Aires: Tres Haches.
1998b Los signos del goce. Buenos Aires: Paidós.

RAMÍREZ RUIZ, Juan.
1971 “Poesía integral / Primeros apuntes sobre la Estética del Movimiento Hora zero”. En: Un par de vueltas por la realidad. Lima: Ediciones del Movimiento Hora zero.

VERÁSTEGUI, Enrique.
1991 Monte de goce. Lima: Jaime Campodónico editor. (Prefacio, postdata y postfacio de Enrique Verástegui)

ZILBERBERG, Claude (editor).
2002 Semiótica del valor. México: Seminario de Estudios de la Significación. Tópicos del Seminario, número 8, diciembre.


NOTAS

[1] El propio Enrique Verástegui en una comunicación personal comenta que presentó como avance de escritura para la obtención de la beca Guggenheim los textos “Dibuxo del venerable varón F. J. de la C.” y “Penelopea de Itaca pasó por Lima”, ambos textos conformarían la primera parte de Monte de goce.

[2] Enrique Verástegui solo dejó de pertenecer al movimiento Hora zero entre los años 1973-1975 cuando se dedicó al estudio del estructuralismo junto a José Cerna y Santiago López Maguiña.

[3] Confróntese ellas con el empleo del sistema dodecafónico en el texto “Lectura-Sensual-Arquitectura” de Monte de goce.

[4] El concepto de obra abierta fue formulado, algunos años antes que Eco, por Haroldo de Campos en su ensayo “A obra de arte aberta” de 1955.

[5] Citado en Barthes, pág. 35.

[6] Nos referimos en específico al ciclo de la Ética (1974-1994) conformado por cuatro volúmenes: Monte de Goce (o del pecado); Taki onqoy (o de la redención); Angelus novus (o de la virtud) y Albus (o de la gnosis).

[7] Citado por Enrique Verástegui en Apología pro totalidad. Ensayo sobre Stephen Hawking. Lima: Biblioteca Nacional del Perú, 2001. p. 74.


Publicado originalmente en Casa de citas, número 4. Lima, mayo de 2007. p 35-39.

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...