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miércoles, 29 de agosto de 2007

Recitales, presentaciones y buenas impresiones


Hoy continúa el festival País imaginario en la UCSS. El día de la inauguración (lunes 27) llegamos un poco tarde, igual escuchamos la lectura de José Manuel Barrios (Uruguay), Ernesto Carrión (Ecuador) y Amalia Gieschen (Argentina), la poesía de José Manuel me pareció que no tenía un centro definible, luego conversamos al respecto y me mencionó el trabajo con estructuras similares a la esquizofrenia, sin duda es un poeta valioso, habíamos leído antes su trabajo Democracia, que a nuestro entender es heredero del poeta chileno Juan Luis Martínez a lo que José Manuel nos responde que para él aparte de Martínez dos libros que lo marcaron fueron Contranatura de Rodolfo Hinostroza y Alambres de Néstor Perlongher. José Manuel hará una performance este jueves en Antares. También me habla de la tradición poética uruguaya: Marosa di Giorgio, Roberto Echavarren, Eduardo Espina. De entrada, con Ernesto Carrión conversamos sobre los mapas imaginarios de la última poesía latinoamericana y coincidimos en muchos aspectos, luego, me obsequio la antología Porque nuestro es el exilio, donde comparte páginas con Luis Carlos Mussó, Ángel Emilio Hidalgo y Fabián Darío Mosquera, sin duda, una muestra de lo que está ocurriendo en la nueva poesía hispanoamericana y del rigor de la poesía joven ecuatoriana. Ernesto, al igual que yo, es un lector de los malditos, los raros, los marginales de la tradicíón y me deja un nombre flotando toda la noche, Eduardo Haro Ibars, poeta español, muerto por atrofia cerebral como consecuencia del sida, iconoclasta que conoció en la cárcel a Leopoldo María Panero, pero que no accedió acostarse con él, todo un descubrimiento para esta semana. Ernesto es de los poetas de largo aliento, de grandes proyectos, no en vano, afirma que sus pilares son Dante y Lezama Lima, me repite unos versos de Lezama que ha incorporado intertextualmente en Demonia Factory: "nuestro cuerpo llega a ser un obstáculo donde la ajenía se resuelve". Por otra parte, Amalia leyó unos textos cargados de erotismo, hasta en cierto sentido kitsch, la sensanción que provoca es como un arrobamiento, como estar viviendo un sueño con una carga de humor negro que anula las fronteras entre la represión y la lujuria. Le pregunto si ha publicado libro y me dice que aún no, pero que acaba de ser incluida en la antología Gruñendo al lado de Jorge Boccanera, Fabián Casas, entre otros.

El viernes 31
será la clausura del festival País imaginario en el cual participaremos. En setiembre tenemos recitales en la Universidad de Lima el día miércoles 5 a las 7:00 p. m. junto a Miguel Ángel Malpartida, Javier Morales y Alessandra Tenorio. Al día siguiente (jueves 6), en Antares a las 7:30 p.m. leemos (Miguel Ildefonso, Andrea Cabel y José Carlos Yrigoyen), junto a la poeta mexicana Rocío Cerón. Un día después (viernes 7) en el Yacana habrá un recital como despedida a Reinhard Huamán, ahí también leeremos. El martes 11 presentaremos el número 7 -y al parecer el último- de la revista de literatura Ginebra magnolia en el Centro cultural de españa. Esa misma semana el viernes 14 estaremos en un recital en la Universidad Federico Villarreal al lado de Edgar Saavedra y Miguel H. Coletti, esta última actividad aún por confirmar. Nos vemos.

1 comentario:

amalia gieschen dijo...

Muchas gracias Paul. Espero quitarme eso rosa e inocente de mi poesía. Creo que el festival me ayudó mucho para quitarme el tú.
Barrios -¡como poeta!- me encantó. Acabo de leer Explanans y eso esquizofrénico y sin centro se parece mucho a una locura muy parecida a la realidad (yo no le veo estructura a nuestra vida cotidiana, más bien me parece un caos o en todo caso una resaca).
Comprendí en este festival que se estaba presentando una propuesta, un riesgo, no la literatura comprometida de los setenta, pero si un concepto claro, a pesar de que cada poeta tiene su lenguaje. Nos toco hablar de las coyunturas, meter la pata en el lodo, ya no existe poesía pura, ni poesía intimista, ni nada de eso. La vida es una performance. Ya los quince años se puede tener la mirada triste o perturbada. Y es bastante masivo.