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Letras.s5 cambió de dominio

jueves, 29 de abril de 2010

TRES MUJERES COLOMBIANAS EN CON-FABULACIÓN

Para María Mercedes Carranza, la malograda poeta que fundara la Casa Silva e intentara, mediante el recurso de los actos públicos, construir un discurso crítico contra nuestra realidad profana, hablar de poesía femenina era del todo baladí, pues, según ella, el arte supremo de la palabra no permite una división rotunda entre los sexos, y solamente la calidez, la profundidad, la bella lucidez exasperada o la cabal comprensión del absurdo encarnado en el proyecto humano, son medidas legítimas para reconocer a los grandes cultores del género. Sin embargo, nosotros opinamos distinto y, para nuestra fortuna, reconocemos matices específicos, del todo encantadores, en los versos que brotan de las manos y la imaginación de las mujeres.
Por eso en esta edición hemos querido reunir piezas de tres jóvenes, y además hermosas, autoras nacionales, dueñas de una obra que bien merece la pena, y que ya ha sido reconocida, fatigada y premiada en Colombia y en muchos otros lugares del mundo. Sus vidas apasionadas, su inteligencia sensual y su feliz inscripción en el mapa de la actual literatura nos deparan, sin duda, algunas tardes felices y una que otra noche de esperanza inexplicable.

MYRIAM MONTOYA

Nació en Bello en 1963. Reside en París desde 1994. Autora de Fugas, Desarraigos, ambos libros traducidos por Claude Couffon. En 2004 apareció su antología Vengo de la noche. Es cofundadora y codirectora de la editorial parisina L Oreille de loup.

EL RIZOMA araña un reducto de luz
La carne con un último rastro de vida
reposa en las gavetas de la Morgue
Las raíces perforadas con alambre dulce
regalan la magia del bonsái
Un gen bombardeado revela el misterio de la humanidad
el espasmo del cobaya el logro del experimento

La luz filtra el orbe delineando
rutas de mercaderías de armas y de narcóticos
Una mujer kamikaze se inmola
el Día del Perdón.

ANDREA COTE

Nació en Barrancabermeja en 1980. Es licenciada en español y literatura de la Universidad de los Andes. Dirigió el festival de poesía de Barranca y colaboró en varias ediciones del festival internacional de Medellín. Ganó el premio mundial de poesía joven otorgado por la Unesco y el Festival de Macedonia. Algunos de sus libros son: Puerto Calcinado, Blanca Varela y la escritura de la soledad, Tina Modotti, una fotógrafo al desnudo y Casa Quebrada. Reside en los Estados Unidos.

PUERTO QUEBRADO

Si supieras que afuera de la casa,
atado a la orilla del puerto quebrado,
hay un río quemante
como las aceras.
Que cuando toca la tierra
es como un desierto al derrumbarse
y trae hierba encendida
para que ascienda por las paredes,
aunque te des a creer
que el muro perturbado por las enredaderas
es milagro de la humedad
y no de la ceniza del agua.
Si supieras
que el río no es de agua
y no trae barcos
ni maderos,
sólo pequeñas algas
crecidas en el pecho
de hombres dormidos.
Si supieras que ese río corre
y que es como nosotros
o como todo lo que tarde o temprano
tiene que hundirse en la tierra.
Tú no sabes,
pero yo alguna vez lo he visto
hace parte de las cosas
que cuando se están yendo
parece que se quedan.

LUCÍA ESTRADA

Nació en Medellín en 1980. Es autora de los poemarios: Fuegos nocturnos, Noche líquida, Maiastra y Las hijas del espino, así como de la antología El ojo de Circe, publicada en la colección un libro por centavo de la Universidad externado de Colombia.

ENTRO EN la fiebre. Desde mi ventana veo el nacimiento de los mares, colinas que la espuma reviste, novias muertas, sumergidas. Temo ser encontrada con esa visión, que descubran mi deseo de correr tras una legión de ahogados. El cuerpo se precipita, resplandece. Soy una con el todo; los pies me liberan del camino. Convulsa la espada, el oro del estanque. La llama va en ascenso, corta el hilo de la resistencia. Hay una mano perdida para la escritura, otra que la rescata, que sostiene las agujas del ser. No lo teje, sólo cuida de la verticalidad del sueño. No, no paro de caer. Mira esta lluvia de malva: ha encontrado otro linaje, un anticipo místico, un animal de fondo que se recuerda y nos recuerda.
Es el frío, la exaltación, la mano volcánica que te abre, y el goce.
No sueltes la flor.

Fuente: Con-fabulación
Leer más: POESÍA. ¿Cuál decadencia? Arcadia No. 32 http://ntcpoesia.blogspot.com/2008/05/poesacul-decadencia-arcadia-no-32.html

LLEGAR A ESTE LIBRO ES SORPRENDER AL ABISMO (Y AL MUNDO) CON LA BOCA ABIERTA POR KARINA VALCÁRCEL*

Ciudadelirio es el primer libro de poemas de Mario Morquencho, 80 páginas que contienen 30 poemas de versos largos y títulos a veces más largos todavía. Pero Ciudadelirio no sólo es un libro de poemas, como Mario Morquencho no sólo es un autor más. Ciudadelirio es un mapa que se despliega a medida de su lectura, que nos muestra rutas diferentes para conocer la ciudad, sentados desde la silla que Mario ha procurado para nosotros.

Conocí a Mario en el año 2006, en las reuniones del desaparecido o más bien travestido colectivo Heridita que en aquella época era integrado por 6 gatos. Yo estaba embarazadísima así que podríamos decir que eran seis gatos y medio.

Mario empezó publicando en soportes virtuales, en la misma página donde yo colgaba mis poemas de los veinte años, fue un chico de esta página quien llevó a Mario a mi casa y con el que me disputo el título de Augusto Ferrando, pero Mario en el fondo sabemos que yo te descubrí y a quien diga lo contrario lo espero a la salida del bar para agarrarnos a botellazos.

Esta iniciativa que Mario tuvo de poner en la web sus escritos es en esencia el primer paso al libro que ahora tenemos entre nuestras manos, es la decisión de compartir con el mundo su forma de percibir, interpretar y asimilar la vida. Es el reflejo del ansia por publicar y conocer a personas con las cuales sentirnos identificados, lo que me parece totalmente saludable además de necesario.

Cuarenta pasos más tarde estamos acá, presentando su primer libro.

Con Mario han sido muchas noches de caminata Quilqueña, ejercicios para escribir, reuniones domingueras, lonches improvisados, vino, cerveza, ron, pisco, recitales, charlas virtuales, confidencias y lecturas de amigos que están acá, presentes para celebrar y dispuestos a perder los órganos internos bebiendo poesía además del cañazo que seguro el amigo Jorge Flores ha traído camuflado en una botellita de pepsicola.

Es por esto que para nosotros significa tanto la publicación de este libro, de alguna forma hemos visto “crecer” a Mario y hemos compartido su gestación, aunque suene un poco gay, gestación que ha además ha sido larga e impaciente pero que finalmente nos ha traído una satisfacción enorme, el registro de su perseverancia en este mundo letrado y a veces traicionero.

Ciudadelirio está partido en tres: La ciudad, Sombras delirantes y Extracto de una noche Chaskera. La primera parte es un conjunto de textos que describen básicamente la ciudad de Lima, está el río Rímac, el parque Universitario, la siete tres y otros escenarios de la ciudad transformados por el autor, sin embargo no hablo de una descripción convencional, es la visión desencantada, pero sobre todo crítica e incluso protestante, rasgos que podemos distinguir en los versos del poema “A las afueras de una ciudad peruana”: (cito)

“Allá mueren miles
en los basurales de las afueras de la ciudad.
Tosiendo sangre
Tosiendo hijos
Tosiendo remordimientos.
Tras esa miseria se sienta en la costa
a dibujar algún sueño en la arena y preocupado
enciende un cigarrillo que humea año tras año (...)”

Y de forma más clara en el poema “Rímac” cuyo primer párrafo dice:

“Yo me molesto con la vida
-Y no sé por qué con ella –
Cuando paso el puente
y veo flotar cartitas de amor en heces por el río (...)”

Aquí se distingue otro rasgo de la poesía de Mario Morquencho, el sarcasmo con el que a veces sentencia y a veces aporta a la realidad, en “Parque Universitario” escribe:

“Crezco en calle tripulada de casonas
donde un loco es virrey en los rincones.”


Pero quizá el texto que mejor combine los dos rasgos ya mencionados sea “Asesinato en la calle Omicrón” que además está escrito en prosa, donde narra un asesinato y específicamente como el personaje se deshace del cuerpo envolviéndolo con páginas de periódicos:

“He optado por envolverlo con los periódicos pasados, envolver los restos, al cadáver cotidiano envolverlo con las noticias de la semana pasada, con el suicidio de ayer en un hostal perdido en la bruma de la madrugada en Lima, envolver sus extremidades con el abuso policial y la corrupción de los ministerios (...)”

Contrasta luego diciendo:

“Después de envolver al cuerpo como una estatua de papel periódico, como una obra de arte de lo que lees antes de ir al trabajo o lo que ves en las noches antes de dormir (...)”

Y finalmente nos esboza una sonrisa con estos versos finales que comparten el final de su venganza:

“El cuchillo en la mesa viste bermejo
y baila tango...
baila tango el muy pendejo.”

En “Sombras delirantes” el autor nos envuelve en una atmósfera misteriosa, paranormal y a veces nefasta, la muerte es el hilo conductor; este tema se evidencia en el poema “Rodillas muertas”, Mario escribe:

“Mientras mis ropajes caen
mis rodillas tiritan en oscuro pasacalle
donde cantando van las nuevas criaturas muertas del universo.”

Así como en el poema “Puerta” que nos deja con la sensación de un todo devastador:

“Quizá fue una estrella ambiciosa y caníbal
que devoró a los astros
arrasó con las galaxias y las vía lácteas
que nos consolaban
creció hasta tragarse la eternidad
y lo infinito”

Finalmente en “Extracto de una noche chaskera” se muestran dos cosas: primero la exploración del erotismo, que Mario realiza de manera cadenciosa, logrando versos impregnados de basta sensualidad:

“Tu blusa despliega las alas
y vuela en los instintos,
cede tu brasier cede
cede al placer cede.
Tu piel blanca, tus senos, ceden.”

Lo otro que se encuentra en esta última parte, es el registro de la noche y con mayor trascendencia de los recitales, están los textos creados para esas ocasiones, ustedes (los del colectivo) recordarán poemas como:”Espejito, espejito”, “Pequeño Quijote”, “Fe”, “Atmósfera” y aquel que Mario leyó en el recital de despedida en La Noche de Barranco y que hizo que se me descociera el corazón: “Y qué será mañana” del cual cito:

“y si a la hora de despedirnos dijéramos:
hay que leer
insistir
¡Hay que leer!
Después de la ceremonia
hay que leer
hay que leer después de que el león humilde
nos parezca tan bello en nuestra sobria existencia”

Para concluir, si tuviéramos que hablar de influencias, sería oportuno nombrar a César Vallejo y Oliverio Girondo, el uso de neologismos es una constante en la obra de Mario, siendo incluso el título de este libro un neologismo que resultará totalmente coherente para quien se dé una vuelta por estas páginas.

Paul Guillén me dijo una vez, medio ebrio, frente a mi propio editor y minutos antes de bailarme un perreo en el cumpleaños de Luchito Boceli, que para él Mario Morquencho era el mejor escritor del colectivo cadáver exquisito, y debo reconocer y afirmar con respeto y admiración, que no se equivoca.

* Palabras leídas la noche de la presentación el jueves 22 de abril de 2010 en el Salón Hora Zero-Bar Queirolo (Lima Centro).

miércoles, 28 de abril de 2010

Enrique Verástegui o la matemática total de las Rosas Por Juan Pablo Mejía*

Es necesario que se diga: Enrique Verástegui (Lima, 1950) es el poeta vivo más importante del Perú. A principios de los setentas presentó al público En los extramuros del mundo (Milla Batres, 1972), mítico libro que no sólo significó la apertura de su aventura literaria, sino también el punto de ruptura del discurso poético peruano de ese entonces. De ahí en adelante no ha cesado de escribir.

ALGUNOS APUNTES SOBRE SU VIDA

Enrique Verástegui nació en Lima el 24 de abril de 1950, pero pasó su infancia en Cañete, a 148 kilómetros al sur de la capital. Realizó estudios de Administración de empresas en la Facultad de Economía de la UNMSM, y de Sociología de la literatura en la École de Hautes Etudes en Sciences Sociales de París.

En 1975 escribió el guión de la película Cimarrones, realizada por Carlos Ferrand, y que durante la década del 80 recibió diversos premios internacionales en New York y Canadá. En 1976, con tan solo 26 años de edad, se convirtió en el becario más joven de Latinoamérica al ser distinguido con la prestigiosa Beca Guggenhein. Con el dinero de la beca viajó junto a su esposa, la también poeta Carmen Ollé, y su pequeña hija Vanessa, a las islas mediterráneas de Menorca, luego a Barcelona, donde se entregó al estudio de la mística negativa, para posteriormente trasladarse a París, lugar que fue testigo de su actividad literaria y bohemia hasta finales de 1979, y en donde comenzó la escritura de su importante proyecto poético: Ética, monumental libro en cuatro volúmenes organizados de la siguiente forma: I. Monte de Goce (o del pecado); II. Taki Onqoy (o de la redención); III. Angelus Novus (o de la virtud); y IV. Albus (o de la gnosis), y que pretende abarcar la totalidad de las disciplinas artísticas, científicas y tecnológicas.

En 1980, con el dinero de la beca agotado, regresó a Lima, desempeñándose como cronista del Diario de Marka. En 1985 ya separado de su esposa, retornó a la casa de sus padres en San Vicente de Cañete. Fue desde ahí que vio aparecer la mayor parte de sus obras. El ensayo El motor del deseo vio la luz pública en 1987, Leonardo apareció en 1988, en 1989 el primer tomo de Angelus Novus y al año siguiente el segundo tomo (ambos de libro primero de Ética). En 1991 publicó Monte de goce (Ética II), en 1992 la novela Terceto de Lima, que para Mario Vargas Llosa es “la mejor novela peruana de los noventas”. En 1992 también obtuvo el premio del V festival del cortometraje peruano por Enrique Veástegui: para vivir mañana, película realizada por Edgardo Guerra para Producciones el Pacífico. En 1993 publicó Taki Onqoy (Ética III). Dos años después el cuarto libro Ética: Albus, luego El modelo del teorema (1997), Ensayo sobre ingeniería (2001), Apología pro-totalidad (2002); y establecido permanentemente en el distrito de La Molina, en Lima, se publicaron Teorema de Yu (2004), hermoso poema constituido por 365 versos en composición alejandrina, que equivalen a los 365 días que le toma a la Tierra dar la vuelta alrededor del Sol, Yachay Hanay (2006), Teoría de los cambios (2009) y la novela Teorema del anarquista ilustrado (2009). Actualmente aún está a la espera de un editor que asuma el reto de publicar Ética en un solo volumen compilatorio.

En el año 2008 fue distinguido con el grado de doctor honoris causa por la Universidad Latinoamericana de la Investigación

ENSAYANDO UNA DEFINICIÓN

¿Pero quién es Enrique Verástegui?, le preguntaron en una entrevista: “una literatura” respondió sin titubear. Y es que desde sus inicios en 1970, junto a Jorge Pimentel y Juan Ramírez Ruiz, en Hora Zero, grupo poético y de connotaciones políticas (con un discurso vinculado a la izquierda), Verástegui mostró su gran talento, convirtiéndose pronto en la voz cantante de su generación. Su primera entrega, En los extramuros del mundo, que según el escritor peruano Fernando Ampuero fue “una bola de fuego en el corazón de sus contemporáneos”, remeció el ambiente literario de esos años, catapultando la fama de Verástegui a la calidad de genio, de acuerdo al calificativo del poeta Juan Gonzalo Rose.

Para Ricardo González Vigil, la obra verasteguiana se encuentra a la altura de Dante y su Divina Comedia. Y es que Verástegui, que le dedica a la escritura alrededor de 8 horas diarias, desarrolla su obra a través de tres ejes básicos que él mismo reconoce como su disciplina de trabajo: el espacio de la cultura, el espacio de la urbe, y el espacio de su propia experiencia.

En el espacio de la cultura encontramos su trabajo en las bibliotecas del mundo, y más precisamente en las lecturas de escritores como Lezama Lima, Kafka, Joyce, Cavafis, Sartre, a poetas como Li Po, Pound, Oquendo de Amat, Martín Adán, y entre otras personalidades a Carlos Marx, Einstein, Wiggenstein, para citar unos ejemplos.

Sobre el espacio de la urbe se despliega el trabajo de campo. Se cuentan para ello los parques, los amores solapados o perdidos; las calles de Lima, París, Barcelona o Cañete; la gente, su neurosis, y sus coloquios: el común intercambio de palabras dentro de una conversación cualquiera, pero que para Verástegui representa una de las experiencias más ricas en contenidos poetizables.

Ahora bien, el espacio de la experiencia personal es el resultado de la constatación de los dos anteriores. La atalaya en que se alza la escritura del poeta: “la exacta resonancia de la llagadura hecha palabra”, según Alonso La Torre.

LA MATEMÁTICA TOTAL DE VERÁSTEGUI

Para Verástegui la utilización de fórmulas matemáticas y diagramas de flujo en la construcción de sus textos, lo mismo que palabras, equivale a la actitud que deben asumir los escritores y poetas en la actualidad. No se extingue, como habían presumido los postmodernistas, la poesía con el avance científico, al contrario, ésta se fortalece con y en las nuevas tecnologías; se renueva, como un ave fénix, constantemente.

Verástegui ha tratado siempre de hacer una poética personal, que refleje sus intereses, que no son otros que los ideales de libertad, de conocimiento, de vida y de justicia; ideales que artísticamente se expresan en una estructura fielmente vinculada al concepto de perfección. Perfección entendida como belleza.

"Ahora concibo la poesía como una cuestión de tecnología, y antes la concebía como un proceso dialéctico de producción de signos de lenguaje”, afirma Verástegui. En ese afán es que el poeta logra fundar su teoría integral. En ese afán, que vincula la literatura con la economía y la filosofía, la física nuclear y la historia, con el cine, el ensayo con el poema, y el poema con la lógica moderna. Poetizar equivale para Verástegui a fusionar la matemática con la creación verbal, en pos de un objetivo supremo: totalizar el conocimiento humano.

San Juan de Lurigancho, abril de 2010

BONUS TRACK:
Enrique Verástegui responde


¿Por qué escribe?
Escribo poesía para darle un sentido a mi vida pero también puedo escribir novelas o ensayos para recrearme en las situaciones procelosas de la historia.

Al momento de sentarse a escribir, ¿necesita estar en un estado especial?
Me siento a escribir por el impulso de sentarme a escribir, y así puedo estar horas, días, años, o décadas.

¿Cree que la poesía es algo que a uno le sucede?
La poesía es una visión sagrada, es salirse de lo rutinario, encontrarse con lo nuevo en la mecánica de lo cotidiano.

Para algunos la poesía que usted escribe es demasiado críptica, alguien decía por ahí que Enrique Verástegui escribe para sí mismo.
Creo que en el extranjero me comprenden mejor, pues en una página web se dice lo siguiente de mí: “a través del tiempo ha ido desarrollado una lírica heterodoxa, iconoclasta, dejándolo a merced de los que lo califiquen como vanguardista pero que ni aún así logran comprender toda su obra”.

Después de una treintena de publicaciones, entre plaquetas, folletos y libros, ¿cuál cree que es el aporte de Enrique Verástegui a la poesía peruana?
Creo que el aporte de mi persona a la poesía peruana es el proyecto de ÉTICA, un megaproyecto para un país no acostumbrado a estas cosas. así, me ha tocado inaugurar lo mejor de nuestra historia a mí, sin quererlo.

¿Cómo ve la poesía actualmente?
Me gusta leer a los jóvenes porque tienen la inocencia de la juventud, mi misma hija, Vanessa, que es arqueóloga y antropóloga, escribe con esa inocencia.

Finalmente, ¿en qué proyectos está trabajando?
Estoy considerando si publicar en un solo libro los ensayos de El SABER DE LAS ROSAS, o si publicar en libro aparte mis trabajos sobre poesía peruana del siglo XX.

* Juan Pablo Mejía (Lima, 1982). Comunicador Social por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Dirige el sello “Paracaídas Editores”. Ha organizado concursos, encuentros literarios y recitales poéticos junto al Grupo Cultural “Nudo de Voces”, del cual forma parte. Poemas suyos aparecen publicados en diversas revistas y blogs de Literatura, así como en las muestras colectivas “Nudo” (2007), “Caja de Typos” (2007), “Cuatro” (2009) y “La imagen de las palabras (2009)”. Antologado en “Poesía Perú S. XXI: 60 Poetas Peruanos Contemporáneos” (2007). Publicó con editorial Dragostea “Balada de la piedra que canta” (Arequipa, 2009), su primer libro.

Fuente: OHCULTOS

SOBRE EL CONGRESO "TRAVESÍA LITERARIA DE MARTÍN ADÁN" Y EL HOMENAJE A RODOLFO HINOSTROZA

Dos Congresos, Coloquios u Homenajes que se han realizado o se están realizando en estas fechas nos han llamado poderosamente la atención. Se trata del Congreso internacional "Travesía literaria de Martín Adán" y el "Homenaje a Rodolfo Hinostroza". El Congreso se realizó el 21, 22 y 23 de abril en el Instituto Raúl Porras y en la Casa de la Literatura Peruana y fue organizado por la Academia Peruana de la Lengua, la Unidad de Posgrado de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, la Escuela de Posgrado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Turismo y Psicología de la Universidad de San Martín de Porres y la Casa de la Literatura Peruana. El Homenaje a Hinostroza se está realizando desde hoy día 28 hasta el 30 de abril en la Universidad Católica y en el Centro Cultural de San Marcos y es organizado por la Universidad Católica, el Centro Cultural Inca Garcilaso y la Casona de San Marcos.

Revisando las programaciones de los dos eventos nos parece un poco extraño que se consideré a pocos especialistas sobre Martín Adán y Rodolfo Hinostroza. Al parecer las convocatorias para los Congresos y los Homenajes ahora son cerradas. Debemos reconocer los aportes de Camilo Fernández, Federico Schopf y José Antonio Bravo sobre Adán, pero se hicieron extrañar los aportes de Luis Vargas Durand, Ricardo Silva Santisteban, Andrés Piñeiro, Mirko Lauer, entre muchos otros. En el 2003 la Universidad Católica organizó un Coloquio sobre Martín Adán que fue más importante en convocatoria y en aportes, por ejemplo, la presencia de André Coyné como conferecista. Ahora en lo que respecta al "Homenaje a Hinostroza" si bien están los aportes de William Rowe, Rocío Ferreira, Lucho Chueca y Fernado de Diego no entendemos por qué no están presentes Camilo Fernández ni Marcos Mondoñedo, los únicos investigadores que han realizado tesis completas sobre el autor de Consejero del lobo. ¿Es que acaso las programaciones se están armando por afiliaciones académicas? Es una inquietud natural que me produce leer las programaciones un tanto parciales de estos Congresos y Homenajes.

Olas de ají de colores: Amanecidas Violentas de Mundos de José Pancorvo por Salomón Valderrama

La idea de un regreso del inca no apareció de manera espontánea en la cultura andina. No se trató de una respuesta mecánica a la dominación colonial. En la memoria, previamente, se reconstruyó el pasado andino y se transformó para convertirlo en una alternativa al presente. Este es un rasgo distintivo de la utopía andina. La ciudad ideal no queda fuera de la historia o, remotamente, al inicio de los tiempos. Por el contrario, es un acontecimiento histórico. Ha existido. Tiene un nombre: el Tahuantinsuyo. Unos gobernantes: los incas. Una capital: el Cuzco. El contenido que guarda esta construcción ha sido cambiado para imaginar un reino sin hambre, sin explotación y donde los hombres andinos vuelvan a gobernar. El fin del desorden y de la oscuridad. Inca significa idea o principio ordenador.
En Buscando un Inca: Identidad y utopía en los Andes
Alberto, Tito, Flores Galindo

no sé: / respóndeme / poesía
si no serán tus turbulencias
que en la noche hacen sol
y oscuridad al mediodía
Haroldo de Campos

Infame turba de nocturnas aves,
Gimiendo tristes y volando graves.
Luis de Góngora y Cogote


Amanecidas Violentas de Mundos (Sol Negro Editores, 2009) del poeta José Pancorvo nos sumerge o nos arroja al difícil equilibrio de la diversidad, poderosa, débil, a veces, asfixiante y que permite la sobrevivencia en su aceptación/imposición por colisión. La belleza fuerte choca, encalla y la natural es la que siempre sobrevive, latido sobre latido, respiración sobre respiración, shock sobre shock no se apaga en artificios. El fuego que se creía apagado de antiguos sentimientos, de cruces forzados crece. Guerrear en esta poética es aceptar lo icónico y consuetudinario para brillar también por otras riquezas y pobrezas culturales en conflicto. Estas canciones jóvenes, terribles, de guerra, otras veces, de burla, de rezo, de grito, de celebración, de híbrida respiración, parecen apuntalar en un sacrificio libre, donde el río Rímac, vivo, discurre manchado de sangre, de heces, parece gritar en secreto hacia otra tétrica traición: ¿Qué alcalde rey elevará este gran río en pos de un jardín? Pero aún así es encomienda, quipe de luz; lo más propincuo al sentido de ofrenda, de entrega de los dones. La riqueza, para este punto, Perú, del mundo, del verano, de las primaveras eternas y de ficción: su don de creación, de aparición en los mercados, en los bares, en los cuarteles militares, en las religiones; camino al paraíso perdido parece haber crecido uno recuperado, de mixtura, crepúsculo, ocaso, arco iris, tornasol, tornadosol, hay un opúsculo concreto en esta poesía en escala de arpas múltiples astrales en pos de fusión vital, hay un huayno secreto que congoja sumado a un huaylas de explosión perenne, el yaraví sólo se insinúa, la chicha se eleva en figura fuerte, extensa, que devasta, y cree en un nuevo siglo, natural, clásico, aquí mismo, de escuela musical, bajo un cielo ácido de muchos cielos, de muchos ojos que viajan divinos de sueños, de transformación con trabajo. Esto se ve en ‘Marche Royale’: más niñas y siglos aparecen: así sea en el Ucayali / o en el jirón Huallaga friendo / marchando hacia el esplendor así sea. Dones de transparentes, invisibles, de fantasmas que ya se ven, que no se tapan la cara como en ‘Los Andes’ de Sérvulo Gutiérrez, de vergüenza, por ser de una cultura pura, telúrica, o sin brazos, por la impotencia, por la desigualdad de refrito en ‘Mito de la mujer y el vuelo’ de Tilsa Tsuchiya, o Alberto Quintanilla, con sus diablos coloridos, en masacre, oscuros y pendejos; la fusión se aparea hacia la perfección. La segregación natural ata y desata toda clase de cabos, la historia se recita, se reaprende, se olvida, se reescribe. Recuerdo la canción ‘I am cholo’ de D’mente común (grupo de rock nacido en 1994): Cholo... / La sangre del Inca corre por mis venas / las místicas leyendas no quieres creer / entre los andes y el cielo pude crecer / y una falsa ilusión me trajo aquí / abandoné mis tierras por ambición / mis sueños se derrumban en la realidad / por el color de tu piel te crees más que yo / pero tú eres cholo igual que yo. ‘Triciclo Perú’ de Los Mojarras y el inmortal Cachuca (nacido en 1992): Triciclo con zapato un vaso de chicha un buen reloj / camisas chucherías de todo en las calles y en montón / persigna la primera venta las calles están repletas / empuja el triciclo ambulante llamado PERÚ. O ‘Destruir’, hacia ciudad asesina, ciudad delicia, de Narcosis (nacido en 1984): La ciudad se me echa encima / toda esta mierda me asfixia / tengo que destruirlos / antes que ellos me destruyan. // Hay que destruir, / para volver a construir / hay que destruir, / para volver a construir. Todos contra la Anarquía dulce, sumando libertad, no la de Carlos Oliva: un estado de ánimo tan bello / como una flor amarilla en la noche: Anarquía / tuve que elevarme sobre ese amanecer / y dar pasos tan bellos. Siempre sobre/entre colores/sabores perfectos. Esta poesía hierve disímiles condiciones porque es hija/aborto/esperpento de un proceso largo y por miopía, y estupidez, repetitivo. Apogeo sobre miseria apogeo, y otra vez, miseria: es el rastro pestilente de la política económica peruana. Ya en los años 60 Javier Heraud escribía en su poema ‘Dos preguntas’: ¿Por qué será que todavía existen / infelices que nos hablan de una Lima / señorial, antigua, colonial y bella? / ¿Por qué quedan todavía desgraciados / que anhelan sin cesar la ciudad de los Reyes, / las tapadas, los balcones, la alameda, / si de eso sólo queda un basural de hambre, / de miseria y de mentira? (Poesía completa, Peisa, 1997). Los mayores dones en esta poesía de Pancorvo se aquilatan en amaneceres, en despertares profundos y profusos, hacia el reinado de lo mestizo. Se aceptan todas las culturas y todas las creencias, es un reino abierto y siempre hay una posibilidad, y un guiño natural hacia la guerra por ver otros colores fuertes, impredecibles en el cielo obscuro. Sucede así con las culturas fuertes. Es el caso de todas las que se desarrollaron en este reino de misterio llamado Perú. El poemario está lleno de visiones en ejercicio constante, cruzadas que golpean, dan un puñetazo, latigazo, como en ‘Los funerales de Atahualpa’ de Luis Montero, donde el único indígena, cholo, mestizo es el Inca y todo lo demás de figuración europeizante; pero más cercano al libro de José Pancorvo sería la versión pop del mismo cuadro de Marcel Velaochaga, donde aparecen: Abimael Guzmán, puño en alto, en pro de una reivindicación errática por modo, a Francisco Pizarro con oficiales del Ejército como piezas de un mapa fantasma, a Benedicto XVI, que bendice con una mano y con la otra cuelga la cabeza del ya cadáver Che Guevara, entre marines norteamericanos que fuerzan a los desconsolados indígenas fundidos con manifestantes obreros y un campesino escapado de los dibujos de Guamán Poma de Ayala: todo como historia fantasmagórica, de payasada, de la independencia del Perú.

En Canciones a La Eternidad Violenta, primera parte del poemario, aparece un despertar en la gloria de los locos bañados por el fuego que alumbra las amanecidas vivificantes y esplendorosas: solamente / de / madrugada / de Armas / solamente / de / tambaleo // me despierto levanto / como un mantarraya amarillo en la ola // por la Fuente me tambaleo / me tambaleo solamente / solamente en la Plaza de Armas (‘Plaza De Armas 360° En Tu Luz Perfectísima’). Recordemos que la Plaza de Armas, el Centro de Lima, ha sido tomado por el mestizaje, por la cultura chicha, por la riqueza que en ésta se eleva (el camino de Miguel Ildefonso que más me gusta), y que no fue fácil, por eso el poeta dice: mi tambaleo fue forzoso / violento / quebrantador (…) // cuando pude amanecer / ya se ponía el sol / y me salió otra razón (‘Canción De La Escalera Violenta’). La migración produjo fuerzas ahora incontenibles. Si al principio pareció que éstas invadían la llamada capital y su inocente serenidad que provocaba y aún provoca, porque nada se hace pensando en el futuro, vergüenza y rabia; hoy estas fuerzas de la migración están proyectadas hacia el mundo, de exportación cultural, por eso en ‘Canción De La Botella Violenta’ se dice: asaltamos el bar / asaltamos a las trabajadoras / asaltamos el mercado recién abierto / asaltamos el municipio y la casa de gobierno // asaltamos varias casas de gobierno / y los cuarteles subterráneos de las grandes potencias / nos adueñamos de los sistemas y de los antisistemas / y de los universos conocidos y desconocidos / y de miles de otras botellas rarísimas. El poeta vislumbra lo que le espera a esta gran cultura que trataron de borrar, de desaparecer. Pero allí están radiantes: César Vallejo, José María Arguedas, Alejandro Peralta (el que engrana máquinas, combustible y soledad en Ande y El Kollao), Gamaliel Churata, Alejandro Romualdo (el del poema que provocó que se compusiera ‘Canto Coral a Túpac Amaru’ por Edgar Valcárcel y el de Ni pan ni circo), Juan Ojeda y Óscar Colchado Lucio (el de Rosa Wanca, Lorenzo Taipe, Liborio y Wayra en Rosa Cuchillo y el de los cuentos mágicos en las aventuras de Cholito).

En la segunda parte, Estados Unimismados, ya no es la acción sino la intimidad que emerge, que crea hacia la permanencia, la continuidad de la cultura, así dice el poema ‘Com Poetría Entre El Sol e La Foja’: eternidad a flotar entre el sol y la página // la toda momento hasta espejo / la toda color hasta espejo / la toda escalera hasta espejo / la toda sortija hasta espejo / de haber durante parque el hambre luz // y en la sombra de las manos los siglos espejo / la todo espejo a la página. Se refracta lo aprendido, en la página en blanco se graba, se esculpe su belleza y bondades. Amanecidas Reaccionarias, Satánicas, Vulgares, Hieráticas y Mundiales, la tercera parte, nos fija, nos establece, nos reestablece lo comunicado en el principio, se alargan las notas, su naturaleza se funda en las culturas que estuvieron ocultas, pero que ahora enriquecen otras potestades, se habla de la mecánica de las facultades hacia la industrialización, tecnología de punta, y un boicot latente perenne en ‘Vulgo Cristalino’: los monstruos invisibles chinean a través / de la composición de los músculos y órganos / y manyan perfectamente cada músculo / cada hueso y cada jugo // y en la Avenida Brasil pueden ver el proceso / del helado de vainilla y los barquillos / en el esófago etc etc // los monstruos invisibles / saben que todo alude a otra cosa / y se atormentan oscureciendo la Av. Brasil / y cranean una lenta venganza / contra los humanitos recién bautizados. La riqueza, las señales de poder y el juego van de la mano; los poemas se parecen a un fardo andino por los ricos y diversos colores, ‘Vulgo Velocísimo’: sueño que soy un camarón / plomo pero // de madrugada de pronto / navegando en la mesa veo tu pronto / Desaparecer / y te escribo este correo. Estas señales también sugieren otros gobiernos, otros ejércitos, otro tipo de controles de riquezas, de nuevas riquezas reflejadas: se sacuden estatuas jurídicas y en el teatrín de la duda / los intestinos hacen jeroglíficos en el satín del hidrógeno / y predica el sarcófago feliz como robot / de ropaje tibetano cúrcuma y páprika sobre aguas / gaseosas melódicas que juegan con cráneos / e iguanas y escarabajos errantes al azar (‘Cambio De Piel Mundial: Primer Día’). Es la realización de la nueva urbehibris lanzada hacia el futuro.

En la parte final, Amanecidas Del Imperator Inca Rey En La Plaza De Armas De La Ciudad De Los Reyes, se da la culminación, la coronación del gran rastro, de la cultura que ha sobrevivido toda clase de padeceres en su transcurrir histórico a galope nocturno (en burro, como arlequín en burro). Pero no se habla, no se canta a un único sino a muchos, al común, que es heredero de este proceso histórico, hoy en éxtasis por creación. Es la coronación de un pueblo, de un reino, de un reino esplendoroso del color (alusión de Antonio Cisneros a la obra de Enrique Polanco), de un sentir, del que ya nos hablaba Manuel González Prada hace más de un siglo. Es una ‘Marche Royale’: la gran estrella serpiente así sea / entre Sicuani y Jauja moviéndose / copa o corona lo non pagava // casi nadando saca / la lengua sobre el ají y cae la chicha / rígida sobre las calabazas Huanca // e a maravilla lo han / los niños la vinieron a recoger estrella así sea / llena del buen loor de la mansa tierra saciada // más niñas y siglos aparecen: así sea en el Ucayali / o en el jirón Huallaga friendo / marchando hacia el esplendor así sea.

No todos fueron ignorantes, felizmente, no todos fueron estúpidos; allí están: Enrique López Albújar (el de ‘Ushanan Jampi’ en Cuentos Andinos y Matalaché), José Carlos Mariátegui, Abraham Valdelomar y Miguel Gutiérrez (el de Sacramento Chira, El Conchal y Sansón Carrasco en La violencia del tiempo y La generación del 50: un mundo dividido). Y más cometa ají.


Vox profundamente en lince.

martes, 27 de abril de 2010

TALLER DE POESÍA “A PARTIR DE CERO”

Expositor: Paul Guillén
Inicio: Martes 11 de Mayo
Horario: Martes y Jueves de 6:00 a 8:00 p.m.
Duración: 4 semanas
Costo único: 150 soles

INSCRIPCIONES Y CLASES:
MIRAFLORES
Teléfono: 980946876
E-mail: vane.martinezrivero@gmail.com


“La poesía no es una forma de entretenimiento, y en cierto sentido ni siquiera una forma de arte, sino nuestra meta antropológica y genética, nuestro faro lingüístico y de evolución”
Joseph Brodsky


1. Introducción

El taller busca implementar y estudiar algunas herramientas básicas en la creación de textos poéticos.

2. Programa

Sesión 1: ¿Qué es la poesía? Partes del poema: epígrafe, estrofas, cantos, secuencias, versos, cita directa, cita indirecta, dialogismo.

Sesión 2: Figuras retóricas. Aprender la técnica y luego olvidarla: imagen, metáfora, encabalgamiento, aliteración, anáfora, hipérbaton, etc. Ejemplos prácticos en César Vallejo, Martín Adán, Jorge Eduardo Eielson, Carlos Germán Belli, Enrique Verástegui y Róger Santiváñez.

Sesión 3: Fuentes emisoras de poesía: cosmopolita, nativista, mitológica y urbana.

Sesión 4: ¿El ritmo es todo en poesía?: uso y abuso de cacofonías, adjetivos, gerundios y gerundios seguidos de pronombre enclítico.

Sesión 5: El ritmo no es todo: las teorías de Ezra Pound y el verso proyectivo de Charles Olson.

Sesión 6: Vertientes básicas de poesía: surrealismo, imagismo, concretismo, oulipo, neobarroco.

Sesión 7: El poema en prosa: ritmo, variaciones y perspectivas.

Sesión 8: Rompimiento de los géneros literarios: realismo y metafísica, lirismo y narratividad, iconografía pop y alta cultura, cuestionamiento de la estructura poética y aceptación de las reglas, intención totalizadora y catarsis episódica, exhuberancia rítmica y atonalidad.

3. Metodología

El taller es de carácter creativo y se contará con corrección de textos de manera personalizada.

4. Materiales de trabajo

Los materiales serán entregados oportunamente por el coordinador del taller.

VIERNES 30: PRESENTACIÓN DE "Parte uno Parte dos Aparte Sin parte" DE ENRIQUE LEÓN

EstaNoEsUnaPutaEditorial presentará el libro de poemas "Parte uno Parte dos Aparte Sin parte" de Enrique León, el viernes 30 de abril de 2010, a las 7 p.m., en la Casa de la Literatura Peruana (Estación de Desamparados –a espalda de Palacio de Gobierno).

Los comentarios estarán a cargo de Karina Valcárcel, Raúl Heraud, Paul Guillén y Rafael García Godos.

"Parte uno Parte dos Aparte Sin parte", el cuarto título del sello editorial EstaNoEsUnaPutaEditorial, cuenta con una cuidada e impecable edición, cuya portada muestra una litografía del artista Alex Castillo, llamada "Lolita", quien además realizó cuatro ilustraciones interiores.
Enrique León nació en Lima en 1974.


Sobre el libro:

“Con una voz ingenua, pero convencido del poder redentor de la palabra cuando esta se convierte en poesía, el joven escritor local Enrique León publica este poemario en el que el amor, la soledad, la inquietud de las horas muertas y la angustia que crece con la distancia que nos separa del ser amado se conjugan nerviosamente para dejar crecer textos de cándida oscuridad y luminosa legibilidad. La idea, al parecer, es salir del inmenso universo vacío que anidamos dentro de nosotros mismos para acceder a esa realidad mínima y prosaica que podría acabar salvándonos la vida. […] El libro cuenta con una delicada y preciosista presentación que vale la pena resaltar”.
Francisco Melgar Wong. Diario El Comercio.

“EstaNoEsUnaPutaEditorial ataca de nuevo. Esta vez para presentar el poemario "Parte uno Parte dos Aparte Sin parte", de Enrique León. Desde hace buen tiempo esta editorial nos sorprende con alguna publicación, desde la primigenia "queridolucía”. "Parte uno Parte dos..." es un poemario intimista que intenta mostrarnos que no solo es una la persona poética, sino también la segunda parte y el aparte y el sin parte. Esa multiplicidad dentro de uno. […] Mención aparte merece el trabajo de edición. El diseño y presentación sin duda marca ya una distancia con la del resto de editoriales, transgresora, pero pulcra y atractiva”.
Ítalo Oberto-Besso. Diario La Razón.

“Enrique León en su poemario […] habla del amor. Pero no del amor en remolinos de cursilería, sino del amor como sentimiento de extrañez, de rechazo y de vacío. […] Con su poemario Parte uno, Parte dos, Aparte, Sin parte, enriquece el rico hacer del amor homosexual, hecho poético que lo liga a “queridolucía” de Rafael García Godos y “Polisexual” de Giancarlo Huapaya. […] Al leer este libro me he preguntado si realmente vale la pena, siquiera, preguntarse si el libro físico desaparecerá. […] La gran belleza de éste y de todos los que saca EstaNoEsUnaPutaEditorial, me hace creer junto a Ítalo Calvino que esto jamás sucederá” […].
Salomón Valderrama. El amor como sentimiento de extrañez y de rechazo.

“Parte uno Parte Dos Aparte Sin Parte de Enrique León nos muestra (Parte Uno) la exploración de una íntima verdad, el reclamo humano del superyó tras la autocensura impuesta por aquel Yo débil, que se ofrece siempre a la tragedia, a la desventura, donde los sucesos de la vida han sido, son, y serán siempre momentos inconclusos, realizados tan solo en la imaginación de aquel ser como un modelo jungniano de ensoñación, de auto castigo, donde la vida se transforma en una secuencia de actos fallidos, merecidos desde la visión del sujeto poético […]”.
Raúl Heraud. "Parte uno Parte Dos Aparte Sin Parte de Enrique León".


Más sobre el libro:

Recuento del año 2009: “[…] presento ahora los libros que me han interesado más entre los que he leído […]”. Por Víctor Coral.
http://luzdelimbo.blogspot.com/2009/12/poesia.html

“Última poesía peruana II: Cuatro voces. Cuatro libros”. Por Paul Guillén.
http://sol-negro.blogspot.com/2010/01/ultima-poesia-peruana-ii.html

“El amor como sentimiento de extrañez y de rechazo”. Por Salomón Valderrama.
http://musicadelfuturofrio.blogspot.com

"Parte uno Parte dos Aparte Sin parte de Enrique León". Por Raúl Heraud.
http://nidodepalabras.blogspot.com/2010/04/parte-uno-parte-dos-aparte-sin-parte.html

Evento en Facebook: http://www.facebook.com/enricleon?ref=profile#!/event.php?eid=110088245697375&ref=ts


Vino de honor
Lima, abril de 2010.
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http://noputaeditorial.blogspot.com
http://lajauladeleon.blogspot.com

SEGUNDA ENTREGA DE TV BLOG LITERARIO

Entrevista al poeta peruano Wilver Moreno Tineo from raul heraud on Vimeo.



http://tvblogliterario.blogspot.com

MIÉRCOLES 28: PRESENTACIÓN DE CIUDADELIRIO DE MARIO MORQUENCHO EN EL CHASKA DE TRUJILLO

POESIA DE MIÉRCOLES

-RECITAL POÉTICO

ROBERT JARA
MARTÍN BRINGAS
MARIO MORQUENCHO


-PRESENTACIÓN DEL POEMARIO
"CIUDADELIRIO"

lunes, 26 de abril de 2010

Del amor a los objetos por Salvador Olguín


Parte I

Hace alrededor de un año, debido a circunstancias que no viene al caso mencionar, comencé a explorar las relaciones existentes entre la fotografía y el fetichismo. ¿Por qué nos gustan tanto las fotografías? Las observamos compulsivamente, queremos tocarlas si se puede, hacerlas desfilar ante nosotros –veinticuatro por segundo–, mostrárselas a los demás. Inclusive llegamos a encontrar placer en destruirlas.

Existe una resistencia a admitir que objetualizamos a las fotografías arrastrados por un impulso fetichista, a pesar de que ya en 1985 Christian Metz, a través de un artículo publicado en la revista October, había explorado este camino, siguiendo una ruta insinuada por Roland Barthes en Camera lucida. Curiosamente, en su artículo Metz establece que dicha relación pasa por la conexión que ambos, fotografía y fetiche, tienen con la muerte. El fetiche, escribe Metz, ayuda al ego a lidiar con una pérdida, sustituyendo al objeto del deseo, que ha desaparecido; la fotografía, por su parte, sustituye un fragmento perdido de la realidad. A fin de cuentas ambos comparten la característica de ser objetos a los que el sujeto otorga características extraordinarias, y con los cuales se establece una relación libidinal, erotizada.

Los seres humanos entablamos relaciones amorosas con los objetos que nosotros mismos fabricamos. Aunque las exploraciones etimológicas suelen ser ociosas, resulta interesante considerar que la palabra fetiche proviene del portugués feitico, el cual a su vez se deriva del latín facticious, que significa fabricado, manufacturado. Es decir, la palabra fetiche, desde sus orígenes, ata dos conceptos aparentemente contradictorios: la creación humana de objetos artificiales, a través del trabajo, la técnica y el arte, por un lado, y la creencia de que ciertos objetos tienen vida propia, poseen una cualidad mágica y un poder que los hace únicos y que proviene de ellos mismos, por el otro. Es por esta razón que Marx emplea el término fetichismo para designar la fascinación capitalista por las mercancías: en las sociedades capitalistas, el intercambio y la persecución de objetos manufacturados parece cobrar vida propia –en los centros comerciales, en la bolsa de valores, en las tiendas departamentales–, ser independiente de los seres humanos, y oculta, por ello, el hecho de que estos objetos sólo poseen valor en tanto que hay trabajo humano detrás de su producción. Es más sencillo amar objetos que personas.


Parte II

Ahora bien, no todos los objetos son amados por igual. Las fotografías, como he dicho, son particularmente susceptibles de convertirse en fetiches poderosos; los vasos de vidrio, en cambio, parecen tener menos importancia. Otros objetos producidos por la tecnología moderna, como las computadoras, pueden llegar a ser objeto del amor humano más obsesivo.

Una de las más recientes fantasías al respecto de la vida de los objetos es la de la singularidad tecnológica. Se conoce como singularidad tecnológica a un evento apocalíptico caracterizado por la aparición de máquinas dotadas, por fin, de inteligencia; este evento es anhelado ansiosamente en algunos círculos transhumanistas. ¿Pero quiénes son los transhumanistas? El término transhumanismo ha venido a designar las ideas de ciertos intelectuales, científicos, académicos y aficionados que están convencidos de que, como dijera Nietzsche, el hombre es algo que debe ser superado. Los transhumanistas enfatizan la importancia que tiene el papel de la tecnología en esta tarea de superar al hombre. Según ellos, nuevos avances tecnológicos permitirán a los humanos expandir sus potencialidades mediante el uso de prótesis diversas, así como la aplicación de adelantos en materia de nanotecnología y biotecnología al mejoramiento del cuerpo humano. Estas aplicaciones generarán, según algunos, individuos con mayor memoria, capacidad de cálculo, fuerza física, etcétera: el sueño del cyborg llevado hasta sus últimas consecuencias.

Además de anticipar esta transformación de la especie humana, algunos transhumanistas han vaticinado que, en fechas próximas, los humanos seremos capaces de desarrollar inteligencia artificial, máquinas cuya capacidad intelectual superará a la de sus creadores y que serán, a su vez, capaces de construir nuevas máquinas aún más inteligentes. Este fenómeno, llamado singularidad tecnológica, transformará, dicen, de manera radical nuestro mundo, trayendo consigo una nueva era. Finalmente los objetos manufacturados por el ser humano tendrán vida propia: la magia del fetiche ya no será una fantasía, una perversión alienada, sino que será una realidad. El ser humano –o, mejor dicho, los seres posthumanos– habrán encontrado un interlocutor en el universo, una especie nueva, creada por ellos mismos a su imagen y semejanza, con la cual entablar, finalmente, una relación amorosa que sea correspondida. Como he dicho antes, es más sencillo amar objetos que personas; un objeto pensante, dotado de deseo, no es completamente una persona. No cabe en él la posibilidad del vacío, de la pérdida que acompaña todas nuestras relaciones con otros humanos. Los objetos no nos abandonan. Los objetos tienen, en cambio, la potencialidad de no morir.

Volveré a mi pregunta inicial. ¿Por qué nos gustan tanto las fotografías? No sólo existe detrás de este fenómeno un impulso por amar a los objetos; también hay un poco de narcisismo involucrado en ello. Queremos máquinas pensantes, pero las queremos antropomorfas. Las fotografías son, en ese sentido, algo especial: se trata de objetos que son producto de nuestro trabajo, hechos con nuestras máquinas, y que nos devuelve una imagen muy parecida a la de nosotros. Las fotografías llevan la huella de los humanos que las toman. Por otro lado, al ser fotografiados nos convertimos en cosas. Barthes afirmó que tomar una fotografía de alguien es un modo de transformarlo, al menos parcialmente, en un objeto. Al ser fotografiados nos convertimos en una imagen, y en forma de imagen podemos quedarnos inmóviles y resistir el paso del tiempo. Podemos ser objetos, y por ende entablar relaciones eróticas con otros objetos, alcanzar una conexión trascendental. ¿No es ése uno de los deseos secretos de todos los amantes, fundirse con el ser amado? Ya los egipcios sabían muy bien que algo místico ocurre cuando un cuerpo humano es transformado en un objeto. Ese algo tiene que ver, como he intentado decir en estas líneas, con el amor y con la muerte.

Salvador Olguín nació en Monterrey, México, en 1979. Ha publicado textos en las revistas Tierra adentro, Parteaguas, la Revista de literatura mexicana contemporánea de la universidad de El Paso, Texas, y el journal Anamesa, de la New York University, entre otras. Participó con un ensayo en el libro José Gorostiza. La palabra infinita, (editorial Tierra Adentro, México). Es autor de Siete días, pieza de teatro experimental basada en el poema Muerte sin fin de José Gorostiza, la cual ha sido representada en diversos espacios de la ciudad de Monterrey, México. Actualmente se encuentra realizando estudios de posgrado en la New York University, donde examina las interacciones entre la fotografía, la literatura y las prótesis mecánicas desde una perspectiva posthumana.

CIUDADELIRIO DE MARIO MORQUENCHO: LA BRÚJULA DE LOS MURCIÉLAGOS POR TULIO MORA

Mario Morquencho (piurano, de 28 años) es un caso atípico porque estudia una carrera científica en la UNI y escribe poesía. Los hay sin duda (Armando Arteaga, por ejemplo, es arquitecto), pero eso no invalida la primera sorpresa sobre su predisposición creadora. La segunda es que sus poemas de “Ciudadelirio”, publicado por Sol Negro, no están invadidos de lo que podríamos llamar una “deformación profesional”, como resultado de la influencia de su carrera, sino que fluyen más bien con el instinto de los sentidos. Desde el primer poema, “Ciudad”, que él concibe más bien desde la perspectiva de los cerros (o sea desde la periferia) que rodean la metrópoli, ya alude a “palabras-murciélago”, es decir al animal ciego que sólo puede orientarse por el sonido que emite un radar, para deambular por los dos lados de un solo mundo -la ciudad- y escribir sobre el inevitable contraste, aunque para ello recurre más bien a la imagen, al registro visual como un cronista que quisiera reproducir los más insólitos detalles de un lugar que le ocasiona el delirio, el frenesí y contra los cuales no puede combatir, solo testimoniar.

Me interesa el neologismo polisémico “ciudadelirio” porque encuentro en él hasta tres significados: el más obvio, que estamos frente a un texto-testimonio sobre la megaurbe (la crítica colombiana Consuelo Hernández menciona que la poesía latinoamericana casi inevitablemente es una escritura de la experiencia), sobre la que declara que aún no se acostumbra a ella (Morquencho vive en Lima desde hace cuatro años); el segundo, que intenta encontrar una hoja de ruta catártica frente al caos visual, al inmovilismo, a la indiferenciación de los rostros robotizados, automatizados, en un ensimismamiento que paradójicamente, a la vez que los reúne en una masa sin forma, es también un ajenamiento, una extrañeza y entonces el protocolo de la relación entre extraños y privados nace de la desconfianza.

Pero el tercero suma un elemento geográfico (el río), estamos hablando del Rímac, claro está, como otro símbolo de la bipartición espacial. Precisamente uno de sus poemas lleva ese título y lo que le sorprende, a un hombre habituado a la extensión inabarcable del mar, es que, como la ciudad que el río atraviesa, estamos ante un afluente que ni siquiera resiste la muerte: “¿Suicidarse desde allí? (se refiere al puente) -¡ni loco!”- y que si hubiera peces en esas aguas sufrirían cadena perpetua. Para Morquencho, otro hijo de Vallejo, este río “nos aborta/ hacia el vómito infinito/ de Dios”.

Un texto que ha optado por la regurgitación de la experiencia, por la expulsión orgánica de lo que asimila diariamente a través de los sentidos, no facilita a un lector clásico que quiere encontrar en la poesía la polémica belleza, sino más bien la empatía por lo atroz, por el horror y por lo grotesco. En buena cuenta los poemas de Morquencho podrían calificarse como un recorrido por la feria de la miseria que nos ha paralizado a los habitantes de Lima (me remito al poema “Stop”) y de la que solo quisiera dejar como testimonio la palabra.

Derek Walcott, ese poeta caribeño extraordinario, escribe en alguna parte de “Omeros” que los in-significantes, los invisibilizados por el poder y las asimetrías sociales, no tienen memoria de su pasado y si la tienen está deformada por la historia oficial. Por eso mismo, sus emisores asumen la escritura como un deber (digamos con la misma actitud ética, casi desesperada, de un Huamán Poma de Ayala) para capturar la escritura y convertirla en el instrumento de su testimonio (Morquencho compara a la poesía como un grafitti en una pared) en su tránsito no muy confortable por la vida.

Es lo que ha hecho este poeta que tiene en la primera parte de “Ciudadelirio” varios poemas de una factura muy consistente, como “La siete tres” (el número de un vehículo de una línea de transporte público) a través de cuyas ventanas recorporiza esos rostros sin rostro “que llevan una ecografía de día lunes”; o “Cine”, un apunte muy breve, pero logrado, que a partir del detalle menos visible (los créditos de una película) logra extraer un mensaje filosófico, “como la vida que despierta/ y la otra que se duerme/ junto a la ventana cerrada a la fantasía”; o como su versión premeditadamente caótica de la memoria histórica que le suscita el famoso Parque Universitario, escenario ya clásico en la nueva poesía peruana, desde la conquista española hasta el fenómeno de la migración, del que Morquencho se siente uno más entre provincianos y que para distanciarse de esa uniformidad -en la pobreza, en la frustración- regresa a “resucitar” a su habitación.

El más notable es sin duda el poema en prosa “Asesinato en la calle Omicrón” que comienza explícitamente con el reconocimiento de no ser nada: “Lo he matado. Me he vengado de los meses de invisibilidad. De ser como cualquiera”. En este caso, ya extremo, la palabra-murciélago es un cuchillo y el asesinato un alegato contra todo el sistema que ha convertido a la vida en “una enfermedad extraña que se llama olvido”.

Creo que si Morquencho sigue esta ruta podría depararnos gratas sorpresas en otras publicaciones. “Ciudadelirio” aporta también en esta nueva poética que se inició en los 70 cuando el registro multitonal sobre la ciudad despertó a los satisfechos y silenciosos, a los orfebres de una belleza que no exteriorizaba a los nuevos sujetos sociales que iban poblando Lima y todo el país. Pero no hay una sola belleza, eso es lo que Morquencho vuelve a ratificarnos, como los poetas que lo preceden, desde Hora Zero, Kloaka, Neón, hasta los más jóvenes de este siglo. Lo que hay es una geografía brumosa e incierta por la que el poeta avanza con la brújula de los murciélagos.

Dantes y la búsqueda de una utopía poética a través de los desplazamientos por David Antonio Abanto Aragón


Todo es, Poesía. Todo es, Poesía
Todo es si lo miras como el niño cualquiera.
Todo es si lo vives como la vez primera.
Todo es, Poesía, hasta tu mano fría…

Martín Adán

Han pasado once años desde la publicación de su primer libro de poemas: Vestigios (1999), hemos llegado al primer decenio de la nueva centuria y, junto con ello, a la aparición del libro número diez de poemas de Miguel Ildefonso (aunque como lo ha señalado el poeta los libros ocho y nueve —Todos los trágicos desiertos, el poemario a publicarse dentro de la colección Underwood, y Libro del exilio, ganador del Premio de Poesía PUCP 2009, respectivamente— son de inminente aparición): Dantes (Lustra editores, Lima, 2010). Su aparición es la confirmación de que el rico caudal creativo de su autor mana libremente incluso en tiempos de implacable estiaje y “retórico asombro” como los nuestros.
La aproximación a Dantes nos servirá para adentrarnos en sus horizontes creadores (en plural, no por casualidad como veremos) tributarios de la búsqueda total y para comprobar que su autor encarna, como pocos, la fascinación incesante ante la creación artística. Una fascinación múltiple que, en esta ocasión, lo ha llevado a recrear textos poéticos de sus orígenes como escritor.

Este libro deslumbra a cada paso por su ingenio verbal, su sentido del humor, la miscelánea de voces y la defensa de una ética natural de buscar el bien para sí y, a través de sí, para los otros.

Puedo escribir los versos más alucinantes esta noche, pero aún es de mañana, y no he desayunado, no he hecho la cama, no he hecho el amor siquiera. Mi amante ronca a un lado de la tierra, el otro lado está habitado por los chinos. Puedo escribir más de cien poemas de amor, de guerra, de otras mentiras, pero prefiero ahora salir a correr y respirar como los muymuys que pueden soportar la caída de grandes olas en sus delgados caparazones. Mi amante tiene a su vez su amante, y seguramente esa cadena se prolonga hasta llegar a ti, querido lector. (p.127)

Estamos ante una obra madura, construida durante décadas sin apresuramiento alguno, al margen de las tendencias dominantes en la poesía circundante, bebiendo de los modelos mayores.

El referente principal es Dante (el que da). De hecho, el título del poemario así lo explicita, Nombre preciso para mostrarnos al artífice del libro vital de afán totalizante (en vivencias, en conocimientos, en síntesis del legado histórico en rasgos líricos-épicos-y-dramáticos, en recursos idiomáticos y retóricos, en concertación cósmica del universo con lo humano).

Que el poemario se titule Dantes y no Dante puede aludir a un aspecto central en su poética de conjunto. El empleo del plural no debe llevarnos a confusiones. En Dantes no habla una voz con voluntad representativa, sino una voz que, con cambios y variantes acertadísimos, dialoga con ese otro que somos todos y nadie. Un nadie que se funde en todos y en todo.

La doble condición de poeta y de narrador que posee Ildefonso le ha permitido una suculenta conjunción, donde lo lírico se enriquece con lo narrativo (ganando en emoción, en sutileza alusiva), y lo narrativo se profundiza con lo lírico (alcanzando mayor agitación visceral, mayor densidad simbólica). Dantes es un libro que consigue una difícil síntesis entre lo lírico y lo narrativo: fusión armoniosa sin los excesos antilíricos y pro narrativos (inclusive pro reflexivos o pro ensayísticos) de muchos poetas de los sesenta, del setenta y ochenta.

El propio Ildefonso señala sus deudas mayores en la textura de sus composiciones y en sus versos. Los une el tema del viaje cual una búsqueda estética apoyada en fuentes bíblicas, místicas, filosóficas, florentinas, románticas, simbolistas, andinas, etcétera. Esos alcances, en las palabras —sumamente iluminadoras de su poética— del autor nos muestran que:

La poesía es o no es. Por ello, entre otras razones, mis constantes diálogos y homenajes, a lo largo de estos diez libros, a poetas, escritores y artistas en general, que nunca claudicaron en su misión, que supieron darle vida a la palabra, o palabra a la vida.

Las poéticas existentes no logran dar cuenta del misterio de la poesía. Solo han atinado a consignar vestigios de su fuego. Por eso, en la obra de Ildefonso, el vivir en permanente agonía al borde del aniquilamiento, entregado a la poesía. Y es que su obra recusa el intelectualismo del purismo mallarmeano y valeryano y colma de vida —de su agonía creadora— la poesía. Desde Vestigios hasta Dantes, en poesía (desde El Paso hasta El último viaje de Camilo, en prosa) viene ofreciéndonos una crónica de su existencia en trance de poesía en carne viva. Universal y totalizante, añadiríamos.

Su camino hacia el poema totalizante se torna claramente perceptible en la parte final de “Crestfallen (El exilio clandestino)”, logrado ejemplo de poesía narrativa. Sirva de muestra privilegiada el poema que cierra Dantes:

<11>:
Oías a Dylan Thomas esa noche en que tu alma se emborrachaba para siempre – las luces de Manhattan se reflejaban en el Hudson & les decían a los vagabundos del otro lado que esperen – que mañana tal vez será mejor el día – tan incierto era el amor que Jannis ebria con el pelo desordenado se recostaba al otro extremo de la barra – te miraba con los ojos casi cerrados & una mueca enorme que era su sonrisa – Thomas si este mundo paralelo de las palabras se tragara la cruda realidad de la poesía – si aquellas luces de neón fueran la luz de todos los sueños o si cada destino se quebrara como una canción... un blues de Jannis – pero dibujabas un par de ojos en esa noche – pusiste una hoja en la barra y sacaste tu pluma – dibujaste un par de ojos pero lo que querías era hacer una mirada & hecha la mirada hecha la lágrima Thomas

Poética de la Modernidad. Conduce al hallazgo y sofoca la egolatría en el exilio liberador que da vida nueva a las constataciones de la vanidad de la existencia, la ignorancia humana y la precariedad del lenguaje frente al misterio de todo lo existente.

aquí descansa Federico / sólo este exceso de corazón

Más allá de la aceptación del abandono (descanso) como forma de superar (en el sentido dialéctico) una etapa de la escritura poética (como “exceso de corazón”), está la ratificación final de la obra que se abandona para vivirla cabalmente a plenitud.

La aparición de Dantes nos convida a acercarnos a la obra de Ildefonso tanto a quienes tienen la dicha, por desconocerla, de descubrir tal tesoro, como a los viejos aficionados a sus textos para reafirmar su goce de lectores (diremos mejor relectores) con renovada afición. La modernidad atemporal de la obra del poeta es la mejor garantía de que ni unos ni otros se sentirán desilusionados.

Independencia, ciudad fantasma de Lima - abril de 2010

La erupción del lenguaje del alma o Collage de viaje de John Martínez por Gladys Mendía

Si hay algo que me agrada de la tradición y actualidad cultural de Perú, es la numerosa cantidad de grupos literarios, cada uno de ellos en constante producción de revistas y fanzines, de recitales y encuentros.

Fue entonces en el marco del Festival Cielo Abierto 2009 (organizado por el poeta John López y el Grupo Literario Anábasis) en la Ciudad Sagrada de Caral donde conocí a John Martínez (Lima, 1981), comunicador social, fundador y editor de la revista Marc el loco y el fanzine Lithopia. Puedo decir que la tierra tembló cuando recitaba sus poemas, aquel sacudón que llegó hasta el alma hizo que me acercara a hacerle algunas preguntas. Y ahí me presentó a Collage de viaje (Ediciones Altazor, Lima, 2009).

Al leerlo, al experimentar toda esta poesía multitemporal/multiespacial, siento que me faltan herramientas para describirla, para acercarme a ella desde la palabra. Por un lado, está la imagen, fuertes proyecciones insospechadas y geniales:

Luz de árboles decapitados

atravesando la penumbra

única representación afásica

de las catástrofes intangibles.

por otro, está la memoria y lo reflexivo del ser humano en la vida urbana/cosmopolita:

Fotografías colgadas en la web

-resurrección de un tiempo que fue mío-

abriendo una marea si me siento frente a la pc

Y tú recuerdo tus ojos color caña dulce

Color de licor rosarino y gotas de té

de ojos q me abren y de senos q se encienden

cuando el amor se hace polvo y cae lento al mundo.

Collage de viaje, me va llevando desde lo lírico hasta lo coloquial y narrativo, con tal delicadeza brutal, con tal potencia sublimada que no se puede más que entregarse a estas visiones del caos; el decir, su carnicería, la sufrimos en cada verso, “el cadáver del lenguaje” se pierde en la desolación y el hastío latente de nuestros días: ”cadáveres de niños / emergen de mis venas / donde barcos de corsarios fantasmas / luchan contra la pérdida de luz “. No hay esperanza en este “destino de caer”, pero hay presencia, hay voces, incendiadas y cercenadas, pero voces al fin y al cabo: “escribir es tomar el océano / con la mano cercenada.”

Es fácil sentirme identificada con este poemario, celebro con escándalo el gusto por lo abismal, por la caída lúcida y la pregunta sin respuesta que siempre acecha en “la fisura del insomnio”…pero a veces, en medio de todo esto, hay unos ojos que aunque lejanos acompañan y logran burlar el dolor:

Aunque la distancia terrestre se aproxime

con su doloroso tatuaje de adiós

nosotros

secretos dueños del mundo (todavía vida)

caminamos separados pero juntos

para cambiar la vida y redimir la muerte.

Je t´aime.


***

John Martínez Gonzáles. Lima, 1981. Gestor de encuentros multiartísticos en diversas ciudades de Perú. Fundador y editor de la Revista Marc el loco y el Fanzine Lithopia. Se graduó como comunicador social en una universidad con nombre de santo católico. Ha publicado COLLAGE DE VIAJE ( Ediciones Altazor, Lima, 2009)

Gladys Mendía (Venezuela, 1975). Técnico Superior Universitario. Estudios de Licenciatura en en Letras. Traductora del portugués al castellano. Sus libros: El tiempo es la herida que gotea, Paracaídas Editores, Perú, 2009 y El alcohol de los estados intermedios, Editorial El Perro y la Rana a través del Sistema de Imprentas Regionales del Estado Táchira y Nadie Nos Edita Editores, Venezuela, 2009. Es editora de la Revista Literaria Latinoamericana Los Poetas del 5, desde el 2004. http://www.lospoetasdelcinco.cl/

Presentación de Sueños para Kurosawa de Raúl Zurita en NY

PEN PRESS
Plaquettes de Poesía

tiene el agrado de invitar a la presentación de

Sueños para Kurosawa
de
Raúl Zurita

la cual consistirá en una lectura bilingüe de los poemas
y una entrevista al poeta por su traductora al inglés,

Anna Deeny

Este viernes, 30 de abril, a las 7:00 pm.

en

McNally Jackson Bookstore
52 Prince St. (bet. Lafayette & Mulberry)
New York, NY 10012- (212) 274.1160

www.edicionespenpress.com

NÚMERO 6 DE LA REVISTA BOCADESAPO



SUMARIO
Editorial
El mito del logos. Vasilis Vitsaxís

Dossier Traducción
La traducción en Latinoamérica. Walter Romero
Sylvia Plath: Rayando fotos familiares. Susana Villalba
El señor de los anillos: El derecho y el revés de una poética. María Inés Arrizabalaga
Denise Levertov: Profanar lo sagrado. Sandra Toro
Poesía italiana actual: una tierra inestable. Diego Bentivegna
Mitología celta: La traducción, un oficio de alto riesgo. Reinhard Huamán Mori
El arte de Arnaldo Antunes: Las cosas. Violeta Weinschelbaum
Poesía mapuche: El idioma silenciado. Liliana Ancalao

Homenaje
Leonardo Favio: “No me voy a morir porque no me voy a estar quieto”. Eduardo Rojas

Ensayo
El arte de la contraconquista: La salvación según Lezama. Raúl Antelo

Cultura
Escorzos sobre terrorismo e imagen. Jimena Néspolo

Historieta
El inivisor. Salvador Sanz

Reseñas y más

La obra de tapa, al igual que las imágenes del Dossier pertenecen a las series “Árboles” y “Células” de Ivana Roitberg Strajilevich.

http://www.bocadesapo.com.ar

jueves, 22 de abril de 2010

Intereses creados y la casa de Carlos Oquendo de Amat por Christian Reynoso

El INC de Puno ha dejado sin efecto la Resolución Directoral Departamental Nº 001-94 que declaraba como Patrimonio Cultural Monumental de la Nación, al inmueble –casona– donde nació el poeta universal, puneño de nacimiento, Carlos Oquendo de Amat, ubicada a pocas calles de la plaza de Armas de Puno, alegando absurdamente, según la Resolución Nº 043/INC-Puno de 28/10/09, que la anterior “no constituye un acto administrativo”. Al mismo tiempo, ha corrido el rumor de que el actual propietario de la casona, un empresario hotelero que compró la casa hace algunos años a la familia Catacora Pino, ahora, favorecido por la disposición del INC, tendría la intención de demolerla para construir un hotel, echando al olvido el valor histórico del inmueble, no sólo arquitectónico sino cultural y literario.

La situación ha salido a la opinión pública hace algunos semanas a través de algunos medios de comunicación, azuzados por las distintas comunicaciones informales de rechazo que han circulado de parte de algunos familiares del poeta y amigos del ámbito intelectual y literario de Puno y Lima preocupados por el asunto.

Ciertamente, el año 2005, alentados por el cumplimiento de los 100 años del nacimiento de Oquendo, diversas instituciones culturales y la municipalidad provincial de Puno, rindieron un homenaje al autor de “Cinco metros de poemas” colocando una placa conmemorativa en el referido inmueble, destacando su nacimiento en dicho lugar. En el 2006, los propietarios de la casona, literalmente borraron la placa al pintarla en su superficie con el color de la pared, hecho que hasta el día de hoy se mantiene así. Nadie dijo nada. En la actualidad existe un restaurante de expendio de “salchipapas”. Hubo también desde el 2005 por parte del Instituto Americano de Arte el intento de convertir dicha casa en un Museo o Casa de la Cultura Puneña, no obstante no logró traducirse en una propuesta concreta.

En ese sentido, hoy que nuevamente la casa de Oquendo hace noticia, cabe preguntarse, ¿por qué después de 16 años, de un momento a otro, el INC de Puno ha decidido emitir la mencionada resolución, justo en momentos en que el director de esta institución, Carlos Landa Gamio, acaba de dejar el cargo? Es un tanto extraña la decisión y, por ello mismo, se presta a suspicacias, ya que de por medio, podrían existir intereses creados. Asimismo hay que preguntarse, ¿cuál sería el interés del INC por dejar sin efecto el valor intangible del inmueble? El ex director y el nuevo director, Gary Mariscal, deberían responder y aclarar estas preguntas.

El empresario hotelero aludido y de quien se dice que habría tenido injerencia en la decisión del INC responde al nombre de José Butrón Calderón. Médico de profesión sin ejercicio activo, proviene de la provincia de El Collao y es dueño de los hoteles de tres estrellas Balsa Inn en el cercado de Puno. Uno construido hace 6 años y otro, hace tres, además de tener otros dos en la ciudad de Arequipa. En el mundo hotelero y empresarial puneño es vox populi de que su capital como la de otros empresarios, procedería de actividades supuestamente relacionadas a lavado de dinero y narcotráfico que a menudo se dan en la provincia de El Collao y en otras zonas de la región. Hasta el momento Butrón Calderón no ha dado ninguna declaración al respecto.

Recordemos también que la labor del ex director del INC Landa Gamio ha sido cuestionada en reiteradas oportunidades ante su ineficacia y falta de intervención en distintas casos que tenían que ver con el patrimonio y la riqueza cultural de Puno como el caso de las pinturas rupestres ubicadas en el distrito de Corani, provincia de Carabaya donde se realizaron actividades de exploración por parte de empresas mineras donde, sencillamente, el INC no dijo nada. Así mismo las denuncias de destrucción del centro arqueológico de Chichaccora también en Carabaya, a propósito de los trabajos de la carretera Interoceánica, que evidenciaron que el INC no contaba con ningún Registro de Sitios Arqueológicos de la región Puno, según refirió la empresa constructora.

Por otro lado, es cierto que las distintas instituciones culturales de Puno no cuentan con ningún presupuesto o si lo tienen es muy exiguo. Razón por la cual no podrían financiar ni hacer sostenible un proyecto de rescate y revaloración de la casa de Oquendo, por ejemplo, convirtiéndola en una Casa-Museo o Museo de Arte Popular como lo propuso el Instituto Americano de Arte, institución cultural próxima a cumplir 69 años y que dicho sea de paso espera un presupuesto del actual alcalde provincial Luis Butrón Castillo que hasta el momento no se ha materializado.(Léase: http://www.losandes.com.pe/Opinion/20070427/6350.html)

En ese sentido, si instituciones que cuentan con presupuesto o que al menos pueden gestionarlo, como la Municipalidad Provincial de Puno o el Gobierno Regional, se interesaran por el asunto cultural de la región, la realidad sería distinta y no estaríamos ante la amenaza de este “crimen cultural” que se pretende hacer. Ciertamente el problema va más allá porque no existe un plan cultural regional a largo plazo ni mucho menos la intención de articularlo desde los responsables de las comisiones de “cultura” de las instituciones de la región.

En Puno no hay una visión cultural turística de parte de las instituciones ni de parte del empresariado. De tenerla, respondiendo a una inversión pública o privada, muy bien la casa de Oquendo, por ser un poeta de renombre mundial, equipándola de la manera adecuada, podría ser un referente turístico para los propios peruanos y extranjeros. En esa lógica, también de otros poetas y artistas puneños importantes como Gamaliel Churata, Dante Nava, con los que se podría articular un “tour literario artístico”. Por ejemplo, sin ir muy lejos, en Chile, tanto en Santiago como Valparaíso las tres casas de Pablo Neruda son Casa-Museos que sirven para acercarse al poeta y a su obra y al mismo tiempo, generar turismo cultural.

La casa de Oquendo no está abandonada por la intelectualidad puneña, no como aquella otra de Abraham Valdelomar en Ica, olvidada a su suerte y que con el terremoto del 2007, terminó por derrumbarse, encontrándose actualmente como un terreno baldío. Por ello mismo, la casa de Oquendo debería mantenerse intacta y más bien, puesta en valor como tal. Está en las manos de la opinión pública impedir que se concrete su destrucción. Más allá de las argucias legales debería prevalecer el valor mismo de la figura de Oquendo como poeta universal y de quien nada menos tenemos como riqueza material el lugar de su nacimiento.

Tan importante como descontaminar el lago Titicaca, o rendir devoción en cualquiera de sus formas a la Virgen de la Candelaria, es preservar la cultura arquitectónica de una ciudad y con mayor razón si ésta otorga identidad, historia y conocimiento al tiempo y a las futuras generaciones. Así como más allá de ciertas críticas, la antigua Estación de Desamparados en Lima ha sido convertida en la Casa de la Literatura Peruana.

martes, 20 de abril de 2010

OCHO TEXTÍCULOS DE ARCADIO LEOS


el lugar más común del mundo


joe tiembla bajo la regadera mientras escucha echoes a volumen 33
tirita las tonadas trocando muecas en ruiditos resonantes
ha fumado un porro ancho como el dedo de un dios
corta
el agua garrapatea seca una idea hacia la hoja y sale
rumbo a una lectura de poesía a la cual no llegará


***


joe gusta de muchachas hermosas llenas de alcohol
otras veces
otras
tan dañinas como las demás



***


joe piensa con tristeza que sus textos fueron escritos en gran parte por egoísmo
y se vale de sucias tretas para enganchar lectores
sin devolver algo a la poesía


***


joe piensa que sus nalgas
no valen por su volumen
sino por su valor
sentimental


***


acaba de ver por televisión a un amigo
/ tomas de apoyo sobre el tema del amor /
el director de psicología de la universidad
hablaba sobre encanto y relaciones constructivas de ese acto
menciona palabras como desgarre y alcoholismo
joe no encuentra en este caso mejor definición


***

llorar es de maricones dice joe
se revuelca en su propia mierda
y bebe la cerveza gimoteando
escucha el mismo disco
una otra vez


***

las piedras
contienen dureza : el combustible
de la pausa


***


entra disparando a una biblioteca
perdigones hacen blanco en los libros de literatura inglesa blam blam
patea anaqueles
percute
derribando estantes se dirige a literatura medieval
blam blam
fundidos por el suelo muchos libros
literatura hispanoamericana francesa suiza contemporánea blam blam
media gradería en astillas volúmenes en llamas
familias enteras de incunables arrasadas
joe abandona sonriente el edificio
se niega a silbar



***

Arcadio Leos (Chiapas, 1973). Premio Nacional de Poesía Joven Aguascalientes en 2002. Ha publicado en periódicos, revistas y antologías en México, España y Estados Unidos, países donde además ha impartido talleres y conferencias. Ha publicado los libros de poesía “La trampa” (2003) y “la galaxia es un momento” (2010). De 1998 a 2007 enseñó literatura en varias universidades de Nuevo León, México. Ha trabajado en prensa, radio y televisión. Recientemente obtuvo el grado de Master in Fine Arts otorgado por New York University.

TRES POEMAS DE ANA MARÍA FALCONÍ


POETA

No tengo un busto de Palas para esperarte

Oh poeta tenebroso

Mis pensamientos hacen temblar la ventana de mi cuarto

Cuando el viento llega en el momento justo

Y alimento a un enorme cuervo como un ladrillo abierto en la pared


Te hablo indiscriminadamente mientras sangro maldigo cada conversación

Insulsa

Y siempre cada noche

El tiempo me encuentra desnuda llena de plumas negras


Disecciono alas hasta la saciedad

Cuento uno a uno cada hueso Cada punto de inflexión

Solo para encontrar tu secreto


Cuervo

Cuervo

Cuervo


No habrá bálsamo en Galaad

Que me sane de tanta blancura.



RÉQUIEM II


Desde los postes hablan sin voz los gallinazos. Sus cuerpos encorvados entran al cielo sin palabra. Leo lo que dicen como un libro. El crepúsculo se hace difícil cuando no están.

Un ejército de golondrinas levanta vuelo. Entonces en la corteza desprendida de un sauce te mando un mensaje por el río.

Sigo su curso arrastrando las ramas erizadas de la orilla. Mi cuerpo se inclina buscando un destino o una piedra. Paralelo a ese bosque, el bosque arrastra otro bosque. En un árbol misterioso encuentro una palabra tuya: Tesoro.

Luego miro los postes vacíos, el cielo pálido y sin aliento, y un presagio sin forma cae sobre mí

-Me mataste-te digo, me digo- Los pájaros ya no enviarán señales.



ÚLTIMA PARADA

No quise dejarte

Esperándome en el bus

Mientras el sueño seguía

Y avanzaban mis pies por el polvo

Como una película de seda


Alguien se arrojó a una piscina

El sonido del agua mezclándose

Con mi propia voz

que pedía algo


Me dirigí hacia un sendero pedregoso

Sin importarme

Ni tiempo ni distancia

Ni que tú esperabas estático

Ausente en un presentimiento


De pronto emprendí el regreso

Bajé por apretadas malezas

Que parecían clavarse en mi frente


Hasta que encontré lo que andaba buscando


Una Manzana

Cuando volví para dártelo

No estaba el bus No estaba el sueño.

***
Ana María Falconí. Poeta, traductora y directora de la Revista PELÍCANO, considerada por la crítica como una de las mejores revistas literarias jóvenes. Ha traducido al español poemas de Anne Sexton, cuentos de Joyce Carol Oates, y al inglés poemas de algunos poetas peruanos. Ha publicado en revistas, plaquetas y periódicos locales. Publicó el poemario Sótanos Pájaros. Los tres poemas que damos a conocer forman parte de su nuevo libro: Desvelo Blanco.

La mente reposa, se disloca y se tranquiliza ebria: Teoría de los cambios de Enrique Verástegui por Salomón Valderrama

La materia es dura, / la materia es indestructible: / por lo tanto / la materia es incomprensiva, / la materia / es cruel.
‘La cabeza contra el muro: Conclusión filosófica moral’, en Taberna y otros lugares (Premio Casa de las Américas, 1969).
Roque Dalton

Muchos escritores, especialmente los poetas, prefieren dejar creer a la gente que escriben gracias a una especie de sutil frenesí o de intuición extática; experimentarían verdaderos escalofríos si tuvieran que permitir al público echar una ojeada tras el telón, para contemplar los trabajosos y vacilantes embriones de pensamientos. (…) Consiste mi propósito en demostrar que ningún punto de la composición puede atribuirse a la intuición ni al azar; y que aquélla avanzó hacia su terminación, paso a paso, con la misma exactitud y la lógica rigurosa propias de un problema matemático.
‘Método de composición’: Hacia El cuervo, símbolo del recuerdo fúnebre y eterno.
Edgar Allan Poe


Después del conocimiento parece que la mente reposa, se disloca y se tranquiliza ebria. Parece ceremonial su gran quehacer. Porque la mente arguye la revolución en élla se erige por su saber que inevitable libera, empieza a perfumar otros sonidos, otras formas, otros métodos. La mente en su equilibrio de humanidad regala salidas, fugas rápidas, instantáneas al hombre preparado, puro para recepcionar un nuevo sentido catapultado, un nuevo saber trazado en las cuerdas, en los latidos luminosos del hombre libre que las pergeña como grandes huellas delicadas hasta su propio peligro. El creer, el licor, la ebriedad de creer en lo trazado propio. En la locura propia. Pero bañada, ebria de hermosura: en la cuestión de fe. Más allá de lo planificado, más allá de lo medido en la pre-claridad. Lo dicho en signo atrapado parece escaparse y estar vivo como un fuego secreto que se acrecienta con cada lectura. El signo arde, su poder parece siniestro pero perfuma, quiere hablar de música lejana, se divierte, le preocupa al gran amigo prisionero del mundo. La serenidad evidente del poeta nos engaña porque él eleva, construye, causa la revolución. Ese delicado aroma del limonero nos sobrecoge en revelación: El azahar perfuma intensamente el universo (‘Sobre La Revolución’).

Hay dos clases de cantos, los que predicen lo que aún no ha llegado y parecen levantar un siglo futuro, encontrando el nuevo quehacer del hombre vulgar. Hay otros menos arriesgados que le cantan a la filosofía que pasó con el árbol frondoso de las frutas que ya maduras brillan o podridas se precipitan en búsqueda de los suelos, formando parte de la diversidad del mundo. Los dones fabulosos que nos enfrentan solitarios. Una mente que clasifica mentes: que desata una hacia la felicidad. La filosofía profetiza felicidad a los hombres, / pero el hombre vulgar sufre. (‘Philosophy’).

El hombre y su invención intenta, es su juego, aliviar el destino del hombre, otorgarles facultades y potencial para realizar deseos y poder caminar redondo, perfecto, exuberante como el mundo. En la flor de fuego y de agua, de contradicción, de hermosura. Renovando o combatiendo la poderosa obscuridad, perfeccionando la luz y el día: Todo −lógica, matemáticas, ciencia- es tu cuerpo, / esa razón práctica de Kant, que Hegel, / en nombre del Estado, contradice. / El Estado es superfluo, y Hegel un patán. / El imperativo categórico es orgasmo, es felicidad (‘Philosophy’). Contradicción que nos eleva y deforma provocando la risa sublimizada, la más peligrosa risa, tal lo discernía Emilio Adolfo Westphalen: −yo propondría colocar una bella reproducción fotográfica del número 69, en lugar de la imagen del Corazón de Jesús, en todos los hogares, como ejemplo gráfico de la superación dialéctica de la contradicción lógica− sonríen al recordar las leyes de la naturaleza que les enseñaron en la escuela y sonríen también al recordar la mirada mucosa, que realmente parecía salir más bien de la nariz y no de los ojos, del cura que agitaba sus orejas de elefante oyéndoles acusarse tímidamente de «malos pensamientos». ‘Detrás del telón’, en Cuál es la risa (Editorial Auqui, Barcelona, 1989, imprenta artesanal de Vladimir Herrera); edición no consentida por el autor.

Se asocia la perfección verso con verso apareado, el poema se cruza de sabiduría que embelleció instantáneamente; la belleza del uno se reparte, se multiplica en la belleza de la amada, de las delicias de la vida. El Bosco es producido para asociar muchas artes que en la mente se trazan haciendo El jardín de las delicias, pero no ése, de la tortura en el poder de los sentidos, en este jardín se ceremonia una alegría en equilibrio para evitar la desesperación: se habla de la juventud, de la rebeldía que en ésta se eleva pájaro deformado en constelación, como una purificación del mundo, se asocia juventud con libertad sagrada, un ensayo para reportar la vida adulta, grave, mayor, parece que la consolidación de algún pensamiento también es condena porque se convierte en imposición, por su capacidad invasiva y por lo tanto llena de poder. Para la juventud es no-verdad, atrevimiento, tiene que ver con el espíritu colorido, poderoso, amenazante, bañado de final, de féretro se descuelga: Cabalgar en campo traviesa con una espada / desenvainada / parece ser un ejercicio de juventud. (‘II, Epistemology by Tv’). Al mismo tiempo se habla de una contra juventud en el sentido de ensayar para aprender. El joven es impulso, grito, brío y muchas veces, como dice el poeta: comete errores siempre. Es el precio de la juventud, pero sin élla no hay maravilla, no hay resquicio alucinante, no hay viaje. En este punto, alejarse de la juventud es morir. El poeta Enrique Verástegui, acepta esto y brilla por joven, en plenitud, resplandece, cambia de color, levita, ensaya un sacrificio angelical que siembra conocimiento cuya imagen proyecta peligros, peligros en el sentido de creación. Se elevan los fantasmas, se materializan en monstruosidades, deformaciones que perfeccionan el mundo. Y que hacen devotos sí, de la libertad, de la soledad, del poeta. Porque el genio es un loco, es un dios cuya fuerte imagen se funda en la soledad del delirio, explosión floral: Déjenme así extraño y solitario. / Oh por favor déjenme florecer. (‘Diario Z + 1:2/1/2004’).

La imagen del poeta se renueva constantemente, la vitalidad lo persigue, porque es joven (otra vez) se revela y crea lo extraño, lo fantástico: Paso mis tardes de domingo / leyendo a Sologuren. / El está viejo y yo soy joven aún. (‘Diario Z + 1:2/1/2004’). Dice en el sentido reposado, calmado, sin embargo dice viejo del poeta pensador Javier Sologuren, en relación al poeta caminante rebelde, fresco, con el arma desenfundada, dispuesto a matar o a orinar, con las axilas sucias, niño, que atrevido se arriesga fulminante, fruición, en Monte de Goce (o libro del pecado) (Jaime Campodónico Editor, Lima, 1991), libro de la exacerbación sexual. A decir del poeta Paul Guillén: en el caso de Enrique Verástegui y otros integrantes de Hora zero como Juan Ramírez Ruiz (Vida perpetua, 1978) o José Cerna (Ruda, 1998)− se presta más importancia a la composición espacial, descendiente de Mallarmé, Apollinaire o los concretistas brasileños, pero, sobre todo, con mayor influencia del estructuralismo y la aplicación de las matemáticas a la poesía (llamada “poesía combinatoria”). Es así como este procedimiento se amolda al concepto de Roland Barthes sobre el rol decisivo del lector como modelizador de lectura-escritura, es decir, como un autor potencial, siguiendo la premisa de Lautréamont de que la poesía debe ser hecha por todos, no por uno (recordemos la famosa premisa barthesiana: el comienzo de la escritura es la muerte del autor). Otro aspecto, que nos interesaría remarcar es que el concepto de reescritura propuesto por Barthes se encuentra interrelacionado a una práctica barroca, en el sentido de la repetición, el exceso, el detalle, el fragmento, la inestabilidad, la metamorfosis, el desorden, el caos, la complejidad, la disolución, la distorsión. (‘Lo a-natural y lo perverso en Monte de Goce de Enrique Verástegui’. Casa de citas, número 4. Lima, 2007).

Se experimenta la contradicción al límite, es evidente y hace rica a esta poesía iniciada con En los extramuros del mundo (Carlos Milla Batres Editores, Lima, 1971), que se corresponde con la vida, con la presencia múltiple del hombre. El poeta sabe de los ensayos de la filosofía y su cinética constante, en su perfeccionamiento como lo vislumbra Alejo Carpentier, hacia la mayor riqueza americana: Hay todavía demasiados “adolescentes que hallan placer en violar los cadáveres de hermosas mujeres recién muertas” (Lautréamont), sin advertir que lo maravilloso estaría en violarlas vivas. Pero es que muchos se olvidan, con disfrazarse de magos a poco costo, que lo maravilloso comienza a serlo de manera inequívoca cuando surge de una inesperada alteración de la realidad (el milagro) de una revelación privilegiada de la realidad, de una iluminación inhabitual o singularmente favorecedora de las inadvertidas riquezas de la realidad, de una ampliación de las escalas y categorías de la realidad, percibidas con particular intensidad en virtud de una exaltación del espíritu que lo conduce a un modo de “estado límite”. ‘De lo real maravilloso americano’, en Tientos y diferencias (Editorial Arca, Montevideo, 1967). El poeta sabe que toda explicación es atrasada por otra que luego, a su vez, se olvida, y por eso dice: ¿Cuándo brotará una mente genial que explique el mundo, / Analizando el pecado como quien desarma un / automóvil, / Participe en la redención para liberar a su pueblo, / Y penetre en la virtud para armonizar / Mente, cuerpo, y espíritu / En el capítulo del conocimiento? (‘Diario Z + 1:2/1/2004’). Le reclama a la ciencia, el avance físico materializable del hombre, su atraso, ya que élla es lenta en relación a las dificultades del mundo. Ya que cuando se cura un problema, una enfermedad, siempre hay otra que se levanta o la misma que muta o también se perfecciona (círculo, círculo, sueño, esfera, esfera, otros sonidos levantan). Parece un circuito eterno. Pero la vida es una y es corta, entonces dice: Cada día me deterioro más / La ciencia, en pañales todavía, / No vino en mi apoyo. (‘Diario Z + 1:2/1/2004’). No obstante, el poeta cree en élla y por eso le reclama, y a pesar de la creencia, la ciencia alivia aunque sea con un adormecimiento, en pos de entretener con una alucinación o tres. Va más allá el poeta, quiere con la mente, que la muerte sea finalmente vencida y el arte glorificado: ¿Cuántos siglos deberán pasar todavía / Antes de que la muerte sea finalmente vencida, / Y mis obras glorificadas? (‘Diario Z + 1:2/1/2004’). Habla de la vida, de las flores, de poder ver la belleza, recepcionar su visión primaveral, hay que ver la poesía, leer la poesía: sorpresa perenne dentro de la rosa del día (Oquendo de Amat dixit). Tienes que saber amar las flores / Antes de cerrar este libro para siempre. (‘Diario Z + 1:2/1/2004’).

El poeta habla en nombre de todos, sumido en el principio de la vida, su misterio, su final, que se yergue en sonido sobre sonido detenido en el tiempo, como espasmo maravilloso. El movimiento, la revolución del mundo está en el jardín, hay un silencio extenso que ensaya perfección como en los antiguos haikus, que permiten escuchar y develar algún enigma o secreto. He allí, al decir del poeta, que ha traducido un manuscrito encontrado en una biblioteca de New York, de un matemático chino del siglo XIII llamado Ch’in Chiu-Shao, introductor del cero. Siguiendo otra línea de misterio, y es que puede ser cualquiera, alejado de los mayas (o no tanto por el Teorema de Yu y el círculo del año). Hechos que lo relacionan al maestro tapiador y encontrador de libros, Jorge Luis Borges.

Nada produce más que un rosal. (‘Diario Z + 1:2/1/2004’). Hay un niño grandioso que juega, se esconde, en su inocencia respira, por todos, purifica el aire, la materia. Cree en los libros dorados, bebe de ellos. Su culpa es sentir la pureza, hacerla alguna esfera: florecer de redondamientos. La fe se eleva. El poeta crea porque cree en la renovación del mundo, en su perfeccionamiento floral, su perfume delicado de azahar. Teoría de los cambios es un sueño creado, una posibilidad materializable. La belleza es su motivo, su fundamento, rezo que colorea el pecado del invierno, del verano: Sobre mi cabeza flota la luna. (‘Teoría de los cambios’). La noche es el pensamiento que resplandece en espejo, porque la ven desnuda y delicada, peligrosísima, por las guerras en que se ha envuelto para ser libre. En la búsqueda de la equidad de la distribución de la riqueza. Pero todo está en movimiento y los estratos sociales también se intercambian, mediante saltos (‘Centro’: el principio de cambio permanece). Proyecto sobre nuevo proyecto la locura también escala: son otras rutas sus líos, sus ríos de poesía. Las sentencias, las afirmaciones se atraen entre ellas; las contradicciones hacen la luz que las salvan (acertarás cuando leas poesía. Se dice en ‘Poesía para señoritas’).

El poeta ha bebido el agua cristalina de la poesía, está ebrio de poesía negra y así canta y así sufre, traza una elegía para la abolición de la muerte. Para refrescar la mente, el corazón golpeado. Cree, otra vez y otra vez, limpia el cielo, dice: América despierta. A pesar de la incógnita, a pesar de que no controle nada y que el equilibrio del universo se da en lo que aún no se a descubierto. Las leyes fantasmas hacen el equilibrio del mundo, siempre viejo, siempre nuevo. Vivo. El poeta vuela, alcanzando la cumbre en una flor (‘Ávatar: Epístola a los discípulos de Krisol’). Todas las flores, hasta las cosas oscuras. América una, indescifrable, inmaterial (‘VII, Ávatar: Epístola a los discípulos de Krisol’). Una gota de rocío es un océano (‘IX, Ávatar: Epístola a los discípulos de Krisol’). Todo se equilibra en la mente, un sonido extraño trazado abre otro universo: Esta bendición se ha producido y la sanación también. (‘Bendiciones Místicas’). El poeta es libre y liberado se relaciona con algún otro en el gran poema del mundo, múltiple, de sesgo, de reducción, a lo mínimo, hacia los secretos, está en todos los tiempos: Traspasa la montaña hacia la luz.

La visión del poeta se eleva en distingo finísimo sobre todas las cosas. Enrique Verástegui con Teoría de los cambios (Sol negro/Cascahuesos Editores, 2009) vuelve a demostrar que es el poeta mayor de Hora zero, junto a Juan Ramírez Ruiz. Confirmando, además, que el movimiento Hora Zero es el más grande y más ambicioso y más diverso de la literatura peruana, junto al Grupo Norte. Hechos que algunos venenosos, ridículos y verdaderos atrasados tratan de menguar por ser su acción hecha por brillantes mestizos, cholos, negros y blancos que a punta de picota labran cultura y poesía viva. A veces poesía sucia, inaceptable, brillante, enferma, peligrosa, radiactiva, radiante, contranatura, contratodo.

CINCO POEMAS DE MAGDALENA CHOCANO