lunes, 13 de septiembre de 2010

Roberto Echavarren en la Feria Internacional del Libro Arequipa 2010

Del 16 al 28 de setiembre se realizará en Arequipa la Segunda Feria Internacional del Libro. Entre las actividades destacadas podemos encontrar Presentación del libro "La Falacia de las Metáforas de representación identitaria en Amércia Latina", de Raúl Bueno (martes 21 en el auditorio José Ruiz Rosas a las 19:00 horas); la antología "Demolido Fuego" de Domingo de Ramos (jueves 23 en el auditorio Oswaldo Reynoso a las 12:00 horas); "El más vil de los ofidios" de Eloy Jáuregui (sábado 25 en el auditorio José Ruiz Rosas a las 16:00 horas); Mario Montalbetti, presentará la conferencia: "El arte y el lugar de la memoria" (jueves 16 en el auditorio José Ruiz Rosas a las 19:00 horas); "La venganza del silencio" de Alonso Cueto (viernes 17 a las 19:00 horas, en el auditorio José Ruiz Rosas); "Misceláneas Humorísticas", de Marco Aurelio Denegri (domingo 19 en el auditorio José Ruiz Rosas a las 18:30 horas); Ana Varela Tafur presentará su más reciente libro "Lo que no veo en visiones" (viernes 24 a las 16:00 en el auditorio Oswaldo Reynoso). Entre los invitados internacionales están: Silvio MIGNANO (ITALIA) // Philip LIRIA (FRANCIA) // Jacques DE GUERNY (FRANCIA) // Juan Pablo MENESES (CHILE) // Tevecia RONZON (FRANCIA) // Ana CUBIDES (COLOMBIA) // Germán GACIO (ARGENTINA). Pero sin duda una de las presencias más importantes en esta feria es el escritor uruguayo Roberto Echavarren. Poeta, ensayista, novelista, guionista, investigador, catedrático y traductor. Echavarren es uno de los intelectuales contemporáneos más influyentes e importantes en la República Oriental del Uruguay. Sus últimos textos de lírica son Performance, Casino Atlántico, Centralasia, (Premio del Ministerio de Cultura de Uruguay) y El expreso entre el sueño y la vigilia; escribió las novelas Ave roc, El diablo en el pelo y Yo era una brasa y tradujo a Shakespeare y Nietzsche. Realizó estudios de filosofía en la Universidad Goethe, de Frankfurt am Main, e impartió cátedra en la Universidad de Londres, Universidad de Nueva York, en el Instituto Rojas de la Universidad de Buenos Aires y en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Montevideo.

Más información:
http://filarequipa.pe/

Alfredo Herrera / Vladimir Herrera ayudan a un desesperado desconocido, por Marco Fonz

Al llegar a una ciudad que no conozco busco con interés cuatro cosas, el panteón, un café, la biblioteca y a los poetas. Ya después vienen inevitablemente los bares o cantinas. Pero no es lo primero que busco. Y después las librerías de libros viejo o de las otras nuevas pero tampoco es lo primero, eso también viene después igual que los mercados o las iglesias. Al llegar a la ciudad de Cuzco y ver la plaza en donde Tupac Amaru fue descuartizado y la casa del Inca Garcilaso de la Vega. Busqué un lugar en donde pasar las primeras noches y en donde dormir cómodo antes de que se me acabarán los 100 soles que llevaba en los ojos.

Al conocer todo lo primero mi tarea fue preguntar en dónde estabán los poetas de Cuzco. Y en una librería llamada Cervantes me dijo el dueño: Los poetas. Pero los poetas no existen. Y se hechó una carcajada y yo también me reí de esa verdad. Entonces pregunté por los escritores de versos. Pero el hombre decía que había y se reunían pero que ya no pasaba eso. Que parece todos ya se habían ido o ya no se reunían. Caminé del mercado a la catedral de la catedral al mercado. Fui a mi café preferido y me senté frente a mi cuaderno y a mi café en donde a veces le nacían auroras boreales. Y caminé nuevamente ya con un día solo de hospedaje, después la calle o Machu-Pichu. Entonces por ese arte mágico de la poesía y los signos que crecen diario como sombras en las calles. Ahí frente a mí un pequeño cartel en donde un poeta llamado Alfredo Herrera invitaba a asistir a su taller de poesía. Un teléfono más abajo, casi al final del cartel y ahí estaba yo marcando al número que ahí venía. Una voz del otro lado, era el poeta y por la voz lo pensé un hombre como de 50 a 60 años. Y así quedamos para vernos la día siguiente. Y ahí estaba yo en la calle e donde las casa de cambio y bancos hicieron su calle. Y ahí estaba yo esperando al poeta y cuando un hombre joven con sombrero color claro y yo con sombrero color oscuro caminamos en busca de una botella de pisco. Alfredo Herrera poeta nacido en 1965 en Lampa. Poeta premiado. Primer Premio de la Bienal de Poesía Premio Copé. Autor de varios poemarios y otros premios. Los premios siempre me han parecido muy raros y más cuando son de poesía. Pero cuando encontré a un poeta como Alfredo, se sabe que el hombre merece los premios. Periodista, luchador social, crítico político de su país y buen funcionario cuando eso requiere de su vida. Ahora tal vez imparte clases. Un poeta con los oficios del hombre. Con botella en mano fuimos entonces a su casa. Sorpresa tras sorpresa su compañera Yenine, mujer maga, mujer trabajadora y sabia. Y con una sensibilidad de mar o sensibilidad de Mares como el nombre de uno de los poemarios de Alfredo Herrera. Ahí en su casa comenzó mi entrevista que después en algún momento podré compartir en alguna revista de México. Entrevista en donde se habló de todo absolutamente. Y Yenine preparó unos Pisco Sour qué bebida más sabrosa. Como la plática con ambos. Así poco a poco se fue desenvolviendo la plática tocando temas como Perú, la guerrilla, la poesía joven y la antigua y así surgió del aire el nombre del poeta Vladimir Herrera, personaje, mito, poeta que vive cerca de Cuzco en un lugar llamado Urcos. Así quedamos al día siguiente de irlo a ver y tal vez poderme quedar en casa de Vladimir. Y después de una cena y una plática con unas amigas de la pareja que llegaban de la selva del amazonas ahí supe que en verdad no estaba con personas comunes y corrientes. Que en verdad estaba con forjadores de visiones, con constructores de mitos, con hacdores de sueños y poesía y música.

Al día siguiente temprano como los buenos sueños llegó Alfredo fuimos por otra botella de pisco y ahí vamos a encontrar a Yenine. Transporte a Urcos, media hora más o menos de Cuzco. Entre montañas sagradas con nombres entrañables pero que he olvidado por mi propia salud mental. Lo sagrado lo respeto mucho y no podría repetir los nombres de las montañas sin que me vean feo las deidades por decirlos mal. Entonce sya iré de vuelta y tomaré notas más creibles. Y ahí junto a una laguna en Urcos, ahí estaba el poeta Vladimir junto a su amigo, un arquitecto. Y subimos a la camioneta y ahí vamos a la montaña secreta en donde el poeta vive. Gran y hermosa familia. En verdad que entraba yo al paraiso, entre bosques, árboles de eucalipto, montañas, niños, niñas, y una compañera ctriz peruana, que en verdad mi mala memoria que ya no funciona tanto ha olvidado sus nombres pero espero preguntar a los dos poetas por cada uno de ellos y ya los escribiré con justicia y cariño. La hermana de Vladi y las compañeras catalanas y sus hijos. Y entre cerveza, maldiciones a los malos poetas, pisco, vino tinto, comida deliciosa, más pisco, una botella de tequila, más pisco y música y canciones se fueron quemando las horas entre el sol de la tarde el río entre las montañas y las montañas que se llevan los malos sueños y ahí estaba yo con canciones que nos hicieron llorar, cantar, reír, la actriz de Perú tiene una hermosa voz, qué forma de cantar tan de Perú, tan bella, una voz que despertaba todos los recuerdos de cada uno de nosotros. Yenine y Alfredo tuvieron que regresar a Cuzco. Y yo me quedé ahí hasta el día siguiente y casi toda una semana. En una cabaña frente a la laguna sagrada de Urcos en donde a las dos de la mañana, frente a la laguna y una montaña dancé en memoria de la poeta Alda Merini. Que falleció por esas fechas.

Recibí de la familia y de los dos poetas recibí el corazón humano. La mano amiga, el abrazo del camino que me hace continuar con dignidad y con amor a mi oficio de poeta.

Y así Alfredo Herrera / Vladimir Herrera ayudaron a este desesperado desconocido a no morir de hambre, de frío y de falta de poesía. Así supe que la familia universal de cada uno de los seres que habitamos y rondamos el mundo está en todas partes esperando nuestro abrazo.

Agradezco infinitamente a Alfredo Herrera/Vladimir Herrera/ la familia de ambos su apoyo para que este desesperado desconocido encontrará señales para continuar.


Marco Fonz


Poema de Alfredo Herrera

III

Habla la hermana mayor,
su voz es esplendorosa como el verano,
sus ojos también hablan, dicen:
“ha pasado el tiempo,
un hombre camina sin ser visto,
da un paso y luego
otro y no avanza,
nada hay delante suyo, nada
hay atrás.
Un silencio mortal acompaña su
pensamiento, su rostro
de trueno, de lluvia, de espanto,
sus manos de sombra, de polvo, de luna,
sus pies de agua, de ave, de ceniza.”

Un hombre es un hombre y
muchos hombres,
nadie camina solo,
todos avanzan, retroceden,
comienzan de nuevo.
Arrastrado por la corriente, sin remedio,
su voz es un aullido
y sobrevive.
Un hombre camina solo,
camina sin ser visto entre la multitud,
al final de su propio combate.




Poema de Vladimir Herrera


3

Volviendo a lo escrito ayer:

en la Casa del Té
c o p u l a n. S & L
Lo mismo que dos seres anónimos en el paraíso
-la noche esponjosa que rueda al valle
mientras pienso
que es otra noche de agosto
repetida por el vino
& los espejos-
Un sitio que enreda y entorpece las máquinas aleatorias
el Azar,
El Unico Azar.

Marco Fonz de Tanya, México, 1965. Vivió en Chiapas 20 años. Tiene estudios de filosofía por la UNAM. Fue becario del Centro chiapaneco de escritores en 1994. Tiene publicados 17 poemarios. Sus poemas han sido antologados en Chiapas, Zamora, México, D.F., Perú, Italia, EUA, Cádiz, Barcelona y Madrid.


Fuente: Paisaje de tres gritos

domingo, 12 de septiembre de 2010

"ESCENA DE CAZA", PRÓLOGO DE BELLAS Y SUICIDAS DE NORA ALARCÓN

Este miércoles 15 de setiembre a las 7:00 p.m. se presenta el libro Bellas y suicidas de Nora Alarcón en el local Brisas del Titicaca (Jr. Wakulski 180, altura cuadra 1 Av. Brasil). Estarán en la mesa de presentación José Pancorvo y Héctor Ñaupari. Como un adelanto a ese día publicamos el prólogo del libro:

“Una escena de caza
en que el amante
azuza hacia la amada los mastines,
abre en canal su espalda
y arrojando a las bestias
las vísceras sangrantes
da de nuevo comienzo, como un sueño
—ella expía y consiente y habita
el mismo sueño—, a la persecución”.

Olvido García Valdés

Experiencias felices en la temprana juventud, lecturas decisivas que enriquecieron la madurez y terribles desilusiones a lo largo de la misma, son vicisitudes que han dejado alguna huella en mi interior, perceptible para mí y, seguramente, imperceptible para aquellos a quienes poco les importo. He vivido la angustia de atravesar el tiempo de la perdida de seres muy queridos y, además, he sentido que el amor no ha tocado conveniente ni oportunamente a mi puerta.

Cuando viví en Barcelona, me sentía ensimismada en mi soledad y en el exilio voluntario que me había sumido en un nostálgico mal de país, dada la lejanía de mi pueblo. En esos momentos vino a mi memoria una invitación a un encuentro de poesía en la ciudad alemana de Berlín, al que asistí con la secreta esperanza de continuar un romance, fatalidades del destino no se pudo cristalizar. Este fue uno de los detonantes que me llevaron a los senderos oscuros de la depresión. El Mediterráneo fue testigo de mis penas: caminaba solitaria, me empapaba con el aguacero invernal de febrero, el mes más frío en el hemisferio norte. Abril no era el mes más cruel —como en el poema de Eliot—, sino ese lluvioso y gélido febrero.

Esa experiencia fue una especie de muerte. Mi alma se partía. Pensé que el mundo me aplastaría. En aquella época leí los poemas de Sylvia Plath, me enteré que para ella la poesía y su vida eran una especie de apología a la muerte. Entonces, el fantasma del suicidio se apoderó de mis pensamientos y revoloteaba en mi cabeza como una zumbante mosca azul. Estos designios e imágenes sumadas a la posterior lectura de algunas poetas, cuyas vidas fueron más trágicas que las experiencias que yo experimentaba en ese entonces, han hecho que me sienta identificada con la sensación de asumir una decisión tan dura como es la de quitarse la vida. Los motivos pueden ser una infinidad de sucesos: una traición, una llamada, una carta, un accidente, una melodía, una despedida, una muerte, una enfermedad, un divorcio, un error inocente, el hastío, la incomprensión, la marginación, etc.

La compilación de este libro que tiene como denominador común el reunir a poetas suicidas de sexo femenino, todas ellas fallecidas a lo largo del siglo XX, es una especie de catarsis para enfrentar aquel espectro que me ha rondado en situaciones extremas. A veces somos como animales irracionales que destruimos todo lo bello que tenemos o podríamos tener. Somos demasiado crueles con nosotros mismos, matamos al amor, lo ahogamos en un gran charco de barro y sangre, y vamos en contra de nuestro destino. Ahora, mi visión es otra, pienso en mi hijo que es la razón más fuerte para seguir adelante en mi camino, veo reflejados en él muchos sueños y esperanzas que aún no he podido conseguir en mi vida. Cada ser humano aprende de la experiencia, aún en los momentos más duros y en las caídas más difíciles. Quiero recuperar al menos la reminiscencia de los bellos días que viví o perdí, y salir para siempre del oscuro abismo. Cuántas historias contaron mis silencios, cuánto fervor hubo en mis locuras, qué extraña es la vida lejos de ese caos. Sólo ahora lo sé, sólo ahora, cuando retorno a mi país.

Mi propósito con esta antología es rendir un homenaje a aquellas poetas suicidas que en alguno de sus versos reconozco un fragmento de mi propio ser, una nostalgia o una emoción que yo misma nunca podría haber expresado con la misma precisión que aprisiona mi alma cuando las leo.

Son quince poetas suicidas las que se incluyen en este libro, sin embargo quiero nombrar en un acápite especial a Violeta Parra (San Carlos de Itihue, 1917–Santiago de Chile, 1967). No la incluyo dentro del marco de la antología, porque la considero más compositora musical que poeta. Ella se dedicó a rescatar, recopilar e investigar la auténtica música folklórica chilena. En 1953 compuso sus primeras canciones basadas en las formas folklóricas tradicionales. En 1965 se publicó en Francia su libro Poésie populaire des Andes. Es un referente indiscutible de la música latinoamericana. El 5 de febrero de 1967 se suicidó en su carpa de La Reina. En alguna estrofa de una de sus canciones dice: “Miren como corre el agua / batallando por la arena / así batalla mi amor / cuando le ponen cadenas. // Ingrato desconocido, / te haces que no me conoces, / me estoy muriendo por ti / y te estoy llamando a voces”.

En Bellas y suicidas encontraremos diferentes estilos y poéticas empezando con la poesía sentida e intimista de Florbela Espanca: “Morir no es fácil, no / pero es lo más correcto”. Sara Teasdale también es intimista, pero tiene un marcado discurso amoroso: “Mis piernas no responden, / y no he amado aún / Tan sólo fui palabras en mundo de gestos”. La poesía de Alfonsina Storni como un cincel de fuego dentro de un mundo de agua: "Un rayo a tiempo y se acabó la feria”. Antonia Pozzi nos envuelve con imágenes desvalidas, producto de la pobreza y la guerra: “De niña, en las tardes de noviembre / como en los montes seguía / la guerra / y la leña costaba / tanto —como la leche, como el pan—”. Marina Tsvetáieva con visiones de nostalgia, exilio y deterioro, siempre recordando los campos de nieve rusos: "Déjame que me muera mientras la vida es para mí un libro”. Sylvia Plath, dentro de una poesía confesional, nos hace partícipes de sus deseos de suicidase: “Morir es un arte, como cualquier otra cosa”. Alejandra Pizarnik nos lleva al mundo de los sueños y el silencio: “no / las palabras / no hacen el amor / hacen la ausencia”. María Emilia Cornejo con una poesía marcadamente erótica y de protesta frente al machismo imperante: “Soy la mujer que lo castró / Con infinitos gestos de ternura / Y gemidos falsos en la cama / Soy / La muchacha mala de la historia”. Anne Sexton, al igual que su compatriota Sylvia Plath, nos invita a presenciar su suicidio mediante las palabras y su vida: “Los suicidas ya han traicionado el cuerpo”. Veronica Forrest-Thomson de vasta cultura y con una poesía más reflexiva y racional: “Es un hecho que el amor cuando vuelve aburre. / Puede que yo no entienda de dioses pero sé / Que Eros es dios, poderoso y púrpura”. Ana Cristina César nos informa del pesar que le produce tener un cuerpo en esta vida: "No soy divina, no tengo causa / No tengo razón de ser / una finalidad propia: / Soy la propia lógica circundante”. Miyó Vestrini con una poesía de absoluta y brutal sinceridad: “El primer suicidio es único. / Siempre te preguntan si fue un accidente o un firme propósito de / morir”. Amelia Rosselli con una poesía de quiebres lingüísticos, siempre iluminando los pasadizos de la lengua: “cuando sobre un tank me acerco / a aquello que era un tango”. Marta Kornblith, se autodefine como ‘la loca de la casa’ con una poesía que transita los pabellones de las clínicas psiquiátricas y las relaciones familiares: “En todas las casas / habitará una poeta —loca además—”. María Mercedes Carranza, hija del poeta colombiano Eduardo Carranza, con una poesía existencial y que canta el derrumbe de una nación: “En esta casa los vivos duermen con los muertos, / imitan sus costumbres, repiten sus gestos / y cuando cantan, cantan sus fracasos. / Todo es ruina en esta casa”.

Finalmente debo expresar que, en el tránsito de conocer la vida y obra de estas poetas suicidas, mi condición de mujer se ha visto reforzada. Ahora me aferro a la luz de la vida, con más fuerzas y presento esta antología como colofón de una parte de mi existencia, considerando que la vida y el amor son milagros en nuestro existir y hay que disfrutarlos plena e íntegramente mientras duren. En definitiva, la poesía nos une ahora a todos los que luchamos por un sueño*.

Nora Alarcón


* Luego de terminada mi labor de recopilación de materiales para esta antología, Paul Guillén, editor de este libro, hurgando en una biblioteca encontró a otra poeta suicida: Paula Sinos Montoya nacida en Baracaldo (Vizcaya, España) en 1950. Ella sufrió de una temprana esquizofrenia, por lo cual estuvo recluida y sin vínculos sociales. Dejó un único libro titulado Contagio o la imposibilidad de una ilusión. Su muerte, la madrugada del 4 de diciembre de 1981, la cuenta el maquinista del tren que cubría la ruta Bilbao-Portugalete: “Vi un bulto a lo lejos, al final de la recta y creí que se trataba de un perro, no sé... un animal. Pité, pité y pité y no se apartaba. Estaba arrodillada, esperándome de frente. Frené, pero era tarde. Jamás olvidaré aquel rostro, su estúpida mirada". La referencia a Paula Sinos se puede leer en el libro Galería de suicidas de Eliseo González. Madrid: Huerga y Fierro editores, 2003. Ahí se cita el poema emblemático de Sinos:

Estorbo

Siempre puedes pensar que fue el tren el que se arrojó a ti.

EL NÚMERO 4 DE LA REVISTA ÓNICE, POR PAUL GUILLÉN*

Para situarnos mejor en el número 4 de la revista Ónice convendría decir algo sobre la relación entre las revistas literarias y la Universidad de San Marcos. Aquí no quiero referirme a las revistas institucionales, sino a las revistas de estudiantes o profesores. Para los interesados en estos temas hay un trabajo sumamente interesante, se llama Catálogo 30 años de poesía peruana en revistas (1971-2000) que fue compilado por la desparecida profesora sanmarquina Esther Castañeda en colaboración con Elizabeth Toguchi. Si hacemos un repaso de las revistas importantes que desde las aulas sanmarquinas se han editado en los últimos 50 años sin duda tendríamos que mencionar revistas como Haraui, Piélago, Hipócrita lector, Estación reunida, Creación y crítica, La casa de cartón, More ferarum, Ginebra magnolia, Lhymen, Tinta expresa y Ónice.

El número 4 de Ónice está dividido en cinco secciones: cuentos, entrevista, nota, poemas y ensayo. Antes de comentar sección por sección quiero decir que hay un buen balance en la revista entre voces de experiencia como Carlos López Degregori o Jorge Eslava, voces nuevas y escritores extranjeros. La sección de cuentos recoge los trabajos de 5 escritores peruanos, 1 colombiano y 1 argentino. Hay cuentos de extensión mediana y cuentos cortos, todos ellos de un buen manejo del lenguaje y la estructura, quisiera remarcar el cuento del arequipeño Orlando Mazeyra, el cuento se llama “Colección de souvenirs”, él a la fecha ha publicado dos colecciones de cuentos: Urgente: necesito un retazo de felicidad en el 2007, y La prosperidad reclusa en el 2009. Yo he leído solamente el primero, para ser honesto, en ese libro había varias virtudes, pero sobre todo uno quedaba con la imagen de un cuentista que sabe narrar, que sabe contar historias, pero que no es un prosista. Además, había algunos clichés, prejuicios, lugares comunes, frases hechas que debilitaban los cuentos. El cuento que ha publicado en la revista Ónice pertenece a su segundo libro —el cual no he leído aún—, pero creo que hay un salto cualitativo, salvo tres o cuatro frases que cojean de los mismos impedimentos de su primer libro, el cuento en cuestión es un ejemplo de la perseverancia en el oficio, y eso que sirva de lección a mucha gente que hace carrera literaria, pero que nunca desafían sus alcances y límites. “Colección de souvenirs” es un cuento sobre dos hermanos huérfanos, pero con una considerable fortuna familiar. Margarita, la hermana, en un accidente queda semiparalítica y Juan Ricardo, el hermano, se dedica a viajar por todo el mundo. Él empezara a coleccionar perchas robadas de las habitaciones donde se instala para regalárselas a su hermana. Envejecerán uno en función del otro y el final da una vuelta de tuerca a todo el propósito de la narración.

Retomando la sección de cuentos me referiré al cuento que abre la revista, se llama “La zanja” y está firmado por César Klauer, él ha publicado un libro de cuentos titulado Pura suerte, yo lo leí en una primera versión en un archivo de Word, si mal no recuerdo “La zanja” no sale en ese libro. “La zanja” es un cuento, donde los diálogos están insertados en la narración, alternando el estilo directo e indirecto. Es un cuento que trata sobre el absurdo dentro de la cotidianidad. Un grupo de personas mira en una zanja un objeto, un elemento, un condón, en realidad no se sabe que es: “El chico me jaló a su lado con una sentencia oscura: Es grande, compadre, había que tener cuidado. ¿De qué me hablaba? ¿Podía explicarme qué mierda estábamos buscando?”, justamente ese no saber instala el absurdo mediante la curiosidad de saber qué es lo que todas las personas miran. Por ello, este cuento se mueve entre el absurdo y la incomprensión de las acciones y pasiones humanas. El siguiente cuento es “Casi humanos” de César Valdivieso, es un cuento dividido en 6 partes, maneja un espacio suburbano, es una historia de un grupo de niños, sus madres y la religión, simbolizada por Dios y un párroco. La culpa, la resignación, las lágrimas, el maltrato físico se instalarán en el ambiente del cuento. La procesión que pasará por sus casas será un elemento de escape para estos muchachos. El colombiano Jonathan España publica el cuento “Heaven road”, empieza con un epígrafe de la banda inglesa Led Zeppelin, el epígrafe está extraído de su conocida canción “Escalera al cielo”. “Heaven road” es un cuento que nos deja un sabor, una tesitura beatnik, el protagonista John Parker, vive en Nueva York, odia a los negros y a los ciegos, escucha “Georgia on my mind” de Ray Charles, e intenta suicidarse. Su intento se convertirá en una sinrazón. Bob Freeman, negro y ciego desde los cinco años, y su amiga Aretha serán testigos de ese espectáculo. “Luna llena” es el cuento que entrega Melissa Patiño, es un cuento dentro de otro cuento, dentro de otro cuento, dentro de otro cuento, dentro de otro cuento. En total son 5 cuentos, en cuanto a estructura me parece interesante y su virtud es que instala una mayor cuota de género fantástico a su relato. Jorge Ramos Cabezas publica dos microcuentos, se trata de “La Perra” y “El cinocéfalo”, el primero de los microcuentos trata sobre el amor de una rubia perra Marilyn y su amo, y el segundo trata sobre los hombres con cabeza de perro de América. Del escritor argentino Martín Gardella se publican dos minificciones tituladas “Adoración” y “El Genio”, la primera gira en torno al mar, los soñadores y los pescadores, y la segunda trata sobre el deseo propio y el ajeno y cómo se invierten los roles.

La segunda sección de la revista comprende el artículo “Notas sobre la narrativa puneña: Jaika, Churata, Padilla, Reynoso”, por Mauro Mamani. Es un texto de carácter informativo sobre la producción narrativa de Mateo Jaika, Gamaliel Churata, Feliciano Padilla y Christian Reynoso. Lo que sí podría rescatar de la nota son los datos que entrega en la introducción sobre la producción narrativa de autores como Alejandro Peralta, Emilio Armaza, Efraín Miranda, Dante Nava, Emilio Vásquez, Federico More, Inocencio Mamani o Ernesto More.

La tercera sección es una entrevista al escritor Jorge Eslava, donde se habla de poesía, ensayo, libros para niños y adolescentes, la docencia, los juegos del barrio, y se nos da la buena noticia de la publicación en un solo tomo de sus libros de poemas Ítaca de 1983 y Territorio de 1989. Además de una novela sobre la discriminación y la violencia política, una novela sobre piratas, una novela de terror para niños, pero el mejor y más interesante proyecto es una pelea de demostración, Eslava cuenta: “Yo practico box y una ilusión mía es hacer una pelea de demostración. En serio”. No sé qué escritor podría ser el contrincante. Se podría aceptar sugerencias.

La cuarta sección es de poemas. Se publican los trabajos de 11 colaboradores, todos ellos peruanos, con excepción de la argentina Yamila Greco. Dentro de todas las colaboraciones destaca nítidamente el poema “Unos guantes de cabritilla” de Carlos López Degregori, se trata de un poema de su último libro Una mesa en la espesura del bosque. López Degregori es sin duda uno de nuestros mayores poetas en la actualidad, y no sólo lo digo yo, basta con revisar lo que ha dicho la crítica literaria sobre este libro. Yo sólo apuntaré que ese ambiente de fantasmagoría, ese ambiente mortuorio, de perversidad extrema desemboca en una buena combinación de reflexión, juego de espejos y autorretratos. Los demás poemas de los colaboradores transitan el entorno familiar, una poesía del lenguaje, de ritmo quebrado, una poesía del cuerpo, una poesía urbana o de la cotidianidad. El poema que más me llamó la atención es “Poema II” de Gabriel Moreno, este poema tiene un buen manejo de las imágenes, del ritmo, y tiene una notoria influencia surrealista. Al parecer César Moro y André Breton han sido lecturas bien asimiladas y ejecutadas.

La quinta sección de la revista, y la última, es “Pornografía y la inserción de un pene erecto en un lubricado orificio vagínico”, del escritor mexicano Francisco Enríquez Muñoz. Aquí no tengo que contarles de que va el tema. Pero si quieren se los explico más tarde. Me quedo con este pasaje del ensayo: “Es un hecho que el éxito de una obra artística depende del grado de shock que pueda provocar. El shock es mayor cuando el espectador se enfrenta a un pene erecto insertándose en un lubricado orificio vagínico. ¿Por qué? Porque son impresionantes esos contrastes, esas texturas lisas y a veces muy rugosas, esas hebras de líquido transparente, esas durezas blandas. Un pene erecto insertándose en un lubricado orificio vagínico es a un tiempo locura, pasión, anzuelo, pesadilla y licencia”. Y por ese pene erecto y por ese orificio vagínico celebro la aparición de un nuevo número de la revista Ónice esperando que pronto nos entreguen el número 5.

(*) Palabras leídas la noche de la presentación de la revista Ónice en el Bar Zela, viernes 10 de setiembre de 2010.

Desde el jueves 16 una nueva edición de la revista CONTRAPODER

Una nueva edición de la revista CONTRAPODER estará disponible desde este jueves 16 de setiembre, en todos los quioscos de Lima, Ayacucho y Trujillo. El equipo de CONTRAPODER es: Director: Harold Alva, Editor Asociado: Willy del Pozo, Comité Editorial: Antonio Moretti, Gabriel Ruiz Ortega, Editor de Cultura: Paul Guillén, Editor de Política: Jorge Hurtado, Editor Gráfico: Jorge Tasayco Altuna, Dpto. de Marketing y Publicidad: Rocío Fuentes. Y los articulistas son de primera.

En la sección de reseñas de libro se incluye El viaje que nunca termina de Carlos Calderón Fajardo, Demolición de los reinos del Grupo Literario Signos, Preparaciones anatómicas de Mario Pera, El amor de Carmela de Eduardo González Viaña, Bellas y suicidas de Nora Alarcón. También se publica mi artículo "La ternura de Enrique León en varias partes y sin parte" (Paul Guillén).

RELANZAMIENTO DEL GRUPO SIGNOS- SÁBADO 18 DE SETIEMBRE-Alianza Francesa-Chiclayo‏

Estimados compañeros de faena cultural:

Nos es grato invitarlos para lo que será nuestra reaparición formal en la escena literaria. SIGNOS ha triplicado su número de integrantes con el único propósito de agregar compromiso artístico e intelectual.

En el país, la labor cada vez se intensifica más culturalmente, lo cual es un buen augurio para el futuro de la literatura.

Le agradecemos de antemano su presencia en esa noche de letras.

Grupo Literario Signos

INQUISICIONES: Prueba esta agua, por Abelardo Oquendo

“Acerco mi oído al pecho para escucharte / pequeño animal de alivio”, al propio pecho donde está eso otro, eso ajeno que es uno mismo.

“Prueba esta agua que ha remontado inmensos ríos debajo de la tierra / para llegar a la absoluta sed de esta mañana”, se exhorta la voz a sí misma y está claro que esas aguas subterráneas que labran la caverna en lo profundo del yo son los ríos de la noche interior donde discurren.

De allí, lejos de todas partes, de ese mundo auscultado, procede la poesía de este libro personal y objetivo, intenso y frío, que es Una mesa en la espesura del bosque, de Carlos López Degregori. Poesía de exploración interior de la que no surgen ni verdaderas ni falsas confesiones, ninguna confidencia, ficciones solamente, relucientes como monedas nuevas, auténticas. “Apólogos sin moraleja, sin lugar ni sujeto ciertos, historias que parecen haber saltado fuera de la historia”, las llamó Américo Ferrari, quien percibió bien que esta poesía de extrañamiento y objetivación no es una poesía oscura sino “un cristal nítido; lo oscuro o, mejor, lo misterioso, es lo que se percibe detrás del cristal”.

Entre las obras poéticas que el tiempo decanta la de Carlos López Degregori tiene ya ganado un lugar. Una mesa en la espesura del bosque lo consolida.

Fuente: La República

Cinco poemas de Marcela Robles

  I DE DONDE NADIE NUNCA A donde nadie quiere A ese lugar donde las Aguas Desde el fondo Donde los arrecifes y tu voz en la esquina del ...