viernes, 9 de octubre de 2026

Cinco poemas de Marcela Robles

 


I

DE DONDE NADIE NUNCA
A donde nadie quiere

A ese lugar donde las Aguas
Desde el fondo
Donde los arrecifes
y tu voz
en la esquina del tiempo

Desde la transparencia

Marítimos y arqueados los espejos
del agua

Hacia allá me detengo
Aspirando en la altura
en lo hondo
la blancura del verso

Hacia donde nadie
ni ninguno
doblegada en los bordes
(nada más)

Hacia donde nunca
Donde quiero (nadie)
Voy.


II

SOMBRA VOY
Hacia el latido que me huye.

Lo que de mí
se acaba
no perderá su vía láctea,
su visceral perfume.

Sombra
de esta efervescencia de palabras.

Sombra 
hacia el vasto planeta
que me tiembla las partes, 
las rocas,
el granito.

De pie los árboles / la sombra,
que tras de mí trajina,
ulula
y va y viene
con su costal de invierno.

En condensado cielo
Amiga Sombra. 


VI

Soy el vasto planeta del que ya nada huye.
Con su perro, su gato, su ladera, su cruz.

A lo lejos (alguien canta) sus ruinas
más ruinosas que nunca.
Desiertos donde beben los lánguidos camellos.

Un candil se desata.
Una flor se descubre con luz de cementerio.

Atrapo con la lengua un insecto cualquiera.
Una mariposa que vuela en la llanura.
(Sus alas en mis labios cual ceniza)

Un vago explorador atraviesa los rumbos.
El planeta se agita.

Un presagio. 
Amanece.


VII

Dónde habitar si no se puede aquí.

En una habitación tranquila
donde apoyar el cuerpo primitivo
que presuma del goce y no
el amago.

Morder sólo la almohada
perlado el vientre de rocío,
trepando solamente / el agua.

Ausencia permanente / permanente
presencia de deseo.

Una habitación de cielo abierto
donde anclar mis sartenes y mis catres,
donde el hombre al susurro corresponda
y no al rezo inventado por mi boca.

Donde mojar mis propios trapos
y humedecer con ellos el fatigoso
aroma.

Un planeta azul de cama adentro
donde la sábana mi cuerpo cubra
y la ventana su luz directamente.

Ausencia permanente / permanente
presencia de deseo.

Dónde habitar si no se puede.
Aquí.


KITE

En la tormenta, un silencio repentino.
Una nube de plata en la gramilla / encubriendo
cansados corazones.

En desvencijados micros pasteábamos rocío
donde a duras penas llanto, corroído por
la herrumbre del tanto ir y venir.

En el silencio / arrancabas mi camisa.
Arrancabas tu camisa como si aún fuese posible
en el reflejo de los dos / arder.

Pasteábamos rocío donde a duras penas
algas. Desenterrando almizcle en la
higuerilla. Como si aún.

Un silencio en la tormenta,
Buscando altura donde no, como intentando
volar una cometa.

Pero la lluvia.



Marcela Robles (Lima , 1952). Ha publicado los poemarios: Cómo escribirle a cualquier amante (1981), Pozo de luna (1986), Deseo bajo tierra (1988), Extrema Unción (1990), No todo lo que brilla (1995), Altamar (1999), Polvo de Ángel. Poesía reunida (2000), Furyo (2003), HighWay (2007), Hotel Planeta (2010) y Cuerpo celeste. Antología personal y otros poemas (2019).   


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