martes, 2 de marzo de 2021

5 POEMAS DE SASHA REITER DE SOBRECARGA SENSORIAL (NEW YORK POETRY PRESS)



FUGA


Anoche soñé que pintaba con Carl Jung.

Lo peor de pasar una tarde con Carl es que reirá mientras

lanza

una mano sobre tu cabello, rompiendo tu concentración,

empañando con carmín alizarina tu frente

como con perdigones de sudor,

y cuando ríe, desde el fondo de su esófago,

puedes oír su teoría sobre el inconsciente colectivo,

justo al salpicar de su lengua,

justo al adherirse a tu autorretrato,

manchando los finos trazos con un alquitrán profundo

que comienza en el centro, escurriéndose, empapando

todo el lienzo,

una cacofonía de sonidos desde el interior del hueco,

alargándose hacia afuera, semejando en algo la marcha

fúnebre

del segundo movimiento de la Heroica de Beethoven,

y, sin que importe el nunca haberla oído,

tú conoces el sonido del negro medianoche corroyendo la

abertura

que perfora la caricia llana del blanco titanio,

la pintura paralela a tu pupila mientras las vibraciones

sacuden la cáscara de huevo alrededor de tu cerebro,

retardando el aroma de la canción que se torna espesa

como un jarabe demasiado dulce,

filtrándose desde el centro,

llegando a una habitación de tonos rosados,

no del todo carne humana, más como la piel de una fruta,

no del todo una manzana,

tal vez una ciruela convirtiéndose en durazno,

donde convergen líneas invisibles,

donde el inconsciente colectivo de Jung 

te dice que algo espera en la densa pintura negra,

y en el resto de la habitación,

una orquesta llena el morado Van Dyke,

ya desvaneciéndose en granate, casi sillas;

la orquesta está ordenada en filas de músicos sin rostro,

y Jung se para detrás de ellos con confianza,

y tú apenas reparas en él mientras cada músico alza su

instrumento,

monstruosas combinaciones de cuerdas y latón,

húmedas cañas y teclas de marfil;

nadie tiene suficientes bocas o dedos para su equipo,

y puedes escuchar, a través del colectivo,

que nadie está tocando nada con sentido por si mismo,

mientras intentas enfocarte en un sonido a la vez,

notas que cada miembro de la orquesta está tocando

su propia pieza diminuta de la sinfonía de Beethoven,

cada uno tocando esa pieza de manera algo incorrecta,

y juntos crean música que se está despedazando;

cada pieza amplificada por la siguiente,

los sonidos pulsan a medida que tus oídos sangran,

pero Jung te entregará un pañuelo para tus oídos

y admitirá que el colectivo existe

en las partes más tranquilas del cerebro

y, solo una que otra vez, trata de hablar directamente,

tal como lo hace regularmente para una persona tan

enferma,

y señalará tu retrato.

Él se pondrá serio y dirá,

así es como suena ser ultrajado por el universo.



DEPRESIÓN (O) CURA PARA LA EMOCIÓN


Te diré algo que ayuda:

Coge una manta, de al menos 2-3 cms de grosor, y

dóblala por la mitad.

Debe ser grande, tenlo presente,

diría de uno a dos metros.

Lo siguiente que debes hacer es encontrar el dolor.

Para mí, generalmente es en el estómago, pero digamos

que esta vez

está en algún lugar de tu cerebro, tal vez esté justo donde

este se divide en dos, a lo largo del pliegue,

donde los vasos sanguíneos se dan de puñetazos por falta

de comunicación.

Luego, envuelve dicha manta alrededor del pliegue

cerebral,

la cabeza puede ser mas manejable. Cubre la herida.

Envuélvela una o dos veces y mantenla apretada.

Sigue apretando. Sigue apretando hasta que tu cabeza se

sienta mareada

y tus dedos queden esculpidos en el sitio,

sosteniendo la manta, hasta que tu cerebro deje de

funcionar,

hasta que sientas la herida luchando por salir,

pero sostienes esa manta mas allá del punto de salud,

sostienes esa manta hasta que tus brazos

se desprenden y no puedes sentir ya nada en absoluto.

Sostienes esa manta hasta que no hay mas manta o

pliegue

en el cerebro o la cabeza o en ti y nunca más tendrás que

sostener

nada ni sentir nada otra vez,

y mucho menos un dolor en tu cabeza.



SOBRECARGA SENSORIAL


Esta Receta de “Súper Café” está Dejando Aturdidos a

los Médicos.

Paquetes de cruceros para Alaska: 50% menos.

Sentarse en exceso está matando lentamente a los

oficinistas de los Estados Unidos.

Reduce la inflamación con CBD, derivado del cáñamo,

mientras

buscas tu épica aventura turística.

¿Por qué la Antártida es la opción OBVIA?

¿Estás usando q-tips? Es muy probable tengas los oídos

sucios por dentro.

CBD y sus comprobados beneficios para la salud

revelados

por un singular truco de carburo que quema hasta 1

LIBRA por DÍA.

Alaska... un lugar como ningún otro que antes hayas visto.

Prevén y trata el hongo de las uñas con esto:

Los distribuidores despejan en el acto tus uñas

descoloridas,

que podrían infectarse por tu intento de ser más activo

ante la pavorosa e inspiradora belleza de Alaska

y mejorar la iluminación de tu garaje o de tu espacio de

trabajo,

lo cual es una solución permanente a los paquetes de

cruceros de último minuto

desde tu carro equipado con tu fijo pedido de escritorio!

Pero debes tener cuidado, la baja testosterona se está

apoderando de tu hombre.

¿Buscas un elevador de escalera para tu hogar?

¿Buscas un elevador de escalera para tu cuerpo?

¿Buscas un crucero para cualquier parte menos para acá?

¿Buscas algo para quitar el dolor?

¿Todo eso junto?

¿Completo?




¿SOY DEL BRONX?


Si el Bronx es una pendiente de historias de amor

contadas en lenguas diferentes,

entonces South Riverdale y Kingsbridge eran

donde aquellas lenguas se envolvieron a mi alrededor.

Pero Riverdale no es el Bronx, dice él.

Kingsbridge es una bachata que irrumpe

por tu ventana a las 2AM.

Policías morenos llorando en el espacio

entre su corazón y su cadera.

Muchachos morenos que traen cuchillos a la escuela

porque los matones odian a los maricas.

Un tipo flaco y gris acechando bajo la sombra de ladrillos

tostados,

ofreciéndome paquetitos de cocaína.

A los 15, yo comprándole a un desamparado cocaína por

10$.

Es el depravado que sigue a esa niña de 12 años,

silbándole suavemente a su trasero.

Es un coquito frío en un caluroso día de verano.

Alargadas cuadras de familias que se mezclan,

cantando y bailando toda la noche a pesar de las canaletas,

debido a las canaletas.

Canaletas que se llenan con el agua de los grifos de

incendio

para trocar un lugar de dolor en un parque acuático.

Son los niños, las mamás y las titis

quienes no lo llamarían un lugar de dolor.

Crecí al fondo de Riverdale,

en la cima de la colina que se derrite en Kingsbridge.

Crecí en parques blancos,

con noches silenciosas envueltas por familias judías

cada vez más enojadas con aquellas madres morenas 

como la mía que allí se mudan,

donde la gente de Kingsbridge trabajó duro

para que sus hijos crecieran,

preguntándole a mi mejor amigo

por qué no me dejaba visitar su casa,

observando a los rabinos hablar con desprecio a los

judíos

demasiado pobres como para pagar la membresía de la

comunidad.

Quizás Riverdale ya no sea el Bronx,

pero he pasado noches bailando al compás de esa bachata

de las 2 AM

retumbando desde un automóvil estacionado.

He probado la dulzura de esos coquitos

y las lágrimas de agua salada

de las madres que rezan de noche a un Dios indiferente,

secretamente estadounidense

quien mantiene cerradas las puertas del puente.

Quizás no soy del Bronx,

tal vez soy el hijo involuntario

de un acto de amor cultural

tan lleno de violación y cariño, que me permite marcar las

líneas

de dónde termina mi Bronx y de dónde comienza.



PALADAR IMPOSTOR


Hace 15,000 años, año más año menos,

mi familia puede o no haber cargado arroz

sobre sus espaldas en hielo, lodo y piedra

para llegar a campos sin sangre

para empujar aquellas pequeñas semillas

al fondo por debajo del aliento de la tierra

para comerse su botín durante 15,000 años,

año más año menos.


Mi profesor de color se refirió a mí

como estudiante de color una vez y

yo no estaba seguro de qué hacer con este título.

La primera generación en mí quiso brotar una lágrima,

pero sabía que me estaba otorgando un honor

que no podría ostentar.

Yo sabía que no era así.


Sabía que mi bisabuelo fue lo suficientemente inteligente

y afortunado para dejar su vida, familia atrás.

Llevar el peso de su linaje muerto, sus padres,

un yunque en su espalda,

tinta negra quemada sobre brazos

ya incapaces de alcanzarse unos a otros.

Pero no los brazos del hombre cuyo nombre no me he

ganado.

Corrió veloz con fantasmas

de la roja Rumania al rojizo Perú

y conoció a una hija de caminantes de arroz.

Mezclaron su sangre, jodieron la mía,

confundieron mis lenguas.

Los rumanos comen papas y pan.

Su nieta se escapó de casa.

Se llevó una mochila azul de nilón repleta

de ropa y sueños a Jerusalén.

Allí conoció a otro velocista, blanco con rizos de oro.

Los argentinos son los europeos de América Latina.

Su gente también corrió.

Por qué la pareja corrió junta a la tierra de la esperanza

rota,

de la metralla de expectativas empapadas de sangre

caliente

mohicana, japonesa, y pronto latina-


Yo no puedo ser de color con piel pálida,

sangre colonizada, refugiada y mas blanca que morena,

castellano que me cuesta.

Yo no soy de color porque 15,000 años de color

viven en el arroz que no como,

año mas año menos. 



Sasha Reiter nació en la ciudad de Nueva York en 1996. Creció en el Bronx, donde como hijo de padre argentino y madre peruana, experimentó en carme propia la otredad metafórica de ser latino y judío al mismo tiempo. Recibió su Bachillerato en Literatura Inglesa y Creación Literaria en Binghamton University (2018). Pasó un semestre en Londres estudiando historia y cultura de Inglaterra. Ha publicado los libros de poemas: Choreographed in Uniform Distress/Coreografiados en uniforme zozobra (Nueva York: Artepoética Press, 2018; y Lima: Grupo Editorial Amotape, 2a edición, 2018) y Sensory Overload/Sobrecarga sensorial (New York Poetry Press, 2020).

jueves, 7 de enero de 2021

“Dos guerrilleros peruanos vienen a liberar al comandante Gómez”: Entrevista a José Carlos Rodríguez Nájar, por Paul Guillén

Juan Ramírez Ruiz, José Carlos Rodríguez y Jorge Pimentel en 1970
cuando fueron entrevistados por César Lévano para la revista Caretas
(Archivo personal de J.C. Rodríguez)

1.- En el 2005 publicaste Quintesencia/Quintessence (edición bilingüe traducida por Catherine Saintoul y Marcel Hennart para la prestigiosa editorial L’Harmattan), donde se recogían fragmentos de varios de tus libros. Plegarias Amazónicas ¿cómo se ubica respecto a tus anteriores libros? 

Traté de prologar el sonido de mis versos en un conjunto de poemas de diferentes épocas. Nada fácil esta esencia de mis sufrimientos y amores, pero ahí están para la posteridad, ya no me pertenecen. Igual Plegarias Amazónicas, no es más que un combate entre David y Goliat, el Amazonas mi Dios y este pobre miserable que no comprende qué pasa en la tierra, sobre todo en su tierra. Sólo miseria y prostitución, analfabetismo y ninguna puerta de salida para mis congéneres, mi hija, mi esposa. La herencia que les dejo es vergonzosa. 

2.- Los primeros versos de Plegarias Amazónicas son una invocación al gran río: “¿Qué esperas de mí Amazonas? -le dije/ Me envolvió en sus aguas turbulentas / ¡Yacumama yacumama yacumama! -repetía”. Al parecer es la idea del gran río como un dios que puede purificarte con su “transparencia”. ¿Tu poesía puede leerse como una poesía ecológica? ¿Tú y Jorge Nájar son los poetas horazerianos que más han trabajado un discurso sobre el mundo amazónico?

Yo respondo por mí, HZ no es escritura única. El lenguaje poético es el que corresponde a cada poeta: sus orígenes, cultura, educación, etc. Yo nunca he trabajado un “lenguaje amazónico”, pero sí, uno se traiciona, vive con sus fantasmas y salen a relucir en algún momento.

Edición bilingüe de Plegarias Amazónicas. 
LANCOM publicó la edición peruana en el 2020. 

3.- “Seguimos navegando en estas aguas turbulentas de la historia, en el incendio de la lectura, en el inaccesible y temerario acceso al amor y la paz social. El poeta… hoy, respira con dificultad, se golpea contra los muros, se desgarra en preguntas. Pero las armas del poeta siguen circulando a través de las tinieblas humanas”. Manifiesto de Hora Zero Internacional “Mensaje desde afuera”. Quisiera que retrocedamos en el pasado, 1978: estamos en París y fundas, junto a Enrique Verástegui, Hora Zero Internacional, donde participaron una serie de escritores de varias nacionalidades. ¿Qué nos puedes contar al respecto? ¿Qué recuerdas de la polémica con el conservador Jacques Chirac?

André Laude [Francia] es el poeta a quien más frecuenté en París, él dejó de existir en junio de 1995 y su comportamiento y conducta anarquista hicieron de él el poeta maldito, por no decir “oscuro” y poco frecuentable, sin embargo, su poesía y su prosa lo han ubicado en lo más alto del ranking de la literatura francesa actual.
    Con él habíamos creado un grupo de amigos poetas y artistas cuya asidua frecuentación nos condujo a revistas también de tendencia anarquista como Le Fou Parle ('El Loco Habla'), donde solíamos participar con mucha frecuencia. Fue en esta revista donde había aparecido una reseña mía de Hora Zero que no dejó indiferente a los poetas: Tahar Ben Jelloun [Marruecos], Dimitri Analis [Grecia], François Bott [Francia], Tristan Cabral [Francia], entre otros, quienes más tarde firmarían el manifiesto de Hora Zero Internacional.
    Fue en 1978 que el entonces alcalde de París Sr. Jacques Chirac, que manda organizar el “Festival International de Poesie de Paris” del 20 mayo al 21de junio. Jean-Pierre Rosnay era el encargado de organizar este Primer Festival Internacional de poesía en París. Fue en estas circunstancias que se empezó a elaborar el Manifiesto de HZI, en los bares del barrio 3 de París más conocido como el Barrio Judío, lugar que servía a André como cuartel general, sobre todo el café “Les Philosophes” en donde fue elaborado el manifiesto por André Laude, a la luz de todas las corrientes de la literatura latinoamericana.
    Aproveché la habilidad de volanteo de Enrique Verástegui adquirido en Villarreal cuando fue a ayudarme en mi campaña contra la bufalería, para llevarle a volantear en el Moulin Rouge donde justamente el organizador Jean-Pierre Rosnay organizaba el 10 de junio un homenaje al poeta que acababa de morir Jacques Prévert (1977) y a Boris Vian. 
    El volante decía “Poetas o payasos”. 
    Así nació HZI se unieron algunos poetas peruanos como José Rosas Ribeyro, Enrique Verástegui, Carlos Henderson.

Juan Ojeda cual moderno Dante
en algún lugar de la Amazonía en 1968
(Archivo personal de J.C. Rodríguez)

4.- Retrocedamos más en el tiempo estás en la Amazonia junto a Juan Ojeda en 1968, hay algunas fotos que le tomas, una, subido a un árbol, otra, cerca de la orilla de un río y coronado con laureles como Dante Alighieri. ¿Cuál era la travesía que estaban emprendiendo? ¿Cómo llegaron a estar presos en una cárcel de Brasil?

Cuando la dirección aprista de la universidad Villarreal decidió expulsarnos, fuimos convocados individualmente para que nos leyeran los motivos de la misma, fue el Sr. Eugenio Chang, Decano de la Facultad de Lengua y Literatura quien me había tenido más de una hora en su oficina para resumir las acusaciones de profesores y alumnos, según él, de los diversos atropellos al buen comportamiento estudiantil. De todas maneras, estaba previsto que nos expulsaran o nos liquidara el búfalo Pacheco. Jorge Pimentel contactó con el rector Vega de la Cantuta y allá fue a parar, mientras que para mí resultaba realmente oneroso.
    Con Juan Ojeda, con quien andaba haciendo vida poética y política, pusimos en la balanza social nuestro deseo de “hacer” la revolución en cualquier lugar a donde nos necesitaban. El ELN nos encontraba aptos para ayudar al comandante Gómez que encabezaba una guerrilla, la del Río Negro, en el Estado de Amazonas de Brasil.
    Allá fuimos, haciendo barco stop en el río Amazonas, mintiendo a todo el mundo de nuestros proyectos, como la que habíamos ganado una beca para estudiar en Europa y que no incluía el pasaje y que nos habíamos propuesto llegar en barco.
    Cuando llegamos a Manaos, la guerrilla estaba liquidada y el comandante Gómez (venezolano) preso en la cárcel Sao Jose de Belem do Pará. Fuimos enviados a Belem y ahí tuvimos la osadía de pedir a comer en dicha cárcel con el propósito de establecer contacto con este guerrillero. Un día domingo, evadió de la cárcel con otros cinco criminales. Nosotros estábamos en primera página de los periódicos “Dos guerrilleros peruanos vienen a liberar al comandante Gómez”.
    Un mes de torturas más dos de prisión. Tres meses que duró la hospitalización del comandante Gómez, para luego ser juzgado y era el sólo que podía decir si teníamos algo que ver con la evasión. Negó todo contacto con nosotros. Nos liberaron y ya Juan había perdido contacto con la realidad. Nos despedimos en el puerto de Belem, yo entré al primer barco con bandera peruana.

El Hora Zero original, antes de llamarse Hora Zero, en 1967
en la entrada de la Universidad Villarreal: Juan Ramírez Ruiz,
José Carlos Rodríguez, Víctor Rodríguez, Mario Luna y Julio Polar.
Fotografía: Jorge Pimentel. (Archivo personal de J.C. Rodríguez)   

5.- Otra foto: 1967, estás junto a Juan Ramírez Ruiz, Mario Luna, Julio Polar, en la Universidad Federico Villarreal. Faltan Jorge Pimentel y Jorge Nájar. Son los 6 iniciadores de Hora Zero. ¿Qué recuerdas de esos iniciales años de formación de Hora Zero? ¿Cómo se conocieron entre ustedes? Tu primer libro Warachicuy se publicó en París en 1976 por Ediciones Hispanoamericanas en versión bilingüe.

Yo me despedía de las aulas villarrealinas y mis amigos también. Estaba mi hermano que se juntó a nosotros y la foto fue tomada por Jorge Pimentel. Jorge Nájar nunca participó en las manifestaciones de HZ. Nosotros nos constituíamos en tanto que grupo político, pero enarbolando la poesía como arma de combate, de ahí la expulsión.
    La publicación de Warachicuy en 1976 en París, hizo que la prensa francesa reaccionara. El poeta André Laude, crítico literario en el periódico Le Monde y en el Nouvelles Littéraires, dio cuenta de su aparición y enalteciendo el contenido. Este poeta tomó contacto conmigo y establecimos una amistad profunda y sincera, con él navegué en el universo poético-literario de París.

6.- ¿Qué nos puedes decir de la poética practicada por Hora Zero, pues este año [2020] se cumplieron 50 años de su fundación?

Creo que dije alguna vez, que HZ no fue, ni es ni será una escuela literaria. Los que quieren intoxicar el ambiente literario peruano con elucubraciones intelectuales, son aquellos que quieren confundir el verdadero sentido de la poesía y del poeta él mismo. Cada poeta de HZ y HZI es una escuela literaria, quiere decir ÚNICO.

7.- En el 2014 se te otorgó el Premio Internacional “Personalidad de América Latina” por parte del senado de Francia y también quisiera que nos comentes sobre las traducciones de tu poesía a otros idiomas.

Francia otorga cada año, un premio de prestigio, no monetario, llamado “Personalidad de América Latina” otorgado por el Senado de Francia. Es una ocasión para reunir a las diferentes personalidades de América Latina entre diplomacia y política. Reconocimiento que el presidente de la República lo manifiesta con una gran recepción en el Palacio de los Elíseos.
    Justamente este reconocimiento del senado de Francia se debe a la difusión de tu obra; la mía creo que es la obra más difundida en territorio francés, es mi onceaba obra publicada en París y en bilingüe en lo que se refiere a poesía. Hay otras traducciones al griego, flamenco, japonés, italiano. El resto me escapa.

Primer número de la revista Hora Zero de 1970

8.- En una entrevista comentabas que estuviste en la coordinación editorial de la traducción francesa de La Casa de Cartón de Martín Adán. ¿Qué detalles nos puedes comentar sobre esta empresa?

No hay ningún misterio, sucede que la editorial Luneau-Ascot fundó su editorial publicando un libro de poesía mío El Dorado como primer título, un privilegio inesperado, ya que en París hay muy buenos escritores y sobre todo poetas. Este privilegio me sirvió para que me propusieran dirigir una colección latinoamericana, inmediatamente seleccioné a Alfredo Bryce Echenique con Huerto Cerrado, Macedonio Fernández con Museo de la Novela de la Eterna y Martín Adán con La Casa de Cartón.
    El problema fue pagarle sus derechos de edición a Martín Adán, me puse de acuerdo con Mejía Baca y enrumbé al Perú con su cheque, lo fatal fue que fui robado en el aeropuerto y en ese maletín iba el cheque de Martín. Otro cheque tardó en llegar y ya no me pude reunir con el poeta, pero sí le llegó su cheque y pude hacer feliz por unas horas a este brillante poeta.

9.- En el libro Blaise Cendrars de Jean-Marc Debenedetti figuras como uno de los colaboradores al lado de otros escritores franceses. ¿En qué consistió esta colaboración?

Fue una colaboración con un grupo de amigos escritores cuyo lazo era Jean-Marc Debenedetti, poeta y pintor, amigo fiel y muy atraído por América Latina como muchos escritores franceses que andan buscando nuevas fuentes de inspiración, en los tiempos de Blaise Cendrars, la mitomanía estaba más enraizada con los surrealistas, impresionistas, etc. y a pesar de que él había perdido un brazo en la guerra, no le impidió hacer un recorrido por América Latina manejando un vehículo. Coraje y aventura poética es saludado en esta mi participación. 

10.- Últimos comentarios.

He dicho.
José Carlos RODRÍGUEZ NÁJAR
París 10 de diciembre 2020


martes, 15 de diciembre de 2020

Nuevo libro: Jarchas & Escrituras de Omar Castillo




En estas Jarchas & Escrituras el poeta Omar Castillo suelta su experiencia en poemas que nos incitan a mirar como si fuera la primera vez, a vivenciar la realidad en las palabras como un lugar para esclarecer los instantes donde sucede la vida. Por eso en el verso inicial de la “Poética” con la que se abre el libro, nos dice: “Un poema es un lugar al que se llega”, anunciando al lector la disposición necesaria para entrar en los ámbitos y atmósferas propuestos.

En la primera parte nombrada Jarchas, Omar Castillo abre un género poético en español, crea una presencia cuyas sombras se vienen proyectando desde los inicios del idioma. Y en los poemas que componen la segunda parte nombrada Escrituras, el poeta se adentra más en el aprehender que las palabras nos enseñan como fuente de todo hacer vital.

Las palabras de un poema son alertas para aprehender la vida, esto nos dicen los versos de estas Jarchas & Escrituras. Algo tan simple y complejo. Tan necesario como vivir.

 

 

***

 

 

En el siguiente texto tomado del libro, el poeta Omar Castillo nos habla de la escritura de sus Jarchas:

 

LAS JARCHAS

 

I

Cuando en 1948 en la revista Al-Andalus se publicó el artículo de Samuel Miklos Sterm, titulado Vers finaux e espagnol dans les muwassahs hispano-hebraiques, el mundo de la filología fue tocado por uno de los hallazgos más perturbadores para tal disciplina. En el artículo el autor daba cuenta de su lectura e interpretación de 20 jarchas contenidas en moaxajas hebreas, convirtiéndose así en la fuente inicial para los filólogos interesados en el desciframiento propiciado por el hallazgo de estas jarchas. Otro tanto ocurre en 1952 cuando el arabista Emilio García Gómez publica en otro de los números de la revista Al-Andalus, su trabajo Veinticuatro jaryas romances en muwassahas árabes. Estos trabajos son el punto de partida para otras investigaciones sobre las jarchas y el instante cultural que las consignó, en particular para el ámbito cultural en idioma español. Investigaciones no exentas de apasionamientos y polémicas.

Se dice, según la tradición árabe, que los creadores de la forma poética conocida como moaxaja pudieron ser Muqaddan ibn Mu´afa o Muhammad ibn Mahmud, poetas cordobeses de finales del siglo IX o principio del siglo X, en uno de los momentos más refinados de la cultura vivida en el territorio de al-Ándalus. Forma que fue seguida por algunos poetas hebreos naturales de ese lugar, asumiéndola para sus creaciones. En estas moaxajas escritas por poetas árabes y hebreos durante los siglos XI y XII, encontramos breves versos tomados de canciones romances, que usaban para finalizar las moaxajas o para apuntalar sus propias invenciones. Hoy conocemos esos versos como jarchas y a través de ellos podemos leer los balbuceos del actual idioma español, enterarnos de cómo este hijo del latín produjo sus primeros hechos líricos en textos creados en lengua árabe y hebrea, iniciándose así en las maneras y formas con las que pasados los años, su habla y su escritura darían contenido a las nociones que hoy lo caracterizan, pues en estas jarchas aparece la picardía del imaginar amatorio y la sensualidad amparada en el doble sentido entre la culpa y el gozo, entre la piel y su ausencia, entre la caricia y la reconvención, entre el libre albedrío y el dogma regulador que reprime la libidinosidad, los instintos y las pesadumbres tan caros en el ser de quienes nos comportamos y expresamos en este idioma.

He aquí, tomada del Cancionero y romancero español, seleccionado por Dámaso Alonso, una de esas jarchas acompañada de su versión moderna:

 

Vayse meu corazón de  mib.

Ya, Rab, ¿si se me tornarád?

¡Tan mal mi doled li-l-habid!

Enfermo yed, ¿cuándo sanarád?

 

Mi corazón se me va de mí.

Oh Dios, ¿acaso se me tornará?

¡Tan mal me duele por el amado!

Enfermo está, ¿cuándo sanará?

 

            En una jarcha como está, recogida por el poeta hebreo Yehuda Halevi  en el siglo XI en una de sus moaxajas, podemos aproximarnos a la sensibilidad y a las vicisitudes cotidianas de quienes en ese tiempo dieron aliento a lo que hoy usamos y conocemos como idioma español, nutriendo sus inicios líricos con visiones y apetencias puestas en versos que expresan una voz veraz, viva y exterior en sus visiones simbólicas y alegóricas. Visiones cantadas y habladas en las calles, en las plazas y en los caminos, muestra de las apetencias y abruptos que también distinguirán los cantares de gesta y los romances. Épica y lírica casi siempre anónimas en sus inicios y donde fue recogida la historia y la leyenda vivida entre la piel y la pasión de quienes perseguían caracterizar su lugar en el mundo.

            En una moaxaja árabe del siglo XI, quedó recogida la siguiente jarcha, transcrita y traducida por Emilio García Gómez en 1952 y en 1965, copio la de 1965:

 

            ¡Ben, ya sahhara!

            Alba q’está con bel fogore

            Kand bene bid’ amore.

 

¡Ven, oh hechicero!

Un alba que tiene tan hermoso fulgor,

cuando viene pide amor.

           

Estas jarchas nos asombran con su nítida sencillez y llegan hasta nosotros como un secreto que se abre recordándonos la eficiente belleza del canto llano. Nos llegan como un súbito rasguño que reaparece en la piel del idioma mostrándonos las raíces de nuestras palabras, revelándonos las fuentes donde se surten las analogías de nuestro tiempo y los ritmos que cunden en las metáforas encabalgándose en los versos con los que hoy perseguimos aprehender la libidinosidad del mundo y del universo en su pavorosa y fascinante estampida.   

En las jarchas que nos han llegado a través  de las moaxajas, la voz de cada una de ellas nos desvela los instintos, sensaciones y sentimientos de quienes ansiaban reunirse y soltarse en un acezante rumor que inundara de afectos el cuerpo mientras sucedía el vértigo de una entrañable delicadeza ensanchándose con la caricia, con la dádiva que se da y se recibe, pasión trenzándose en el delirio y la ternura tras el clímax donde la vida se transmuta en “Llama de amor viva”, tal como siglos después de recogidas estas jarchas en las moaxajas de poetas árabes y hebreos, lo expresara San Juan de la Cruz.

Algunos estudiosos sostienen que las jarchas son la primera muestra lírica en lengua romance en el Occidente conocido después de la eclosión del Imperio Romano. Lo innegable es que en ellas asistimos al llamado de la amada, a las palabras de quien narra los gozos obtenidos, también la ausencia que cuaja cuando los goces de la piel no son atendidos. Sí, estos breves versos logran aprehender los instantes que proveen la pasión amatoria y el gozo en cuya magnitud se cifra la vida, como cuando en un súbito instante cotidiano alcanzamos la luminosa y oscura razón donde la vida no cesa en sus pétalos y semillas, en su piel y su gozo. Sensibilidad y fascinación ante la acción creadora del ser para la vida, del ser para la muerte.

Cabe decir que las investigaciones filológicas sobre las jarchas siguen abiertas y lo hasta ahora esclarecido no ha dejado de despertar encuentros y enconos entre los investigadores. Ya en lo poético las sombras e imágenes proyectadas por estas en nuestro tiempo son suficientes como para permitirme proponer una forma poética a partir de ellas.

En sí mismas las jarchas no tienen una forma poética propia como el soneto, la décima u otras de las formas propias de la poesía escrita en Occidente, tampoco muestran una voz poética que busque esclarecer una noción sobre la vida, el mundo o el universo. La existencia de las jarchas es posible por los poetas árabes y hebreos que en el al-Ándalus, entre los siglos XI y XII, las recogieron en sus moaxajas. Se puede decir que son breves canciones mozárabes de dos, tres y cuatro versos, entonadas casi siempre por mujeres, y tal como fueron recogidas en las moaxajas, aparecen anónimas.

Las jarchas que se conservan en las moaxajas tienen la importancia y el significado de ser de los primeros textos líricos escritos en dialecto romance, en este caso en el balbuciente dialecto donde nace el idioma español, lo cual nos permite acceder a testimonios sobre la sensibilidad amatoria de sus hablantes, de las maneras como asumían y realizaban sus asuntos amorosos, del suceder de la libido sensual de la comunidad mozárabe en la Hispania controlada por los árabes en ese cruce cultural e idiomático entre el latín en eclosión hacia diversos dialectos que terminarían creando las que hoy conocemos como lenguas romances y las lenguas de árabes y hebreos en unas rutinas de convivencia y confrontación, haciendo compleja y no por ello magnífica, la fusión dada en tal crisol.

 

II

La escritura de mis jarchas en su forma y en su expresión poética son de mi invención y para su realización he asumido el empleo de dos, tres y cuatro versos dispuestos como estrofas, las que uso según la necesidad que me impulsa para establecer su contenido, entonces la jarcha puede iniciar en una estrofa de cuatro versos y terminar en otra de dos, también iniciar en una de dos y terminar en otra de cuatro, en otros casos también pueden estar compuestas por dos estrofas de tres versos o por tres estrofas de dos versos. En sus distintas composiciones estróficas cada jarcha está compuesta por seis versos. El flujo rítmico lo determina el encabalgamiento de los versos dentro de la estrofa y en las conexiones entre ellas. Su movimiento es libre dentro del límite espacial de los versos elegidos para cada una de las estrofas que componen la jarcha. En ellas el empleo del punto seguido y el punto aparte como única puntuación se da como elemento cortante, recogiendo así matices del habla usual de nuestros días. Las medidas silábicas y las rimas que se presentan en mis jarchas suceden por las constantes propias de una amplia tradición poética como la que sostiene la poesía escrita en idioma español. El contenido de cada jarcha puede leerse de manera independiente, como también siguiendo el consecutivo de los números que las reúnen bajo el nombre de un personaje o de un tema.

El contacto de mis jarchas con lo que los filólogos estudian y esclarecen como jarcha, es posible por la imantación producida por estas pequeñas alhajas donde se exponen los primeros balbuceos del español, idioma tan entrañable en mi manera de ver y de aprehender la vida en la magnitud de sus expresiones. Entonces, la escritura de mis jarchas es una celebración de mi idioma, de su vital capacidad para nombrar. Cualquier otro aspecto técnico que en ellas sea posible encontrar, lo dejo para el estudio de quienes se interesan en diseccionar las formas y maneras que componen una propuesta poética.

 

 

AQUÍ DOS DE LAS JARCHAS DEL LIBRO:

 

Jarchas

De Luz Marley

 

I

Una pequeña rasgadura en la piel del universo

Es la escritura de un poema.

Casi. Imperceptible. Mínima ante lo enfurecido

Del alfabeto en el que se escribe el universo.

 

Unas pequeñas rasgaduras son los ojos

Que leen un poema.

 

II

Entonces el viento sopla las ramas. Las hojas.

En una tarde que podría ser la primera.

La última. Mientras las formas de las cosas

Son iluminadas por la luz.

 

La misma luz que unos ojos contienen

Por un instante en el poema.

 

III

Con las manos que cultivo pencas de sábila

Empuño un silencio. También me entrego

A la caricia cuando la mariposa abre las alas

Al principio del vuelo en la piel del viento.

 

Mariposa rayando la luz.

Imponiendo sus ritmos al poema.

 

IV

El sol inunda la mañana exponiendo el mundo

Igual a un abanico desplegándose en la mano

Del día. Conteniendo su noche.

La misma donde los sueños recogen su sustancia.

 

Sustancia ahíta de augurios

Vueltos sílabas para las raíces del poema.

 

V

Piedra puesta a la luz para el esplendor.

Para el sacrificio de una estirpe no saciada.

Dada a la sangre una y otra vez. Sangre 

Donde se narran aullidos en el tiempo.

 

Piedra pulida por infinidad de manos.

Las mismas que labran la escritura del poema.

 

VI

Gotas de agua golpeando. Penetrando la realidad

Del mundo. Buscando con sus insistentes golpes

Las raíces del asombro y lo cotidiano.

Huella donde una y otra vez se imprime la vida.

 

Sílaba tras sílaba sobre la página

Las palabras insisten en decir el poema.

 

VII

La realidad palpita en sus incógnitos

Y en sus revelaciones. No es cifra única.

Tampoco un amasijo de convenciones.

Y aun en su otredad es silencio y es bullicio.

 

Cotos de lo coloquial para la caza de la realidad

Son las palabras en la escritura del poema.

 

VIII

Hilo gastándose en nombrar la trama.

Zurciendo cada frágil instante a la palabra.

Puntada tras puntada tejiendo el abracadabra

De ingreso a la magia de la luz y la oscuridad.

 

Así el poema disperso en el universo permite

Por un instante hacerse dibujo para el habla.

 

IX

Los poetas buscan ser escuchados.

De una u otra manera

Quieren hacer conocer sus sentimientos.

La estirpe de sus emociones.

 

Creen que con sus palabras amparan

El mundo. Desentrañan el universo.

 

X

Yo busco alcanzar el silencio.

Origen de toda palabra.

Vacío donde se ampara

La extinción y el principio.

 

Del fuego.

Del habla.

 

XI

Un sol que se consume

En el agua que corre

Esclarece el tiempo

De la presencia del habla.

 

También lo hace el viento

Que penetra hasta los huesos.

 

XII

Una piedra hecha fuego

Impactó mi boca

Incrustándose en mi lengua.

Haciendo brasas mis palabras.

 

Consiguiendo que mis imágenes

Ardan y revienten en llamas.

 

XIII

La quimera.

Imaginario fabuloso.

Fuego donde se incinera el Fénix

Haciendo cenizas el verbo.

 

Renace el Fénix en la palabra

Que se esparce en el habla.

 

XIV

Porvenir. Rasgadura en la piel.

Quimera. Verbo. Palabra

Aprehendiendo el mundo.

La utopía haciéndose imagen.

 

Alfabeto con el que se habla

La realidad realizable.

 

XV

No somos sabios.

Somos vértigo ignorante de sus instintos.

Especie expuesta al fuego del asombro.

A la ceniza de su habla.

 

Inevitable. Tocar el tiempo

Y volver a tus manos.

 

 

Jarchas

De Rosa Emilia

 

I

En estas jarchas la piel del agua te trae.

El sudor del aire te recuerda.

 

El fugaz paso de una estrella evoca

El gozo de una noche

Irrepetible en tu voz cuando lo susurra

Mientras cunde el instante.

 

II

Porque las tuyas eran frases como rocas

Donde las aguas del río se extravían.

 

Para en cualquier momento

Salir impregnadas

De hilos de luz que golpean

Contra la fuerza de su corriente.

 

III

Entonces ocultaba el agua en mis manos

Y bebía como quien despierta en un sueño.

 

Tal como cuando un carbón contiene voces

Y la piel quemante de la vida.

La nítida luz consumiendo las aguas

De un día que se resiste.

 

IV

¿Se dice en estas jarchas del extravío?

Demasiado lejos para desanudar ese saber.

 

Solo la reseca tierra y un alero

Contienen la memoria y unas hojas

Verdes donde prende el silencio.

El sudor del aire. La piel del agua.

 

V

Así los laberintos de la infancia

Por piedras perforadas o vueltas de revés.

 

Hasta el hallazgo de los misterios

Con sus juegos de sílabas

Donde raer el habla

Y las palabras para las jarchas.

 

VI

Así los laberintos.

Así los juegos.

 

El fugaz instante de una estrella

Cuando parpadea en la piel del universo

Hasta alcanzar su gota íntima.

Verdad que sí.


martes, 20 de octubre de 2020

ROSSELLA DI PAOLO PREMIO CASA DE LA LITERATURA 2020 + POEMAS




EL DIOS DEL ACANTILADO

        Nadie sabrá de mis hombros derruidos
     o de mis pasos de piedra edificando distancias

        Sólo para mí el conocimiento
     de la terrible hondura de estas manos
como la de ciertos estanques que extravían sus fondos

No dirán: tuvo una frente ceñida de espacios
         o: una frente adelantada hacia el sueño
     Es lo mismo.

Nadie para mi rostro de muralla absorta
         con su crecida barba de retama
Nadie para medir el aire que me muerde
Nadie para arrimar la arena tibia que cae de mis ojos.



EL CUERPO DONDE HABITO

I

Todo este buen objeto que es un cuerpo:
sus brazos flacos despegados por arriba
sus alocadas piernas cortadas hacia abajo
y en el medio el pedacito de torso
con su corazón puntual, sus riñones limpios
y este pulmón que se asoma a la ventana
y conversa con el otro
sobre si el cerebro encabezado, si la boca armada
si las altas hogueras parpadeando al unísono.
Ah este cuerpo alegre como un perro chico
con su sexo despierto saltando en la puerta.
Sin este honroso cuerpo, duro y claro,
sin su lúcida arquitectura
de huesos quietos y pellejo alzado
dónde habitaría y cómo
tanta tierna acongojada nada?


II

En los brazos de mi cuerpo estoy
en sus pies me alzo y ando.
De mi cuerpo soy hija única
y en su piel me sumerjo entera.
Sin mi cuerpo no hay voz
ni mi voz ni tu voz
sin las orejas de mi cuerpo
ni tu cuerpo sin los ojos del mío
sin sus manos.
Me ama este cuerpo que yo habito
me abre sus ventanas y me teje
y desteje cada día que me asomo.
Es mi cuerpo quien fabrica las palabras
la conciencia de estar / de ser aquí
porque él lo quiere
y si no lo quiere entonces nada
de nada.



PROFESORA DE LENGUA Y LITERATURA - Ex

            Sepan que estoy viviendo, nubes,
            sepan que canto
                                 Javier Sologuren

Nunca más pararme frente a la pizarra —ecce femina—
con un cucharón
para meter en los platos vacíos de sus cabezas
el engrudo homérico, la berenjena eglógica
el acento esdrújulo y miserable, ni más
tizas de colores, salsas de tomate,
para abrirles las bocas
ojalá el entendimiento.
Ya no la tarjeta en la tostadora horaria
saltando con su tardanza al rojo vivo
ni exámenes para probar cuánto resisten
mis nalgas en el pupitre y cuántas tildes
puede gotear un cárdeno Faber Castell 031.
Se acabó la clase, la ilusión de mango,
todos al recreo, yo al recreo (pero sin vuelta)
al recreo de desclavarme de la pizarra
y saltar por la escalera al fin resucitada.
Último día, las rejas se levantan,
y en este valle ameno
nubes, sepan que canto,
sepan que canto, bestias.



AMOR DE VERDURA II

Tu risa es ancha y feliz como un campo de coliflores
y me hundo en tu barba verde
en tu gran cuerpo de hierba
en el rumor de tus aguas anegándome
descuajándome las piedras hasta hacer de mí
un estruendoso país de vegetales
porque entonces los escucho brotando de mi cuerpo:
en mi cabeza una lechuga enloquecida
en mis axilas la hiedra de los muros
excava sus canales y este hervor de fronda
asomado al puente entre mis piernas
se ajusta a tu corriente
a la luz atronadora que gobierna
los altos pastos que vienen hacia mí
y estallan.



LA NOCHE OSCURA

        a oscuras, y en celada,
        estando ya mi casa sosegada
                     San Juan de la Cruz

En una noche oscura
seis cajas de libros, un vestido, la máquina
de escribir con ansias, en amores inflamada.
Mi madre gritando en la escalera, mis hermanos
los pelos arrancados
¡que no lo sepa nadie!
¡oh dichosa ventura!
una mujer sola, en Lima, qué dirán
salí sin ser notada
qué dirán: puta en cierne
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa
en secreto que nadie me veía
en un taxi negro hacia otra habitación
sin otra luz que mi rabia por vivir
y escribir lo que viviera
y esas clases que dictar ajustándome a la lengua
lo que en el corazón ardía:
una mujer sola, en Lima, qué dirán
qué dirán, puta en cierne.
Puta con burdel tapizado de libros
mi cama de combate con tantas palabras que poner
y enderezar
el poema en mi cuello
y todos mis sentidos suspendidos.
Todos no, que allí tuve yo los ojos para verte
de lejos la cabeza, tu adelantada frente
oh noche que guiaste la habitación al lado
oh noche amable más que el alborada
hombros bravos de toro, suaves ojos de toro
oh noche que juntaste
su risa con la mía, su leche en mi café
amado con amada
y el beso en el abismo, los círculos de fuego
amada en el amado transformada.
Quédeme y olvídeme
el rostro recliné sobre ti
el rostro, el vientre, los muslos…
Cesó todo y dejéme
dejando mi cuidado, el llanto del domingo,
la honra de mi casa
todo
entre las azucenas olvidado.



PIEDRAS

I

arrojabas las piedras contra mi cuerpo
y yo me mantuve en mi sitio,
feroz.
ninguna dio lejos del blanco.
cómo dejarlas caer sin haberme tocado.
eran tus piedras.
era sólo mi cuerpo.

II

pudiste lanzarme abismos, selvas oscuras, barcos en llamas,
pero sólo tenías piedras
y yo necesitaba algo de ti, cualquier cosa
que se desprendiera por fin de ti
y me buscara.

III

una piedra lleva tus huellas digitales,
mirando más al fondo: la palma de tu mano, su humedad.
si fuerzo aún las cosas, la precisa
atención de tus ojos, el pulso
que avienta tu vida
hacia la mía.

IV

es mejor que me incline a recogerlas.
no llegaré con las manos vacías
a la casa del amor.

V

hay gozo en la casa del amor
así cuentan
y música.
golpearé una piedra contra otra
una contra otra
disciplinadamente.



LA CANCIÓN DEL BALLENERO

Bajo velos de vapor
témpano de hielo va
la novia esquiva...
tal vez quizás pudiera ser que hoy
como el sol mi arpón la detuviese
sobre el agua del mar
agua fría de azahar...
quizás aquí pudiera ser tal vez
y el corazón se me ahogue
y no se ahogue mi sed.



Rossella Di Paolo. Lima 1960, Estudió Lingüística y Literatura en la Universidad Católica del Perú. Libros: Prueba de galera (Lima: Antares, 1985); Continuidad de los cuadros (Lima: Antares, 1988); Piel alzada (Presentación de Ana María Gazzolo. Lima: Editorial Colmillo Blanco, 1993), Tablillas de San Lázaro (Lima: PUCP, 2001) y Una silla en el mar (Lima: PEISA, 2016).