martes, 19 de marzo de 2024

Cinco poemas de Eduardo Escobar (cofundador del Nadaísmo)



Paisaje infinito

Debajo de aquella columna de humo remoto
doblándose como un árbol bajo el peso oscuro del viento
tengo derecho a suponer el chisporroteo de un fogón encendido
Y detrás del fogón ha de haber una mujer que canta
O calla
Con un cucharón de madera en la mano derecha
revolviendo un cocido de papas y trozos de gallina y pizcas de cilantro
Y quizás lleva un delantal a cuadros azules
Y detrás de la mujer debe haber un niño
sentado en el suelo de tierra pensando en nada
Y detrás del niño ha de estar papá
Con su vozarrón callado y sus grandes zapatos quietos
Y su bigote de corsario
O como de manubrio de bicicleta
que le da un aspecto fiero
Y cómico a la vez
Y tierno
Y detrás de papá habrá un perro blanco
Y detrás del perro un gato colorado mordisqueándole la cola
Y detrás del gato una puerta abierta
Y un camino y una colina
Y una casa y una columna de humo

Y alguien que como yo
o tal vez mi contrario
contempla el paisaje circular a estas horas
se dice:
debajo de aquella columna de humo remoto
doblándose como un árbol bajo el peso oscuro del viento
he de suponer un fogón encendido y una mujer que canta
o que calla



Combatiente

Yo hice mi guerra.
Yo hice mi guerra contra el volcán
mi guerra contra el mar
contra el invierno
contra la necesidad
contra el utensilio.
Yo hice mi guerra huyendo
mi guerra enfrentando
desesperando
mi guerra en el Ártico
en el Antártico
en la China.
Yo hice mi guerra en la Sierra Maestra
en la Sierra Nevada
en la Sierra Madre
en la explanada
hice mi guerra de cien años
de mil días
mi guerra relámpago
mi guerra de un millón de muertos
de dos millones de muertos
de tres millones.
Yo hice mi guerra con mis zapatos
con mis garras
con mis escobas
hice mi guerra de verdad
mi guerra con odio
hice mi guerra en España
mi guerra contra el zar
mi guerra azarosa
ahumada
descarnada
mi genocidio.
Yo hice mi guerra con mi bigote
con mi caballo
con amor
con ametralladora
al amanecer
contra los judíos
hice mi guerra contra los infieles
contra los invasores
contra los brujos
contra los negros
contra los indios.
Yo hice mi guerra en mi ventana
en el automóvil
en la cantina
en el campo
mañana
por la mañana
hice mi guerra en el Bajo Cauca
y en el río Cauca
y en Arauca
hice mi guerra como fusilero
como panadero
como estafeta y
marino
Yo hice mi guerra en los establos
contra las moscas
contra los comunistas
contra los imperialistas
contra los cristianos
hice mi guerra por desconfianza
por amargura
por pobreza
por terror
la hice porque no tenía
más que hacer
porque no me daban trabajo
porque me pagaban mal mi trabajo
porque pasaba hambre
la hice porque no comía
hasta indigestarme
la hice por despistarme
por herirme
por eliminarme
porque sí y no
por defenderme
la hice porque no me la dejaban
hacer.
yo hice mi guerra
hice mi guerra
mi guerra
guerra
pero no todas eran inútiles
y no todas las había de perder.
Yo hice mil guerras.


Darío Lemos, Juan Gustavo Cobo Borda, Eduardo Escobar
y Juan Manuel Roca/ Archivo diario Clarín


Busqué a Dios...

Busqué a Dios con sinceridad y paciencia
En el directorio telefónico
En aguas mansas y turbias
Y en las precipitaciones de agua
Lo busqué en la ausencia de los que amamos
y en los desperfectos de nuestra mansedumbre
Me fui tras Él por pequeñas ciudades
Busqué su fotografía cada mañana en los periódicos
Amé en la risa de las muchachas su risa
Y en la mirada de mi prójimo
Encontré muerte en todas partes
Pero buscar es lo que importa


Eduardo Escobar, Jotamario Arbeláez, Darío Lemos, Juan Manuel Roca
y Eduardo Zalamea frente al Planetario en Bogotá, 1972.
Foto © Rogelio Daraviña.


El tango de los hampones

Muchas veces quise ser bueno
Pero siempre me convencieron de la movida
de la bolsa o la vida
que es la moda del siglo que corre

Por eso me preocupo
de mantener mi billetera gorda
a cualquier precio
sin pararme en pelillos
Y del bien sacrosanto de mi panza
Desoigo los consejos de los pobres y los buenos

Hay que trampear si queremos sobrevivir
Tretas y artimañas convienen
Y es ventajoso mantener alguna carta oculta
Los discursos morales conducen a la ruina
Hay que ir armando también por el buen camino
El mundo se pone cada vez más difícil
Pregúntale a mi pistola

Entre el justo y el pecador
la diferencia está en el muerto
Y aunque no hay muerto malo
es preferible vivir y seguir en lo que estamos
mientras nos dejen
No hay que dejarse adelantar
El vencedor impone la moral
Las víctimas no cuentan
Se cuentan
Y se olvidan
Muchas veces quise ser bueno
Pero quién alimentaría a mi familia
Es mejor prevenir que lamentar
Y menos peligroso golpear primero
Por hacer el bien sin mirar a quién
muchos de cuyos nombres me olvidé
hallaron un mal fin
Es bueno y loable intentar ser honrado
Pero resulta un sinsentido
en este mundo corrompido

La virtud es hermosa no cabe duda
pero las virtudes del rico son evidentes
Y están bien respaldadas por los bancos
El que cuenta sus morlacos
dispone bien las partes del antiguo problema
sé lo bueno y lo malo
Hay que alejarse de la horrible pobreza

Hay que ser duros antes que demasiado puros
Golpea fuerte, y no lamentes tu suerte
Si no existieran el bien y el mal
La vida sería como pan con pan

Únete a mi banda     No te irá mal     si eres leal
Y sobre todo
te cuidaremos de la policía
Es una porquería


Cucarachas en la cabeza

En el radio reloj japonés sobre la mesa de noche
han establecido algunas cucarachas enanas una colonia

Herméticas y discretas a su manera
cuando quiero sorprenderlas o contemplarlas
escapan hábilmente como ladronas al parlante de cartón

su cautela supera su mutismo
y misteriosas hasta cierto punto
sólo dejan los huecos sonoros
cuando decido olvidarlas

Mientras duermo calibran mis fantasmas
interpretan mis pesadillas según la norma freudiana
Y cuando leo miran por sobre el hombro lo que leo
con un insoportable talante crítico

Estas espías dotadas de hipersensibles antenas inquietas
con curiosidad científica me interpelan

Se fuman mis cigarrillos
Sestean en mis manzanas como si hubieran
encontrado el paraíso
Muerden mis chocolates
Beben mi café
Circulan por mis biscochos
Y calman la hartura con mi antiácido predilecto

Parecen tan interesadas en conocer
el sabor de todo lo que como
(ensayan mi agua)
En probar la textura y la realidad
lo que pienso y su peso probable
En verificar la naturaleza esencial
y el color aparente de mis más íntimos
y hondos y queridos propósitos

A la hora del noticiero esta banda de cucarachas
esconde bajo mis narices un banquero norteamericano
o planea la toma relámpago de la emisora cultural
para divulgar un manifiesto libertario

En el concierto de la mañana se mezclan
en los remolinos del piano
con las semifusas como ellas llenas de patas
Pellizcan a destiempo los clavicordios

Al medio día son aplastadas sin misericordia
por el loco de los timbales
para redivivas regresar más activas y ansiosas por la noche a graznar en los fagotes de los quintetos a copular desvergonzadas en el interior del cuarteto en la viola

Castas en el clarinete nebuloso de Mendelssohn
mariposean en el aire de la clara Primavera de Vivaldi
Corderos descarriados triscan en la humedad iluminada de lejanías de la flauta del pastor legendario cuando viene El Sordo -pero no bobo- con su Pastoral a la casa

Y la sombra hueca del oro falso del oboe
cuando tiene su turno Tomasso Albinoni acarician

Se peinan o bien toman el sol en las celestas del desdichado Bela Bartok En los espejos consecutivos de Arnold Schöenberg meditan y meditan y nadan y nadan y bailan en el Salón
Méjico de Aaron Coplan como turistas gringas con hipos de tequila

Estas cucarachas melómanas se aquerencian en los amores de Chopin
Se separan con tormentas demenciales de Schumann
Exhiben sus quejas eróticas con grandilocuencias de Brahms
Arden en el teatral arrebato de Paganini
Pero asimilan tan mal como yo la melancólica
o patética música de Tchaikovski
Y suponen que todo tiempo pasado fue más soportable o mejor
cuando suenan Purcell Couperin Cabezón
las canciones de etiqueta de corte
O las ingenuas baladas inglesas que desgastaron romeos
en las ruidosas tabernas y en los altos balcones

Dotadas de unas temibles máscaras de horribles rictus africanos
hediondas de cola parecen ponerse frenéticas
con Charles Mingus
Adoran el lirismo del sombrero catatónico de Thelonius Monk Entonan gospels de manumisos con la gorda Mahalia Jackson
y con Paul Robeson Adquieren un inconfundible cariz marihuano
con la poesía amorfinada de los Rolling Stones Patalean y se despelucan con fragantes ternuras de Janis Joplin -cultivadas con punzantes fervores de heroínas 
Y disfrutan de lo lindo con las guarachas 
precastristas del año 50
Y con la nostalgia de los calipsos de la turística Jamaica
Y con el huracán caribeño del merengue dominicano
Y con el mapalé salvaje que bailaba mi amiga Sadit Restrepo
-que en paz descanse

Ponen aires compungidos de compadritos
con los aires mefíticos de Buenos Aires
Y desdeñan el limbo batido de don Julio Iglesias
(Ellas saben lo que hacen)

Pero por la cerrada unción que destilan -inciensos y óleos y áloes- durante el Pange Lingua y el conmovedor Stabat Mater en la campanuda programación gregoriana del domingo podríamos inferir que jamás fueron paganas sus almas que tocadas de tocas son las últimas carmelitas descalzas las más humildes entre las más humildes discípulas de la Loca de Ávila sobrevivientes a fuerza de oración en el basural impío de la fantástica y miserable era atómica 
-las que rezan por los payasos chilenos 
y los cantantes mejicanos

(deben conocer la letra completa
de la cucaracha ya no puede caminar)
sublimados sus amores por el sin igual Jorge Negrete y por don Pedro Vargas de voz de nardo en este templo de plástico transistorizado

Pero quizás son sordas
Sordas como las celestes nubes
y las terrestres tapias y las arbóreas hojas

Y solo les importa saber la hora solitaria de cada hora

Las intrigan los problemas del concepto de Tiempo
A lo mejor son horas vivas estas pequeñas bestias sepias
que se pasean por la mesa y escapan al menor parpadeo

Mientras una trabaja en suceder las otras 23 descansan
Y juzgan mi pasado hecho a pedazos como un Todo

Retozan con cinismo entre mis cosas fragmentarias
sin unidad aparente
Admiran el turbio espectáculo de mis acciones mundanas
como si mucho les importara
Se burlan Ironizan Filosóficas
Con áridos argumentos de Bergson
Y con reticencias proustianas y retruécanos
de Martín Heidegger
Roen mi rostro en mi sopor profundo

Soy este gesto ausente que forman como más les conviene y arrugan a su gusto

Con las malas artes de su contabilidad estas experimentadas auditoras
hacen de mi vida dos masas acuosas de sumas iguales
Me descuentan con alevosía minutos
Me suman pérdidas con ventaja
Amasan mi alma Y mi crimen perpetran

O para preservar su integridad
son ellas mismas las muy zorras brujas
las mismas que me inculcan por telepatía
estos piadosos pensamientos éticos ecológicos
estos suspiros arrepentidos
este amor franciscano por todo lo existente esta generosidad indiscriminada que me paraliza como a un hindú cada vez que pienso en el bendito tarro de insecticida

Y si fueran y si fueran
policías japoneses camuflados de cucarachas para una indeterminada misión súper secreta estos enigmas en el Sanyo de Troya

O por qué hurgan mis papeles con seriedad dubitativa
y constatan mi identidad hechizada
y hacen el censo de mis señas particulares
y me comparan con mis retratos
y se meten en mis bolsillos
y husmean mi huella de barro mortal con lupas
despistadas
y registran mis llamadas telefónicas
y fotocopian mi correspondencia

Tienen gestos ciertos de abrigar sospechas
acerca del asunto de mi sobresaltado asunto

O por qué rondan por el laberinto
de mis impredecibles intenciones
y proyectos para mí mismo inescrutables
con el celo abusivo de los sabuesos

Y si fueran japoneses
pero no policías en propiedad sino santos zen
en su satori sin koan
y sin búdicos párpados desapegados bajo el árbol sagrado
fregando el milagro imperfecto del loto vacío
en el estanque de un jardín de rocas
que no se cansan de impugnar
Estetas de minucias del rito del té
boddisatvas locos discípulos adelantados del doctor Suzuki
peregrinas en sandalias por un dharma zurdo
o por un mahayana reducido a hinayana
por sucesivas amputaciones
como prescriben las técnicas del arte del bonsái

arqueros
cuyos blancos
son los deseos exuberantes del corazón (verdes -y cojo)
desertados del espejo -artífices de horizontes simulados
con pinceles calvos kamikazes de tablas coloridas
de surf mutantes
de las radiaciones perversas de Hiroshima y Nagasaki

Y si entre todas formaran un kaikú que quiere revelárseme
pero me cierra mi prosaica torpeza
de lector infatigable de novelas enormes
alemanas y rusas

Pueden ser
quién lo sabe
mendigos de un novelón romántico que leí
la semana pasada
recién caídos poseedoras de lujosos andrajos
con la opulencia del estilo de Víctor Hugo
O Nada

O quizás
son ingenieros
especializados en dispositivos microeléctricos

Expertos en pastillas de silicio
Diminiturizados genios lelos en superficies azules
de circuitos lógicos
integrados de alta velocidad cuyos reinos de cobre recubiertos de estaño tienen límites de terminales de oro -maestros en informática y microcomputadores
Me gustaría -si es así- preguntarles ahora
por sus variables binarias
Si dulces les son los pulsos de tensión en las puertas lógicas
Si sus nanosegundos pueden ser iguales a la razón
o razón de absurdo
O divisibles todavía

Pero estas adictas al dióxido de silicio
deben estar borrachas de sistemas
alucinadas de nitruros de polímeros fotosensibles
de biones de boro alborotado
de átomos libres de flúor que vienen descargados
de moléculas de freón
y reaccionan al silicio policristalizado
para un patrón más preciso que el método
de grabado húmedo

Ebrias deben saber
que la santidad es imposible y que no es bueno el silicio
de una pureza absoluta
Que el fabricante del circuito debe llevar
el silicio que compra
hasta un nivel de pureza del 99,9999999
porque en la atmósfera pura del gas inerte
debe admitir
impurezas deseadas mientras se funde

O simplemente Estas manipuladoras de microcircuitos en sus cárceles circuitadas indiferentes a la música la ciencia la técnica la informática y la información a la política la mística la mecánica y a Basho y al Tiempo y a todo aquello que nos incumbe

no saben siquiera que Einstein no pudo asistir a Como
para ser el perro del Lama en el Tíbet
y no plomero en Washington
como se dice que quiso
Dios no juega a los dados

Aceptaré entonces y más me vale
con humildad más que conveniente
y con cautela más que razonable
contra el escepticismo generalizado que me infunden
e irradian en mi entorno –serenidad y aturdimiento 
contra esta perplejidad 
contra la pavorosa confusión que me contagian
que esta manada de ortópteros que me circundan y me miran
que esta tropa oscura de cucarachas
que vigila la mesa y el radio y las manzanas
no es otra cosa

nada más nada menos

que una tropa silenciosa y oscura
de cucarachas

O tal vez son las ilusiones compensatorias
de mis desilusiones
Desórdenes salvajes de la imaginación
o de la paranoia galopante
Delirios de la fiebre de un tifo mal curado

O efectos secundarios de adulterada cocaína

A lo mejor no hay cucarachas aquí
Ni una sola cucaracha
Y no son más que cucarachas en mí lastimada cabeza
estas siluetas fugaces como los ángeles que
a veces creo percibir
en el nochero

y que me sueñan para ser en los retorcimientos
de mis sueños
y me dictan poemas para divertirse a mi costa



Eduardo Escobar. Nació en Envigado, en 1943. Fue columnista en EL TIEMPO, escritor, poeta, periodista y cofundador del movimiento literario nadaísta y autor de los libros Violación de la uva (1966), Segunda persona (1969), Cuac (1970), Confesión mínima (1975), Correspondencia violada (1980), Nadaísmo crónico y demás epidemias (1991), Poemas ilustrados (2007), Cabos sueltos (2017), Insistencia en el error (2020), y Escritos en contravía (2023). Falleció la madrugada del 19 de marzo de 2024. 

lunes, 18 de marzo de 2024

Cinco poemas de Nuno Júdice



SINFONÍA PARA UNA NOCHE Y ALGUNOS PERROS

De noche, un perro empieza a ladrar, y
después de él, todos los perros de la noche
se ponen a ladrar. Después, el primer
perro se calla. Poco a poco, los demás
también se callan, hasta que el silencio
se instala, como antes de que ladrara
el primer perro. De noche, no es
posible saber por qué ladra un perro,
si no lo estamos viendo. Tal vez porque
alguien pasó detrás de un
muro; tal vez por culpa de un gato (esas
sombras que huyen por las puertas).
No es necesario encontrar razones concretas
para justificar la noche de todos los
perros; mas es verdad que un perro, cuando
ladra y despierta a los otros perros, despierta
a la propia noche, a sus fantasmas, y
nos obliga a mirar, por la ventana, lo que
no se puede ver, es decir, el centro de la
noche, el negro motor del mundo.
 
 
                    (Traducción de Blanca Luz Pulido)




ENTREGA

Busco tu imagen en los espejos
del mediodía, en los campos donde los rebaños
se le pierden al pastor, en las horas en que el sol hiere
con sus flechas para que los minutos se suelten
de las venas del tiempo. Y vienes a mi encuentro,
con tu vestido blanco, con tus collares
de piedra, con tu piel suave como los nenúfares
que los cisnes anhelan. Excavo con los dedos la espuma
indecisa de la memoria, y encuentro tu boca
húmeda, los labios de donde surge un néctar
de fuente, los ojos que el deseo abre en las mañanas
cuando las aves se callan para que tu voz
atraviese los corredores del amor. Y dentro de mí
tu imagen toma la forma que mis manos
recorrieron. Y es como si tocara a la puerta del cuerpo
que tú me abres, con el lento fuego que arde
en el sabor de un abrazo, para que yo te diga
que eres la flor que ninguna retórica soñó. Y
te entrego el corazón donde se agitan los sentidos
que compartimos, los brazos que acompañan
el ritmo del ansia que nos une, el pecho donde late
el éxtasis que nos envuelve bajo
el perfume del amor.


                        (Traducción de Blanca Luz Pulido)


Nuno Júdice y Ledo Ivo 


ENCANTAMIENTO

Vi a las mujeres
azules del equinoccio
volar como pájaros ciegos; y sus cuerpos
sin alas sumergirse, lentamente, en los lagos
volcánicos. Sus labios vomitaban el fuego
que traían de una infancia de magma
calcinado. El agua quedaba negra, a su retorno;
y las ramas de las plantas sumergidas por las lluvias
primaverales las abrazaban, empujándolas en un
estertor de imágenes. Las tapé con un cobertor
de versos; las extendí en la gruesa arena
de la orilla, viendo a las cobras de agua huyendo
entre los cañaverales. Les observé
el sexo por donde escurría el líquido blanco
de un inicio. Les pude decir que las amaba,
abrazándolas, como si estuviesen vivas; y
oí un susurrar de niños por entre
los arbustos, repitiéndome las frases con una
entonación de risa. ¿Dónde están esas mujeres?
¿En qué lecho del río duermen sus cuerpos,
que mis dedos buscan con un gesto
vago de inquietud? Navego contra la corriente;
busco la fuente, el silencio frío de una génesis.


                (Traducción de Alfredo Pérez Alencart)




EN EL TREN DE CORREOS, ENTRE BEJA Y LISBOA
(fines de los años cincuenta)

Eran los tiempos en que el tren paraba en todas
las estaciones: el tren de correos, camino de lisboa,
llevando familias de provincia para pasar el año
con los parientes de lisboa. En esas paradas,
cuando se hacía el silencio
después del chirrido de los frenos, el jefe de la estación
anunciaba el nombre del pueblo: pueblos que sólo existían
de nombre, para quien viajaba en el tren, de noche,
camino de lisboa, y se reducían a sitios donde apearse,
con la luz apagada, en medio del campo. A veces, entraban pasajeros
con grandes maletas y canastas de fruta. Era la única animación
del vagón nocturno: verlos acomodar las maletas
y las canastas, antes de sentarse en silencio
en los asientos de madera de esos trenes de invierno. Pero
en la estación de beja era distinto: ahí las vendedoras
asaltaban los vagones, vendiendo agua en cántaros
de barro. Yo pedía agua, no por el agua sino para quedarme
con un cántaro de barro, de esos que tienen un cuello que se rompe a la primera,
pero dejan en la boca un gusto de tierra pura. A veces,
quien vendía el agua eran niños de zamarra apretada
hasta el cuello. No decían nada; y
pasaban despacio entre los asientos, mirando a la derecha
y a la izquierda, como si quisieran llevar consigo
el destino de cada uno de nosotros. Hoy me pregunto si,
en realidad, el mío no se habrá ido en una de esas miradas, pero
recuerdo, después, a la pareja que se abrazaba, frente a mí,
mientras la noche pasaba, camino de lisboa. Su destino, 
en cambio, fui yo quien lo robó: el amor nocturno, en un asiento
de tren, mientras el tiempo pasaba entre beja y lisboa; y
lo arrojé al río, en esa noche fría entre la navidad y el fin
de año. Eran los tiempos en que el tren paraba
en todas las estaciones, el tiempo en que el único destino del amor
era ser arrojado al agua, al fin de la noche, antes de que
la luz de la madrugada cayera sobre
el invierno de lisboa. 


                (Fuente: Inventar un pájaro)



¿LO QUE ES LA VIDA?

El poeta griego que comparó el hombre a las hojas que no duran,
cuando el invierno les robó la esperanza de vivir de acuerdo con
sus deseos, no salió esta tarde para el campo, ni vio el
el cuerpo que se interpuso entre el sol y los arbustos, oscureciendo
el cielo con su blancura de nieve primaveral. Preguntó,
mientras, de qué sirve la vida, y para qué sirve la alegría,
si no existe, más allá de ellas, el horizonte dorado del amor;
y alejó de su frente el crepúsculo, diciendo que prefería
la madrugada, luego que el gallo canta, para despertar con
el propio día. Ese poeta, que el polvo de los siglos sepultó,
y no llegó a encontrar, para sus dudas, ninguna
respuesta, aconsejó a los que lo leían que se divirtiesen,
antes de que la muerte los fuera a sorprender. Y me acuerdo, a
veces, de este pedido, al pensar que la memoria de alguien
se puede limitar a una pequeña frase, que puede ser
la más banal de las sentencias, que nos viene a la cabeza en una u otra
circunstancia. Entonces, el poeta griego continúa vivo; y esta
tarde, por detrás de los arbustos, oí su voz en el viento que
por instantes sopló, trayendo con su frescura el sentimiento
que sobrevive a todas las estaciones de una vida humana.


                        (Traducción de Marco Antonio Campos 
                        con la colaboración del autor)


* Los textos han sido seleccionados por Paul Guillén para esta muestra.


Biografía de Difusión Cultural UNAM, Taller Igitur y Proyecto Patrimonio:

Nuno Júdice (Mexilhoeira Grande, Algarve, Portugal, 1949). Ensayista, poeta, novelista y profesor universitario. Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Lisboa y doctor por la Universidad Nueva de Lisboa. En el ámbito académico, desempeñó su labor como profesor en la Universidad de Lisboa impartiendo seminarios de Literaturas Ibéricas Comparadas, Poesía Moderna y Contemporánea y de Teoría y Crítica Literarias. Además, fue agregado cultural de Portugal en Francia donde también dirigió el Instituto Camoes.

A lo largo de su carrera, fue reconocido con el Premio Neruda (1973), Premio de Poesía de la Asociación de Escritores Portugueses (1995) y XXII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2013), además del Pen, el Dinis, y el Asinou, entre otros.  Fue también nombrado Oficial de las Artes y de las Letras, en Francia, y recibió la condecoración de "Gran Oficial de la Orden de Santiago y Espada" en Portugal. Actualmente se lo considera uno de los poetas más importantes de Portugal.

Entre sus poemarios están: A Noção do Poema (1972); Crítica Doméstica dos Paralelipípedos (1973); O Mecanismo Romântico da Fragmentação (1975); A Partilha dos Mitos (1982); Lira de Líquen (1985); A Condescendência do Ser (1988); Enumeração de Sombras (1989); As Regras da Perspectiva (1990); Um Canto na Espessura do Tempo (1992); O Movimento do Mundo (1996); A Fonte da Vida (1997); Teoria Geral do Sentimento (1999); Linhas de Água (2000); A Árvore dos Milagres (2000); Cartografia de Emoções (2002); O Estado dos Campos (2003); Geometria variável (2005); As coisas mais simples (2006); A Matéria do Poema (2008); O Breve Sentimento do Eterno (2008), Guia de Conceitos Básicos (2010), Navegação de Acaso (2013) y O Fruto da Gramática (2014), entre otros. Su poesía completa ha sido colegida en dos ocasiones: en 1991 bajo el título Obra poética (1972-1985); y en 2001, en esta oportunidad teniendo por título Poesía reunida. 1997-2000.

Nuno Júdice emprendió el camino a la eternidad el 17 de marzo de 2024.

** Doce poemas de Nuno Júdice, leídos por Blanca Luz Pulido, aquí.

domingo, 17 de marzo de 2024

Hildebrando Pérez sobre Qosqo Raymi, de Pablo Guevara


Compartimos la intervención de Hildebrando Pérez Grande en la presentación del libro póstumo de Pablo Guevara "Qosqo Raymi. El libro de las instrucciones" (Pakarina Ediciones, 2021). 

jueves, 14 de marzo de 2024

Cinco poemas de Julia Wong Kcomt



AL CAMAL

Me pregunto si me abrirás
utilizando un cuchillo de camal
como un trofeo

herida estoy
toro salvaje al fin
sobre la lona nada se hace

reviéntame el ojo, las cejas, el labio
mientras meces mi cara con tu puño

me acuerdo de ti tribal
de tus rodeos
veo mi cuerpo balanceándose
apenas levanto las piernas
frunces el ceño
me das con los hombros
bailando fugazmente hasta partirme


                (de Historia de una gorda)



El Gallo Rojo


    a Wata, In Memoriam


Se muere el Perú.
Como los ajos
este albur de camisas
con maestría cortadas.
Las ventanas de fierro.
Barrocas.
Incesantes.
La pintura manchando mis ovarios.

Ahora el sushi se ha vuelto idioma
del pueblo
y mis tallarines poderosos
esperan en una olla olvidada.

Papá dijo que odiara a los japoneses
como dicen que odie a los chilenos.
Mas, de tanto amor,
no encuentro diferencias
entre el cerezo, la sakura, la flor de loto y el olivo:
Jesucristo tamiza en el Atacama
semillas de uva colorida.

Se muere el Perú, Wata,
y sólo recuerdo lo que dijiste de mi tía:
“Estaba buena tu tía Carmen,
no parecía china”.
Sonreí sin ofenderme, porque en el Perú nadie
parece nada.

Había un chifa.

Tomabas sopa wantan
con tus amigos chinos,
y mientras se buscaba un emblema
que superara el centímetro y medio
de diferencia en los párpados,
un gallo rojo
emitía un sonido más fuerte que la nada.

Se nos muere el Perú.
El canto del gallo volverá cuando vuele la piedra.


                                            (de Bi-rey-nato)

Crédito de la foto: Dirk Skiba


POEMA A LA DISTANCIA


            si yo fuera eielson
            pintaría un colibrí en tu lengua



si has sentido alguna vez que hablas con la pared
que hablas con la pared
y recuerdos de pajaritos muertos
y niñas amordazadas en zaguanes
repletos de gatos
apareándose como en un anime
muy sangriento, muy cruel

y que todo tu amor
no es más que un vómito
que alguien pisa sin percatarse
de la humildad repentina en su zapato
y un muchacho bueno
te dice que no eres su tiempo
y corres por un pasaje enrejado de buenos aires
buscando otra melodía

un andar de procesión que
sea como un dedo intermitente
en el hueco más hondo de tu cuerpo
y no sabes como encender la luz
en los ojos de todos tus amigos
de toda tu familia que parece culparte de tantas desgracias
de los niños que mueren y
de los cuadros mal pintados

si no sabes cómo pintar uvas en un bodegón
que reclama a gritos el espíritu de la embriaguez

porque el escenario de nuestra locura y nuestra impotencia
es más grande y más hondo que todas las penumbras

si no hay luz cenital
ni trazo en la guardia plana
que solo ansía una nueva suerte
y el esperma glorioso
se pierde en las mangas usadas
de este siglo
lleno, lleno de basura

si no ves con ojos de la duda
la desesperación del cubismo
por qué hay liquen en el pelo
y cámaras escondidas
vigilando la historia, espiando dementes
las heladeras muertas de frío

es que falta amasar el pan
poner ajonjolí en la lengua de un caballo
pedir a un hombre que me bese la espalda sin darme cuenta
que mate a mi hermana
que haga justicia
a la niña que no he curado
y me devuelva la gloria
de ese grito interminable
que sale de mi coxis, de las cosas que no entiendo
de la constante negación de mi útero de elefante.


                            (de Un salmón ciego)




DIRTY WONG

Casi al anochecer, pateo mi propia sombra de hielo.
Salgo a guarecerme de mi última herejía
por el alambrado neón hispano,
California lingüística y fractura.
 
El reino de los habladores me circuncida como a una araña triste.
 
California es un continente: son depredadoras,
eructan el alimento robado al soberano,
herederas anglófonas de virtudes tridimensionales.
 
No han podido curar su melancolía medioeval. Allí,
proyectadas en otro imperio de Piedras santas,
rasgadas en su moneda bilingüe.
 
Nos buscamos. Lo presiento. Me conmueven.
 
Compartimos la misma duda,
la nueva tela que tejeremos, nos condenará al cáncer o
a la tristeza,
a la ambivalente soledad.
 
Ellas auscultan el porvenir en idiomas que yo ni me puedo imaginar,
japonés o árabe, por ejemplo.
Gálico.
 
En la penumbra es fácil desvestirse y succionar los finísimos hilos erectos.
 
Cada poro espera por algo, extraña jadeos, soplidos lejanos y manías copiadas de
absurdos jardines pornográficos:
amarás el vuelo arácnido, amarás a tus hermanos, cogerás con tus primos y desearás a tus tíos.
 
Este es un vergel fundado con la sangre de los chivos expiatorios.
 
Pienso que debí ir más seguido al cine en minifalda
y masturbarme con películas baratas.
 
Así no me asustaría,
con ninguna anécdota sobre los chinos del barrio
timbeando toda la noche,
gambling se dice en inglés.
 
Jugándose la vida.
Regresan a su casa con los bolsillos vaciados por el
placer de echar los dados al abismo:
Los que siempre ponen el ojo en la mujer equivocada.
Las que deseamos al hombre que nunca nos va a pertenecer.
 
Durante el juego dejan pasar en la tele
Terciopelo azul y Muholland drive,
podrían constituir una hecatombe en el neurocórtex.
 
Sólo un marido alemán hubiera consentido en ir conmigo a la función de medianoche y mientras, Isabella Rosellini aguanta el llanto, él cambiaría de butaca y diría algo así:
—Mache es selber Kleine, ich gehe kurz eine rauchen…[1]
 
Me liberaría de la utopía de hombres latinoamericanos, de los santos Tupacs con sangre real, amantes de sus hordas y sus pueblos sumisos y devotos. Eso, me libraría de escribir una hagiografía de mi padre oriental. Eso, me liberaría de ver la saga completa de Matrix y ser la fan número nueve millones mil quinientos de Saint Keanu en Instagram.
 
Mi sombra y yo
nos pateamos mutuamente,
jugamos una suerte de gincana popular.
 
Trato de limpiar con alcohol mis turbios deseos,
mirada irónica sobre los dientes amarillos.
 
Los cigarros se deslizan de las bocas secas que contienen el apetito por el vecino y flirtean con lejanos perfiles en países aún más lejanos que la luna.
 
Todos han enfocado su atención en la película
y no en su propio deseo.
 
Afuera huele a anticuchos,
ese olor a vinagre y ají molido.
 
En la penumbra
he tomado una mano oscura
y le he suplicado
salir conmigo
a tomar aire fresco.


 
[1] Nota del editor (NE): Traducción del alemán: Hágalo usted mismo, pequeño, voy a fumar un momento…  


MIA FILHA E UMA GAZELA 

¿Por qué escrivo este poema en Portugués? 
Una esquina se aquilata de cómo acuestes tu espalda cansada de noche aguaitando 
El farol se rompe en lágrimas maternas 
¿Qué le pasa a la filha que quiere correr como gacela? Introducirse en el pesebre nórdico 
De las cuevas misteriosas de los altos de Jalisco 
Te desenrosco, pequeña... te desconozco en tus cuatro patas ágiles 
Elevándote ligera sobre mí, sobrevolándome con pericia. 
Obviando mi leche materna y mis cromosomas ennegrecidos por la rabia 
Tengo tres inviernos a cuestas, pequeña 
Poco hombre, mucha hambre de abrazos honestos 
Esos que desgarran los bolsillos marxistas de mi circunferencia Nunca he sabido si un hombre quiere un beso o mis oídos prestos Nunca sé si mis piernas 
O un potaje bien preparado 
Nunca si quiere elevarse sobre la copa rampante de los árboles desnudados por la nieve 
En invierno, lo opuesto a hija es nostalgia 
Y ese dolor que quema como hielo atizado con pintura roja 
Quedo preñada del mar. En invierno siempre me embaraza el mar. 
Pero ya no doy de parir ninguna pequeña, sino soliloquios, matanzas imaginarias 
De una especie de ilusiones que se van convirtiendo en problemas neuronales o lapidan el riñón de la forma más extraordinaria, que la nieve pueda construir en los ojos 
Digo que prefiero el verano, sin embargo, el invierno es la estación de las hijas, porque buscan a sus madres, se acurrucan en sus axilas azuladas, enmohecidas por esos abrazos rechazados 
Las palabras que dicen estar de más y la longitud entre el vientre y la placenta apestosa 
En un palacio de crímenes que se van desperdigando como huevos de ave acabada de disparar. 
Del francotirador poco se sabrá. La gazela vieja seguirá esperando un cuarto invierno que nunca llegará. El venado azul es un tótem, una muralla que impide el melodrama familiar en la evolución de las especies. Y la pequeña gacela se ilumina con su propia menstruación y 
su saliva 
Y allí volando 
Ajena a este dolor de haber parido hace mucho ya, pero recrearlo en la venganza sonora del primer amor, el que inicia en el placer a la verdad y la mentira, el estómago rumiante 
Y los copos de hielo acicalados por la economía de los bosques de bohemia. 
No estornudes, que todas las grutas caerán. Esa otra mejilla que has puesto históricamente para que te apabullen se vengará de ti cual mantra. 
Nada te aparte de mí, Gazelita, 
Nada te impida llegar sana y salva a tu guarida.


                        (de Tequilaprayers)


* Los tres primeros poemas fueron tomados del blog ÁNGELES DEL PAPEL (angelesdelpapel.blogspot.com)

** El cuarto poema fue extraído de Dirty Wong (Julia Wong Kcomt) (lyrikline.org)

*** El quinto poema fue seleccionado por Paul Guillén.



Julia Wong Kcomt nació en Chepén en 1965. Fue una poeta, narradora, gestora cultural, de ascendencia china. Directora del Festival de Poesía en Chepén. Anteriormente, también impulsó encuentros literarios en Argentina. Vivió en varios países como Alemania, China, Argentina y Portugal. Entre sus publicaciones más destacadas se puede encontrar Pessoa por Wong, un artefacto híbrido, que considero uno de los grandes antecedentes de poesía documental en el Perú y en Latinoamérica. En un post de 2019 apunté sobre este libro que es "un texto escrito mezclando el libro de viaje, la traducción y la poesía documental, que reflexiona por la relación con el padre, la migrancia, las fronteras y los afectos. Lo interesante de Wong es que se entronca con un tipo de poesía experimental, donde cobra importancia el documento, la intervención de imágenes, el ensayo, el apunte autobiográfico; en este tipo de poema no es tanto la socialización, sino el yo mutable e híbrido" (Paul Guillén sobre Julia Wong). En setiembre de 2023, en una librería de Barranco, se presentó su último libro publicado en Lima, 11 palabras. Una noche de un lunes con amplia concurrencia y firmas y fotos por doquier. No pude dejar de pensar en que esa era como una especie de despedida. La querida Julia Wong partió de este mundo el 13 de marzo de 2024. Aunque en el caso de Julia Wong es muy difícil dividir su escritura en géneros literarios, copiamos aquí una bibliografía sacada de Wikipedia: 

Poesía

Historia de una gorda. Editorial Libertad, 1992, Trujillo, Perú.

Los últimos blues de Buddha. NoEvas editoras, 2000, Lima, Perú.

Iguazú. Editorial Atril, 2005, Buenos Aires, Argentina.

Ladrón de codornices. Editorial Patagonia, 2007, Mendoza, Argentina.

Bi-rey-nato. Editorial El suri porfiado, 2009, Buenos Aires, Argentina.

Un salmón ciego. Borrador Editores, 2008, Lima, Perú.

Un pequeño bordado sobre la vergüenza. Matalamanga Editores, 2011, Lima, Perú.

Lectura de manos en Lisboa. Melón Editora, 2012, Buenos Aires, Argentina. Editatú, 2013, 2022, Lima, Perú.

La desmineralización de los árboles. Paracaídas Editores, 2014, Lima, Perú.

Un vaso de leche fría para el rapsoda. Celacanto, 2014, Lima, Perú.

Oro muerto. Cascada de Palabras Cartonera, 2017, Ciudad de México, México.

Tequilaprayers. Paracaídas Editores, 2017, Lima, Perú.

Pexuña de dragón. Chile: Andesgraund, 2018.

Urbe enardecida. Ubre enardecida. Viajera Editorial, 2020, Buenos Aires, Argentina.

Antología poética (1993-2019). Gafas moradas, 2020, Lima, Perú.

Sopor. Editatú, 2020, Lima, Perú.

18 poemas de fake love para Keanu Reeves. Cascada de Palabras, 2021.

Vice-Royal-Ties (tradución al inglés de Bi-rey-nato). Ugly Duckling Presse, 2021, Estados Unidos.

La tercera guerra lunar. España: Liliputienses, 2023.

Narrativa

Bocetos para un cuadro de Familia (Novela corta). Borrador Editores, 2008, Lima, Perú.

Margarita no quiere crecer (Cuentos). Borrador Editores, 2010, Lima, Perú.

Doble Felicidad (Novela). Editatú, 2012, Lima, Perú.

Los papeles rotos. Textos extraños. Ediciones El viaje, 2014, Guadalajara, México.

Mongolia (Novela). Animal de Invierno, 2015, 2023, Lima, Perú.

Pessoa por Wong. Hannan Harawi, 2017, Lima, Perú.

Aquello que perdimos en la Arena (Novela). Editorial Peisa, 2019, Lima, Perú.

Océano al revés (Novela). Ediciones Altazor, 2021, Lima, Perú.

Cuaderno negro de Almada (Novela). Editorial Gafas Moradas, 2022, Lima, Perú.

11 palabras. Cocodrilo Ediciones, 2023, Lima, Perú.


*** También puedes leer tres poemas de Julia Wong publicados en Sol Negro en el 2013: sol negro: TRES POEMAS INÉDITOS DE JULIA WONG (sol-negro.blogspot.com)

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...