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lunes, 14 de abril de 2008

Injusta reclusión (sobre el caso Melissa Patiño) por María Elena Hidalgo

DOMINGO [suplemento del diario La República] ingresó en el penal de Santa Mónica en busca de la joven Melissa Patiño, acusada sin una sola prueba de estar ligada a grupos terroristas. Como si se tratara de una prontuariada criminal, la joven estudiante y aficionada a la poesía está sometida a una reclusión de máxima seguridad.

El Instituto Nacional Penitenciario (INPE) ha endurecido el régimen carcelario de la estudiante Melissa Patiño Hinostroza, detenida junto con otras seis personas con las que participó en Quito en el Segundo Congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana-Capítulo Perú (CCB-CP). Según la policía antiterrorista, la CCB-CP, dirigida por el ex "tupacamarista" Roque Gonzales La Rosa, tendría conexiones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Patiño asegura que no milita en ningún partido ni movimiento de izquierda.

Las últimas medidas del INPE serían una represalia a raíz de que la poeta y periodista Rocío Silva Santisteban publicara en su habitual columna de esta revista sus impresiones sobre la detenida, a quien encontró de manera casual en la prisión. Las autoridades de la cárcel, según la versión que recogimos en Chorrillos, afirman que Rocío Silva Santisteban (contra quien también se ha tomado represalias) no tenía por qué haber hablado con Melissa Patiño mientras conducía un taller literario dirigido a las reclusas.

Confinada en el tercer piso del pabellón C, desde hace mes y medio Patiño es sometida a un régimen especial, al igual que la esposa de Abimael Guzmán, Elena Iparraguirre Revoredo. La joven de 20 años tiene prohibida la salida al patio del penal, así como contactarse con las demás internas, tener acceso a teléfonos públicos y participar en los talleres dictados como parte del programa de reinserción a la sociedad. Solo puede salir al patio del pabellón durante cuatro horas al día. Por cierto, hasta ahora no se ha mostrado una prueba que la involucre en algún acto terrorista.

También han sido restringidas sus visitas: de cuatro a dos veces por semana, y solo han sido autorizados para verla sus familiares directos, en un número no mayor de cuatro que, para más señas, deben tener los mismos apellidos que ella. El día que ingresamos a la prisión (el miércoles último) con la finalidad de recoger su versión de los hechos, las nuevas restricciones ya estaban rigurosamente en vigencia. Como si se tratara de la cabecilla de alguna organización criminal, Patiño está impedida de conversar con cualquier otra reclusa.
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CONDICIONES DEPLORABLES

"No soy miembro de la CCB. Asistí al Segundo Congreso de la CCB en reemplazo de Luis Enrique Amaya (el conductor del programa de radio ‘Círculo del Sur’). Tampoco pertenezco a alguna Casa del Alba ni a algún partido político", declaró Patiño al blog "El Útero de Marita".

Preguntada si estaba enterada de que en dicho encuentro estarían presentes las FARC, contestó: "No, tampoco supe que estuvieran allí. El congreso fue un evento legal y público que fue cubierto en todo momento por los medios de comunicación".

De acuerdo con la policía antiterrorista, Melissa Patiño pertenece a la CCB-CP, una organización conformada por ex militantes del MRTA, como Roque Gonzales, quien ha declarado que pagó el pasaje de la poeta. El dinero lo obtuvo de la ONG José Carlos Mariátegui, de Caracas, Venezuela, para la que trabaja Gonzales.
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EL CONTACTO INCRIMINATORIO

Entre los "presidentes honorarios" de la CCB, cuyo primer congreso fue en Caracas en 2007, figuran el líder de las FARC y fundador de las guerrillas colombianas, Manuel Marulanda, y Víctor Polay, ex líder del MRTA, ahora en prisión.

La policía también esgrime como acusación contra Gonzales y su organización el haber montado un conversatorio en San Marcos con la participación del intelectual dominicano Narciso Isa Conde, en 2006. Al año siguiente, vestido con el uniforme de las FARC, Isa entrevistó y se fotografió con varios dirigentes de la agrupación colombiana a la que no considera terrorista sino una "fuerza beligerante". Además, según la policía antiterrorista, la página web de la CCB está directamente relacionada con la Agencia Bolivariana de Prensa (ABP), vocera de las FARC. Por la relación de Patiño con Gonzales es que la Dirección Nacional contra el Terrorismo (Dircote) atribuye a la joven una presunta vinculación con grupos terroristas.

La abogada de Patiño, Silvia Romero, del Instituto de Defensa Legal (IDL), afirmó que su defendida es una animadora cultural y nunca promovió las actividades de la CCB-CP. Pero en una fotografía captada por este diario en Quito, se observa a Patiño participando en una marcha de la organización y llevando una banderola de la misma. Romero afirmó que ella lo hizo sólo por 15 minutos y como un favor a sus amigos con los que se iba a regresar a Lima. "Esa no es ninguna prueba de terrorismo. No tiene nada contra ella", dijo la abogada, y tiene razón: "Además, la reunión en Quito contó con la autorización de las autoridades".
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Melissa Patiño manifiesta que conoció a Roque Gonzales recién cuando iba a tomar el autobús hacia Quito, y así lo ha confirmado el dirigente de la CCB-CP. Pero fuentes de la policía antiterrorista dijeron que durante el seguimiento que le hicieron a Gonzales registraron encuentros previos al viaje entre la poeta y el ex "tupacamarista". Patiño y su defensa rechazan la versión. La Dircote le hizo un seguimiento permanente a Gonzales desde que salió en libertad después de nueve años de confinamiento. Lo sentenciaron por haber participado en el secuestro del empresario y político boliviano Samuel Doria Medina, a quien dejaron en libertad luego de que pagara un rescate de US$ 1 millón 400 mil. El dinero lo usó para financiar la toma de la residencia del embajador japonés, el 17 de diciembre de 1996. Al momento de su detención de regreso de Quito, Roque Gonzales seguía firmando una vez al mes el registro de ex reclusos por terrorismo debido a que salió libre poco antes de cumplir la sentencia mediante un beneficio legal. Gonzales niega que Patiño pertenezca a la CCB-CP.

No obstante las durísimas condiciones de encierro, Melissa Patiño, robándole tiempo a la oscuridad del enclaustramiento, sigue escribiendo poesía. Algunos blogs ya han comenzado a circular varios de esos versos cargados de indignación. Al quinto día, compuso: "Siempre es una sorpresa los cambios a los que me conduce mi nueva vida. Siempre tan coqueta como una muchacha de veinte años que es culpable de cuidar el latir. Siempre tan sabia como una muchacha de veinte días de encierro corriendo para no creerse nada. La poesía es la llave de la libertad. Mi nueva vida me prepara algo grande, lo sé. Me pretende liberar de los temores y de los sabios consejos de las paredes. Me recuerda mi amnesia obligatoria para la sumisión. Mi nueva vida me ha envejecido rápidamente porque me ha cansado. ¿Luego del día cinco podré descansar?".

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