Bajo el mar
Existir sin sentido y en el mundo perdido
la frugalidad de un tiempo vivido
en la soledad incomprendida
me compaña y me acompaña
En la vida sin motivo
en la vida sin sentido pero en la vida de un océano
de un océano escondido
un mar me reconstruye me instruye y me destruye
En el vaivén de un olvido me destruye
en la armonía de un tiempo escondido me envuelve
y en sus aguas yo me baño
como artista depravado
Siempre rebelde ante el océano
siempre renuente ante la muerte
de un mar que no es mío de un mar que no es de nadie
que está pero que estanca que acompaña pero que pierde
En una vida infinitamente corta
en una vida infinitamente nada
el hombre se vuelve olvido
el hombre se vuelve nada
Y bajo el mar se busca
se pierde y se encuentra
su vorágine se extingue y se anula
ante la arbitrariedad que es y es el mar
Al navegar con los ojos vetados
sin-conocer sin-conocerse bajo el sol sobre la tierra
sin-brújula sin-astrolabio
solo navegar en la barca cavada en la tierra
Por los que en silente silencio te quisieron
mucho antes que se anastomosaran las charcas
sobre tu olvido habrá siempre alguien que te piense
al divisar su estrella preferida en el camino
Recorriendo si es posible todo el océano
por localizar las huellas lo estimado
más allá de los linderos en la mente
alguna vez pensando navegando el océano
Para dejar de ser pequeño en apariencia
dejando la resquebrajadura indeleble
el que alguna vez existió bajo el mar en la arbitrariedad
al ser exhumado por las bravías aguas
Por no haber sido arquetipo de tu padre de tu madre
como las charcas los ríos y lagunas
ante la monstruosidad de su destino fatal
ser la mutación final y acabar borrado en el mar
Sin ser-malo sin ser-bueno
sólo haber sido y ser bajo el mar
un hombre que nació que encontró que vivió que creó
que murió bajo el océano y que nunca se olvidó.
En el hueso costero de Lima, noviembre de 1999.
De ENCRUCIJADA
Salomón Valderrama Cruz
Existir sin sentido y en el mundo perdido
la frugalidad de un tiempo vivido
en la soledad incomprendida
me compaña y me acompaña
En la vida sin motivo
en la vida sin sentido pero en la vida de un océano
de un océano escondido
un mar me reconstruye me instruye y me destruye
En el vaivén de un olvido me destruye
en la armonía de un tiempo escondido me envuelve
y en sus aguas yo me baño
como artista depravado
Siempre rebelde ante el océano
siempre renuente ante la muerte
de un mar que no es mío de un mar que no es de nadie
que está pero que estanca que acompaña pero que pierde
En una vida infinitamente corta
en una vida infinitamente nada
el hombre se vuelve olvido
el hombre se vuelve nada
Y bajo el mar se busca
se pierde y se encuentra
su vorágine se extingue y se anula
ante la arbitrariedad que es y es el mar
Al navegar con los ojos vetados
sin-conocer sin-conocerse bajo el sol sobre la tierra
sin-brújula sin-astrolabio
solo navegar en la barca cavada en la tierra
Por los que en silente silencio te quisieron
mucho antes que se anastomosaran las charcas
sobre tu olvido habrá siempre alguien que te piense
al divisar su estrella preferida en el camino
Recorriendo si es posible todo el océano
por localizar las huellas lo estimado
más allá de los linderos en la mente
alguna vez pensando navegando el océano
Para dejar de ser pequeño en apariencia
dejando la resquebrajadura indeleble
el que alguna vez existió bajo el mar en la arbitrariedad
al ser exhumado por las bravías aguas
Por no haber sido arquetipo de tu padre de tu madre
como las charcas los ríos y lagunas
ante la monstruosidad de su destino fatal
ser la mutación final y acabar borrado en el mar
Sin ser-malo sin ser-bueno
sólo haber sido y ser bajo el mar
un hombre que nació que encontró que vivió que creó
que murió bajo el océano y que nunca se olvidó.
En el hueso costero de Lima, noviembre de 1999.
De ENCRUCIJADA
Salomón Valderrama Cruz
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