domingo, 2 de junio de 2024

5 POEMAS DE ENRIQUE SÁNCHEZ HERNANI


Fuente: Butaca literaria : Banda del sur


HEAVY ROCK

El rock de mi barrio era tranquilo y pesado como un autobús
        aplastando a una señora:
la sangre se esparcía por la pista y un mural de Diego Rivera
se levantaba igual a un manifiesto escrito en el centro de 
        Tenochtitlán
por los lánguidos muchachos que habían sido ametrallados
vibrando en rojo antes de que oyeran la última grabación de rock
entonada con dulzura por Jim Morrison
                                                                amante de los colores cósmicos
llovidos en el patio de su casa al oeste de Arkham
igual a ellos hermoso y muerto
                                                    con su blue jean apretado sobre sus 
        sentimientos
y pusimos otra vez el disco solo para oír lo que ya no existía
recordando a los mexicanos
                                             las calaveras y el General Zapata
dos minutos antes de huir porque la policía nos tendió la cerca
en la primera marcha violenta a la que acudió mi muchacha
echando molotovs llorando bajo el diluvio universal
de gases lacrimógenos.
Al rock de mi barrio llegamos con el pelo corto
                                                                            nada sabíamos de 
        marxismo
pero quisimos inmediatamente a ese testarudo pensador alemán
por el gran parecido que guardaba con John Lennon
en las láminas de espejos que venían con el LP blanco
es cierto que sin lentes
                                    también que Marx no vivió nunca en 
        Liverpool
pero nos dimos cuenta que sus Tesis sobre Fuerbach
las escribió oyendo Revolution Number Nine
                                                                        tiempo de recesión
la muerte da vueltas en los discos de rock
y un gesto de timidez nos hacía llorar por Jimmy Hendrix
por los que se pasaron totalmente de vueltas
                                                                       por los estadios donde 
        la gente 
acudía a oír la música del Stone Brian Jones
antes que entonara su último blues al borde de una piscina
llevando los libros de Henry Miller en los bolsillos
mezclados a la barra de chocolate a los cigarrillos sueltos
sin saber si esa noche dormiríamos con una muchacha
o el mozo de los bares cercanos a la Plaza San Francisco nos llevaría
        llorando
al lugar donde nos esperaban los taxis de regreso
ebrios sin sentido ni dinero y odiábamos a nuestros padres
porque nos obligaban a cortarnos el pelo
sabiendo que ya Hendrix había muerto
                                                                que ellos habían muerto
que hasta Janis Joplin había muerto.
Siempre recordaremos a la loca Janis
                                                            Balas y Cadenas
sobre el corazón y cómo nos gustaba su cabello teñido por Van Gogh
        en Arles
pintor por el cual gastó su primer sueldo mi muchacha
al adquirir un libro donde este guardaba la oreja que se cercenó
por el amor a una puta
                                    vestida toda de violeta en un traje de organdí
muy similar al que usaba Janis el día que se lo quitó en público
mientras un fantástico rock se le subía por las piernas
y el arco iris crecía con el ácido
                                                    y muchos chicos con sus parejas
se encerraron en burbujas para oírla mejor
                                                                    para hacer el amor
hasta que el sol los ahogó de un sordo latigazo.
No volvimos nunca a las aulas
nos encerraron en celdas llenas de chinches y sabandijas
nos arrancaron los jeans
amenazaron con hacer de nosotros hombres y mujeres razonables
que amasen a su patria y pudiesen morir sin gemidos por su bandera
y una lenta canción nos devolvió el recuerdo de nuestros discos
desvaneciéndose en los armarios
                                                     heridos por el sol
y el insoportable ruido de nuestros sueños.


Enrique Sánchez Hernani, Edgar O´Hara, Luis Alberto Castillo, Luis Rebaza,
Roger Santiváñez y Willy Niño de Guzmán. Fuente: Círculo de lectores


FUNDACIÓN DEL SOCIALISMO

El día que el ciudadano Karl Marx fundó la Liga de los Comunistas
en compañía del zapatero Heinrich Bauer
el relojero Joseph Moll y el cajista de imprenta Karl Schapper
en una antigua y modesta taberna de Berlín
no supo con certeza la revuelta que había armado.
Se limitó a comer su tocino ahumado contento como estaba
luego de haber pedido cuatro botellas de cerveza
que sus amigos bebieron con fruición
                                                            exactamente
como si en ese momento se acabara el mundo.
De tan distraído que era jamás volteó el forro de su chaqueta
ni cambiaba el tabaco de su pipa
olvidaba con frecuencia los encargos hechos por Frau Marx
y algunos que la Liga le asignaba
                                                        por eso
sus amigos le enviaron un tirón de orejas adjunto a la nota del
        Comité Central
donde le reprochaban su extrema lentitud
para elaborar el Manifiesto
                                            que debería contener todos los sueños.
Felizmente  -cuentan- el bueno de Marx guardaba cierto aprecio
por los clásicos alemanes
                                         por Homero y Virgilio
y no hizo caso alguno a la nota de la Liga:
continuó con el cabello crecido paseando en su cuarto de trabajo
hasta gastar irremediablemente los maderos
antes de sentarse bajo el lamparín de kerosene
                                                                            tomar la pluma de
        ganso
y redactar el conocido inicio de "Un fantasma recorre Europa...".
Los obreros de overol y llenos de ceniza hasta el pelo
agradecieron esa parsimonia tuya
esa exasperante lentitud con que solías abotonarte la chaqueta
tomar la pipa
                        y salir a pasear por la calle
pensando en el asalto al cielo y los huevos con tocino ahumado
porque -la verdad- te salió un hermoso y contundente Manifiesto.


Enrique Sánchez Hernani y Enrique Verástegui. Fuente: El Peruano


TO POUND IN RAPALLO
(flores sobre su tumba)

Poor old Ezra
sucio y penosamente viejo te sientas sobre una ruma de ladrillos
para ver transcurrir el tiempo
al que un enjambre de oscuras gaviotas ignora con esmero
¿para esto diste tu camisa leñadora
a Joyce? Para esto los Pisan Cantos dentro de una jaula
estropeada y sucia
                                prisionero del 5to. Regimiento aliado
EL VIEJO FASCISTA DE RAPALLO transformado en espectáculo de feria
con su cara de pescado y la voz gruesa
lanzando blasfemias: "Con usura
ningún hombre tiene una casa de buena piedra"
pero convenció a Joyce para publicar el Ulises en una vieja
        imprenta irlandesa
y a Eliot le tachó la mitad de The Waste Land
con su lápiz de color azul
                                        hasta hacer de un exceso
el poema redondo con que sueñan los aprendices.
Pobre viejo
                    doce años en el asilo para locos furiosos de St.
            Elizabeth
huyendo de hipodérmicas y camisas de fuerza
con la barba embarrada de alimentos
con las uñas sucias y muy largas
                                                    te salvaron las traducciones de 
        Confuncio
las 350 Odas Seleccionadas
la Trachiniae de Sofócles
                                            pero sobre todo
las piedras contundentes de los Cantares (recuerda viejo:
Section Rock-Drill, 85-90 y Thrones, 96-109
                                                                        tinta azul
contra papel arrugado).
Tu vida no ha sido inútil ni perfecta como la piel de una manzana
y ninguna condena es lo sificientemente larga
para mantenerme atado al barro de tu tumba
quédate tranquilo
                            que los dioses no necesitan de monumentos.


César Calvo y Enrique Sánchez Hernani. Fuente: El Comercio



ITINERARIO DE BRIGGITTE BARDOT


                        "La vida de las grandes estrellas termina
                        en un tubo de barbitúricos, una botella
                        de whisky o una jeringa hipodérmica. Al
                        retirarme, me salvé de todo eso".
                                                                        B.B.


Todo el mundo me consideraba una ramera
pero el que lo entendió todo siempre fue mi padre
quien estuvo muchos años sin verme y me contaba que cada vez
que sentía nostalia iba al cine del barrio
pagaba su entrada y allí podía mirarme
                                                               abrazando y besando a hombres
que él desconocía. Siempre se salió a mitad de las escenas
pues se apenaba por lo estaba yo allí haciendo
sin entender por qué mi boca salía fotografiada gigantescamente en
        la pantalla
mientras los hombres maduros de la platea exigían
más y más centímetros de mi piel sobre sus ojos
para al volver a casa escribirme dicciendo que lo entendía todo.
Ahora que tengo casi cincuenta años
veo que hice muy bien en no volver más al cine
porque ya hubiera estado loca o consumiría drogas hasta para poder
        ir al baño.
Todas mis amigas han muerto o son alcohólicas
pero yo me levanto temprano
cocino por la mañana voy de compras escojo mis vestidos
y por la tarde tomo un baño tibio viendo el jardín
que queda al fondo
                                es muy triste y hasta me dan ganas de llorar
pero he visto cómo el cine llenaba con astillas el rostro de las
        estrellas que pasaban los 40
y cada vez se nos hacía más difícil hacer el amor
ante la mirada de los técnicos que nos apuntaban con sus
        chorros de luz
y sus cámaras. Siempre odié
esas escenas o estaba enamorada del actor y me ruborizaba
abrazarlo delante de tanta gente o simplemente no me interesaba
en cuyo caso era muy difícil fingir que lo amaba
con mi cuerpo desnudo pegado a las sábanas
                                                                        aunque todo ese público
 que me siguió durante años coleccionando fotos
y almanaques donde apenas me cubría con una sonrisa
pensara que         yo era una ramera.
Nunca me entendió nadie
                                        ni el médico de los estudios cinematográficos
cuando le pedía anfetaminas para olvidar que era un símbolo del sexo
y que ya nunca podría dejar las ventanas de mi baño abiertas
porque la gloria fue algo terrible y a mí me cegó durante años
hasta que la cabeza me daba vueltas
como consecuencia de beber los vinos del Rhin
quue los productores me invitaban.
Pero lo que nunca hice
fue ver mis propias películas
                                                ya bastante tormento tenía
con filmarlas para volver a ver lo que quería olvidar
cuando dormía. Le agradezco al Señor
que me haya permitido escapar a todo esto
pues la piel se me empezaba a ajar y pronto mi cuerpo
sería echado al tarro de los desperdicios.
Solo le pido que esta felicidad dure siempre
que me siga permitiendo levantarme temprano
para prepararle el café a mi esposo
que las flores de mi jardín no se marchiten y que haga algo
por alejar esta plaga de insectos 
que intenta volver a persuadirme para regresar a los estudios.
Por las noches lloro y me aferro al cuerpo de mi hombre
porque temo me vayan a raptar los sueños
tengo casi cincuenta años y estoy desesperada
                                                                            ya no tomo anfetaminas
pero sigo bebiendo vinos del Rhin.
Dios me libre de volver al reino de las plagas
porque ya no soportaría
                                        ser otra vez una ramera.


Enrique junto a Niño de Guzmán en los tiempos de La Sagrada Familia.
Fuente: En Lima Agenda Cultural


VALLE DE LOS MUERTOS


                    Eduardo de la Piniella 
                    in memoriam


Ya no habrá tiempo de beber la taza de café que nos prometimos
frente al Barcuh viendo pasar buses obesos y atestados
de cuervos entre los árboles
ya no habrá tiempo
de diluir el azúcar a tu regreso del Valle de los Muertos
pues un helado terror ha proseguido a la edad de la inocencia
triturándole los dedos hundiendo el machete en la zona más débil
del recuerdo.
Ahora sabemos que la muerte
más allá de los grabados populares mexicanos donde danza con alegres
        esqueletos
es toda una certeza tan visible
como tu proyecto de escribir una novela sobre dictadores y tiranos
o la reunión familiar que no celebraremos nunca
donde tu mujer hablaría con la mía sobre esas cosas
para las cuales nosotros siempre mostramos una absoluta torpeza
en tanto leeríamos con gozo los poemas que escribías en secreto
calculando nuestra edad bajo las lluvias de febrero
para cuando llegase el año de la revolución.
Es duro ver tu rostro embanderado
y repartido por las calles sobre afiches con recuadros negros
porque así es difícil adivinar
tu estatura de atleta
                                    tus espaldas anchas de boxeador
los motivos que tenías para sonreír siempre
con las cosas que a los demás nos volvían serios
o esas inmensas manos de obrero fabril
con las que te vimos fumar cigarrillos rubios.
No sé si sollozo por mí o porque no volverán a escribir tu nombre
en las agendas
                pero algo se ha quedado quebrado para siempre:
marchaste sin regreso a la tierra ceniza de Ayacucho
                                                                                    allá
donde siempre graznan los atroces cuervos.


* Estos poemas pertenecen a Banda del Sur (Lima: Ediciones de los Reyes Rojos, 1985) y han sido seleccionados por Paul Guillén, quien manifiesta así su amistad en estos largos años del Siglo XXI.




Enrique Sánchez Hernani (Lima, 1953). Poeta y periodista. Co-fundó en 1977 el grupo-revista La Sagrada Familia. En poesía, ha publicado Por la bocacalle de la locura (Lima: Ediciones La Sagrada Familia, 1978); Violencia de sol (Lima: Ediciones Ruray, 1980); Banda del sur (Lima: Ediciones Los Reyes Rojos, 1985); Altagracia (Lima: Ediciones de los Lunes, 1989); Pena capital (Lima: Jaime Campodónico Editor, 1995); Música para ciegos (Lima: Ediciones El Santo Oficio, 2001); Vinilo (Lima: Fauno Ediciones, 2006); Quise decir adiós (i.m. Constantino Carvallo) (Lima: Fondo Editorial Cultura Peruana, 2011); Cuaderno extranjero (Lima: borrador, 2016); Catálogo del maestro de obras (Lima: Summa, 2017; antología); Taller de maestranza (Bogotá: Fundaproempresa, 2018; antología); El estruendo de las cosas (Nueva York-Salem, 2018; Antología); Parábola de las ideas impuras (Lima: Fondo Editorial Cultura Peruana, 2021) y Plegarias del animal lírico (Mérida y Quito: La Castalia / Ediciones Línea Imaginaria, 2022; antología).  Es coordinador nacional para el Perú del Movimiento Poético Mundial, con sede en Medellín, Colombia.

lunes, 20 de mayo de 2024

Surrealismo belga: PAUL NOUGÉ (Traducción de Miguel Urbizagástegui)

EN LOS OJOS DE LOS NIÑOS

En los ojos de los niños, tú deslizas palabras de todos los colores.
Tú cuentas las más bellas historias, - nada.
Un ave agita dulcemente en los ojos sin abrir sus plumas.
Una semilla se ve sola en el fondo de la tierra gélida.
Ronda, cerrada; sol, primavera y el bosque, ella es.
Nada. Ella es.
Y los niños se pasean amorosamente
en el fondo de sus ojos de todos los colores.













































Retrato de Paul Nougé, por René Magritte


















PRESENCIA

El jardín coloca en la ventana su espesor perfumado.
La noche viene dulcemente a colocarse en el jardín.
María (está sentada junto a la ventana) entreabre un poco su vestido,
sus hombros se descubren.
Ella espera al iniciar la noche.
Ella espera.
Pasa un dedo lentamente sobre sus labios.
Su dedo
sobre sus labios indica la señal de silencio.
Ella espera.
Pasa los dedos apenas sobre su cabello, sobre sus
brazos desnudos.
Mantiene los ojos abiertos en el corazón de la noche.
Y el jardín retrocede apenas, abandona la ventana, como la noche
tiernamente se separa del jardín.
Es que un poco de aurora sonroja a la pared, la ventana, toda la
mujer descansada en la mañana.


















































El gigante (Paul Nougé). Foto de R. Magritte


















MANOS PARALELAS

El paisaje duda a medio camino de la lluvia y del sol.
Deliciosa plenitud de gris
llena de todos los colores dominados.
Todos ellos están en un sabor único.
Una fruta sella para el invierno
el ardor cambiante del verano.
La mente no es en este momento
nada más que un solo pensamiento.
Sino la presencia cambiante
de todos los pensamientos. 
Quietas delante de sí, las manos en reposo
las manos paralelas.
Los ojos delante de sí.
Uno mismo delante de sí.

















































MUESTRA FOTOGRÁFICA “LA SUBVERSIÓN DE LAS IMÁGENES”








TEXTOS ORIGINALES


DANS LES YEUX DES ENFANTS

Dans les yeux des enfants, tu glisses des mots de toutes les couleurs.
Tu racontes les plus belles histoires, – rien.
Un oiseau remue doucement dans les yeux sans ouvrir ses plumes.
Une graine se connaît seule au fond de la terre glacée.
Ronde, fermée; soleil, printemps et la forêt, elle est.
Rien. Elle est.
Et les enfants se promènent amoureusement
au fond de leurs yeux de toutes les couleurs.


PRÉSENCE

Le jardin appuie à la fenêtre son épaisseur parfumée.
La nuit vient doucement s'appuyer au jardin.
Marie (elle est assise à la fenêtre) entrouvre un peu sa robe,
ses épaules se découvrent.
Elle attend au tournant de la nuit.
Elle attend.
Passe un doigt lentement sur ses lèvres.
Son doigt
sur ses lèvres fait le signe du silence.
Elle attend.
Passe les doigts à peine sur ses cheveux, sur ses
bras qui sont nus.
Garde les yeux ouverts sur le cœur de la nuit.
Et le jardin recule à peine, quitte la fenêtre, comme la nuit
tendrement se sépare du jardin.
C'est qu'un peu d'aurore rougit le mur, la fenêtre, toute la
femme appuyée au matin.


MAINS PARALLÈLES

Le paysage hésite à mi-chemin de la pluie et du soleil.
Délicieuse plénitude de gris
riche de toutes les couleurs dominées.
Elles y sont toutes en une saveur unique.
Un fruit scelle pour l’hiver
l’ardeur mouvante de l’été.
L’esprit n’est à cette heure
qu’une seule pensée.
Mais la présence tournante
de toutes les pensées.
Calmes devant soi, les mains au repos
les mains parallèles.
Les yeux devant soi.
Soi-même devant soi.
































































































SELECCIÓN Y TRADUCCIÓN: MIGUEL URBIZAGÁSTEGUI



PAUL NOUGÉ (Bélgica, 1895 - 1967)

Llamado el “Bretón belga”, fue un poeta y teórico surrealista. En 1925, conoció a los franceses Paul Éluard, Louis Aragon y André Breton, con quienes firmó el manifiesto La Revolución ante todo y siempre. En septiembre de 1926 se creó el Grupo Surrealista de Bruselas, conformado por Nougé, René Magritte, André Souris, ELT Mesens y Camille Goemans. Entre 1929 y 1930, el poeta compuso 19 fotografías bajo el título “Subversión de las imágenes”, de las cuales colocamos tres en la presente publicación. Fueron inéditas hasta 1968. En 1944, prologó una exposición del pintor René Magritte realizada en Bruselas y criticada por los nazis. A partir de 1953, debido al deterioro de la salud física y mental de su pareja y musa Marthe Beauvoisin (presente en nuestra selección de fotos con tijeras en mano), Nougé se refugió en el alcoholismo. En 1954, junto con los surrealistas Jane Graverol y Marcel Marien, fundó la revista Los Labios Desnudos, donde participó un joven Guy Debord. En 1956 publicó su libro teórico Historia para no reír. Entre sus publicaciones póstumas tenemos Eróticas (1994), La música es peligrosa (2001), que son textos en torno a la música. Del mismo modo, los poemas y los aforismos publicados en este blog pertenecen a las obras La experiencia continua (1966) y el póstumo Fragmentos (apartado “La publicidad transfigurada”, 1997). En el 2017, se publicó sus obras completas bajo el título En el palacio de las imágenes, los espectros son reyes (París, Allia).

sábado, 18 de mayo de 2024

Carmen Berenguer (1946-2024)

 


Como el mejor homenaje es leer a nuestros poetas: en el portal Memoria Chilena podemos leer cuatro libros de la poeta chilena Carmen Berenguer, recientemente fallecida:

Bobby Sands desfallece en el muro

A media asta

Naciste pintada

La casa de la poesía


viernes, 17 de mayo de 2024

ARQUEOLÓGICAS I (José Carlos Sánchez-Lara)


 





                                            (1440-1479)

Estar aquí, mañana muerto.
Clavija entre las tuercas
del tiempo y el rugido

Yo me llamo Manrique. Yo me nombro
legión como los hombres
que ayer fueron y hoy son cosas.

Nadie sabe qué cumple un círculo
de simulación y verdad.

Palabra, clavo
para el rostro.









(VIII a. C.)

Encontraron al poeta H. O se encontró (intersección entre escritura y fin) algo semejante a H.

Se va a acabar, dijo y tragó el cloruro. Estómago comprime (pim, pam, pum) cual martillo inflama un cráneo.

Ver a H blandir su bilis, sostener báculo, caer. Reordenar existencia consagrada a la erosión.
Muerte de ciclista por contravención: ah la roja colera de Zeus.

Atascado entre goznes de esa Ilíada, refractaria a rescribir. 




(1912-1979)

Estoy harto del barroco y el mantel.
Harto del purista de oración mimética.
Yo trompo calcinado entre los blúmeres.
Yo libro de veneno en el vocablo Pan.

Yo lámpara fundida por reconstrucciones.
Yo piojo entre los tigres de corbata
Yo espiga en la manquedad del verbo.
Yo perro en perritud de sífilis.










(1926-1967)

John Coltrane se drogaba como un perro
para asistir oblonga maquinaria.
Los hilos de aliviar su cineraria
cortada en si bemol, saxofón de hierro.

Aquel niño de luz, aquel daguerro
tipo de esclavo en la ciudad-pantano
movía sus diez llaves con la mano
y claveteaba instantes con un puerro.

Así la sombra en celo le extraía
un ojo. También otro. E inmediata
mente engullía sol, engullía nata

en algún vaso de licor oscuro.
Era su goce de lo puro, duro.
Era la muerte muerta que dolía.




(1936-1972)

Sangre y caos condimentan mis teoremas.
No hay orden natural. Derriba todo.
Abyecta conclusión de que no hay tiempo.
El hoy está mordido entre porciones
de cáusticos ayeres y mendrugos.
Sitiado entre dos cuerpos sin mitad.
Poesía te anula. Poesía te sustrae.
Poesía, tenedor del prójimo.
Piedra que falta para deslizar un puente
sobre el agua inmóvil de las neurastenias críticas.

(No esperes otra cosa que epitafios).









(1908-1984)

Y nada puede inferirse del viejo zorro, sino esa matemática enemiga de un país.

Observaba minucias, canalillos, gestos ocultos tras polvo de negociaciones, torpezas de hombres que trepan gestorías.

Ficciones u observatorios de lenguaje, sin constituir la sorpresa que requiere el fondo, según ha examinado el discípulo Ron Silliman.

Poesía análoga a la pintura de Rosenquist. Ajena al artificio y polémicas de turno, recogidos en surcos de la depresión, el maldito año 39.

Francotirador hacia una realidad por la mira (oscura) de toda realidad, hasta absorber su claridad limítrofe.

Viejo perturbado que decía: No alterar los puntos ni crueldades urbanas. Jamás produciremos otro hombre cuerdo.

Odiador de palabras. Nos enseñaba a corregir a Pound y su notable carencia de modernidad. O como Williams: Presentar del material, no teologías, circunstancia.

Y al objeto: hilo lunar, cuestión política. Partes de una búsqueda económica, si la tradición se ha fracturado, dejando huesos, jurisdicciones que evaden su representación.

Aunque el discípulo Silliman nos habla del influjo de la página, porción que la escritura pudiera destruir por el ojo-seco del observador.










(1844-1900)

cuando dé la noche
en el psiquiátrico
diré tu nombre con un fósforo

poseída entre vacas rojas
eres más
que el petardo- muerte

te cobijo en mi memoria-túnel
te doy leche de amnistía
te despojo de ciencia y fe

cuando dé la noche
en el psiquiátrico
donde se vuelve al mundo en cajas

a los quince
la violé en su lecho
me comí sus tetas
puse sarro en su conducto anal

esa mujer mató la poesía
y se volvió el teorema
que vigila al farol de Bismarck

eso está escrito
en las olas
de la oscuridad con perros

oh noche
en el psiquiátrico
donde los hombres son abortos

oh reja
de forenses


Basilea 1891










(1894-1968)

Diez de septiembre. Pronto se ha hecho tarde.
Mi zona de morir, mi pandemonio.
Ni suero ni etanol ni testimonio,
mi luz metaforal que en sombras arde.

Diez de septiembre. Bajo de estas losas
oculta oscuridad, remiten voces,
pasados sin ayer, profundas toses.
El alma de Winétt y de las cosas.

Diez de septiembre. Escribo este soneto
un martes del horror analfabeto,
ya calvo, irregular, ya verde olivo.

Septiembre del volver avizorantes
al tiempo de después repetitivo.
Al tiempo donde el hoy es nunca y antes.









(1896-1948)

Tuviste razón al quemar los dioscuros
que martirizan el lenguaje.

De trepanar simbolistas en tus pánicos.

De zambullir los sueños del Mexcal.

De odiar a Dios y sus psiquiatras.

De enloquecer en catacumbas del Tarot.

De sufrir en los rojos manicomios.
De excomulgarte de la vida.

Tu profunda cirugía al cuerpo del poema,
tu cortada caliente en la cara del francés,
te otorgan Nobel de la luz mundial.

Tuviste razón, Antonín Artaud.
A palabras reluctantes, no fue a morir tu insurgencia clara.

¡Sale del volcán!

(remake)




José Carlos Sánchez-Lara (Cienfuegos, Cuba, 1969). Poeta, narrador. Tiene un libro premiado en concurso nacional, publicado en su país de origen (Regiones, Premio Nogueras, 2003). Textos suyos han aparecido en revistas cubanas, norteamericana, suramericanas y del Caribe. Ha representado a su país en dos Festivales internacionales de Poesía. Impartió los talleres de literatura “El Caso Monterroso” (micro-narrativa) para alumnos de la UPR; y “Texto y Objeto” (poesía objetivista). Ha enseñado arte en The Glenda Kotchish Artworks. Actualmente enseña de manera privada, en un Art Center en la ciudad de Concord, California.

domingo, 12 de mayo de 2024

Cinco poemas de Karuraqmi Puririnay




PURGAR

Busco el olvido,
ese dulce naufragio
donde puedo esconder el dolor
y
ocultar a la calandria
que susurra todas las noches
sus penas en mis oídos.




TEJIDA Y DESTEJIDA

De tanto ver a mi madre tejer chompas y medias, me hice hilo para estar siempre entre sus manos, en ellas me extendía infinitamente como puente hasta el cielo.
Los lunes me hacía ovillo y rodaba por las inmensas chacras hasta llegar al Huaytapallana. Ahí sumergía una hilacha de mí en lo profundo de la laguna, entonces la sirena lo tomaba y amarraba con ella su larga cabellera, evitando que el cabello caído termine en el puchero de la comunidad.
Los domingos por la madrugada mientras dormía, cogía las madejas enmarañadas de mi corazón, las desenredaba y me tejía un muñeco con el rostro de algún padre solo para acompañar mi incertidumbre, después por las noches lo destejía.
Tantas veces fui hilada y deshilada, que aprendí a tejerme a mí misma.




ALZHEIMER

Las aves que anidan en el pecho del abuelo salieron a volar esta mañana. Se asustaron al ver cómo el maíz y el trigo le recordaron los nombres de sus hijos. Porque un día de enero su pequeño corazón de maleta quedó vacío, los recuerdos y los nombres en el lavadero se perdieron.




DESDÉN

Nuestra mandíbula
es demasiado grande
para esta boca que no come,
que no grita,
que no besa.
Apenas la risa reconoce
este rostro funerario
astillado de olvido,
de injusticia
y
de hambre.

Nosotros
que conocemos el rostro de la muerte,
sin estar muertos todavía,
vestimos mugre,
bailamos en la orilla de la nube,
oramos en el llanto del chiwaku,
enmudecemos los gritos del estómago
y
de las horas.

Somos
los olvidados de los olvidados,
somos de óxido,
            de sal,
            de excremento y
            de mar,
somos
un pedazo de carne
desheredado de vida.




MUNDO ALTERNO

Si ya tengo la palabra y su piel,
para qué quiero lo demás
me bastan una o dos vocales,
cuatro consonantes
y parirlas con mi boca o con mis manos.

Nombrar con ellas cientos de cosas extrañas,
describir una ciudad, vivir en ella,
obsequiarlas a un anciano
cuando la mudez se atasque en su boca.

Basta nombrarte,
escribirte para que existas;
y escribir, además, a nuestros hijos,
sus nombres y nuestro propio lenguaje,
trazar la tierra
donde sembraremos
y
cosecharemos versos.

Puedo escribirme también
en una hoja de retama,
guarecerme en su vientre desolado,
deshilar el amor
y desterrar el dolor con la palabra.

Escribo “lluvia”
y habito la cordillera
sin ahogarme,
sin mojarme.

Escribo “pueblo”
y nadie tiene hambre ni sed,
somos una pulsión alegre
una vorágine de risas
un puñado de aves que saben a dónde ir.

Palabras
que se abren como un cielo rendido,
que se hacen nido en la garganta,
que se reproducen como arañas,
son volcanes ardientes en el estómago
y escapan por la boca
articulando mi nombre,
el de mi madre y el de mis hermanos.

Entonces es cuando existo,
escribo y existo
me sucedo amparada por la piel de la palabra.



*Selección de poemas: Miguel Urbizagástegui



Karuraqmi Puririnay (Huancayo, 1991). Seudónimo de Emilia Chávez. Es integrante del colectivo “La subversiva”. Ha sido antologada en los libros Poesía Joven Ultimísima – 21 poetas peruanas (Pléyades Ediciones, 2021) y Almandino 02 (Uyay, 2020). Los poemas que presentamos pertenecen a su ópera prima Layqa (Lliu yawar, 2021).

lunes, 22 de abril de 2024

Cuatro poemas de Óscar Perlado

 


DOMINGO 26 DE OCTUBRE DE 2008

Debo decirle
a mi padre
que he perdido 20 soles
suyos.
Que además de no tener
dinero, lo pierdo.
Y no pierdo el mío,
sino el ajeno.
Seguramente seré
un mal hijo.
Él no sabe que
si me dieran dinero
por mis artículos y poemas,
podría pagarle no solo
los 20 soles que le debo,
sino además la luz,
el teléfono, la casa,
su vejez...
no sé si su alegría.
Pero yo, que estoy lleno
de papeles;
que acumulo papeles
pero no los reciclo;
yo, que hago origamis
de palabras;
no los vendo,
los regalo.
Luego de haberlos parido
con tanto esfuerzo,
ofrezco mi vida
en frasquitos de papel
por los que viaja mi sangre
y van a parar en cuerpo ajeno.
Se queda allí
y yo nazco otra vez
de ellos.
Pero por no poder
vender mis papeles
-que tal vez no sirven para nada-,
tendré que decirle a mi padre
que le deberé
eternamente
el dolor de haber sido
el mejor padre
que pudo haber tenido
un poeta
o un miserable.



LO QUE ES EL AMOR EN UN PARQUE DE PORQUERÍA

¿Y qué es el amor
entre tanta desdicha?
Es una flor
que brota
del fango;
una luz
contenida
en tristeza.
Es un fuego que
se crea
con dos cuerpos,
con dos maderos
de miseria
y simpleza.
Son dos ramas pequeñas
abandonadas
en el suelo
que pueden generar
fuego
así no tengan ropas
ni dinero.
Una mujer
y un hombre
van a un parque
a frotarse
entre sí para producir
luz,
para hacer menos
triste un parque;
para oponer
una flor amarilla
al cieno que hay en el cielo.
Un parque no es una plaza
mugrienta,
llena de orine,
de miseria,
de desempleados,
de indigentes,
de ladrones
ni de tristeza.
Es un espacio
donde los hombres
generan luz
frotando dos cuerpos.
Han elegido un lugar
de libertad como eligen
los pájaros el cielo,
para pintar el día
o la desdicha
de un hombre que dibuja
a dos maderos
cuando se juntan
y producen fuego.

Y el hombre levanta
esa antorcha
como símbolo
de vindicación
frente a tanta
tristeza.
Y la pobreza
y los papeles
que no pueden imitar
a un pájaro.
Un hombre y una mujer
pueden producir felicidad
de la nada
y devolverle al mundo
su color;
vestir la pobreza
de la vida
frotando dos cuerpos
en un parque de porquería.




JUEVES 18 DE OCTUBRE DE 2008

                    Para Ana Correa


La señora Chabela
ha escapado
de la vida
para ir a jugar
a la eternidad.
Siempre fue una niña.
Es decir, nunca creció.
Y a pesar de que tuvo
tres hijos,
nunca fue mujer.
Y como nunca aprendió
a jugar con los grandes,
se aburrió
y se fue de la vida
por un túnel oscuro
que no se sabe
a dónde va.

Han querido ir
detrás de ella.
Al lugar donde
sólo van los ángeles.
Será feliz jugando
en la eternidad,
donde sólo hay espacio
para los niños
(así hayan tenido hijos).
Ella ha dejado
de sufrir como mujer.
Ha dejado
su cuerpo roto
sobre su lecho roto.
Todos lloran su cuerpo
y nadie a su niña.
Hay que alegrarse
por la niña Chabela,
que ha logrado
escaparse de la vida
para jugar
eternamente
con celestes.




EL PÁJARO

Hay un pájaro negro
que se hunde
en el mar.
Había pasado antes
sobre mi cabeza
como una flecha oscura.
Había sido blanco,
claro,
inmenso.
Me subía en él a veces
en momentos
vacíos de tiempo
y llenos de alas.
En el horizonte he visto
perderse a ese pájaro.
Ahora es un vuelo lejano,
un sueño con alas
que se desprende de mí
como si nunca
me hubiera pertenecido.
No sé si tiene un destino
o de dónde vendrá.
Creo que pasó por mis manos
sin ser visto.
O será acaso que
lo monté sin ojos,
sólo por placer
de sentir el mismo
viento que el de los pájaros:
lleno de altura,
de libertad...
¡Qué sé yo!...
Un pájaro oscuro
ha ido a caer ahora
detrás del mundo,
como si la Tierra
fuera cuadrada;
como si fuera a dar
a otro infinito
que no es la vida,
donde no estoy yo,
donde seguramente
van a parar
aquellas cosas que no se acaban
pero tienen un final.
No sé si despedir
o ignorar a ese pájaro.
Sólo sé que con él
se van mi tristeza,
un intervalo
de mis horas.
Como si de mí mismo
salieran a veces
pájaros negros
a morir al mar.
Como si uno viviera
montado sobre pájaros
que luego van
a parar al tacho,
como papeles o recuerdos;
esta vez usados,
manchados,
ya sin ninguna
utilidad.
Como si uno
se deshiciera
de partes suyas
pero muertas,
como las sierpes.
Como si para vivir
uno se deshiciera
de la propia vida.
No sé si para
dejar de vivir
o para decir
que ha vivido.
No sé si para
estar vacíos
o para montar
una vez más,
pájaros,
sin ojos.



* Selección de poemas: Miguel Urbizagástegui


Óscar Perlado (Callao, 1981). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Federico Villarreal, donde además formó parte del grupo poético Jade. Ha publicado los libros de poemas Cárcel de palabras (Vivirsinenterarse, 2013) y Grafofilia (Don Juan de Amiel, 2018). Los poemas que hemos presentado pertenecen a su obra Mundo de papel (Editorial Apogeo, 2022).


lunes, 1 de abril de 2024

Cuatro poemas inéditos de Ludwig Saavedra


 

Oración pagana del amor mochilero

 

¿El corazón merece perdón?

Todo el silencio es despiadado

Todo silencio es una playa

De tiempo es esta canción entre las rocas

Asediadas por las olas

Hecha trizas la canción

De tiempo en esquirlas

Y dice así:

No sufriré nunca por amor

Por amor solo seré dichoso

Iré a conciertos    encenderé fogatas   y joins

Limpiaré todas las lagunas    todos los ríos

Bailaré   probaré platillos insólitos

Pero no sufriré nunca por amor

Seré

Como

Un

Tunantero.

 

 

  

Oración pagana para mi nera

 

Nerita las formas de diluirse el tiempo

Este sueño precario de los días

Que como un regalo inmerecido se abre

como un jardín de destellos sobre el mar

Me aterra a veces

Pensar

Que el tiempo fluyendo y tú en las alturas

Que soy un tipo tierno y solitario

Y que eso hace que me saborees agridulce

Que me he quedado en medio del sol

Sobre la arena como una roca:

a) Escribiéndote este verso

b) Solo por saber si el incendio que llevo conmigo

se siente diluirse como el tiempo

en medio del fragor del sol en la playa desierta

 

Una gentil brisa muy suave y fresca

Empieza a fluir

Y parece el sentido del poema

 

Y parece venir de tu risa

Criatura del sol.

 

 


Oración pagana en lugar de adiós

 

“Todos los escritores son unos cerdos. Especialmente los de ahora”  

Artaud

 

Sonríes como los árboles dan aves al vuelo

O la herida verso

Olas invisibles   frías mareas que vagan intermitentes por las calles del Centro

y forman delicados remolinos de furia en Plaza San Martín

y te levantan la falda y desordenan tu peinado más de lo que suele estar

Mis amigos chillan en rap   yo hago una reverencia al silencio

Estoy enfermo o será que amo la exacta velocidad de la miel de tu vida resbalando por mi cuerpo

O será que amo la yegua blanca que te traes galopando en el aroma magnético de tu cuello

Pero en verdad lo que amo es la libertad  y por eso   amo la música  tu baile

Y a veces   la poesía

Detesto no hacerte un rap más crudo  algo recién matado

Por hienas por ejemplo

Hienas sonrientes que ronronean en tus manos

Y no sé si las hienas ronronean

Y no sé si tu ronroneaste cuando estabas hecha marea y orilla

Pero ninguna rima es virgen

Ahora lanzo

Mi amor al río Rímac

Para que sea combustible  y abrigue a los clanes de pasteleros y gallinazos

Quizá más de tres noches.

 



Oración pagana

 

La precariedad de las cosas conserva el mismo atractivo de siempre

Es misterioso todo bien mirado      en insomne vigilia

Todo es misterioso

Porque el espectro fluctúa entre el amor y la muerte

Todo misterio

Todo ronda

Todo quebrado   trizas   fractal

 

El acto de pulir palabras   vasijas 

De barrerlas  hojas secas

De contarlas  granos de arena

De mirarlas  insectos terribles vibrando en la hoja en blanco

Como un animal antediluviano añorando atardeceres frente a un holograma táctil

O quizá un águila inmóvil volando en la realidad virtual con esas gafas ventanas puestas

Todo fractal trizas quebrado.

 

 


Ludwig Saavedra. Juanjuí, Perú, 1985. Orillas del río Huallaga. Creció luego en el puerto de Chorrillos en Lima. Estudió exitosamente Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Menciones honrosas en concursos distritales Mar del Sur y Prima Fermata Literaria de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas. Ha publicado las plaquettes de poesía: Florece, 2009. El mar de vinilo, 2015; ambos con el sello Paracaídas editores; los poemarios Los arrecifes, edición cartonera a cargo de Amaru Cartonera, Hartado de sonidos con el sello cusqueño Kunha y Al pie de la explosión con Octaedro, 2017 y 2018 respectivamente. Ha participado en diferentes festivales de poesía, ferias de libro, en Perú, Ecuador, Chile, Bolivia y el norte argentino, entre estos el Poquita fe de Santiago de Chile, el Festival internacional de poesía de Lima, el Festival de Poesía Enero en la palabra de Cusco (Perú), Feria de libro de Arequipa (Perú), Feria de libro de La Paz (Bolivia), Festival de Poesía de Pucallpa (selva del Perú), Feria del libro de Huancayo (ande del Perú), Festival de poesía Kanibal Urbano de Quito (Ecuador), Festival de Poesía Sumergible de Jujuy (Argentina), entre otros festivales y ferias de libro. Ha dictado talleres de libros cartoneros, participado y organizado recitales y conferencias de poesía. Su trabajo está publicado en diversas páginas y blogs de poesía en la web, como Libélula vaga de Cuba-Suecia, Ablucionistas de Venezuela, LP5 de Chile, Cinosargo de México, Círculo de poesía de México, Nueva York Poetry de Estados Unidos, Altazor de Chile, entre otros. Ejerce la declamación de poesía itinerante, la docencia de Literatura y Lenguaje, es librero, editor del sello Huachumera editorial y la Revista Latinoamericana de Poesía Obayareti. Prepara tres nuevos libros. Acaba de publicar la plaquette poética nombrada Free style, con el sello Huachumera editorial y Lliu Yawar de Huancayo; la cual ha sido presentada en la Feria del libro de Arica, Chile y en la Feria internacional del libro de Chiclayo. 

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...