miércoles, 15 de febrero de 2023

Entrevista a Emilio Adolfo Westphalen, por Edgar O'Hara


A. P. Alencart, Emilio Adolfo Westphalen y Álvaro Mutis
(Palacio Real de Madrid, 1991, foto de Jacqueline Alencar)


SEGUNDA CONVERSACIÓN

Después de la charla de agosto de 1991, intenté realizar otra, con Luis Miguel Glave, dos años más tarde. Ambos estábamos embarcados en la preparación del manuscrito de Nacido en una aldea grande, los ensayos de EAW de fines del setenta a ese presente. Pero Emilio comenzó a sufrir desgastes de salud y en 1994 tuvieron que internarlo.

En agosto de 1996, en la Maison de Santé de Chorrillos, el poeta aceptó otra vez conversar en presencia de una grabadora que, coincidencias curiosas, se negaba a funcionar. Ciertamente el estado de ánimo no era el de años atrás y a nivel físico, después de haber cumplido los 85 años, se notaba el esfuerzo que le suponía la sesión.

Edgar O’Hara: Tengo varios temas... El primero tendría que ver con la obra previa a Arriba bajo el cielo, que André Coyné distingue como la segunda etapa de tu poesía. ¿Estás de acuerdo con la observación de André?

Emilio Adolfo Westphalen: Han pasado tantos años entre una etapa y otra que, no sé, considerar... ¡Y...!

E.O.: Pero tú, por ejemplo, en Arriba bajo el cielo decidiste de alguna manera organizar una unidad poética en torno al vencejo, cosa que no había ocurrido en Belleza de una espada clavada en la lengua, que eran poemas escritos, o que te habían sucedido, a lo largo de los años. André quiere confirmar una idea que tú has señalado en alguno de tus ensayos: no se le puede pedir a un poeta que escriba como escribía a los veintiún años.

E.A.W.: Sí, pues. Eso es tan obvio que no sé qué te puedo decir.

E.O.: Claro, pero me podrías confirmar la imagen de esta terraza del departamento de tu amigo en Roma. ¿Por qué te llamó tanto la atención?

E.A.W.: Era una imagen cruel. Era un convento antiguo, convertido en departamentos, donde vivió la reina Cristina de Suecia cuando aún era convento.

E.O.: Pero entonces hay una imagen como surrealista o agresiva con estos vencejos...

E.A.W.: Sí, sí.

E.O.: ¿Y por qué aparece De Chirico al final, cuando hablas de la calavera? ¿Por un homenaje nada más o por alguna...? Te estás riendo...

E.A.W.: Porque me resultó divertido introducir la calavera de De Chirico.

Máximas y mínimas de sapiencia pedestre (Lisboa, 1982)

E.O.: En el contexto del convento y los vencejos... ¿Y el piano? Cuando dices “toca con el pico y con la pata”, ¿de qué piano estás hablando?

E.A.W.: No sé. Habría algún piano. No sé... Porque en casa de mi amigo no tenían piano.

E.O.: Esa cantidad de animales que aparecen en Las ínsulas extrañas y en Abolición de la muerte... En un principio, por muchas aves y muchos picos, los asocié con Arriba bajo el cielo. ¿Eras consciente de esa zoología en tus dos primeros libros en el momento de armar ese nuevo? ¿Era un bestiario que podía venir tal vez de Lautréamont?

E.A.W.: Sí, es probable. Pero son esas cosas sobre las cuales no se puede confirmar nada.

E.O.: Porque en Moro hay muchos animales... 

E.A.W.: Sí...

E.O.: Pero tú conociste a César, personalmente, el año 1934, después de Las ínsulas extrañas. ¿Conocías poemas de Moro previos a tu encuentro personal?

E.A.W.: No, los poemas de Moro que he conocido, antes de conocerlo a él, son los que aparecieron en Amauta.

E.O.: Y que son marginales a su obra, digamos.

E.A.W.: Ahí hay una carta de Moro protestando porque había muchos errores.

E.O.: ¿En Amauta? ¿Y qué dijo Mariátegui? 

E.A.W.: No sé.

E.O.: Porque Moro estaba en París.

E.AW.: Sí, pues. La carta fue a Martínez de la Torre, que era el secretario de redacción...


E.O.: Y dime, ¿habías leído a Eluard en francés? Tú empezaste tus ejercicios en francés con diccionario... Pero durante la escritura de Las ínsulas extrañas y Abolición de la muerte, ¿ya habías leído poesía francesa?

E.A.W.: Sí.

E.O.: ¿Es posible que te atrajera Eluard?

E.A.W.: Sí. Entonces estaba en Lima Juan Larrea, que fue quien me prestó unos libros de Eluard en francés.

E.O.: ¿Antes de la aparición de Las ínsulas extrañas?

E.A.W.: Sí.

E.G.: Es decir, Larrea había venido para ir a Machu Picchu.

E.A.W.: Sí, pero estuvo un tiempo en Lima, en el hotel Leuro...

E.O.: ¿Que quedaba dónde: en Miraflores, entre Benavides y Larco? ¿Después fue el cinema Leuro?

E.A.W.: El hotel Leuro era un conjunto de casitas, cerca vivía la familia Gibson.

E.O.: ¿Percy vivía allí?

E.A.W.: Percy, sí, pues.

E.O.: Hay un verso de Abolición de la muerte que dice: “Había tantos nidos de dulzura y silencio entre nuestras bocas”. De pronto recordé un verso muy parecido de Eluard, no sé si posterior o anterior al tuyo. Es para que veas la cercanía... Me lo aprendí de memoria la primera vez que lo leí...

E.A.W.: ¿Ah, sí?

E.O.: “Tú haces burbujas de silencio en el desierto de los ruidos”, en la traducción de María Teresa León y Rafael Alberti. Entonces habría una cercanía de construcción al tomar las palabras como si fueran objetos.

E.A.W.: Entre los libros que me prestó entonces Juan, estaba... ¿Cuál estaba? Este...

E.O.: Hay un momento en que el hablante de tus poemas dice en Las ínsulas extrañas: “No acierto a poner las horas en su sitio/ Siempre me engañas dándome el beso de las tres/ A las doce y varias veces repetidas/ El punto de la i sobre la o”. Esto me hace pensar, por ejemplo, en un tipo, de ejercicio escolar, como de caligrafía, donde uno va copiando una oración y la puede ir alterando para que la maestra no vea que no se ha copiado todo. ¿Tú te divertiste mucho escribiendo esos dos libros, así como dice Moro que se divertía escribiendo poesía como si barriera? Te ríes...

E.A.W.: No sé...

E.O.: Si hubiese sido una experiencia desgarrante... Es una palabra que aparece con frecuencia en tus poemas, incluso el vencejo “desgarra”... Y luego Supermán, en Nueva serie de escritos, “abriendo a todo lo ancho el río” se traga las entrañas “de un bocao”. Si hubiese sido, repito, desgarrante, te habría marcado mucho más. ¿Fue entonces una experiencia lúdica?

E.A.W.: Sí, pues. Más bien lúdica. ¡Y...! ¿Por qué les das tanta importancia a esos versos?

E.O.: Porque esos poemas me parecen, de alguna manera, huellas personales, tratados escritos sobre una especie de piel de la experiencia. A partir del año 80 —y con esto creo que entramos al segundo momento de esta conversación, te acercas más a una voluntad de ironizar respecto del recuerdo y la memoria, y buscar el presente como un don de la lengua. De ahí viene la relación con los ensayos. Muchos de ellos tienen que ver con este asunto: sobre Vallejo y Eguren, la lengua poética de Moro, la experiencia que Arguedas podía expresar solo en quechua. En los ensayos veo una clave para los poemas a partir del año 82.

Revista Diálogos de México, donde se publica el ensayo
“Eguren y Vallejo: dos casos ejemplares” de E.A. Westphalen

E.A.W.: Bueno... Esa veta se terminó pronto.

E.O.: ¿La primera veta o la segunda? La segunda no se ha terminado.

E.A.W.: ¿No? ¿No se ha terminado?

E.O.: La palabra “patrañas”, por ejemplo, utilizada para designar esos poemas que has publicado recientemente…

E.A.W.: ¡Que me han publicado!

E.O.: Bueno, que te han publicado en Colombia y en Barcelona. Tienen que ver un poco con esa reverencia del poder de la lengua y al mismo tiempo con la ironía y la sequedad con que “sientas” esa presencia de lo súbito.

E.A.W.: Bueno, pues, así será...

Falsos rituales y otras patrañas fue editado en Barcelona 1994 por Vladimir Herrera

E.O.: ¿Cuándo empezaste a cambiar los signos de puntuación por los guiones? Hasta Máximas y mínimas de sapiencia pedestre hay un estar dentro de la norma de la coma y el punto y coma... Pero en Nueva serie de escritos se produce el reemplazo. Me interesa saber cómo juntaste esta noción de representar lo poético o su experiencia en ensayos y poemas a través de una filiación tan íntima. Incluyes el poema “Paréntesis” en La Poesía los poemas los poetas, el libro de prosas... ¿Cuándo empezaste a poner los guiones?

E.A.W.: Ay... No sé.

E.O.: ¿Pero fue voluntario?

E.A.W.: Hmmm... Emily Dickinson creo que usa los guiones...

E.O.: Que es muy común en la poesía estadounidense... ¿Tú habías traducido a Dickinson?

E.A.W.: Sí.

E.O.: ¿Fue un recurso que hiciste que saltara de la poesía a tus ensayos o de tus ensayos a la poesía?

E.A.W.: Cómo será. En los ensayos pongo los guiones.

E.O.:Y en los poemas también... Hay un deseo de expresar la experiencia de lo poético a través de una forma que junte la prosa con la poesía, para no hablar de verso... Me gustaría saber si era un deseo de eliminar una frontera entre la reflexión sobre el poema y el ejercicio de arañar o “desgarrar” lo poético...

E.A.W.: Bueno...Ya vas muy lejos, creo.

E.O.: Es que hacia allá me llevan tus escritos.

E.A.W.: Hay mucho de inconsciente en todo eso...Tú eres muy consciente de cada detalle...

E.O.: Porque tú eres un poeta que no se permite la irracionalidad a la hora de buscar la palabra justa. En ese sentido la maestría de Eguren, ¿no?, te ha llevado a ello, a diferencia de la escritura de Moro, que es tan distinta. Tus prosas son una especie de homenaje, o respuesta, o guiño, a Los motivos...

E.A.W.: Bueno, puede ser que algo de eso haya ocurrido porque es muy particular la prosa de Eguren. ¡Y...! Ya estoy cansado...

E.O.: Terminemos entonces.

(Maison de Santé, Chorrillos, 28 de agosto de 1996)


Fuente: La poesía en custodia (acercamientos a Emilio Adolfo Westphalen) / textos, Edgar O'Hara ; fotografías, Herman Schwarz. Lima : Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2005.

martes, 14 de febrero de 2023

6 poemas de la española Marian Raméntol


Todos los poemas pertenecen al libro “Salvoconductos hacia las primaveras” editado por LN Ediciones en 2022 en formato de libre descarga: https://archive.org/details/salvoconductos-hacia-las-primaveras/mode/2up



EL CIELO NOS SABE FORMALES Y ETIQUETADOS


La avenida se ha quitado la camiseta,

el sol baja por la faringe de los edificios

mostrando la realidad alargada de la prisa.

Las sombras corren sin autorización

por los mofletes asfálticos de los muros,

y en la boca del metro

parecemos hormigas de azúcar,

arrastrando los pecados en el lomo,

testarudas y organizadas,

como queriendo exorcizar a las gaviotas

de su condición actual de carroñeras.


Somos dóciles, comprensibles y numerables,

nos sorprendemos siempre de igual manera

ante una pared clonada, ante un pueblo mudo

o ante el sudor de los almohadones

cuando los asalariados rostros

se perpetúan sin respuestas.


El cielo nos sabe formales y etiquetados, sí.


Pero también sospechosos de provocar una estampida

hacia los grises sin hogar, hacia las biografías

crepusculares, hacia los pechos

que acunan la belleza de un lenguaje convicto,

y por eso nos vigila,

apostado en el alféizar del futuro,

escudriñando cada disculpa,

cada sollozo de euforia o de espera,

de noche anecdótica o de vacío importante,

porque todo cuanto hacemos

señala la orografía

de nuestra peligrosa fragilidad.



DARLE UNA LECCIÓN A DIOS SOBRE LA CIENCIA


Vivo de posibilidades, como tantos otros.


Si pudiera ser sólo julio

las bombas vaciarían el intestino del mar,

sembrarían de anémonas las orillas de los libros,

y tentarían a la exhalación de la muerte

en cada pie de página,

con la aclaratoria munición entre líneas

para este mundo demasiado corto.


Con toda la inquina junta

al inicio de un capítulo hecho de barricadas,

se narraría la mayoría de edad de un nacimiento,

más lejos del parto de ese horizonte

que sentado en la grupa de un camello

empieza a girar rápidamente,

y vomita sobre los ojos

la enorme imagen de nuestro orbe.


Y así sería capaz

de darle una lección a Dios sobre la ciencia,

sobre el arte blindado de los muros,

sobre las bocas secas de los pueblos anochecidos,

y sobre el humanísimo hedor de la leche

cuando nos mancha por dentro.



UN MUNDO DE BORRASCAS


Este mundo sin cuerpo no tiene sombra,

es como el velatorio de un mar vacío

parado sobre la enfermedad de sus costas,

que anduviese de fiesta con otra persona

metida dentro de mi piel, y a cada inspiración

construyéramos futuras necrópolis.


Si oscurecemos las esquinas del aire,

y cavamos hondas lunas de aceite,

si los pájaros exprimen cada gota de nube

y se derraman amanecidos de colores cóncavos,

haremos inclemente el desafío  

entre el borrador del océano

y la acuarela de los peces.


Que la sangre, entonces,

me devuelva una mirada ruidosa como un parto,

que me nazca un planeta minúsculo,

donde los espejos pierdan la cordura, y me reescriban

la cabeza, costillas y columna vertebral,

y a cada respiración estaré

un paso más cerca

de poder nombrar un mundo de borrascas,

confidencias y demás humanidades.



EN ESE LADO FRONTERIZO DE LA MUERTE


Hace tiempo que solo entablo diálogos con la ceguera

y mi nombre utiliza todas las letras que lo forman.


Me quito la ropa supurante de cicutas

y constato que en la zona ártica de mi espalda

ya no queda lugar urbanizable.

¿Qué haré con el invierno?


Entre esa piel tan pegada a las alturas

y la vida, no hay correccionales y la palabra

espera ante el patíbulo

al último chaparrón de notas para un réquiem.


Busco allí donde los minutos

arrojan sus pechos a la calle

y la voz aprovecha el salvavidas

para crear un imperio en el espacio.


No habrá modisto

que descifre las medidas de mis piernas

y no tendré más que permanecer desnuda,

porque no es verdad que las heridas

acaben siendo invisibles.

El dolor desde que nace  

es resistente a la cirugía plástica

y yo tengo la manía de abrir siempre los ojos

en ese lado fronterizo de la muerte

donde la biografía del abecedario

es una poética inacabada

que no admite correcciones.



FRENTE AL MONÓLOGO DE MIS VENAS


Llevas una nube en la comisura de los ojos

por eso me derramo, a cien pasos de ti,

con la mejilla hablando en voz baja

y la ceguera de mi vientre tomando un baño

en la profundidad del silencio.


Me basta con esperar la luz en el andén,

con el equipaje enloquecido acompañarte  

por el aroma antiguo de tus bosques,

apilar crepúsculos de madera,  

desnudarme en tus colinas y saber  

que las promesas suben por la maldición un blues

para bajar de nuevo hasta tus manos.


No se me ocurre mejor maternidad,

parir despeñaderos dignos de tu estatura,

callar sobre la tierra, pasear por el borde

de mi cama hasta endurecer de frío,

esperarte en todas las caídas hasta que me hagas real

y vomites sobre mí la bendición de tu vuelo,

tu anochecer de sótano, la respiración pequeña

que escondes bajo la manta, y esa sonrisa que se para

de repente frente al monólogo de mis venas.



ANTES DE ABRIR LA LUZ Y DESHOJARLA


Llego tarde. Voy a remendar la mirada

antes de abrir la luz y deshojarla.


Debo preguntar a la derrota

dónde dejó las llaves de la nostalgia.

Dar de comer al cerdo y recoger los trozos de piedad

que guardo en el armario antes de abrir la luz y deshojarla.


Y precisamente ahora recuerdo

que a la blusa dolorida le faltaba un botón de bendiciones

y que el pespunte deshilado por el que se le escapaba el pecho

sigue tirando de los puntos cardinales y llego tarde.

No encuentro la libreta donde anoté la dirección de las nubes

ni los nombres de la lluvia y aún tengo que ordenar la sombra

antes abrir la luz y deshojarla.


Dónde estarán esas llaves.

Por dónde habrán escapado los sueños si los tenía

maniatados entre dos pausas y los malentendidos

que dejé en la bombonera están ahora bien mustios,

faltos de palabras enemigas. Qué le daré de comer

al gallo. Tendré que buscar otro modo

de sobornar al guarda de seguridad de la primavera

para que abra la luz y la deshoje, para que resuma

los peldaños y me deje meter la nariz

en el archivo de las caricias, buscar la temperatura del beso,

incendiar el vientre del crepúsculo y mandarlo a hacer la calle.


Probablemente deberé herirme para no llegar tarde

antes de abrir la luz y deshojarla.



Marian Raméntol (Barcelona, 1966). Poeta, traductora y directora de la revista cultural La Náusea. Miembro del grupo musical O.D.I con el que ha editado vídeo-libros y diversos álbumes además de bandas sonoras de películas. Ha traducido a poetas contemporáneos al catalán y al castellano. Ha publicado diecinueve poemarios y ha sido incluida en dieciséis antologías. Ha sido premiada en diversos concursos nacionales e internacionales, y su obra ha sido ampliamente difundida en revistas especializadas donde ha publicado poesía, ensayo y artículos de opinión. Ha sido traducida al inglés, alemán, italiano, rumano, armenio, portugués, búlgaro y estonio. Su actividad en el ámbito artístico y poético le ha llevado a formar parte de festivales (tanto poéticos como de cinematografía), exposiciones, recitales y diferentes actos patrocinados por ayuntamientos, editoriales y otras entidades culturales.

Revista cultural La Náusea

Blog antiguo

lunes, 13 de febrero de 2023

6 poemas del argentino Rolando Revagliatti

 


Para Sol Negro, a modo de colaboración, poemas del libro ‘Infamélica’ de Rolando Revagliatti (Editorial Leviatán, Buenos Aires, 98 páginas, 2022):


Reprímome


Sólo veo

de vos

oculta

por tus propias piernas

lo que no veo


Cuánto veo y no veo de vos

no viendo lo que veo


Es lo que no veo de vos

oculta por tus propias piernas

reitérome

lo único que veo


Remózame

mientras me reprimo

y sublimo


tanta

óptima

perturbación.


 

Príncipe azul


Yo no te propongo calmar el hambre:

te propongo satisfacer nuestro apetito


No es una escapada lo que te propongo:

es un viaje


No te propongo el aturdimiento mutuo:

te propongo la lucidez recíproca


No es olvidar el pasado lo que te propongo:

es

   recordar el futuro


Yo

     no te propongo ahondar el vínculo:

te propongo

                   vincular las honduras.

 


Víctima


I


¿Por qué te parece

que te proponés como víctima

de mi 

         imprecisión?



II


Ya no me alcanza mi víctima

por más que corra


o vuele


hacia mí.



III


A caballo de mi víctima

llegué

por todos los caminos

al Amor


y mi víctima


a Roma.



Aprovechamientos 


A la tía la asaltábamos en su pieza

cada sábado después del mediodía

sus sobrinos

Púberes, adolescentes

sin adultos en la casa

jugábamos a que era nuestra

a que la tía nos estaba destinada

Aprendimos en ella

nos adiestramos

los dos hermanos y el primito

Estimulada así la tía

casi muda nos daba todo

en su delicado estupor

A su manera nos aguardaba

y se concedía sus raciones de vértigo

Manuable, dúctil nos complacía

en familia

Mi primo sobreactuaba para no derrumbarse

alardeaba de sádico

y me parece que estaba

caliente con mi hermano


A los tres en fila nos mamaba la tía

La mía se la dejaba más tiempo en la boca

Mi primo se aferraba la suya

él dirigía su batuta

y la descargaba antes que mi hermano y que yo


Mi hermano fue sorprendido por papá

un jueves después de medianoche

sodomizando a la tía

Cegado, papá, el histórico

fornicador de su hermana

los acuchilló

Mi primo y yo nunca recordamos

estando juntos

a esos muertos

Dejó secuelas:

él se hizo stripper

y yo

      coleccionista y usuario de italianas

suecas, taiwanesas, mucamitas indias

embarazadas africanas, cadavéricas

muñecas inflables.


Algo


1


La distancia entre aquí

no ha pasado nada

porque aquí

no ha pasado todo


y


aquí ha pasado todo

aunque ese algo

no ha pasado


acaso

         ¿existe?



2


Nosotros somos

lo que no fue


y somos lo que no fue

porque fue.


 

Azuzar


No me despepitaré

prometió a su psiquiatra

ni me desfogaré

abusó aún más el culto paciente

al despedirse


Fuera ya del consultorio volvió a sucumbir

ante su primigenia fuente de pánico

puerilmente desnuda en su recuerdo

la azuzante Azucena

(su hermanita).



viernes, 10 de febrero de 2023

6 poemas de la mexicana Yara Patiño Estévez

 

Yara Patiño Estévez en Casa de la Literatura Peruana, 2022

LA MUJER MÁS FUERTE DEL MUNDO


“Pippilotta Viktualia Rullgardina Krusmynta Efraimsdotter Långstrump”

escribió él, bajo la imagen de una rubia

delgada que sostenía un auto 

con 

una

sola

mano

y una sonrisa que, sin esfuerzo ni

tensión

levanta el ánimo del cartel en blanco y negro donde ella es 

la mujer

del brazo cibernético y sonido reverberante

dos piernas y un oído que alcanza cualquier susurro 

de transistores de tono muy agudo

pero antes estuvo muerta

sin recibir

los seis millones de dólares del novio 

aunque sí la cámara lenta

André el Gigante

Ted Cassidy y algunas fembots que dislocan 

sus máscaras faciales.

Ella, al final, tuvo que revivir pero ahora

se conecta a un aparato que la mantiene en criogenia mientras recuerda 

que de pequeña la llamaban Pippi

la niña más fuerte del mundo 

y caminaba hacia atrás resolviendo todo

e hizo que mi madre se destrozara las rodillas al lanzarse en bicicleta 

por una pendiente rocosa

buscando sus monedas de oro

el mono tití y la navaja con que más tarde perseguiría

en ropa interior

al ladrón turco.

Como herencia, yo

tengo gran velocidad

de escape, aunque no se nota por la parálisis

de sueño 

esa secuencia donde siempre

lo intento.

Mi padre era bucanero y puso un caballo en la palma de mi mano

ahora tengo una prótesis biónica que hace todo

mejor que yo.




WAVE OF MUTILATION


Vas a pensar que morí

también lo he pensado lo suficiente 

para el terror de perder 

un pedazo de cuerpo y enseñarle 

todo de nuevo

y no sería lo peor: 

he besado crustáceos antes de que polinicen las algas

pero temo a la sumersión

a no saber en dónde estoy plantada

moverme es

paralizante

y no era esto, no. 

Conozco mi intestino: es una rosa

una amapola. No me gustan las metáforas, es 

que pueden ser inevitables y matar

de miedo.

Quise ser vegetal. He logrado los colores, lo efímero y una especie

de fotosíntesis todavía 

en estado de prueba.

Él dijo de alguien más:

si hablaba de un tigre

había uno enfrente. Yo he tenido en mis manos mis vísceras

y los cadáveres de quienes amo.

El rigor mortis no impide

un beso

la frialdad no evita

la ardentía

la cianosis es

pasajera.

No creo en el más allá, pero hablo con los muertos.

Sé que todo es falso y que no puedo engañarme ahora. Es tarde.

Debí haberlo hecho antes.

Debí.

El deber es inalcanzable. Creer es eso.

Y nunca he sabido qué hacer con lo que sé. Nunca

con lo que no creo. Tan poco.

No creer es la muerte y no creer pervive.

¿Qué me costaría salir 

y agradecer al cielo?

Pensar

que los muertos me escuchan

que los astros

las secuencias

el pasado

seis cosas imposibles

seis tuercas

y todos los patrones que parecen

decir algo

lo digan.

Cómo creer sin evidencia

-eso no es para todos-

tal vez la gravedad, la caída, las leyes que parecen caos -por ahora-

y la próxima ruta

el vuelo

o los dibujos que dejan las olas en la arena

eso

que parece lenguaje

porque todo en él está oculto

eso que parece intraducible y no queremos creerlo

-me refiero a una sola persona-. O. No.

Él dijo que el tigre no existía pero

estaba ahí

ahora no hay nada verosímil: morirse 

nunca

fue una opción




CÓMO ACLARAR CONCEPTOS ABSURDOS (2014)


Para los matemáticos

si no hay dimensión 

no hay libertad

la dimensión cero está confinada 

a un único punto

totalmente inmóvil 

pero

se puede hablar de ella

y de partículas ideales

singularidades

e infinitos 

pero

en términos físicos

esto es un error

sabemos 

que el cero no existe

que el primer universo tuvo que

moverse.

Hasta en los principios de la geometría 

los lugares extraños 

las singularidades 

pueden existir 

pero 

no es verdad 

insistimos 

el cero no existe. 


En un hoyo negro

la singularidad sólo puede ser 

co-singularidad

ahí tampoco existe el final del tiempo 

y esta es otra razón

por la que nada se pierde 

en los hoyos negros.

El inverso de una singularidad 

es infinito 

pero 

existiendo sólo co-singularidades 

sólo co-infinitos pueden existir.


Aparte de eso 

las singularidades plurales 

admiten infinitos plurales

y esto es aún peor 

es imposible que existan 

infinitos plurales

la infinidad no puede ser otra

dos infinitos cancelan el infinito

los infinitos 

en plural 

sólo pueden ser co-infinitos.


Aparte de eso

las partículas ideales 

no existen.




EJERCICIO CON SALUDO


Yo te saludo, cárcel

que contiene los deseos: 

lo indeseable

te saludo, con las mismas ganas de siempre

las ganas de huir de ti

prisión de todo lo que he querido

saludo lo que no me deja ir allá

al núcleo

al tamaño mínimo

al grado cero

al horizonte de sucesos donde cambian las reglas

a los estados múltiples de la materia

a lo que solo puedo imaginar porque tu prisión

-mi tamaño-

lo que se supone es

una persona

sin unidad

ni origen

ni raíces

te saludo, linde

pobre semilla, pobre perímetro de polvo

pies que no pueden recorrer un sistema nervioso

manos que no pueden tocar el colapso de una estrella 

ojos que no ven la radiación cósmica

inútiles todos, viles órganos

carbón que ata 

trenzas de ADN

barrotes irrompibles

y una sola salida

una certeza, la única

oh, cuerpo,

la que va a morir te saluda

te agradezco el dolor siempre claro

cuando al fin sea libre te saludaré con un soplo que será todo

menos divino




CINCO MUERTES, LA MISMA


𝗣𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗮 𝗹𝗲𝘁𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗮𝗹𝗳𝗮𝗯𝗲𝘁𝗼

Amanda: has sido mi última Amiga, la primera, la única Así. El primer espejo. ¿Sabes que desde entonces he usado tu nombre como seudónimo? Tu tonta muerte. Tu Alergia. Tus doce años míos. Tus libros míos, tus colores. Nuestro cuadro imaginado en el piso. Nuestro nacimiento surrealista. Nuestro circo. Mi pérdida primera, la corona. Tú, la desigual, yo, la misma. 

𝗧𝗲𝗿𝗰𝗲𝗿𝗮 𝗹𝗲𝘁𝗿𝗮, 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗻𝗱𝗮 𝗺𝗮𝗱𝗿𝗲

Celia: mi jazmín, la bondad en Carne, soledad Compartida. Tu seno, el gran mostrador de madera donde trepaba a dibujarte. Figuritas de plastilina. Las visitas a la iglesia eran un parque de diversiones donde aprendí a no rezar rezando. Tú eras mi Casa y me escapé de la otra, de la que me habían llevado arrancada de ti, a mis tres años. Llegué a la tuya. Tuviste que devolverme. Pasó de nuevo años después: siempre me pasa todo, por lo menos, dos veces. Todo lo terrible. Debe ser mi planeta siempre retrógrado, venenoso. Pero a esa segunda no volví, tal vez supe que no me iría nunca, que nunca me fui, ni tú, ni ese jazmín, ni el olor.

𝗟𝗮 𝗱𝘂𝗼𝗱𝗲́𝗰𝗶𝗺𝗮, 𝗹𝗮 𝗻𝗼𝘃𝗲𝗻𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗼𝗻𝗮𝗻𝘁𝗲, 𝗲𝗹 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗼

Luis: Lateral, oral y alveolar. La undécima Latina. Lambda, Longitud de onda, constante cosmológica: un ardid que hace que todo funcione. Una cadena hueca, Licor, Líquido metal Luz que se derrite, caminatas a lo desconocido y el asombro: el hallazgo de tu mano, el amor por las canicas deformes, las hierbas malas, las hojas amarillas, novelas olvidadas, perderse donde nazco. Volver. Lo que escucho. El muro más blando. Las jaulas sin puerta. Lo que no se responde. Lo que siempre. El deseo de andar. “Sé tú”, me dijiste, y nada he sido: soy eso. Tus últimas palabras: “estoy mejor que nunca”.

𝗔́𝗹𝗲𝗳. 𝗘𝗹 𝘂́𝗹𝘁𝗶𝗺𝗼, 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗮, 𝗲𝗹 𝗮𝗰𝗲𝗻𝘁𝗼

Ángel: tu lengua Áspid, la resonancia. Todos los tiempos, las raíces. Juego infinito y tu oído. Llave. Tuerca Áurea. Palanca y muevo. Lo que te digo es especular. Te lo digo en Ábaco y tú pones las cuentas, los villanos, los que pierden el paso, el aliento. Cada Átomo se multiplica en tu caleidoscopio Ácido, mullido. Esa forma de bailar y seguir el ritmo aunque lo niegues. Los guiños, los guiños, los efectos sin causa. El peso pluma que no sueña. Escoliosis del Árbol-semilla fronda sombra titilante, todo lo que siempre te digo y escuchas mutando en Scheherezade, tú. Tú: Pandora.

𝗟𝗮 𝗽𝗲𝗻𝘂́𝗹𝘁𝗶𝗺𝗮. 𝗟𝗮 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗮 𝗼𝘁𝗿𝗮. 𝗟𝗮 𝗳𝗶𝗻𝗮𝗹

Yara: mutante que muere porque no muere. La letra que en una lengua es pregunta y en otra respuesta. Y conjunción de coexistencia inexistente. Ahí Yo, la gemela muerta, el bucle, boleto sin retorno a un hogar nómada con muros embrujados. Destino forastero que vivo sin vivir en mí. Que vivo lo que mata. Que repito. Nunca termino. Nunca empiezo. No sigo. El reflejo que no veo y me habla a paradojas, a gritos, al mismo tiempo que Yo, aquella, otra, y Ya. No. Y lo contrario. ¿Sabes qué te digo a ti? Que no te extraño y que todo lo extraño. Y, sin embargo, se mueve.

Despeja: 

X función de Y

luego giro y por qué 

la parábola se tuerce

WhY

Espeja: 

YosoY

Ω

α

Y aquí termina

siempre

la historia

(nunca)

YA 

no + ( = ∞) 

𝘐'𝘷𝘦 𝘸𝘢𝘵𝘤𝘩𝘦𝘥 𝘊-𝘣𝘦𝘢𝘮𝘴 𝘨𝘭𝘪𝘵𝘵𝘦𝘳...

𝘐𝘵’𝘴 𝘵𝘪𝘮𝘦 𝘵𝘰

𝘠




EJERCICIO CON OBJETOS RECOLECTADOS


Todo parte de aquí, los fragmentos al medio, cascarón roto salvado por una membrana.

El metal sostiene, atornilla. Quise encontrar una tuerca y sé por qué, pero sólo hubo esto: al menos, tiene seis lados, una espiral y el elemento, la aleación: es para ella. 

Vuelo en blanco y negro. Los restos son ambiguos, una línea precisa, una ruta. Si miras de cerca, las líneas desaparecen y otras surgen: son preguntas.

Una roca volcánica del color de mi sueño, castillo dividido por una diagonal donde vive mi infancia. Lo que queda del centro.

Frutos que no conocía, agrupados, rojos y negros, pequeños, dulces: tuve que probarlos. Tampoco conocía el lugar donde crecen. Ahí volvió todo a sus fragmentos, como era en el principio, sin sólidos. La membrana azul es el gluon que sostiene las fuerzas débiles de las partículas.



Yara Patiño Estévez (Berlín, Alemania). Reside en Guadalajara, México. Escritora, editora y gestora cultural. Colabora en la revista México Design y en Arena México, Arte Contemporáneo.

miércoles, 18 de enero de 2023

6 poemas de la puertorriqueña Tania Anaid Ramos González, AZULA




Amo el tejido del aire que pasa por tu boca

cuando distraído rompes el silencio

o cuando evaporas las palabras 

arguyendo entre poesía tus ideas;

también la calle que da al parque 

por la que paseas desapercibido, 

entre versos y arboleda, 

domesticando el aliento de la ciudad.

Todas las noches imagino tu rostro 

a través de las palabras,

lo dibujo con los ojos cerrados 

y atrapo, apenas, como quien atrapa estrellas, 

el beso que no me puedes dar.

La ausencia del acto perfora la memoria;

sin embargo, amo la medida del ritmo 

que en tu pecho se abisma… 

palpito con el sonido ingrávido

que tu cuerpo organiza, 

susurro entre dientes el amor

y dejo que se acumule, como el polvo,

mientras el tiempo pasa por nosotros.



Del poemario Humana (inédito)




Escribes mi nombre,

el vértigo nacido entre los signos

para ser sonido fugaz de tu memoria.

La letra es el recuerdo de un vacío,

un grafema que se extiende y que se posa.

Mi nombre… 

escrito sobre tierra

tallo de otros nombres perdidos en el tiempo

lo escribes…

y emprendes tu cruzada,

tu reconquista contra el silencio

para medir la latitud de ese lugar 

sagrado en la escritura 

que sin ser rosa 

es.


Del poemario inédito Humana




Lujuriosa 


Hoy estoy lujuriosa,
capaz de romper tu boca con mi lengua,
de morder tus gemidos, 

de armar un piquete alrededor de tu cuerpo, 

y escoltar mi vergüenza 

hasta el basural más cercano
para despedirme de ella.


Trágame Júpiter, 

succiona mi grito indómito,
saborea el pachulí que sudo,
el romero que emanan mis huesos por ti,
corre... 

antes de que me conviertan en gema,
antes de que sea solo un farolillo 

de la cotidianidad y las cosas,
o de que el Mar Caribe me abduzca 

y no quede ni mi sombra.


Hoy…

estoy en la zafra de mi ser,
no me importa romper noches, pelar caña,
o ser el entrenudo por donde te deslizas,
da igual, tallo, hierba, flor o colosal, cañamelar, 

ramifícate…
puede que esta noche 

esté más dulce que nunca. 


Del libro Derrámate: Poemas furtivos (2023)




AZULA


Azula se mece
en las vocales desiertas de humedad 

y junto a las mieles y el pan devorado 

tributa ansiedades delebles. 


Azula se tiende
en la noche comida de luces,
se muerde la lengua, su lengua,
escribe algún verso y vuelve a borrarse. 

Porque la desnudez
aviesa al clerical sonido del deseo 

se esparce trémolo donde las líneas 

pierden su forma al encontrarse. 


Porque el silencio
a veces es una ciudad de gnomos 

cuchicheando detrás
de la oscuridad de las palabras. 


Azula se mece, 

se tiende,
se pregunta
y luego 

vuelve a borrarse 

entre las manos. 


Del libro Invisibilidades (2020)





“Ya no me crece yerba en el olvido” 

Max Rojas 




“Ya no me crece yerba en el olvido” 


...Ni pájaros en la memoria...
Ya la sal no quema soledades 

detrás de la pupila, 

ni el viento pulula
junto al beso de la lluvia.
Ya la tierra no arrulla las hojas
nubladas de río,
ni el árbol encumbra en su copa el rocío. 

Ya no crecen mariposas en mis ojos,
ni luciérnagas, ni rosales
ni “yerba en el olvido”.

 

Del libro LLUEVE (2021)





He llorado mares
y me han nacido peces en los ojos... 

temblorosos, salados,
acordonados, impetuosos en su caída. 


He llorado horizontal  y verticalmente 

y me he derramado,
asediada por el miedo,
como lloran los delfines. 


He llorado ferozmente
y mis ventanas son piélagos 

por donde no transita el sol. 


Y si algún remanente de sombra 

quedó desatendido,
y se piensa la vida
que no ha sido suficiente, 

sé que en cada trozo
y en cada aguacero itinerante 

he saldado todos sus caprichos. 


Del libro LLUEVE (2021)





Tania Anaid Ramos González, AZULA, es poeta puertorriqueña y columnista internacional. Posee un doctorado en Filosofía y Letras de la Universidad de Puerto Rico del Recinto de Río Piedras. En el 2002, ganó el Premio Gertrudis Gómez de Avellaneda otorgado por la UNESCO a la mejor investigación de poesía en el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico. En el 2014, fue mención honorífica en el Certamen del PEN de Puerto Rico Internacional por su libro Invisibilidades, en ese momento inédito, y en el 2022, su libro Llueve también recibe Mención de honor en el mismo Certamen literario. Fue directora de un programa de pruebas estandarizadas de conocimiento y aptitud en el área de español para Puerto Rico y América Latina. Actualmente, es codirectora del Centro Lingüístico, Literario y Cultural del Caribe-CLLCC, Presidente de la Asociación de Profesionales de la Danza de Puerto Rico (APRODANZA), profesora en la Universidad Politécnica de Puerto Rico y correctora y editora de estilo de la editorial Areté Boricua. Además, es miembro asociado, delegada de la presidencia y representante en Puerto Rico de la Red Iberoamericana de Educación Positiva Inclusiva (RIEPI), auspiciada por la Universidad de Granada (España). Es columnista de la revista Posdata Digital de Santa Fe, Argentina, Revista Latina NC de Estados Unidos y de los periódicos El Sol de Colombia y El Siglo de Guatemala. 


Tania Anaid es autora de los poemarios AZULA (publicado en la red en el 2011); Invisibilidades (Editorial Areté Boricua, Puerto Rico, 2020), Llueve (Ediciones Kuelap, Perú, 2021), Derrámate: Poemas furtivos, poesía erótica en coautoría con Mayra R. Encarnación y Mary Ely Marrero (Editorial Areté Boricua y Lamaruca, enero 2023), Mundo repetido y Humana (poemarios inéditos). Asimismo, del libro de cuentos Piso 13 (inédito) y de la serie de cuentos infantil-juvenil Érase una niña en Boriquén para el CLLCC.

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...