miércoles, 13 de febrero de 2013

MIGUEL ÁNGEL ZAPATA: CUERVO EN EL DESIERTO, Por Roger Santiváñez


Esta reseña escrita por Roger Santiváñez en el año 2004 es inédita y se publica aquí por primera vez como un homenaje a estos buenos amigos.

Una prestigiosa ave literaria sobrevuela por El cielo que me escribe de Miguel Ángel Zapata. Se trata –claro- del cuervo poeiano pero a diferencia de aquél, éste no simboliza la inexorable muerte sino la vida y la poesía: “flauta de tinta que gotea mi envoltura” (14). A partir de aquí Zapata nos entrega distintas imágenes de la oscura ave –para él brillante, más “que un cometa prendido en el cristal” (14) ya sea deambulando entre sus papeles u otorgándole la voz poética. En definitiva, será una presencia constante a lo largo de todo el poemario. Y entonces principia el concierto. Zapata escribe inspirado en el cielo, o mejor: lee en el texto del cielo lo que nos va a decir en su poesía. Sus temas son los de la lírica eterna, pero él los sitúa en su ambiente particular: “mis hijas pasean en bicicleta por la cuadra” (17). El poeta está en su casa y la “ceniza adivina el barro que seremos” (17) al mismo tiempo cae la nieve y en ese instante la utopía se apodera de él, lo que está más allá o en ninguna parte y que –en realidad- termina siendo la misma poesía: “el relumbre de una nueva lengua rumorosa” (19).
       Ahora entra el desierto, otro de los temas recurrentes de esta poesía. Pero éste no es sólo un escenario natural sino la imagen del alma, allí donde los sueños irán a quemarse bajo el sol, ya sea en el lejano y desértico norte del Perú (Piura, la patria chica de nuestro autor) o  el suroeste de los Estados Unidos (donde Zapata moró un buen tiempo). El poeta está fascinado por el desierto, pero en verdad podríamos decir que toda la realidad lo subyuga y él quiere captarla mediante la escritura. El río, unos venados, los alamos, una montaña, y una muchacha por supuesto: “Escribo el rumor de su cuerpo refrescándose en el agua” (21) pareciera que el poeta deseara aprehender el mundo que lo rodea a través del acto de escribir. De este modo la poesía se convierte en un hecho esencial de conocimiento. La actitud y la práctica escritural definen la existencia y su participación en la historia, aunque a veces ésta sea un enigma: “escribo otra vez la señal que desaparece en la ventana” (21).
       Otro aspecto de la obra de Zapata es su carácter fuertemente lírico. Un verso nos bastará para demostrarlo: “Cien globos de luz a lo lejos perlas de flores en llamas” (23) en el que apreciamos una inteligente lectura del surrealismo (que está interiorizado) y nos habla de las nueve esferas y las constelaciones en un arranque que se entronca con la mitología griega y llega hasta nosotros cuando “la Razón se desvanece” (23). Y en esta onda espiritualista Zapata se acerca a lo religioso y a su fé durante la infancia.(No olvidemos la impronta católica que lleva casi todo poeta latinoamericano, Vallejo verbigracia) Y aquí aprovechamos para citar una súbita visión andina del autor: “me pareció ver una alpaca corriendo por el prado” (25) pero siempre retornaremos al calor del hogar donde la esposa es dibujada con esta línea:  “Tu hada de carne y hueso te sirve café con crema” (26) y es la hora del poema, instante mallarmeano del encuentro con la página en blanco.
       El libro continúa –en una suerte de círculos concéntricos- su onda expansiva sobre aquellos puntos señalados hasta aquí. “Mirar para escribir el poema” (28) o “En la ciudad se escriben los cantos del río de la dicha” (28) nos ilustran claramente de su ars poeticae. Así encontramos reminiscencias de la infancia en el valle del bajo río Piura, la rica hacienda paterna y el primer atisbo del erotismo. O un canto al río Mississippi aquí en la tierra de adopción, lo mismo que la contemplación de una muchacha en un camposanto y que a la manera de Juan Ramón Jiménez le hace decir: “Al verla correr con sus pequeños shorts transparentes deduje que los cementerios no tenían por qué ser tristes” (37) para volver al Perú esta vez con un homenaje a Machupicchu en el que el núcleo poético del libro se nos manifiesta de nuevo: “y me escribe la piedra su mejor sonido” (39). Vemos pues que se trata de un movimiento doble: la realidad se mete en la escritura y el poeta con su escritura se inmiscuye, se apropia –diríamos- de la realidad. Ya sabemos -como nos lo dice nítidamente Miguel Ángel Zapata-  que es “Difícil vivir sólo de la hermosura” (40) pero cuando la pasión por la poesía es auténtica, nos ofrece óptimos frutos tal cual los poemas en prosa de El cielo que me escribe lo hacen por todo lo alto. Y entonces dicho vivir habrá tenido sentido.

[ Róger Santiváñez / Navidad 2004]
Obra Citada:
Zapata, Miguel Ángel. El cielo que me escribe. México: El Tucán de Virginia, 2002.

martes, 12 de febrero de 2013

Festival Internacional de Granada


Entre el 17 y 24 de febrero se realizará en Granada, Nicaragua, el IX Festival Internacional de Poesía en homenaje a Ernesto Cardenal, con la participación de 140 poetas de los cinco continentes, bajo el lema: “Por la integración centroamericana”.

Desde el año 2005 el Festival Internacional de Poesía de Granada ha invitado anualmente a autores de múltiples países y se ha ido consolidando como uno de los más importantes del mundo.  Durante una semana, en el bello marco de las plazas, atrios y parques de la antigua ciudad colonial, un público multitudinario colmará los auditorios para escuchar con fervor la palabra de los numerosos artistas invitados.

Los recitales nocturnos culminan con conciertos y espectáculos de danza, con fiestas y encuentros, palabras y vivencias compartidas que convierten al Festival en una experiencia cultural y humana notable.
Este año contará con la participación de 140 escritores de los cinco continentes. Aquí la nutrida lista poética:

Timo Berger (Alemania), Mario Martz (Nicaragua), Francisco Leal (Chile), Alejandra Sequeira (Nicaragua), Vladimir Amaya (El Salvador), Olga Khokhlova (Rusia), Francisco Larios (Nicaragua), Alí Calderón (México), José Adiak Montoya (Nicaragua), Javier Alvarado (Panamá), Carlos M. Castro (Nicaragua), Susana Reyes (El Salvador), Rainier Alfaro Bautista (El Salvador), Héctor Avellán (Nicaragua), Carla Pravisani (Argentina), Enrique Delgadillo (Nicaragua), Edenilson Rivera (El Salvador), Magdiel Midence (Honduras), Willem Thiès (Holanda), Ernesto Laureano Valle (Nicaragua), Madeline Mendieta (Nicaragua), Silvia Elena Regalado (El Salvador), Rubén Nájera (Guatemala), Beatriz Hausner (Canadá), Ana Ilce Gómez (Nicaragua), Margaret Randall (Estados Unidos),  Michele Najlis (Nicaragua), Angela Hernández (Dominicana), Ruby Arana (Nicaragua), Lourdes Espínola (Paraguay), María Luz Albuja (Ecuador), Guadalupe Grande (España), Taja Kramberger (Eslovenia), Mirela Sula (Albania),  Minoli Salgado (Reino Unido), Alessandra Molina (Cuba), Elena Popescu (Rumania), Crystal Williams (Estados Unidos), Yelba Clarissa Berríos (Nicaragua), Sonia Manzano (Ecuador), Aída Toledo (Guatemala), Solja Krapu (Suecia), Lana Derkac (Croacia), Luis Rocha (Nicaragua).

Tsjebbe Hettinga (Países Bajos), Ángel Darío (Puerto Rico), Philippe Rahmy (Suiza), Alpidio Alonso (Cuba), Enrique Solinas (Argentina), Otoniel Martínez (Guatemala), Gloria Gabuardi (Nicaragua), Ernesto Cardenal (Nicaragua), Thiago de Mello (Brasil), Jaime Siles (España), Jerome Rothenberg (Estados Unidos),  Salvatore Ritrovato (Italia), Kwame Dawes (Ghana), Amir Or (Israel), Alain Lance (Francia), Gerdur Kristny (Islandia), Yang Tse (Taiwán), Peter Boyle (Australia), Joel Des Rosiers (Haití), Najwan Darwish (Palestina), Julio Valle-Castillo (Nicaragua), Jorge Román Lagunas (Chile), Gemino H. Abad (Filipinas), Rafael Courtoise (Uruguay), Floriano Martins (Brasil), Aminur Rahman (Bangladesh), Yasuhiro Yotsumoto (Japón), Gahston Saint-Fleur (Haití), Peter Laugesen (Dinamarca), Hildebrando Pérez (Perú), Miguel Anxo Fernán-Vello (España), Bernardo Reyes (Chile), Antoine Cassar (Malta), Eugenio García Cuevas (Dominicana), Grevel Lindop (Reino Unido), Roger Hickin (Nueva Zelanda), Dimitris Angelis (Grecia), Ángela Hernández (Dominicana), Gerry Cambridge (Escocia), Bouzid Herzallah (Argelia), Sigbjorn Skaden (Nación Sami, Noruega), Agdel Galal (Egipto), Ostap Slyuynsky (Ucrania), Humberto Quino (Bolivia), Geir Gulliksen (Noruega), Lina Zerón (México), Juri Talvet (Estonia), Valeriu Stancu (Rumania), Max Rippon (Isla Guadalupe), Carlos Castro Jo (Nicaragua), Rei Berroa (Dominicana), Carlos Rigby (Nicaragua), Blanca Castellón (Nicaragua) Amado Chan (Belice).

Raúl Zurita (Chile), Ana Rosa Fagoth (Nicaragua), Edwin Yllescas (Nicaragua), Santiago Molina (Nicaragua), Nicasio Urbina (Nicaragua), Humberto Avilés (Nicaragua), Gloria Gabuardi (Nicaragua), Julián Menocal (Nicaragua), Salomón Alarcón (Nicaragua), Armando Rivera (Guatemala), Bayardo Martínez (Nicaragua), Carlos Calero (Nicaragua), Silvio Ambrogi (Nicaragua), Laura Hernández (México), Enrique Noriega (Guatemala), Juan Velásquez (Nicaragua), José Luis Rivas (México), Wanda Cosme (República Dominicana), Margarito Cuéllar (México), José María Zonta (Costa Rica), Christian Santos (Nicaragua), Luis Armenta Malpica (México), Theodor Damian (Rumania), Födor Svarovski (Rusia), Yuri Zvetkov (Rusia), Helena Ramos (Rusia-Nicaragua), Ninozka Chacón (Nicaragua), José Alfredo Ulloa (Costa Rica), Jaime Serrano (Nicaragua), Marina Moncada (Diriamba), Vidaluz Meneses (Nicaragua), Bouzid Herzallahd (Argelia), Fernando López (Nicaragua), Jorge Eduardo Arellano (Nicaragua), Anastasio Lovo (Nicaragua), Erick Blandón (Nicaragua), Pedro Xavier Solís (Nicaragua), Rigoberto Paredes (Honduras), Erasmo Aguilar (Nicaragua), Oswaldo Sauma (Costa Rica), Gonzalo Márquez Cristo (Colombia), Gioconda Belli (Nicaragua), Claribel Alegría (Nicaragua) y Francisco de Asís Fernández (Nicaragua), Director del colosal evento.

En la foto: El Premio Nobel Derek Walcott con el Presidente del Festival de Granada Francisco de Asís Fernández.

domingo, 10 de febrero de 2013

La patria de las palabras, de Mahmud Darwish


Mahmud Darwish es uno de los más grandes poetas árabes contemporáneos. Considerado el poeta de la resistencia palestina, fue obligado a abandonar su tierra en 1948. Activo militante comunista dentro de Israel, en 1970 salió al exilio: Beirut, El Cairo, Túnez, París, Amán...



Representante cultural y diplomático de la Organización para la Liberación de Palestina., su obra encarna la voz la voz de los pueblos árabes y canta la epopeya bajo la ocupación, desde una perspectiva que se nutre de una rica tradición mitológica, épica y metafísica a la vez, y que entronca con el realismo metafísico contemporáneo de Milosz, Walcott, Szymborska y Brodsky. Poesía que establece una fecunda relación con las culturas del Creciente Fértil.

El Corán, la Torá, los Evangelios, Homero, la más auténtica poesía árabe y los clásicos de occidente como Rimbaud y Yeats.; en una interacción que se expresa en la continua metamorfosis de las cosas, una interpelación coral de la ausencia, lo que no somos, lo inexistente, la historia sumergida, en un acto entrañable de restitución.



Mahmud Darwish nació en Birwa, Palestina, el 13 de marzo de 1941. Murió en Houston, Texas, el  9 de agosto de 2008. Galardonado con importantes distinciones  como el Premio Lenin de la Paz, el Premio Europeo de Poesía, el Premio Príncipe Claus, el Premio Mediterráneo, y el Premio Avicena. Obras: Hojas de olivo, 1964; Enamorado de Palestina, 1965; Al final de la noche, 1969; Los pájaros m ueren  en Galilea, 1970; Ensayo número 7, 1973; Asedio elegíaco al mar, 1983; Veo lo que quiero, 1990, Once planetas, 1993; El lecho de la extranjera, 1999; El fénix mortal, 2000; Estado de sitio, 2002; Mural, 2003.



Bar La Catedral, Lima, 11 de febrero de 1983 / A 30 años de la primera presentación del Movimiento Kloaka [Testimonio de Roger Santiváñez]


Por aquellos días de fines de 1982 los poetas y artistas del Movimiento Kloaka nos reuníamos en el restaurant Wony de la calle Belén en el centro de Lima. Pero fue Guillermo Gutiérrez Lhyma quien –harto de la comidilla pequeño burguesa de dicho local- nos llevó al bar La Catedral en la Plaza Unión. Sabíamos –naturalmente- de este sitio por la novela casi homónima de Vargas Llosa, aunque jamás habíamos pisado sus instalaciones. De modo que una tarde –del ardiente verano de 1983- nos apersonamos al amplio bar sito a unos 100 metros de la citada y popular Plaza. Cuando llegamos no había casi nadie. La propietaria era una señora andina muy amable quien aceptó inmediatamente la propuesta que le hicimos para organizar nuestro primer recital público en su establecimiento. Pusimos la fecha: viernes 11 de febrero de aquel ínclito 1983. Mary Soto se encargó de hacer unas tarjetas de invitación en cartulina crema y mandamos gacetillas a todos los medios. Sólo El caballo rojo suplemento cultural de El Diario de Marka y La República gracias al querido y recordado Alfonso La Torre (Alat) divulgaron el evento.

       Llegó el día señalado y nos aprestamos a emprender el camino hacia la Plaza Unión. Enrique Polanco llevó en el auto de Roberto Caballo Cuenca, su cuadro sobre Manco Capac & Mama Ocllo saliendo del lago Titicaca que expusimos como escenografía de fondo, detrás de la mesa que escogimos en un lugar estratégico del bar  a manera de  estrado. Empezó a llegar la gente y a eso de las 7 de la noche el lugar estaba repleto. Procedimos a la lectura de un manifiesto y luego la poesía. Participaron Mariela Dreyfus, Domingo de Ramos, José Alberto Velarde, Julio Heredia, Guillermo Gutiérrez Lhyma, Edián Novoa, Mary Soto y quien redacta esta memoria. Posteriormente escuchamos a la banda Durazno Sangrando que conformaban Rodrigo Quijano, Fernando Bryce, Octavio Susti y Daniel Brodiano. Y luego un grupo que se armó allí en el acto: Raúl Montañez y Toño Infantes en las guitarras, Toño Tomatito Arias en la batería y el legendario Edgar Barraza Kilowatt en el micrófono.

       Y empezó la fiesta. Salsa a todo volumen por los parlantes del local. La cerveza corría a raudales. De pronto principiaron a llegar los habituales parroquianos del bar: todo el lumpen que operaba en la zona. Con esto cumplíamos una de las propuestas centrales  del Movimiento Kloaka; es decir, mezclarnos, estar allí, vivir, con la gente de carne y hueso de nuestro país. Con aquellos –verbigracia el lumpen- que mora (sobrevive) entre los límites de la ley y la marginalidad.  Se produjo un fenómeno súper interesante. Poetas, artistas e intelectuales bailaban juntos al ritmo de la salsa brava. Recordé esos versos de Rodolfo Hinostroza Hay una secreta alianza entre los poetas y los criminales mientras me tomaba unas heladas con Mario Hoyos en el mostrador del bar. Hoyos –antiguo militante trotskista de la primera hora en los 1950s– había colocado por encima de la negativa de la dirección de El diario de Marka, el manifiesto de Kloaka sobre la masacre de ocho periodistas ocurrida un par de semanas antes en las serranías ayacuchanas de Uchuracay.

       Ese era el ambiente de violencia que se vivía en el Perú de aquellos momentos. Sendero Luminoso había iniciado su guerra hacía tres años. El narcotráfico –nuevo desempeño de la corrupción a gran escala- copaba las altas esferas del poder belaúndista. Los pobres –cada vez más pobres- asesinaban a sus propios hijos antes de suicidarse, como fue el emblemático y trágico caso de Zenobia Palomino que ocupó un poema-performance de Frido Martin, aliado cercano del Movimiento Kloaka. La imagen de Sarita Colonia emergía como el ícono popular más representativo del imaginario nacional, de allí que los artistas plásticos de Huayco –singular grupo en cuyo taller habitaba Polanco- realizaran históricos trabajos alrededor de la figura de la santa chalaca. En el local de Huayco –sito en Barranco- se llevaron a cabo muchas reuniones de Kloaka, auspiciadas no sólo por Polanco, sino por los creadores amigos Juan Javier Salazar, Charo Noriega y Armando Williams. Allí mismo se hicieron las serigrafías de los afiches de los recitales del Movimiento.

       El primero de ellos fue el que recordamos en esta breve memoria. Aquel famoso bar La Catedral ya no existe más. Tampoco existen los 80s pero son inmarchitables: están vivos en la poesía producida en esos terribles días de violencia. Es el canto que se reveló y se rebeló en medio del caos imperante. Porque la poesía prevalece más allá de la profunda depresión písquica y social que escindía y continúa escindiendo a la sociedad peruana. El andesground del Movimniento Kloaka quiso meter el dedo en la llaga, pero no para exaltar el odio, sino para poner en evidencia la tragedia que nos competía en tanto creadores de arte y cultura. Queríamos escribir una poesía que expresara la oscura y dulce belleza de la sórdida Lima que nos tocó descubrir en los días de nuestra primera juventud, traspasada de resentimientos y frustraciones, pero igualmente colmada de sueños y entrañable utopía. Todos los que –de una u otra manera- estuvimos vinculados al Movimiento Kloaka y seguimos hasta el día de hoy escribiendo poesía, haciendo pintura, rock o perfomance sabemos que en los tempranos 80s se fraguó nuestra personalidad como escritores y artistas. Una que no cesa de interrogarse sobre el sentido del misterio de la existencia que –como el amor, la libertad, la poesía- son difíciles bajo la noche (Luchito H. dixit), pero serán fáciles siempre cuando el alba se aproxime.
[Collingswood, New Jersey, junto al helado río Cooper]

Una unión imperfecta: cuatro poetas estadounidenses (Maurice Manning, Anna Moschovakis, Adam Kirsch y Jen Hofer), por Hernán Bravo Varela


"El pasado no está muerto ni enterrado. De hecho, ni siquiera es pasado.” La cita, extraída de la novela Requiem para una mujer (1951) de William Faulkner, adquirió reciente notoriedad en voz del entonces candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, quien la incorporó a un discurso memorable sobre la integración racial en su país. Las palabras de Faulkner parecen un ejemplo de la cita literaria ideal para el cajón de sastre del político: rotunda pero abstracta, modestamente ingeniosa, a salvo del fracaso aforístico gracias al renombre de su autor. La cita, sin embargo, tuvo un segundo aire de elocuencia entre una multitud de simpatizantes la mañana del 18 de marzo de este año en Filadelfia. En vez de citar a pie juntillas –“El pasado nunca está muerto. Ni siquiera es pasado”, según se lee en el texto original–, Obama dotó a la frase de un carácter más sugerente y menos prescriptivo. No bastaba con señalar que el pasado no ha muerto nunca, sino que tampoco fue enterrado en vida, esa vida inmortal en la que concibió a su único hijo y concubino fiel, el presente, para así perpetuar el incesto de la Historia.

Obama tituló aquel discurso “Una unión más perfecta”, alusivo al preámbulo de la Constitución política de su país: “Nosotros, el Pueblo de los Estados Unidos, a fin de formar una Unión más perfecta [...], estatuimos y sancionamos esta CONSTITUCIÓN para los Estados Unidos de América”. Poco han cambiado las expectativas sociales y políticas de Estados Unidos desde que se promulgara su Constitución, e incluso, desde la Declaración de Independencia. Si bien los empeños de la Convención de Filadelfia y de los “Padres Fundadores” encarnaron en la grandeza de un territorio que materializó sus mitos y ucronías, la nación sigue en busca del espíritu legal y filosófico que la forjara, cercano a la nostalgia platónica por el origen de las igualdades, en un mundo habitado por ideas y arquetipos que no conocen división alguna. El sueño de la perfecta democracia: “una mayoría de uno”, como lo expresó Henry David Thoreau en Sobre el deber de la desobediencia civil.

De ahí deriva, quizá, la aspiración de Walt Whitman por fundar la voz del pueblo estadounidense a través de la polifonía de su yo: “Canto a mí mismo, una persona simple, separada;/ sin embargo, pronuncio la palabra ‘democrático’ y la palabra ‘en masa’.” Tanto en su tono –mezcla de oratoria y profecía, misticismo salvaje y epicureísmo civilizatorio– como en su forma –un caudal que arrasa con el blanco de la página–, el versículo de Whitman se adhiere a la doctrina del “Destino Manifiesto” y representa gráficamente la expansión territorial de Estados Unidos. “El otro es un yo”, parecería afirmar el autor de Hojas de hierba, a contrapelo de Rimbaud. “Nadie puede decir mejor al otro que ese otro que yo soy para él.” Así, la pluralidad de voces resulta una ilusión creada por el temperamento autócrata del poeta, un reflejo nítido y genial de su megalomanía. Paternalismo poético al servicio de la única ciudadanía ejemplar: la de sí mismo, gobernante y gobernado.

Donde hay un “Destino Manifiesto” poco puede la voluntad de un pueblo –y en especial, la de un solo individuo y una sola voz– por manifestarse. La poesía estadounidense posterior a Whitman, exiliada de honor de su propia República, anarquista por derecho ajeno, no sólo ha visto con suspicacia, sino que ha atentado contra los apetitos destinales o ambiciones cívicas que surjan de ella –ora desde el arrebato en Ezra Pound, Kenneth Rexroth, Allen Ginsberg, Adrienne Rich o Gary Snyder; ora desde el sosiego en Robert Frost, John Ashbery, Mark Strand, Robert Hass o Louise Glück. Como señala Robert Penn Warren en su ensayo Democracia y poesía:

Lo que la poesía celebra más considerablemente es la capacidad del hombre para enfrentar la profunda y oscura interiorización de su naturaleza y destino. Al mismo tiempo que hemos tomado y ocupado nuestro continente, nuestros poetas han explorado la crisis del espíritu estadounidense que forcejea con su destino. Ellos han enfrentado, a veces de manera inconsciente, la ambigüedad trágica en el hecho de que el espíritu de la nación que prometimos crear ha sido una frecuente víctima de nuestro asombroso éxito objetivo, y de que, en nuestro éxito, hemos empeñado la esencia misma de la nación que prometimos crear.
  
Aquel forcejeo del espíritu estadounidense con su destino no es sino un cúmulo de pugnas aisladas con la buena ejecución y competencia (es decir, la formalidad) de la tradición poética anglosajona; en otras palabras, pugnas con el espectro de un pasado que descree de la vida futura, ya sea la exhumación crítica de su cadáver y su reducción al polvo de las bibliotecas, la resurrección del cuerpo de su obra o su meditada reencarnación en generaciones posteriores de poetas. De ahí las conjuras individuales que se extendieron por Estados Unidos para abolir todo “destino lírico”: el guión largo como el signo de puntuación de lo inefable para Emily Dickinson, el simultaneísmo poundiano, el fractal tipográfico de e.e. cummings, el “pie variable” de William Carlos Williams, el “verso proyectivo” de Charles Olson, la etnopoesía y el concepto de “imagen profunda” para Jerome Rothenberg... El antagonismo entre ellas es una lección cabal de democracia: consenso entre las mayorías absolutas y relativas de uno, desobediencias civiles éticamente responsables y estéticamente necesarias.

Ejemplos de ello son los cuatro poetas de este dossier: la odisea espacial que constituye el manifiesto antibélico de Jen Hofer (1971); el desmontaje de una intimidad invadida por el psicoanálisis, los medios masivos de comunicación y los estudios de género en Anna Moschovakis (1970); la radiografía del alma occidental después del 11 de septiembre en los sonetos blancos de Adam Kirsch (1976), y el bucolismo de Maurice Manning (1967) en tiempos de racionalidad ecológica. A su modo, de una costa a otra del lenguaje, estos autores proponen una unión imperfecta pero solidaria: el alzamiento de torres verbales contra el terrorismo de la promesa, la palabra, la imagen o la identidad gemela y colectiva.

“¡Poetas por venir! ¡Oradores, cantantes, músicos por venir! [...]/ Apenas avancé un momento –escribe Whitman–, tan sólo para desperezarme y regresar deprisa a las tinieblas./ Yo soy un hombre que, mientras pasea con calma sin detenerse nunca por entero, dirige a ustedes una mirada al paso y luego vuelve el rostro,/ dejándolos probarlo y definirlo,/ y que espera de ustedes lo esencial.” Los siguientes poemas son la prueba y la definición de una mirada eternamente pasajera y póstuma. ~

– Presentación, selección y traducción de Hernán Bravo Varela




Maurice Manning





XXIII

Patrón ¿te incorporaste al amarrar tus botas?

¿viviste a diestra y a siniestra un año

tras otro? ¿hiciste tu labor con eso

que tenías aun siendo poco? pudo

haber sido una pizca de sal entre

tus dedos un zurrón de nada atado

a un palo ¿acaso lo cargabas en

tu hombro? oh juraría que fue así

con toda la humildad te levantaste

como la misma luna un poco cada

tanto un poco nomás y eso es todo

lo que pido de ti yo sólo pido

una pizca de lo que tienes eso

es todo lo que siempre entregas yo

juraría que vives en el aire

Patrón solo cual gallo aunque tuvieras

una pluma te habrías de pavonear

en el corral con todo no te puedes

alzar Patrón encima de tu alzada

ahora bien ya somos dos la forma

en que brotas Patrón de nada pues

nada ¿tú te empollaste? me pregunto



XXXIII

cuando pones las nubes Patrón así de juntas

parece que introduces ovejas a un corral

parece que te rindes oh Patrón parecieras

quitarte tu reloj Patrón cómo es posible

cómo es que das tan blancos ojos a las nubes

cómo es que las hiciste miedosas cuando son

puro aire pesado pues adivina qué

también yo peso arrastro mis patas no quisiera

ayudarte a matar las nubecitas ir

tras las grandes Patrón qué pasa que no tienen

otro lugar por qué no dispones un hueco

en el cielo por qué no escondes tu manaza

ya sé cuando te enojas vas y estampas tu pie

Patrón yo me pregunto qué se te metió



LXXVII

Patrón ¿me consideras tu ayudante

o no? ¿hago traer la paja para

mí o para ti o solamente para

el caballo? lo ayudo y él me ayuda

también Patrón mira que engancha a veces

su cabeza en mi hombro nada más

por descansarla y luego me suspira

como apaleado él siempre me ha hecho

reír él sabe que yo sé que él quiere

Patrón una manzana su cabeza

pesada en mí qué ayuda ayuda mucho

el escucharlo suspirar suspiros

en realidad no quiere decir quiere

otra cosa ¿es ésa la manera

en que quieres Patrón querer decir

otra cosa además de aquella otra

que tú quieres de mí? ves al caballo

Patrón echar suspiros de fatiga

cuando no tiene sueño él no quiere

escuchar que lo mando a dormir quiere

escucharte decir ¿quieres manzana?

quiero decir Patrón nos ayudamos ~



Estos tres fragmentos de © Bucólicas (2007) aparecen traducidos y reimpresos

con la autorización de Houghton Mifflin Harcourt Publishing Company.

Todos los derechos reservados.




Anna Moschovakis





NO PUEDO RECORDAR qué se supone que debo estar haciendo.

No se me ocurre nada sino las listas que he hecho, listas cuyo propósito

rompí. Siempre será buen tiempo para romper

cosas como tenedores de plástico y tendencias poéticas.

Es un día buenísimo para imitar el mundo.

Pero ya no recuerdo qué es la imitación

o cuál su diferencia con la zalamería

o qué distingue a un refrán de un aforismo.

Mejor vuelvo a la escuela,

dijo él, mientras hacía un gesto para la alteridad.

Ya no recuerdo si la alteridad

tiene connotaciones negativas

o si es otra manera de lanzarme

a la calle. Me gustaría intentar,

por una vez, ser hombre. Me gustaría llevar marcas que fuesen

obscenas en lugar de pornográficas. No puedo recordar

lo que pienso de la pornografía hasta que me la ponen

frente a frente. Me gustaría ser inanimada,

reconocida y apreciada

por todas mis virtudes exteriores

sin que estorbe la ética. Parece que me acuerdo

de ser ética. Parezco estar actuando algún tipo de línea todo el tiempo,

aunque sea pervertida. Yo me pregunto cuándo lo pervertido se hizo

pornográfico y si ese aspecto puede

sustraerse. No recuerdo mis reglas

de gramática. No creo que el inglés sea muy bueno

para una cierta clase de invención. Deduzco

que a algunos lectores no les gusta sentirse

confrontados con el lenguaje palabra por palabra.

Yo quiero ser una palabra. Sería una abstracción

y tendría un final inescrutable. ~







"El libro azul" [fragmento]



Alguien dijo una vez: “El mundo es azaroso por designio.”

Me parece que fue en una charla sobre las coincidencias.

Es muy probable que la charla sea una que tuve yo conmigo misma.

Tales charlas adquieren el carácter de un sueño.

La apuesta es una actividad que adopta el concepto de azar.

Estas son reglas que, por lo general, rigen al jugador.

Las reglas han sido diseñadas para darle al azar una cierta premisa.

Los juegos de azar, en realidad, se encuentran arreglados a menudo.

Los juegos arreglados utilizan una especie invisible de certeza.

La invisibilidad es susceptible de coincidir o divergir de toda transparencia.

La transparencia en materia de lenguaje es juzgada, a menudo,

como algo en pro de los significados.

Por eso, una palabra y su respuesta son juzgadas como una progresión.

Las palabras que no tienen secuencia pueden llegar a confundir.

Esto se debe a que su progresión no puede ser justificada con certeza.

A menudo, los actos sexuales obedecen un patrón señalado con anterioridad.

Este patrón puede verse frustrado por el dilema mente/cuerpo.

A la imprevisibilidad del cuerpo se le juzga distinta de aquella de la mente.

Tal distinción crea el antecedente de nuestros hábitos sexuales.

Mi tendencia es buscar significados ocultos en acontecimientos azarosos.

Es fácil juzgar las coincidencias como superficiales o profundas.

Es tentador pensar que elegir entre estas interpretaciones resulta necesario.

Igual de tentador es no pensarlo.

Me corté el dedo con una carta de mi nuevo amante.

Me pregunté si esto quería decir que dolería nuestra relación.

Como el lenguaje mismo, el amor juega contra un antecedente regulado.

“El amor es apuesta”, dije, y la frase adquirió carácter de cliché.

El sexo entre dos personas contiene un tipo de coincidencia.

Y su significado, al mismo tiempo, es cierto y es variable. ~





Estos poemas pertenecen al libro No he podido llegar a todo mundo (2006).




Adam Kirsch





SIN TENER CUERPO ALGUNO, ellos entenderán

cosas como el teclado o el volante de un coche

–todos los instrumentos hechos para la mano

y que, ya para entonces, juzgarán de vestigios,

como hacemos nosotros con aletas y branquias–

en tanto traductores malos del deseo,

yendo de lo que fue alguna vez la mente

al mundo fuera de ella. Tampoco admirarán

las alertas de error creadas por nosotros

cada vez que la falta de vías compatibles

entre dos se registra como una sola pérdida,

incluso cuando nuestra vanidad frustrada

le dé el nombre a esas fallas de arte. Si imaginamos

las señales perfectas que habrán de ser un día,

resulta más y más imposible creer

que cuanto hemos escrito se dirige a ellos. ~





V. 3. Quenam discors foedera rerum

Algo está haciendo falta. Cuando el telescopio

escruta ansiosamente un sector de la noche,

las cifras registradas no hacen sentido alguno;

sería el universo muy frío o muy caliente,

muy espeso o vacío, si no fuera por las

dimensiones que impiden cualquier discernimiento.

¿Por qué será que aquella ausencia tranquiliza?

Si dividimos nuestro saber por lo mirado,

siempre descubriremos ese resto perenne,

el margen de una antigua perplejidad, ahora

justificada, incluso lógica; pues en cierto

lugar, eso es seguro, debe hallarse la luz

–recordada, hipotética– que en alguna ocasión

convirtiera en visible nuestra oscura materia.



                                                           •



SEPTIEMBRE QUINCE, casa llena; pocos filántropos

parecen haber muerto o estar en sus hogares.

La Ópera neoyorquina, audaz, profesional,

nos recuerda que sigue la función. La ceniza,

desplazándose al norte, dejó tan fina capa

que aún la travertina lechada resplandece,

tan ligera que nadie tose al respirarla

en la brisa caliente de una noche en verano

–lo que llamo ceniza, pero que es este rostro

Polaroid, rostro Xerox, engrapado en un poste

y que cada respiro ayuda a deshacer

y dispersar, se integra a un todo nuevo. Pero,

¿qué aire no está henchido de viejos remanentes

como estos, elevados a infinita potencia?

¿Acaso no murieron para que ignoráramos

sus costumbres y fechas y razones de muerte? ~





Estos tres poemas pertenecen al libro Invasiones (2008).







 Jen Hofer





menos de uno, más de uno





Cualquiera puede odiar, pero sólo unos pocos pueden ver claramente.

Anthony Lane, The New Yorker





[...] lo que uno ve depende del marco construido por la experiencia que se alista a interpretar la información en bruto, como una flor o un martillo o un rostro.

Sandra Blakeslee, The New York Times



No ver para creer, sino al contrario.

Sergio G. Sánchez, El orfanato







habilidad de fe para faltar a la fe en solitario

en dividendos individuales indivisibles o en finísimos hilos

y los oí decir, camina lento pero carga un garrote

que, se supone, disuade o defiende, desbarata o desarma

cooperación confusa de desestimaciones impertinentemente rechazadas sin canto

la prueba en el tejido discusión de nación la falta en relación





a dejarlos que canten                           a que canten forzados



a dejarlos que canten forzados                                 —canten—





de nada no hay nada ni sustancia que prolíficamente amase masas concentradas                           —nada

sin leyes lecciones ya leídas de forma terminal nuevo alquiler de la memoria

en un subvencionado callejón sin salida una acumulación constante de (mientras que

se canta) nada en específico genera un razonable aprieto dentro de lo habitual (la nueva

burguesía convertida en el proletariado—) el ojo cerrado en colectivo



el ojo           —en colectivo—       no es canto     —canto          —no es ojo





¿acaso han hecho causa con embobado beligerante empeño?

¿acaso han hecho pausa beligerante? empecinadamente

yéndose atrás hacia la fuente inmensa y advertida tan bien activada tan mal

oh dime si puedes observar a través de alfileres en el mapa     la nada en cúmulos

la nada en múltiplos

la batería se perdió y perdió más que la potencia de no tener ni cara          —probadamente

probadamente lo desconocido está difícil           — difícil—    difícil de pronunciar





       cualquier proclamación fracasa en circunstancias populosas                —sobrepobladas



las posibilidades percibidas           —quizá tomadas—         sin pronunciar



habilidad para caer         —sin falta previsible             ——(pasada ya por alto)



distraídos por la circunstancia         el parque ferroviario — para                      —no caer en la cuenta





propensión propensión infortunada deducción circunstancial de alfileres y agujas

la música increíble la música increíble (las calles increíblemente peligrosas) la música

se hincha dramática increíblemente se acumulan los números picados no atenuados

la tumorosa culminación cegada sin pensar que es no pensar no eso

                                             (no eso de qué piensas

                  (de qué cantas





paso                 redoblado a la izquierda       —se busca—                 se la pasa buscando



              en donde con             —sin que mejor            ——   (mejor)



mejor pasársela buscando que pasar por ausente en tracción ausente



                                                              —como un tanque



llévatelo entonces    —entonces       —vestido alborotado y por ningún lugar



                                                                —ningún lugar



        extraviadas                 —personas—   personas — elegidas — — —— —



        extraviadas                       —





lo declararon voluntario inviolado prometió abanderar después de hacer ausente

venerado en la noche que cayó hacia la luz azul sin lustre       (ya cayó)

borrada tras el hecho (el hecho suspendido en su oportunidad)            en moda oportunista

y la oportunidad te toca (bailar con la más fea) para aprender para trotar

para entonar de pie a compás

la carnicería voluntaria es una petición una culpa un placer un orgullo      —destreza—



en el entrenamiento —a destajo     un viaje de placer—       un tanque



                                                                   ¡dale que dale!







primeros vistazos en lo oscuro           azul claro     primeros — vistazos           fracaso ímpetu



no hubo fotografías                     ni disparos



— — —                         (ni disparos)                   una sola línea está hecha



una sola línea está hecha de muchos puntos          pies          muchos pies             contra



propensión propensión infortunada                   muchos pies tanques disparos líneas

                            —la música increíble la música increíble—

                                                          —cuán increíblemente peligrosa

la parte numeral de una cultura

          enumerada      recordada               no             olvidada jamás                ——

sin pensar que es no pensar no qué es ese cantar ese pensar

(al interior de una circunferencia estricta) podría piensas hola





hola querido                       no por ningún lugar                 —tizna—



saber             hacer nudos           tintados           es una especie             —de



                                              —para hacerle un lugar



            ningún lugar               es de cualquier manera             plausible



                                        causa y defecto



la idea inviolada



                    visiblemente viciosa                                         viciosa



                                                —adoptada—



se buscaban violetas se recibía sangre                             depósitos




                     en qué piensan                                           —sablear—



salvaguardando ferozmente                     (a tono)                 —siguiendo ~





El traductor agradece la valiosa colaboración de la autora en el proceso de traducción de este poema, que pertenece al libro uno (en prensa).

Fuente: http://www.letraslibres.com/revista/convivio/una-union-imperfecta-cuatro-poetas-estadounidenses?page=full

sábado, 9 de febrero de 2013

No hay, de veras, veredas – Eduardo Milán


No hay, de veras, veredas. Ensayos aproximados
Eduardo Milán

Formato: 13,5x21cm.
252 Páginas
Colección Paralajes 2
1ª edición: Noviembre de 2012
ISBN: 978-84-15766-04-9

El ensayo para mí es un ensayo del ensayo. También es un ensayo del poema. El ensayo es un ensayo de lo posible. Y, si es posible, de lo imposible. Si hay fracaso hay esperanza. No sólo el triunfo confirma. Pero este no es el terreno olímpico ni el de la competencia. Cuando quise acercar poéticas de poetas distintos quise acercar un juego de posibilidades latentes. Que el toque de uno con otro, la continuidad de uno en otro, produjera la situación de una pregunta: ¿por qué estos dos? O el rechazo total de uno a otro. Hay una paradoja en la contigüidad. Ilusiona y desilusiona (Décio Pignatari). A veces hay algo que ver, a veces no hay nada que hacer ahí. Pero por lo menos genera en el lector alguna duda. Por ejemplo, ¿en qué se distinguen dos parecidos en el uso coloquial del habla? O algo semejante. Se escribe con gran facilidad retórica sobre poesía. Un lenguaje que ha cargado durante mucho tiempo –desde las modernidades, sin duda; desde la última, del dieciocho para acá, obviamente– con el estigma de lo imprevisible, en el mejor de los casos, y en el peor, con la certidumbre amansada de lo conocido bienvenido con farra y fanfarria, tiene que soportar hablas pavorosas sobre sí. De la poesía se dice cualquier cosa y de cualquier manera. La necesidad de la poesía la hizo sucumbir al sobrentendido. Y el sobrentendido reina, no como abeja: como el decorado inútil de la misma y roja sangre. De manera que acercar poéticas para mí, este con este, aquel con aquel, desafía al lector. Ningún poeta puesto aquí corre peligro de desteñirse ni de perder personalidad. A ninguno se le cae la máscara como a las democracias de hoy. Véase una constelación donde hay una constelación. La mala leche corre por cuenta de los herederos de la Vía Láctea. [E. M.]

Eduardo Milán nació en Rivera, Uruguay, en 1952. Por motivos políticos se exilió en 1979. Residente en México, fue miembro del consejo de redacción de la revista Vuelta y es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (FONCA) de México. Entre sus ensayos destacan Una cierta mirada (1989), Resistir, insistencias sobre el presente poético (FCE, 2004), Justificación material, ensayos sobre poesía latinoamericana (2004) y Ensayos unidos, poesía y realidad en la otra América (Antonio Machado libros, 2011). Su obra poética hasta 1999 se encuentra reunida en Manto (FCE), su poesía es constantemente publicada en diversos países de Hispanoamérica y cabe mencionar, dentro de sus entregas recientes disponibles en España, El camino Ullán seguido de Durante (nº3 de la Colección Transatlántica, Amargord, 2009), Solvencia (Biblioteca Sibila, 2009), Disenso (FCE, 2010), Desprendimiento (Leteo, 2011) y Donde no hay (nº13 de la Colección Transatlántica, Amargord, 2012). Una selección de su poesía traducida al inglés está en prensa en Gran Bretaña.

Convocatoria RGR Primavera de 2013. (EDICION DIGITAL)




La revista RIO GRANDE REVIEW (RGR) del departamento de Creación Literaria de la Universidad de Texas en El Paso invita a enviar colaboraciones de ficción, no ficción, poesía y crítica para su edición digital y suplementaria de Otoño 2012 - Primavera de 2013.

En esta edición la revista tendrá un apartado -Dossier- dedicado a la denominada Literatura electrónica (Literatura digital o hipermediática. Obras que se valen de los recursos informáticos, generadores y plataformas digitales, arte en nuevos medios, entre otras cosas), Narrativa gráfica (Novela y cuento), Teatro y las manifestaciones de Poesía performática, Slam poetry, Poesía con megáfono, Poesía escrita en el cuerpo, Poesía y Música y Poesía visual y digital. Se aceptarán también trabajos críticos sobre estas manifestaciones.

Cada una de las obra del Dossier podrá tener complementos disponibles en la página web de la revista RGR. El envío de los complementos (Audio, video, gráfico, animación, programa – software, aplicación, videojuego, etc.) o la obra completa debe autorizar la reproducción en web y magnética (CD, DVD) del trabajo por parte de RGR y debe facilitar cualquier tipo de herramienta e instrucciones que sean necesarias para su disfrute, además de una breve descripción del tipo de obra y contenido que ofrece y palabras clave (Keywords) para su futura publicación en Internet.

Para el Dossier se podrán enviar trabajos destinados exclusivamente para la versión digital, con y sin complementos. Por ejemplo, se puede enviar un relato o una novela digital o un video de slam poetry solo, a la vez que un texto crítico sobre teatro o literatura electrónica sin complemento pero sobre una obra del tipo de géneros y formatos enunciados para el Dossier.

Las otras secciones para las que se convoca a los creadores son de tema y estilo libre: Sección de poesía, Sección de ficción (Se hará un énfasis especial en la escogencia en minificción), Sección de no ficción (Crónica, Ensayo, reseñas etc., entre otros) y Para leer frente al espejo (Un texto publicado al revés para que el lector lo lea frente a un espejo)

La fecha límite para el envío de las obras que se pondrá a consideración del comité editorial de la RGR es el 25 de Febrero de 2013. Después de esta fecha solo se aceptarán los complementos enviados para los trabajos del Dossier. Los textos podrán estar en Inglés, Español y en lenguas indígenas acompañados de su versión en inglés o español.

Si usted posee una versión bilingüe de su trabajo, agradeceríamos su envío para publicar cualquiera de las versiones en impreso y digital. Adjunte a su envío una nota biográfica.

Haga sus envíos al correo electrónico rgreditors@gmail.com, junto a una nota biográfica.

Si los complementos para las obras enviadas para el Dossier superan la capacidad para archivos adjuntos por correo electrónico, agradecemos el envío de estos a la dirección PMB 671. 500 W. University Avenue. El Paso, Texas. 79968. Estados Unidos. Usted también podrá referir una URL, dirección de internet donde el archivo completo de su obra o sus complementos se pueden descargar o enlazar.

Con el envío de las obras los autores autorizan la publicación por una ocasión en la revista Rio Grande Review.

La edición de RGR 2013 tendrá dos destacados co-editores para el Dossier:

Scott Rettberg y Leonardo Flores.


Nota biográficas disponibles en los enlaces y en inglés:

Scott Rettberg

More info at www.retts.net

A Chicago native who now lives in Norway. He writes, and writes about new media and electronic literature. Rettberg is the cofounder of the Electronic Literature Organization and currently project leader of the HERA-funded ELMCIP project. He is an associate professor of digital culture at the University of Bergen, and is the proud father of Jessica Ann and Benjamin Scott Rettberg.

Leonardo Flores


Ph.D. University of Maryland 2010. Professor of English and Associate Dean of Assessment and Educational Technologies in the College of Arts and Sciences at UPR: Mayagüez. His areas of research are literature, poetry, new media literature, fantasy and science fiction, and film. His research in Educational Technologies is focused on Web 2.0 tools (such as blogs, course management systems, content management systems, social networks, social bookmarking, and Web apps) and on technologies that can transform the classroom (such as audience response systems, smartboards, computer classrooms, and portable computers) He is a current Fulbright Scholar at University of Bergen.

Los Editores: Paul Guillén & Juan Pablo Plata.

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...