jueves, 13 de noviembre de 2008

L A P S U S D I E Z

Décima edición electrónica de LAPSUS · collage editorial
Noviembre 2008

ÚLTIMO PARADERO POR MIGUEL ILDEFONSO

Luego de una visita a Chimbote, en donde di lectura junto a Jorge Terán, que presentaba su revista “Lhymen” número 5, y después de haber gozado con La Santa Sede, narrativa erótica de Chimbote, de Río Santa Editores (que incluye a destacados autores como Fernando Cueto), y de haberme enterado de cómo fue su presentación en el mítico burdel Tres Cabezas, cuyas fotos y crónicas están para el paladar en la revista “Los Zorros” número 7, que dirige Jaime Guzmán Aranda y Augusto Rubio Acosta; luego de ese ojedeano-arguedeano-verdepastel viaje hice otro no menos esperado.

Llegué al VII Encuentro Nacional de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo” (5-8 de noviembre) en la ciudad de Huamanga, con la participación de reconocidos escritores como Oswaldo Reynoso y José Luis Ayala. También asistieron novísimos autores, tal es el caso del sanmarquino Lenin Solano Ambía (Lima, 1983), quien me obsequió su libro de relatos Carta a una mujer ausente: “…no pude dormir, estaba feliz, nervioso y ansioso por tocarla. Sin embargo, no debía desesperarme, la tendría el resto de mi vida y no quería ahuyentarla ahora. Amaneció. Salimos a las cinco y treinta de la mañana, muy nerviosos, mirando a todos lados. Tomamos un carro que nos dejaba a una cuadra de la agencia de Yerbateros. Apenas bajamos vimos mucha gente por los alrededores. Uno de los interprovinciales tenía una hoja pegada en su ventana donde decía ocho soles. El precio nos pareció cómodo y subimos apresurados y felices. Nos sentamos en la parte media del carro. Nuestros corazones latían apresurados y nuestras risas eran de felicidad y nerviosismo. La abracé fuertemente y dejé las mochilas en la parte alta. El carro encendió su motor y ahora sabía que con ese sonido de motor arrancando, empezábamos nuestra nueva vida.”

Se presentaron libros, entre otros: Indios dios runa. Antología poética del profeta del fuego, del poeta Efraín Miranda; estudio, selección y notas hechos por Gonzalo Espino Relucé. He aquí un fragmento del poema LB: “Cuando regreso:/ mi choza es prolongación del suelo,/ mis enseres son residuos,/ mis animales, mi tierrita/ yo,/ la miseria.// Otras realidades me contrastan,/¿dónde están ellos?/ ¿dónde estoy yo?/ Al parecerme lóbrego el espacio – un aviso/ de novia robada y viajes de astillas/ de madera cortada a las estrellas_/ dan razón reiterada de mi existencia/ perteneciente a mi existencia milenaria…”

Bajo el sol esplendente de Huamanga me detenía a leer poemas de algunos de los asistentes: “Y me decía taitalla Celestino:/ Estos tiempos ya no serán nuestros/ han de cambiar de repente…/ Nuestros polluelos ya no temerán/ al atoq de abajo ni al aqchi arriba.// Y me decía mamilla Petronila:/ La tierra es fecunda/ el sol es para todos…/ Nunca siembres en diciembre/ ni te fíes de los blancos.// Y me decía taitalla Joselo:/ De palmo a palmo surcamos la carretera/ entendiendo por allí traer un poco de vida// Pero por allí/ a nuestros hijos se llevaron./ Por allí, sólo las muertes llegaron...” Poema Aurora tomaína de Alejandro Medina Bustinza “Apurunco” (Aimaraes-Apurimac):

“Árbol de acero lavado por la lluvia./ Dolor limpio y helado./ Maldad en tintura/ cayendo/ gota/ a / gota./ Así, este instante:/ Grillo cantor con alfiler atravesado”. Momento del poeta Ángel Gaviria (Mollebamba, Santiago de Chuco, 1953).

“Ahora veo tu sombra/ rosadamente turbia/ destrozada entre los rieles/ invadido por la droga del silencio/ los pájaros te gozan los sembríos/ y digo/ con toda la furia de saberte extraño/ que no es la hora de Rimbaud/ es el tiempo/ de engendrar la flor necesaria/ Lucho Hernández/ mi amigo inconfesable”. Lucho Hernández I.M. de Jorge Luis Roncal.

Ulises Valencia nació en Surquillo, Lima, en 1947 (“un poeta marginal de nuestro tiempo”, dice de él Julio Aponte), y es autor de los libros: Un abismo de luces, Intensidad, Estaciones, Rambla, Tiempo, Como el mar crece tu recuerdo, Nido de Sierpes, Lejos de todo. Del poemario Como una fiesta cogí al azar este poema: “Sabes de mi ser/ De mi existencia/ De mis torpes caídas/ De mis traspiés, por las sendas/ De la vida y el amor.// Pero a veces, con gran contento/ Noto que te engaño/ (O que me engaño) cuando creo/ Que aún no sabes qué sucede/ En mi pecho, adentro.// La vida:/ Tantos lugares desolados, donde/ Nos adentramos, para conocer/ El laberinto ciego, que nos pierde/ Y hace de nosotros/ Los seres sombríos, que ahora somos.”

Luego llegué a Huanta, me metí al mercado que olía a jazmines, violetas, geranios y margaritas, y quise comprarle hojitas de coca a una mujer sentada entre otras mujeres, pero no aceptó mi dinero. Solo era para trueque. Más tarde en la plazuela de Huanta, amarillito amarilleando, cogí el relato Destino de Vidal Navarro (“escritor representativo de la narrativa ayacuchana” nos dice Félix Gutiérrez Huamaní), que aquí transcribo un toke: “Al rato, la gente les concentraba en el cabildowasi del panteón, revolcándose en la tierra; jugando a momentos o sentados como gentiles en el poyo de los deudos, esperaban no sé a quién. Estamos cuidando la casa de mi mamá, contestaban a los vecinos que se asomaban. No volvían a comer el mote que les dejaba tu papá, no obedecían a la gente que venía a ofrecerles trozos de chankaka, pedacitos de queso. Aquí es la casa de nuestra mamá. Se aferraban. Lloraban a gritos si querían sacarlos a fuerza.// Recién cuando el sol se amostachaba, pintándose de rojo en las lomas de Sankis Muqu, no sé si de pena o no sé si de hambre, les escuchábamos llevar sus pasos por José María Gamboa. El escándalo de los chiwakus, el jolgorio de los jachanchurros se apagaban. Las piedras del camino, los arrayanes y los molles, al oírles, entristecidos se abrazaban al viento y murmuraban.”

Por Cinco Esquinas me fui yendo, amarillito amarilleando, pero quise volver al mercado, supe qué podría darle a la mujer con sombrero negro y flores de plástico, que hablaba solo quechua, que no aceptaba mi dinero, que no entendía mi castellano de Apolo en Lima, para que ella me de sus hojitas de coca. Lo supe de pronto, y ya solo quise volver corriendo… Y corriendo estoy.

Miguel Ildefonso
Noviembre, 2008.

EDGARDO NIEVES MIELES PRESENTA SU NUEVO LIBRO

NUEVOS TÍTULOS DE GOG Y MAGOG

Gog y Magog presenta sus nuevos títulos

Pier Paolo Pasolini, Donde está mi patria.
Gary Snyder, Todas las palabras para decir roca.
Damián Ríos, Como un zumbido.
Martín Rodríguez, Agua negra.
Pierre-Albert Jourdan, La lengua de las humaredas.
Alejandro Rubio, Sobrantes.
Fernanda Nicolini, Ruta 2.
Simon Gregorcic, El imán del poeta.
Peter Semolic, El fin comenzará por los suburbios.
Vanna Andreini, Sirenas en la cama.


18 de noviembre, 20:30 hs.
El Zaguán, Moreno 2320.
Música a cargo de Decenadores, comida, bebida y fiesta

Tiranía del pensamiento discursivo. CLASE ILUSTRADA DE BUENOS AIRES, ¿ENTRE LA CEGUERA Y LA SOBERBIA? Ensayo de Martín Alvarenga

El pensamiento frío versus la inteligencia emocional
.
Para entender nuestra literatura en su naturaleza, en su evolución y en su esencialidad, no basta con estudiar la historia de la literatura iberoamericana. Es necesario algo más: escudriñar y seguir el curso de la parábola que dibuja el relato y la imagen poética en nuestro suelo nutricio de original espiritualidad, así es como podremos reconocer a la luz de una mirada penetrante que el pensamiento latinoamericano no es idea pura, no es concepto esterilizado, no es silogismo ni lógica impolutos. El pensamiento sudamericano y caribeño es un huracán almacenado en valores y en sentido en la naturaleza y en la historia, un galpón pantagruélico de mitos y de mitologías, un oceánico balbuceo de idiomas que han copulado en el cruce de fronteras dialógico dando lugar a un cosmopolitismo salvaje en un protagonismo que data de estos últimos quinientos años.

En publicaciones especializadas de la Capital Federal, muchos intelectuales hablan y escriben sobre las historia de las ideas como si el ethos cultural del “nuevo mundo” del milenio fuese un encadenamiento monótono de causa y efecto, de principio de identidad
(A es = a A. A no puede ser B y al mismo tiempo A; A es A y no es B y B es B y no es A) en un juego de palabras que no agrega nada al anhelo de incorporación de saberes de nuestra mente; es un bizantinismo que nos arrincona en la esterilidad, un pensamiento para describir, exponer, señalar pero no un pensamiento para alcanzar el sentido último y primario de cómo juegan el idioma y el pensamiento en nuestra manera de reflexionar, sentir y obrar.

Si la mayoría de los intelectuales de Buenos Aires, oriundos de allí, y de los estudiosos y escritores que han emigrado desde el interior hacia el pulpo de cemento, insistiendo con la historia de las ideas, vamos a terminar ahondando la distancia que existe entre nuestra experiencia de conocimiento que busca insertar una nueva visión que compromete al reconocimiento y, por sobre todo, al auto-reconocimiento, acentuando cada vez más nuestra crisis límite de identidad social, agravada por el predominio de un eurocentrismo enquistado en las elites.

Ideologías que se fusionan con nuestro suelo fabuloso

Infiero algo sencillo: lo que nos cuesta asumir, por limitaciones como la soberbia y la pedantería, es el rol decisivo que cumple la inteligencia emocional en las ciencias del espíritu. Todos creemos que el árbol genealógico está en Europa desdeñando consciente o inconscientemente que hay un árbol de la palabra-alma, de la naturaleza que palpita con su energía visible e invisible invitándonos a adherirnos a una totalidad para errar por los laberintos de nuestra mismidad sudamericana. Se halla aquí - en esta convergencia copiosa de interculturalidad con una huella dactilar profunda - la base humana aborigen que de algún modo ha salido airosa del genocidio étnico y cultural incrustándose clandestinamente en los imaginarios sociales de los pueblos y de las culturas localizadas en nuestro espacio vital, al ratificar a través del tiempo que la llegada del europeo y el genocidio no fueron solamente una tragedia sino que hubo demoradamente una transfiguración que diera por resultado una navidad, un nuevo comienzo en ese estadio cosmogónico del hombre americano.

Si tomáramos de paradigmas únicos las corrientes del “Viejo Continente” o a “la Nueva Inglaterra” y sus guerras preventivas, si optáramos por el modelo a rajatablas del marxismo, del psicoanálisis, del positivismo y del racionalismo estaríamos perdidos, pues nosotros somos el resultado de un precedente precolombino relevante: su práctica comunitaria, en la modalidad de reparto de bienes; su sentido natural de la ecología en un diálogo horizontal con la naturaleza. Por lo tanto, perspectivas de la mundanidad e intramundanidad como el romanticismo y el existencialismo podrían ser generadoras de una aplicación recreadora en nuestro pensamiento y en los hechos con consecuencias fructíferas.

Lo oscuro y lo numinoso, lo arcano y lo heroico en el ser humano que despliega el romanticismo, ¿acaso no le ha servido a Freud, junto con el marxismo y su experiencia vital y profesional, para elaborar su teoría del inconsciente? ¿No podríamos establecer un enlace entre el hombre concreto americano con el hombre concreto del existencialismo? La antropología hermenéutica quizás esté muy cerca de lo que podríamos denominar una antropología animista. La subjetividad intuitiva y trascendental de la fenomenología tiene una familiaridad llamativa con el pensamiento ritualista y mítico amerindio.

La historia de las ideas como sofisma

La tan mentada historia de las ideas omite a Salazar Bondy, a Leopoldo Zea, a Rodolfo Kusch, a Octavio Paz, a Carlos Fuentes, a Macedonio Fernández (aquí he mezclado deliberadamente los espacios literarios y filosóficos del que son representativos los nombres que cito), tampoco incluye o cita los trabajos realizados por el Centro de Estudios Latinoamericanos liderados oportunamente por Graciela Maturo y Eduardo Azcuy; del mismo modo no incluye el novedoso pensamiento contracultural producido en la Argentina a través del rock nacional y de una literatura contestataria que se daría por los senderos de revistas como Eco Contemporáneo, Contracultura y Mutantia, dirigidas y lideradas por Miguel Grinberg, más Hugo Tabasnik Osvaldo Baigorria y quien suscribe el presente ensayo; otra revista, que se llamó Debate, dirigida por Javier Makin, en su momento aportó una defensa y una apertura en la exploración del pensamiento amerindio.

Si los patrones del pensamiento occidental son exportados por nuestros intelectuales nativos, debemos considerar la urgencia que reclama la construcción de un pensamiento paralelo que rescate nuestra propia esencia: la inteligencia emocional, la espiritualidad que funde en un sentimiento original el cosmos y la divinidad para que el Ser sea y se vivencie en lo que debería ser, Ser del Saber y del Sentido, el Ser del Sentido, hacia una dirección, de un rumbo hacia algo,que articule maleablemente el entonces, el hoy y el mañana en una rotación temporal que anule su ego para convertirse en un no tiempo de plenitud y de cumplimiento de las utopías, porque el tiempo de una abstracción pasa a ser semilla generadora, manantial seminal de continuo nacimiento. De la abstracción pasamos a la animación, a la historización lírica y fértil del Hombre Emocional.

Que no nos sigan, por favor, vendiendo buzones culturales, que no nos vengan con el cuento del tío de las historias de las ideas; que no nos hagan comer vidrio arguyendo, por dar un ejemplo, que tal o cual ideología dio determinados prototipos de hombres que han dejado una marca en la historia, pues un referente no es el producto de una clase proletaria o de una clase marxista ilustrada ni de una aristocracia decadente, un referente es la síntesis interactiva de todas las clases y de la polifonía energética de la totalidad de una cultura, de su espacio vivo y de sus ambiciones colectivas

Obediencia debida de los sofistas autóctonos

Para colmo, cada provincia se contagia con este virus de la erudición que más bien sería saturación de información. En nuestra habitación nativa, el virus enciclopédico heredado de Buenos Aires o cumplido al pie de la letra por “el ascendiente de la gran urbe” sigue a la orden del día, particularmente en cenáculos embelesados por los caretones de turno que importamos en los diversos ambientes de la cultura, de la comunicación y de la educación. Lo que determina una vida no es la erudición, lo que inclina la balanza a favor de una existencia es el encauzamiento hacia la sabiduría. No podemos seguir obedeciendo al Puerto Mandamás al que hemos tributado con reverencia o con rebelión, según los casos, desde el País Interior. Tenemos que devolvernos el orgullo de habitar en la periferia y sentir que la periferia es un centro por la decisión de nuestro amor propio y de nuestro quehacer, devolver la confianza a nuestra capacidad. Saber que podemos ser tan idóneos como ellos; que ellos sin nosotros no existirían; que la unidad del continente se logra de menor a mayor; que éste es el lugar para el prólogo constructivo de nuestra identidad social en un mosaico de pueblos que se yuxtaponen en el equilibrio y en el contacto alentador de los valores, de la memoria y del cautivante ejercicio de la hermandad, de este continente inspirado por el desborde de su fantasía social.


MARTÍN ALVARENGA (1940, Corrientes). Ensayista, novelista, narrador y poeta. Primer Premio Poesía Argentina, revista de cultura Macedonio, 1970/71 Primer Premio Regional por el NEA (Premios Nacionales), Secretaría de Cultura de la Nación, 1985. Primer Premio Novela, Fondo Nacional de las Artes, 1987. Algunas de sus obras: Flotilla de fábulas (poesía), País alucinógeno (novela), Los fantacuentos (cuento), Latinoamérica comienza en Corrientes (ensayo). Ha sido incluido en antologías de cuento y poesía argentina y latinoamericana.

COLOQUIO “MUJERES Y UNIVERSIDAD” Jueves 13 y viernes 14 de noviembre Facultad de Ciencias Sociales-UNMSM

Carmen Luz Bejarano, Esther Castañeda y Blanca Varela en el II Encuentro de Poetas Sanmarquinas, mayo de 1991 (Fuente: Página web de Carmen Luz Bejarano)

PROGRAMA
Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNMSM (2º piso)


Jueves 13

Mesa "Universidad, Conocimiento y Política"
10:00 – 11:30 am

- Oriele Manrique (Colectivo La Mestiza– UNMSM): "Imágenes de la mujer como sujeto histórico: Reflexiones en torno a la construcción de una identidad política femenina"
- Raquel Pérez (Colectivo La Mestiza – UNMSM): "San Markinas: ¿Valientes y combativas?"
- Dora Gómez y Carol García (Universidad Nacional del Centro del Perú): "Perspectiva de género en la facultad de Ciencias Sociales de la UNCP"
- Amelia Pacheco (Universidad de Lima): "Construyendo la memoria colectiva de las mujeres en la universidad: Logros y cabos sueltos"

Mesa "Testimonios: La universidad en la vida de la mujeres"
11:45 – 1:15 pm

- Yolanda Westphalen – Literata (UNMSM)
- Azucena Ruiz - Educadora (UNMSM)
- Imelda Soriano - Médica (UNMSM)
- Germina Villar de Fuentes – Literata (UNMSM)

Mesa "Poetas y Universidad"
3:15 – 4:45pm

- Esther Castañeda y Elizabeth Toguchi: "Encuentros de poetas sanmarquinas 1981, 1991, 2001"
- Comentarios y Recital de poesía a cargo de invitadas

Mesa "Educación, Arte y Arqueología"
5:00 – 6:30 pm

- Sofía Pachas (Seminario de Historia Rural Andina – UNMSM): "Con el lápiz y el pincel. La enseñanza artística femenina en Lima del XIX y principios del XX"
- Gabriela Germaná (Museo de Bellas Artes de Houston) y María Eugenia Yllia
(Universidad Ricardo Palma): "Recuperando el arte peruano. Pioneras: Elena Izcue,
Rebeca Carrión Cachot, María Luisa Saco, Alicia Bustamente"
- Milagros Valenzuela (UNMSM): "Elena Izcue y la difusión del arte peruano en las escuelas de Lima de inicios del siglo veinte"
- Fabiola Yeckting (UNMSM) "El horizonte de Rebeca Carrión Cachot y la cultura de hoy"

Mesa "El ingreso de las mujeres a las universidades"
6:45 – 8:15 pm

- Alicia Morales y Leyda Monsalve (Universidad de los Andes – Venezuela): "El ingreso de las mujeres en la Universidad de los Andes (Venezuela, 1930 – 1945)"
- Nanda Leonardini (Seminario de Historia Rural Andina – UNMSM): "Concepción Lombardo: Desgarrador testimonio educativo durante la primera mitad del siglo XIX Mexicano".
- Odalis Valladares (Colectivo Clío – UNMSM): "La presencia de la mujer peruana en los estudios universitarios 1875- 1908"
- Betty Rivera (UNMSM): "Las médicas sanmarquinas luego de 1908: Apertura académica para el ingreso de las mujeres en las ciencias médicas"

Viernes 14

Mesa "Institución Universitaria y Mujeres"
10:00 – 11:30 am

- Elizabeth Pflucker y Fernando Torres (UNMSM): "La construcción de un cuerpo ideal deportista en las jugadoras de fútsal de la UNMSM"
- Jacqueline Lévano (PUCP): "Comportamiento sexual ascético para el éxito educativo y el progreso personal de las mujeres"
- Maggie Pimentel (Asociación de Mujeres Discapacitadas) : "Universidad y mujeres con discapacidad: una exclusión secular"
- Sandy Martínez e Indira Huilca (Colectivo Las Parias - UNMSM): "Reorganizando significados entorno a lo personal es político. Reconstruyendo nuestras memorias y acciones".

Mesa "Las Mujeres entre la educación y la política"
11:45 – 1:15 pm

- Margarita Zegarra (Colectivo Clío – UNMSM): "Entre el "Liceo Grau" y la Universidad Mayor de San Marcos: El proyecto de educación de Esther Festini"
- Elizabeth Caviedes (Colectivo Clío – UNMSM): "Mujeres, anarquismo y universidad: El ideario de Miguelina Acosta Cárdenas"
- Rubén Bejarano (UNMSM): "Propuestas educativas de Elvira García y García en Lima (1898 – 1946)
- Marty Ames Zegarra (UNMSM): "Las Mujeres en el Oncenio de Leguía (1919 – 1930)"

Performance a cargo de:
Ana Lucía Riveros Caytuiro
Video: NEWSPEAK
4:30pm

Mesa "Semblanzas: Mujeres, Educación y Conocimiento"
5:00 – 6:30 pm


- Ybeth Arias (Colectivo Clío – UNMSM): "Ella Dunbar Temple: Su legado en la Historia"
- Noraya Ccoyure (UNMSM): "Sara María Larrabure: Una voz detrás de la cortina"
- César Coronel Moscoso (UNMSM): "Rosa Alarco y la cultura nacional"

Mesa "Mujeres y Universidad: Reflexiones finales"
6:45 – 8:15 pm

- Carolina Ortiz (UNMSM): "Mujeres, universidad y sociedad"
- Rolando Rojas (IEP): "Mujeres, educación universitaria y espacio público. Siglos XIX
y XX"
- Miguel Maticorena (UNMSM)
- Maria Emma Mannarelli (PEG – UNMSM): "La atmósfera pública y el significado de la palabra femenina (1900-1925)"

Clausura del coloquio: 8:30 – 9:00 pm

Exposición fotográfica-bibliográfica: Cien Años de Mujeres en las Aulas Universitarias (1908-2008)

La exposición, es ante todo un homenaje, un tributo a la memoria de aquellas mujeres que con sus acciones participaron en la configuración de una nueva sociedad libre de valores cortesanos y patriarcales.

Es también una exploración visual, a través de fotografías y documentos digitalizados, que pretende acercarnos y vincularnos a una parte de la historia de la educación de las mujeres en el Perú. A través de estas imágenes queremos reconstruir –de una manera paralela y complementaria al Coloquio– esta parte de nuestra historia y nuestra memoria generando un escenario de discusión y reflexión que nos permita visualizar el papel desempeñado por las mujeres en los distintos procesos de configuración de la nación peruana.

Lugar: Biblioteca Central - UNMSM Días: Del 10 al 14 de noviembre

INGRESO LIBRE

EL REALISMO TRÁGICO DE ALAN MILLS POR JOSÉ CÓRDOVA

Gabriel García Márquez había considerado que el «realismo mágico» era la única forma de trasladar fielmente la realidad latinoamericana a la escritura, ya que lo «mágico», según él, —aunado, además, a lo «barroco»— sirven para que una obra literaria —en este caso la de Gabo— sea verosímil, es decir, que la narración sea tan o más real, desde el punto de vista de que lo real, “tiene existencia verdadera y efectiva”.

Sin embargo, hubo una generación posterior que pensó que esta escritura «real maravillosa» de García Márquez no era definitivamente verosímil, ya que en las mismas narices de Macondo, existía un país ensangrentado en la violencia, tanto por parte del mismo Estado como por las Fuerzas Armadas y el terrorismo, la que aunada al narcotráfico y ésta, a su vez, a la miseria, el pandillaje y el sicarismo de las grandes urbes, hacían, no sólo de Colombia, sino también de casi toda Centroamérica continental, un territorio sangriento y terrible, casi imposible para seguir habitándola.

Es así que los nuevos escritores (como el colombiano Gustavo Bolívar) crearon lo que luego llegó a conocerse en la literatura latinoamericana como «realismo trágico» —aquí, literatura de los años de la «violencia política»—, pues ésta estaba totalmente desligada de esa excesiva verbosidad, y sin los efectos dramáticos con los que se subrayaba, en las antiguas novelas, lo que se pretendía trágicamente superior, puesto que en sí lo trágico (violencia, y sólo violencia), finalmente, era el asunto que el novelista del «realismo trágico» quería retratar en su obra.

Y es desde esta perspectiva que Alan Mills (Guatemala, 1979) —utilizando los recursos del lenguaje popular y una «retórica callejera»—, nos da cuenta de la “realidad” de su país y parte de los extramuros centroamericanos (como la frontera mexicana por ejemplo): «me violaron pero quién me va a creer, pinche puta que soy, me levantan, conmigo está su purrún, su chinique, en este pellejo les gusta divertirse y apagar sus cigarritos, en serio que siempre me sentí fea, bien hecha mierda, y ahora estos cabrones viene a decirme: mire manaíta usté tranquila, en gustos se rompen géneros y en petates buenos culos, ve qué de ahuevo, por tanto daño apenas y me acuerdo de lo que decían, […] cómo miarde adentro, igual yo sólo les aviso que ya estoy panzona, cerotes, y que a este hijo le voy a poner carlos julián porque son los dos nombres que recuerdo: dale duro julián, pasala carlos, hacela mierda, te toca julián, sí, dos nombres nomás, pero yo sé que sus tatas fueron al menos cinco, tal vez seis chantes culeros, ay, noche más pisada, si los miro me los quiebro, juro que nunca voy a dejar que te digan hijo de la gran puta, no mijo, no mi carlos julián (p. 10)».

Y es con esta impronta coloquial, latente en casi todo el libro, que Mills pretende ser cosmopolita —y posmoderno también— para, sólo así, poder comunicarnos el retrato de una realidad social absolutamente violentísima e inhumana. No en vano el filósofo argentino Tomás Abraham postuló el concepto de «realismo trágico para dar una idea del modo en que los nuevos tiempos incidían en la conducta de la gente»; y, puesto que este «realismo moderno no depende de dioses, sino que es un realismo del cálculo de las cosas, pero con un perito mercantil alado (T. Abraham)», —es decir, del libre mercado con su ángel salido de ese capitalismo salvaje del que hablan los marxistas— el discurso trasciende, justamente en una postura casi sociológica más que literaria.

Ahora bien, dado que «los nuevos sujetos del poder son los capitales (Ibíd.)», al fondo siempre quedan los excluidos, los sin tierra, los que no tienen casa ni palabra, y, sobre todo, los inocentes; por eso Mills nos dice: «conozco otro pueblo, uno donde los niños ríen al caer la noche, están bien muertos pero risa y risa, travesiean con los chuchos que nunca tuvieron, se han echado encima una sábana de tierra que saben quitarse para soltar sus barriletes etéreos […]; sólo el ruido interpretaría con soltura la cantidad de silencio que expele una aldea fantasma, por eso la risa confiada de los niños al anochecer, por eso juegan entre el limo y no miran su sangre, esto va a persistir, nuestro destino es manifiesto, lo dice con llanto el Corazón del Cielo (p. 11)».

De ahí que, dejando todo atisbo de artificio metafórico, y por comedido que este ejercicio sea, el poeta utiliza atajos de rudeza, para que, de esta manera, no se altere la traumática realidad que crudamente evoca: «una tarde hermosa, afuera, en la pila de lavar, miré sin querer a cierto pariente mío ultrajando a la muchacha que enjuagaba la ropa, quedé paralizado, iluso quise imaginar algún alivio para ella, no era mucho el ruido, su boca mordía un trapo medio mojado que irradiaba dolientes burbujas engarzándose desde ahí hasta los cielos más desconocidos (p. 20)».

Sólo de esta manera, —en esta (y con esta) violencia explícita— el poeta logra obtener una “pérdida repentina del conocimiento y de la sensibilidad” para postular un origen, es decir, referirse al sexo, (en un proceso de degeneración, en todas sus manifestaciones, tanto consentida como forzada) como una constante primigenia de la violencia, como si a través de él se engendrara todo atisbo de violencia; por ello el sexo se vuelve un trauma: «esas mujeres con sus vulvas chispeantes: flores del mal para este ensueño que muere (p. 21)», del que uno no prevé consecuencias: «por donde debiera pasar el tren no anda tren ninguno, ahí más bien desfila la sífilis, el vih, las diosas del papilomas y demás, ningún piano blanco en esas casuchas de orillera, ningún libro de cabecera para estos galpones polvosos, nuestros vagones abandonados anuncian que nos fracasó el hierro y de noche me siento ciudad no realizada transpirando a través de las llagas de sus putas, esqueleto vacío de volarse en su carne perdida (p. 14)». Es así como desde el inicio del texto hay una especie de autoinculpación: «me voy manchando, cualquiera diría esta noche no floreceré, toda calentura ingresa por un halo de luz desvanecida, tal música oscura y genética, mi situación presente no permite que me conmueva, iré sin freno hasta el fondo, cómo no voy a desear este desahogo si me enredo en la dislalia, quiero un habla, esta tensión es la única cosa que se suaviza en la medida del viaje (p. 9)», la misma que junto a todas estas imágenes truculentas de este «extraordinario poema de una violación permanente y, a la vez, una de las muestras más feroces y alucinadas de la gran poesía latinoamericana de hoy (Raúl Zurita)» descritas en 19 páginas terminan por enfermar, digamos traumar, mentalmente al protagonista: «doctor, doctor, / voy a contarle algunas cosas, / COSITAS / que quisiera olvidar pero no puedo (p. 29)».

Síncopes, 36 pp.
Alan Mills
Lima, Editorial Zignos, 2007

Fuente: La Torre de las Paradojas

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...