domingo, 10 de marzo de 2024

Cinco poemas de Juan Gonzalo Rose

Juan Gonzalo Rose en la década de 1950 en México, disfrazado de vaquero mexicano (Foto: Archivo familia Rose Gros). Fuente: Casa de la Literatura Peruana


LAS CARTAS SECUESTRADAS

Tengo en el alma una baranda en sombras.
A ella diariamente me asomo, matutino,
a preguntar si no ha llegado carta;
y cuántas veces
la tristeza celebra con mi rostro
sus óperas de nada.
 
Una carta.
 
Que me escriba una carta quien me hizo
los ojos negros y la letra gótica,
que me escriba una carta aquella amiga
analfabeta de pasión cristiana;
duraznos de mi tierra: que me escriban,
vientos los de mi rambla: que me escriban,
y redacte una carta pequeñita
mi hermana abecedaria y pensativa.

Muertos los de mi infancia
que se fueron
dormidos entre el humo de las flores,
novias que se marcharon
bajo un farol diciendo eternidades,
amigos hasta el vino torturado:
¿no hay una carta para Juan Gonzalo?

Si no fuera poeta, expresidiario,
extranjero hasta el colmo de la gracia,
descubridor de calles en la noche,
coleccionista de apellidos pálidos:
quisiera ser cartero de los tristes
para que ellos bendigan mis zapatos.

El día que me muera —¿en una piedra?—,
el día que navegue —¿en una cama?—,
desgarren mi camisa y en el pecho
¡manos sobrevivientes que me amaron!
entierren una carta


                                (de Cantos desde lejos)


Fuente: La soledad de la página en blanco


MARISEL
 
Yo recuerdo que tú eras
como la primavera trizada de las rosas,
o como las palabras que los niños musitan
sonriendo en sus sueños. 

Yo recuerdo que tú eras
como el agua que beben silenciosos los ciegos,
o como la saliva de las aves 
cuando el amor las tumba de gozo en los aleros.
 
En la última arena de la tarde tendías 
agobiado de gracia tu cuerpo de gacela
y la noche arribaba a tu pecho desnudo
como aborda la luna los navíos de vela. 

Y ahora, Marisel, la vida pasa
sin que ningún instante nos traiga la alegría... 
Ha debido morirse con nosotros el tiempo,
o has debido quererme como yo te quería.


                                (de Simple canción)


Tania Libertad y Juan Gonzalo


EXACTA DIMENSIÓN

Me gustas porque tienes el color de los patios
de las casas tranquilas...

y más precisamente: 
me gustas porque tienes el color de los patios
de las casas tranquilas
cuando llega el verano...

y más precisamente:
me gustas porque tienes el color de los patios
de las casas tranquilas en las tardes de enero 
cuando llega el verano...

y más precisamente:
me gustas porque te amo.


                            (de Simple canción)


Gustavo Valcárcel, Violeta Carnero, Manuel Scorza y Juan Gonzalo


LOS MALOS POEMAS

No los destruyas.
No los eches
al pozo de los cielos.
 
Tal vez ellos retornen
después que la belleza
se haya ido.

Cuando la soledad
camine libremente
de la cama hasta el patio
y mi casa parezca
—al ojo del infante—
algún enorme erizo.

Entonces, 
quizás entre sus líneas
descubras un instante
inadvertido;
la palabra extraviada
en domingos zoológicos;
algo más verdadero que lo hermoso.

Nadie sabe.
Consérvalos. 

Cambia tu piel. También
la piel del mundo.
Pero el poema queda
guardando su misterio.

Tal vez no hay en tu cuerpo
—todavía—
esa única lámpara
con la que puedes verlo.


            (De Cuarenta en Obra poética, 1974)

Foto: Archivo Caretas. Fuente: Copy paste ilustrado


DETENIMIENTO

¿Ves a ése que cruza sobre un paquebote de colores, con la camisa abierta, el Gran Lago de Nicaragua? Soy yo, antes que tu pecho soportara mi cabeza de oso ensangrentado.

¿Ves a aquél que en Mazatlán suspira ennegrecido, sin importarle las brillantes manzanas ribereñas, ni los rostros, ni al arpón de los cactus en las lomas surcadas por cintas violetas? Soy yo, esta ardilla feliz que se te escurre entre los brazos y las piernas hasta hacerte sonreír.

¿Ves el gañán que tuvo en una misma noche de Mendoza dos amores y un mate más caliente que el ron, mientras se iba alejando el vaho de los trenes hacia el alba? También soy yo, el mismo que te espera bajo los portales de San Agustín, impaciente y poseído por un inexplicable aroma de jazmines.

¿Percibes los islotes de plátanos heridos echados a morir, allá en la huelga bananera de Honduras 1955, entre mantas de moscardones ebrios de azúcar y placer, cuando el sol y la firme voluntad de los hombres eran toda la pureza de la tierra? Allí estuve con Daniel que sostenía con su guitarra la mandíbula de los amaneceres moribundos. Igual que ahora te sostengo en el lecho de este cuarto, cuando cae tu esperanza como un fardo temiblemente azul.

Deseo que comprendas: no soy solamente el que te moja y te deja, el que te persigue y te rechaza sobre aullidos y almohadones, sino también el que fui, el que estuvo en las comarcas luminoso y manchado, el peregrino juvenil y apuesto cuya camisa despintaron por igual los excesos de las lunas y las furias de las colmenas volcadas en hoteles desapacibles; son otros los que en mí te tocan el ánfora del vientre, cuando el desmayo del placer y el vino de la tardía sensatez nos obliga a pensar en las semillas y en las podas sangrientas; porque también los vástagos se sientan en tu mesa para verte cómo cambias de colores a la hora del té.

Y te digo todo esto, porque he venido acá para quedarme; porque eras tú lo que buscaba entre las colas de los navíos y entre las altas marañas del Darién. No soy de los que esperan en las gradas de los atrios la picadura del amor; menos aún cuando el esplendor de los anuncios había colmado las jarras de mi huerta y hasta el chasquido de los pololos en las ventanas me azoraba de impaciencia el corazón. Hube de ir a buscarte; a rastrear tu huella de venado; el olor de tu cuerpo, con el cual el estío fermentaba los ciruelos de mi abuelo Samuel.

Enciérrame. Protégeme. Y deténme. Deténme. Aquí, ahora, todo es oscuro y silencioso. La sombra ha borrado toda página. Apenas, doblegando los pétalos de vidrio, penetran los rumores apagados de una luz callejera y la halagadora sospecha del otoño. Aquí, sólo nosotros. Nosotros dos, en nuestra alcoba, mientras Lima tirita bajo la neblina y un niño como yo, igual que yo, tal vez yo mismo, se echa al hombro sus versos y se escapa hacia el mar.

                                          (de Las nuevas comarcas)


* Textos seleccionados por Paul Guillén.

DE IZQUIERDA A DERECHA: Gustavo Valcárcel, Teresa Pereira (esposa de Alejandro Romualdo), Alberto Hidalgo, Violeta Carnero, Gustavo Valcárcel Carnero, Arturo Corcuera, Alejandro Romualdo (sentado), Juan Gonzalo Rose (en cuclillas), Ana María Miranda (esposa de Héctor Béjar), Francisco Bendezú, Héctor Béjar, César Calvo y Eleodoro Vargas Vicuña (en cuclillas). Fuente: Revista Martín.



Juan Gonzalo Rose Gros (Lima, 1928-1983) "fue una de las voces más reconocidas de la llamada 
Generación del 50. Nació en Barrios Altos, en el viejo centro limeño, pero pasó su infancia en Tacna. De nuevo en la capital, conoció en el colegio a Gustavo Gutiérrez, el futuro teólogo. Ingresó a estudiar Letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde fue dirigente estudiantil, y partió luego a México. Allí conoció al poeta español León Felipe, que prologó su primera obra, y permaneció junto a los peruanos exilados por la dictadura del general Odría. En 1958, ya de vuelta, obtuvo el Premio Nacional de Poesía. [...] Hizo algunos viajes por Europa y América, ejerció el periodismo, incursionó en el teatro y destacó como compositor de las letras de algunos célebres valses criollos. Su poesía, marcada inicialmente por un fuerte compromiso con la lucha social, fue afinando un lirismo romántico de especial ternura y musicalidad. Rose murió a los 55 años, luego de una vida de intensa bohemia". Fuente: 46412-boletininternacional185.pdf (www.gob.pe)

Libros: La luz armada (Prólogo de León Felipe. México: Ediciones Humanismo, 1954); Cantos desde lejos (Lima: Penta Ultra, 1957. 2 ed. Lima: Abreva, 2015); Simple canción (Lima: Forma y Poesía, 1960); Las comarcas (Lima: Industrial Gráfica, 1964. 2 ed. Lima: Máquina purísima, 2023); Contrapunto de la patria (Tacna: Editorial Caplina, 1967); Hallazgos y extravíos (Antología personal. México: FCE, 1968); Informe al Rey y otros libros secretos 1963-1967 (Lima: Milla Batres, 1969); Obra poética (Lima: INC, 1974); Biografías breves de la vida breve (Lima: Colección Gárgola, N° 7, 1975); Camino real (Antología. Prólogo de César Lévano. Lima: Voz de Orden Editores, 1980); Poesía (Lima: Editorial Colmillo Blanco, 1990); Las nuevas comarcas (Lima: FCE, 2002); Obra poética (Lima: INC, 2007); Antología poética (Lima: ediciones SM, 2015) y Tu voz. Antología de poemas y canciones (Lima: La píldora púrpura, 2019).

viernes, 8 de marzo de 2024

Cinco poemas de Sonia Luz Carrillo

Fuente: TAJO



Señorío

Usted es la responsable
señora mía.

Usted alimentó
precoces relámpagos
y peligrosas luces

Cuando todo era laberinto,
asfixiado de preguntas,
la única certeza era el terror
que me inspiraba la rutina,
los estrechos límites
a los que parecía destinada.

Usted, señora hermosa,
alimentó
esta terca manera
de escudriñar abismos
y el entrañable gozo
de elegir el decirlo.

Usted, señora mía, me regaló
la agilidad que paseo
desafiante de años.

Usted me edificó
un espacio frágil y cierto
en un territorio de castas
y largos abolengos.

Ante las dentelladas,
fueron sus azules brazos
valerosa señora,
mi perfecta cobija.

Cuando la soledad
y el desamparo quebraban mi soporte
pude volver siempre los ojos
a su ardiente esplendor, señora mía.

Así, gozosa entre desgarros o silencios
me dediqué a estos objetos
con que me regocijo.
En su nombre.


Gloria Mendoza Borda con Sonia Luz Carrillo en la Plaza Mayor de Ayacucho.
Fuente: Cervantes Virtual


Sutiles rejas tejidas a las horas

Tal vez no se repita
este mediodía.

Balcones
mudos zaguanes,
estoicas escaleras.

Tímido sol combatiendo la niebla.

Tal vez no se repita.

Pero ya instaló  en la memoria
su melodía
de calles recobradas,
sutiles rejas tejidas a las horas.

Palabras como cántaros,
en serenas plazuelas.

Ricardo Falla Barreda, Sonia Luz Carrillo y Alejandro Romualdo (Lima, 1976)


Frente a esta callada fuente

Si hubiera alguien
ahora mismo
en esta banca
en este patio
frente a esta callada fuente.

Y si yo hablara
y me respondiera un acento
sereno.

Y si al volver la cara
encontrara
una amena sonrisa
y otra vez la calma

y no solo
el bello extremo
de esta banca
en este bello patio
frente a esta fuente
callada.

Carlos Germán Belli y Sonia Luz Carrillo (Lima, 2015).


A una mariposa muerta 
en un estanque

Una confusión te arrastró al celeste
artificial

¿Cómo fue que caíste
Suicida negra
y amarilla?

Solitaria

ahora en el inmenso
cuadro no pintado.

¿Te faltó a tiempo
El punto de referencia
que atajara la caída?

¿El gesto que
advirtiera
que el cielo estaba
exactamente
al frente
de lo que feroz y ladino
te imantaba?

Nada estuvo cerca
Nadie estuvo cerca

Y si hubiera estado

¿Habrías cesado el enardecido aleteo?

Suicida negra
y amarilla
es desesperante la belleza
de este cuadro no pintado
la belleza ahora inútil
que procuro aprisionar en estas líneas
como un último intento 
de salvarte.

Sonia Luz en 1973, año de la publicación de su primer libro Sin nombre propio.


Toulouse sosegada a la hora 
en que se inventan premuras


Llévate
el río Garonna
a esta hora del crepúsculo.

Llévatelo
en la retina
a esta hora
Mientras el sol
dora blacones sonrosados
y es calma
el agua que
el viento lame
verde y oro

Llévate a Toulouse
con el eco
de su helado sol
extranjera
solitaria y muda
en el malecón desierto
en medio de los pasos

Lectora 
de inscripciones invisibles
a otros ojos
que miran sin ver
que ven
sin dejarse mirar.

Toulouse
se queda mientras entras o sales
sin haber aprendido
casi ninguna
de sus señales.

La condición de lo diferente
está en tu lento caminar
que estorba
el paso de los que corren.

La condición de lo diferente
está en tu gusto por mirar y mirar
sin importar que te vean.

Estás de paso.

Dentro de poco
la belleza de estas calles
estrechas y sonrosadas
será apenas
un fragmento iluminado
a lo lejos
por este sol helado
sobre el Garonna
verde y oro

a esta hora
del crespúsculo.


* Todos los textos pertenecen a Callada fuente y han sido seleccionados por Paul Guillén.

Sonia Luz Carrillo Mauriz (Callao, 1948). Poeta, periodista, crítica literaria, profesora universitaria en la Universidad Mayor de San Marcos. Miembro de la Generación del 70. Poemarios: Sin motivo aparente (Causachun, 1973; 2da ed. Qwerty, 2023), Poemas (1976), ...y el corazón ardiendo (Ediciones Poesía, 1979. Prólogo de Alejandro Romualdo), La realidad en cámara oscura (Ediciones Capulí. Colección Urpi dirigida por Cecilia Bustamante, 1981), Tierra de todos (Ediciones Poesía, 1989), Las frutas sobre la mesa (Arte/Reda, 1998) y Callada fuente (Paracaídas, 2011. Epílogo de Jorge Nájar).  

jueves, 7 de marzo de 2024

Rosa del Carpio. Contra señores del mundo gobernadores de estas tinieblas 1955-1980, por Paul Guillén


Rosa del Carpio (Lima, 1933-2021) en Contra señores del mundo gobernadores de estas tinieblas 1955-1980, publicado en 2011 por el Grupo Editorial Arteidea, recoge su breve, aunque bella, producción poética agrupada en 6 secciones tituladas: Entre dos orillas de 1955, conjunto por el que ganó el Primer Premio en los Juegos Florales de la Universidad Nacional de San Agustín; La conquista del trigo y Miserablemente humana impresos en Arequipa por Editorial Miranda en 1964 y 1966 respectivamente, a los que se suman las colecciones inéditas El instinto de las moscas, Velámenes y Poemas del hospital. Así, asistimos en un poco más de 120 páginas al recorrido vital y poético de una mujer que entrega su palabra durante 25 años sostenidos. Además, del Carpio participó en el Grupo Intelectual Primero de Mayo, grupo fundado en 1956 e integrado por Leoncio Bueno, Víctor Mazzi, entre otros escritores proletarios.

En sus primeros versos titulados “Entre dos orillas” se recogen diez poemas. En el primero de ellos se sostiene que el hombre no es el centro del universo. Rosa del Carpio afirma: “Cuándo nuestro hueso/ será signo descarnado/ si las aves aun construyen nidos en nosotros/ crecen las gramíneas/ el sodio vuelve al sodio/ y el carbón es la posibilidad del diamante”, en estos versos detectamos la presencia del reino animal, vegetal y mineral unido a la condición humana, pero esta condición no es antropocéntrica, sino que une todas estas latencias en una misma experiencia que es el cuerpo del poema. En el segundo texto este hecho se torna más notorio cuando dice que “Pero hay horas/ en que nos huyen las aves/ que antes comieron de nuestra mano”, es decir, que la experiencia humana se va disgregando con el resultado que “nuestro beso se siente/ como el frío pegajoso/ que viene de la noche”. Los primeros versos del tercer poema nos desconciertan, pues se incide en que “En realidad ella siempre habitó en nosotros”, pero ¿quién es ella?, ¿se trata de la noche como símbolo o realidad concreta? Del Carpio continúa y dice: “La pequeña y encarnizada fiera/ olfateando el olor de nuestra sangre/ atenta a la pausa/ a la prolongada pausa/ del murmullo perfecto de los órganos”, estos versos nos hacen pensar en que la noche guarda esas dos posibilidades: una noche simbólica, una noche de experiencia mística con el cuerpo, o también una noche como constatación de una realidad cercana y desconcertante. En el poema cuatro no se clarifica si es que se habla de la noche o de la figura del poeta: “Dicen que caminaba entre los árboles/ que un frío viento estremeció su cabellera”, en todo caso, si se trata de la noche hay una especie de personificación entre mujer-poeta y noche. El poema quinto nos ayuda a vislumbrar alguna especie de clave, pues afirma que “más allá de todos los colores/ de las infinitas formas/ que pueblan los mundos posibles/ y también los imposibles”, esto es, a las claras, una forma de la experiencia mística, pues podemos entender lo posible e imposible como relacionados con los mundos sensibles y supra-sensibles. El poema sexto se enmarca en una experiencia humana particular como hemos dicho antes, porque se convoca unas alas, unas algas, al crepúsculo y la aurora, pero si hasta ahora estamos percibiendo que se despliega una poesía que podríamos llamar trascendental o con ribetes místicos, en este poema tenemos un primer indicio de discurso social, el último verso del poema sexto dice: “Se evita caminar sobre la paz de las osamentas”, pero ¿cuáles son esas osamentas? El poema séptimo es uno de los más herméticos del conjunto, se nos habla de dos sellos y se concluye que “Solo una breve señal marca la diferencia”. El poema ocho es el primero en que la poeta se reconoce más plenamente en sí misma: “Amo en mí/ la parte más tibia de mi corazón/ la que me acerca a tu latido/ a la esperanza”, de nuevo, se convoca al vuelo de las aves, las flores y la tarde, para vislumbrar “los nuevos sueños”, entonces, en este momento sí podemos detectar dentro de un fondo lírico una preocupación por la dimensión social del hombre. En el poema nueve podemos afirmar que las dos orillas y tal vez los dos sellos son la vida y la muerte: “Solo sé que no estaré presente/ que mi polvo se habrá dispersado/ y se borrarán las huellas de mis años”. El poema diez cimenta esta idea, pues ahí se apunta que “Esa rueda infinita/ gira entre dos orillas”, el cuerpo habita en la encrucijada de la vida y la muerte.

La conquista del trigo, poemario de 1964, y el más conocido y celebrado de Rosa del Carpio, se compone de 28 poemas. El primer poema titulado también La conquista del trigo nos da una serie de posibilidades, puede tratarse de un poema de amor, pero también puede tratarse de un poema de amor guerrillero, o las dos cosas a la vez, en ese poema leemos: “Cuando vayas con tu pecho acorazado/ hacia la batalla del trigo/ […] Dame tu mano guerrillera/ y tu risa de amaneceres”. Ese poema se instala en un presente que connota un futuro que no vivirán estos personajes, pues se dice que “Para la cosecha tal vez no estemos/ quien sabe si con ojos de tierra/ veamos la danza de las gavillas/ y los hombres/ bajo un cielo como pupila de niño,/ quien sabe si convertidos/ en cascada o en río/ cantaremos la canción de la victoria”. El segundo poema refuerza nuestra percepción, pues es titula “Amor en la pólvora”. No olvidemos que en esa misma época Javier Heraud había sido acribillado en 1963, que estaban en ebullición los movimientos guerrilleros como el Ejército para la Liberación Nacional (ELN) o el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y que, además, la revolución cubana había ocurrido a la vuelta de la esquina. Aquí podemos apuntar que La conquista del trigo guarda resonancias con la poesía política de nuestro gran vate universal César Vallejo. Del Carpio en un poema como “Sembrador de ternura” nos habla del aborto: “Por el niño inédito/ que amamos/ amemos más la edad del niño”, esta figura le sirve para estar del lado de los niños desvalidos y termina el poema con la invocación de formar nacionalidad, pues se dice ahí que “ayudemos pronto/ a construir la Patria,/ solo así/ el tiempo será nuestro”. Un poema como “rostro universal” nos da otras pistas, pues a la mención de la esperanza se suman las de la paz y la de un rojo corazón, connotando aquí un aspecto corporal pero también político. Los siguientes poemas dan la idea de que la Patria debe construirse a partir de la pureza de la infancia y acorde con las enseñanzas de los abuelos, además la patria debe construirse respetando a la naturaleza, por ejemplo, en el poema “Alfabeto” se dice “yo de maíz/ construía mi alfabeto”. Un texto como “Sitio vacío” nos recuerda el famoso poema de Abraham Valdelomar “El hermano ausente en la cena pascual”, aunque aquí el hermano está ausente porque se ha convertido en un guerrillero. Otros personajes que se suman son la madre triste y la hermana de quien se dice es una “dibujante de sueños”.  Prosigue Rosa del Carpio y hace desfilar por sus poemas a un niño muerto, a un niño descalzo, todas estas figuras desvalidas dan el contraste frente a la esperanza en un mejor mañana que debe ser conquistado por los guerrilleros. En las páginas finales de este libro, tenemos el poema “Clase de geografía”, ahí se dice que el Perú limita por todas sus fronteras con el hambre, el águila es la figura que no permite la prosperidad de la nación, ergo, el águila representa el imperialismo yanqui.

El siguiente libro de Rosa del Carpio es Miserablemente humana, se trata de un conjunto publicado en 1966 con 22 poemas. Tiene un epígrafe de Aimé Cesáire, el poeta teórico de la negritud, donde dice: “Mi apellido: ofendido; mi nombre: humillado; / mi estado civil: la rebeldía; mi edad la edad de piedra”. Un poco de contexto para entender esta inserción. Cesáire, en su “Discurso sobre el colonialismo”, propone una ecuación bastante destacable, pues sostiene que: “colonización igual a cosificación”, con el pretendido progreso de la empresa civilizadora se instala el mito del incivilizado bárbaro, cuando el propio Cesáire ha hecho ver que esta imagen errónea es producto del europeo, es decir, África se encontraba en un proceso cultural particular –lo mismo se puede decir para América o Asia– y Europa frena estos procesos para imponer su dogma político-imperial: “Entre colonizador y colonizado no hay lugar sino para la servidumbre, la intimidación, la presión, los policías, el impuesto, el robo, la violación, las culturas obligatorias, el menosprecio, la desconfianza, la altanería, la suficiencia, la grosería de elites descerebralizadas y masas envilecidas”. La solución de Cesáire frente a la lógica del colonialismo no es el retorno a un pasado arcádico, él manifiesta que esa opción está teñida de exotismo; tampoco pretende que la sociedad colonial se perpetué en el tiempo, pues tiende a instalar a los otros como una masa, donde se vuelven cosas e incluso dice: “no se pudren por la cabeza las civilizaciones. Primero es el corazón”. Para Cesáire la solución se encuentra en su Cuaderno de un retorno al país natal, donde dice: “A fuerza de contemplar los árboles me he convertido / en un árbol y mis largos pies / de árbol han cavado en el suelo anchos / sacos de veneno altas ciudades de osamentas / a fuerza de pensar en el Congo / me he convertido en un Congo rumoroso”, es decir, lo que se quiere es que el hombre recobre su capacidad de existencia acorde con su cultura. La creencia animista de la naturaleza posee un saber particular que es amenguado por la cultura blanca occidental. Estos saberes deben de ser recuperados, y puesto que la memoria de los colonizados se encuentra llena de sangre, se propone una recuperación, pero no un proceso pasivo. En ese sentido, Rosa del Carpio en el poema uno de Miserablemente humana dice: “hubo días en que envidiaba al más triste pájaro/ descubriendo gusanos en la podrida hierba/ en que quise ser tigre saciándome en la sangre”. Es muy interesante que en 1966 Rosa del Carpio traiga a colación a Aimé Cesáire, puesto que por ejemplo por esos mismos tiempos se producía el movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos, aquí habría que marcar una diferencia, mientras que para otros poetas peruanos va a ser determinante Mayo del 68 en Francia y la contracultura, para Rosa del Carpio va a ser determinante los movimientos de liberación de nacional, pero también hace eco de la opresión colonial, de raza y de género. Para muestra un botón, dice en el poema VII: “Y digo, yo, la mujer de envejecidos ojos asombrados/ este deseo de vivir humana es humillante”.

Finalmente, tenemos que la antología se cierra con tres colecciones inéditas, siendo la primera de ellas El instinto de las moscas con 19 poemas. En específico, en El instinto de las moscas hay una metáfora entre las moscas y los hombres, producto de una presumiblemente amenaza o explosión nuclear. La voz lírica toma la forma de un animal y desde esa condición nos habla. El segundo conjunto es Velámenes compuesto por once poemas. Se trata de un tema novedoso en la poesía de Del Carpio, pues es la pregunta por el paso del tiempo con imágenes marítimas: “terror de encallar/ sin haber surcado el océano”. Por último, la tercera serie inédita es Poemas del hospital con apenas siete poemas. Aquí se da cuenta acerca de la condición del cuerpo humano. Existe una medicalización de la vida y una presencia ominosa de la muerte cercana. La conclusión de esta serie es que “No hay salida para mí/ No hay ruta de escape”.

En Contra señores del mundo gobernadores de estas tinieblas, unos versos sacados de Efesios, asistimos a la esperanza en un mejor mañana, pero también a la comprobación que vivimos a salto de mata en constante crisis. Rosa del Carpio, como dijimos antes, aporta además del poema amoroso y del poema político, una reflexión sobre la mísera condición humana, sobre el colonialismo y las opresiones raciales y de género y por todo ello es valioso volver a visitar su obra.

© Paul Guillén, 2022.  


Fuente de la imagen: Butaca literaria : Contra los señores del mundo gobernadores de estas tinieblas

miércoles, 6 de marzo de 2024

Cinco poemas de Cecilia Bustamante


EL PÁJARO AZUL

¿Cuál es tu identidad,
cuál tu clase, cualidades,
tu orden cuál es?

¿Alguien te maquina?
Allá fuera no estás— 
posees tanto que te es propio
y tuyo —lo sé, 
por mis días enfermos
o llenos de sol
en este maltrecho universo.

Tus días, los recuerdos,
hechos —todo lo que te rodea
quisiera armonizar.
Definir tus relaciones,
adentrarme o alejarme,
identificarme, expresarme, contemplar
la lógica algunas veces—
descubrir que eres tal vez una apariencia
tres veces —hasta desquiciarme
haciéndome creer que busco la verdad.

¿Son tus conclusiones falsas?
Por instinto sé
que encierras un sentido además.
El nombre de las cosas, ¿no existe?
Yo escucho
su forma encerrada
golpeando
en lo que transcurre para siempre.



BUCÓLICA II

¿Y por qué alguien un día no pudiera
entretenerse junto a la muralla color de rosa
haciendo girar un parasol entre los dedos, haciéndolo
amalgamar contra las nubes?

¿Por qué no alguien, si así quisiera, pudiera
llegar trotando al mediodía, batiendo los cascos,
las crines salpicadas del estío, los belfos sudorosos?

¡Quién entre esos hombres y mujeres pudiera
apresar sus bastos movimientos y fijarlos sonrientes
en el horizonte atosigante y sin fin:

Por qué no abrir uniduras de escenas como éstas,
disponerlas entre alhelíes blancos, veloces
abanicos del tiempo...



AMOR EN LIMA

            A César Moro

Te planteo esta posibilidad:
beber tisana en tacitas rojas,
pasearnos en Barranco
mientras el orín y el salitre carcomen
los balnearios limeños.

Déjame mecer los pies desde los balcones de Lima,
asediar la tuberculosis en el gris crispado de la niebla
porque esa lluvia amenazante nunca llega
y más bien aborta por otro lado de los cielos.



EL GATO DE ISOLDA

Me mira
con sus ojos siempre helados,
entre sus rayas de tigre,
sus ojos, piedra del Brasil,
no me dicen nada
fijamente —
abre la boca como una cascabel.
Se acomoda, se cobija, 
tiene ganas de cazar.
Sus orejas atentas también miran
algo que pasa subrepticio
como si volando.
El quisiera caer 
como una piel sobre la noche,
como una piel sobre la niebla.

Enroscado y dibujando
su candidez de gato,
sus topacios se esfumaron 
a la luz del mediodía.



ANIVERSARIO

            en New Haven

Cada año hacemos este viaje
hacia la misma distancia 
tocamos dos o tres piedras
desplazadas por el viento.
Mas no la piedra blanca,
ni la planta que allí crece
habitando tu sueño.

Cubiertos por el vaho
o ignorados por tu invierno
retomamos la sombra
y para siempre nos hundimos
en la colina breve
donde la rosa 
siempre llamará.



*  Textos tomados de Discernimiento (1971-1979) y seleccionados por Paul Guillén.

** En este enlace se puede escuchar algunos poemas leídos por la propia Cecilia Bustamante para la Biblioteca del Congreso en Washington DC, en 1977: Peruvian poet Cecilia Bustamante reading from her work | Library of Congress (loc.gov) 


Blanca Varela, Cecilia Bustamante y Magda Portal en México en 1981.


Cecilia Bustamante Moscoso (Lima, 1932-Texas, 2006). Poeta, editora, periodista, activista. Es la única mujer en haber recibido el Premio Nacional de Poesía del Perú en 1965. Fueron sus tías Celia y Alicia Bustamante, quienes animaban la peña cultural Pancho Fierro; por ende, José María Arguedas fue tío político de nuestra poeta. Según declaró Cecilia Bustamante era descendiente de Flora Tristán por vía materna y de Alfonso Ugarte por vía paterna. Más datos biográficos son proporcionados en este testimonio de vida publicado en la revista Iberoamericana de Pittsburgh: http://revista-iberoamericana.pitt.edu/ojs/index.php/Iberoamericana/article/viewFile/4056/4224

Libros: Tres poetas: Cecilia Bustamante, Jorge Bacacorzo, Arturo Corcuera. Presentación de Ernesto More (Lima: Ediciones Pro-Hombre, 1956); Altas hojas. Prólogo de Juana de Ibarbourou y colofón de Luis Alberto Sánchez (Lima: Ediciones de la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación Pública, 1956); Símbolos del corazón. Nota de Antenor Orrego (Lima: Ediciones de la Escuela Nacional de Bellas Artes, Colección Forma y Poesía, 1961); Poesía (Lima: Ediciones Flora, Talleres Gráficos P. L. Villanueva, 1963); Nuevos poemas y Audiencia (Lima: Ediciones Flora, Talleres Gráficos P. L. Villanueva, 1965); El nombre de las cosas (Montevideo: Editorial Alfa, Colección Carabela, 1970); 2.a edición (San Salvador: Editorial Cuscatlán, 1978); Amor en Lima (Lima: Ediciones de La manzana mordida, 1977); Discernimiento (México: Premiá Editora, S. A., 1982); Modulación transitoria (Lima: Ediciones de La manzana mordida, 1986) y Guardia de corp: poesía (Hamilton, Ontario: Paradise Books, 2005).

martes, 5 de marzo de 2024

Cinco poemas de Rosina Valcárcel

Retrato de Rosina Valcárcel Carnero realizado en 1970 por Luis Herrera Carnero



IRIS

En el Valle del Mantaro
Carolina
contemplamos el arco iris.

Hoy 
ebria
aún
vivo

los colores de la retama.


Gustavo Valcárcel y Rosina Valcárcel


ROSA ALARCO

Poblaremos la estancia indócil
de nuestros antepasados
para reunir pronto la tierra dispersa.

Entonces, rosa mía, 
en San Pedro de Casta
celebraremos tu risa clara
                    la fiesta del agua

junto al bosque de eucaliptos.

Arriba: Tulio Mora, José Rosas Ribeyro, Pablo Guevara, Rosina, Leoncio Buen y su hijo Carlos Zevallos Roman. Abajo: el zambo Tang, Jorge Pimentel, Fernando Sanchez-Schwartz "Carancho", Juan Ramírez Ruiz. Foto de Carlos "Chino" Domínguez.


IDENTIDAD

Hay un quechua
cantor
en mi regazo

un aymara
un shipibo
toda la negritud.

Cien combates
hierven
nuestra sangre

aunque Lima
en primavera
nos sea totalmente ajena.


Rosina en el Instituto Raúl Porras Barrenechea en 1981. De izquierda a derecha: Esther Castañeda, Carmen Ollé, Rosina Valcárcel y Blanca Varela.


CELEBRACIÓN DE AMARANTA

Viene el amor del mundo
    ciega yegua delirante
justo cuando te alejas al otro lado del mar.

¿Dónde estarás enero? ¿en la sal
                        de las piedras recibidas?
¿acaso te he perdido / corazón disperso
                    de las aguas?

Soledad de rosas, te envuelve la gracia
                        del tiempo
sobre la mañana seca y doliente.

Junco y capulí por qué socavas mi alma en roca
dime bella mía qué lejana extensión
qué movimiento formaron tu estatura.

Delgado y fugaz he visto tu frente
                        en los acantilados
con fuerza de ola y ritmo de alta mar.

Luciérnaga dulcísima aletea mi noche
apuntala mi columna desgajada

ay verano tardío tráeme el resplandor
                        de sus juegos pequeños.

Cesáreo "Chacho" Martínez, Rosina y Juan Cristóbal.


GITANO

el hombre-viento
me persigue

corre niña
que ya siento
los caballos
de la luna

en la noche
de los peces
bronco
sueño
pino verde
mi gitano.


* Los cinco poemas pertenecen a Una mujer canta en medio del caos (1991) y fueron seleccionados por Paul Guillén.

 

***

Rosina Valcárcel Carnero. Hija de Gustavo Valcárcel, poeta de la Generación del 50, y de Violeta Carnero Hoke, periodista y revolucionaria, perseverante defensora de los derechos humanos, Rosina se considera también hija del «exilio». Nació el 1 de mayo de 1947 en Lima. A causa de la dictadura de Manuel Odría, su familia se ve obligada a exiliarse a México el 9 de marzo de 1951 y allí pasa su infancia hasta fines del año 1956 en que regresa a Lima.

Poemarios:

-Sendas del bosque, Lima, La Rama Florida, 1966.

-Navíos, Lima, Ediciones Universitarias, 1974.

-Una mujer canta en medio del caos, Lima, Editorial Gráfica Latinoamericana, 1991, Colección Amarilis.

-Loca como las aves, Lima, Arteidea, 1995, Colección El otro Universo.

-Loca como los pájaros, Lima, Universidad Cristiana del Perú María Inmaculada, 2001.

-Paseo de sonámbula, Lima, Colmillo Blanco, 2001.

-Naturaleza viva, Lima, Hipocampo, 2011.

-Luana, Lima, Arteidea, 2013.

-Contradanza, Lima, Fondo Editorial Cultura Peruana, 2013.

-Poesía reunida (1966-2013), Lima, Fondo Editorial Cultura Peruana, 2014.

-Versos para colgar en la pared, Lima, Horizonte, 2016.

-Venus en la caverna, Lima, Fondo Editorial Cultura Peruana, 2019.

Fuente de la biografía y bibliografía: Semblanza crítica de Rosina Valcárcel Carnero - Rosina Valcárcel Carnero (cervantesvirtual.com)

viernes, 30 de junio de 2023

Dos aportes a los estudios sobre Gamaliel Churata, por Wilmer Skepsis

 


En la imagen se puede apreciar dos poemas de Gamaliel Churata que "ya habían sido publicados en una antología de 1959 [Manuel Suárez Miraval. Poesía indigenista. Lima: 1er Festival del Libro Puneño, Minervaaunque con el título cambiado [de "Innominado"] ... [en la imagen salen] los dos poemas en edición original de 1949, publicados en ANTOLOGÍA DE LAS LETRAS PUNEÑAS (Puno: Laikakota, 1949), por Alfredo Macedo Arguedas".



BREVE LECTURA DE “RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS” DE GAMALIEL CHURATA

En su libro póstumo, Gamaliel Churata ensaya una obra teatral donde él mismo está representado por el personaje principal llamado el “Profesor Analfabeto” quien, al mismo tiempo, se transfigura en el “Khori-Puma” o Puma de Oro, es decir asume su naturaleza zoótica, está siendo Él en todo momento, un hombre–animal. El segundo personaje es el filósofo griego Platón a quien confronta el Profesor Analfabeto. Luego hay otros personajes adicionales que hacen de comparsa, así como un público numeroso y multicultural que interviene en el desarrollo de los diálogos. Otro personaje clave es el narrador, éste actúa como testigo del acto teatral mostrándose asombrado ante los monólogos y las acrobacias mágicas del personaje principal. El carácter ritual de la obra se intensifica con la música que suena de fondo, la misma que es eminentemente andina (épica o dramática) y es ejecutada por una orquesta. Casi hacia el final del libro, luego de haber persuadido a Platón con su discurso, el Profesor Analfabeto se transmuta en el Khori–Puma y realiza una invocación a los muertos, es el momento clímax, la orquesta toca la vibrante pieza “El ataque del chullpa–tullu”, emergen llamaradas de oro sobre el escenario y, tras el rugido del Puma, reaparece el Profesor Analfabeto para dar inicio a un nuevo acto donde ya el mundo se ha reconciliado con los muertos y se declara como fundamento que el ser humano es inmortal y es un animal bueno. En este punto hacen su aparición Manco Cápac y Mama Ocllo junto al Pez de Oro y se dirigen al Khosko.

Churata apela a la catarsis teatral como una operación de exorcismo. Si el temor a la muerte deviene del verbo, hay que exorcizar el verbo para volver a la raíz animal. Platón lo entiende al final cuando declara que “el miserable destino del alma humana se debe a la bella e inmortal letra ateniense, cuyo deber es purificarse en la sangre de la tórtola, avecilla propicia a Venus redimida.” En este libro, escrito en Bolivia a principios de los años 60, Churata se animaliza o se eleva a un estado animal por medio del felino andino y desde esa condición encara al homo sapiens. De ahí que en la primera página se lea como alegoría que el escenario donde se producirá el diálogo entre los dos personajes es el paraninfo o cráneo del homo sapiens.

De los muchos temas que aborda el libro, uno de los más inquietantes es el del alma como semilla aérea, el cual se mueve a mayor velocidad que la luz, siendo de naturaleza material, tangible, con lo cual el fenómeno de la posesión (ahayu–watan en idioma quechua) tendría una explicación coherente. De esta premisa, Churata colige que el ser humano es un conglomerado de almas, que los muertos influyen en los vivos y que éstos se manifiestan por el deseo sexual, lo que se traduce como la necesidad de ser. Asimismo, niega radicalmente todo concepto espiritual o abstracto del alma, para él todo es Materia, la cual deviene infinito y frente a ella no caben Dios, el vacío o la nada, pues lo que no está no existe ni puede existir, por lo que identifica el alma con el gen o genes: “En toda forma de vida subsiste un estar genesíaco, atemporal, pues el estar en él es ser forma. El genes es individuo real, inmune a la muerte; el hombre, por tanto, y con él el universo, son inmortales desde la raíz genética.” Estas y otras especulaciones sobre ciencia genética (como aquella que se llama telegonía) revelan a un autor atento a los avances científicos de su época, recordemos que el descubrimiento de la estructura del ADN se produjo en la década del 50, y es sabido que Churata era asiduo lector de la revista Reader’s Digest y otras de divulgación científica. Pero, al mismo tiempo procedía por intuición cuando la ciencia no daba con las respuestas, entonces afloraba en él una voluntad de profeta.

Termino estos breves apuntes señalando la dura crítica que Churata hace del progreso, y de la civilización en general, cuya génesis se halla en el sometimiento de la mujer como un escarmiento del antiguo matriarcado, hecho plasmado en el mito judeocristiano de Adán y Eva. Sostiene que el régimen más saludable fue el de la mujer al tiempo que hace un elogio de las culturas matriarcales (Tiwanaku entre otras) y propugna un retorno hacia ellas o hacia un régimen mixto como fue el Tawantinsuyo donde la deidad máxima fue solar, pero la economía fue lunar. Caso contrario –advierte–, seguirá rodando la humanidad hacia un futuro que sólo es delirio místico, fuga, esquizofrenia, locura planetaria.

Wilmer Skepsis

miércoles, 1 de marzo de 2023

Convocatoria al Taller online “Asir la forma que se va”. Poesía peruana desde Vallejo hasta los 80s


Taller online

“Asir la forma que se va”

Poesía peruana desde Vallejo hasta los 80s


Profesor: Paul Guillén.


5 sesiones: viernes de 7 a 9pm hora del Perú (17, 24, 31 de marzo, 7 y 14 de abril). 

Las sesiones son en modalidad virtual. 


Inversión: 120 soles o 35 dólares (precio promocional)


Informes e inscripciones: 

WhatsApp: +51 970 661 105    

editorialsolnegro@gmail.com 


SOBRE EL EXPOSITOR

Paul Guillén es poeta, ensayista y editor. Doctor en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Pittsburgh, Pensilvania, de donde también obtuvo una maestría en Literatura y un certificado en estudios sobre América Latina. También tiene una maestría en Escritura creativa por la Universidad de Texas en El Paso. Es Bachiller y Licenciado en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde ejerció la docencia en la escuela de posgrado. Ha publicado libros y dictado conferencias en Perú, Chile, Ecuador, México, Cuba y los Estados Unidos. Actualmente, es director de la editorial y blog Sol negro, el programa de entrevistas Camino a Babel y la revista de crítica POETIKA1.


SUMILLA

En este taller se plantea una reflexión analítica sobre los sistemas poéticos del siglo XX en el Perú. Para ello, partiremos problematizando las nociones de sistemas literarios propuestos por Antonio Cornejo Polar en su libro La formación de la tradición literaria en el Perú (1989), así como también prestaremos atención a las teorías de Alberto Escobar expuestas en su Antología de la poesía peruana (1973) e incluso tomaremos en cuenta la idea de la “copresencia de lo diferente” sustentada por José Morales Saravia (2008). Los sistemas que detectamos dentro de la poesía peruana pueden dividirse así: 1) sistema coloquial; 2) sistema del lirismo, lenguaje de imágenes irracionales y surrealistas; 3) sistema neobarroco; 4) sistema del concretismo y postconcretismo; 5) sistema de la poesía escrita en lenguas originarias y 6) sistema de la poesía del lenguaje.


METODOLOGÍA

A partir de la lectura de algunos textos poéticos se propone abordar la poesía peruana contemporánea relacionándola de manera comparativa y por sistemas poéticos. Por ejemplo, cuando analicemos a César Vallejo y a Gamaliel Churata haremos un contraste entre los poemas “Huaco” y “Urpilila” para analizar algunos presupuestos de trabajo como ideas sobre lo indígena en la poesía, técnica poética, posición del yo poético, diglosia, epistemología, etnicidad, etc.


PROGRAMA

Sesión 1: Introducción. Sistemas poéticos en el Perú: Las teorías de Antonio Cornejo Polar y Alberto Escobar. Vallejo/Churata: epistemologías y etnicidad: Selección de poemas de César Vallejo y Gamaliel Churata. Surrealismo en el Perú: Selección de poemas de César Moro y Emilio Adolfo Westphalen.


Sesión 2: Feminismos y deseos queer: Selección de poemas de Magda Portal, Carmen Ollé, Mariela Dreyfus, Patricia Alba y Violeta Barrientos. Devenir mujer: Selección de poemas de Nelly Fonseca, Blanca Varela, Julia Ferrer y María Emilia Cornejo.


Sesión 3: Teoría animal: Selección de poemas de Jorge Eduardo Eielson, Antonio Cisneros, Jorge Pimentel y José Watanabe. Coprolalia: Selección de poemas de Carmen Ollé, Guillermo Chirinos Cúneo y Roger Santiváñez.


Sesión 4: Poesía e Historia: Selección de poemas de Enrique Verástegui y Juan Ramírez Ruiz. Poesía y política: Selección de poemas de Leoncio Bueno, Dalmacia Ruiz Rosas y Cesáreo Martínez.


Sesión 5: Barroco y neobarroco: Martín Adán, Carlos Germán Belli, Magdalena Chocano y José PancoRvo. Poesía quechua: Selección de poemas de José María Arguedas, Kilku Warak’a y Dida Aguirre. 

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...