martes, 28 de abril de 2009

POSTCART OF THE DIASPORA DE CARLOS ERNESTO GARCÍA (POETA SALVADOREÑO)

YO NO TENGO CASA

La mitad de lo que amaba ya no está conmigo.
Unos (casi todos) se han quedado.
Otros simplemente partieron.

Mi hermano urgentemente me escribe de México:
La casa se derrumba
hay que venderla
y pienso:
¿Es qué aún tenemos casa?

Mi padre se quedó sin comprarse aquella camisa
o aquél pantalón que tanto le gustaba
sin ir al cine los domingos
sin viajar al país con el que tanto soñó
y se conformó con visitar un parque
en donde mirarle el rostro al caballo
y al general que lo montaba en una estatua.
Todo por comprarnos una casa
Una pequeña y modesta casa donde vivir
y a la que hoy solamente se le ocurre derrumbarse.

Por mí
que se derrumbe si quiere.
Si la mitad de lo que amaba ya no está conmigo
si los niños no se amelcochan frente a la ventana
y si a mi hermana se le quebró la sonrisa frente al espejo
aquella terrible noche de junio
antes de la tormenta y el canto del gallo
si el llanto metálico de un niño
no me provoca una tremenda ternura
que haga nacer una canción de amor entre mis manos
por mí que se derrumbe;
y que vuelvan a construir un día si quieren
pero será sobre cenizas.

Mi voz
no vibrará más en sus paredes.
Tus cartas de amor Mariana
no llegarán con su olor a perfume hasta mis manos.
Al caer la Navidad estaré siempre lejos
y solitarias habitaciones poblarán la casa
que según cuenta mi hermano en su carta:
ya perdió sus primeros cristales

Está bien
que se derrumbe si quiere
si es así
olvidarla será mi venganza
porque yo hace tiempo
mucho tiempo
que no tengo casa.



A QUEMARROPA EL AMOR

Guardo como pequeñas piedra de mar
días de nieve
regiones habitadas por el miedo
incendios de miradas devastando las calles
reinos de abejas y de hormigas
silvestres floraciones de palabras
atardeceres bajo oscuras arboledas
lápidas polvorientas
sobre historias personales
mesas de café
desde donde controlábamos las piernas
de una mujer que no nos hizo ni caso.

Alojo recuerdos como piedras de mar
y ninguno termina de hacer daño
en la palma de la mano
donde los aprieto con indecente esperanza.

Son recuerdos
como los de un gato en el jardín
con una bala entre las patas.
¿O será alguien cargando su revólver?
De un gato que llora en el jardín
¿O será mi madre
que no está en casa desde ayer?
El recuerdo de un hombre que salta la verja
y yo no tengo tiempo
ni ganas para recibirlo.


Los impactos rompen la puerta
mientras irrazonablemente
la luna se aburre allá arriba
y saltando el muro
caigo en un estanque dorado
a salvo de la ballena que arrasa.

CARLOS ERNESTO GARCÍA. Nació en Santa Tecla (El Salvador), 1960. Escritor, poeta y corresponsal de prensa en España. Autor de los libros de poesía Hasta la cólera se pudre (Barcelona, 1994) que ese mismo año aparecería en Nueva York bajo el título Even rage will rot en traducción al inglés a cargo de Elizabeth Gamble Miller y A quemarropa el amor (Barcelona, 1996). Es autor también del libro de viaje en tono novelado, El Sueño del Dragón (Barcelona, 2003), en la que narra su viaje en solitario a lo largo del río Yangsé así como del reportaje Bajo la Sombra de Sandino (Barcelona, 2007) basado en una serie de entrevistas a varios ex comandantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), entre los que es de destacar la figura del ya mítico Edén Pastora; el poemario La maleta en el desván (inédito), también traducido ya al inglés por la Dra. Gamble Miller bajo el título The Suitcase in the Attic y de la antología de poesía salvadoreña Cuscatlán hora cero (Inédita). Desde finales de 1980 vive en Barcelona, desde donde, invitado por diversas entidades culturales y académicas ha visitado varias ciudades de América Latina, Europa y Asia. Su poesía ha sido traducida al inglés, chino, italiano y portugués.

DOS TEXTOS DE ROCÍO SORIA (POETA ECUATORIANA) Y UNA PRESENTACIÓN DE PORFIRIO MAMANI

TEXTO:


Ya nadie quiere cuidar de esta mano
cuyos movimientos involuntarios han pretendido, dicen, ahorcarme.
La envuelvo
la cubro
le doy un beso en la cabecita
le arrullo
me amanezco meciéndola pero ella nunca duerme,
está vigilante,
pendiente
se sobresalta al menor ruido y me araña de desesperación el pecho.

Quiere llamar mi atención porque sabe que ya está cerca.
Le digo que sea cautelosa pero ella es muy impulsiva.

Es peor cuando la máquina de los latidos empieza a bombear toda la noche, sin descanso
y no termina de morirse ese pitido en mis ojos
o se vuelve a una sola hebra
y el hombre de blanco viene con su abulia
masculla algún silencio que he olvidado
dice algo que no entiendo

se acerca
se la lleva
le muele a sondas el cuello.

Él no entiende que ella solo pretendía advertirme.

Se la lleva.

Estoy sola.

Miro por el estrecho agujero del parapeto común:


El hombre de la pieza seis se ha levantado
y camina descalzo hacia el fondo
agitando la pierna como si quisiera lanzarla.

El hombre de las flores amarillas
se golpea la cabeza contra la pared
repitiendo la misma frase.

El martes arañaba con la cuchara el plato vacío
en un ritual interminable de invocación.

Ya nadie quiere atar estos cordones blancos que me crecen cuando llueve,
nadie quiere cuidar de esta mano
cuyos movimientos involuntarios han pretendido,
dicen, ahorcarme.


La envuelvo

la cubro.

Espero.


OTRO TEXTO:


Baja de su piso con toda la magnitud que le otorga su silencio
no se detiene en ninguna ventana, intenta un juego sin precedentes
sabe que todos los juegos son nuevos y nunca similares
sabe que las jugarretas, a veces, arrastran al fondo

y requeman,
y angustian cuando caemos en cuenta que nada es definitivo;
o que hay búsquedas vedadas por el anacronismo de su inexistencia
y no por la fatalidad.

Y sin embargo hoy ha dudado
y ha esperado
y ha buscado en los cajones algunos mendrugos comestibles;
y no sé si los haya hallado

-fingía una absoluta soledad-

pero los recuerdos y los olvidos fueron apoderándose de su cara
hasta que de tanto llorar sonreía indultándose los sollozos de la madrugada.

Y es que a veces intenta volverse hombre
para que le sea más fácil consagrarse a la muerte;
o para dormir con la certeza.

Intenta a grandes brincos sobre su cama o a gritos sacarse el cuerpo;
pero es inútil porque esa materia nos tiene invadidos hasta el cuello.

Busca con esa premura de quien se sabe perdido, o solo;
o simplemente se sabe culpable.

Busca, con el temor al desamparo, al ser solo que lo habita
como si no le habitaran también los sitios que habitó.

Bien sabe que la huida y la búsqueda son figuras sobrepuestas
jugarretas que escupen sus propios dientes como piecitas de rompecabezas

…y de pronto con una paciencia que no le pertenece
acomoda y restituye sus piezas;

y de golpe las revuelve hasta molerlas…

A veces baja con una sonrisa colgándole en el labio

(le ocurren instantes de ingenuidad
que pretenden con su escepticismo)

una sonrisa triste de quien se la está jugando.

Pero es una sonrisa.

La felicidad le es infranqueable y la pretende de las caderas solo para seguirse el juego y exprimirse luego de lágrimas al llorar con todo el cuerpo.

porque el amor es una contingencia, a veces,
y otras una necesidad,

porque allá arriba o allá abajo no hay nada,
porque en ningún sitio hay legitimidad para estas apariciones.

- LA TIRANTEZ DE LA TRISTEZA HACE AQUÍ LA SEGUNDA VOZ -

No hay oportunidad posible ni redención consigo mismo
no hay nuevos comienzos.

El comienzo es siempre el final mismo.

- NO HAY CASI, NI GRATUIDAD, NI PLENA CONCIENCIA -

Hay solamente apósitos colocados sobre una herida constante,
sobre una herida que aún no nace,
sobre una sardonia.
¡Todo por lo que hay que jugarse¡
Aunque ni mínimamente posibilite espectros reales o
figuras aparentes


Rocío Soria (Quito, 1979). Realizó estudios en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central del Ecuador. Ha publicado el poemario "Huella Conceptual", con el que obtuvo el Segundo Premio en el Concurso de Poesía organizado por el Departamento de Cultura de la Universidad Central del Ecuador, 2003. Ha obtenido también las siguientes distinciones: Primer Premio en el Concurso Interuniversitario de Relato Corto organizado por la Universidad San Francisco de Quito, 2005; Premio Internacional de Poesía Fanny León Cordero organizado por la Asociación Ecuatoriana de Escritoras Contemporáneas, 2005; Medalla de Bronce en el género cuento en el Concurso de Poesía, Cuento y Ensayo organizado por la Facultad de Filosofía, Escuela de Lenguaje y Literatura de la Universidad Central del Ecuador, 2006; Primer Premio Concurso del Libro y de la Rosa organizado por la UNESCO y la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, 2006. Ha publicado el poemario “El Cuerpo del Hijo”, 2008. Blog: http://rociosoria.blogspot.com
.
El cuerpo del hijo, y la voz poética de Rocío Soria.

En el conjunto de estos poemas se representa la desintegración y construcción de una identidad espiritual y corporal de un Ser, que con mucha emoción recorre a través de la voz poética. Hay imágenes violentas, tiernas, desesperadas ; otras envueltas de silencios y esperanzas. Los silencios son los espacios que la autora introduce en el orden de los versos, los cuales aparecen como cortes que buscan la esencia de una acción o idea a concretizar. La esperanza es la búsqueda insistente, constante como lo sugiera la poetisa: « ha buscado en los cajones algunos mendrugos ». Aunque la búsqueda está presentada como una acción incierta, ella nos introduce al mismo tiempo a un mundo maravilloso donde podría encontrarse la felicidad. Para ello es necesario atravesar el camino de la duda y sobrepasar aquellas adversidades que surgen a lo largo de la vida, aquellos laberintos existenciales que encuentra ese Ser por donde se desplaza.

La soledad es un campo de batalla, donde se lucha consigo mismo, es en el libro de Rocío Soria, como una sombra que se enfrenta a otra sombra, siendo ambas la misma sombra, tal como aparece en el hermoso verso: “no sabe si él o el del espejo ha despertado primero”. El espejo es el rebote de la propia imagen que desesperadamente se enfrenta desde el otro lado, desde el lado interior que parece consumirlo en silencio, en ese lado donde la soledad es además, el dolor que le permite resistir en la búsqueda de sí mismo. A veces el Ser que aparece en los versos de Rocío, es alguien que es un Hombre y un Dios; es un Ser que vacila entre el mundo de la divinidad y el mundo terrestre. Sus denotados desvelos aparecen como lanzas en su experiencia de la vida, puesto que pesa una amenaza constante en cada uno de los movimientos que hace.

En esa travesía vital, la muerte es apenas una imagen que se confunde con las insistentes imágenes quebradas, desgarradas que ese Ser debe soportar. Hay un evidente sufrimiento epidérmico que flota en la contextualización de los poemas, es algo oculto, invisible; así lo dice la voz poética : “el dolor es un asunto que se lo resuelve en completa soledad”. ¿Acaso no es ésta la experiencia cotidiana del hombre? Unos lo llevan con mayor intensidad que otros; unos lo manifiestan, otros en el profundo silencio lo guardan como un tesoro extraño.

El camino para ese Ser es un descenso a la vida terrestre, a la vida concreta, casi a una vida infernal, es el paso doloroso del hombre/hijo por un túnel colmado de angustias, indiferencias y desprecios. Va como acosado por un destino que lo ha condenado a permanecer en aquella ciénega oscura que lo acerca y aleja de la muerte; y así, en su errancia busca el amor, busca la muerte. En ese contexto la imagen de la mujer, a veces aparece como la continuidad del camino difícil; entonces la mujer es otro mundo, otra experiencia que explora la voz poética y nos lleva por una senda descubriendo el campo espiritual del personaje femenino, cuya particularidad es la búsqueda de una libertad sea interna o externa, como lo refieren estos versos al expresar: “Este bocado de oxígeno es el primero”, “el aire pita en mi pecho”, “Quiero un bocado de aire”. Por esas sendas por las que avanza la mujer o el hombre hay algo común que los une, aquello lo de la unidad o la desintegración espiritual del ser, como lo sintetiza la poetisa Rocío Soria, en uno de lo más bellos versos de este libro: “No sé si voy caminando o voy desplomándome/ en una especie de rueda de fuego / no sé si sueño o empiezo a devenir”.

La poetisa Rocío Soria logra con mucha destreza abordar una variedad de temas, tal un desafío, en la poética Latinoamericana, y lo hace con una sensibilidad muy singular, propia. Es uno de los mayores logros que sobresalen en sus versos, los que indudablemente reflejan la emoción dolorosa y profunda del hombre. A nivel temático alcanza una dimensión universal al tocar temas como la soledad, el dolor, la búsqueda de sí mismo, el desafío para encontrar una puerta, una luz, un camino.

Porfirio Mamani-Macedo
París, 26, abril, 2008

Porfirio Mamani Macedo. Poeta y escritor peruano, nacido en Arequipa (Perú) en 1963. Doctor en Letras en la Universidad de la Sorbona, se graduó también de abogado en la Universidad Católica de Santa María, e hizo estudios de Literatura en la Universidad de San Agustín (Arequipa) y en la Sorbona. Ha publicado poemas y cuentos en varias revistas en Europa, Estados Unidos, Canada y Latinoamérica. Entre las obras de Porfirio Mamani destacan Ecos de la Memoria (poesía, 1988), Les Vigies (cuentos, 1997), Voz a orillas de un río/Voix sur les rives d'un fleuve (poesía, 2002), Le jardin el l’oubli (novela, 2002), Más allá del día/Au-delà du jour (poemas en prosa, 2000), Flora Tristan: La paria et la femme étrangère dans son oeuvre (ensayo, 2003), Voz más allá de las fronteras/Voix au-delà des frontières (poesía, 2003) y Un verano en voz alta/Un été à voix haute (poesía, 2004). Ha enseñado en varias universidades francesas y actualmente reside en París y enseña en la Universidad de Picardie Jules Verne.

Miércoles 29, 7:30 P.M. Homenaje a la poeta peruana NELLY FONSECA en el Centro Cultural de España

lunes, 27 de abril de 2009

El impacto de las Letras italianas en la poesía de Sandro Chiri Por Giovanna Minardi* (Universidad de Palermo, Italia)

El poeta peruano Sandro Chiri acaba de participar en el “Cuarto Festival de Poesía Multilingüe” que se realizó el pasado 24 de abril, en Temple University, Filadelfia, donde fue el único lector en español dentro de 30 lecturas en diferentes lenguas. Asimismo, participó en las Jornadas Culturales 2009 que organizó la Universidad de Palermo y próximamente la traductora Rita Cardillo llevará parte de su poesía al italiano. Publicamos en calidad de exclusiva un breve ensayo de la profesora italiana Giovanna Minardi sobre uno de los aspectos de la poesía de Sandro Chiri:

Desde Italia la literatura peruana (1) puede ser vista como curiosamente ambigua, si es que la cotejamos con otras literaturas de América Latina, como por ejemplo la escrita en la zona del Mar del Plata que tiene cierto carácter homogéneo y entraña europea. Esta apariencia de ambigüedad que presenta la literatura del Perú ante Europa es el resultado de contribuciones tan ricas y variadas que encontramos en las obras de escritores como Mariátegui, Vallejo, Ciro Alegría, Arguedas, Ribeyro, Belli, Vargas Llosa y Bryce Echenique. Y si a esos nombres le sumamos los inteligentes aportes a la crítica literaria que han hecho estudiosos de primera línea como Estuardo Núñez, Alberto Escobar, Armando Zubizarreta, los hermanos Jorge y Antonio Cornejo Polar, Julio Ortega, José Miguel Oviedo y Ricardo González Vigil, tendremos por resultado una muy sólida “literatura heterogénea”, por citar un afortunado término de Antonio Cornejo Polar.

Otro aspecto que se visualiza con relativa claridad es el fenómeno de la emigración constante en la literatura peruana. Muchos escritores y críticos han salido del Perú y se han afincado en los Estados Unidos o Europa, en busca de mejores horizontes. Tiene, por eso, peso de verdad la afirmación de José Miguel Oviedo: “la porción más significativa de la novela [peruana] ha sido escrita fuera del país”. No creo que Oviedo, tal como yo pienso, haya querido decir que sólo saliendo del Perú se puede ser buen escritor. Nada más lejos de eso. Su intención parece ser la de registrar casuística literaria: Alegría escribe sus afamadas novelas en el destierro chileno; Vallejo produce Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz entre Francia y España; Vargas Llosa y Bryce alcanzan sus mejores logros escriturales en Europa; casi toda la producción narrativa y dramática de Ribeyro fue escrita en París; Milán ha sido el espacio geográfico y cultural donde Eielson ha escrito muchos de sus intensos poemas. Apenas me aventuro a citar los casos más visibles.

A pesar de que hasta ahora se le asocia de manera sistemática con el indigenismo, la literatura peruana –otra verdad inocultable– es poco conocida más allá de sus fronteras. Las razones de este fenómeno pueden ser muchas, desde el incipiente desarrollo editorial, pasando por los bajos índices de formación educativa de parte de su población, hasta el supuesto desinterés del Estado peruano en difundir sus variados aportes culturales al resto del mundo. Como muchos de los países de Latinoamérica, el Perú no ha escapado de la profunda crisis política y económica en la cual se ve envuelta la mayoría de las naciones en vías de desarrollo. Asunto que repercute, por cierto, de diversas maneras, en la vida cultural de un país.

En ese contexto es bueno ubicar a Sandro Chiri, quien en los últimos años ha sido una figura clave en la difusión de la literatura peruana a través de la revista que edita: La Casa de Cartón de Oxy (2). En algunas bibliotecas de universidades europeas (me consta) y norteamericanas (lo sé de buena fuente) se encuentran los números de tan bella publicación. Acaso se trate de un proyecto individual que tiene, a pesar de su gestor, una importancia mayúscula para aquel estudioso de la cultura latinoamericana, quien encontrará en las páginas de La Casa de Cartón una muestra generosa de los aportes de los escritores peruanos. De alguna manera, Chiri suple una función que le compete al Estado de su país. Sin aspaviento alguno, esfuerzos individuales de esta naturaleza permiten que otras gentes del mundo se informen de la literatura de una nación remota.

Pero es bueno mencionar una faceta poco conocida de Chiri: la de poeta. En 1989 publicó El libro del mal amor y otros poemas (Lima: Concytec); en 1992, Y si después de tantas palabras (Trujillo: Serie Comisión Centenario César Vallejo, número 26); ambos, sin duda, dialogan con la poesía peruana de los años 80, marcada por el tono conversacional y sus afanes testimoniales. Apenas un par de reseñas periodísticas de entonces dieron razón oportuna de ellos, señalando sus logros y virtudes. El 2006 difundió sus Poemas de Filadelfia / Philadelphia Poems (3) que apareció en versión bilingüe castellano-inglés, con la fina traducción de Raymond McConnie, fotografías de Robert Dewey y prólogo de Ángel Esteban. Pero antes de sus poemas de exilio filadelfiano, en 1999, Sandro Chiri presentó la primera versión de su poemario Viñetas al Concurso Nacional de Poesía Copé, obteniendo por unanimidad la única mención honrosa entre cientos de participantes. Aquella vez, Alonso Ruiz Rosas (también poeta de la promoción del 80) y Leopoldo Chariarse (fino vate de los años 50) se alzaron con los dos primeros premios, respectivamente, en una reñida disputa, tal como se desprende del acta final del jurado. En ese fragor, el poemario de Chiri aparecía tal cual es el propio autor: siempre al margen de los grandes experimentos formales o de los festines literarios (4). Esto, lejos de parecer un demérito, nos lleva a concluir que Viñetas se constituía como un libro agradable y de fácil lectura para los integrantes del jurado. Años después, exactamente el 2004, el poeta se anima a editar –con sus propios recursos– una versión ampliada del libro que durante un quinquenio permaneció injustamente inédito. La edición está diseñada de tal manera que cada poema va acompañado de una viñeta ex profesamente elaborada, la mayor de las veces, por el ilustrador Miguel Vidal (quien suele utilizar el seudónimo de “Miguel Det”); o en otros casos, dibujos tomados de diversas fuentes tales como el suplemento dominical El Caballo Rojo o las revistas Variedades, Mundial o Amauta; o fotografías con tratamiento lineal; o imágenes fusionadas o retocadas de procedencia varia.

Este afán de unir texto con imagen no es por cierto nuevo, pero sí diremos que en Viñetas el resultado es harto feliz. El apunte gráfico no perturba el poema; hay entre ambos un secreto y fino diálogo. Los textos, por lo demás, son breves. Cada uno de ellos pretende contar una historia, sea cuando el hablante lírico asume la primera persona, o cuando se arroga para sí la voz de algún escritor conocido. Viñetas se caracteriza por su amplitud temática y su sencillez expresiva. Sandro Chiri conoce perfectamente la tradición y se maneja con comodidad dentro del canon. No perdamos de vista su condición de profesor de Literatura en las aulas universitarias.

Un aspecto que quiero resaltar tiene que ver con los vínculos de Chiri con la poesía italiana del siglo XX. Me gustaría citar casos puntuales. El poeta peruano, por ejemplo, elige como epígrafe tres versos de Umberto Saba (5): “Il poeta ha le sue giornate / contate, / come tutti gli uomini” (“El poeta tiene sus días / contados, / como todos los hombres”). Desde un inicio, Viñetas se inaugura con la certeza de la finitud, de lo pasajero, de lo transitorio tal como lo establece la lógica de la vida misma. Todo lo que el hombre (“el poeta”) edifica, caduca. La vida tiene un inicio y un final, y el poeta no escapa de ese tránsito. Chiri hace suya la verdad inocultable que habita en los certeros versos del poeta de Trieste.

Más adelante, nos topamos con la ternura de “Mi padre, amigo”, texto donde el yo poético emula unos conocidos versos (“vender palabritas”) de Guido Gozzano (6), mientras el progenitor prudentemente rememora la sangre de los antepasados y aconseja al vástago amante de la poesía: “Juntar palabritas no es un juego, afirma”. Lo que interesa resaltar acá es el tono y la melodía. Gozzano habla de un joven desdeñoso y culto llamado “Totó Merúmeni” quien habita una villa inmensa que supo de un glorioso pasado y que ahora le toca afrontar la decadencia familiar. Chiri, en cambio, hace dialogar a un padre silencioso y tolerante con un hijo con veleidades literarias.

De otro lado, cuando el poeta peruano inventa un enigmático personaje femenino, de repente, en su afán descriptivo, desliza estos versos:

Evelym tiene 25 años y es casta.
Va dejando su juventud entre oraciones y balbuceos.
Un poeta italiano diría:
“Una muchacha así / tan fresca y bonita /
debe pensar en su futuro”.

Al abordar este poema, surge en mí un conjunto de inquietudes que sólo puedo manifestar en preguntas: ¿por qué Chiri eligió a “un poeta italiano” (y no francés o lusitano o anglo) para hablar de esa joven que a pesar de sus 25 años vive en estado de pureza y extraño misticismo?; ¿a qué poeta italiano pertenecen esos versos entrecomillados?; ¿serán acaso de Dino Campana, Vicenzo Cardarelli, Giuseppe Ungaretti, Eugenio Montale, Salvatore Quasimodo, Sandro Penna o Mario Luzi?; ¿por qué los versos de Chiri suenan como los de los melancólicos vates del Mediterráneo a la hora del crepúsculo? Yo no tengo respuesta para ninguna interrogante que arrojo como lectora desordenada y atrevida.

Pero el mismo asunto es retomado más adelante en “Donna solitaria”. Los versos de Cesare Pavese que sirven como epígrafe anuncian una situación inesperada en la vida de una dama otoñal que espera con resignación el final de su vida. Ya no se habla acá de una muchacha afiebrada por la fe religiosa, sino de una mujer que inesperadamente rejuvenece gracias al amor.

Los poemas que Sandro Chiri reúne con el título de “Viñetas de la estirpe” poseen una clara alusión a sus ancestros. Recuérdese que el apellido Chiri no es desconocido en ‘la bota azzurra’. Incluso, el poeta peruano tiene un ilustre homónimo en Milán, experto en ópera y música clásica. En esta sección de Viñetas, el autor evoca su primer viaje a Italia con el propósito de “encontrar un rastro” de su pasado (“Mar Tirreno dame una señal de mi sangre”). Es el descendiente del remoto inmigrante que regresa, por lo menos, a ver la tierra del origen familiar. Y en estos afanes incluye nuevamente una línea de Umberto Saba: “Tu sei como una regina” (“Tú eres como una reina”). En el poema “Rumbo a Palermo”, por ejemplo, el yo poético expresa sus afectos sin ambages: “Yo he visto la Plaza Pretoria en el Callao. // Las ruinas de Agrigento son tan bellas / como las piedras del Perú”. En efecto, se trata de la reconciliación –más que geográfica, emotiva– de dos espacios caros para las percepciones del poeta.

Al cerrar este ensayo descubro un nuevo texto (7) de Chiri en una importante revista virtual de los Estados Unidos, cuyo contenido está a tono con lo que vengo sosteniendo. Se trata del poema “Santa Rita de Palermo viaja en un Fiat naranja”, y que me apresuro a transcribir:

Santa Rita de Palermo viaja en un Fiat naranja

De voz bonaerense y
de ufana cabellera,
Santa Rita de Palermo,
deambula silenciosa y cabizbaja
entre recelosas misioneras
de cavernas celestiales.

Muchacha de mirada herida,
y fingida alegría,
Santa Rita de Palermo,
cruza rauda Vía Roma
en su Fiat naranja, en su Fiat veloz,
mientras mi corazón
(esa bomba de tiempo)
era melancolía.

Su norte es siempre confuso,
Santa Rita de Palermo,
su norte es una callada guitarra
de doradas cuerdas
que fue pausa y tristeza,
que fue silencio y agonía
al pie del adiós.

Lozana y con lentes de contacto,
en vano traté de acercarme a su sombra,
en vano traté de besarla en Piazza Maggione;
de persuadirla en el Mirador de Monreale,
Santa Rita de Palermo.

Para mis ojos era la única Santa de la ciudad.


El personaje femenino del poema es tan complejo como una ciudad en crecimiento. Palermo, casualmente, alberga ancestrales iglesias del medioevo, así como impresionantes templos barrocos. Todo se amalgama en esta urbe que cada vez va siendo de mayor interés para el turismo internacional. En los últimos diez años, por ejemplo, hay un evidente crecimiento tanto poblacional como urbanístico y donde los edificios de la periferia van mostrando el nuevo perfil de la ciudad. A ello hay que sumarle una mayor presencia de inmigrantes llegados de la India, la China o de diversas regiones del África. Palermo tiene entonces un nuevo rostro de marcado cuño heterogéneo, pluricultural y, por qué no decirlo, multilingüe. La ‘santa palermitana’ de Chiri también es plural en tanto nos remite a un fenómeno sociocultural inverso, me refiero a la conocida migración italiana de siglos hacia América; así detectamos que la “voz bonaerense” del personaje poético alude a los conocidos ‘tanos’ argentinos. Por consiguiente, la ‘Santa-Ciudad’ es y no es europea, como el Palermo actual que alberga hoy en día múltiples caretas llegadas –como ya he señalado– de diversos lugares del planeta.

Pasado y Modernidad se amalgaman en este poema. Un Fiat cruza velozmente vías y corsos mientras los templos cristianos, entre ellos la bellísima Catedral, guardan prudencial silencio. El futuro de Palermo es tan incierto como el de cualquier urbe europea, por eso el poeta acota con acierto que “su norte es siempre confuso” no obstante los típicos rincones turísticos como Piazza Maggione o el tan visitado Mirador de Monreale.

Yo no sé si Sandro Chiri haya leído la novela Conversación en Sicilia (1939), de Elio Vittorini (8), donde un joven retorna a su tierra para reconsiderar su pasado. Un maniqueo paralelismo me atrevo a trazar ya que percibo en los versos Chiri cierto aliento mediterránico. Por estas razones, me da la sensación que una lejana gota itálica aún late entre los versos del poeta peruano.


Notas

(1)
Con frecuencia se revisan tres panoramas de la literatura peruana harto útiles: a) Roland Forgues. Palabra viva I. Narradores; II. Poetas; III. Dramaturgos; IV. Las poetas se desnudan. Lima: Studium, 1988 (I-III); Lima: Ediciones El Quijote, 1991 (IV); b) Abelardo Oquendo. Narrativa peruana 1950-1970. Madrid: Alianza, 1973; y c) Javier Sologuren. Antología general de literatura peruana. México: FCE, 1981.

(2) Cf. el exhaustivo prólogo que el crítico Camilo Fernández escribe para Viñetas (Lima: Alberto Chiri, Editor, 2004).

(3) Cf. la reseña de César Ferreira. «Chiri, Sandro. Poemas de Filadelfia.» [Reviews] Chasqui. Vol. XXXVII, 1 (May 2008): 151-154.

(4) Es un escándalo que sus textos no figuren, por ejemplo, en difundidas antologías de la poesía peruana última, acaso por los escasos ejemplares que se editaron o por la deliberada poca difusión que el propio Chiri hizo de sus libros.

(5) Con respecto a Umberto Saba, el estudioso peruano Ricardo Silva-Santisteban ha escrito: «Umberto Poli Coen nació en Trieste, en 1883, de padre católico y madre judía, y desde antes de su nacimiento se gesta el trauma que marcará su vida: la fuga del padre y el abandono de la madre. El niño es entregado a una nodriza eslovena, Peppa Sabaz, quien se convierte en su ‘madre de gozo’; la ternura y el cariño del uno hacia el otro provocarán los celos de la madre, Raquel, quien lo arranca a su cuidado para llevarlo a vivir con él en el gueto triestino. El conflicto emocional que le provoca esta separación no lo abandonará durante mucho tiempo. Baste señalar que el nombre que decide adoptar como escritor es un homenaje a su nodriza (Saba proviene de Sabaz). [...] Muere en un sanatorio en Gorizia, en 1957, probablemente por una sobredosis de somníferos». (Cf. el texto de RSS que aparece en la solapa de la edición bilingüe de Casa de campo y Trieste y una mujer. Lima: PUCP, 1998. Introducción y traducción de Ana María Gazzolo).

(6) Guido Gozzano (1883-1916) es considerado el principal representante de los poetas crepusculares italianos de principios del siglo XX. Son conocidos sus poemarios El camino del refugio (1907) y Los coloquios (1911).

(7) Ver: http://www.ciberayllu.org/Literatura/SC_TresPoemas.html

(8) Elio Vittorini (1908-1966) fue un destacado novelista, traductor, editor y poeta italiano, nacido en Siracusa, Sicilia. Tradujo al italiano a D.H. Lawrence, Edgar Allan Poe y otros escritores de lengua inglesa. Ejerció el periodismo en diarios antifascistas. Al igual que su cuñado, el poeta Salvatore Quasimodo, militó en el Partido Comunista Italiano. Entre sus libros destacan Pequeña burguesía (1931), libro de relatos; y las novelas Conversación en Sicilia (1939) y Las mujeres de Messina (1949).
.
* Giovanna MINARDI (Palermo, Italia) es investigadora en Literatura hispanoamericana. Ha publicado: La cuentistica de Julio Ramon Ribeyro (Lima, 2002); Historia del cuento hispanoamericano (Lima, 2003); Augusto Monterroso e la minifinzione ispanoamericana (Messina, 2007). Además, ha difundido las antologias: Las coreutas. Antologia de narradoras mexicanas del siglo XX (Lima, 1995); Cuentas. Antologia de narradoras peruanas (Lima, 2000); Cuentos pigmeos. Antologia de la minificcion latinoamericana (Lima, 2005); Breves, brevisimos. Antologia de la minificcion peruana (Lima, 2006).

EL TALLER -DE ESCRITURA CREATIVA- DE LUISA FERNANDA LINDO

Ni adentro ni afuera. La escritura creativa no es sólo un ejercicio en el que exteriorizamos nuestro mundo interior, es una práctica en la que ponemos en marcha toda una maquinaria; para lo cual es necesario conocer las piezas, los engranajes y sobre todo, ser conscientes del modo en que observamos el mundo.

La propuesta del taller es brindarle al alumno aquellas herramientas y estrategias necesarias para encontrar su voz y encarar su propio proyecto de escritura.
Desde dónde enfocar: entradas, caminos, salidas, son puntos que se plantean en el momento de escribir, y para ello es necesario conocer el material con el que se trabaja.

Entonces, el taller como entrenamiento; pues toda expresión escrita requiere de entrenamiento. Así como hay fórmulas claras y específicas para la redacción técnica, también existen herramientas para la escritura creativa. Hacerlas conscientes y poder manejarlas a voluntad ayuda a generar textos que, a la vez de ser atractivos y artísticos, reflejan aquello que se quiere trasmitir.

La lectura no sólo es imprescindible para el ejercicio de escritura, sino que es la puerta que permite conocer otras voces, otras miradas. Para ello, el taller se apoya en lecturas de escritores contemporáneos ya que estas voces permiten acercarnos al contexto histórico que nos atraviesa.

Se trabajará desde cuatro ejes:
- adentro y afuera
- secretos y silencios
- autobiográfico
- mirada particular: las distintas instancias del yo en la escritura.

El costo de taller es de 100 soles por mes. Son 12 encuentros que empiezan el martes 05 de mayo en La Proyektada (Barranco). Horarios: martes de 19 a 20:30 horas.

Luisa Fernanda Lindo (Lima, 1979). Licenciada en Letras (Universidad de Buenos Aires). Escribió las obras Deimos (1998) y Sueño en la Ciudad (1999), colaboró con las revistas Lea, Plebella, No-retornable, El Interpretador (Argentina), Metrópolis (México) y Umbral, Cosas, Asia Sur (Perú). Actualmente trabaja en la redacción de contenidos de la revista Oveja Negra. En 2008 fue jurado del Concurso de Cuento y Poesía organizado por la Fundación Xeito Novo en Argentina. Organizó los eventos: Martes en Casa Abierta (1999, Lima), Proyecto cultural Extravío Letal -artes y letras- (2002 - 2004, Buenos Aires), Ciclo mE! (2004, Buenos Aires), Proyecto-CD cine en Drama (2008, Lima). Editora de Pistilo (2004 - 2005, Buenos Aires). Publicó las plaquetas Manténgase fuera del alcance de los niños (2006, Buenos Aires) y Busco Emple-0º (2008, Buenos Aires), y el libro de poesíatrans Postizas (2007, Lima). Participó en Poéticas Visuales de la Resistencia (2007, Lima) y en la Antología Memorias in Santas (2007, Lima). Del año 2000 al 2008 residió en Buenos Aires.

martes, 14 de abril de 2009

REVISTA EL COLOQUIO DE LOS PERROS DEDICA NÚMERO ESPECIAL AL MOVIMIENTO INFRARREALISTA



SUMARIO

Presentación Alejandro Hermosilla Sánchez

Entrevistas

Ramón Méndez Estrada: la revuelta continua
Eduardo Guzmán Chavez, José Peguero y Óscar Altamirano: el juego visceral
Raúl Silva: vientos infrarreales
José Vicente Anaya: el cuerpo descuartizado del infrarrealismo
Guadalupe Ochoa: honestidad visceral

Documenta

Quién es quién en Los detectives salvajes José Vicente Anaya & Heriberto Yépez
Listas y cifras infras José Vicente Anaya
Lista fundacional Guadalupe Ochoa
Carta de Roberto Bolaño a Mario Santiago
Boicot de los infrarrealistas a Octavio Paz y David Huerta

Manifiestos

Manifiesto infrarrealista Mario Santiago
Manifiesto infrarrealista José Vicente Anaya
Manifiesto infrarrealista Roberto Bolaño


Artículos

Rebeldes con causa Ramón Méndez Estrada
Pesquisas salvajes José Óscar López
Los 2666 golpes José Daniel Espejo
Infrarrealismo: la música de la calle, el ritmo de la noche Alejandro Hermosilla Sánchez


Palabra de...

Sobre el infrarrealismo Juan Esteban Harrington
Metamoribundia de Bolaño Andrés Neuman
La estrella de Bolaño Manuel Moyano
Pasado y futuro del infrarrealismo Juan Villoro


Creación infra

Poemas de José Vicente Anaya, Roberto Bolaño, Roberto Bolaño & Bruno Montané, Pedro Damián, Jorge Hernández "Pieldivina", Óscar Altamirano, Vera Larrosa, Rubén Medina, Cuauhtémoc Méndez, Ramón Méndez Estrada, Víctor Monjarás-Ruiz, José Peguero, Lorena de la Rocha, Mario Santiago Papasquiaro, Antonieta Zenteno, Bernardo Macías Mora, Darío Galicia, Guadalupe Ochoa, Eduardo Guzmán Chávez, Héctor Apolinar, Israel Miranda Salas, José Rosas Ribeyro, Héctor Zeta Ek Balam, Mónica Gameros, Josefina Mejía, Tulio Mora, Mara Larrosa y Matías Ellicker

www.elcoloquiodelosperros.net

POR LOS ARTESANOS DE CAJAMARCA: A los señores ministros de Turismo y Medio Ambiente

Los abajo firmantes, ciudadanos peruanos cajamarquinos y amigos de Cajamarca, reclamamos la presencia en el aeropuerto remozado de las señoras que vendían artesanía de Cajamarca. Ya no están los chales de San Miguel ni las alforjas de Chota ni los sombreros de paja toquilla de Celendín. Reclamos a las instancias que competa se subsane este error.

Firmas de apoyo
Nombres y apellidos DNI
Arturo Corcuera 06968885
Tania Temoche 09447717
Pilar Roca 10319074
Federico García H. 10319073
Germán Carnero Roque 06407908
Roger Rumrrill 06762849
Alfonso López Chau 25331980
Ernesto Ráez Mendiola 07234091
Winston Orrillo 06031111
Eduardo Arroyo 07728252
Hildebrando Pérez Grande 07565655
Víctor Carranza 07318503
Roberto Rodríguez Rabanal 07246692
Nora Corcuera Andrino 10150797
Fredy Vasjan 32974119
Ana Prada García 50710513
Rosina Valcárcel 07335700
Miguel Tanaka 06423468
Oscar Balbuena M. 07727030
Manuel de la Cuba 06962867
Juan Velasco Chatinet 07874150
Rosamar Corcuera 09225979
Alberto Benavides G. 07842188
Rosana Garrúes 08239010
Fernando Rozas 10268043
Luis Palacios Silupú 41144046
Vladimir Flores V. 07884362
Paul Guillén 06816296

Cinco poemas de Marcela Robles

  I DE DONDE NADIE NUNCA A donde nadie quiere A ese lugar donde las Aguas Desde el fondo Donde los arrecifes y tu voz en la esquina del ...