martes, 9 de enero de 2018

EL OTRO PERÚ, LOS ANDES, Y LÍRICO PURO DE WILLY GÓMEZ MIGLIARO, Por: Pablo Landeo Muñoz


Willy Gómez Migliaro ha dejado reposar su épica, sus batallas, su poética de la civis y la búsqueda (visibilización, mejor) de un territorio herido por la crisis y la violencia Perú, Toquepala, Arguedas, Huillca, Javier Pulgar Vidal o Szyszlo, instancias más altas de su creación. El poeta elige su propio destino, así como elige sus divinidades, elige su poesía y canta. Willy Gómez, después de su ciclo épico que inicia con Nada como los campos (2003),  y prosigue con los poemas de Construcción Civil (2013), para concluir con Nuevas Batallas (2013), ahora retorna a estación Etérea (2003) y los territorios por donde transita Raymundo Nóvak (La breve eternidad de Raymundo Nóvak, 2005). El aliento, la fuerza de su poesía no ha cambiado, tiene la misma intensidad, la profundidad que percute toda insensibilidad; ha cambiado su temática (¿temática?), incluso con una concepción más diestra de la palabra que en Etérea para expresar, nombrar, describir tangencial, los elementos de su poética.

        Lírico puro (Hipocampo Editores, 2017) es un río que fluye generoso sin darse tiempo para las precisiones (que además pueden ser innecesarias). El primer poema del libro se halla estrechamente unido a los poemas subsiguientes, aunque una leve intensidad de tinta, en el primer verso, aparenta otorgarle autonomía; los poemas fluyen como un gran río, generoso de imágenes, ausentes los signos de puntuación y las mayúsculas hasta el último poema que cierra su resistencia con una mayúscula inicial y una estrofa breve entre signos de exclamación. El libro nos invita a sumergirnos en su turbulencia, en su lirismo puro, esencial, prístino, y la invitación, por veces, se constituye en un desafío, en una provocación porque es necesario entregarse a la profundidad del libro,  no obstante los riesgos. Toda lectura es un riesgo, igual que la interpretación, porque hay libros que exigen rupturas en su lectura y dificultan  su análisis, Lírico puro, creo, es uno de ellos. En este contexto, un lector se expone a deslices y subjetividades emotivas para forjar su visión particular del poema, su poética personal, y es válida. Por otra parte, el libro se presenta como un soporte de imágenes expuestas (poemas) que deben ser observadas, leídas y decodificadas como cuando nos hallamos ante un cuadro abstracto, en una sala de exposiciones, pero en este caso el proceso implica visualizar los poemas, imaginarlos. Reducidos en unidades temáticas, reinterpretados,  vendrá el goce.
       Si la trilogía de la civis y sus batallas son más claras temáticamente (estética de las heridas de la guerra interna y la búsqueda de la identidad, desde una serie de cuestionamientos universales), Lírico puro,  parece consolidar la visión urbana -esa otra herida los Andes-, de la migración. Un espacio urbano enorme, caótico y socialmente disímil, donde los Huillca, los Quispe, hacen su contribución e inscriben su presencia, escriben; de cuando en vez, el libro lanza una isla, un conjunto breve de versos que nos permiten mantener la orientación y no naufragar en su lectura.
    La poesía de Willy Gómez, de una rica y variada multiplicidad semántica, siempre fue una poesía nada sencilla, pero se disfruta de su lectura no obstante el aparente estado de caos y la ausencia de elementos narrativos o marcadores. Los poemas describen, enuncian una variedad temática, remiten a situaciones en apariencia ilógicas, igual que en los mitos de origen:
fluyen las aguas y sobre ellas latas
llevan imágenes borrosas
de proceso de ejecución brillando bajo el sol
contenido que alguna vez fue necesidad
como un tiempo el principio recoge
el final se levanta y rueda desde la inmovilidad
motivos entre desarmes y diseños
de imagen objetora circular
a través de ella sigues a un animal herido
viste huella de sangre pero no el arma
sino destreza al forzar la ambición
o mito circular de boca en boca
arrasaba aire contaminado
sirve de algo movernos
aunque se abren más portones de almacén
sueldan chapas levantan rejas reducen autos
adentro todo es inclasificable afuera
los mismos redondos filos de tarros de leche (:13)

       Aunque el poema enuncie la descripción de un río que lleva deshechos urbanos, “fluyen las aguas y sobre ellas latas / llevan imágenes borrosas” (el río lleva “latas”  y otros objetos no identificados que sugieren “imágenes borrosas”), no persistirá en la descripción más bien el yo poético parece abandonar lo visible para descender hacia la profundidad del río y dar cuenta de los objetos o acontecimientos no visibles que existen, fluyen y quedan en la memoria, en la profundidad de ese otro río, el tiempo, los acontecimientos. Otro tema es el que alude a la muerte: “animal herido” / “huellas de sangre” / “arma”. Y una referencia al verso inicial (acaso para no perderlo de vista): “arrasaba el aire contaminado”. Luego nos instala en otro campo,  el del trabajo febril: “aunque se abren más portentos de almacén / sueldan chapas levantan rejas reducen autos”, legalidad, ilegalidad, para retornar al principio “los mismos redondos filos de tarros [latas] de leche” aunque el espacio y las circunstancias pudieron haber cambiado. El poema, por lo menos, destaca tres campos semánticos: 1) el del río visible que lleva consigo restos o desechos urbanos 2) el de la violencia social y 3) el del espacio urbano y sus actividades, ejes que fluyen por el río de la civis, violento, febril. Se perciben también cambios de personas gramaticales y de tiempo, asociados al movimiento, al fluir del poema.

        Si al principio dije ‘Willy Gómez Migliaro ha dejado reposar su épica, sus batallas, su poética de la civis’ fue esencialmente para establecer diferencias sustanciales entre el ciclo épico y el lírico (el de la muerte, si cantar la muerte puede constituir una épica y lo urbano en su catarsis).  Esto no implica que el poeta haya dejado de cantar la realidad, el Perú humano. Sucede que ahora él es más urbano que antes pero su voz se halla como siempre muy dentro de los objetos que canta, su poética no alienta una mirada superficial de las cosas, aunque lo parezca; es la profundidad, el cuestionamiento existencial lo que emerge en toda la extensión del libro. Su poética alienta los actos cotidianos y elementales de los hombres de la periferia urbana (La Parada, el Cerro San Cosme, La Victoria y sus bajos fondos, los Conos por detrás de las fronteras, Pamplona, las murallas), canta los oficios más oscuros, las estéticas de sobrevivencia, los hurtos y calcinaciones porque en el Perú se debe ser artista para sobrevivir y transformar la nada en un plato de comida, en escultura, en objeto, en dolor y canto, ‘así funciona la cosa’ diríamos de forma callejera, popular y maleva:

el maquinista levantará partículas de repuestos
para el torno llama a los soldadores que extienden
el metal hacia la esquina del taller de los perforadores
con trescientos kilos de masa oxigenan materia
así como al crear aretes se buscó ensambles hasta dar
con la joya sin boceto anticipa belleza
dejan la filigrana y terminan el oro nuestro nunca hasta
su valor solo de sortija al comprometer un entusiasmo
frente al juramento de no pensar en minerías sino lo que
el derecho nos exige desde la otra margen
qué ironía se trata de ajustar leyes se trata de láminas de
metal precioso estuvo hecha nuestra máscara de recolectores
y se trajeron canaletas ríos de piedras
destilar era el proyecto de traslación
desde sus manantiales a esta equivocación de fábrica de
vertederos residuos nada mejor la microempresa
de grandes lavaderos tractores riqueza de suelo muerto
después extracción traspaso de otra empresa
al verter un estallido del sol
nuestro testigo de compromiso alza la mano
trae una lima de hierro
y hace uso de una técnica moderna (:50)

        Willy Gómez Migliaro es el poeta de las imágenes, y las gesta a partir de objetos o acciones sin importancia para el común de la gente: el parque desolado, un taller de mecánica en un proceso de febril actividad, la calle, etc., que de pronto son capturados como síntesis por el ojo del poeta, la palabra. Para la percepción del yo poético nada es intrascendental. Los actos más oscuros, los objetos trillados, las sensaciones desapercibidas cobran existencia propia, se divinizan, se cubren belleza y seducen.
        Entre los libros Etérea, Lírico puro y Pintura roja  existe una especie de vasos comunicantes o rizomas así como entre Nada como los campos, Construcción civil y Nuevas batallas. Los primeros, plenos de una intensidad lírica no dejan de cantar los problemas sociales; los segundos, desde la épica los Andes, la guerra interna, también se hallan cargados de un lirismo perturbador, doloroso, con el simbolismo de todas las ausencias. Lírico puro constituye un develamiento de la urbe y sus miserias en tanto se conciben nuevas formas de resistencia, las nuevas batallas para la reivindicación del hombre.

Nuevo número de Guaraguao con un dossier sobre El techo de la ballena, Tzántzicos, Nadaístas, Hora Zero e Infrarrealismo

Descripción

Editorial

Ensayo
Cantando en la bola: (Des)encuentros entre los corridos capitalinos y zapatistas durante la revolución mexicana
Andrea Perales Fernández de Gamboa

Gilberto Owen, entre la tierra y el cielo
Rosa García Gutiérrez

Machismo y autoritarismo en Martín Fierro
Eduardo Llanos Melussa

Los detectives salvajes desembarcan en Barcelona
Los infrarrealistas, la vida y la poesía: entrevista en Barcelona

Creación
Mandíbula
Un capítulo de la novela de Mónica Ojeda

Recuperación
Las últimas vanguardias poéticas hispanoamericanas
I. El techo de la ballena
Ana María Chagra

II. Tzántzicos
Iván Carvajal

III. Nadaístas
Ana María Chagra

IV. Hora Zero
Ana María Chagra

V. Infrarrealistas
Bruno Montané Krebs

Libros
La Biblia en la literatura hispanoamericana
de Daniel Attala y Geneviève Fabry (eds.) por Lucas Adur Nobile

Diálogo de las artes en las vanguardias hispánicas
de Selena Millares (ed.) por Ana M.ª Díaz Pérez

Hoteles del silencio
de Javier Vásconez por Consuelo Triviño Anzola

https://www.revistaguaraguao.es/producto/numero-56/

viernes, 5 de enero de 2018

La mujer y el matrimonio, en un cuento de Juan José Arreola, por Adán Echeverría

La migala discurre libremente por la casa
pero mi capacidad de horror no disminuye.
Juan José Arreola

¿Qué cosa es la migala que presenta Arreola? ¿Es acaso la misma migala de que nos habla Julio Cortázar? Desentrañar la semejanza podría parecernos imposible. Desarrollar una idea respecto de este ser, mitad artrópodo, mitad estecia, es algo que apenas se ha podido dibujar dentro del ámbito de la literatura, del entresueño, del esoterismo incluso, como esos seres extraños de la zoología fantástica a los que ni siquiera Borges y Margarita Guerrero le siguen el paso en su ‘Manual de zoología fantástica’ donde existen basiliscos, aves fénix y roc, entre muchas otras, pero no migalas.
La migala es esa forma en que Arreola habla del matrimonio, pero no el matrimonio que ya Nietzsche asume como sin sentido en la época moderna, arguyendo a que se ha perdido su funcionabilidad social, que representaba la unión de poderío económico. En un país acendradamente machista y católico como México, el juego del matrimonio no es más que una apuesta para conseguir el dominio de la hembra. Todo cambia cuando el acta de matrimonio es firmado, todo cambia cuando la bendición es dictada dentro del rito religioso. La mujer no pasa a formar un equipo, una sociedad con el hombre que desposa, sino que –así lo interpreta el vulgo- la mujer pasa a formar parte de la decoración de la casa del marido, o para las más liberales, pasan a ser el grillete para el desarrollo del hombre.
Arreola asume esa vulgarización para retratarnos la voz multitudinaria en que los hombres hacen burla de otros hombres cuando dicen: ‘Ya tienes dueña, ya no te dejarán salir con tus amigos’; y lo dicen en ese afán tan mexicano de hacer menos al otro, como para picar el lomo del machismo-toro del hombre casado. Arreola con el ingenio que siempre ha caracterizado sus textos, crea a la migala para desarrollar el cambio que ocurre en la relación romántica antes del matrimonio, o el antes de irse a vivir juntos. Y nos ofrece pistas para ello.
Beatriz es la mujer que se nombra. Un texto narrado en primera persona, pone al personaje recordando el día cuando junto a Beatriz entraron en “aquella barraca inmunda de la feria callejera”. Primero hay que reconocer quien es Beatriz en la literatura, cuál es justamente el personaje que sostiene ese nombre dentro de nuestro bagaje literario, y no es otro que Beatriz la de la ‘Vida nueva’, Beatriz la de la ‘Divina Comedia’, Beatriz la de Dante: “la gloriosa dama de mis pensamientos, a quien muchos llamaban Beatriz, en la ignorancia de cuál era su nombre.”
No es por demás claro señalar que Beatriz es el nombre del amor, el nombre del amor romántico, el amor de la inocencia, del enamoramiento infantil que el poeta italiano enaltece para sobrevolar el tiempo. Y esta Beatriz, la que el narrador del cuento menciona lo acompaña a la barraca inmunda de la feria callejera. La feria callejera no es más que los juegos y bromas de los enamorados, las tradiciones de familia, la feria es la sociedad entera y sus exigencias de merolicos. El personaje se resiste ante la idea del matrimonio: ‘la repulsiva alimaña era lo más atroz que podía depararme el destino”. El narrador reconoce que no tenía el deseo de consumar el matrimonio, no importa lo que los de la feria dijeran, no importaba las presiones familiares, ni lo que la propia Beatriz exigiera para sostener la relación y dar un paso más adelante. Se siente decidido a mantener su soltería.
Pero días más tarde, no puede con la idea de la separación, y esto se asocia cuando el personaje arrepentido –y curioso- comenta: “volví para comprar la migala”. No encuentra más resistencia. Se hace de la migala, se hace de la alimaña, es decir cede ante el matrimonio, ante el deseo de Beatriz para vivir juntos: “el sorprendido saltimbanqui me dio algunos informes acerca de sus costumbres y su alimentación extraña”. Es sabido que todos en la “feria” que es la sociedad opinan sobre las relaciones de los demás, cómo llevártela bien, qué hacer, cómo desarrollar una vida en pareja. Todos parecen tener una idea de cómo debe funcionar. Existe una industria editorial que todos los años impulsa obras para decirles a las personas cómo deben llevarse mejor. Con todo lo estúpido que significa que otros te digan cómo llevarte con tu pareja, haciendo a un lado el simple hecho de que si dos no logran entenderse, lo mejor es no estar juntos.
“Comprendí que tenía en las manos, de una vez por todas, la amenaza total, la máxima dosis de terror que mi espíritu podía soportar”. De amenaza total, de dosis de terror llama el personaje a la idea de ya no estar solo en casa. El hecho de que dos mundos diferentes, la educación de dos diferentes familias que forman a la mujer y al hombre (o cualquier pareja que decide compartir vivienda), chocan en un encuentro dentro de la casa. Todo cambia. Las cosas que ahora tienen que compartirse, el adecuarse el uno al otro, para formar una propia familia. Y es que es un absurdo seguir pensando que el núcleo de la sociedad sea la familia. El núcleo tiene que ser el individuo, lo indivisible. Reconocernos como el otro para los demás. Saber que en eso debe convertirse la aceptación de los otros, solo aceptándolos podemos cambiar nuestro entorno, adaptarnos a esta nueva vida en pareja. Arreola escribe: “Dentro de aquella caja iba el infierno personal que instalaría en mi casa para destruir, para anular al otro, el descomunal infierno de los hombres”. La casa ha sido tomada, ha sido entregada la llave del hogar en la fundación de la pareja.
“Todas las noches tiemblo en espera de la picadura mortal”. El autor, en la voz del personaje habla del amor. El temblor que es tenerse completos para cada instante, compartir no solo el hogar, sino la cama, el cetro, el cuerpo, el reinado que ha caído, que ha sido conquistado. Ya Julio Cortázar nos da de nuevo una idea del monstruo: “Si ellas pudieran imaginarnos no les gustaría; no es que las espiemos pero ellas seguramente nos verían como dos migalas en la oscuridad.” Describiéndolas dentro del cuento “Historia con migalas” en su cuentario ‘Queremos tanto a Glenda’. Se encuentran en un ala de aquella cabaña, y comparten la pared con, al parecer dos mujeres, al otro lado, y las escuchan, o creen escucharlas, voces de mujeres, apenas una voz de hombre, que apenas creen descubrir. Y se retrotraen sin dejar de observarlos a distancia.
La mujer-migala, el matrimonio-migala que se presiente, el terror del cambio: “Sin embargo, siempre amanece. Estoy vivo y mi alma inútilmente se apresta y se perfecciona.” Y he acá como el monstruo que al parecer causa pánico, terror, termina perfeccionándolo. Este es el asunto del cuento, el darnos cuenta de las intenciones del autor; lo que nos infiere miedo, y nos debería parecer destructivo, es aceptado por el personaje que se siente cada día mejor, cada día se perfecciona. El hombre ha sorteado al fin, la maledicencia de la sociedad. Todo el miedo que aquella sociedad, la burda feria, ha dicho respecto del amor, respecto del vivir en pareja. El personaje de Arreola acaba amando a su temible monstruo, acaba aceptándolo, termina reconociéndose cercano a él.
“Hay días en que pienso que la migala ha desaparecido, que se ha extraviado o ha muerto. Pero no hago nada para comprobarlo”. ¿Por qué? Podríamos preguntar. Y la respuesta es que ya no siente el espanto del principio: “Dejo siempre que el azar vuelva a ponerme frente a ella al salir del baño, o mientras me desvisto para echarme en la cama”. La ducha, la cama, sitios para reconocer la intimidad del personaje y su pareja. Ahí donde se descubren y se acercan cada vez más en la construcción de su viaje experiencial sobre el matrimonio, sobre vivir juntos. Tan compenetrados que puede uno verlos compartir el alimento, no saber quién lo ha devorado, si la migala-mujer, o alguno de los huéspedes de la casa. Porque como “inocente huésped” señala el personaje las otras presencias que habitan ahora su hogar. Y qué cosa más inocente que la presencia de un infante. Ya no sólo es nuestro personaje, y su migala, sino que ahí se encuentra algún inocente huésped para la convivencia, para alimentarse del amor que se produce como impulso vital.
El miedo por el matrimonio-migala ha claudicado al grado de preguntarse si no ha sido engañado por el “saltimbanqui” y no le habrán vendido una falsa migala. Porque contrario a lo que decían, la migala no terminó por devorarlo. El matrimonio no ha sido un enfrentamiento, no ha sido un grillete, como todos le habían, dicho prendados del machismo con el que se construyen los otros en sociedad. El personaje incluso se sabe tan cómodamente tranquilo que alcanza a decir: “he consagrado a la migala con la certeza de mi muerte aplazada”. La autodestrucción de la soledad ha sido sorteada, ahora la vida en pareja le parece necesaria, al grado de utilizar el verbo “consagrar”.
Luego el personaje se reconoce preso de sus reflexiones, y las comparte diciendo: “En las horas más agudas del insomnio cuando me pierdo en conjeturas y nada me tranquiliza, suele visitarme la migala”. He acá como ha sido transformado el tema, como aquello que le daba miedo, terror, ahora le procura tranquilidad. Y se reconoce desde los ojos de la migala como: “el compañero”. Rematando el texto de nuevo con la presencia del amor romántico como la herramienta con la que ha logrado salir adelante: “estremecido en mi soledad, acorralado por el pequeño monstruo, recuerdo que en otro tiempo yo soñaba con Beatriz y en su compañía imposible”.
Y termina de darnos luz el autor, al poner de nuevo la presencia de la mujer amada, aquella que parecía un imposible, y que ahora apenas es una detrás de la presencia de aquel monstruo, un monstruo que no era tal, como lo dictaban los de la feria, que no es otra cosa que la posibilidad de ser compañero, pareja, amado y amador, conviviendo juntos en las habitaciones, al través de los años. Una forma muy bella para quitarnos el vendaje de la tradición, de todo aquello que en muchas ocasiones nos aleja de lo que nos haría bien. Aprender que la mujer no es el monstruo, que el matrimonio o la convivencia en pareja no es el monstruo que todos dicen, sino que cada quien puede atreverse a vivirlo en su propia experiencia, y a encontrar la tranquilidad en aquello que más se desea.
Ya Thomas Mann, dentro de su ‘Doctor Faustus’ nos narra una historia de amor terrible por la superchería religiosa de tanto saltimbanqui que impulsan el machismo de Heinz a incidir en la muerte de la joven Bärbel. Ellos se aman, el padre de la chica desprecia a Heinz, y este y ella deciden contradecir al padre y comienzan a tener relaciones. Sin embargo los amigos de Heinz lo invitan a departir en un burdel. Heinz se niega al inicio, y los amigos lo tildan de imbécil, de tener un grillete con la chica Bärbel. Heinz entonces, picado en el orgullo, asiste al burdel y al estar frente a una de las prostitutas, sufre de impotencia. Sabiéndose una persona sana, no entiende lo que ha pasado. Al día siguiente corre al lecho de Bärbel, y la ama como siempre ha podido amarla, entrando en ella sin problemas. Entonces la esposa de uno de sus clientes se le insinúa a Heinz, él la rechaza, pero siente en la humillación de darle sexo a otra mujer que algo hay de malo en su comportamiento. En por qué no puede tener deseo sexual con otras mujeres que no fueran Bärbel, al grado de tenerse por víctima del diablo. Por lo cual acude a confesarse con un religioso –la historia ocurre en la época de la Inquisición- quien se conduele de él, y afirma que seguramente está hechizado por Bärbel, quien es detenida confesando que por temor a la infidelidad de su Heinz, había recurrido a una hechicera que le preparó una pomada con grasa de un niño muerto sin bautizar. La inquisición coge a la hechicera, y las dos mujeres ardieron en la hoguera, todo porque en aquellos días ni Heinz ni nadie, podían reconocer que “el amor es, sin duda, una especie de selección refinada del sexo”.
Esta pequeña historia narrada por Thomas Mann, viene a reforzar la historia de la migala-mujer, migala-matrimonio narrada por Juan José Arreola. O tal como Luis Alberto de Cuenca lo describe en el poema ‘Mi monstruo favorito’: “Qué va a pasar cuando mi novia sepa /que no puedo vivir sin tus pseudópodos, /sin tu horrible humedad en mi bolsillo. // Qué va a pasar cuando descubra un día /las huellas de tu baba entre mis dedos, /y empiece a hacer preguntas, y la rabia /y los celos se agolpen en sus ojos, /y yo confiese al fin que la he engañado contigo, /y que no puede comparársete, /y te enseñe orgulloso el agua sucia /donde se reproducen nuestros hijos.”
El amor por la mujer como ese monstruo que han querido construir en el paso de los años. El miedo a la mujer que han querido construir desde la institución. El terror al amor romántico que ahora quieren inculcar en la mujer, en espera de que pueda clausurarlo en pro de su soledad y en busca de que el monstruo ahora sea el hombre (acaso siempre lo ha sido, al construir instituciones para doblegar a la mujer).
En esa batalla de egos, de sexos, en que muchos quieren tomar partido, como integrantes de aquella feria que son las sociedades humanas, sin reconocer el verdadero lugar que tiene la mujer en el desarrollo de los textos religiosos. El cual podemos constatar desde el inicio del Pentateuco: “Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y comí.” El cobarde hombre acusa a la mujer y al mismo Dios (tú me la diste, así que es tu culpa), y como traiciona a la mujer también traiciona la intimidad de lo que entre ellos había ocurrido, porque ambos habían comido del fruto, y sólo Adán acusa.
Ahora veamos cómo responde la mujer: “Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.” Acá vemos que la mujer reconoce que fue engañada, y acepta de frente lo que ha hecho, sin titubear.” Y aquel texto sagrado para al menos tres de las grandes religiones monoteístas (judíos, cristianos, musulmanes) va más allá e indica: “pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”
Por lo cual nos queda claro el poder de la mujer, como aquella capaz de herir a la serpiente, y con ello todo lo que la serpiente pueda reconocerse en el transcurso de la historia y la literatura. Es la mujer, y no el hombre, el cobarde hombre que acusa a dios y a la mujer, quien tendrá el poder de herir a lo que es capaz de engañar, de sacarnos del paraíso. La mujer se vuelve el instrumento para alcanzar el equilibrio.
He acá de nuevo el sentimiento de parte del personaje que Arreola identifica en el inicio de su cuento. El hombre temeroso del grillete matrimonial, el hombre que tiene miedo al monstruo que representa la fidelidad, la vida en pareja, la voluntad de vivir con la mujer, porque los cientos, miles de saltimbanquis, hombres, mujeres, instituciones, construyen ese temor en la sociedad: No te cases, para qué. Solo acabará tu libertad. Para qué juntarte con alguien, solo has venido al mundo, solo puedes irte de este mundo. Y el personaje de nuestra historia, coge valor y decide volver por la migala.

Tres poemas de Pablo Guevara




LA GUERRA DE LOS HIELOS NO ES UNA GUERRA CUALQUIERA

                                                                                              “CUERPO NO HABEMOS”

     Aunque se ensayen miles de explicaciones descriptivas o
situaciones casi persuasivas... no hay difunto no hay fallecido
no hay detenido          NO HAY CUERPO HABIDO DETENIDO NON
CORPORA...

–«NO SABEMOS NADA NO PODEMOS SABER DE SU PARADERO PORQUE AQUÍ CON ESTOS NOMBRES QUE USTED SEÑALA (SR. SRA. STA.) NO TENEMOS NINGÚN DETENIDO NADIE CON ESAS SEÑAS ESTÁ REGISTRADO AQUÍ NO SEÑORA NO SEÑOR NO SEÑORITA NO JOVEN NO INSISTA NO TENEMOS ESOS APELLIDOS NI SEMEJANTES NI DIFERENTES HOMÓNIMOS O NO – NO INSISTA USTED SEÑORA NO INSISTA USTED SEÑOR ¿NO ENTIENDE USTED SEÑORITA? ¿NO ENTIENDEN USTEDES QUE NO PODEMOS DAR LO QUE NO TENEMOS? NO PODEMOS DECIR NADA A NADIE... SON ÓRDENES... ADEMAS NO FIGURAN AQUÍ
EN LAS RELACIONES...       NO SOMOS NOSOTROS LOS QUE HACEMOS LAS
LISTAS LOS FORMULARIOS LO LLENA EL OFICIAL Y LO FIRMA EL DETENIDO O LO FIRMAMOS NOSOTROS DANDO FE DEL DETENIDO Y AQUÍ NO ESTÁ EL SUYO
PORQUE POR EL QUE USTED PREGUNTA NO ESTÁ AQUÍ NO FIGURA ACÁ EN LA
RELACIÓN VÉALA USTED MISMA VAYA A OTRA DELEGACIÓN PORQUE AQUÍ SU
PARIENTE O SU SER QUERIDO NO ESTÁ... NO SE
ENCUENTRA AQUÍ... NO LO CONOCEMOS...

No los veremos nunca más aunque estén a pocos metros
de nosotros vivos todavía aunque sea sólo una cuestión de metros
de paredes de medio el abismo está ahí inmenso hueco negro
que se ensancha como un maelstrom especie de embudo feroz
gigantesco al costado entre el ser y el no-ser en sociedades que se
dicen modernas civilizadas que son también brechas insondables
en los glaciares por donde caen los andinistas o los alpinistas
hasta los guías himalayos más experimentados montañistas
por esos abismos inesperados que se reabren cada verano y
cada invierno se cierran precariamente además de las
avalanchas de nieve que borran en fracciones de segundo valles
con caseríos todo cambia de rostro de un momento para otro...

Así como un aluvión o wayco o huayco baja de repente
del Ande ola enorme pared desciende llena
de barro troncos y rocas gigantas y lo arrasa todo a su paso
todo desaparece en menos de lo que dura un suspiro...

Aunque esté detenido a pocos metros de usted
paredes de por medio o al fondo del edificio en el subsuelo
nadie le va a decir nadie le va a dar razón ni le van
a dejar ver a usted un centímetro o milímetro de su piel
todavía existente porque son órdenes superiores de la
superioridad no mostrar a nadie ningún detenido
quien entra ya no sale vivo por ningún motivo...

Ah esa testarudez de caprino que tiene el Poder en su testuz
testaruda que es tan trágico una vez comenzado a ejercer
sobre seres humanos no termina y sigue y sigue y sigue
con los que tanto amamos con quienes se crea amenazan
su permanencia y de quienes ya empezamos a sospechar que
desaparecerán y no reaparecerán nunca más como en ese poema
famoso de Edgar Allan Poe... «Never more»



QUIETUD EN EL POLO SUR

Son espejismos las ciudades
    no corren los trenes, nadie camina por las calles
    todo está en silencio
    como si hubiese huelga general
Pero porque todo está hecho para tu olvido
    y yo mismo dudo, si soy muerto o viviente
   tal vez ni mis brazos puedan cruzarse sobre mi pecho
   acostumbrados como estaban al contorno de tu cuerpo
Pero aunque no sobrevivirán muchas cosas
Y es cierto que mis ojos no serán mis ojos
   ni mi carne será mi carne
   y que Chile entero te está olvidando
Que se me derritan los ojos en el rostro
   si yo me olvido de ti
 Que se crucen los milenios y los ríos se hagan azufre
   y mis lágrimas ácido quemándome la cara
   si me obligan a olvidarte
Porque aunque hay miles de mujeres en quién poder
   alegrarse y basta un golpe de manos
   para que vuelvan a poblarse las calles
   no reverdecerán los pastos
   ni sonarán los teléfonos ni correrán los trenes si
   no te alzas tú la renacida entre los muertos
   ¡Despiértate tú, desmayada, y dime que me quieres!



GIRA EL BARCO HACIA EL CENTRO DEL GUIÑAPO DE SEDA DONDE EL GRAN VIENTO LE BUSCA LAS HILACHAS

   PARECIERA COSA IMPOSIBLE QUE UN GIGANTE marino acoderara
en los muelles del Callao se recostara allí – echara ahí
anclas en la rada   – en esos treintaitantos años
de nuestra contemporaneidad más abisal.. .

Al Callao le faltaban dragas para los barridos
de los diversos cúmulos / esos bancos de arenas remociones
de rocas inmensas de las cordilleras y fosas debajo temblando
¡nunca dejarán de hacernos cosquillas en los pies...
En la barriguita como a sus bebés queridos...

ELLOS los maravillosos trasatlánticos parecieran estar aquí
fuera de sitio o de lugar – parecieran no poder estar
aquí pasando un día aunque sea de enfilada como en
las películas tachonados de luces... o peces
celajes por el mar o por los platos
raudos vueltos pescados fritos...

Y al descender un buen día de la Westphalia o
La Renania septentrional en pez salmón del norte
el Westphalen se iba se iba volviendo cada vez más
y más enigmático al señalar impertérritamente el norte
que va al sur... (el norte magnético de su poesía) fue
la paradoja de esos años ser un pez de las aguas frías
que viaja al Mar del Sur para subir a contracorriente
los ríos costeros tras un mar de huaycos viene del Atlántico
al Pacífico Sur para ovar sabroso pez de entrambas aguas...

Y nada me asombra más ni nada menos que
que los hombres que nadan en el mar a contracorriente
como amantes peces trinitarios de las aguas
frias y tibias y calientes... y no mueren...

Ovando como ovó de golpe esas dos hueveras magníficas
casi  hermafrodíticamente...
   LAS ÍNSULAS... y ABOLICIÓN del joven-viejo Tiresias
y años después
  BELLEZA DE UNA ESPADA CLAVADA EN LA LENGUA /
  HA VUELTO LA DIOSA AMBARINA
del viejo-joven Tiresias

Con miradas desorbitadas del pájaro parado
sobre un árbol mitológico multicolor silbando
también en las cimas de las palmeras-rey de la avenida Arequipa
viendo pasar los micros ir volver ir volver ir y volver
    TAL MULTITUD FLUÍA SOBRE LA AVENIDA AREQUIPA,
     QUE NO PODÍA CREER QUE FUERAN TANTOS LOS QUE LA MUERTE ARREBATARA
[parafraseando a Eliot]

Ya no va mucho a la ciudad pero vuelve de la
ciudad de memoria atraviesa los aires él no llevó nunca
carteles publicitarios sobrevuela el Estadio Nacional solitario
algunas veces la Plaza Mayor de Gobierno
los Mercados Central o Mayorista y Minorista devela
enigmas que come la Esfinge ¿qué comerá una Esfinge?
¿secretos? ¿misterios? ¿vaticinios? ¿enigmas?
desciende en el santuario costero wari de Pachacámac
y todo parece volverse a veces locura locura

re-volver re-volver re-volver ¡revólver!



Pablo Guevara (Lima, 1930-2006). LibrosRetorno a la creatura (Madrid: Cooperación Intelectual, 1957. Segunda edición:Vivirsinenterarse, 2014 ); Los habitantes (Lima: La Rama Florida, 1965); Crónicas contra los bribones (Lima: Milla Batres, 1967); Hotel del Cuzco y otras provincias del Perú (Lima: Instituto Nacional del Perú, 1971. Segunda edición: Pontificia Universidad Católica, 2003); Un iceberg llamado Poesía (Lima, Eds. COPÉ, 1998); La colisión (Ópera marítima en 5 actos) (Lima, 1999; obra en cinco volúmenes: Acto primero: Un iceberg llamado Poesía, Acto segundo: En el bosque de los hielos, Acto tercero: A los ataúdes, a los ataúdes, Acto cuarto: Cariátides, Acto quinto: Quadernas, quadernas, quadernas) (Lima: Eds. COPÉ, 1999);  Hospital (Lima: San Marcos, 2006. Edición bilingüe: San Marcos, 2010). Hacia el final. Homenaje a Pound (1992- 2001) (Lima: San Marcos, 2007), Mentadas de madre (Lima Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2008) y Tren bala (Lima: San Marcos, 2009).

NÚMERO 14 DE HOSTOS REVIEW DEDICADO A SIETE ESCRITORAS LATINOAMERICANAS/ LATINAS DE ORIGEN JUDÍO EN LOS EE.UU.

Marjorie Agosín, Magali Alabau, Ruth Behar, Alicia Borinsky, Carlota Caulfield, Susana Chávez-Silverman y Achy Obejas son las siete escritoras que integran el número 14 de Hostos Review/Revista Hostosiana, publicado por el Instituto de Escritores Latinoamericanos de Eugenio María de Hostos Community College de The City University of New York. 

Bajo el título de  Gestos de la memoria: Siete escritoras latinoamericanas/latinas de origen judío en los EE.UU., este número bilingüe (español-inglés) tiene como editora invitada a la poeta cubana Carlota Caulfield, W. M. Keck Profesora de Escritura Creativa en Mills College, California.

En su introducción, la profesora Caulfield afirma que “Gestos de la memoria presenta un rico mosaico de poemas, poemas en prosa y textos de poética-ficción
autobiográfica. Entre los temas fundamentales de los textos aquí incluidos se encuentran la memoria familiar y personal, la búsqueda de la identidad, la exploración del ser, la sexualidad, las incertidumbres históricas y políticas, los viajes y las diásporas. Todas las escritoras incluidas en esta antología pertenecen a diferentes diásporas. En general, sus colaboraciones se refieren de forma directa o indirecta a su herencia judía ashkenazi o sefardita. Ellas hablan de sus diversas genealogías, cuestionando, en algunos casos, discursos de poder desde perspectivas feministas. Todas logran ofrecernos, con extraordinario lirismo en algunos casos y con humor agudo en otros, experiencias únicas y reflexiones sobre identidades personales y culturales”.

Gestos de la memoria incluye una bibliografía escogida sobre las autoras. Sus textos aparecen en el idioma en que fueron escritos. Sin embargo, las contribuciones en español se acompañan de sus traducciones al inglés. También hay textos caracterizados por un mestizaje linguístico en inglés-español. Al final de cada selección por autora, se incluyen notas biobibliográficas sobre las mismas y sus traductoras.

Auspiciada por la Oficina de Asuntos Académicos y dirigida por el escritor peruano Isaac Goldemberg, Profesor Distinguido de Hostos Community College, Hostos Review/Revista Hostosiana tiene como objetivo el tender puentes entre los intelectuales y artistas latinos, latinoamericanos e iberoamericanos que residen en los Estados Unidos y aquéllos que viven en América Latina, España y otras partes del mundo.

Para mayor información, escribir a igoldemberg@hostos.cuny.edu y para leer el número ingresar a este enlace:

lunes, 1 de enero de 2018

Recuento 2017, por Darwin Bedoya, Willy Gómez Migliaro, Bethoven Medina y Roger Santivañez

Preguntamos a cuatro escritores (uno del sur, otro de Lima, uno del norte y otro que vive en el extranjero): ¿cuáles fueron sus poemarios favoritos del 2017? y estos son los resultados:

Darwin Bedoya (Puno):

1. El vaquero sin agua en la cantimplora (Librería Inestable) /  Rafael Espinosa
2. Y un tren lento apareció por la curva (Ay del Seis editores) / Maurizio Medo
3. Lírico puro (Hipocampo) / Willy Gómez Migliaro
4. No siga ese pájaro (Paracaídas) / Martín Zúñiga
5. Diccionario elemental (Paracaídas) / Miguel Ángel Sanz Chung
6. El borde / Jimmy Barrios
7. Música para monstruos (MVXO) (Paracaídas) / Rafael García Godos
8. Noche en velas / Luis Pacho
9. Placlitaxel (Paracaídas) / Mario Morquencho
10. Starfuckers (PBC) / Jorge A. Castillo

Willy Gómez Migliaro (Lima):

1. Hedores y los tratados de la perdedora (autoedición) de Fiorella Terrazas, ambas plaquettes conforman un corpus cuya poética es el centro de una ciudad caótica y cuya protagonista lleva a cabo su sobrevivencia, sin queja, solo un canto de resistencia.
2. Luego la reedición de un libro indispensable en nuestra poesía peruana Prueba de galera (Paracaídas) de Rosella Di Paolo. Creo que nos ha permitido conocer una poética potente de los inicios de una autora a la que debemos seguir y estudiar.
3. Bodegón (Vallejo & Co.) de Enrique Verástegui, que aunque, sean poemas reunidos o dispersos, hacen de este artefacto un fresco de la poesía de uno de nuestros más grandes poetas vivos.
4. Wañupaycha/Partothötröl (NY, Sudaquia) de Alberto Valdivia Basselli un original thriller o cantata sobre masacres y desapariciones.
5. Rodolfo Hinostroza (Poesía completa, Lumen) Un clásico de nuestros tiempos. Alta poesía escrita en lengua española después de César Vallejo.

Bethoven Medina (Trujillo):

1. Espíritu de los ríos (Caja negra) de Marco Martos
2. Vide Cor Tuum (Perro de ambiente) de Juan de la Fuente Umetsu 
3. Fragmentos de una alabanza inconclusa (Colmillo blanco) de Eduardo Chirinos
4. La poesía nos une, 50 poetas del Perú (Carpe Diem), selección hecha por Marita Troiano.
5. Mario Florián-Homenaje Centenario, por  Gobierno Regional Cajamarca

Roger Santivañez (Filadelfia):

1. Materia oscura (Intermezzo tropical) de Carlos Villacorta
2. Música para monstruos (MVXO) (Paracaídas) de Rafael García Godos
3. Showman (Aletheya / El pasto verde records) de Braulio Paz
Y aunque salieron en 2016:
4. Memorias del rayo (Plectro Editores) de Marina Irkalla 
5. Mínima celeste (Transtierros) de Katherine Medina Rondón 
6. Feelback (Editorial Sub25) de Valeria Román

Nota de edición (Paul Guillén):

Aparte de los libros mencionados apunto la hermosa edición mexicana de Balara / Asgard & otros poemas (Dharma) de Roger Santivañez; el híbrido Block d-001 (PBC) de Jules Vert; los trabajos de dos graduadas de la Maestría en Escritura Creativa de San Marcos: Manifiesto (Bardoborde Editores) de Lourdes Rojas y Matrimonio Igualitario (autoedición) de Melissa Ghezzi. También las reediciones de Norcorea (Editorial Sub25) de Kevin Castro, Perú (Hanan Harawi) de Teresa Orbegoso, Hablemos de mí mientras las hormigas devoran el sol (Editorial Sub25) de J. Estiven Medina Ortiz. El primer poemario de Katherine Estrada, Intrarrevolución (Hanan Harawi), y las plaquettes La psicoputa (PBC) de Liz Matta y La trama continúa (Editorial Sub25) de Josué R. Hipolo.

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...