jueves, 15 de abril de 2010

PRESENTACIÓN DEL LIBRO Cartas de amor para una alumna DE DORA VARONA

El volumen recoge la correspondencia entre el escritor peruano Ciro Alegría y su esposa la poeta cubana Dora Varona.

Continuando con nuestro ciclo de presentaciones de libros, la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash 207, antigua Estación Desamparados) presenta la más reciente obra de Dora Varona, Cartas de amor para una alumna.

Dora Varona Gil, es una poeta cubana, que siendo estudiante en 1956, conoció a Ciro Alegría. Ambos se enamoraron y contrajeron matrimonio el 25 de mayo de 1957 y fue Dora quien lo acompañó hasta el fin de sus días. La poeta se convirtió, también, en editora de la obra del escritor indigenista y en su más cercana biógrafa. Y actualmente es fundadora y presidenta de la Casa de la Cultura Ciro Alegría.

En Cartas de amor para una alumna (URP, Editorial Universitaria, 2010), encontramos un hermoso intercambio epistolar que es matizado por la narración de Dora Varona, protagonista de esta historia de amor. Se encuentran además fotografías y documentos que nos develan datos de la vida privada y literaria de los amantes.

La presentación se realizará el viernes 16 de abril, a las 7 p.m., en el auditorio de la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash 207, Centro Histórico de Lima, Antigua Estación de Desamparados). Acompañarán en la presentación a la autora: Iván Rodríguez Chávez, Rector de la Universidad Ricardo Palma; Karen Calderón Montoya, Directora de la Casa de la Literatura Peruana; y Rafael Vásquez, representante de la Comisión Especial del Centenario de Ciro Alegría del Congreso de la República.

martes, 13 de abril de 2010

EXTRACTOS DE LA NOVELA "CAMBIO DE SENTIDO" DE MAR GÓMEZ GLEZ

La primera vez que vi a la doctora Farazzo venía acompañada de mi abogado. La doctora me dio la mano sonriendo y no se sentó hasta que nos dejaron solos. Tenía una sonrisa poderosísima, como de acero. Con esa sonrisa había ganado muchas batallas. Lo que más me admiraba de la doctora no eran sus conocimientos farmacológicos, sino su imperturbable sentido común. Atravesó el país para examinarme; era una de las pocas psiquiatras forenses de Francia que podía hablar conmigo sin necesidad de intérprete. Me explicó quién era, se interesó por mi salud y por cómo me adaptaba a la vida entre rejas, a lo que yo repuse que precisamente procuraba no adaptarme porque esperaba salir en cuanto se aclarasen los hechos.

-Tengo que hacerle un cuestionario escrito –me dijo-, es un requisito oficial. Quiero que lo conteste rápido, porque lo que nos interesa a los dos es que termine cuanto antes y hablemos.
No perdió el tiempo en rodeos y en cuanto dejé el lápiz en la mesa recogió los papeles.

-¿Sabe, usted, porqué le han encerrado? –me preguntó.

Contesté que sí. Me acusaban de robo, de lesiones y de homicidio. Sin embargo, aunque no podía negar cierta participación en los hechos, yo no había cometido ningún delito, porque mi implicación era circunstancial.

-¿Qué quiere decir con eso?

-Que las casualidades han tenido un papel mucho más importante que mi voluntad.

-¿Podría explicarme el significado de la palabra “voluntad”?

Después de un rato le respondí que no, que no podía, que debería preguntarle a un filósofo. Lo único que podía decirle era que en la vida hay veces en que las circunstancias te obligan a hacer cosas que nunca hubiéramos concebido en otro escenario cualquiera. La doctora apuntó mis palabras y me prometió que nos seguiríamos viendo para que le contara detalladamente mi versión. A partir de entonces, Farazzo me visitaba al menos dos veces por semana.

***

Todo el público se había fijado en su belleza blanca, blanquísima, como si fuera espuma, y nos animó que tuviera un papel más largo. Llenaba el escenario con su sola presencia. No nos perdíamos ni un movimiento; evocó la playa cubierta de fuel. Podría decir que era una danza o, mejor, una pantomima, la verdad es que no lo sé. Me siento incapaz de volcar su actuación en palabras. Sólo sé lo que ella nos hizo experimentar con su cuerpo y un juego de sonidos. Así relatado parecerá algo extravagante y exiguo, pero allí, en su presencia, realmente suspendimos las barreras. El alcatraz casi no podía mover las alas porque las tenía cubiertas de fuel. Se notaba que le pesaban demasiado. Intentaba mantener el equilibrio, pero continuamente se balanceaba sin control de un lado a otro y desde el principio supimos que no iba a salir del lodo. Estábamos presenciando su agonía. Una ola arrastró hacia esa playa una nueva capa de hidrocarburo y Null se quedó pegada. Era inútil luchar contra la mancha. Perdió la vista; casi no respiraba. Abría su pico enloquecida e intentaba aspirar algo de aire. Murió luchando. Tras unos segundos de silencio, aplaudimos. Creímos que se trataba de un homenaje de la compañía a la tragedia del accidente petrolero. Teba y yo esperamos para felicitar a la chica. Null no reparó ni en nosotros ni en nadie, y era maravilloso poder observarla sin que le importara, ¿cómo se puede tener esa piel? La naturaleza es así de injusta; es imposible no honrar la belleza. Ahora sé que no eran precisamente los nervios del estreno lo que la mantenían atontada, sino algo mucho más terrible. Siempre recuerdo aquel día de teatro en blanco y negro, como si estuviera en una película de Theodor Dreyer con Falconeti deslumbrada por los focos interpretando a Juana de Arco. Pero en este caso no hubo interpretación. Mostró su locura a pecho descubierto y lo seguiría haciendo noche tras noche; escandalosamente vulnerable, sin que nadie se diera cuenta.
***
Mar Gómez Glez nació en Madrid (España) pero actualmente reside en Nueva York. Es autora de la novela Cambio de sentido (2010), la obra Fuga mundi (2008) y el libro infantil Acebedario (2006). En 2008 recibió el Primer Premio de Relato del Certamen Arte Joven Latina y en 2007 el Premio Beckett de Teatro. Ha sido becaria en el área de creación en la Residencia de Estudiantes (Madrid, 2005-06) y recientemente participó en la Residencia Internacional del Royal Court Theatre de Londres para dramaturgos emergentes. Estudia el doctorado en New York University y colabora con el programa de Escritura Creativa en Español de esta misma universidad.

Cambio de sentido:
Cambio de sentido
es una novela corta que tiene como trasfondo el desastre ecológico que supuso el hundimiento del petrolero Prestige junto a la costa cantábrica. Su protagonista, Pablo, se embarca en un doble viaje: El primero le lleva de Madrid a Bretaña, tras la pista de dos fugitivas, y el segundo hacia sí mismo. Con la ayuda de la doctora Farazzo el narrador de Cambio de sentido irá enderezando sus recuerdos y asumiendo las consecuencias de lo vivido.

Amanecidas violentas de mundos: por los mundos de José Pancorvo…”porque todos los mundos son espejos” por Gustavo Reátegui Oliva

En este su quinto libro integral José Pancorvo el gran poeta del s xxi peruano; y mundial, crea y revela otro mundo en el que se sienten muy bien integradas todas sus otras poéticas, sus otros estilos, sus otras voces, otros yoes, un yosotros orbis y atemporal signado y transido de una cualidad supratemporal: mística. Dividido en 4 partes como cánticos a las 4 direcciones del ser el poemario se divide en Canciones a la Eternidad Violenta, Estados Unimismados, Amanecidas Reaccionarias, Satánicas, Vulgares, Hieráticas y Mundiales y se cierra o se abre según se vea con las Amanecidas Del Imperator Inca Rey En La Plaza De Armas De La Ciudad De Los Reyes. Un total de 68 poemas alucinantes por decir lo menos.

En estas Amanecidas Violentas de mundos (Lima: Sol negro editores, 2009) se ha mixtificado en grande: el vate propone una época de advenimiento de lo sublime, espiritual y verdaderamente beneficioso para el ser, la tradición sincrética originaria-occidental es abordada desde un limpio humor; echando mano de monstruos, ángeles, dioses homologados, contraditios de lo políticamente correcto, oráculos, espejos, dobles, voces surrealizantes y hábitos de vanguardia, apoyado en mitos; el poeta va desenrollando un mundo de atmósfera punk rock con fugas de huayno en griego, aymara, francés o quechua.

ESTE ES EL REINO donde vuelan juntos wuamán, gavilán o cernícalo, águilas bicéfalas. Canciones violentas en sus implicancias íntimas, anodinas, extraordinarias:
“Los animales tus idiomas, la tierra tu balanza, el espacio tu adivinanza, el tiempo entre dos respiraciones, y yo ni tu fantasma”. (Canción de las Apariencias, p.18)

Ya lo ha señalado la crítica y aunque es ocioso volver sobre lo mismo, iré citando aspectos de sus obras que se encuentran aquí en estas Amanecidas…un equilibrio y un ritmo muy sugerentes, y es que lo obvio, lo que salta a la vista y al entendimiento en las obras de José Pancorvo es:
Que es un arte poética inimitable:
“nuestros los miles de universos, todo en diamante puro y ya no hay nada, pobre que ver: todo más que luz, y nada oscuro en lo que miro: puro deslumbre sin intersticios: no llevo ni seis lucas pero tengo todos los mundos en el bolsillo y un sencillo.” (Canción del Matrimonio por Amor, p.19)
“…muy el cráneo de meditación” (Canción En Taxi Cristalino, p.25)
Inclasificable:
“ …flameando en paracaídas, en este amanecer mundos, abro tus espejos con tu Esplendor…” (Caja De Relámpagos, p.24)
“…Frente a volcanes ventrílocuos cuando las columnatas, se sacuden estatuas jurídicas y en el teatrín de la duda, los intestinos hacen jeroglíficos en el satín del hidrógeno y prédica el sarcófago feliz como robot…” (Cambio De Piel Mundial: Primer Día, p. 50)
“águila evidente y vidente que alucina con cielo, la Edad Media sol en semilla profética, y vuelve ahora un vulgo más bello aún y sagrado, la lengua y sed dorada, el vulgo águila, ya en vuelo temprano hierático.”(El Vulgo Más Bello Del Mundo, p.45)
“eternidad:
me mudo de quilca a villa maría del trinufo
pero el domingo es un día especialmente peligrosísimo
que anaranjado incita a ser reaccionario” (El Poema Más Peligroso del Mundo, p.38)
Múltiple:
“mi hemisferio dorado inca, mi hemisferio izquierdo rey, mi tálamo emperador, sin noticias ni lugares ni rutinas, trepan el cosmos muyuntin, el eco de mi corazón heroico, y en el continuismo sublime, no pienso, no deseo, no dudo, no recreo, no ambiciono…y en el arte del no-espacio sin escalas, mi residencia-templo: ondulo hasta cuando no existía, y adoro en el Corpus Christi: nada de bienes menores, la afinación de mi exorcismo se sublima” (Extáse Imperiale, p.68)
Vitalista: su poética es algo así como un tonificante espiritual, trayendo desde muy lejos dentro nuestro algo de los orígenes arcaicos:
“Llega el Rey de los glaciares comiendo su pan a jaguares” (Au Point Du Jour Á La Place, p. 56)
“Así chaymantapacha se pasa la vida incarreal, así se pasan la vida y la noche y la espada bíblicamente” (Extáse Biblique Du Roi Inca, p.62)
“Poesía del Perú sorbo tu plata en esta procesión a las orillas que se llevan ánimas eres una transparente Coropuna como un sol náufrago saliendo del lago cuando me bendigo con tu sangre ráfaga” (Charme De La Poésie Du Gran Pérou, p. 67)
vox profundamente en lince espuma luz! Callao-Collao brisa mochica-dominica, con Emoción Salomón Vox! (L’Inca Diego Sayre Túpac Au Palace De Lima, p. 59)

Este gesto; se actualiza con cada obra como con cada escalón de una misma escala (la escala de Jacob?) que juega con el contexto la situación del tiempo y sus subtextos, refundiendo citas, jugando con los epígrafes.

Cada libro suyo es una indagación y una búsqueda de lo que se ha dado en llamar peruano. Siempre se ha dicho que no tenemos una identidad, es gracioso, pero siempre lo escucho, a José estoy seguro que no le causa gracia ninguna, pero se ríe y transfigura esa molestia en un genial poema híbrido del ahora y otro tiempo. Siempre en transición, en cambio, jugando y arriesgando en cada poema, en cada libro.

En un mismo verso conviven en maridaje musical y perfecto oído del concepto una jerga y una elevada idea, un arrastrante gag propio de Chaplin pero traducido a palabras para ser manducado por el hipócrita, desasnado, lector:

VULGO CRISTALINO
Oh cuánto aprenderás en esta escuela,
religión pura, dogmas verdaderos,
gobierno prudencial, profundo estado,
política divina! Góngora.

Los monstruos invisibles chinean a través
de la composición de los músculos y órganos
y manyan perfectamente cada músculo
cada hueso y cada jugo

y en la Avenida Brasil pueden ver el proceso
del helado de vainilla y los barquillos
en el esófago etc etc

los monstruos invisibles
saben que todo alude a otra cosa
y se atormentan oscureciendo la Av. Brasil
y cranean una lenta venganza
contra los humanitos recién bautizados.

(Amanecidas Reaccionarias, Satánicas, Vulgares, Hieráticas Y Mundiales, p 40)

Y si antes, en poemas como Gran Ofensiva Seraf (Profeta el Cielo, 1997), el poeta más que proponer; invoca la aparición en esta realidad de lo sacro – en este caso un ser angélico, pero a diferencia de por ejemplo Rilke, aquí el vate alegre se yergue de sólo imaginar la fuerza en creación destrucción que significaría tal aparición extraordinaria, y nos recuerda a William Blake en este aspecto: se siente vivo, desea ferviente asistir a un nuevo tiempo de grandeza humana; aunque esto importe una gran penalidad-, en el aquí y ahora.

Esos poemas eran escasos porque en sus libros anteriores el énfasis estaba puesto en lo místico, era lo místico en revelación manifestándose así mismo en diversas formas, sea mediante sonetos, la espacialidad de los versos en la página jugando con la poesía visual, la poesía concreta, y la dislocación del lenguaje para acceder o sugerir el acceso a la dimensión hierática.

En varios poemas, -los más humanos a mi entender, porque privilegian los sentimientos sin desmedro del pensamiento original a que nos tiene acostumbrado-, hay un humor racional, una ternura casi infantil, y ya en estos tiempos y a propósito de su libro más experimental: Estados Unidos Celestes (Editorial Hipocampo, 2006), el poeta ha ido encontrando una zona de integración entre planos de significación y sus estilos varios. Desde la realidad real, partiendo de su experiencia personal (Ortega y Gasset), lo cotidiano y su análisis paralelo a los acontecimientos, le permiten al vate abrir puertas para que ingresen sutilmente o a veces abruptamente, niveles de significación inesperados que desconciertan a primera impresión pero luego siguiendo el hilo desenrollado por el autor comprendemos que está aludiendo a lo eterno y sus conexiones.

Ensayaré entonces una estructura hermenéutica de su arte poética, esperemos bien lograda; si es dado.
En sus poemas:
EL YO POÉTICO parte del ciudadano Pancorvo para aludir siempre o casi a su múltiple alter ego: un yosotros heroico (mítico-místico-cívico).
Su Tiempo es fuera del tiempo. Ora posmoderno ora, atemporal, y EN EL TIEMPO POSMODERNO, que según esta poética, post infernal no será, porque su poder ¡”es más maldito”! –grita la Seraf: SE FUNDEN COTIDIANEIDAD EN DEIDAD VERSIFICANTE.
Lo trascendente entonces, se integra en el poema y convive con la realidad más prosaica. EL POETA DEVIENE INSTRUMENTO TRASCENDENTE:
“…el fundador del día, es el que está por salir: el reaccionario restaurador de la luz” (Le Grand Poéte Reactionnaire, p. 37)
Tomemos como muestra “El Poema Más Peligroso del Mundo” que está dedicado a la poeta Melissa Patiño, es como si el poeta dijera pensara y versara, que la tradición se vitaliza se funde crece y renueva en cada nuevo poeta que se enfrenta y es valiente de esgrimir arte en el Perú: como siempre el poeta parte desde la eternidad para referirse a la celebración de un onomástico, el tránsito en la ciudad, un poema que recuerda a los poemas “prosaicos” de su gran poemario primero, “Profeta El Cielo” :

EL POEMA MÁS PELIGROSO DEL MUNDO:
A Melissa Patiño

eternidad:
me mudo de quilca a villa maría del trinufo
pero el domingo es un día especialmente peligrosísimo
que anaranjado incita a ser reaccionario
los otros días especialmente preligrosísimos
y avispones
son el lunes el sábado el martes
el viernes el miércoles y el jueves
y más aún si es un cumpleaños limonado o soñado

solo una semana para ir a verte en tu mesa tendida
y una vida aunque sea muy larga
araña como una sola azul semana:
lunes-martes-miércoles-jueves-viernes-sábado-ya

dentro de una semana pálida peligrosísima
me mudo al otro barrio
(me mudo de noche a tu barrio
De bancas y caramelos:
y con tu lápiz de labios
dibujas eternos cumpleaños
en mi calaverita ploma)

Hay mucho por decir de un poeta que escribe versos a un Ejército Peruano desacreditado por sus mandos más recientes; pero que a ojos vista de un observador con vocación (a)histórica como el personaje que nos ocupa; no ha perdido un ápice de su Gloria vertida en campos de lágrimas y valles de sangre, de su mismo árbol genealógico además.

Sus ancestros se la jugaron por el país en su propia piel; a ellos y a sus representantes en este tiempo, escribe (“Soldados del Sol –Épica Para Las Juventudes Voluntarias”, Ediciones Cultura Peruana, 55pp. 2003) un poemario de distribución casi restringida y secreta entre miembros de las Fuerzas Armadas, que no está considerado dentro de la bibliografía oficial del autor y que aquí aprovechando este espacio de Letras.s5 –en calidad de primicia-, quisiera darme la libertad de la justicia y reproducir, con perdón del autor, uno de esos poemas para que se vea cómo el poeta, trabaje sobre el tópico que fuere siempre abordará el hecho poético desde la mística heroica de un soldado que participa de un “espíritu de cuerpo” conformado por los mejores valores depositarios del Bien Común además de un gran coraje y valor; que como se dice marcialmente, le hacen versar: “como un solo hombre”!

DESDE NIÑO QUERÍA LLEVARTE
Desde niño quería llevarte,
mi uniforme del Sol del Perú
Desde niño alumbraste mis ojos
con tu aurora de puro valor.
Cuando al fin tus emblemas me puse
me alumbró lo mejor de los siglos
en tus rayos de fúlgido honor.

No hay más noble y enérgico atuendo
que el brillante Uniforme del Sol.
No hay palacio más áureo que el alma
cuando brilla de honor ante Dios
Juventud Militar del Perú:
hoy alzaste en tu épica alma
Un palacio de oro y de Sol.

Me elevó mi uniforme solar,
volaré como alado de acero
avanzando a la gloria marcial,
como tú, el inicial voluntario,
tú que sigues venciendo a Satán,
¡San Miguel, celestial juventud,
¡San Miguel, astro y rey militar!
(Soldados Del Sol, “Desde Niño Quería Llevarte”, p.9, Ediciones Cultura Peruana, 55pp. 2003)

Recientemente un crítico ha dicho de este libro “Amanecidas Violentas De Mundos” que cae en ciertos “excesos”.
Me resulta gracioso y me pregunto si es que realmente estarán leyendo los libros previos de José Pancorvo; para mencionar algo así en un autor cuyo arte poética consiste en tratar de lograr el acceso o la traducción, de epifanías o estados extáticos a palabras.
Pues parece más un despropósito que un reparo con afán constructivo, parece más una mezquindad que fe de la buena.
En fin, a mí me gustaría que se remitiesen al ya mencionado líneas arriba: “Estados Unidos Celestes” su anterior poemario.
Para que se imbuyeran de su estilo dislocado in extremis, su estilo en plasma, y luego volvieran a estos poemas más equilibrados, más mundanos si se quiere, y que sientan cómo el poeta se ha vuelto uno más, aunque siempre consciente de ser un instrumento creador de la Deidad, en él se dirá Cristo; sin embargo el poeta respira el aire del tiempo y rinde respeto a los antiguos ancestros y deidades.
Todo pensado o sentido para conmover a sus compatriotas de ir por una puesta en valor de lo peruano, pero no desde la superficie solamente, sino desde los ríos profundos, desde el interior de la materia, un llamado al alma nacional que habita en cada cual que se precie de ser peruano.
Es ese mismo espíritu cívico de unidad nacional equilibrada lo que nuestro poeta quiere transmitirnos en sus poemas últimos, un diálogo más íntimo y amical. Y cómo no mencionar ya cerrando este comentario, que si los intereses del autor parten desde nuestras tradiciones, asimismo éstos van a fundirse a lo arquetípico común a todos los pueblos y naciones humanas.
Como ya se dijo líneas arriba José Pancorvo es uno de nuestros poetas más interesantes y exquisitos, un poeta que pone en evidencia constante libro a libro que el trabajo de todo artista, de todo poeta, está más allá del tiempo y de la historia. Dejando constancia siempre de su paso, su peso específico, de su elaborado lenguaje:
Un hablar de lenguas en crisoles, de razas integradas canciones, violentas canciones para un nuevo mañana: Porvenir…y una pregunta:
“eternidad ¿existió el mundo?”
(Canción De La Vagancia Transparente, p. 21)

Fuente: Letras.s5

Orange Ode de Raúl Heraud por Miguel Ildefonso

Orange ode (Mesa Redonda, 2009) parte del cuestionamiento del propio conocimiento, del que nace de la experiencia; es la crítica a la realidad: “Tú creíste que el mundo era sólo vértigo anquilosado en la piel/ música líquida/ pabellón psiquiátrico donde todavía destruyen las/ enredaderas/ de tu mente/ el grito desgarrado de tu carne”. Es un mundo apocalíptico donde no se permite la utopía: “tú creíste remar hacia un infinito océano de esferas/ y sólo muertos has encontrado (…) qué esperabas del acto final/ acaso la redención del hombre/ o tal vez el clásico desenlace/ de tus torturados sueños infantiles/ donde interpretabas humanamente/ tu trágico arcano”. Es un lugar asfixiante donde habitan personajes perseguidos por la realidad: “puedo verte huyendo con traje de demonio/ máscara acorde con tu paranoia/ con los fantasmas que cobran vida tras tus infinitos desvaríos”. Es la representación del mundo como manicomio, diálogo y confrontación con el otro: “Frágil Dios,/ cuando la parábola del niño y su madre muerta te alcanzaron/ tras esa nube psicotrópica/ de sueños obsesivos/ tu vida discurría sobre una especie de danza mortecina/ lejana”. Aquí el cuestionamiento es radical, en donde el propio poeta se interpela: “ahora, dime Raúl/ quién/ eres/ tú…?”. Raúl Heraud, en el presente libro, hace del manicomio metáfora de un mundo posmoderno en donde estamos negados a lo trascendente: “Dédalo no volvió a alzar vuelo/ aunque el arte de fungir inmortalidad/ lo haya llevado a extremos inimaginables (…)”. Desde los años noventa se habla de “el fin de las utopías”; vivimos en un mundo enajenado, alienado, en un torpe teatro de marionetas a los que se les han roto los hilos: “efímera y frágil es la condición humana/ compulsivo y salvaje todo cuanto es/ y existe…” El poeta trata de encontrar el punto de equilibrio, la razón de nuestro delirio de existencia: “Me avergüenza ver tras la ventana del panteón/ y saber que aun sigues ahí/ riendo con la carcajada aguda/ de quien tiene la mente en cualquier lugar”. Dicha búsqueda lo conduce al mundo exterior, a indagar en la historia, las causas: “los años fueron esos invisibles agentes/ traficantes de sueños/ saboteadores de tu terrenal misión/ salvaguarda de almas heridas/ de desahuciados poetas urbanos/ Cristos sin nombre que como tú/ soñaron con la Primavera de Praga/ el Mayo Francés/ la Revolución del Ejército de Liberación Nacional/ en el 63/ y volaron hasta el World Trade Center/ Kosovo Basora y Bagdad/ en el mismo vuelo de Hiroshima/ Managua/ y Vietnam del Norte…/ desde el precario teatro de la sinrazón”. Entonces no hay redención, somos seres irracionales, construimos nuestra propia destrucción. La historia fluctúa entre eros y thanatos; pero la poesía escapa de la historia, funda su propia historia: “me refugio en lo que me queda de hombre/ para no tener fe/ y sólo reconocerme en la incertidumbre y la circunstancia/ porque de eso esta hecha mi vida/ armadura de carne y hueso/ que construí/ para asesinar a Dios.” Orange ode, aparte de su originalidad, demuestra la excelente capacidad de Raúl Heraud para penetrar en la complejidad humana, y, desde allí, explorar en las averías del mundo.


Good morning cruel world

Tomo el autobús,
lleno con gusanos los orificios de mi fe
peino mi pobre calavera
con la risa lunática de los cuervos
me deshago del Cristo de dos caras
escucho los quejidos del asfalto
el llanto de las aves pútridas en la mañana
me detengo en el bar andrógino
donde las resacas se curan con muerte
dejo por fin mi compulsión y mi hebefrénico rostro
después de la segunda botella
me olvido de Ginsberg
de las prostituidas imágenes beatificadas
de la patética venta de salvación al más alto precio
de la terapéutica post mundo donde el cadáver tiene la razón,
hay más seres humanos de los que imaginé en este paraíso de dolor,
inundan el lugar con su peste
abren camino a nuevas muertes
arrastrando sus arrepentidas manos hacia dios
bailan la danza macabra del perdón
yo los conozco
los tengo entre mis manos todos los días
lidiando con sus paranoias
sus monstruosidades
les digo lo que quieren oír
me entregan sus sórdidas almas despojadas
muertos o desahuciados
yupis patafísicos
fascistas sexuales
son saludables y gentiles criaturas
como el hombre que cura sus males en horrendos altares
como el señor de las miserias infinitas
son felices cuando no bondadosos
y es mejor
que se los lleve la muerte
así…

El amor como sentimiento de extrañez y de rechazo. Parte Uno, Parte Dos, Aparte, Sin Parte de Enrique León por Salomón Valderrama

El drama de Maldoror es el drama del hombre, todas las contradicciones, todo el hormigueo de imágenes, todas las metamorfosis, toda la crueldad y toda la desesperación, no han sido acumuladas sino para levantar este retrato del hombre y de sus fantasmas, los que él ha sacado de su propia materia, para perseguirle y para acosarle y los que tienen tan perfecta afinidad con él mismo.
Emilio Adolfo Westphalen

Enrique León en su poemario Parte Uno, Parte Dos, Aparte, Sin Parte (Esta no es una puta editorial, 2009) habla del amor. Pero no del amor en remolinos de cursilería, sino del amor como sentimiento de extrañez, de rechazo y de vacío: parece preguntarse sin fuerzas en Parte Uno: ¿qué es esto que siento o que sentimos multiplicados o divididos? ¿será amor? Pero no lo dice (es decir: no lo grita) en la cúspide de algún amor, a la manera de César Moro (intergaláctica, de origen, de guerra), Francisco Bendezú (de torrente pero de idilio que esfera la piedra deforme como escultura delicada), Pedro Salinas (de construcción, de algún resplandor en que yace atravesado el infinito) o Róger Santiváñez (de asco, de feliz degenerado que viola la ciudad podrida hecha virgencita en Cor Cordium), parecen sus palabras distantes de algún sentir; hay algo seco y frío en esta escritura declarativa. Parece estar de acuerdo con el poeta lusitano Eugenio de Andrade cuando habla de lo gastadas que están las palabras en ‘Adios’: Ya gastamos las palabras. / Cuando ahora digo: amor mío, / ya no pasa absolutamente nada. / Y entretanto, antes de las palabras gastadas, / tengo la certeza / de que todas las cosas se estremecían / con sólo murmurar el nombre tuyo / en el silencio de mi corazón. Erie, su impronta va hacia otro lado, él mismo parece responderse cuando dice en ‘para callar’: he caminado he sonreído / he poseído la locura // (a veces creo que de nada he vivido) // pero hallo mi voz por un instante / para callar para callar / y no decir y no decir // te amo (además, hay que observar que el, te amo, está en una grafía mucho más pequeña, como si no quisiera decirlo). Está la imagen latente del rechazo, cuando dice en ‘deja que salga el sol’: vete ahora que tanto te amo / para no odiarte con los años. En Parte Dos, las fuerzas cambian, existe una libertad a pesar de la extrañez, se acepta y se hace el amor o se eleva el sexo y se valora la entrega del cuerpo en pos de apartar la soledad física: y morir y hacerte el amor / y hacerte el amor muriendo / y morir haciéndote el amor // después de todo (en ‘aquiescencia’); parece que se valora una caricia tanto como el vuelo obscuro del amor cuya meta parece ser la muerte: culminación perfecta de los amantes románticos. Sin Parte, en cambio, resuma el principio o el final de la acción amatoria o sexual que se asocia a la madre y al padre, que son, después de todo, el origen de este “extraño” ser que ama, que quiere amar, y que no lo dejan, por considerarlo una especie de deformidad. Sin Parte, es el desenlace, la gloria, a pesar de todo. La aceptación que clavetea en poesía, en otra poesía para integrar las partes: a la búsqueda de huellas de manos felices y de / garabatos de niños artistas.

No se debe pasar por alto que Enrique León con su poemario Parte Uno, Parte Dos, Aparte, Sin Parte, enriquece el rico hacer del amor homosexual, hecho poético que lo liga a Queridolucía (Esta no es una puta editorial, 2007) de Rafael García Godos (la acción de marginar está emparentada a asociar nuestro temor o asco a lo culminante y así la segregación para un color de piel o para una opción sexual yace en que se visualiza instantáneamente esta fijación por aprendizaje impuesto por los padres, sitios de diversión, las instituciones educativas o por ese pavor de ver en espacio abierto la cópula homosexual, polisexual, grande orgía*) y Polisexual (Hipocampo Editores, 2007) de Giancarlo Huapaya (que trabaja todas la vetas posibles del amor sexual, parasexual y más que sexual; en palabras de Roberto Echavarren: Es difícil ubicar un yo lírico en este libro, vale decir una identidad (de hombre, de mujer, de animal). De vez en cuando aparece un "mono semisexual", pero aparecen sobre todo intercambios de flujos (baba, semen, orina)).

Al leer este libro me he preguntado si realmente vale la pena, siquiera, preguntarse si el libro físico desaparecerá, ya que la competencia y la diversidad de ellos parece que siempre han existido. La gran belleza de éste y de todos los que saca Esta no es una puta editorial, me hace creer junto a Ítalo Calvino (Pienso que la lectura no es comparable con ningún otro medio de aprendizaje y de comunicación, ya que la lectura tiene un ritmo propio, gobernado por la voluntad del lector; la lectura abre espacios de interrogación, de meditación y de examen crítico, en suma, de libertad; la lectura es una relación con nosotros mismos y no únicamente con el libro, con nuestro mundo interior a través del mundo que el libro nos abre.) que esto jamás sucederá. Como anécdota, figuro que la portada del libro, ‘Lolita’, realizada por Álex Castillo (y que a algún querido amigo mío intimidó), es la sentencia del rastro de ese amor del que no nos quiere decir Enrique León, pero del que entendemos por el accidente en la súper autopista de la soledad creada. Hago una pausa: escucho el rumor de las páginas al pasar.

martes, 6 de abril de 2010

Amanecidas violentas de mundos de José Pancorvo y el prestigio de lo místico en la poesía peruana por David Antonio Abanto Aragón

porque un verdadero poema es
un peligro
mortal

José Pancorvo, Amanecida Violenta Decidida

La hazaña creadora de José Pancorvo (Lima, 1952) que nos presenta Amanecidas violentas de mundos (Sol Negro editores, 2009) se sostiene en un eje que atraviesa toda la obra poética publicada del poeta. Este eje se asienta, como ya lo ha señalado Ricardo González Vigil, en la magistral síntesis que logra entre lo antiguo (poemas épicos y fabulaciones mitológicas de la Antigüedad, el Renacimiento italiano y el Siglo de Oro español) y lo moderno (legado romántico-simbolista-expresionista-surrealista), que le permite poseer un aliento heroico y mítico; sostenido y arquitectónico a lo largo de su obra edita.

Integrado por cuatro partes, Amanecidas violentas de mundos desarrolla, en primer lugar, un viaje de carácter místico en aras de una «vita nouva» (cual nuevo Dante), pero inmerso en «el mundanal ruido» del Inferno que nos ofrece la nueva centuria. En segundo término, esa travesía puede ser vista como una búsqueda moral bajo la necesidad de construir un horizonte ético.

Debemos considerar como en cada una de esta cuatro partes, en cada poema y entre los poemas estalla con «violencia» el tono profético, teñido de milenarismo, Apocalipsis y vuelta del Mesías, y se establece una tensión en la que, como ha señalado Salomón Valderrama, se percibe: «El espacio creativo, posible enfrentado a la realidad. Lo real formado versus lo irreal en deformación».

Cuatro secciones que se erigen como espacios y portavoces de la memoria de la experiencia humana con una capacidad de reinterpretarla desde una compleja óptica que reconstruye los orígenes de la travesía poética del mismo Pancorvo.


La voz poética en Amanecidas violentas de mundos

La voz poética de las composiciones de Amanecidas violentas de mundos es la del ser humano sobreviviente, pero también la de aquel hombre arrojado a la intemperie que en medio de un caos casi absoluto, inmerso en la penuria espiritual de nuestra época y con una sensación de desamparo tiende a la luz, a la afirmación vital.

solamente
de
madrugada
de Armas
solamente
de
tambaleo

me despierto levanto
como un mantarraya amarillo en la ola

por la Fuente me tambaleo
me tambaleo solamente
solamente en la Plaza de Armas
en la Plaza de Armas en la madrugada
de plata azulada me tambaleo

latitudinal en el agua salada
solamente
me tambaleo

solamente subiendo subiendo

despertando en tu luz

(Plaza de armas 360° En Tu Luz Perfectísima)

Un factor importante es que Amanecidas violentas de mundos adopta la «visión de los vencidos», ensalzando a los insignificantes y oponiéndose a lo que hace insignificantes a las personas. Esto va más allá de un determinismo económico. En nuestra sociedad, una persona es insignificante si no tiene dinero, pero también lo es por el color de la piel, por hablar mal la lengua dominante, por ser mujer, por ser homosexual, por ser discapacitado. Son los dos lados de una misma medalla.

Se hermana así con los cronistas Las Casas; Guaman Poma y el Inca Garcilaso, y con La Araucana de Ercilla que enaltecieron a las figuras que ofrecieron resistencia ante la dominación. Y la voz poética de Amanecidas violentas de mundos lo hace en este mundo al revés (quizá la razón de la disposición tipográfica del título del libro en la cubierta y sobrecubierta del libro) cuando la «globalización» parece atentar contra la diversidad cultural). Pancorvo conjuga la afirmación de lo regional con la apertura a la cultura universal, siempre esperanzada en el porvenir de un pueblo nacido de la fusión, del mestizaje. Solo acotemos que es necesario distinguir entre la globalización como hecho histórico, resultado de muchos factores que han proporcionado una facilidad de información y de comunicación desconocidas hasta hace poco, del modo como es implementada hoy, en la cumbre de su poder mundano, descuidando y olvidando su vinculación con el mundo de la auténtica y sacra sabiduría.

mi hemisferio dorado inca
mi hemisferio izquierdo rey
mi tálamo emperador
sin noticias ni lugares ni rutinas

trepana el cosmos muyuntin
el eco de mi corazón heroico

y el continuismo sublime
no pienso, no deseo,
no dudo, no recreo
no ambiciono

y más que las plantas del paraíso
es el ensueño divino en el corazón y la Plaza

y en el arte del no espacio sin escalas
mi residencia-templo:

ondulo hasta cuando no existía
y adoro en el Corpus Christi:

nada de bienes menores

la afinación de mi exorcismo se sublima

(Extâse Imperiale)

Nótese que en su, por momentos, abrumadora travesía el yo poético intensifica su exploración reforzando con varios experimentos “visuales” (no solo en el poema anterior, Extâse Imperiale, cuya disposición tipográfica, nos podría sugerir la imagen del cáliz asociado a la liturgia y la comunión de los hombres, en este caso es sirve para exaltar la consagración del poeta; sino también ya en Aún No Abras, Canción Sin Las Sombras y Este Es Mi Ejército, etc).

La excelencia de la búsqueda poética de José Pancorvo en Amanecidas violentas de mundos (como, en general, de la obra de Pancorvo desde Profeta el cielo, 1989 hasta Pachak Paqari. Épicas del trono del Sol, 2003) se nutre de una feliz fusión entre las raíces indígenas peruanas y el legado cultural europeo, manifiesto ahora en el tema de la Sabiduría.

Recientemente, al comentar el nuevo poemario de ese otro gran artífice de la palabra que es Enrique Verástegui, Teoría de los cambios (Sol Negro Editores y Cascahuesos, 2009), Pancorvo equiparaba la imagen del poeta con la del «sabio que, como el caballero grada a grada, a través de varias ciencias, mismo Dante, asciende a la Sabiduría, la cual se representa alegóricamente como una dama enorme a la cual hay que subir por una escalera […] Para obsequiarle la rosa de un corpus poeticum».

Es a esta Sabiduría a la que hace referencia el yo poético de Amanecidas violentas de mundos, la que se asocia con una unidad en fuego (una fusión mística) que toma el pulso a la «escena contemporánea» en raptos de éxtasis místicos en los que la sintaxis pareciera zozobrar al diluirse la conciencia del poeta, arrebatado por las «amanecidas violentas», signos de la Eternidad, en el mundo.

Si ya en su primer poemario el Cielo es el profeta, ahora las “amanecidas violentas” son las manifestaciones cuyas señales hay que saber atender y dejar que nos utilicen como armas (en el sentido de instrumentos y herramientas) para la expresión de su sacro mensaje.

te vas a un mundo donde ya te espero
porque ya en todo el mundo estoy despierto

imposible escaparte ni a sueños
y así ya no hay ningún secreto

llegas a mundos donde ya te siento
porque todos los mundos son espejos

que te veo
te beso y te despierto

(Canción Desde Cualquier Mundo)

Pancorvo no se lanza por la ruta metafísica o trascendentalista; incluso pareciera temer al juego metafórico de devaneos fantasiosos, porque quiere deleitarse («estándose bien bien calmado») con la percepción de lo concreto y lo cotidiano con los pies bien puestos en la tierra para brindarnos a lo largo de todo el poemario, como ha escrito Miguel Ildefonso, «sus últimas visiones de un Paraíso que está aquí, en un eterno-ahora».

Esto le permite intensificar ese proceso que José Cabrera Alva identificó ya en Profeta el cielo y que consiste en «el develarse, el des-ocultarse del ser de lo íntimo que es en nosotros lo divino, evidenciado cuando se ha escalado difícilmente el camino virtuoso, y cuando uno se ha hecho vidente de la profundidad del Verbo» y, añadimos, donde todo, absolutamente todo, adquiere simbolismo, una iluminación constante, pero nunca plasmada por completo.

Y como sucede con los grandes creadores, manifiesta un rasgo que el mismo Pancorvo identifica en la propia exploración poética de Verástegui en los siguientes términos: «En su búsqueda de universalidad —y, como se sabe, katholikos en griego significa universal—, destaca su mención de la gnosis. La gnosis que demuestra que lo infinito/ está en lo finito/ donde está, realmente, el universo».

¿cómo que sacrificio?
ya no puedo hacer ninguno
porque todo es paraíso

estándose bien bien calmado
se está como bien bienamado

hacer el sacrificio es lo primero
mejor bien completo y definitivo:
vendí el mundo al botellero

esto es estar bien bien calmado
y andarse como bien bienamado
[…]

(Canción en Caída Libre)

Como en todo gran artífice lo valioso de la exploración poética de Pancorvo está en el modo como «recoge» el legado de la «tempestad» de estirpe vallejiana y martinadanesca, y labra un mundo creador que le pertenece, uno de los más admirables de la poesía peruana actual, desde sus propias vivencias y sus propias soluciones expresivas (exploración sintáctica y léxica, imágenes intransferibles), con una escritura concentrada, de versos escuetos y gran limpidez formal, de imágenes unidas por un hilo interno, nada declarativo, pero tampoco totalmente hermético.

[…]
nuestros los miles de universos
todo en diamante puro y ya no hay nada
pobre que ver: todo más que luz
y nada oscuro en lo que miro:
puro deslumbre sin intersticios:
no llevo ni seis lucas pero tengo
todos los mundos en el bolsillo
y un sencillo

(Canción Del Matrimonio Por Amor)


como nuestra música no hay otro insomnio
ni nos celeste cuerpo tan inunda el nuestro:

lo que me dices con mi propia lengua
mientras volamos en la madrugada

porque así hablábamos la hora única
lo que te digo por tu propia lengua

cuando te habito y hablo por tu sol
y por tus manos que queman el mundo

(Identificación En Uno De Los Cielos)

Si el lenguaje del poema queda integrado a lo acostumbrado no ofrece como resultado ningún desafío, no implica ningún esfuerzo; y si se entrega totalmente a lo no compartido, cae en el peligro opuesto de no ser entendido, de ser un lenguaje-individual (propio del poeta, pero sin receptor posible). Y el poeta sabe que la poesía es un lenguaje innovador con valor universal para todos. La poesía de Pancorvo barre con las pueriles antinomias que quieren separar la poesía de la vida como si precisamente en ella no estuvieran contenidas y resueltas de antemano todas las reivindicaciones humanas, desde las más elementales hasta las más elaboradas y complejas. Magnífica lección del creador.


La vida es siempre más que la muerte:

Este conjunto de poemas de Pancorvo brinda al lector momentos cargados de intensos develamientos poéticos sobre las fronteras de la experiencia cotidiana y el valor de la vida. Es un libro de revelaciones y satisfacciones tanto para la audiencia fervorosa como para la profana. Un mensaje del ser humano, para toda la humanidad en este mundo. Una humanidad sacralizada en su búsqueda terrena con una nueva visión del hombre que toma distancia de la herencia platónica que divide al ser humano en cuerpo (soma) y alma (psique). Dicotomía tan influyente en cierta prédica cristiana (a pesar de no tener fundamento bíblico) y a la que el lenguaje poético de Pancorvo renuncia para mostrar como una constante su búsqueda (no solo poética sino ética) en la carencia, en la imperfección en lo que es menos, porque conlleva el desprendimiento, perder la individualidad egoísta para entregarse al amor-donación, al futuro-comunión.

Una entrega que no busca el martirio; hacerlo no es cristiano, sería querer que haya verdugos, y no podemos desear que haya asesinos. El sufrimiento y el martirio no se buscan, se encuentran.
Amanecidas violentas de mundos es una prueba categórica del prestigio que ostentan lo religioso, lo místico, lo apocalíptico y lo esotérico en la poesía peruana de la segunda mitad del “desacralizado” siglo XX y lo que va del siglo XXI: los himnos quechuas de José María Arguedas y diversos textos de Martín Adán, Gamaliel Churata, Mario Florian, Carlos Germán Belli, Pedro Cateriano, Leopoldo Chariarse, Luis Hernández, Juan Ojeda, Antonio Cisneros, Walter Curonisy, Enrique Verástegui, Róger Santiváñez, Miguel Ildefonso, Salomón Valderrama, Denisse Vega Farfán, entre otros.

Amanecidas violentas de mundos es un texto lírico (celebratorio, hímnico) que acoge el legado genético de la especie humana y toda la Naturaleza cósmicamente contemplada.

Amanecidas violentas de mundos cierra una magistral exploración lírica en la que el poeta comulga plenamente con la especie humana y el universo revelando a modo de un ADN poético un código genético en el que la vida es siempre más que la muerte.

Independencia, diciembre de 2009

Fuente: Letras.s5

Carmen Ollé. Antología de poesía peruana. Fuego abierto. Santiago de Chile: LOM, por Giovanna Yubini V.

Aunque Carmen Ollé -poeta encargada de la selección y prólogo- asevere que su objetivo es sólo "presentar un panorama" (p. 26), un trabajo de esta envergadura nunca está exento de fines representacionales, sobre todo cuando su objetivo es abrir a los lectores chilenos una de las vetas más generosas de la producción poética del Cono Sur. En este sentido, Fuego abierto pretende ser una muestra de los últimos cincuenta años de poesía peruana mediante una selección de cincuenta y tres escritores que, cronológicamente, se inicia con los poemas de Eduardo Eielson y finaliza con algunos de los títulos más recientes de Victoria Guerrero y José Carlos Yrigoyen.

En su consistente "Prólogo" traza el derrotero de un inalterable pero "jamás estático" (p. 6) proceso de cambios y variaciones en el horizonte de preferencias y tendencias por las que transita este sistema literario. Le interesa destacar la conflictiva coexistencia entre dos formas distintas de comprender la poesía en la actualidad, pues "es evidente que la poesía cambia con los años [...] Incluso dentro del circuito cerrado culto, prefiero hablar de estéticas contrapuestas que conviven entre sí" (p. 6). Reconoce una poesía de cuño "clásica" que se acerca al hermetismo y se caracteriza por su clausura ante lo social y lo político y, por otra parte, una poesía que da cuenta de "una cultura mixta, híbrida, donde lo culto y lo popular no necesitan diferenciarse neuróticamente" (p. 7). Este vaivén se radicalizaría en las últimas décadas con "una poesía de ideas, como respuesta [...] a la poética integral de Hora Zero de los años setenta y las imágenes tomadas de la realidad inmediata" (p. 6). Argumenta que las búsquedas estéticas actuales se centran en la complejidad del lenguaje, la filosofía y muestran una apertura hacia medios tecnológicos como la video-poesía.

Es interesante observar cómo el devenir de estos imaginarios se evidencia en la estructura del texto: nueve secciones, cada una denominada con títulos de obras significativas de los antologados, donde prima un criterio de afinidad estético-temática por sobre lo estrictamente cronológico, pese a lo cual se pueden observar ciertas correspondencias generacionales en los primeros tres apartados.

Así, la primera sección, "Canto villano", recibe el nombre de uno de los poemarios más importantes de Blanca Várela y reúne a los poetas más destacados de la generación del cincuenta como Eduardo Eielson, Javier Sologuren, Carlos Germán Belli y la misma Várela. Si bien probablemente todos ellos tienen en común la búsqueda y experimentación estética con múltiples fuentes y distintos soportes, probablemente su principal característica sea, precisamente, la heterogeneidad y singularidad de proyectos literarios que con el tiempo se han diversificado y ampliado.

Bajo el nombre de "Cenizas y silicios", la segunda sección reúne a poetas de la generación del 60 como Arturo Corcuera, Luis Hernández, Rodolfo Hinostroza, Antonio Cisneros y Marco Martas. Ollé, citando a Ricardo González Vigil, indica que los aportes fundamentales de esta promoción fueron "la cancelación de la pretendida oposición entre "poesía pura" y "poesía social", así como "la asimilación plena de los recursos y designios creadores (en su mayoría de matriz vanguardista [...] de Pound y Eliot) de la poesía de habla inglesa" (p. 11). Probablemente, uno de los poetas que mejor simbolizaba esta caracterización era Javier Heraud, el poeta guerrillero, ausente en esta selección.

Sin embargo, el sistema literario nunca está tan alejado del campo de poder y de los procesos sociales y, para Ollé, tales relaciones se evidenciaban en la generación del 70 con el proyecto literario de Hora Zero. Jorge Pimentel y Enrique Verástegui, dos de sus integrantes, forman parte de la tercera sección denominada "En los extramuros del mundo". Junto a ellos están María Emilia Cornejo, Elqui Burgos, José Watanabe y Rosina Valcárcel. En tal momento, "la poesía era un fenómeno social". Sus protagonistas son jóvenes universitarios, "poetas de origen provinciano o de barrios suburbanos que muestran otra poética de Lima", cuya radicalidad rompe con "los resabios de sensibilidad aristocrática [...] con su afán integracionista, la utopía del poema total y el ideal de formar parte de una comunidad de poetas" (p. 12).

La cuarta sección, "Contra el ensimismamiento", reúne a poetas como Magdalena Chocano, José Antonio Mazzotti, Roger Santiváñez, Montserrat Alvarez, Mario Montalbetti. Ollé se enfoca en la producción contemporánea de este grupo para calificarlos de "eclécticos e individualistas", pues a diferencia de promociones anteriores: "eligen sus modelos no sólo de la literatura sino del rock; amantes de la performance [...] citan ya no a autores canonizados, sino acantantes" (p. 18-19). Paradigmática de esta nueva tendencia sería la obra de Montserrat Alvarez, en tanto que Chocano y Santiváñez se acercarían a una poesía "metafísica" (p. 19), hermética e, inclusive, mística.

En "Amores imperfectos", el quinto apartado, se antologa a algunos poetas que tienen en común la indagación de lo íntimo, lo cotidiano y lo popular, tales como Giovanna Pollarolo, Enrique Sánchez Hernani, Domingo de Ramos, Roxana Crisólogo y la misma Ollé. Siguiendo a García Canclini, propone que sus obras reflejan la hibridez de una cultura que establece vasos comunicantes entre "lo culto y lo popular" (p. 7), ampliando el registro a otras voces e identidades, tales como la juventud, la marginalidad y las múltiples aristas de la identidad de género.

Los poetas de "Flama y respiración", sexto apartado, tienen en común una estética abstracta que explora el lenguaje. Ollé observa con mirada crítica a los primeros seleccionados, Ana María Gazzolo y Carlos López Degregori, pues su poesía "nace de la tradición y vuelve a ella sin contaminarse con el ruido social" (p. 7), y esa clausura y hermetismo, supone un desafío tanto al lector como a la crítica literaria.

La sección "O un cuchillo esperándome" antologa a representantes del "estallido de voces de mujeres" (p. 15) de los ochenta como Mariela Dreyfus, Rocío Silva Santisteban y Patricia Alba. Desde la perspectiva de género, Ollé discute la división que la crítica literaria, con una "necesidad simplista de etiquetar lo diferente", ha establecido entre lo que considera "poesía metafísica" y este discurso denominándolo "poesía erótica" por su "naturaleza transgresora" y su tratamiento del "cuerpo femenino y sus funciones, el mal y los placeres perversos del erotismo" (p. 15).

Sin embargo, reconoce, el escenario poético ha cambiado. Argumenta que la distancia actual respecto de la poesía comprometida se debe a las transformaciones de toda índole que han afectado al Perú, especialmente, durante el gobierno de Fujimori. El escepticismo contemporáneo ya no permite "avalar una poética romántica sino el descrédito social" (p. 12); el compromiso social del escritor, nos dice, se considera "una farsa sartreana" (p. 13). Observa con escepticismo el retorno de un discurso hermético que se abstrae de lo social y la diferencia de género, invisibilizando "tanto a hombres como a mujeres", en búsqueda de una explicación a "los "abismos profundos" del ser humano: la existencia, la muerte, el dolor", pues "todo lo demás, el combate cotidiano de la gente, su lucha por sobrevivir, sus placeres y odios no constituyen materia poética" (p. 16).

En las dos últimas secciones "Ya nadie incendia el mundo" y "Delgadísima nube" se consideran textos de algunos poetas que responderían a esta caracterización. El conjunto es sumamente heterogéneo e incluye poetas como Violeta Barrientos, Juan Carlos Yrigoyen, Miguel Idelfonso y Esther Castañeda. Ellos, indica, "se inclinan a una poesía más abstracta, más próxima a lo hermético culto, al fragmentarismo lúdico, sobre todo descontextualizado" (p. 23), explorando la realidad cotidiana y material desde lo filosófico a lo lingüístico.

Al finalizar su "Prólogo", Ollé esboza los rasgos que priman en la década presente con la poesía de Tilsa, Xavier Echarri, Florentino Díaz y Frido Martín, los cuales, sin embargo, no forman parte de la selección. Parece ser que, según su opinión, continúan y radicalizan las características de la década de los noventa, respondiendo "culturalmente a la manipulación de los medios y el mercado" mediante "lo que podríamos llamar arte mediático y/o electrónico", así como "el poema objeto inspirado en una fotografía, en cuadro y manipulado a través de múltiples técnicas informáticas" (p. 7) y la experimentación con otros soportes como la video-poesía.

En definitiva, esta antología busca presentar el devenir y los procesos dinámicos de la poesía peruana, revisando los problemas y tendencias más relevantes de las últimas décadas, las cuales han "ampliado el registro de la poesía clásica" (p. 7), mediante propuestas literarias y discursivas contrapuestas.

Cabe señalar, como colofón, que este volumen forma parte de una serie de antologías editadas por LOM en su colección "Entremares", que pretende impulsar en nuestro país el conocimiento y la lectura de los registros actuales de la poesía hispanoamericana contemporánea, contando ya con muestras de Bolivia, Argentina y ahora, Perú.

Universidad Austral de Chile,
Instituto de Lingüística y Literatura.
giovanna.yubini@docentes.uach.cl

Fuente: Estudios filológicos

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...