viernes, 10 de noviembre de 2006

Un Chien Andalou - 1928

EL EKEKO DE BARRANCO & VENTANA DE MEDUSA PRESENTAN:

RECITAL DE POESÍA

DÍA: LUNES 13 DE NOVIEMBRE
LUGAR: AV GRAU 266 - BARRANCO
HORA: 7:30 P.M.

Carlos López Degregori (Lima, 1952). Estudió Literatura en la Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia, donde obtuvo el título de Licenciado en Literatura. Ha realizado también estudios de Postgrado en España. Perteneció por un breve tiempo al grupo La sagrada familia, optando luego por un camino absolutamente personal y de reconocida originalidad. Ha publicado los poemarios Un buen día (1978), Las conversiones (1983), Una casa en la sombra (1986), Cielo forzado (1988), El amor rudimentario (1990), que son en realidad los eslabones de un único libro, Lejos de todas partes, aparecido en 1994 y que continuará creciendo con los años. En 1998 apareció Aquí descansa nadie y el año 2002 Retratos de un caído resplandor. El año pasado publicó Flama y respiración. Ha obtenido el primer premio de poesía en los Juegos Florales de la Universidad Javeriana (Bogotá, 1976), el primer premio en la bienal de poesía de la Asociación cultural japonesa del Perú (1990) y el primer premio en el Concurso Internacional de poesía el Olivo de Oro (1997). Ha participado en numerosos encuentros poéticos internacionales y ha dictado conferencias en el Perú y el extranjero. Además, es un importante crítico literario con trabajos como Generación poética peruana del 60. Estudio y muestra en colaboración con Edgar O’hara (1998) y En la comarca oscura. Lima en la poesía peruana 1950-2000 en colaboración de Luis Fernando Chueca y José Güich (2006).


Renato Sandoval (Lima, 1957). Publicó en poesía: Singladuras (1985), Pértigas (1992), Luces de talud (1993), Nostos (1996), El revés y la fuga (2000) y Suzuki blues (2006). Su libro de poesía Nostos fue traducido al danés por el poeta Thomas Boberg en el 2000. En ensayo publicó: El centinela de fuego (1988), libro dedicado a José Maria Eguren y Ptyx: Eielson en el caracol (1994). También, ha realizado traducciones de Pavese, Quasimodo, Tabucchi, Arnaut Daniel, Rilke, Kafka, Södergran, Ägren, Haavikko, Saarikoski, Stenberg, Dinesen, Boberg, Drummond de Andrade, Sylvia Plath, así como un par de piezas de teatro escritas en francés por César Vallejo. En 1988 obtuvo el premio de “El cuento de las mil palabras” de la revista Caretas. Dirige la editorial Nido de cuervos y las revistas Evohé y Fórnix. Actualmente, enseña literatura alemana y literatura medieval francesa en la Universidad Católica.


Paul Guillén (Ica, 1976). Es bachiller en literatura por la Universidad Mayor de San Marcos. Publicó en poesía: La muerte del hombre amarrillo (2004) y La transformación de los metales (2005). En el campo de la investigación literaria publicó la antología: 33 poetas del 70 (2005). También, ha publicado artículos y entrevistas sobre los poetas César Moro, Juan Ojeda, Enrique Verástegui, Vladimir Herrera, José Morales Saravia, Roberto Echavarren, Oswaldo Roses, Francis Ponge, OULIPO, entre otros. Actualmente, forma parte del consejo editorial de El billar de Lucrecia de México y tiene a su cargo la página www.sol-negro.blogspot.com

jueves, 9 de noviembre de 2006

La poesía revelada: Juan José Soto y su Palabra sobre los abismos

Poesía: revelación: canto de Orfeo. Estas palabras son las llaves para entender la poética de Juan José Soto (Lima, 1965). No en vano esta reflexión sobre la palabra y la poesía que es desarrollada desde diversos ángulos en su último libro, Palabra sobre los abismos (Lima: Roda ediciones, 2005) tal vez, podría remontarse a un poema de su primer libro Cárcel de mi ojo, donde la indagación quizás vallejiana del verbo se expresa de la siguiente manera “Qué estigma / tan doloroso / la de ser poeta / que me duelen las palabras / como muertes en el corazón” comparable con el “Quiero escribir pero me sale espuma” de “Intensidad y altura”, aserto que se apoya en otro poema de Cárcel de mi ojo “La palabra que hiere / es un vaso que no acaba / y la espuma que nos ahoga / en el ya no sé / de cada esquina que espera”. Si en su primer libro esta reflexión sobre la palabra estaba ligada a la contemplación de la mujer como una cárcel: “te busco / irremediablemente / te busco con palabras” o “lo que sea / que se parezca a tu rostro: / Cárcel de mi ojo”, en su tercer libro, Palabra sobre los abismos, esta búsqueda se tornara más ligada a una poesía reflexiva en contraposición de una poesía vitalista, de actitud biográfica, descriptiva y cotidiana. Su actitud en cierto sentido metafísica es la encargada de llevar el hilo de la reflexión, además, se apoya en un epígrafe de Octavio Paz: “La palabra poética es mediación entre lo sagrado y los hombres”, similar a lo que expresara sobre el lenguaje Friedrich Hölderlin: “y se le ha dado al hombre el más peligroso de los bienes, el lenguaje, para que con él cree y destruya”.

Esta actitud metafísica de la que venimos hablando se refrenda en una posición escéptica frente al lenguaje, hasta cierto punto podríamos denominarla como metapoética: “Busco palabras / Que sean más que palabras / Que hablen más que de sí mismas”, existe una desconfianza en el lenguaje como un medio de comunicación y, por el contrario, se remarca el despliegue del silencio como una realidad más allá de la realidad: “He abierto la pesada puerta del silencio / y atravesado la noche / en que sigilosos moran los más arcanos secretos”. Tal vez, su poética resuma cierto platonismo, pero lo más remarcable, en este caso, es su posición órfica frente a las palabras “ensimismados en el lenguaje de proféticas voces / Allende la estancia”.

Por último, si comparamos su primer libro con este tercero nos daremos cuenta, que el poeta ha dado un salto cualitativo, mientras en su primer libro mantenía algunos rasgos vitalistas, no olvidemos que ese primer libro es de 1994, cuando aún imperaba el conversacionalismo más fiero y llano, en este tercer libro su palabra fluye diáfana por parajes de ensoñación, donde, tal vez, se intente salir de la caverna platónica para ver la verdadera realidad que canta el poeta. Así, Palabra sobre los abismos es un libro que indaga por la propia esencia de la poesía y contempla sus propias palabras en un espejo abisal.

Paul Guillén

martes, 7 de noviembre de 2006

PROGRAMA DEL I CONGRESO INTERNACIONAL DE POESÍA PERUANA (1980-2006) EN MADRID


Homenaje a Carlos Germán Belli

Martes 21 de noviembre
Inauguración:
Museo Nacional de Antropología
18,00 a 20,00 horas


· Doña Pilar Romero de Tejada y Picatoste, Directora del Museo Nacional de Antropología

· D. José Luis Pérez Sánchez-Cerro, Embajador de Perú en Madrid

· Presentación del Comité Organizador:

- Doña Rocío Oviedo Pérez de Tudela, Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Filología
- Don José Antonio Mazzotti, Asociación Internacional de Peruanistas
- Doña María Ángeles Vázquez, Asociación Cultural La Mirada Malva

· Palabras de Don Carlos Germán BELLI

· Lectura de poemas por Antonio CILLÓNIZ, Carlos LÓPEZ DEGREGORI, José MORALES SARAVIA, José ROSAS RIBEYRO, Rocío OVIEDO PÉREZ DE TUDELA, Miguel Ángel ZAPATA, Róger SANTIVÁÑEZ.

· Musicalización de poemas de César Vallejo por Manuel LIENDO

· Brindis de honor


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Mesas y ponencias
Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Filología,
Edificio A, Salón de Grados
Miércoles 22 de noviembre
Mesa 1:
¿De dónde viene la nueva poesía peruana? (10,00-12,00 horas)

Moderador: Antonio Cillóniz (escritor)

· Carlos MENESES (escritor): " Cien metros-años de poemas de Oquendo de Amat"

· Rocío OVIEDO PÉREZ DE TUDELA (Universidad Complutense de Madrid): "Efectos de la vanguardia en la poética contemporánea".

·Cristina BRAVO (Universidad Complutense de Madrid): "Presencias del pasado. Eielson y la poesía contemporánea".

·José Antonio MAZZOTTI (Tufts University): "Los dos núcleos de la poesía peruana de la segunda mitad del siglo XX. En memoria de Pablo Guevara"

Mesa 2:
Los aportes de la poesía del 70 (12,00-14,00 h)

Moderador: Róger Santiváñez (Temple University)

·José ROSAS RIBEYRO (escritor): "Evocación del 70"

· Carlos LÓPEZ DEGREGORI (Universidad de Lima): ""La ciudad de los relámpagos inacabables: Lima en la poesía de los 70".

· José MORALES SARAVIA (Katholische Universitaet Eichstaett): "Una fenomenología de la mirada: la poesía de Mario Montalbetti".

Mesa 3:
Aportes de la poesía del 80 (16,00-18,00 horas)

Moderadora: Esperanza López Parada (Universidad Complutense de Madrid)

· Roger SANTIVÁÑEZ (Temple University): "Los orígenes de la generación del 80.Testimonio de parte".

· Christian FERNÁNDEZ (Lousiana State University, Baton Rouge): "Tradición y modernidad en la poesía peruana del 80".

· Rafael DÁVILA-FRANCO (Boston University): "La poesía peruana del 80 o de la fractura como poética"

Mesa 4:
La poesía quechua de inicios de milenio (18,00-19,00 horas)

Moderador: José Antonio Mazzotti (Tufts University)

· Ch'aska Anka NINAWAMAN (INALCO-Institute National del Langues et Civilizations Orientales, París): "T'ika chumpicha; la poesía oral quechua-kichwa" y lectura de poemas.

Lectura de poesía (19,00-20,00 horas)

· Moderadora: Carmela Benavente (escritora). Carlos HENDERSON, Esperanza LÓPEZ PARADA, José Antonio MAZZOTTI, Domingo DE RAMOS, Martín RODRÍGUEZ-GAONA.


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Jueves 23 de noviembre
Mesa 5:
El desarrollo del sujeto femenino (10,00-12,00 horas)

Moderadora: Laura Torres (University of Pennsylvania)

· Eva VALERO (Universidad de Alicante): "'El mundo iluminado y yo despierta': la poética material de Blanca Varela desde los años 80"

· Olga MUÑOZ (Universidad de Saint Louis (Madrid Campus): "La poética del cuerpo en la última lírica de Blanca Varela"

· Rocío FERREIRA (De Paul University, Chicago): "Algunos cursos de la poesía actual escrita por mujeres"

· Grecia CÁCERES (escritora): "'Aterrada por mi propia capacidad ilimitada de sentir'": Escritura / Naturaleza"

Mesa 6:
La poesía de Santiváñez y la ruptura ontológica (12.00-14,00 horas)


Moderador: Carlos López Degregori (Universidad de Lima)

· Julio LEÓN (City University of New York-The Graduate Center): "La poesía 'en peruano' de Róger Santiváñez"

· Catalina QUESADA GÓMEZ (Universidad de Sevilla): "Aproximación a la poesía de Róger Santiváñez: una lectura de Eucaristía".

· Carlos TORRES ROTONDO (escritor): "Rock y poesía peruana. Una historia secreta".

Mesa 7:
La crítica sobre la poesía actual (I): (16,00-18,00 horas)

Moderadora: Rita Gnuzmann (Universidad de Vitoria)

· Antonio CILLÓNIZ (escritor): "Un modo de mostrar la crítica".

· Manuel LIENDO SEMINARIO (escritor): "En los alrededores materiales de la poesía peruana".

· Cecilia PODESTÁ (escritora): "Intervenciones urbanas de la poesía actual"

· Luis Fernando CHUECA (Universidad de Lima): "Violencia y poesía de los 90: una lectura de Ya nadie incendia el mundo de Victoria Guerrero".

Lectura de poesía (18,00-19,00 horas)

· Moderadora: Eva Soltero (Universidad Complutense de Madrid). Niall BINNS, Rafael DÁVILA-FRANCO, Manuel LIENDO SEMINARIO, Catalina QUESADA GÓMEZ, Luis Fernando CHUECA, Cecilia PODESTÁ.

Lectura de poesía (19,00-20,00 horas)

· Moderador: Mario Suárez Símich (escritor). Olga MUÑOZ, José Alberto VELARDE, Paolo DE LIMA, Sylvia MIRANDA.


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Viernes 24 de noviembre
Mesa 8:
La crítica sobre la poesía actual (II) (10,00-12,00 horas)

Moderador: Luis Fernando Chueca (Universidad de Lima)

· Paolo DE LIMA (University of Ottawa): "Poesía peruana 1980-2006: la crítica literaria"

· César ÁNGELES LOAYZA (Universidad Los Ángeles de Chimbote): "Tradición, aportes y tareas pendientes de la nueva crítica literaria para la mejor comprensión de la poesía peruana actual (1980-2006)"

· Victoria GUERRERO (Boston University): "Generación del 90: entre el desencanto y la violencia"

· Enrique BERNALES (Boston University): "Inmanencia, una poética del desencanto (1998-1999)"

Mesa 9:
Homenaje Internacional a Carlos Germán Belli (12,00-14,00 horas)

Moderadora: Rocío Oviedo Pérez de Tudela (Universidad Complutense de Madrid)

· Luis SÁINZ DE MEDRANO (Universidad Complutense de Madrid)

· Miguel Ángel ZAPATA (Hofstra University)

· Félix GRANDE (escritor)

· Carlos Germán BELLI (escritor): testimonio y lectura de poemas.

Clausura y brindis de honor

Geoffrey Hill: Himnos de Mercia

Imagino que los más avisados habréis visto el libro en las mesas de novedades de poesía. Por alguna razón, he tardado más de la cuenta en avisar de su publicación en esta bitácora, pero la cabeza se deja imantar por demasiadas cosas a la vez y no es fácil mantener un ritmo regular de entradas. Me refiero a Himnos de Mercia, el libro del poeta inglés Geoffrey Hill (1932) que acaba de ver la luz en el sello DVD en edición de Julián Jiménez Heffernan y quien esto firma. Es un volumen que nos ha llevado casi tres años de trabajo discontinuo desde que Julián me enviara un primer ensayo de traducción que luego hemos afinado y refinado hasta el hartazgo. En realidad, la existencia de este libro se debe en un principio al entusiasmo de Julián y a ese primer borrador que aterrizó sin aviso sobre mi mesa. Himnos de Mercia pertenece a ese género de libros que uno asedia durante años sin atreverse a traducirlos: Hill entraña en cada palabra tal cantidad de matices y sugerencias que no hay traducción capaz de replicar la potencia del original. Sí, tal vez, de hacerla imaginable o concebible para el lector español, que es lo que hemos intentado en este libro. En cualquier caso, fue Julián quien rompió el hielo. A ese primer momento le siguieron varias sesiones durante las cuales peleamos cada sintagma y cada frase de los treinta poemas en prosa que componen la obra. Y, finalmente, a principios de este año redactamos los dos textos críticos que escoltan los poemas, así como las notas y la bibliografía correspondiente. Un trabajo obsesivo, en ocasiones, pero también lleno de buenos momentos.

Copio seguidamente el texto que hemos enviado como parte del dossier de prensa: incluye una breve nota biográfica de Hill y también el texto de contraportada, donde se describe de manera bastante precisa la naturaleza y alcance del libro. Cuelgo, asimismo, dos poemas del libro que os pueden dar una idea aproximada de sus méritos. Ayer, por cierto, en el suplemento literario del ABC, salió publicada una reseña del libro a cargo de Jaime Siles.

Geoffrey Hill es autor de once libros de poemas, reunidos este mismo año en el volumen Collected Poems (Penguin, 2006). Tras licenciarse por la Universidad de Oxford, trabajó durante más de veinte años como profesor de literatura en la Universidad de Leeds. Hasta el curso pasado, en que se jubiló, Hill ocupaba la cátedra de literatura y religión en la Universidad de Boston (Massachussets). Es autor, asimismo, de tres libros de ensayos: The Lords of Limit (1984), The Enemy’s Country (1991) y Style and Faith (2003). En 1978 el National Theatre puso en escena su versión de Brand, de Ibsen.

Himnos de Mercia, publicado en 1971, constituye un notable punto de inflexión en la trayectoria poética de Geoffrey Hill. No es sólo el único de sus libros adscrito el género del poema en prosa, sino también quizá el más asimilable a un impulso autobiográfico o confesional. Después del soberbio ejercicio de escritura simbolista de libros iniciales, en los que el lenguaje aparece sometido a un grado supremo de elaboración formal, Himnos de Mercia despliega una música más serena y accesible, cercana en ocasiones a la confidencia o la evocación íntima. Esta nueva música está en consonancia con unas páginas que vinculan la memoria personal al curso de la historia y a las huellas (visibles o invisibles) que deja en el paisaje y en la vida de sus pobladores. Secuencia de treinta poemas en prosa, Himnos de Mercia es, pues, varios libros en uno: relato elíptico de una infancia durante los años treinta y cuarenta del siglo pasado, reconstrucción elegíaca de un mundo rural al que la dilatada posguerra inglesa dio la puntilla, lectura del paisaje en la historia y de la historia en el paisaje, alzado etimológico del idioma inglés, buceo en los mitos y leyendas de la memoria colectiva.


Dos poemas

VI

Los príncipes de Mercia eran tejón y cuervo. Esclavo de su libertad, yo excavaba y atesoraba. Huertos fructificados sobre grietas. Yo bebía de los panales de arenisca helada.

«Un niño inadaptado en casa, solitario entre hermanos.» Mas yo, que ninguno tenía, alentaba una extrañeza, me entregaba a juguetes inalcanzables.

Velas de resina nudosa, ramas de manzano, el muérdago pegajoso. «Mira», decían, y de nuevo, «mira». Pero yo corría despacio; el paisaje se retiraba, regresando a su fuente.

En el patio del colegio, en los baños, los niños mostraban orgullosos sus cicatrices de moco seco, muñecas y rodillas adornadas de impétigo.


VII

Gasómetros, su rojo entre los campos. Represas de molino, piscinas de marga en completo reposo. Enjambres de anguilas. Coágulos de ranas: en una ocasión, con ramas y trozos de ladrillo, golpeó una acequia llena; luego se alejó furtivamente de la quietud y el silencio.

Ceolred era su amigo y lo siguió siendo, incluso tras el día del caza perdido: un biplano, ya entonces obsoleto e irremplazable, dos pulgadas de tosca plata densa. Ceolred lo dejó caer en barrena por un hueco abierto entre los tablones del suelo del aula, suavemente, sobre excrementos de rata y monedas.

Después del colegio atrajo a Ceolred, que se reía de miedo, hasta las viejas canteras, y lo despellejó. Luego, tras dejar a Ceolred, viajó durante horas, solo y tranquilo, en su camión de arena privado, derrelicto, de nombre Albión.
Tomado del weblog de Jordi Doce: http://jordidoce.blogspot.com/

domingo, 5 de noviembre de 2006

Señores destos reynos


Crónica de una visita al museo Rafael Larco Herrera con motivo de la exposición Oro y Joyas del Perú antiguo.


Por Gustavo Reátegui Oliva.

La combi sorteaba baches y saltaba cual si fuera un saltamontes. Me arrellané lo mejor que pude en mi asiento y luego de dirigirle una ígnea mirada al irresponsable conductor – con la que le recordaba a todos sus antepasados chamuscados-, desistí de seguir con mi lectura. Me disponía a ver en unos minutos uno de los tesoros más importantes no sólo del Perú sino del orbe todo. Una de las maravillas que hacen que nos reconciliemos con este presente magro y algo gris que nos ha tocado vivir. Y si como bien decía el historiador Arnold J. Toynbee* cuando se refería al breve lapso -casi infinitesimal- que significaban los miles de años transcurridos desde la aparición de las primeras culturas; comparadas éstas con la antigüedad de la raza humana, con la de la vida sobre el planeta, con la del planeta mismo, con la del sistema solar o con la de la galaxia en la cual es un simple grano de polvo, etc. Así vistas, culturas surgidas en el milenio II a.C. (como la Grecorromana), en el milenio IV a. C. (como la Egipcia Antigua) o en el 300 a. C. (como nuestra Chavín de Huántar), venían a ser verdaderamente contemporáneas -por lo menos filosóficamente- de la civilización de nuestro siglo. O sea, aquicito nomás, a la vuelta de la esquina. Es decir, que me disponía a ver algo no preterido ni terminado, mucho menos concluido, sino todo lo contrario, iba a ver objetos y creaciones -y si aguzaba la mirada quién sabe situaciones-, de las que podría extraer enseñanzas que me servirían en esta mi condición de peruano del siglo XXI. Así que me bajé en la esquina.

Este humilde cronista de sucesos quedaría prácticamente mudo con lo que vería. Un hermoso peto de oro exquisitamente trabajado es lo primero que recibe al visitante de la muestra y uno no puede más que guardar un silencio reverente y sobrecogedor; el mismo silencioso recogimiento sacro que debió de haber producido a los súbditos del Señor Mochica que lo portara muchísimo tiempo antes de la llegada de los españoles. Se lee al ingreso: “la conquista fue el final de una ideología contenida en el metal, fue la muerte del valor sacro del brillo divino que conectaba a los hombres con los dioses”. Esta exposición es singular no sólo porque entre otras cosas hay piezas que se exponen a la vista del público por vez primera, sino además, por el hecho de que enfatiza el carácter divino que tenían estos metales y piedras preciosas trabajadas excepcionalmente por los pueblos del antiguo Perú. No era en realidad el valor económico de las piezas lo importante para los creadores y portadores, sino el complejo significado religioso, de status social y político que infería al mandatario o notables que las usaban. Así como el hondo significado cohesionador que tenían para las diferentes castas de estas culturas.

Esta espléndida colección está conformada por piezas de las culturas Vicús, Mochica, Nazca, Lambayeque y Chimú, y si actualmente los peruanos, podemos visitarla –y maravillarnos con estos tesoros que nos son comunes a todos como heredad-, se debe gracias a la meticulosa y por qué no decirlo amorosa labor de la Dra. Paloma Caicedo de Mufarech –quien ha reunido información inédita para esta exposición-, y de David Diestra López especialista en restauraciones y uno de los más reconocidos conservadores de metales del mundo. Fue precisamente éste último quien fungió de guía de lujo para el grupo de periodistas allí reunidos.

Diestra respondió a todas nuestras inquietudes e hizo especial hincapié en que estas culturas fueron mucho más avanzadas en cuanto a su desarrollo metalúrgico que los incas. Desarrollaron aleaciones y trabajaron preferentemente el laminado. Habían dentro de las gentes del común, grupos familiares o castas de artistas dedicados en algunos casos a los textiles, en otros a los cerámicos y otros a los metales. El acceso a éstos últimos era restringido y sólo podían trabajarlos artistas autorizados, por el peligro que significaba que alguien pudiera llegar a las prendas o joyas y tratara de robarlas o usurpara con su posesión el poder. Es por esto –nos decía Diestra- que muchas de las piezas de esta exposición fueron intencionalmente golpeadas, deformadas e incluso rotas por el temor a que fueran extraídas de las tumbas sagradas.

Me quedé absorto y casi sin aliento observando unas narigueras con incrustaciones de turquesa Mochica (500 d. C. aprox.) que fueron confeccionadas con diversos materiales como: oro, nácar, hueso y concha de spondylus. Que parecían recién salidas del taller del orfebre Mochica que se las había confeccionado a su Señor; gracias a la técnica y conocimientos de David Diestra. Uno puede observar también anillos, orejeras, pectorales, coronas y platos ceremoniales.

La sala se encontraba ya algo más concurrida de visitantes tanto foráneos como nacionales. Me encontraba casi abstraído observando un bello e imponente frontal de oro con representaciones de felinos. Entonces hicieron su aparición Rumi y Curaca, dos hermosos perros peruanos sin pelo que son los engreídos del museo Larco; se pasearon por toda la moderna y bien montada exposición sin molestar a nadie, olisqueantes y movedizos, y se fueron tan raudos como llegaron hacia alguna duna de un Señorío de Sicán.

De pronto una voz de viejecita me pregunta: ¿Joven qué son éstos? Entonces, no sé de qué Luna de Sipán o de qué Hanan Pacha (Mundo de Arriba) me caí y cuando miré aterrorizado a mi costado derecho, me encontré con la faz –seguramente tan aterrorizada como la mía-, de una señora de cincuentiquince años; que bien podría ser mi madre, si no fuera por esa extraña voz de viejita que tenía. Pensé rápido. No había estado en Sipán y esta señora debe estar pensando que soy un loco. Miré hacia donde dirigía su medrosa mirada. Lo comprendí todo. Lo que veía la señora de marras era un par de orejeras de diámetro considerable, que del solo verlas causaban dolor, así que volteé hacia la dama y amablemente le dije: son orejeras señora, como bien dice la reseña. Sí, ya lo sé jovencito, pero cómo se las ponían- preguntó.

Inmediatamente pensé en otras culturas tradicionales del globo por ejemplo, de África o la Polinesia y le dije: señora los Maoríes tienen un dicho que también debieron conocer los Mochicas: “si no te duele no lo mereces”. Al igual que usted se perfora sus orejas para colocarse sus bonitos aretes, ellos se las perforaban para colocarse sus orejeras. La señora me miró visiblemente molesta y atemorizada y se apartó de mi lado. Al momento sonó el teléfono requiriéndonos en otra destinación, deseaba realmente quedarme un tanto más en compañía de estas joyas que entrañaban toda una cosmogonía ajena a estos tiempos. Y valgan verdades –llámenme escapista si así lo desean-, hubiese preferido mil veces vivir en aquel tiempo guerrero y pretendidamente salvaje. Qué se hace. Así pues todavía me quedé un ratito más con nuestros ancestros hasta que volvió a sonar el inefable aparatito.

Pero usted amigo lector, bien vale el esfuerzo que no la pena, de que reserve unos cuantos nuevos soles de oro actuales y se dé un salto por el Museo Larco Herrera a ver esta muestra de Oro y Joyas del Perú Antiguo. Para que no piense que todo en nuestro país fue -o será– malo. Saldrá revitalizado. Se lo aseguro.

* Toynbee, Arnold J. La civilización puesta a prueba. Emecé Editores, p. 17-18.

LAS ÍNSULAS EXTRAÑAS

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...