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miércoles, 3 de diciembre de 2008

Amórfor de Salomón Valderrama por Paolo Astorga*

Dentro de la poesía peruana joven actual las vertientes temáticas son cada vez más abundantes, no sólo por la obsesividad de lograr una voz original, sino también por crear un discurso que pueda cumplir con su propia poética. La poesía es la búsqueda de un lenguaje que no solo se quede estancado en su lenguaje, sino que se engarce a otros estilos posibles ya clásicos como lo son el barroco o la poesía que intenta llegar al cuidado de las formas para luego adentrarse a un lenguaje más puro, que linde con lo místico, pero sin dejar de lado una gran cuota de Perú entre sus líneas. La poesía se enfrenta al tiempo y no a través de retrocesos, sino que re-evoluciona en un estado nuevo, un neo-barroco dentro de las expresiones verbales, pero que más allá de esa postura también hay que tener en cuenta el contenido profundo que está íntimamente ligado a un espíritu que trata de lograr su libertad fuera de las formas que lo encauzan hacia un horizonte posmoderno o para ser más exactos contemporáneo.

Este es el caso del joven poeta peruano Salomón Valderrama (La Libertad, Chilia, 1979) con su libro Amórfor (Sol negro editores, 2008) que explora la poesía desde las estructuras formales clásicas como el soneto o las figuras retóricas como el hipérbaton para intentar un discurso que no sólo se enfrasque en una mera exploración, sino en un decir que intente lindar con la belleza desde una ruptura lógica de la sintaxis:

Elevación, maldición que me contempla
Trastocar en frágiles economías:
Masturbar bellezas, pulular poesías...
Latido, deslatido, el que me templa

(Refracción)

Como podemos observar la dialéctica de Valderrama está en su aproximación a un arte poético, pero también a su intervención en el yo poético como un ser que se autodefine bivalente desde la posición e interacción con los objetos, esta característica que se acerca más a poéticas como la de Martín Adán, en Valderrama se tornan recurrentes, pero con un toque muy personal:

Cuando nací morí primero,
Cuando morí viví un segundo.
Primero y no un segundo viví:
Animal, poeta puro.

(Poeta)

El recurrente tema de Eros y Thánatos, es en Valderrama una fuerza insuperable para llegar a la catarsis, pero a su vez son elementos que hacen un arte que destruye la corporalidad para alcanzar una mística de lo sin forma, la intensión está más allá de la poética, la intensión que Salomón propone es aquella que tiene una relación estrecha con lo onírico:

Soñar desaparecer de amor y en todo:
Despierto y no soñando de amor me embarazo,
Delicado en amor de no cierto en tu regazo,
Científico, dador... reaparecer de amor.

(Amórfor)

En suma Salomón con este breve, pero intenso poemario no sólo propone una estructura poética revitalizada, sino también nos propone su lenguaje, sus códices para una posible interpretación y por ende una comunicación efectiva. La poesía de Salomón Valderrama en ésta su ópera prima, es un intento por lograr esa purificación de lo ya establecido, una nueva expresión desde los excitantes bastiones de lo clásico que jamás pasa de moda.

*Tomado de Revista Remolinos. Edición Bimestral, Año III, Número 35. Diciembre - Enero 2008/2009

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