viernes, 17 de abril de 2020

7 POEMAS DE ALEJANDRO ROMUALDO

Gonzalo Rojas y Alejandro Romualdo en Madrid (foto de A. P. Alencart)

LA FERIA

¡Pasad, pasad! ¡Adelante, damas y caballeros! ¡El mundo es ahora un castillo infernal y sonoro!¡Pasad, niños y ancianos!

A través de la alegría, las palomas de fuego estallan en el aire y un carrousel de astros arroja sobre los rostros nubes de neblina, los pájaros, el oro que baña la noche.

De un sombrero manan conejos, flores y palomas, y un payaso, entre silbidos y tomates, cuelga la noche su máscara de nieve. Sólo sus manos de raíz buscan los cielos de la alegría bajo el aserrín, junto al duende que mora en las grutas del musgo sedoso y azul.

Allí se ve a la foca oler la luna y sostenerla como una pelota en la nariz. ¡Pasad, pasad! ¡Señoras, damas y caballeros, niños y ancianos! El mundo es ahora un trompo que gira y cuya música enciende y abre los oídos como flores.

Esta es la casa del espanto, vigilada por ojos de telaraña, por murciélagos que abren sus cortinas hechizadas y lechuzas de opereta que cantan las melodías de la muerte. Aquí, sólo una armadura vacía y una sombra se quejan entre las bolas de fuego, las cadenas y el miedo que se eriza en el lomo de los gatos. Aquí veréis vuestro destino, encerrado en una bola, en la baraja abierta en abanico, cerca del cetro fulgurante, o del pez que nada en el Zodíaco.

¡Aquí no vive Dios! Aquí se elevan las oraciones malditas: patas de conejo, hierbas y brebajes, muñecos y alfileres. Aquí el amor hierve en la olla de la bruja cuya escoba barre el cielo durante la noche.

¡Por una moneda, el bonete de estrellas, el mundo y la riqueza por una moneda!

¡Pasad, señores, pasad! ¡Si el hambre redobla en vuestros estómagos vacíos como tambores, pasad! Aquí: ensaladas de flores, ruiseñores al vino, cisnes asados.

¡Evohé, evohé! Giran las bacantes. ¡Evohé! Como humeantes y locos collares giran a través del vino y los piropos. Aquí seréis felices, os uniréis en racimos de gozo y olvido, iluminados por el fuego de un dragón.

¡Pasad, señores, pasad! ¡Por una moneda, el amor, el mundo, la riqueza, por una moneda! Y al fin de la fiesta, cuando los locos violan guitarras o los ebrios mueren abrazados y felices, la duda es un terrible y oscuro sube-y-baja entre el cielo y la tierra.




CANTO CORAL A TÚPAC AMARU,
QUE ES LA LIBERTAD

Yo ya no tengo paciencia
para aguantar todo esto
Micaela Bastidas

Lo harán volar
con dinamita. En masa,
lo cargarán, lo arrastrarán. A golpes
le llenarán de pólvora la boca.
Lo volarán:
¡                       y no podrán matarlo!

Lo pondrán de cabeza. Arrancarán
sus deseos, sus dientes y sus gritos.
Lo patearán a toda furia. Luego
lo sangrarán:
¡y no podrán matarlo!

Coronarán con sangre su cabeza:
Sus pómulos, con golpes. Y con clavos
sus costillas. Le harán morder el polvo.
Lo golpearán:
¡y no podrán matarlo!

Le sacarán los sueños y los ojos.
Querrán descuartizarlo grito a grito.
Lo escupirán. Y a golpe de matanza
lo clavarán:
¡y no podrán matarlo!

Lo pondrán en el centro de la plaza,
Boca arriba, mirando al infinito.
Le amarrarán los miembros. A la mala
tirarán:
¡y no podrán matarlo!

Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.

Querrán descuartizarlo, triturarlo,
mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.

Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.

Al tercer día de los sufrimientos,
cuando se crea todo consumado,
gritando: ¡libertad! Sobre la tierra, ha de volver.

Y no podrán matarlo.




Si me quitaran totalmente todo

Si me quitaran totalmente todo
si, por ejemplo, me quitaran el saludo
de los pájaros, o de los buenos días
del sol sobre la tierra
me quedaría
aún
una palabra. Aún me quedaría una palabra
donde apoyar la voz.

Si me quitaran las palabras
o la lengua
hablaría con el corazón
en la mano,
o con las manos en el corazón.

Si me quitaran una pierna
bailaría en un pie.
Si me quitaran un ojo
lloraría en un ojo.
Si me quitaran un brazo
me quedaría el otro,
para saludar a mis hermanos,
para sembrar los surcos de la tierra,
para escribir todas las playas del mundo, con tu nombre
amor mío.




EL CABALLO O LA PIEDRA

Hay un enorme parecido entre un caballo y una piedra. La piedra que disparó David era tan bella como un caballo de circo. La piedra pulida por la erosión reluce como la piel de un caballo al sol.

Sabemos que el reino animal es una jerarquía superior a la del reino mineral, pero una piedra que ha madurado durante siglos hasta adquirir esa profunda transparencia, ese brillo irresistible y dominador, ¿no es comparable al más brioso caballo?
La pérdida de equilibrio —ya sea provocada por los deshielos o por los movimientos sísmicos—desboca a la piedra y envuelta en nieve la precipita desde la cumbre hasta el fondo del valle, como un caballo blanco en celo.

Cada día se parecen más los caballos y las piedras. Se parecen tanto que casi son ya lo mismo. Sobre todo en la estatua del rey son una unidad indestructible, pues sí se destrozara la piedra, se destrozaría el caballo, y viceversa.

Pero nosotros preferimos destruir al rey.




SÉRVULO (1967)

La perdió.
Le perdieron
Rafael Alberti

Porque nadie te vio cruzar la calle,
como cruzan las lágrimas el rostro, por eso —hoy
por ti, mañana
por mí— pluma y papel se juntan
silenciosos, Sérvulo,
para ayudarte
a subir
la escalera, la calle
sin salida, el boquerón donde metiste el alma.

Pobre pincel tirado sobre el césped.

Pálido como un papel, te dejaron
en medio de la calle,
con un lamento en los ojos, cercado
por un llanto de púas. Erizado
de lágrimas gritaste
como un recién parido, que trajo la miseria de París.

No podías
más.

Te hubiera echado
(para ayudarte a soñar)
te hubiera echado un puñado de vidrios en los ojos, era preferible
tasajearte como un lienzo los ojos en blanco, borrarte
para siempre de los ojos esta tierra de sombra en que duramos,
para que no vieras (para ayudarte a no ver) tanta feroz
mezquindad, la insondable hipocresía de Lima.

Sin embargo.
pobre pincel quebrado, abriste
los ojos, como avisos luminosos de desesperación,
buscabas un trozo puro de pared para pintar
acorralado en tu cuarto del Hotel Richmond, y
cortaste la mañana con un trago de punta, rompiste
(pegando gritos) el silencio, como una hoja
de papel de seda en blanco, en donde
bruscamente te quedaste dormido
como un trozo final de cal y llanto.

Por eso,
porque nadie te vio cruzar la vida
como cruzó el cuchillo por tu rostro,
lienzo y pincel se juntan en silencio, Sérvulo,
para ayudarte
a vivir,
hacen el día, va haciendo
el color de la hoja verde que ardió en ti.

No salgas.
(Aún hay niebla entre nosotros.) Duerme.
Descansa como una hoja sobre la tierra que te vio sangrar,
pintar con los colores del corazón
la increíble miseria, sufrir la batalla de fraternidad




TAMBOR DE SAUDADE

Bajo la luna y bajo el sol, en la maleza delirante,
Bembo golpea la tierra como si fuera un gran tambor,
y el vuelo de las garzas lleva el aire de los presagios.

Como si fuera un baile, todo el universo se agita:
los viejos flamencos, las hojas, las orquídeas
y el grito de los pájaros es un augurio.

Vestido de gala, sin su collar de blancos dientes,
sin piel de lagarto ni plumas de papagayo,
Bembo toca el tambor oscuro de los delirios.

En la sala de baile, bajo las luces hirientes,
y el saxofón que sopla como un elefante enloquecido,
las trompetas anuncian el juicio final de la tristeza.
Y de su caja de música, que es una caja de sorpresas,
Bembo, el brujo, hace surgir las melodías futuras.

Los tambores del Brasil suenan lentos como la vida que empieza
o como la muerte que empieza su prodigioso nacimiento,
y el mágico tam-tam de su corazón emocionado
llena el pecho del hombre de una palpitación indescriptible
y el vientre de la hembra de un ruido sofocante.




NI PAN NI CIRCO

Hominem, Cassiodore, comes
Marziale

Cómo cambian los tiempos,
Magnanimus,
ya no existen ni el pan ni el circo
que sobre el carro recorrías
triunfante
ni tu purpúrea túnica alcanza ya a
   cubrir
tanta ensangrentada arena.
La rueda de la fortuna se detuvo
aquí
y el fiel de la balanza te traiciona.
Fuera del circo se devoran, sacan
las garras: «Non est piscis:
homos est...»
(Marco Valerio Marcial).
Escucha, oh Magnanimus, al esclavo
que ayer sostuvo tu corona
y hoy te murmura a la oreja
piadosamente:
«Proteged a los leones, proteged a
los leones».


Alejandro Romualdo, José Hierro y A. P. Alencart, en Salamanca (1998 foto de Luis Monzón)


Alejandro Romualdo (Trujillo, 1926-Lima, 2008)
Libros: La torre de los alucinados (En Poesía. Volumen colectivo. Lima: Ministerio de Educación Pública, 1951); Poesía 1945-1954 (Lima: Mejía Baca & P. L. Villanueva, 1954); Edición extraordinaria (Lima: Ediciones Cuadernos Trimestrales de Poesía, 1958); Desde abajo (Lima: Editorial Tawantinsuyo, 1961); Como Dios manda (México: Joaquín Mortiz, 1967); El movimiento y el sueño (Lima: Editorial Gráfica Labor, 1971); Cuarto mundo (Buenos Aires: Losada, 1972); En la extensión de la palabra (Lima: Editorial Gráfica Labor, 1974); Poemas (La Habana: Casa de las Américas, 1975); Poesía íntegra (Prólogo de Antonio Melis. Lima: Viva Voz, 1986); Mapa del Paraíso (Antología. Prólogo de Alfonso Ortega. Salamanca: Universidad Pontificia, Cátedra de Poética Fray Luis de León, 1998); Né pane né circo (Edición bilingüe español-italiano de Antonio Melis. Roma: Editorial Fahrenheit 451, 2002) y Ni pan ni circo (Lima: INC, 2005).


jueves, 16 de abril de 2020

7 POEMAS DE JORGE EDUARDO EIELSON

Jorge Eduardo Eielson en la performance El cuerpo de Giulia-no, 1972 Bienal de Venecia

PARQUE PARA UN HOMBRE DORMIDO

Cerebro de la noche, ojo dorado
De cascabel que tiemblas en el pino, escuchad:
Yo soy el que llora y escribe en el invierno.

Palomas y níveas gradas húndense en mi memoria,
Y ante mi cabeza de sangre pensando
Moradas de piedra abren sus plumas, estremecidas.
Aún caído, entre begonias de hielo, muevo
El hacha de la lluvia y blandos frutos
Y hojas desveladas hiélanse a mi golpe.
Amo mi cráneo como un balcón
Doblado sobre un negro precipicio del Señor.

Labro los astros a mi lado ¡oh noche!
Y en la mesa de las tierras el poema
Que rueda entre los muertos y, encendido, los corona.
Pues por todo va mi sombra tal la gloria
De hueso, cera y humus que me postra, majestuoso,
Sobre el bello césped, en los dioses abrasado.

Amo así este cráneo en su ceniza, como al mundo
En cuyos fríos parques la eternidad es el mismo
Hombre de mármol que vela en una ventana
O que se tiende, oscuro y sin amor, sobre la yerba.



Genitales bajo el vino

Óyeme tierra, así, escribiendo así,
En la espesura de pámpanos dormido:
Mi pecho frío junto a mis intestinos
Se ha cuajado. Mis dedos alhajados
Buscan el Árbol de la Noche, clavan
Sus uñas de imprenta en los racimos
De la Vida y de la Muerte. Óyeme tierra
De grandes frutos áureos y serpientes,
Luciérnaga entre muros de papiro,
Negro universo del quinqué y el sexo,
Justicia del gusano, mal Paraíso.
Mírame tierra, así escribiendo, así
Desnudo, Adán poeta, quieto y triste,
En esqueleto, sierpe y uva convertido.


SERENATA

El dulce Caco clama entre sus joyas, sus amores y sus heces.
Quieto animal de hastío: cubridlo de rocío.
Mansa mujer que atravesáis su cuerpo dormido:
Tended vuestro armiño, vuestro cabello, apaciguad su sangre.
Dormido así, su vida es sólo baba y olvido,
Y viento que abriga y perdona, económico y dulce,
Y un saxofón perdido, como una ola de oro,
Salpica su corazón sin despertarlo. Deber tuyo es,
Mujer vestida de iguana, arrodillarte y decirle:
Bendito seas, amor mío, por luminoso e imbécil,
Por desordenado y triste, porque te comes las uñas
Y los piojos y los lirios de tu santa axila,
Y amaneces como un loco sentado en una copa.
Bendito seas, amor mío, que nunca has llorado,
Bello rostro agusanado y borrado antes del beso,
Después del poema, el canto y la pura blasfemia.
Bendito seas, amor mío, por tener huesos y sangre,
Y una cabeza pálida y soberbia, partida por el rayo.
Y por no estar jamás ni en triunfo ni en derrota,
Sino amarrado como un tigre a mis cabellos y mis uñas.
Bendito seas por gruñón, por delicado y estúpido,
Por no tener infierno ni cielo conocido, ni muerte
Ni vida, ni hambre ni comida, ni salud ni lepra;
Medusa de tristes orgías, de penas jubilosas,
De torpes esmeraldas en la frente, y bosques
De cabellos devorados por el viento.
Vacío de sesos, de corazón, de intestinos y de sexo,
Bendito seas, amor mío, por todo esto y por nada,
Por miserable y divino, por vivir entre las rosas
Y atisbar por el ojo de la cerradura cuando alguien se desnuda.
Viva sombra destructora de mejillas y de espejos,
Ladrón de uvas, rapazuelo, dios de los naipes y la ropa sucia.
Dulce Caco de celestes dedos y cuernos de hierro,
Señor del vino que me matas con dagas de heliotropo.
Bendito seas, labios de gusano, cascada de avena,
Por poderoso e idiota, por no tener hijos ni padres,
Ni barbas ni senos, ni pies ni cabeza, ni hocico ni corola,
Sino un ramo triste de botones sobre el pecho.
Bendito seas, amor mío, por todo esto y por nada,
Bendito seas, amor, yo me arrodillo, bendito seas.



VALLE GIULIA

a giuseppe ungaretti

a dónde quiere llegar ese hom
bre con su bastón que
se quiebra siempre se quie
bra al doblar una esqui
na
extremidades de plomo ante escaleras
que surgen diariamente
de un huevo fragilísimo
y vuelven al huevo
fragilísimo
cabeza de reptil poeta
amarillo
exagerado de pájaro amarillo
que atraviesa el comedor y la cocina
o silba por las calles día y noche
pues tal es su alegría
que empieza a derramar el vino
en la vereda
a declamar sus versos
en el techo
indeseable reptil amarillo
(dicen los vecinos asustados)
extremidades de plomo cierto
no de pájaro
quien puede ser sino el fantoche
del amarillo mes de abril
en valle giulia
bastón inútil que se quie
bra en cada esqui
na
muy serenamente ya
su cuerpo
sube al cielo convertido
en un reptil alado que se aleja
en una pompa de jabón que no se quie
que no se quie
que no se quie
bra



VIA DELLA CROCE

frecuentemente
cuando estoy sentado
en una silla
y estoy solo
y no he dormido
ni comido ni bebido
ni amado
tengo la impresión
de caer en un abismo
amarrado a mis vestidos
y mi silla
y de irme muriendo suavemente
acariciando mis vestidos
y mi silla
tengo la impresión
de caer en un abismo
y de improviso asistir
a una remota fiesta
en el fondo de una estrella
y de bailar en ella
tiernamente
con mi silla



CUERPO ENAMORADO

Miro mi sexo con ternura
Toco la punta de mi cuerpo enamorado
Y no soy yo que veo sino el otro
El mismo mono milenario
Que se refleja en el remanso y ríe
Amo el espejo en que contemplo
Mi espesa barba y mi tristeza
Mis pantalones grises y la lluvia
Miro mi sexo con ternura
Mi glande puro y mis testículos
Repletos de amargura
Y no soy yo que sufre sino el otro
El mismo mono milenario
Que se refleja en el espejo y llora


Cuerpo dividido

Si la mitad de mi cuerpo sonríe
La otra mitad se llena de tristeza
Y misteriosas escamas de pescado
Suceden a mis cabellos. Sonrío y lloro
Sin saber si son mis brazos
O mis piernas las que lloran o sonríen
Sin saber si es mi cabeza
Mi corazón o mi glande
El que decide mi sonrisa
O mi tristeza. Azul como los peces
Me muevo en aguas turbias o brillantes
Sin preguntarme por qué
Simplemente sollozo
Mientras sonrío y sonrío
Mientras sollozo

Primera traducción de Eielson al inglés y finalista del PEN America Literary Awards 2020
publicado por Cardboard House Press

Jorge Eduardo Eielson (Lima, 1924-Milán, 2006) 

Libros: Canción y muerte de Rolando (La Prensa. Lima, 18/06 y 01/08/43. Reeditada en Mercurio Peruano, número 207. Lima, junio de 1944 y Lima: Ediciones de La Rama Florida, 1959); Reinos (Separata de Historia, número 9. Lima, enero-marzo de 1945. Edición definitiva, corregida y aumentada: Lima: Ediciones de la Clepsidra, 1973); Mutatis mutandis (Lima: Ediciones de la Rama Florida, 1967); Poesía escrita (Edición de Ricardo Silva Santisteban. Lima: INC, 1976); Nuit obscure du corps / Noche oscura del cuerpo (Edición bilingüe español-francés de Claude Couffon. París: Altaforte, 1983); Poesía escrita (2ª edición corregida y aumentada, no contiene las colecciones con textos visuales compuestos entre 1958 y 1960. México: Vuelta, 1989); Noche oscura del cuerpo (2ª edición corregida y aumentada. Lima: Jaime Campodónico Editor, 1989); Poesia scritta (Edición bilingüe español-italiano de Martha L. Canfield. Firenze: Casa Editrice Le Lettere, 1993); Antología (Edición de Rafael Vargas. Lima: FCE, 1996); Nudos (Edición bilingüe español-inglés de William Rowe. Londres: kcl, Centre for Latin American Cultural Studies, 1997); Poesía escrita (3ª edición. Edición aumentada de Martha L. Canfield. Bogotá: Norma, 1998); Sin título (Valencia: Pre-Textos, 2000); Celebración (Lima: Jaime Campodónico Editor, 2001); De materia verbalis (México: Aldus / Eldorado, 2002); Nudos (Lanzarote: Fundación César Manrique, 2002); Canto visible (Edición bilingüe español-italiano. Firenze: Edizioni ori, 2002); Vivir es una obra maestra. Poesía escrita (Edición aumentada del autor. Madrid: Ave del Paraíso Ediciones, 2003); Arte poética (Edición de Luis Rebaza Soraluz. Lima: pucp, 2004); Habitación en Roma (Lima: Lustra Editores-Centro Cultural de España, 2008. 2ª edición. México: Quimera Ediciones, 2010); Ptyx (Lima: Lustra Editores-Centro Cultural de España, 2008); Poeta en Roma (Madrid: Visor, 2009); Poeta en Roma (Lima: SUR/Lustra Editores, 2016); Poeta en Milán (Lima: Sur/Lustra Editores, 2016); Room in Rome (Traducción al inglés de David Shook. Arizona: Cardboard House Press, 2019)

Fuente de la fotografía:

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...