lunes, 12 de diciembre de 2016

Adrián León Lostaunau. Carta Al Desvío: Muestra de proceso & conversatorio con Mario Montalbetti & Luis Alberto Castillo


Este miércoles a las 7:15 de la noche en La Libre de Barranco [San Martín 144] se muestra el proceso del poemario (libro/objeto) 'carta al desvío'. Los comentarios estarán a cargo de Mario Montalbetti & Luis Alberto Castillo.

‘Carta Al Desvío’ es un poemario, escrito y concebido por Adrián León Lostaunau y desarrollado visualmente junto a Mateo Alayza. El ‘libro’ consiste en un mapa doble [tira & retira] compuesto gráficamente por poemas y plegados en un origami por Carlos Zevallos. De este modo en el doblez se entrecruzan, chocan y superponen dos mapas y dos lenguajes distintos. Montalbetti anota una líneas de invitación a la carta & nos adelanta con estas palabras su comentario:

"Usualmente empleamos mapas para ubicarnos, para saber dónde estamos en relación a un territorio. Adrián León los construye con el propósito opuesto. Para saber dónde no estamos, dónde no somos. Su poema es una crítica topológica del lugar que solían ocupar el yo romántico, el sujeto moderno de la enunciación y el locuaz post-yo post-moderno de las auto-ficciones histéricas,…para encontrarlo, tal vez para ubicarlo, en los propios pliegues y en los dobleces de su Carta. (...)"

‘Carta Al Desvío’ es el resultado de un ejercicio de experimentación trans-disciplinaria de largo aliento. El proyecto concebido hace aproximadamente 6 años combina la poesía, el collage, la cartografía, el dibujo y la escultura.

El libro estará a la venta ese día a un precio especial. Están todxs cordialmente invitadxs.

P/A EDICIONES

MIERCOLES 14 DICIEMBRE
7:15 pm
LA LIBRE DE BARRANCO
[San Martín 144]

+Sobre el autor:
Adrian León Lostaunau (Lima, 1992), recientemente licenciado en la especialidad de Filosofía de la PUCP con una tesis acerca del deseo en Hegel y Lacan (Ganador del PADET – 2014), es investigador independiente, poeta y productor musical. Tiene un ensayo crítico inédito acerca del primer período de Hora Zero (ganador del PAIN – 2012). Forma parte de la disquera independiente Matraca.

Entrevista al poeta Guillermo Chirinos Cúneo. Desde el Apocalipsis, por Juan de la Fuente

Después de muchos años de alejamiento de los círculos literarios, el poeta Guillermo Chirinos Cúneo —autor del libro “El idiota del Apocalipsis” reaparece en la siguiente entrevista. En ella reafirma su vocación de escritor, su sensibilidad unida a una espiritualidad auténticamente humana y a la vez consciente de su soledad y su lucidez. Además, recuerda aquellos años entusiastas y de inicio de su camino de poeta, en la década del sesenta. Y habla del mundo desde su propia visión y condición de hombre enraizado en la creación artística, en la periferia de una realidad práctica que no podrá desterrar jamás la vigencia de las emociones y los sentimientos.

Mientras avanzamos hacia Bellavista, no podemos dejar de recordar el palio de tetras de San Marcos y aquella vez que con Norman, Samuel y el "Loco" Guillermo revisábamos con entusiasmo un libro extraño, breve y desgarrador, de cuya carátula emergían desafiantes cuatro caballos salvajes anunciando una herejía. “El idiota del Apocalipsis” había sido impreso en 1967 y daba fe de un autor apasionado, atormentado, sorprendido por el mundo, pero rebelde: "En un amplio parque blanco de Lima. / Yo mordía la boca de las rosas moribundas. / Mientras un flaco perro corredor, tronaba / mi humedad, mi roja humedad, palidecida" (...) "Era otoño en el alba. Las seis, abril. / Era otoño en la muerte. / Era Lima aterida de otoño bajo azules vómitos de nieve”. Guillermo Chirinos Cúneo era el hombre del poeta que en los sesenta había escandalizado a muchos falsos y aburridos moralistas, al escribir unos versos alusivos a la “sirviente” de su casa: "Derrumbada caíste, cenicienta, y las novelas... / Y mi semen polen a tus vellos y a tu panza en rosas. / Derrumbada sirvienta de escaleras, / fuiste sexo entre planetas, / carne en flor abierta, arrabalera, / madre derrumbada". Este poema descubierto, pleno de erotismo y liberado de prejuicios, ¿no se adelantó acaso a esos temas tan frecuentes en la poesía escrita por mujeres en los años ochenta?. Al parecer, Chirinos fue más allá que varios de sus contemporáneos. Fue uno de los primeros en mostrarse realmente desde su interior, en mostrarse cómo era y, quizás, también uno de los primeros en estrellarse contra las paredes sucias de la realidad. Indagábamos por él y nadie nos daba Noticias de su paradero. Entonces, se nos figuró eterno, mítico. Chirinos permaneció en sus poemas y en la violencia y el furor de una obra demasiado cercana y al mismo tiempo lejana para nosotros. Y ahora, después de varios años, un joven y generoso poeta sanmarquino: Víctor Coral, nos enseña el camino adecuado y nos conduce al encuentro del autor. Víctor Coral es amigo de Chirinos Cúneo. Y éste le abre la puerta de su soledad sencillez, tan solo por el valor de una amistad auténtica, signada por la poesía. Y también nos la abre a nosotros, que casi no sabemos nada de él. Y entramos. Su rostro nos enseña que ha permanecido muchos años alejado de los avatares de lo cotidiano. Es delgado de cuerpo, alto, de piel trigueña. Tiene una mirada fuerte, en constante asombro, como si conociera demasiado la vida y sin embargo la mirase por primera vez. Bajo sus ojos sobresalen dos profundas ojeras. Parece nervioso y a la vez tan distante del miedo, y tan distinto de nosotros que, en principio, no atinamos a hablar. Sin embargo, nos invita a sentarnos, se sienta, enciende un cigarrillo y, ausente de toda convención, nos invita a conversar. Le preguntamos, entonces, sobre su pasado y nos responde: "Desgraciadamente los jóvenes nos lanzamos hacia otro camino, buscamos otro lindero que en verdad nos ha resultado agradable, pero no es lo que nuestros sentimientos, nuestros corazones, nuestras almas, deseaban. Desgraciadamente, las cosas son así en la vida: nunca se puede realizar lo que la sociedad o la mente humana necesita y quiere, hay siempre una insatisfacción, un pesimismo: la revancha contra uno mismo".

—¿Y a qué crees que se debe?

... a la pasión humana. Y la razón, la culpabilidad de esta razón, puede tenerla el mismo poeta.
En la mirada de Chirinos asoma la nostalgia y continúa hablando de sus primeros años en la universidad: "Yo estaba en una situación muy optimista y anhelaba que me conocieran los estudiantes. Sabía muy bien que no iba a lograr un éxito como el que se consigue en una empresa comercial o publicitaria; pero sí quería un éxito de poeta, de escritor, para que mi alma y mi espíritu estuvieran tranquilos".

—¿Qué puedes decirnos de tu primer libro: El idiota del Apocalipsis?

Creo que fue producto de un proceso de liberación de aquellas ataduras que me sometían a una soledad, a una incapacidad de lograr mis deseos.
Recuerda, asimismo, que por aquella época frecuentaba a Julio Nelson, Marcos Zapata, Juan Ojeda, César Calvo, Juan Gonzalo Rose, Manuel Scorza, Marco Matos e Hildebrando Pérez. Y que era muy amigo de ellos. En esos años -agrega- yo tenía la idea de unir a todos los hombres de esta tierra, unirlos para que se comprendieran, para que la pasión se dominase y no existiera ese amor hacia tal o cual objeto o persona, sino se diera una organización de la sensibilidad y del alma humana, capacitada para poder integrarse y transformarse, para poder llegar a algo que podría decirse el paraíso desconocido".

—¿Conociste a Hernando Núñez?

Sí. Y precisamente estoy leyendo su libro: El sello de la Luna. Era un hombre brillante, penetrado tanto en su mundo poético que no lo dejaba en paz y era como un martillo en medio de la noche, que golpeaba en su interior hasta hacerlo deprimirse...
Chirinos Cúneo se sumerge un rato en el silencio. Nos observa con profundidad (en sus ojos hay además cierto dolor) y prosigue hablando: "Ser poeta es algo muy duro. Resulta al fin y al cabo muy duro, muy duro..." (Sus palabras se alargan incesantes  casi a manera de una música solemne). "... Sé que sería muy importante compartir con grupos intelectuales — añade—, pero francamente prefiero mi soledad, la necesito. El mundo me resulto tan disoluto, me desilusioné tanto de la forma y esencia de la vida, que terminé refugiándome en mí mismo..."
Nuevamente el poeta hace una pausa, e disculpa porque juzga que sus palabra son. .-.fin "deliberantes". Se detiene un rato en sus pensamientos. Nos mira. Nos da un apretón de manos. Y en este momento pensamos que la poesía está en verdad presente en su vida, que ella vive con él y que él vive con ella, sin distancias.
"La poesía hace, se hace y se realiza para poder distinguir entre lo que se piensa y lo que se siente. Porque una cosa es pensar y otra cosa es sentir", afirma luego categóricamente. Le preguntamos, ahora, por sus influencias literarias: “Creo que son Rimbaud y Baudelaire” –nos contesta- y agrega: “Al primero lo admiro por su pureza, su inocencia y, al segundo, por su franqueza, su sinceridad y su profundo pesimismo, su profundo pesar Baudelaire era un auténtico poeta, que nació en la pobreza y murió en ella, pero escribió hasta lo último de su vida".
De los peruanos dice preferir a César Calvo, Antonio Cisneros, Vargas Llosa y Marco Martos. Y cuando le preguntamos por qué considera que la crítica literaria ha mantenido una enorme indiferencia respecto a su obra, nos refiere. "Quizás ha habido para ellos (los críticos) un proceso de autodeliberación que los ha llevado a ocuparse de otros poetas y no de mi trabajo, porque sencillamente dichos poetas estaban más cercanos a ellos y les resultaban más importantes que yo. No me considero, sin embargo, mucho más o mucho menos que estos creadores, aunque de tener que elegir probablemente me consideraría menos, pero al fin y al cabo pienso que he llegado a igualarlos. Por más idiomas que uno sepa, no es uno solo el que los sabe, también hay otros".
Intentamos conocer más de su visión del mundo, de nuestra sociedad y volvemos sobre una interrogante que se presentó al inicio de la conversación y que se refiere a la realización humana, a la posibilidad del hombre de desarrollarse integralmente en un mundo que tal vez se encuentra al borde de la deshumanización. El señala: "No creo que el ser humano sea parecido a una bestia, pero sí que necesita vivir de algo, lograrse a sí mismo y para ello utiliza los medios que mejor están a su alcance. En este siglo han habido movimientos revolucionarios que han asumido características fenomenológicamente referentes a una pugna de pensamiento y un cambio de ideologías". "Si hubiera habido entre nosotros, un pensamiento más consistente más unido, más cerrado en determinado régimen igualitario, totalitario, las cosas hubieran sido mejores, no hubiera existido el terrorismo ni tantos crímenes y matanzas. Pienso que debimos recapacitar un poco, detenernos un poco..."
Seguimos conversando. Pero ahora la conversación está demasiado lejos de ser una entrevista. Hablamos en desorden, entusiasmados por la aventura artística, por la literatura.
"Mi madurez de poeta ha comenzado recién hace algunos años. He llegado a comprender el alma humana, mi corazón, mi mundo interior, mi lúcida desaparición de lo desconocido".
Y nosotros hemos empezado a conocer a Guillermo, a Chirinos, al poeta...



FUENTE, Juan de la (1993). “Entrevista al poeta Guillermo Chirinos Cúneo. Desde el Apocalipsis”. Revista, suplemento cultural de El Peruano. Lima, p. 6-7.

“Sobre el karma de un prólogo antes de convertir en baba de perico” por Ernesto Lumbreras

En el 2006 el pintor Francisco Toledo me invitó a participar como editor de la colección literaria Calamus, financiada por su bolsillo y las arcas del Instituto Nacional de Bellas Artes. En poco más de dos años publicamos un catálogo que alternaba la poesía mexicana y la de autores de otras latitudes. Al lado de volúmenes de Francisco Hernández, María Baranda, Alejandro Aura o Efraín Bartolomé, nuestro sello publicó libros de Vladimir Holan, Mark Strand, Seamus Heaney, Paulo Leminski, Antonio Gamoneda, Anne Carson y José-Miguel Ullán. Uno de los último títulos que preparé fue una antología de poesía peruana que había titulado Colores comunes. Doce poetas peruanos del ahora (1987-2007). Hice la selección de autores, diseñé la estructura de la muestra y sus apéndices y redacté una presentación que no llegó a publicarse por desacuerdos con el artista oaxaqueño. En lugar de mi texto, apareció un prólogo de Marcos Martos que traza puntualmente una historia de la lírica peruana para contextualizar de mejor forma el presente de la muestra. Agradezco el interés de la revista Transtierros por publicar este cadáver insepulto que llegó tarde a su entierro o novio despechado que descubrió a la prometida en asuntos nada evangélicos con el padrino de la boda; han pasado poco más de siete años de la aparición de Intersecciones. Doce poetas peruanos —pues este fue el nombre definitivo de la antología— y con certeza, esa docena de autores ha sumado algo más que años a su biografía. Tal vez los apuntes que anoté para cada uno de los autores de la antología merezcan matizarse o reclamen ciertos añadidos. No lo sé. He vuelto a releer los poemas y ensayos del libro y reconfirmo que los escenarios de la poesía del Perú cambian vertiginosamente como un ascenso del Pacífico a los Andes y un descenso de éstos a las selvas del Amazonas; la estética del sedentario se crispa en estos lenguajes todoterreno y fundan ciudades a su paso para luego abandonarlas y marchar después a la búsqueda de un objeto o un rostro olvidado en la casa de la infancia o de un Arcadia imposible.

Un discontinuo común

El editor de poesía en México ha mostrado un vivo y renovado interés por la lírica del Perú a lo largo del siglo XX y lo que va del presente. Han sido algunas casas editoriales mexicanas las que han publicado la poesía de José Santos Chocano, César Moro y Manuel Scorza como la de Jorge Eduardo  Eielson, Blanca Varela, Rodolfo Hinostroza y Antonio Cisneros, incluso han puesto en circulación libros de autores más jóvenes como Eduardo Chirinos, Montserrat Álvarez y José Carlos Yrigoyen. Cuando el pintor Francisco Toledo me propuso en el 2006 un volumen de poetas peruanos para Calamus, le comenté que ya circulaban algunos títulos en las librerías con este perfil y que, quizás, convendría publicar otro tipo de libro. El punto de la diferenciación no era, por supuesto, la disyuntiva de si hacía una muestra o una antología o si comenzaba y cerraba el panorama con tal poeta para abarcar determinada época. Tampoco resultaba atractivo repetir esquemas ni mucho menos enmendar la plana de trabajos antológicos que sucumbieron a ciertos clichés y protagonismos.

Para imaginar ese “otro libro” me fue necesario revisar una serie de títulos de publicación reciente y definir las estructuras y los derroteros de nuestra empresa. Después de la relectura, con motivo de la indagatoria referida, considero que El bosque de los huesos. Antología de la Nueva Poesía Peruana 1963-1983 (México, Tucán de Virginia, 1995) preparada por los poetas Miguel Ángel Zapata y José Antonio Mazotti sigue siendo el trabajo más acabado y menos prejuiciado en la materia. Muy en otras luces, desaguisados y oportunismos, La mitad del cuerpo sonríe (México, FCE, 2005) de Víctor Manuel Mendiola pecó de contradicciones y de falsos combates. Sin embargo, otros trabajos como Caudal de piedra. Veinte poetas peruanos (1955-1971) (México, UNAM, 2005) de Julio Trujillo y Los relojes se han roto. Antología de poesía peruana de los noventa (México, Ediciones Arlequín, 2005) de Enrique Bernales y Carlos Villacorta no obstante el prurito circunstancial (Perú fue el país invitado por la FIL de Guadalajara en el 2005) consiguieron mostrar el abanico de discursos de las más recientes generaciones de poetas con cierta amplitud y calado.

En aquel libro de Zapata y Mazotti se mostraba una geografía “de varios cantares y decires” al tiempo que ofrecía una cartografía didáctica y, sin contradicción, propositiva. Su antología servía, en dos tiempos, como guía de forasteros y como tour de force a revisar y contrastar con otros estudios de similar naturaleza; no era poca cosa, a decir verdad. A poco más de diez años de su publicación, El bosque de los huesos cumplió con sus expectativas y, como sucede con este tipo de obras al no actualizarse, se convirtió irremediablemente  en un valioso archivo literario. La perspectiva de Intersecciones. Doce poetas peruanos, si bien distinta al gran angular de aquel volumen, contrapuntea la misma reseña histórica, los mismo hitos líricos del universo de la poesía peruana reciente. Por tal motivo, me parece ocioso  repetir la cronología de estas promociones de poetas peruanos, de Los nuevos a Hora zero o a  Kloaka, narrada aquí y allá con ciertas coincidencias respecto de sus implicaciones en la poesía de los últimos años en Perú. En todo caso, lo que me interesaría resaltar es, por un lado, el extrarradio de influencia y de interés de poetas como Luis Hernández y José Watanabe, sumados a lista de autores del primer párrafo de este artículo; cada uno de estos poetas ha despertado simpatías y reflexiones sobre el ejercicio poético en otras tradiciones, incentivando planteamientos escriturales de enorme valía y significación. Este efecto de transfronteras, más que cuestionar lo “peruano”  o lo “no peruano” de un poeta, pone en entredicho maneras reduccionistas de leer una tradición   Por otra parte, y complementariamente a lo dicho, los poetas más jóvenes, la mayoría de los que integran el índice de este libro, han desterrado la práctica parricida, el belicismo grupal y programático  así como la bipolaridad maniquea en los discursos poéticos. Cada uno, a su manera, ha desactivado esos mecanismos prestigiados, en otros momentos, para trazar su plan de escritura.

Para ir al grano del asunto lo que me propuse con este libro es crear un Documento. La estructura de Intersecciones se integra por doce autores nacidos entre 1958 y 1976 con muestras amplias, un diálogo extra generacional con un poema en particular que cada autor comenta y tres ensayos sobre un mismo momento de la poesía peruana escritos por Eduardo Chirinos, Maurizio Medo y Paul Guillén. Desde esos tres miradores se establece, no sólo un panorama o enclave hegemónico, sino que también se da lugar a un coloquio y a un debate. Me interesó, por otra parte, resaltar el carácter nómada, apátrida, desapegado, centrífugo, expansivo, exploratorio de buena parte de los autores más allá de su circunstancia biográfica. Por supuesto, se reconocen filiaciones, entrecruzamientos, guiños con los poetas de generaciones anteriores pero, sobre estas inevitables conexiones, destaca una voluntad de participar de otras coordenadas poéticas sin conflicto alguno. La inclusión de Reynaldo Jiménez (Lima, Perú, 1958), poeta y editor que ha escrito y publicado su obra en Argentina, me atrajo como un elemento enzimático capaz de resignificar el habitual corpus de las poesía del Perú de esta parcela generacional; pienso, por ejemplo, que la poesía de Chirinos o di Paolo o de Silva Santisteban adquieren otros matices –por el alto contraste− a partir de la colindancia con la obra de Jiménez y que, la poética de Medo o de Guillen adquieren una arborescencia de significado mayor en cuanto a la consanguinidad neo barroca y experimental con la escritura de aquél. Antólogo de la poesía peruana, Reynaldo Jiménez es una voz, sí, una prosodia pero también una sintaxis, que multiplica la realidad desde el lenguaje no como representación sino como realidad matérica.

La poesía de Eduardo Chrinos (Lima, Perú, 1960) es un enclave no sólo de la poesía de su país sino de un concierto mayor; de múltiples referencias culturales sin pecar de culturalista, su escritura lleva también una vertiente biográfica que convierte al poema en un diario o cuaderno de viajes; pareciera de primera impresión, un poeta clásico en sus maneras y dicciones pero, sin objetar lo dicho, descubro en sus ya cuantiosos libros una algarabía formal en permanente indagatoria. Con Rossella di Paolo (Lima, Perú, 1960) y Rocío Silva Santisteban (Lima, Perú, 1963) se continúa un filón de la poesía escrita por mujeres que rebasa y reinventa las visiones de género; en la primera, el poema es una bitácora irónica y tierna a la vez donde la vida confiesa sus ilusiones e imposibilidades sin imposturas ni melodramas; en la segunda, la realidad del amor y del deseo son las más próximas a la realidad de la poesía por eso, una y otra vez, evoca y convoca sus rituales. La aparente vorágine de sentidos en la poesía de Maurizio Medo (Lima, Perú, 1965) no desemboca en una melopea vacua ni tampoco en un hoyo negro donde la palabra ha perdido su capacidad de representar e inventar mundos; el sino de este delirio verbal y visual no es otro que el restaurar, desde el caos, otro orden ajeno a convenciones en el ámbito de la física o la cultura.

Con Jorge Frisancho (Barcelona, España, 1967) y Monserrat Álvarez (Zaragoza, España, 1969)  se corrobora ese deambular por geografías físicas y de lenguajes tan notorio en esta promoción de poetas; en los poemas de Frisancho el tópico de la incomunicación con el otro es punto de partida para una exploración que lleva inevitablemente al extrañamiento; mordaz, irónico, cada monólogo lírico de este autor es un paseo mental a través de una orografía inhóspita: la condición humana. Desde la publicación de Zona dark, Álvarez llamó la atención de propios y extraños; la mezcla de giros expresivos, de un español un tanto arcaico a un coloquialismo fresquísimo, dotó a esta poeta de un decir punza cortante y eficaz a la hora de poner “patas a arriba” al status quo de las buenas maneras. El caso de Lorenzo Helguero (Lima, Perú, 1969) es singular por varias razones: su maestría formal, su peculiar humorismo tan atípico en la poesía peruana, su polivalencia para ir de un formato a otro sin cambiar en esencia. Ya sea en el soneto o en el poema en prosa, el  poeta levanta una fábula o una mise en scène sobre la cual teje variantes poco ortodoxas de la cultura y sus instituciones.

Finalmente, en el último bloque encontramos la poesía de Victoria Guerrero (Lima, Perú, 1971), Christian Zegarra (Trujillo, Perú, 1971), José Carlos Yrigoyen (Lima, Perú, 1976) y Paul Guillen (Ica, Peru, 1976), voces disímbolas entre sí, conectadas por la misma temporalidad histórica pero regidos por voluntades y afectos distintos que, en el ámbito de la escritura poética, se traducen como propuestas insulares y de una radicalidad crispada difícil de delimitar. Si bien la genealogía de Carmén Ollé, Magdalena Chocano o Rocío Silva Santisteban compaginan lo poesía de Guerrero, su propuesta ha logrado imponer un sello particular donde el límite del sinsentido de la vida cobra, sin indulgencia alguna, su dolorosa revisión. También, en los paralelos del dolor y la caída, Zegarra ha retomado de la iconografía de Los Evangelios algunos personajes, Cristo y Magdalena por ejemplo, para hacerlos desfilar en este presente brutal y desacralizado. La estirpe romántica de Yrigoyen, de Hölderlin a Nietzche, le han procurado una locución versicular en el modelo del Hyperion  o de Así hablaba Zaratustra para construir los antihéroes que habitan sus poemas; muy especialmente en los poemas extensos, el autor despliega vía el monólogo interior una historia procaz, insumisa, marginal con cadencia vertiginosa e hipnótica. El caso de Guillen reúne un caudal de referentes, a veces de prosapia ocultista y alquímica o prevenientes de una mitología inventada, para fundar un ámbito en la acepción iniciática; su riqueza verbal más que generar una expresión barroca da lugar a un universo hermético donde la palabra es, antes que otra cosa, invitación a su desciframiento.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Dos libros de Renato Sandoval publicados en España



La editorial española Amargord (que tiene un impresionante catálogo de poesía y que ya ha publicado trabajos de poetas peruanos como Roger Santiváñez o Mariela Dreyfus) anuncia la publicación de un nuevo libro de Renato Sandoval. A esto se suma que Del Centro Editores también lanza una edición especial de Suzuki Blues. Aquí el anuncio de su presentación:

Renato  Sandoval
Poeta peruano, traductor y editor, dirige el Festival Internacional de Poesía en Lima

Suzuki Blues
veinte cantos

y

Ottmar Ette
Catedrático de literatura global en la Universidad de Postdam

Roland Barthes. Paisajes de la teoría


Recepción para celebrar sus nuevos libros 
en Del Centro Editores (Galileo, 52 - 28015 - Madrid - España 34-914298363)
  
Lunes 12 de diciembre de 19.30  a 21.30
Entrada libre y gratuita hasta completar aforo
  
Evento en ocasión de las 
III Jornadas Transatlánticas

Estas jornadas reúnen a profesores de universidades de Hispanoamérica y Europa, en sesiones dedicadas a la formación moderna del diálogo global de nuestras literaturas. La crítica transatlántica busca promover la puesta al día del debate sobre ese diálogo, explorando zonas de contacto, reapropiación y conflicto, en nuevas lecturas y propuestas. Su hipótesis es que en esa interacción se abren horizontes analíticos, culturales y políticos que revelan tramas complejas de la producción, la recepción y la   geotextualidad de nuestras literaturas.

Organizado por el Proyecto Transatlántico de la Universidad de Brown en colaboración con la Casa de América, y con la colaboración de la Cátedra Alfonso Reyes del TEC de Monterrey y la Cátedra Julio Cortázar de la U. de Guadalajara, México.

Estas jornadas están dirigidas por Julio Ortega y María Pizarro.

RETRATO DIBUJADO DE MEMORIA. LOS INFRARREALISTAS VISTOS POR LOS POETAS DE HORA ZERO DEL PERU. Dirigido y producido por JE Harrington



RETRATO DIBUJADO DE MEMORIA (HD)

https://www.youtube.com/watch?v=w0nTksDyAkk


La Ratona Cartonera publica libro de Cuauhtemoc Méndez, poeta infrarrealista


Peso neto – Poesía de Cuauhtémoc Méndez, uno de los fundadores del
Movimiento Infrarrealista.

Cuauhtémoc Méndez es uno de los poetas fundadores del Movimiento Infrarrealista, junto con Roberto Bolaño, Mario Santiago Papasquiaro, Ramón Méndez, José Peguero, Bruno Montané, Guadalupe Ochoa y Rubén Medina, entre otros. Su obra ha permanecido prácticamente inédita, a excepción de diversos poemas publicados en revistas y antologías. El próximo año, Ediciones sin fin de Barcelona anticipa la publicación de dos de sus libros.

Cuauhtémoc Méndez fue uno de esos jóvenes latinoamericanos que eligieron la poesía, y el pensamiento crítico para manifestar su rebeldía en las décadas de los 70s y 80s. Su activismo sindical, la bohemia callejera, la pasión por el instante, la entrega a las barricadas que abrieron brechas para otras generaciones es un pálpito que su poesía refleja plenamente: alma grande y corazón de obsidiana.

La Ratona Cartonera, una editorial que ha publicado ya a varios autores del Movimiento Infrarrealista, presenta en esta ocasión Peso neto, con prólogo de Elmer Werner, que entre otras cosas dice:

“Los cantos que son tantos de Peso Neto: péptidos, emulsiones, bullicio de la mesa donde brotaban florecillas de migajón, saberes, silicios, aminoácidos. Alta relojería de su rumoroso  empo: vertebrado apolíptico ya en apocalíptico estadio. Siete veces caerá el justo. Apóstol en la resaca de la Cuarta Internacional ante el apostrofado infrarrealismo del infrarrealismo y en la gorgona del capitalismo cleptocrático y el devenir de éste coleóptero ruedamierda.
Un solitario libro infrarrealista. Y algunos otros pájaros.”

Algunos poemas de Peso neto:

PIRUL

Ándate con tiento,
árbol.
Cuida el verde
de tus hojas
lanceoladas,
la fortaleza
de tus ramas,
los rojos frutos
que los vientos de abril
te arrancan.
Ándate con tiento
y cuida todo eso.
Pero más que del viento,
cuídate
del peso
del futuro cadáver
del ahorcado.



AVE

Conocí un criminal
que por fortuna ya se encuentra muerto.
Vidas, debía;
haciendas, bienes, virginidades, escupitajos,
golpes, adulterios, violaciones, humillaciones…
Sembró en sus tierras prepotencia;
sus pastizales alimentaron
a sus siete pecados capitales;
jueces compró, quitó e impuso…
Ediles, síndicos, tesoreros, regidores, curas,
policías y agentes del Ministerio Público
taparon sus andanzas.
Sin embargo,
ningún apoyo le valió
y cosechó los frutos de sus actos.



NOTA  ROJA

Tomás cosió a balazos a su cuñado.
Rosalía se robó tres pantaletas y un brassiere.
Elizabeth se llevaba el Resistol 5000 entre la blusa.
Salomón se masturbó en su cuñada.
José Armando quiso desnudar a mordidas a Hermelinda.
Toño se robó tres borregos.
Juan Carlos se enfrentó a plomazos con la policía.
Elenita dejó tirada a su recién nacida.
Jorge quiso masturbarse en su sobrinita.
A Esteban, Raúl, Pepe, Juan Manuel y Roberto
los atoraron con cuatro kilos de opio y heroína.
Oberto, Juvenal, Gregorio y Edmundo
festejaban su graduación y manejaron ebrios;
hoy lo lamentan sus respectivos deudos.



IGNORANCIA

No sé qué hacer ni adónde ir.
Si la casa de uno está en sí mismo
por tener el cuerpo como templo,
dondequiera que uno se encuentre está su casa.
Entonces no hay lugar hacia dónde ir
porque siempre se llega a sí mismo.
Retruécano de silogismos
para conformarse con estar.
Ojo más que crítico.
Y estoy como al principio: sin saber.



BREGA

Derroche de fortuna, sobrevivir
a las celadas que nos tiende
la manca mano del azar, inexistente.
La de los cañonazos de 50 mil
permanece figurativamente enhiesta.
Bosque de manos se habrá
de levantar a contenerla.

Cuando me desperté comprendí que estaba dormido - Leyenda de la puerta y su ventana (Mago Editores) de Mauricio Rosenmann Taub

Cuando me desperté comprendí que estaba dormido. Leyenda de la puerta y su ventana de Mauricio Rosenmann Taub fue escrito en Santiago de Chile entre el 24 de abril y el 19 de mayo de 2015. El manuscrito consistió en cuatro versiones escritas a mano en dos cuadernos. Posteriormente se añadieron ochenta versiones en el computador.

Este libro fue escrito íntegramente en la calle Mac-Iver 549, departamento 33. El proceso de escritura se realizó primeramente a mano en dos grandes cuadernos. La utilización de un bolígrafo en esta etapa fue para el autor relativamente excepcional. Sólo después se comenzó el trabajo en el computador.

Esta nueva obra se estructura en seis capítulos que entrelazan prosa y lírica. Allí se pone en permanente tensión un presente y una posible transformación a partir del eje central del libro: el ojo mágico. Mediante él y a través de la puerta, se revela un pasadizo, un horizonte, un mar y un barco en torno a los cuales se desenvuelve la leyenda. Al mismo tiempo que avanza la narración se invita al lector a buscar las posibles respuestas donde los lineamientos fundamentales oscilan entre el ir y venir, el entrar y el salir, el recuerdo y el olvido.

Previamente, antes de viajar a Europa en 1957, el autor había escrito en Santiago los ciclos de poemas Antes del alba y Lo ya detenido, ambos hasta ahora inéditos. Así, hasta que el autor escribiera un nuevo libro en Chile, transcurrió más de medio siglo.
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Mauricio Rosenmann Taub nació en Santiago en 1932. Estudió piano y composición en el Conservatorio Nacional. Obtuvo entre otras recompensas el premio Orrego-Carvallo de la Universidad de Chile y dio recitales en varias ciudades del país. Becado en Alemania por la DAAD continuó los estudios en Stuttgart y Freiburg. En París, durante tres años, fue alumno de Olivier Messiaen cuya clase finalizó con el «premier prix». En la Sorbona estudió literatura y  lingüística. Regresó a Alemania y rindió el examen de composición. En Freiburg y en París estudió órgano y musicología. En 1974 fue nombrado profesor titular en la University of the Arts (Folkwang Hochschule) de Essen donde ejerció hasta 1999. Sus composiciones —escénicas, de cámara y para instrumentos solistas— han sido ejecutadas en diversas ciudades de Europa y de Chile.

En 1960 fueron publicados en Freiburg algunos de sus poemas traducidos al alemán. En 1969 apareció su libro los paraguas del no al que siguieron hasta ahora quince volúmenes de ciclos de poemas así como varios ensayos.

Eugen Gomringer, figura legendaria de la poesía concreta, expresa: «Rosenmann juega con todas las formas desde el barroco hasta hoy de manera virtuosa, pero siempre en su propio ‹instrumento›. Realiza una poesía universal.»

Raúl Zurita expresa: «La poesía de Mauricio Rosenmann Taub es «…por un lado de una profunda seriedad y por otro lado tiene un humor público, un humor que es brillante, que es enloquecido y es único.» Su poesía «…nos devuelve a esa edad indiscernible en que gesto, grafía y sonido no constituían compartimentos separados. Sus poemas se perciben antes de leerlos y se leen antes de cualquier pensamiento, como si de pronto tuviéramos ante nosotros la memoria futura de las lenguas.»

En 1971 apareció en Santiago una recensión de los paraguas del no. Fue excepcional. La prensa chilena guarda hasta ahora acerca de Mauricio Rosenmann un silencio que bien podría calificarse de hermético.

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...