jueves, 22 de septiembre de 2011

lecturas de reynaldo jiménez en lima

Los días 4 y 6 de octubre, Reynaldo Jiménez estará en Lima leyendo parte de su trabajo poetico de los últimos años en la Librería Inestable. Esta es la primera vez que Reynaldo hará una muestra oral de sus poemas en la ciudad donde nació, invitado de hecho por la Librería y su creador, el poeta, generoso investigador de la poesía contemporánea, Carlos Carnero.

"Para quienes no hayan oído hasta el momento hablar de ella, la Librería Inestable es un emprendimiento único y no apenas en el Perú: absolutamente dedicada a la poesía y a las escrituras de riesgo, en algún sentido exploratorias, por lo cual vale la dicha difundirla y apoyarla. Es un ámbito donde van a encontrar libros que no están en ninguna otra parte. Hasta ahora la Librería Inestable intervino --con buen funcionamiento y como verdadera novedad en un medio más bien chato y dominado por criterios totalmente ajenos a los devenires apasionados de la lectura-- en Ferias del Libro de Lima. Aunque en pocos días más, casi en cuestión de horas, abre su local al público en Porta 185 "B", Miraflores (a metros de Av. Benavides)" RJ.

Reynaldo Jiménez (Lima, 1959). Vive en Buenos Aires desde 1963. Publicó Tatuajes (1981), Eléctrico y despojo (1984), Las miniaturas (1987), Por los pasillos (ensayo, 1989), Ruido incidental/El té (1990), 600 puertas (1993), La curva del eco (1998), Musgo (2002), El libro de unos sonidos. 37 poetas del Perú (antología, 2006), Sangrado (2007), Plexo (2009), entre otros. Fue incluido en Medusario. Muestra de poesía latinoamericana (selección de José Kozer, Roberto Echavarren & Jacobo Sefamí, México, 1996). Fue editor por 15 años de la revista y sello editorial Tsé-Tsé. Actualmente se dedica a la performance y la intervención vocal a través del proyecto o banda o serie de performances, llamada EX (Letras de RJ y música de Fernando Aldao & RJ).

HOMENAJE AL MAESTRO Y POETA HILDEBRANDO PÉREZ GRANDE

Día: jueves 29 de septiembre
Hora: 4:00 pm
Lugar: FACULTAD DE LETRAS Y CIENCIAS HUMANAS DE LA UNMSM

PROGRAMA

INAUGURACIÓN
Dr. Antonio González Montes - "Vida y poesía de Hildebrando Pérez Grande"

1. ANDE, PATRIA Y NACIÓN EN LA POESÍA DE HILDEBRANDO PÉREZ GRANDE
Hora: 4:10 pm a 5:10 pm
Erik Ramos
Alex Morillo
Eduardo Lino
Moderardor: Daniel Amayo

2. AGUARDIENTE EN LA TRADICIÓN PERUANA: BORDES Y DESBORDES
Hora: 5:10 pm a 6:10 pm
Marco Martos Carrera
Gonzalo Espino Relucé
Dorian Espezúa Salmón
Mauro Mamani Macedo
Moderador: Elías Rengifo

3. POESÍA Y MÚSICA: MARGOT PALOMINO
Hora: 6:10 pm a 6:30 pm

4. EL POETA Y SU PALABRA
Hora: 6:30 pm
Hildebrando Pérez Grande
Modera: Guissela Gonzales

5. CLAUSURA
Hora: 7:00 pm
Marco Martos Carrera

Simposio sobre Mística y Estética Contemporánea "Formas de hablar del silencio"

Estimados amigos: tengo el agrado de invitarlos al Simposio sobre Mística y Estética Contemporánea "Formas de hablar del silencio", organizado por el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad Santiago de Chile, que se realizará los días 26 y 27 de septiembre a partir de las 17 hrs.

La conferencia principal estará a cargo de Victoria Cirlot, catedrática de Filología Románica de la Universitat Pompeu Fabra y autora de numerosos ensayos que vinculan la mística medieval con la literatura y el arte del siglo XX. Su conferencia estará dedicada a la poesía permutatoria de Juan Eduardo Cirlot.

La conferencia de apertura corresponderá a la ensayista y crítica Adriana Valdés, y contaremos con diez ponencias a cargo de destacados académicos. Espero que puedan acompañarnos.

Felipe Cussen (Investigador Instituto de Estudios Avanzados - USACH)

PROGRAMA:

Lunes 26 de septiembre

17:00 Presentación

- Felipe Cussen (Universidad de Santiago de Chile)

17:15 Conferencia de apertura

- Adriana Valdés (Universidad de Chile): “La mística y la polis”

18:00 Mesa 1

- Patricio Lizama (P. Universidad Católica): “Pedro Prado: barcas, vuelos, videncia”

- Carolina González (P. Universidad Católica): "Ascenso espiritual del sujeto poético de Gómez Rojas y Pedro Prado"

- Sebastián Schoennenbeck (P. Universidad Católica): "De la espera silenciosa de las cosas: Adolfo Couve y las naturalezas muertas"

Modera: Carolina Pizarro (Universidad de Santiago de Chile)

19:30 Mesa 2

- Sergi Sancho Fibla (Universitat Pompeu Fabra): “Jean-Luc Nancy: sentido sin sentido y presentación de la presencia”

- Valentina Bulo (Universidad de Santiago de Chile): "Posibilidad de una mística de los cuerpos insacrificables e insublimables en Jean-Luc Nancy"

- Pablo Chiuminatto (P. Universidad Católica): “La razón velada: previsión, vaticinio y presagio poético”

Modera: Juan Manuel Garrido (Universidad Diego Portales)

Martes 27 de septiembre

17:00 Mesa 3

- Luisa Ocaranza (Universidad Gabriela Mistral): “Rossellini: imagen como revelación y visión latente”

- Jimena Castro (Universidad Diego Portales): “El sonido de la mística en Oliverio Girondo”

- Marcela Labraña (Universidad Diego Portales): “Señales de ruta para recorrer el silencio”

- Felipe Cussen (Universidad de Santiago de Chile): “Francisco Pino y la transparencia de Dios”

Modera: Miguel Ruiz (Universidad Diego Portales)

19:00 Conferencia principal

- Victoria Cirlot (Universitat Pompeu Fabra): “Mística y Creación. La poesía permutatoria de Juan Eduardo Cirlot”

20:30 Vino de honor

NUEVO LIBRO DEL POETA BRASILEÑO HORACIO COSTA


Horacio Costa (São Paulo, 1954). es un poeta, traductor y ensayista brasileño. Fue profesor de la Universidad Autónoma de México (Unam) y actualmente lo es de la Universidad de São Paulo. Publicou, entre outros livros, 28 Poemas / 6 contos (edição do autor, 1981), Satori (Iluminuras, 1989), O Livro dos Fracta (Iluminuras, 1990), The Very Short Stories (Iluminuras, 1991), O Menino e o Travesseiro (Geração, 1993 e 2003), os três últimos publicados em espanhol pela El Tucán (México, DF), Quadragésimo (México, Aldus, 1996, e São Paulo, Ateliê Editorial, 1999), a antologia Fracta (Perspectiva, 2004), e a plaquette comemorativa 28 poemas/6 contos 25 anos (Rio de Janeiro, Espectro, 2006). Los jardines y los poetas, antologia de sua obra poética, foi publicado em Caracas (La pequeña Vencia, 1993). Satori será proximamente publicado em espanhol pela editorial Literalia, de Gaudalajara (México), e a antologia Fracta, pela Fondo de Cultura Económica. Como tradutor, publicou coletâneas de Octavio Paz, José Gorostiza e Xavier Villaurrutia, entre outros. No México, onde >lecionou literatura na UNAM (1987-2001), lançou a coletânea de ensaios Mar Abierto (FCE, 1998). Seu estudo José Saramago: o período formativo foi publicado em Lisboa (Caminho, 1997) e no México (FCE, 2004). Horácio Costa organizou o encontro internacional A Palavra Poética na América Latina, ocorrido em São Paulo, em 1990, no Memorial da América Latina, cujas atas foram publicadas pela editora daquela instituição em 1992. Desde 2001, leciona Literatura Portuguesa na Universidade de São Paulo (USP). En crítica reunió sus ensayos sobre literatura brasileña, portuguesa e hispanoamericana en Mar abierto (1998).

La certeza de lo vacío Una reseña de Poesía ante la incertidumbre, por Eduardo Moga

La sola visión de Poesía ante la incertidumbre nos depara diversos asombros: el primero, que sea una antología sin antólogo, constituida por la reunión anónima de varios autores españoles e hispanoamericanos; y el segundo, que reúna a ocho nuevos poetas en español, como reza el subtítulo, de los que uno ha fallecido ya, dos rozan los cuarenta años —y cuentan, entre ambos, con más de una docena de títulos publicados— y todos los demás, excepto uno, se encuentran en la treintena, con asimismo dilatados currícula. Pero la incoherencia de considerar nuevos a venerables paterfamilias, que han publicado más que Mario Ángel Marrodán, es solo una más de las muchas incoherencias del libro, y no la peor. Porque el asombro inicial se convierte en estupor al leer el prólogo, «Defensa de la poesía», que, carente de firma, suma un nuevo anonimato al volumen: si Poesía ante la incertidumbre es una antología sin antólogo, este es un prólogo sin prologuista. Y también un manifiesto embozado, en el que los nuevos poetas se revelan viejos: abogan por los mismos principios que formularon hace treinta años —y que han defendido desde entonces con imprescriptible ardor— los llamados poetas de la experiencia en España, y lo hacen incluso con las mismas palabras. Uno no sabe qué resulta más deplorable: si la repetición párvula de lo ya sabido o la inanidad conceptual de la proclama. Después de tres décadas de estragante figurativismo, y cuando uno ya lo creía extinguido, felizmente, aparece esta juvenilia psitácida que nos recuerda que las cosas siempre pueden empeorar. Los autores de Poesía ante la incertidumbre se plantan ante la incertidumbre —como si fuera mala: muchos, como Emily Dickinson, solo encuentran apoyo en lo inestable— y enuncian su dictado: hay que despejarla con una poesía comprensible, alejada de artificios y oscuridades, que emocione; con una poesía de la calle, en tejanos, o, como diría Mariano Rajoy, propia de las personas normales. Los poetas realistas, como los recogidos en esta antología, se aferran a la inteligibilidad como un náufrago a su pecio: les salva la vida, pero no se puede decir que naveguen. Nunca han entendido que entender, en poesía, es un entender distinto del que desplegamos cuando consultamos el catálogo de Ikea, ojeamos una reseña de García Martín o realizamos cualquier otra actividad intelectual intrascendente: la comprensión meramente funcional —«informativa», la llama Gamoneda— no se aplica, o no se aplica por entero, a un lenguaje cuyo propósito es estético, y que, por lo tanto, apela a los estratos sensoriales, lúdicos o irracionales de la comunicación. Y, así, si uno experimenta ese placer estético con un poema de Paz o de Perse, de Valente o de Aleixandre, aunque no lo comprenda lógicamente, es que lo ha entendido. Para defender el imperio de la claridad, los poetas ante la incertidumbre recurren a las denuncias y los tópicos habituales, como el del charco enturbiado para que parezca profundo —una memorable aportación de Juan Manuel Roca, que no ha considerado indigno sumar su nombre, con el texto de la contracubierta, a este proyecto—, sin reparar en que también existen los charcos transparentes, pero superficiales. Este es uno de los vicios recurrentes en el análisis de los poetas realistas: atribuir a los conceptos un sentido único, excluyendo todos los demás. Por eso entender es acceder racionalmente, y no comprender mediante los sentidos, la intuición o el sueño, esto es, cuanto constituye el envés psíquico del ser humano, pero tan común, tan real, como sus edificaciones lógicas; o por eso emocionar es suscitar el desperezo sentimental de la gente corriente, en lugar de promover cualquier otra suerte de goce subjetivo, ya sea afectivo o intelectual (¿Mallarmé emociona? ¿lo hace Pound?). Pero los poetas ante la incertidumbre, siguiendo el ejemplo de sus mayores, no se limitan a reducir los significados, sino que también reducen a los interlocutores. Así, quienes experimentan con el lenguaje son unos histéricos, y los que buscan la novedad, unos ingenuos; y quienes escriben poemas que les resultan ininteligibles, o son unos ineptos o unos pedantes, o carecen de ideas o, peor aún, de «latido», es decir, de humanidad. A todo discrepante, a todo aquel que conciba la poesía de otro modo, se le niega la condición de ser equilibrado y vivo, se le deshumaniza, y, por consiguiente, se le expulsa del debate y del mundo.

Junto a estos alegatos pueriles y estas elucubraciones perversas, los poetas de la antología incurren en no pocas incongruencias estéticas. Se declaran admiradores de Ángel González, Luis García Montero o Mario Benedetti, entre otros, para, a continuación, sostener que «siguieron (...) la tradición literaria» de Alberti, Vallejo, Neruda, García Lorca, Cernuda y «el primer Octavio Paz»; y uno se pregunta, consternado, dónde estará la herencia de Vallejo en los cancioneros de Benedetti, la del Canto general en los gorjeos particulares de García Montero, o la de Un río, un amor en las humoradas de González. También afirman creer que «una de las misiones de la poesía es enfrentarse al poder», un propósito loable, aunque no entendamos cómo puede alardear de rebelde quien ha ganado tres veces el premio nacional de poesía de su país, como el salvadoreño Julio Galán, quien ha obtenido varias becas de las instituciones culturales del Estado, como el mexicano Alí Calderón, quienes dirigen el Festival Internacional de Poesía de Granada, como los españoles David Rodríguez Moya y Fernando Valverde, o quien ha formado parte del comité organizador del Festival Internacional de Poesía de Medellín, como la colombiana Andrea Cote; y aunque creamos que la verdadera forma de oponerse a la manipulación colectiva no es acomodarse a los valores de la mayoría, ni adherirse a los discursos segregados por las instituciones o los conglomerados de poder, sino impugnar el principal mecanismo de representación del mundo y de construcción de la realidad: el lenguaje.

Pese a estas disparidades, es preciso reconocer que los poetas de Poesía ante la incertidumbre comparten algunos rasgos, bien extraliterarios, como que cinco de los ocho antologados hayan publicado en la editorial Visor, bien lingüísticos, como su gusto por la tautología y la repetición: «el mundo será el mundo y la noche la noche», dice —y repite— Galán; o bien «la palabra “encontrar” dice lo que dice», puntualiza, inobjetablemente, la argentina Ana Wajszczuk, ganadora del premio Ciudad de Badajoz. Muchos de ellos combaten la incertidumbre creyendo en Dios, una actitud quizá revolucionaria en tiempos del profeta Malaquías, pero escasamente subversiva en esta época en la que los legionarios de Cristo son pastoreados por un pedófilo o un antiguo inquisidor general se sienta en la silla de Pedro. Galán, por ejemplo, escucha las palabras del Señor y siente su beso arder en la frente; Cote nos recuerda que «Dios está en todas partes»; y Calderón se atreve a criticarlo: «da la llaga/ oculta niega tarda». Otra de las características comunes a muchos de los autores anteincertidúmbricos, tan rompedora como la fe cristiana, es su amor por la familia. Casi todos recuerdan con melancólica ternura a sus padres, y, en particular, sus jolgorios adolescentes, que en ocasiones admiten la calificación de memeces estivales, normalmente acaecidas en una playa. En esto descuellan los representantes españoles, fieles al canon pasatista de la poesía de la experiencia. En concreto, varios autores —Wajszczuk, Rodríguez Moya, Valverde— revelan su pasión por los abuelos, a la que algunos suman la que sienten por los pelícanos. Así, Valverde se pregunta: «¿recuerdas cómo mueren los pelícanos?», y descubre que «los niños de Managua sueñan con ser pelícanos»; Calderón, no menos ornitológico, observa que «las alas del pelícano sajan la claridad del lago».

Hay también en estos poetas ante la incertidumbre mucha ñoñería impúber, mucho romanticismo de garrafón: la española Raquel Lanseros se muestra especialmente apta para el verso glucoso («Juana hace llorar y también llora/ lágrimas plateadas que sueñan con delfines...»), aunque Wajszczuk no le vaya a la zaga («los pececitos me lamen los pies», «tejiendo flores en mi pelo de almendras») y Rodríguez Moya nos regale perlas como «los días se suceden como alondras». Calderón, en fin, si no es paródico en «[Pobre Valerio Catulo]», es patético: «fue siempre Lesbia,/exquisito poeta, caro amigo,/ un reducto inexpugnable./ A qué recordar su mano floreciente de jazmines/ o aquellos leves gorjeos/ sonando tibios en tu oído?...». La falacia sentimental y la cursilería se asocian a veces al tópico (Calderón describe a un «jaguar/ que sigiloso/ acecha») o a la imperita recreación de otros textos, como hace Rodríguez Moya en «La bestia (the American way of death)» con el célebre «Mujer con alcuza», de Dámaso Alonso. Este poema nos permite señalar otra curiosa coincidencia entre estos vates, que es también una nueva contradicción entre su teoría y su práctica. Hasta cuatro de ellos —Galán, Lanseros, Rodríguez Moya y Calderón— incluyen títulos o subtítulos de sus poemas en inglés (y Wajszczuk, uno en polaco), y confieso mi incapacidad para entender cómo se aviene esta pasión por la poliglosia con la voluntad de ser comprendidos, a menos que crean que todos sus lectores conocen la lengua de Shakespeare (o la de Szymborska). De hecho, se trata de un rasgo novísimo, como también lo son las intertextualidades y el culturalismo de que hacen gala Lanseros, que menciona en sus poemas a Ícaro, Nefertari, Maiakowski y Prévert, entre otros, y Calderón, que se emborracha de Clodias y Catulos, que cita a Ausiàs March en catalán, o que pergeña borgianos ejercicios en «Alguien que no soy yo...». Curiosamente, en su manifiesto prologal defienden no ser novísimos y reprueban los «juegos de estilo», las «oscuras construcciones lingüísticas» y el «artificio estéril y soso», reprobando así, de paso, a Góngora, a Lezama Lima, a Faulkner y a media comunidad literaria universal. Uno se pregunta, entonces, si estos denuestos no deberían recaer, en primer lugar, en el compañero Alí Calderón, que firma numerosos ejemplos de artificio innecesario y hueco barroquismo, o incluso de aventuras vanguardistas, que rozan lo hermético, como «Cuando cieno bruma y nada uno son...».

Hay otros rasgos específica y penosamente experienciales en esta poesía ante la incertidumbre: los recuerdos que despiertan las fotos antiguas, en los que se solaza Rodríguez Moya; las no menos nostálgicas cogitaciones suscitadas por un cigarrillo que se consume, como acredita el nicaragüense Franciso Ruiz Udiel; el frenesí cosmopolita de los viajes, de cuyas fatigas se recobra el poeta en hoteles de cuatro estrellas, como relata Valverde; y el gusto por los jeans —coherente con la defensa de la «poesía en tejanos» preconizada por los experienciales— con los que Calderón viste, en dos poemas, a Lesbia. Por último, la incertidumbre ante la que se sitúan estos poetas es también una incertidumbre sintáctica, como se advierte en los anacolutos de Wajszczuk («tengo [...]/ una guía turística/ de lugares que no sé pronunciar el nombre») o los arcanos constructivos de Cote («Pues el silencio,/ que no el bullicio de los días,/ atraviesa./ El silencio,/ que es que son treinta y dos los ataúdes/ vacíos y blancos»).

Poesía ante la incertidumbre no es, en realidad, una propuesta literaria, sino una operación editorial. No hay nada en sus páginas que no hayamos escuchado y leído, hasta el hartazgo, en el último cuarto de siglo. Y, precisamente cuando ese discurso amojamado y retrógrado había decaído, para dar paso a un panorama poético más ecléctico e inquisitivo, uno de los principales sellos que promoviera la autocracia figurativa impulsa, con gran aparato publicitario, este ramillete de autores imperitos, calco sin sustancia de lo ya habido, entre los que predominan los hispanoamericanos. Quizás aspire con ello a propagar nuestro áptero realismo en unos países que se habían mantenido saludablemente alejados de él. Ojalá sigan estándolo.

EDUARDO MOGA

[VV. AA., Poesía ante la incertidumbre. Antología. (Nuevos poetas en español), Madrid, Visor, 2011, 158 pág.]

Fuente: DVD

ZURITA DE ZURITA

Si algún convencimiento tengo es que los tiempos que nos están tocando vivir nos imponen una reflexión sobre nuestra literatura, nuestra mirada en la escritura. La crisis actual, las contradicciones habitadas, los mundos y atmósferas sociopolíticas que a todos nos están golpeando estos meses, las reivindicaciones comunitarias, la génesis de una nueva voz colectiva, tozuda, poderosa, ladrando en medio del ruido financiero, interpela (lo queramos o no) a todos. No es posible seguir dictando los mismos textos que antes. No es posible seguir aceptando sin más la misma hendidura semántica y sonora de nuestras palabras. No es posible seguir realizando las mismas muecas post-literarias en recitales, semanas del libro y la lectura, premios… O sí. Se seguirán haciendo. Durante mucho tiempo se continuará escribiendo del mismo modo, con los mismos utensilios, los mismos tics. Pero se tratará de una literatura estancada, feudal, casi muerta, exquisita, refugio de bibliófilos y eruditos, pero incapaz de encarnarse en la herida contemporánea. Porque nuestra llaga, nuestro dolor íntimo y social, presenta relieves inciertos. Urge una literatura contaminada de lo vivo, huidora del facilismo, la claridad, que no tema las disparidades y zonas de sombra que nos movilizan. Este mundo que nos ha tocado habitar es complejo, heterogéneo, incomprensible, absurdo, plagado de instantes hermosos, bellísimo en su lucha y constancia, multicultural, ancho, insistente, inaprensible… En definitiva, una literatura instalada en la duda y la incertidumbre. Menos mal que tenemos ejemplos en los que refugiarnos. Voces que hace tiempo comprendieron la dimensión del desastre y la resistencia y no temieron ponerle nombre, arañazo, aluvión. Para mí uno de esos ejemplos es Raúl Zurita. Su poesía sigue golpeándome, noche a noche, desde que la descubrí. Observo los periódicos, entreveo la televisión, salgo a la calle, participo en manifestaciones, viajo por el mundo, y a cada rato y en cada lugar vuelven sobre mí sus poemas, como si supieran captar la esencia de esa atmósfera global, violenta, atrapada en sus contradicciones, genésica y material en sus nervaduras. La obra de Raúl Zurita se levanta como un nuevo Dante sobre nuestro paisaje. Su cordillera de los Andes, su desierto de Atacama, su costa chilena largísima, desnutrida, son la misma cordillera, el mismo desierto, la misma costa que a todos parece atraparnos. Acaba de publicarse el que considero un libro esencial, invadeable. Se titula “Zurita” y ha sido editado por Ediciones Universidad Diego Portales en Chile (2011). Gentilmente este verano me llegó de manos de su autor y mi sensación fue de gozo y escalofrío a un mismo tiempo. Gozo por su lucidez. Zarpazo de sus golpes. Que hablen por sí mismos…


Y EL CIELO NOS DIRÁ MIRA

Están las flores vivas de luz y del Pacífico. Están
las flores y las flores rotas de un sueño. Están
los nombres de nuestros nombres muertos y las
flores adhiriéndose igual que otro océano al
cielo vivo. Igual que otra nieve viva a las nieves
muertas cuando para siempre las cordilleras
muertas y vivas repitieron nuestros nombres
llamándonos porque todo el cielo canta sobre la
tierra viva en que nos mataron. Nosotros muertos
y vivos. Nosotros muertos y vivos ascendiendo
como pedazos de nieves para siempre y el cielo.

Están las flores, está el Pacífico para siempre y
arriba los párpados del cielo.

Cuando los párpados del cielo abriéndose nos
mostraron nuestros ojos blancos y como en un
sueño donde nadie muere escuchamos el canto
de los muertos que seguían llamándonos por
nuestros nombres vivos. Por el amor vivo que
nos grita “mira”. Y está el cielo vivo mirándonos

Fuente: Ritual

NUEVA PUBLICACIÓN: “ISLA DE NAM” de Pilar Alberdi

En la floreciente Venecia de los mercaderes y los grandes viajes, dos jóvenes se prometen amor para toda la vida.

Muchos años después, cuando audaces navegantes arribaron a una remota isla, oyeron la historia de amor que aquí se cuenta y que comienza así:

―¡Escuchad, escuchad! Gentes de Nam... Ella contaba cuentos y yo era un mercader en Venecia.

Ficha técnica

ISBN: 978-84-9991-323-0

Primera edición: Septiembre de 2011.

Medidas: 210x150. Páginas 80.

Precio: 14

Editorial: Círculo Rojo.

Género: Novela.

Más información en http://isladenam.blogspot.com

Pilar Alberdi (Argentina, 1954). Reside en Málaga, España. Licenciada en Psicología por la UOC. Terapeuta de Constelaciones Familiares. Ha realizado estudios de guión, dirección de cortometrajes y dramaturgia en la Sala de Estudios Escénicos y Medios Audiovisuales de la Universidad de Alcalá de Henares, así como en la Sala La Cuarta Pared de Madrid. Ha publicado obras de poesía, teatro y narrativa. Recibió el Premio Ciudad de Segovia, 1997; Premio Lazarillo t.c.e (teatro de cámara y ensayo), 2000; Premio de Relatos —Feria del Libro de Madrid—, Plaza & Janés Editores, 2000. Finalista del premio Felipe Trigo de novela corta 2010; Internacional de Microcuento Fantástico miNatura, 2010; Juan Martín Sauras, 1999; Ciudad de La Laguna de Cuento, 1998. Sus poemas y relatos han sido recogidos en numerosas antologías, y sus artículos publicados en diferentes medios. Entre sus últimos libros editados recientemente editados (2011): Tierras de Esmeralda —La esfera mágica― (Editorial Mundos Épicos); Alas de mariposa (Sello: Bambú. Editorial Casals); Isla de Nam (Ed. Círculo Rojo).

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...