miércoles, 6 de julio de 2011

PRESENTACIÓN DE EL OTRO LADO DEL TÚNEL DE JULIO ORTEGA

LA FLAUTA MÁGICA: Amanda Berenguer, John Ashbery, Julio Herrrera y Reissig, Wallace Stevens y Haroldo de Campos

La editorial uruguaya La Flauta Mágica, dirigida por los poetas Roberto Echavarren y Silvia Guerra, ha puesto en circulación unos videos sobre los libros que llevan publicados:









Bástate alegría de Luis León, por Gustavo Diez-Canseco

Poética de los artrópodos

Welcome to the jungle of my soul and brain, baby...

1.

Llega un vaho salino. Se pensaría que Melville ha metido las manos en su masa encefálica. Pero cuando veo acercarse a Luis, cruzando las calles entre la plaga humana, son más bien unos versos de Roethke los que me asaltan refiriéndose a él: I’m naked to the bone… pareciera decirme a cada paso, martillazo, desbocado corazón.


León en cierta forma flota: lo delatan sus párpados de reflejos mínimos como banderas al viento que le indican al avisado que las acciones sinápticas han sido atacadas por la niebla. No sus ojos; que son como soldados en estado de sitio dispuestos a dar una voz de alerta que llame a la defensa.

Recojo una cita de una página perdida entre mis apuntes que atraviesa el inconsciente colectivo de C. G. Jung, lo deja de lado, y advierte «que cada secuencia de ADN contiene información de antaño, historias que jamás vivimos realmente. Incluso tenemos mecanismos de defensa por si fueran a atacarnos feroces animales ahora llamados mitológicos, y eso se ve en muchos trastornos mentales». Y desde su nube química, el poeta parece preguntarse por el origen del caos de las horas y de su interlocutor, a quien disecciona en varios niveles frontalmente, en tanto monologa.

Dije Melville al principio; quise tal vez referirme al oscuro Ahab, pues hay una similitud entre esa real ficción del personaje y la ficción real en la que zozobra el autor de estos 15 poemas. De hecho, los dos tienen su ballena blanca; su obsesión y condena. Pero León mora enclaustrado en ella. Es como el Jonás bíblico a quien las aguas rodean hasta la garganta y el abismo cerca; y las algas se enredan en su cabeza.

Enfrentar al espejo y no verse. No verse y sospecharse un Leviatán con el que Dios juega.

Y, aún así, poder celebrar auspiciosamente los tantos años de resistencia con una salida literaria… otra vez Melville, otra vez un arquetipo, esta vez Bartleby.

Sorprende hasta el espasmo de la risa las veces en que una respuesta semejante al «Preferiría no hacerlo…» del oficinista en rebeldía existencial se transmuta en boca del vate en un —no, ni hablar, antes muerto… ante la propuesta de una lectura pública, una entrevista en los medios, o la debida presentación… (Engorros que en su rechazo coincidimos aplicadamente, además).
Y sorprende cómo a veces la vía más corta entre la necesidad vital de escribir y ser leído es una elaborada disquisición sobre un “él” en oposición a los “civiles” que son Uds., estimados lectores, al otro lado de la cerca, donde la palabra cerca es un término ignoto, revulsivo, ajeno a lo políticamente correcto, hasta que se opte por bajar las defensas y entrar al ámbito lumínico de una exacerbada manera de ser animal poético por y para el estigma que el destino ha impuesto.


2.

Sobre el título qué decir: Podría haber un paralelo con la segunda carta a los Corintios cuando Dios responde a Pablo: «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad…»

Y el demiurgo, humano, débil, en colapsos, descendimientos y ascensos nos dice: Bástate alegría, que es aquello que echa en falta y que la poesía puede regalarle y regalarnos.

Pero si saberse poeta es poseer un don para arqueólogos, escribir en sonetos en este tiempo donde las redes sociales canibalizan y banalizan el lenguaje hasta hacer de él parcelas comarcales puede llevarnos a sospechar de un acto autolesivo o de un autosabotaje.

No lo es.

Hay sí un fárrago en la necesidad de decir bien. Y adivino impotencia en manejarse abundante con verso libre. Intensidad y altura… diría Vallejo. Y los bajísimos fondos… añadiría Luis. ¿Qué aporta a un novísimo el barroco?

Antes sería bueno contar mi experiencia: Recibido el libro, éste encontró su lugar en el escritorio, se arrellanó y no hizo intento alguno por llamar mi atención. Hasta que urgido por el tiempo —que a veces es como una mosca más molesta que un testigo de Jehová— lo tomé e intenté tragármelo. El rechazo fue inmediato. Y así sucedió unas dos o tres veces más...

Hasta que una madrugada, en la que la serenidad marcaba la hora con un aroma propicio, los poemas se abrieron a mí con la plenitud de sus significados; en los juegos de niveles; en los engarces de palabras ancla; y en la certeza pronta que se me impuso al ver que no había sobras ni faltantes.

Hay cientos según sé; son quince los primeros. Una vida que es y se vive según sopla el viento. No he leído envanecimiento en ellos; hay preguntas, escollos y nobleza.

Entonces dicho lo que corresponde… Queda por responder la pregunta: ¿Qué aporta a un novísimo el barroco?

Mi teoría se hace simple al ver un artrópodo... esos invertebrados que tienen un exoesqueleto articulado…

Del mismo modo, ese tanto querer decir poético ha buscado en la forma métrica del soneto sus fronteras externas con logros a meditar a lo largo de buen tiempo.

No es tanto un ejercicio literario lo que Luis León nos ofrece; es un acierto poético presentado en su más adecuada forma. La que puede responder sin problemas a la ley natural del más fuerte.

Lima, 27 de junio de 2011

* Luis León Velásquez (Lima, 1983). Ha publicado el poemario Absolutamente nada (2008).

* Gustavo Diez-Canseco: (La Oroya) Ha publicado el poemario Amorous (2003). Tiene 5 poemarios inéditos y 2 novelas en proceso.

¿Por qué Horacio Castillo?, por Sandra Cornejo

¿Por qué nos conmueve un poeta más que otro? Diría que es una situación que no se elige. El tema es que Horacio Castillo era un ser sabio además de un poeta inmenso. Hay, en la universalidad de su poesía, una resignificación de lo humano, más allá de las fronteras o de los límites del lenguaje.

Leerlo fue encontrar aquello que anhelaba en la escritura: un modo, un matiz, un tono, un tempo; cierta diferencia que nos "traslada a otra realidad", por utilizar palabras de Heidegger. Desde Descripción (libro inicial del cual él renegaba un poco) hasta Mandala, la poesía de Castillo es límpida e inquisitiva; además de una construcción en evolución constante siempre en búsqueda de nuevos materiales. Leerlo era (es) observar un caleidoscopio con inscripciones acerca del acontecer del Espíritu humano, en un tiempo-espacio indeterminable, donde la "misteriosidad" ("esa cualidad inherente a todo lo que es por el solo hecho de ser") forma parte "de la aventura colosal de la Creación". Por utilizar, esta vez, sus palabras.

Cuenta Graciela Montes que cuando niña, las lecturas de su abuela le ensancharon la vida. Este concepto de la literatura como generadora de otro orden, otro tiempo, otro mundo, me parece a la vez bello e insondable: fue justamente ese entrelazar lo ajeno y lo próximo que la poesía de Horacio Castillo cultiva, lo que logró que desde aquellas primeras lecturas de Tuerto rey, su tercer libro, ya no pudiera desprenderme de esa cosmogonía suya de murallas, navegantes solitarios, continentes blancos, palabras salidas de una lengua muerta, fosos que daban la eternidad, monos, focas, ranas, pueblos de una zona extraña y entrañable, trenes cargados de ganado (humano) y, en definitiva, innumerables signos de una poética que al fin y al cabo no hacía más (ni menos) que preguntarse por qué y dónde el principio y el fin; por qué nuestra condición, nuestro acontecer, esta situación insondable de la vida y de la muerte.

Esa naturaleza a la vez mágica y restauradora en la poética de Castillo (donde la "figura mítica" o la "alegoría" se usa como vehículo de expresión) es de alguna manera aquello que sitúa a quien lo lee en un atmósfera que ensancha y eleva de lo particular o limitado. En sus libros, in crescendo desde Alaska, se condensa lo que él pretendía: la poesía como una forma de percepción del misterio, del Ser. Y si bien es difícil elegir poemas suyos, podría apuntar como emblemáticos “Tren de ganado”, “El foso”, “Tuerto rey”, “Visita al maestro”, “No temas al raptor”, “Los gatos de la Acrópolis”, “La toma de Constantinopla”, sólo por mencionar algunos. Para justificar las razones de mi elección utilizo una imagen suya: "Debemos demorarnos en ese instante mítico, en ese momento en que el fluir del ser deviene palabra, poesía".

Su preocupación por lograr a un lenguaje esencial (donde se augura una voz despojada, "impersonal", fundada en "lo neutro") fue de alguna manera alcanzada en su Mandala, poema complejo que concluyó su ideal de pulir una obra "como una unidad, como un drama –el drama del lenguaje– con su planteo, su clímax, y su resolución". Lo logró, y luego hizo silencio.

Pretendía que, en las postrimerías, el corazón del poeta escuchara los signos para "instaurar el espíritu como centro del mundo". Reflexivo ante el drama propio y colectivo, jamás se ocupó de otra cosa que no fueran las palabras, la escritura en el silencio, la poesía sin estridencias. Vivió, luminosamente alejado, inmerso también en esa "metafísica solar" griega que era fuente inagotable de su escritura. Dice el poeta irlandés S. Heaney algo muy bonito: "Hay poetas y poetas necesarios". Castillo es un poeta necesario. Y tuvimos el privilegio de conocerlo.

Confirma la realidad que hace un año murió. Nada más impropio: en su último libro de reflexiones y encuentros, Colectánea, Castillo escribe: "…Wang Fu, aquel pintor condenado a muerte, le pide al emperador que lo deje terminar una marina. El emperador le concede la gracia y Wang Fu se pone a trabajar: da los últimos toques al índigo del mar, pule el movimiento de las olas, retoca el tono de una barca. Y, tras la última pincelada, sube rápidamente a la embarcación y se aleja por el cuadro".

Yo creo que como Wang Fu, hace un año ya, él desplegó su último poema, y en el borde de la mañana, sabiamente, emprendió el camino hacia otros universos menos parcos.

Perfil literario
Horacio Castillo nació en Ensenada, en 1934. Desde muy joven se radicó en La Plata, ciudad donde falleció el 5 de julio del año pasado. Fue poeta, crítico, ensayista, traductor de poesía griega, abogado y miembro de número de la Academia Argentina de Letras y correspondiente de la Real Academia Española.

En junio de 2010 salió su último libro, Colectánea, en la colección “El Milagro Secreto”, dirigida por Mario Goloboff en Ediciones al Margen. Antes publicó las siguientes obras de poesía: Descripción (1971); Materia acre (1974); Tuerto rey (1982); Alaska (1993); Los gatos de la Acrópolis (1998); Cendra (2000); Música de la víctima y otros poemas (2003) y Mandala (2005). Su obra poética fue reunida, además, en varios volúmenes, entre ellos La casa del ahorcado 1974 - 1999 (1999) y Por un poco más de luz/ 1974 - 2005 (2005). Algunos de sus ensayos son Darío y Rojas / Una relación fraternal (2002), La luz cicládica y otros temas griegos (2004) y Sarmiento poeta (2007).

Entre los premios que recibió figuran: Premio de la Subsecretaría de Cultura de la Nación (1972); Premio Nacional - Región Buenos Aires (1978); Primer Premio Fondo Nacional de las Artes por traducción literaria (1988); Premio Konex - Diploma al Mérito (1993) y Premio Municipal de La Plata (1995). En 2001 fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de La Plata.

Esta tarde
Hoy a las 19, en el C. C. Islas Malvinas (19 y 51), se realizará un homenaje a Horacio Castillo, coordinado por Horacio Preler y César Cantoni (amigos del fallecido escritor). Hablarán Rafael Felipe Oteriño y Gustavo Martínez Astorino. Y Gustavo Caso Rosendi, Sandra Cornejo, Patricia Coto, María Cecilia Font, Silvia Montenegro, Guillermo Pilía, Martín Raninqueo y Luis Soulé leerán sus poemas.

Fuente: El Argentino

martes, 5 de julio de 2011

YOLANDA WESTPHALEN POR SONIA LUZ CARRILLO Y MAY RIVAS


Conciencia CREADORA

Formada en San Marcos, Yolanda Westphalen fue, a decir del crítico francés Roland Forgues, la primera poeta peruana de formación rigurosamente universitaria.

Por: Sonia Luz Carrillo*

“Estudié Literatura y Filosofía en San Marcos. Fue la época de oro de San Marcos… Hice mi tesis de bachillerato sobre ‘Los ríos profundos’, de José María Arguedas. Y me dediqué a ese trabajo con verdadera pasión porque Arguedas es para mí todo un símbolo del Perú”, sostuvo Yolanda Westphalen en una entrevista que le hizo Roland Forgues. Ella es la primera poeta peruana de formación rigurosamente universitaria en el campo de las letras, a decir del mismo Forgues y Marco Martos (“La escritura es un acto de amor”, 1989).

Voz reconocida

Yolanda Westphalen (Cajamarca, 1925 – Lima, 2011), poeta, narradora y estudiosa de la literatura, es una de las voces reconocidas en la creación literaria peruana. Se doctoró en Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en 1976, con la tesis “Interpretación y análisis de la novela Pedro Páramo” de Juan Rulfo. Su poesía, que denota las huellas de su conocimiento literario unido a la fina observación de la experiencia humana, dio como resultado los poemarios “Palabra fugitiva” (1964), “Objetos enajenados” (1971), “Universo en exilio” (1984), “Antología poética” y “Ojos en ceguera clausurados” (1989), “Díptico” (1987), “Fuegos fatuos” (1996), “Graffiti” (1999), “Silencio de piedra” (2005) y finalmente “Viviendo el tiempo” (2008). Westphalen, junto con Magda Portal, Blanca Varela, Cecilia Bustamante y Lola Thorne, constituye el caso de escritura de mujeres abordada con alta conciencia creadora del poema, en tanto construcción estética, con la mirada atenta a los acontecimientos tanto exteriores como de la íntima realidad. En sus textos se encuentra con frecuencia la huella del existencialismo, como ella dice en la entrevista mencionada: “Yo empecé a estudiar después de la Segunda Guerra Mundial…Leí a Sartre, a Camus; y eso conformó mi circunstancia, lo que me envolvía. Yo expresaba aquello que sentía; por eso mis libros llevan toda esa angustia en la cual yo me he forjado como mujer”.

La palabra huidiza

Desde el título de sus poemarios es posible un acercamiento a sus motivos poéticos, la palabra huidiza; la recreación en observar y registrar los objetos nimios para hacerlos contar asuntos hondos; la reflexión sobre el tiempo y la utilidad o inutilidad de los sucesos cotidianos. Como ella misma declara: “Mi poesía es como una lucha vital, feroz, terca contra el tiempo, para aprehenderlo y extraerle toda su substancia. Encontrar en ella, además, la más auténtica palabra, que defina mi propio ser”. Con ocasión de su primer libro, el filósofo peruano Mariano Iberico, coautor con Westphalen del estudio “El mundo de Trilce” (1963), escribió: “La poesía de Yolanda Westphalen es una poesía inspirada en el hondo sentimiento estético de lo lejano. En ella se perciben, desdibujados en el distante espejismo de lo inasible, los horizontes que confinan con el sueño y que nos invitan a emprender el viaje lírico hacia las regiones de la maravillosa e indescriptible irrealidad”.

(*) Poeta. Profesora de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM.

Fuente:
El Comercio
Hasta SIEMPRE


La presencia de Yolanda Westphalen ayudó a fortalecer los espacios de la poesía escrita por mujeres y acompañó a nuevas generaciones de poetas.

Por: May Rivas de la Vega*

Hay noticias que sacuden y acongojan; la que llegó hace muy pocos días es una de esas. Yolanda Westphalen se nos adelantó en el camino que todos tendremos que seguir. Esa hija predilecta de las letras peruanas abandonó físicamente este mundo, privándonos de su amable voz y el brillo celeste de su mirada. Ella, dueña de una fructífera y estética labor de orfebre de la poesía, de una lírica sincera y delicada, nos deja el dulce recuerdo de la amistad, momentos compartidos y una considerable cantidad de poemarios publicados.

Después de digerir la noticia, asaltaron mi memoria algunos recuerdos, la cadencia de su voz leyendo sus poemas, la presentación de su poemario “Silencio de piedra” en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (2004), donde el Perú fue el país invitado de honor. Todas ellas evocaciones muy gratas.

La importancia de su producción literaria, que abarca poesía, narrativa y ensayo, la hizo merecedora de reconocimientos no solo en nuestro país, sino también en el extranjero, como el importante Premio Internacional de Literatura Latinoamericana y del Caribe Gabriela Mistral, en 1999.

La poética de Yolanda Westphalen es de una admirable diversidad de matices y musicalidad que busca avenir al ser humano con el entorno que lo rodea. Todo bellamente construido. Para constatar lo afirmado citaré uno de los últimos poemas de “Universo en exilio” (1984):

“La vida vuela y desciende anochecida / la voz se abre en canto y se ahonda en / llanto / al saberte hombre vencido por la muerte / algo así como se abate toda flor / en senil amanecida / Toda una”.

Solo que en este caso, querida Yolanda, la muerte no te ha vencido, ahora eres parte del brillo de la eternidad y nos dejas el hermoso recuerdo de tu amistad y tu generosa creación.

(*) Gestora cultural, poeta y editora

Fuente: El Comercio

lunes, 4 de julio de 2011

HACE UNOS DÍAS FALLECIÓ LA POETA PERUANA YOLANDA WESTPHALEN

Hace unos días ha fallecido la poeta Yolanda Westphalen (1925-2011). Ricardo González Vigil le ha dedicado una nota, buscando en la web encuentro esta página dedicada a la poeta.

Yolanda Westphalen (Cajamarca, 1925-Lima, 2011) poeta y narradora, es una de las voces reconocidas en la creación literaria peruana. Se doctoró en literatura en la Universidad Mayor de San Marcos en 1976 con la tesis Interpretación y análisis de la novela Pedro Páramo de Juan Rulfo. Entre otros, es autora de los poemarios Palabra fugitiva (1964), Objetos Enajenados (1971), Universo en exilio (1984), Antología poética y Ojos en ceguera clausurados (1989), Díptico (1987) Fuegos fatuos (1996) Graffiti (1999) y Silencio de piedra (2005). Tiene dos premios internacionales: el primero de Literatura Latinoamericana y del Caribe "Gabriela Mistral 1999", dado en París por Indigo Côté-Femme Editions, y el segundo premio otorgado por el Instituto Literario y Cultural Hispánico por su valioso aporte a la Literatura del Mundo Hispánico, otorgado en agosto del 2000 en Lima, Perú.

miércoles, 29 de junio de 2011

TRAVESÍA DE EXTRAMARES 3: RECITAL EN SAN MARCOS

Este viernes 1 de julio estaré en un recital en la cafetería de Letras de San Marcos, a partir de las 7:30 p.m. Los espero!

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...