martes, 25 de enero de 2011

ACUÉRDATE DEL ESCORPIÓN: UNA NOVELA DE DETECTIVES DE ISAAC GOLDEMBERG, POR PAUL GUILLÉN

Isaac Goldemberg nació en Chepén, La Libertad, en 1945, de padre judío y madre peruana, reside en New York desde 1964. Se desempeña como profesor de Hostos Community College de The City University of New York, donde dirige el Instituto de Escritores Latinoamericanos y la revista Hostos Review. Es autor de trece poemarios, tres obras teatrales, un libro de relatos y tres novelas. En el 2001 su novela La vida a plazos de don Jacobo Lerner fue seleccionada por el Yiddish Book Center de Estados Unidos como una de las 100 obras más importantes de la literatura judía mundial de los últimos 150 años. Acuérdate del escorpión (Lima: Universidad Inca Garcilaso de la Vega, 2010) es su más reciente novela.

Acuérdate del escorpión es una novela negra, policial o detectivesca. En el Perú, a diferencia de otros países latinoamericanos como Argentina o México, la tradición de la novela negra contemporánea es escasa, aunque podemos mencionar como antecedente la novela colectiva El meñique de la suegra, publicada en la revista Variedades entre 1911 y 1912; y más adelante los casos de Mario Vargas Llosa con ¿Quién mató a Palomino Molero?, Carlos Calderón Fajardo con La conciencia del límite último, Fernando Ampuero con Caramelo verde, Alonso Cueto con Deseo de noche, Mirko Lauer con Pólvora para gallinazos, Peter Elmore con Enigma de los cuerpos, Las pruebas del fuego y El fondo de las aguas, Siu Kam Wen con El furor de mis ardores, Jorge Salazar con La medianoche del japonés, Goran Tocilovac con Trilogía parisina, Pilar Dughi con Puñales escondidos, Santiago Roncagliolo con Abril rojo, Diego Trelles Paz con El círculo de los escritores asesinos, Carlos Garayar y Alfredo Pita con algunos de sus relatos, entre otros. El género en el Perú posee una historia poco estudiada, algunos esfuerzos han sido desplegados por Ricardo Sumalavia con el ensayo “El meñique de la suegra y los orígenes de la novela policial en el Perú”. Quehacer, número, 134. Lima, enero-febrero, 2002. p. 122-128 y con el artículo de Carlos Garayar “¿Tiene futuro el policial en el Perú?” Identidades, número 1. Lima, marzo 2002. p. 12-13.

Para analizar en que vertiente de novela policial se encuentra Acuérdate del escorpión es necesario citar la clasificación de Tzvetan Todorov, él distingue dos líneas dentro de la categoría de relatos detectivescos: 1) el whodunit, se trata de una ficción policial clásica o un relato, donde prima el enigma que conlleva a responder la pregunta: “¿quién lo hizo?”. Este subgénero fue creado por Edgar Allan Poe, con el cuento “Los asesinatos de la calle Morgue”, ahí hace su aparición, por primera vez, Auguste Dupin; otro escritor que contribuirá a este subgénero es Arthur Conan Doyle con su detective Sherlock Holmes; y 2) el thriller, se trata de una ficción policial de características duras o también llamada novela negra. En esta instancia fueron decisivos los aportes de los norteamericanos Dashiell Hammett y Raymond Chandler. Este subgénero está marcado por el contexto político y social convulso. Acuérdate del escorpión rinde tributo a todos estos autores (Poe, Conan Doyle, Hammett, Chandler), mediante el empleo del misterio, la investigación, la idea de justicia y el suspenso. El misterio o enigma en los relatos whodunit se definía en torno a la identidad del asesino, en tanto, el suspenso del thriller se enfocaba en las acciones de un detective vulnerable o escindido en sus valores morales. Pero los referentes de la novela de Isaac Goldemberg también provienen del cine de acción o de películas sobre la mafia o las pandillas, e incluso una parte de la novela puede leerse como política-ficción.

Esta cuarta novela de Goldemberg para ser más específicos es una novela policial de corte amoroso con un ritmo vertiginoso que ocurre desde el martes 2 hasta el domingo 7 de junio de 1970, tiene como telón de fondo el Mundial de fútbol en México y el terremoto que ese año se produjo en el norte de Lima y arrasó con la ciudad de Yungay, en Ancash. El capitán Simon Weiss será el encargado de investigar dos muertes ocurridas en el centro de Lima, se trata de la muerte de un japonés, dueño del billar Shima, que fue encontrado crucificado en una de las mesas de billar de su establecimiento, y la otra muerte es la de un anciano judío que aparece colgado de una viga en la pensión de la Polaca. Los dos suicidios o crímenes se instalan dentro de historias que provienen de refugiados por la Segunda Guerra Mundial. Weiss tiene 35 años, es un detective de carácter fuerte, cocainómano, mantiene un idilio con Margarita, una señora quince años mayor que él; a los dos les gusta cantar, y a él, particularmente, tocar la guitarra, dentro del repertorio que se puede escuchar en la novela están los valses “Sueños de opio” y “El plebeyo” de Felipe Pinglo Alva y los boleros “Amor ciego”, “Corazón loco” y “Amor perdido”, este elemento —como si fuera un soundtrack— cimienta la opción cinematográfica de la novela. Weiss, un judío alemán, nacionalizado peruano, está construido como un personaje dividido entre una niñez amarga en un campo de concentración y una madurez sólida como un detective con cierta fama, la escritora mexicana Margo Glantz afirma que Weiss es un “memorable y cocainómano protagonista —como Robert de Niro en la película de Sergio Leone”, se refiere a Erase una vez en América (1984). Weiss, por lo general, trabaja solo, pero como el primer caso lo amerita se le delegará un oficial con conocimientos del idioma japonés, él es el teniente Katón Kanashiro, de madre peruana y padre japonés. Ellos juntos trataran de descifrar los crímenes o suicidios. Estas minorías étnicas —un judío, un japonés— funcionan en la novela con sus propias obsesiones y sus propios rituales, por ejemplo, cuando Pomerov, esposo de Olga, nieta del anciano judío encontrado muerto en la pensión, le dice a Weiss que ya han pasado 24 horas y no han podido recoger el cadáver; Kanashiro interroga a Weiss del porqué de la pregunta y éste le responde que los judíos deben enterrar a sus muertos dentro de las 24 horas de fallecidos.

Otro punto importante en la novela es la relación que Weiss establece con Olga, lo mismo que Kanashiro con la reportera televisiva Sofía Galindo, son relaciones de complicidad, de amor casi enfocado al lado sexual. La novela también tiene como uno de sus temas primordiales una reflexión sobre la idea de patria y las dictaduras. Cuando Weiss lleva a pasear a Olga por Lima (Rímac, Barrios Altos, Breña), le dice: “esta es mi Lima”. Una Lima que es una ciudad infestada de cucarachas y ratas, una ciudad en ruinas, donde se convive junto a un clima de opresión y desolación con mafiosos japoneses y nazis retirados, es claro que la novela dentro de su estatuto axiológico se sirve de la trama para criticar los males de la sociedad como la corrupción y el uso indebido del poder, esto se puede ver en la figura del capitán Aránguiz, antagónico de Weiss, y en Isaac Montoro, jefe del servicio de inteligencia, amigo y protector del detective judío. La resolución de los crímenes o suicidios tiene que ver con todos estos elementos, e incluso existe la idea de la justicia, casi paralela a la idea de venganza.

Todo crimen es un símbolo. Weiss parece tener visiones, e incluso sueños que le envían señales para resolver los casos, aquí será determinante el símbolo del escorpión, pero también será decisiva la figura del señor Komt y su Casa de los Sueños: “El ser humano solo ve lo que cree que es, no la verdad. Y la verdad es que todo lo que estamos viviendo es un sueño”. Como sabemos en el policial se narran las miserias de la sociedad unidas a las miserias del individuo. La decisión final de Weiss de alejarse de la Policía tal vez signifique una renuncia a esa patria que está en ruinas y en estado de putrefacción. Lo que le queda a Weiss es alejarse, y dejar la posibilidad de un futuro retorno.

Isaac Goldemberg con Acuérdate del escorpión ha escrito una novela de ritmo trepidante, equilibrada, audaz, que revitaliza la tradición de la narrativa policial peruana.

ENTREVISTA A OSWALDO CHANOVE: EL JINETE CABALGA DE NUEVO, POR MARCELA ROBLES

"Fui a Texas en 1998 por invitación de mi hermano. ¿Qué hago ahí? Es una vida extraña. Cada mañana me levanto exactamente a la misma hora y me siento en la computadora a corregir mis textos hasta que me duele la espalda. Soy un fan de Amazon.com y gracias a eso cada semana dejan en mi puerta interesante material de lectura y música. Por otro lado, soy un vicioso del cine, así que estoy suscrito a Netflix, lo cual me permite tener acceso a casi todas las películas que existen. Yo mismo preparo mi comida peruana de tal manera que casi no tengo que salir de mi casa. En resumen, supongo que podría calificar para lagarto ilustrado”.

Tus amigos dicen que eres un ermitaño. Que te encierras en tu casa en Arequipa cuando llegas de El Paso y no sales casi nunca. Extraño para un hombre que, como tú, dice que siempre quiere partir…

Hubo un tiempo en que tuve una tribu pero de alguna manera se ha disuelto. Noto con cierta alarma que en la última década casi he olvidado mis escasas técnicas de socialización. La única ventaja es eso de que “la soledad es el imperio de la conciencia”. O dicho de otra manera: yo solito me jaraneo.

Recuerdo que una vez Kevin Costner se molestó porque le hicieron una pregunta sobre la guerra de Irak. Indignado, dijo, “¡soy un actor! ¡Por qué me preguntan sobre esos temas!” ¿De qué preferirías no hablar, Oswaldo?

No me gustaría hablar de Kevin Costner, por ejemplo.

En mi caso, siempre digo que soy una “des generada”, ¿te identificas con alguna generación de escritores?

No sé. Me gustaban los años setenta y ochenta, esa onda tan vital, esas insaciables ganas de vivir cada instante. Pero a nivel estrictamente literario creo que soy un poco insular.

En el poema de “plexo solar”, “Abominación de la recta entre dos puntos”, dices que ser poeta es comprometerse (a una vida de desconcierto)… Esto se puede leer de dos maneras (con y sin paréntesis), ¿cómo lo lees tú ahora que ya está escrito?

Descubrir un día que uno es poeta es darse cuenta que se está en un tremendo compromiso. Luego, claro, con el paso de los años, uno comprende que ese compromiso implica una vida de desconcierto (afortunadamente punteada por instantes de luminosidad).

¿Cómo te decidiste por la utilización de los paréntesis en algunos versos, que permite prácticamente dos lecturas?

Sí, parece que eso es lo primero que nota alguna gente. He usado los entre paréntesis por varias razones. En primer lugar es una manera de subrayar, de colocar lo retórico y accesorio en diferentes niveles, marcados por un guiño. Otra razón es para evitar la linealidad de los textos y agregarles una dimensión espacial. La razón principal evidentemente es para “abrir” los textos y ensanchar su significado, incluso para insertar cierta insidia en el discurso poético. Algunos me han dicho que entorpece la lectura, pero al quebrar la fluidez inevitablemente el diseño de los poemas presenta un perfil fragmentario que da espacio a la polifonía. Eso es para mi es muy importante. Las reflexiones que han sido poetizadas pretenden ostentar su carencia de nitidez.

En ese mismo poema dices: “El trapo del tiempo zurcido (con cuerdas vibrantes) al trapo del espacio” ¿Es otro intento por definir la poesía?

Bueno, eso es una alusión a la teoría de cuerdas, que sugiere que la materia tiene su esencia en “estados vibracionales”. En cierto modo este libro es una manera de confrontar lo humano en su más básica dimensión, y la civilización, ese engendro de la inteligencia. En general creo que en el libro pretendo sumarme a los que piensan que la definición de poesía se halla justo en ese punto primordial donde se encuentra la definición de lo humano. Ya lo dice Luis Cardoza con humor: La poesía es la única prueba de la existencia del hombre.

En tu libro de narrativa “Inka Trail” hay un epígrafe que dice: “El ser es la más estricta de las prisiones”. ¿Alguna alternativa para ser libre Oswaldo? ¿No ser?

El suicidio es la más radical de las alternativas. Pero como tu bien sabes el amor es una manera mucho más placentera de dejar de ser tan ferozmente uno mismo. Y claro, queda siempre la literatura, que permite trepar en la nave de la imaginación y salir por la ventana.

En otro poema dices: “al descubrir el accidente del ser”… y el plexo solar tiene que ver con el sistema nervioso, que dirige el funcionamiento de ciertos órganos del cuerpo sin intervención de la voluntad. ¿Cómo se manifiesta la voluntad mediante la palabra?

Yo no sé cuanto de libre tenga el libre albedrío. Especialmente para la poesía. A veces me parece que la marea inmensa del cosmos incluye la voluntad como una intrincada licencia poética.

Desde “El héroe y su relación con la heroína”, pasando por “El jinete pálido”, hay una obsesión por los caballos, es como si fueras el llanero solitario de los poetas…

Sí, es gracioso. Y ahora vivo también en las praderas de Texas, lugar favorito de tipos como Billy the kid.

Entre tantas otras cosas, hay cuchillos, sangre y muerte en tu poesía, ¿por eso vives en El Paso, que ha sido declarada como una de las ciudades más seguras de Estados Unidos?

Solo algunos afortunados escogen las ciudades donde viven. Yo resignadamente disfruto de lo que me ha dictado el azar. El Paso es una ciudad muy tranquila, pero hasta en la tienda de la esquina venden libremente pistolas, rifles, cuchillos y todas esas cosas de mortífera belleza.

(Publicada en El Comercio, Luces, 22 de enero 2011)

Taller "Sonidos vs. significación en poesía" será dictado por José Ignacio Padilla*

El taller busca familiarizar a los asistentes con estrategias de “lectura” del sonido en la poesía sonora y la poesía verbal. Cierta herencia de los estudios literarios, desde la filología y la estilística, pasando por el estructuralismo, reabsorbe la dimensión sonora del lenguaje en la significación. De allí la costumbre de leer los efectos sonoros como “redundancias semánticas” (por ejemplo la rima como reafirmación del sentido del poema).

El taller intentará proponer herramientas de lectura que respeten la divergencia que el sonido (y la materia, en general) abren en la significación. Frente a la poesía y el lenguaje, “vemos o leemos”, “oímos o leemos”, pero no ambas acciones a la vez.

Se propone un recorrido por textos radicales de la poesía latinoamericana del siglo XX: la poesía concreta brasileña (1950s), las vanguardias históricas (Huidobro, Girondo, Martín Adán) y algunas experiencias recientes. Igualmente, se propone un acercamiento brevísimo a textos de otras tradiciones (vanguardia dadaísta, John Cage y Black Mountain College, Charles Bernstein y L=A=N=G=U=A=G=E, Kenneth Goldsmith y UbuWeb).

Una parte de las sesiones se dedicará a la audición y comentario de obras de los autores mencionados y una breve parte se reservará para lectura, por parte de los participantes, de obras canónicas.

1ra sesión: Vanguardias históricas
2da sesión: Del concretismo brasileño a John Cage
3ra sesión: hacia el pasado y hacia el presente: 1) métrica. 2) poesía actual.

Más información:
http://centro.fundaciontelefonica.org.pe/act_01.asp#232
http://centro.fundaciontelefonica.org.pe/masinfo_new.asp?id_act=232

* El taller se realizará los días 25, 26 y 27 de enero a las 6:30 p.m. en Centro Fundación Telefónica (Av. Arequipa 1155, Lima - ingreso libre) y estará a cargo de José Ignacio Padilla (Lima, 1975). Fue director de la revista More ferarum y del sello Ediciones del Signo lotófago. Entre sus publicaciones se encuentran Lejana de Julio Cortázar / Sobre la bastardía de la crítica literaria (1999), NU/DO. Homenaje a Jorge Eduardo Eielson (2002) y Amour à Moro. Homenaje a César Moro (2003). Estudió literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y tiene un doctorado por Princeton University. Actualmente reside en Madrid.

PRIMER RECITAL DEL AÑO EN ALBAZOS

Bienvenidos al 2011 abriremos nuestro espacio con una súper fecha, este jueves 27 de enero a las 7 :00 pm. Los esperamos como siempre en Calle Berlín 172 – Miraflores.

Recital Poético
Rodolfo Hinostroza, Oswaldo Reynoso, Domingo de Ramos, Luis Fernando Chueca, Victoria Guerrero, Víctor Ruiz Velazco y Edgar Saavedra.

Poesía musicalizada
Pepe Coté Ramos

domingo, 23 de enero de 2011

Gösta Ågren. Aquí, en el ojo ciego del huracán / Här i orkanens blinda öga (2006)

(Traducción del sueco de Renato Sandoval Bacigalupo)



Ludwig Wittgenstein

El pensamiento se vuelca siempre
hacia adentro y se destruye.
Él lo sabía, pero
usó su desesperación
como método. El caos debe ser ordenado,
aun a costa de
fracasar. ¡Todo,
incluso un fracaso,

puede ser algo más!
El filósofo pagó
el mismo precio que Rimbaud,
que escribió su último poema
primero, luego los otros,
línea tras línea.



Martin Heidegger

Solo, como un jefe pagano
y oficiante, examinaba
cada palabra como se examina
un detalle en la penumbra bajo
la totalidad, pero las palabras seguían
siendo palabras. Ni en los discursos
del dictador escuchó el aullido del chacal.
La raza era un mensaje biológico
de algo desconocido que
lo cotidiano aún no había profanado;
la violencia de la historia una elevada
misión; el pueblo una torpe
danza bajo los solitarios amos
de las palabras. No dudaba
y por eso se hizo
profundo como un niño. Todo
era enorme como una saga
de camino a la conferencia, donde
solo quedaba el ser,
un corazón sin
límites ni rostro.


Können wir uns keinen Gegenstand ausserhalb der Möglichkeit seiner Verbindung mit anderen denken. (No podemos pensar ningún objeto fuera de la posibilidad de su conexión con otros.)
Ludwig Wittgenstein



AÚN MANSA Y SIN NACER



Siwinna

Siwinna es una sombra. Del sí
al no llega su pálida penumbra,
mientras la luz reposa
en su torre de marfil
entre el sol y la tierra.

Ella es una superficie, más fuerte
que pensar en las olas. Ni gritos
ni recuerdos
la quiebran. Se desliza,
no como un viaje sino
como existencia. El pasado otoño
lo desnudó todo,
mientras que ella, aún
mansa y sin nacer,
¡ya
existe!



Die Antwort auf die Seinfrage kann nicht in einem isolierten und blinden Satz liegen. (La respuesta a la pregunta por el ser no puede consistir en una proposición aislada y ciega.)
Martin Heidegger


Daaird

Con el cerebro atormentado por
unos pocos, simples pensamientos,
va él, un pesado
animal de palabras, sin comprender
que se está usando
demasiado. No llega
al inicio: “Así como
una guerra civil aún se sacude
luego de tres generaciones, así
como una gota de luz cae
por el oscuro pozo
arriba o abajo hacia el ya
de la superficie…” ¡No! Es posible
hablar; ¡no tienes
que empezar! El tiempo es solo
un pensamiento que avanza
por su mapa inmóvil,
mientras que el progreso es
nuestro intento de someter
al ser, aquí,
en el ojo
ciego
de la tormenta.



Jedes Ding ist eine Raume. Diesen Raum kann ich mir leer denken, nicht aber das Ding ohne den Raum. (Cada cosa ocupa un espacio. Puedo pensar ese espacio como vacío, pero no puedo pensar la cosa sin el espacio.)
Ludwig Wittgenstein


Primera revelación de Siwinna

La sombra de la mirada fija
avanza entre las cuatro
paredes como un reflector
gris y cuidadoso.
Al final ella lo tiene claro:

Un espacio contiene siempre
un espacio; no puede
estar vacío. Es
una excepción
en el vacío.

La personalidad de la difunta
no precisa de recuerdos
ni de espacios. Sigue siendo
clara, un relieve. Tú
eres el marco.



Die Vergangenheit folgt dem Dasein nicht nach, sondern geht ihn je schon vorweg. (El pasado no sigue al ser ahí, sino que en cada caso ya le precede.)
Martin Heidegger


Daaird al anochecer

La piel del tiempo está cosida
con largos, lentos parches de generaciones.
Yo, el ser individual, contemplo
los sangrientos tatuajes
del pasado para poder
evitarlos en la saga
del futuro, pero lo que
no se dice carga cada palabra

y cuando la roja noche
de la existencia se oscurezca,
yo, que tantas veces me he creado
al sobrevivir, no habré dejado
ni pedido nada. Moriré,
César; nadie me vencerá.



Eine gedachte Welt muss Etwas -eine Form- mit der wirklichen gemein haben. (Un mundo pensado debe tener algo en común -una forma- con el mundo real.)
Ludwig Wittgenstein


Algo

Por el caliente
esperma van
torrentes de animales
hacia el mandala,
pero la luminosa
helada espera ya
a la próxima especie. Cuando

todo ha terminado, solo
quedan los inmortales,
abrigos grises
y vacíos. El
que no puede morir
no vive, pero como
si estuvieran vivos

esos enormes insectos
vagan desesperadamente
buscando una teoría
en la que puedan
desaparecer bajo
otra
forma.



Die Frage nach dem Sinn des Seins ist die universalste und leerste. (La pregunta por el sentido del ser es la más universal y vacía.)
Martin Heidegger


La frontera

No, el significado
no arroja sombra.
Tú no la ves; estás
en ella. Con tu vuelo
creas el jardín alto
y brumoso del futuro, mientras
detrás de ti se extinguen
blancos puñales en el brillo
de la luna o la memoria, y tontos
grises se cierran como flores
antes de su noche. Pero todo,
hasta el paisaje
que tú apuras,
es solo forma. Más,
más al fondo debes ir,
ahí donde los pulsares colisionan,
donde el corazón
lucha contra la nada
en tu pecho.



Was denkbar ist, ist auch möglich. (Lo que es pensable es también posible.)
Ludwig Wittgenstein


Eso

Pienso la palabra nada. La nada
no es posible y no puede
ser pensada, pero tenemos palabras,
¡nuestro único poder! Con dioses
nos han protegido de la muerte;
con historias, de la vida.
Después llegó el hechizo
matemático de la ciencia,
pero pronto descubrimos
que la lógica no es libertad,
que ninguna ecuación llega
a esos espacios psíquicos
donde vivimos. Solo tenemos palabras
otra vez.



Dasein ist ferner Seiendes, das je ich selbst bin. (El ser ahí es ente lejano, que en cada caso soy yo mismo.)
Martin Heidegger


Mañana

Como restos los cuadros
se hunden
en la acabada noche.
Un minuto es siempre
una ley vacía, pero cuando
se abren las lejanas estaciones,
el ayer continúa bajo la forma
de hoy. Pero ni en el ruido
del amasijo de palabras
el silencio es completo.
Se oye los pensamientos,
dogmas irrevocables, aunque
también resúmenes:
humanidad,
ese mar bajo
la historia.



Nur so könnten wir wissen, dass ein Gedanke wahr ist, wenn aus dem Gedanken selbst seine Wahrheit zu erkennen wäre.(Sólo podríamos saber que un pensamiento es verdadero si en el pensamiento mismo se pudiese reconocer su verdad.)
Ludwig Wittgenstein


Entonces

Antes de que nuestros sonidos
se simplificaran en palabras,
solo existía
la verdad, y entonces
era imposible
discernir. El pensamiento
no tenía rastro
que seguir en el torrente
de sombras y movimientos,
esa constante
despedida.



Auch im Vernehmen, Bewahren und Behalten bleibt das erkennende Dasein draussen. (Incluso percibiendo, conservando y reteniendo, el ser ahí cognoscente sigue ahí afuera.)
Martin Heidegger


Dos


Hay una revelación
inaudible, una certeza sin
pensamiento, sin distancia. En 1939
empezaba la guerra y muchos
no sabían que
lo sabían. Solo el vidente,
en temporal éxtasis, puede
usar el cuerpo como alma, pero
la gramática es más fuerte
que las palabras, que pronto
pierden su libertad.
Sí, observas el presente,
no con tus ojos sino
con tus recuerdos. Tú eres,
pero también eres el que dice
esto. Entonces

hemos sobrevivido. Cuando veas
que estás llorando,
te habrás salvado. Si no fueran
dos, el llanto
te abrumaría con
su soledad.



Ein Satz kann nur sagen, wie ein Ding ist, nicht was es ist. (Una proposición solo puede decir cómo es una cosa, no qué es.)
Ludwig Wittgenstein


Prójimo

Una generación ha nacido
como un alba, pero muere
sin llegar a ser día. El futuro
es demasiado grande; no encuentra
lugar en el presente. Los niños
hace mucho que están histéricos,
como gigantes inadaptados, crueles
como si tuvieran que ejercer poder
u olvido, y cuando por fin
son bufones, protegen al señor
con la mofa y el rencor
de sus mecánicas
protestas, pues toda coraza
libra de responsabilidad.

Pero su paisaje
estaba vacío como una superficie
antes de que alguno de ellos tratara
de entenderlo con ciertos
trazos entre
la tierra y las nubes. Y en abierto
desafío contra los vacuos edictos
del presente, otro clamó por libertad
creyendo en algo elevado y definitivo.
El hambre de un tercero fue tan grande
que lo hizo un alma inmortal, pura
y pasajera como la fiebre,
y así se dijo
lo que eras.


Mit dem Rundfunk vollzieht das Dasein eine Ent-fernung der “Welt” auf dem Wege einer Erweiterung und Zerstörung der alltäglichen Umwelt. (Con la radio, el ser ahí lleva a a cabo un des-alejamiento del “mundo” mediante la ampliación y destrucción del mundo cotidiano circundante.)
Martin Heidegger


Imágenes al paso

“Las alas de las aves parecen
raídas.” “Pero el cuervo
revuela caligráficamente
bajo el suelo de nubes
y registra con piedras
videntes.” “Ahí hay piel
sin desnudez junto al mar
sin hondura.” “Pero aquí
el primigenio ser de la rana
nada en la evolución.”
“La fuerza semeja
una apariencia, no una
cualidad, y la belleza
un rito sin secreto.”
“Pero ambas son destino
y poder. El diario acontecer
es un telón
que protege
del peligro.”



Der Name ist durch keine Definition weiter zu zergliedern; er ist ein Urzeichen.(El nombre no puede ser subsecuentemente analizado por una definición. Es un signo primigenio.)
Ludwig Wittgenstein


El análisis

El que no sabe
lo que busca, nunca podrá
encontrarlo. El que sabe
lo que busca, encontrará
solo eso.

Así, la búsqueda debe ser
más amplia, una región para el grito
y el eco, donde cada nombre
sea la primera palabra
de una saga.



Die Öffenlichkeit verdunkelt alles und gibt das so Verdeckte als das Bekannte und jedem Zugängliche aus. (Lo público lo oscurece todo y da lo así encubierto por lo sabido y accesible a todos.)
Martin Heidegger


El secreto

En un campo sin años
se alzaron las espadas, fríos
rayos de acero contra
el enemigo, pero el movimiento

era lento y simbólico bajo
el suave mármol de la luna,
donde estatuas casi animadas
por su sueño

acariciaban al ser. Aquí,
en la tierra que limita
con la infancia y el cosmos,
tú estabas solo y eras universal

antes de que el pensamiento “yo”
hiciera de ti uno
de tantos.



Erleuterungen sind Sätze, welche die Urzeichen enthalten. Sie können also nur verstanden werden, wenn die Bedeutung dieser Zeichen bereits bekannt sind. (Las elucidaciones son las proposiciones que contienen los signos primigenios. Estas, pues, solo pueden ser comprendidas si los significados de tales signos son ya conocidos.)
Ludwig Wittgenstein


Segunda revelación de Siwinna

Bajo el cielo nocturno
de serena seda,
Siwinna avanza
por campos pensados, cubierta
por el creciente sueño del verdor,
rumbo a lo que ya fue.

Descifrar un texto antiguo
es disminuirlo.
Su significado es un nítido
vacío donde antes se erguía
el bosque profundo del
secreto perdido. Los tonos
nada significan, pero hablan
y las palabras no contienen
meros significados. Cada
frase es una melodía que ni
la violencia de la exégesis
ni la pobreza del significado
pueden extraer de este
alto espacio.



Jeder ist der Andere und Keiner er selbst. Das Man ist das Niemand. (Todos son el otro y ninguno es él mismo. El uno es el nadie.)
Martin Heidegger


Daaird al amanecer

Un espacio que siempre
está deshabitado al final
ya no protege, así como
cuando un mantra monótono
se llena de lodo.
Cada espacio, incluso el yo,
debe descansar. Por eso
es que necesitamos
el yo general,
el fabricado vacío de la plaza,
una hora sin minutos
y recuerdos, donde la constante
voz del ser es
inaudible en el estrépito,
y el yo
invisible en la muchedumbre.



Die Möglichkeit jedes Einzelnen gibt uns einen Aufschluss über das Wesen der Welt.(La posibilidad de cada ente singular nos ofrece una abertura que conduce a la esencia del mundo.)
Ludwig Wittgenstein


Tarde

En agosto el oscuro
maíz relumbra.
Por entre las cenizas del glaucoma
contemplas tus recuerdos.
La vida es un ritual
que describe

el enigma pasajero
que muere contigo,
y la niebla de la Galaxia
oscila sobre el monótono
y vasto mar de los días.

Frente a todo esto solo
puedes callar
y hundirte
bajo las palabras y
teorías,
en una respuesta.



Um schweigen zu können, muss das Dasein etwas zu sagen haben. (Para poder callar, el ser ahí tiene algo que decir.)
Martin Heidegger


¿Silencio?

Existe un silencio que
grita más alto que la mudez
de la muñeca abandonada y
que el vacío inmensurable
de la historia. Es misericordia
bajo la forma de destino. No cura;
dice adiós. ¿Ves
cómo el árbol seco

y hecho escultura
de sí mismo se alza
frente al murmullo
de los otros? No está
callado. Está
listo.



Die Sprache verkleidet den Gedanken.(El lenguaje disfraza los pensamientos.)
Ludwig Wittgenstein


O

El trabajo del escritor es
leer libros no escritos.
Inclinado como una señal
sobre la mesa, volcado
hacia adentro, consume la luz
y la sombra de su ser. Los días
discurren como imágenes
por una cámara sin
película, mientras abre
papel tras papel.
No escribe pensamientos;
va a tientas con las palabras.

Durante días sin horas
y por valles sin mapas
va buscando esos poemas
que los pensamientos
ocultan.



Das Dasein sucht das Ferne. (El ser ahí busca lo lejano.)
Martin Heidegger


Las grullas

Solo podemos ver claramente
lo que se ha calmado, una montaña,
un recuerdo. Las grullas
se hunden en la niebla estival,
enormes como símbolos. Cada
otoño las aves jóvenes
intentan la fuga, aun de sus
alas permanentes,
pero las viejas, cargadas
de nubes y de otoño,
vuelven hacia el norte
en un desvío por el sur. Solo
el alto grito, que casi no toca
la garganta, llega
a algo más.

Gösta Ågren (Finlandia, 1936). Nació en Nykarleby, en una familia campesina. Obrero metalúrgico, periodista. Estudios de director en la Escuela de Cine de Estocolmo. Doctor en letras por la Universidad de Estocolmo. Fundador de la Editorial de los Escritores. Colabora en el diario Vasabladet desde 1960. Recibió el premio FInlandia en 1989.

Renato Sandoval Bacigalupo (Perú, 1957). Ha seguido cursos de doctorado en Filología Románica en la Universidad de Helsinki, Finlan­dia. Es profesor de Literatura Francesa Medieval, Literatura Nórdica y Literatura Alemana. Se desempeñó como director del Taller de Poesía de la Universidad de Lima. Dirige Fórnix, revista internacional de creación y crítica, director de Evohé, revista de literatura de la Universidad de Lima, director de la Editorial Nido de Cuervos. Además de poeta, es narrador y traductor. Tradujo a los poetas Alberto Moravia, Arnaut Daniel, Carlos Drummond de Andrade, Cesare Pavese, David Tipton, Edith Södergran, Eira Stenberg, Eugenio Montale, Georg Trakl, Goethe, Gösta Ågren, Helinä Siikala, Hölderlin, Ludwig Tieck, Mario Luzi, Novalis, Osamu Dazai, Paavo Haavikko, Pentti Saarikoski, Pia Juul, Pia Tafdrup, Rainer Maria Rilke, Roberto Paoli, Salvatore Quasimodo, Sylvia Plath, Takuboku Ishikawa, Thomas Boberg, Vincenzo Consolo y Walter Jens. Publicó los siguientes libros de poesía: Singladuras (1985), Pértigas (1992), Luces de talud (1993), Nostos (1996), Suzuki Blues (2006) y Trípode (2010).

sábado, 22 de enero de 2011

Glosas a "Materia Oscura" de Laura Giordani, por Leonardo Torres

Al emprender la lectura de "Materia Oscura" tenía cierta aprehensión frente a la dificultad de abordar desde la poesía, un “tema imposible" (como dice Eduardo Milán en el bello prólogo) como el de la imposible niñez con que nuestras sociedades dan la bienvenida a millones y millones de niños. De Laura conocía ya su empatía profunda hacia la infancia y su lucidez rabiosa frente a la marcha del mundo y del mundo de las letras. Conocía también la fuerza creadora de su lenguaje y su exigencia, cosas que se ilustran en cada página de este libro. Pero dicha aprehensión, me di cuenta desde el primer poema, parece ser también el punto de partida de "Materia Oscura": "llegar al poema como a una tierra minada de peligros" dice Laura y eso desde las orillas donde el mundo "se desploma" y donde debe también derrumbarse el lenguaje y emerger "el balbuceo". Y nos advierte que cuando el significado estalle "se verán los niños". No es, entonces, el niño quien ‘solicita’ el poema en su nombre, no son los buenos sentimientos ni la caridad que hacen llamado a la palabra poética, sino que, a través de la búsqueda de un lenguaje para el poema de hoy, el niño aparece como aquello que debemos decir antes que nada, como el puntal del mundo al que se pretende nombrar. A menudo, Laura Giordani vuelve a recordárnoslo: "esta palabra deberá volverse contra sí misma", "deberá aprender a desaparecer", "no hay manera de deletrearte", "las palabras son ejércitos en retirada"; el poeta debe "mendigar vocablos para ti". La poeta no escribe a ciegas: la desconfianza frente a la palabra, sabedora de la ineficacia y de la inutilidad del poema frente a la realidad bruta, es de rigor. Y es esta línea tendida, tensa, que mantiene el conjunto de poemas. Hay mucho coraje en esta escritura que se sabe, de alguna manera, fracaso. Mucho coraje para ir encontrando conforme la escritura avanza los territorios del dolor que recorre, los "pozos ciegos" donde se acumulan "las calamidades" y ya "no hay cuerda ni manos resistentes / para subir agua tan pesada". Mucho valor para seguir explorando hasta en los vertederos donde lo indecible se manifiesta, en una "pulseada a muerte con la nada / que es tu poema", sabiendo, casi, que la esperanza de "que nos atraviese de una vez / el alfiler remoto / de tu sangre" es una quimera.

Podría decirse que los territorios que recorre son los territorios de una desolación total, desvastados ya por completo pero donde continúa ocurriendo, ante nuestros ojos diarios, un inagotable cataclismo, el de la infancia abandonada. Allí, todo es (tomo palabras abriendo las páginas al azar) moribundo, "tardes sin pupitre" "descalza orilla", "intemperie", "hormigas indigentes", "clausura de los pechos", "peces arrebatados demasiado pronto al agua" y los pájaros "no tienen dónde colgar su nido". No es posible ir más allá de los límites purulentos de nuestro entorno y es allí, donde Laura Giordani encuentra al niño, allí donde en ningún caso, si el mundo respondiera al orden hipócrito-ético escrito en los textos que rigen sus sociedades de la opulencia, un niño debería encontrarse. ¿Cómo callar entonces ? ¿cómo "arrancarse lo visto"? Creo que si Laura "llega" hasta ese niño, si no se queda en una simple visión exterior y apiadada, si su viaje hacia ese otro que es el niño cobra consistencia y acarrea con el lector pese a la conciencia de la que hablamos al comienzo, es porque el libro está escrito por alguien que ha guardado las rodillas lastimadas de la infancia. En estos poemas hay una mujer que se mira en su propia infancia y desde ella constata la "cerrazón del mundo" donde hay otro niño que la mira, que nos mira. En los últimos poemas de la parte intitulada "donde el mundo tiembla y se desploma" tenemos la impresión de que ese niño central, omnipresente, se desvanece un instante para dar paso a una reflexión de la poeta sobre su pasado. Vertiginosamente una serie de imágenes aparecen cuyo fondo común es la desagregación del mundo (una barcaza/ que expulsa polizones por los costados), el instante de una fractura, el big bang donde se origina la diáspora en cuyas orillas rotas vive Laura. Es en ese caminar ‘hollando el viento’, "sin sentir suelo bajo las suelas" en el cual se opera una simbiosis entre el paisaje decrépito donde perece la infancia de esos millones de otro y ese otro desamparado que es también la niña- poeta.

Los recuerdos vienen "amarilleando/ bajo el cráneo". Hay aquí un tropiezo, una sacudida que nos devuelve a esa "lastimadura en las rodillas" y, de repente, el ‘tú’ que hasta ahora era el otro, se convierte en el ‘tú’ mismo de la poeta. Ella también ha dejado atrás "el humo y el árbol" porque "de sien a sien estallaron / los pétalos en la diáspora / del perfume, de la infancia", ha perdido lo que ahora sólo es nostalgia o, mejor dicho, "dulce podredumbre en la espalda… pútrida dulcedumbre de las palabras que no mueren del todo". Ahora sabemos en qué orillas habita la poeta, desde dónde escribe "tendida para perecer", un mundo irrecuperable donde las manos siguen "golpeando las puertas de esa / inexistente / insuturable patria", la patria donde fue su infancia, donde se rompió su infancia, la misma patria que excluye a miles de criaturas abandonadas a la mayor de las miserias, la misma patria que fue capaz de traficar con los niños de sus víctimas. Esta ‘fêlure’, esta grieta que presiento en Laura Giordani me parece fundamental para entender "Materia Oscura". Hay un terreno común para ambos ‘tú’, ambos poseen ojos donde "se estampó el espanto". Y pueden mirarse y la una puede decir al otro o, como diría Chantal Maillard, hace de su "propio dolor la posibilidad del dolor de los demás". El recuento sistemático (¿cómo evitarlo?) que tenemos en "el resplandor de la indigencia", nos conduce a los lugares del cataclismo permanente, donde los pájaros caen muertos del cielo y el cielo mismo se despeña y donde no puede haber un ‘dios capaz de arrodillarse’ ante tanto horror porque "¿A qué dioses aplacar con la sangre de un niño o de un pájaro?". Es tal el espanto al acercarse a estas realidades que en un momento la poeta busca refugio en las palabras "para poder seguir amándote mejor / desde el poema". Aquí todo se viene abajo, el niño está en cada horror, es el centro inexplicable de cada horror. No por nada el conjunto se cierra con la parte "junto al pájaro derribado" en busca de algo que pudiera servir de alivio, de bálsamo a través de "karuna" (esa ‘acción que se emprende para disminuir el sufrimiento ajeno' como lo explica la poeta): ¿Será "la palabra abriendo sus costados / para abrigarte"?, Laura Giordani, quien, estoy seguro, no ha encontrado más alivio al escribir este libro, conoce muy bien la respuesta y por ello conservará acaso hasta los últimos poemas la forma infinitiva para interrogar(se/nos) frente a los "pedacitos rotos / del mundo". No hay respuesta sólo una trayectoria posible hacia la compasión (movimiento que se ejerce a lo largo del libro) que confiesa, de algún modo, la impotencia de las palabras y nos devuelve a nuestra condición primera, la de ser, antes y después del poema, un cuerpo inmerso en este mundo y por ello aspirar a "sólo querer ser árbol para abrazarte".

TRANSTIERROS DE MAURIZIO MEDO: VIAJE HACIA EL FONDO DEL LENGUAJE, por Róger Santiváñez

1

El tópico del viaje es tan antiguo como la literatura misma. Ernst Robert Curtius nos dice en su Literatura europea y edad media latina: “Los poetas romanos suelen comparar la composición de una obra con un viaje marítimo. Hacer poesía es ‘desplegar las velas’ (uela dare: Virgilio, Georgicas, II, 41). Pues bien, esta cita puede permitirnos tomar un punto de partida para leer Transtierros de Maurizio Medo. En efecto el poemario podría ser descrito como un viaje –en este caso interior- por distintas zonas de la experiencia vital de su autor, trastocadas e investigadas en lenguaje.

La Obertura inicial –compuesta de 7 textos- previo epígrafe westphaleniano en el cual aprendemos que el poema es ‘La torre falsa más triste y despreciable’ , comienza reflexionando sobre la voz humana. Ya sabemos que allí nace universalmente la poesía: en la articulación producida por las cuerdas vocales. Por eso el personaje aquí es un niño, a quien podemos identificar como un alter-ego del poeta. Y en un plano meta-poético el poeta imagina al niño también, viajando por el lenguaje: “Transtierro construyendo torrecitas” leemos (esa torre de Westphalen) pero todo se caerá al final. Habrá siempre un derrumbe definitivo. Sin embargo la poesía –la “Pobre poesía” según nuestro poeta- “Arriba asola en azul fatuo” , es decir solitaria vaga por espacios innombrados, inútil y absurda, pero “El resto es ornamento” clara reivindicación de la poesía en su valor por sí misma: todo lo demás no sirve para nada, es pura decoración, mas al mismo tiempo parece ser que la poesía es también adorno, en el mejor sentido, aludiendo a la belleza de la expresión verbal que ella nos consigue. Esta es la suma contradicción en la que se mueve la gran poesía. El centro de su misterio. Al final sólo queda “la bulla de las torres en derrumbe apenas levantadas”, es decir, nada. Entonces, ¿Para qué la poesía?


2

Luego viene una sección (que también puede ser un poema largo en 13 estancias) más específica: Contra los poetas. Varios poetas queridos van apareciendo aquí: Berryman, Celan, Goethe, Cravan, Spicer, Eliot hasta la perfecta alusión a Enrique Lihn y su proverbial “La poesía no sirve para nada”. ¿Y? Medo replica inmediatamente: “Ya sin paltas comámonos el roche” en jerga juvenil peruana. O sea, aceptémoslo, y –como las huevas- sigamos adelante. Pero nuestro poeta lo dice con singular maestría rítmica: “Por ella ni un penique que dé brillo a los mecenas / o justifique las maromas / en donde dobla el verbo lígrimo”. Tiene razón así, cuando afirma que la poesía no sirve “A ningún fin / ajeno a la poesía”. Lo que sí queda claro es que ella es nos conduce a la eternidad, o a la muerte, su principal misterio y abominación. Mantras. Maurizio Medo otra vez lo dice con gran poesía en una sola frase: “La rosa nos devora”.

Porque en realidad el sujeto de esta poesía es el mismo lenguaje. Veamos estos versos que rinden homenaje al neobarroco actual hispanoamericano: “Si aro anillo arandela / en la cuesta de qué duna / o sabana Río / Rueda / Si piensa (o no) / Simplemente rueda”. En términos prosaicos diríamos, nomás rodamos y rodamos hacia el vallejiano hueco de inmensa sepultura. Ahora, como no podía dejar de ser, la poesía nos salva por el erotismo que entraña. Y Medo lo plasma en un excelente texto que comienza: “Y ya no hablemos / Mientras aberra berraca en su nonsense / Seminal de sentido Ni milonga yorugua /Ni rococó habanero A tenue luz rosicler “. Notable manejo y sensualidad verbales que nos coloca ante “sibilino bulín: de poeta y puta” admirable combinación léxica y también referencial, ya que si nos atenemos a una tradición que viene desde Baudelaire, podemos personificar a la poesía como la hermosa y sabia prostituta, preciosa y excitante musa que –incesante- acompaña nuestra horas de más honda (y onda) soledad. “Mucha lleca ya En jam con sus sintaxis / Ya no hablemos / Que ella no está para otra cosa”. Sino para hacer el amor, captamos el implícito mensaje.


3

Seguimos con la zona denominada I’d rather go blind que se abre con El centro errante. Aquí el viaje continua, esta vez con un chofer que nos lleva a ninguna parte, pero nos lleva. El marco referencial lo pone la Influenza –A (H1N1)- vista cachosamente “como un hit musical”. Y otra vez volvemos a la reivindicación de la voz, con estos versos que son toda una declaración de principios: “Hay algo sabio en la oralidad algo que es cierto se tizna / con las nuevas posibilidades de escritura y subjetividad”. Luego la Balada para niños indigo –desarrollo críptico y crítico de la belliana Hada cibernética- que nos remite quizá a la Santa Rosita & el péndulo proliferante de Mirko Lauer y que al igual que dicho libro, es un reclamo por la humanidad del lenguaje y la escritura, frente al robotizado mundo de la tecnología del futuro. En un poema como Atavismo vemos a los autistas humanos sucumbir ante la crisis (no sabemos qué crisis, es la crisis, a secas) todos mezclados en una especie de Torre de Babel actual, cada uno con su idioma y su cultura –ya sean quechuas, italianos, árabes, franceses ,norteamericanos o aymaras- en medio de lo cual al poeta sólo le queda recitar: “Pues salvo en tu cuerpo / no tengo patria ni noción”. Como dijo Hinostroza: “La Líbido / marcha sobre la tietrra bella y desconsiderada”.

Arritmia, dedicado a José Kozer, termina con un diálogo con este gran poeta cubano, hito del Neobarroco, en realidad un planteo de interrogantes acerca de la poesía y el oficio de escribir, que quedan sin respuesta, definiéndose por el lado de la imaginación y lo onírico, como el único camino válido y verificable: “El niño que las lee aún me sueña”. Completa la sección Instancia un breve poema donde resalta el talento lírico de Maurizio Medo: “(Tú siempre están en el poema / Sus aguas preciosas te reflejan susurrando”. Y para que no nos quepa duda de que estamos en un transtierro: “Lo vivo está en el viaje”. Volvemos al principio, la existencia es un viajar, un desplazamiento que entraña la poesía. Nosotros nos movemos en poesía, cabría decir.


4

Entramos a la parte final del poemario. Su nombre: Suite de la neurosis. Arrancamos con El gato negro. Este es un texto intertextual poderoso, pleno de alusiones a Mallarmé, Vallejo, Neruda, Paz, Lowry, incluso Salgari (el de nuestra niñez) en torno al viaje y a la poesía. Su propuesta existencial no está exenta del elemento lúdico: “tampoco lo utópico / es un tópico ideal”. Y su neobarroco se remata con cierta incisión geográfico-étnica: “sílfides sífiles silos sinalefas / el kraken y las gárgolas / lestrigones / yo no me corro de mi estar /¿dónde está el ande?”. Y Vallejo siempre allí enseñándonos a no corrernos. Sino a asumir lo que somos. Esto se corrobora unos versos más adelante de la siguiente forma: “esterlicia esterlina o esternocleidomastoideo / son palabras que se traban como un clavo /en tu boca cholita y tropical”. Porque al final sabemos que se trata de un poema de amor. La dulce y solitaria cotidianidad de la convivencia con la pareja: “tan tan breve la vida / cuando el café…/ y tú”. El cultismo y el trabajo de lenguaje prosiguen en Contrapunto con Judas, en defensa de la poesía frente a la desesperación de vivir. Para muestra, un botón de la notable calidad artífice de nuestro autor: “¿En que dónde el otro azumbra el verbo zarco / y aún contra el designio de los idus / se remonta sísifo hasta el alfa?” O esta otra estrofa con resonancias bellianas: “¿Qué dictar a la máquina si muda veme / bizarro juglar alunizando? / Estrago nerón contra el lenguaje y no hay bruto / que ladre en mi alboreo: delinco solitario”. Nos queda claro: La poesía es un delinquir a solas.

Y la poesía es tos. Una vulgar tos. Una leve convulsión corporal. Seguimos guiados por un chofer que es quien otorga unidad al devenir poético. Perlongher aparece por ahí: “Hay Cadáveres”. Y la gripe nos persigue implacable: “-¿Eso que tose cof cof cof es el poema? / -¿Toda su melopea reducida a la flema de un simple constipado?”. De pronto una memoria de Mario Arteca (el gran poeta argentino de la actualidad) nos lleva a un tal Fabricio. Voces, voces que entran y salen del poema. Menciones a distintos tipos de poesía. Todo ésto con un lenguaje super-energético, una expresión erguida que con fruición se vocaliza. “Todo es ruido” se nos informa, y de pronto una frase brillante que nos derrumba el tinglado: “Pero no basta con asar ideas al fuego de la estética”. The whole thing se viene abajo. En ésto es experto Medo. Levantar e inmediatamente destruir torrecitas.

Esta onda avanza en los poemas restantes del libro que nos ocupa. Un despliegue verbal e incluso gráfico-visual y numérico –John Cage de por medio- hasta el desdoblamiento filoesquizoide que sintetiza el problema con esta afirmación: “Soy una voz” con lo cual estamos otra vez, en el principio del poemario, con el infante que contempla un árbol y emite sus primeros sonidos. Se cierra el círculo. La voz es música. Y el texto final Fuga lo confirma. Más allá de la extraña cita de Deleuze que abre el texto, Medo parece explicarnos que allí estuvo el origen de su poesía. En la arcana pronunciación prístina de la infancia. El sueño del otro significa peligro para uno. Y viceversa. Pero el punto de la poesía es el sueño de nosotros mismo adentro. El “sueño soñado” como escribe Medo en su última línea. Porque ya sabemos desde siempre –Calderón de la Barca incluido- que vivir es un sueño. La muerte nos factura con creces este aserto. Y ni la tan mentada voz –porque se la lleva el viento- ha de quedar, sino –quizá- el texto escrito. Por eso escribimos. Colocamos sueños en la materia fija del libro. Y la condición de la poesía es su calidad de lenguaje. Su nivel. Su elaboración perfeccionándose en cada lectura. El deslumbramiento de sus fónicas secuencias impalpables. Este libro –diríamos- deconstruye y reconstruye el lenguaje, en una infernal batalla de la que nos queda el testimonio. Con Transtierros Maurizio Medo arriba a un sitial de preeminencia en el concierto de la poesía latinoamericana actual.

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...