miércoles, 4 de julio de 2007

Los poetas del sur


Son poetas del Sur, Sur, donde comienza el fin del mundo. Y nos convocan con su palabra, porque la poesía no tiene un sólo camino. Con tanto olvido, desconocimiento, desdén, se refieren algunos al Sur cuando suelen mencionarlo, que el Sur es cuando mejor respira. Hay quienes creen que el Sur existe a pesar del Norte, pero en verdad el Sur es eterno.

Los poetas suelen contarnos sus vidas e historias, registrar la geografía, los pasos secretos del día a la noche, y el silencioso amanecer del Sur. Yo invito desde estas páginas de mi Blog/Bitácora, a poner atención a esta nueva convocatoria, la XXV, de las y los poetas argentinos de La Patagonia en Puerto Madryn, donde también el Sur existe y es presencia viva de su gente. He acompañado estas páginas con algunas fotos de La Patagonia de una profesora de Puerto Madryn, Diana Visintini, a quien le agradezco la gentileza de su envío. Y recojo un poco la atmósfera de este encuentro con unos fragmentos de la poeta Liliana Campazzo de Viedma, Río Negro. (R. Gabrielli)

No es la cuestión, ya sé
me dije muchas veces
y otras tantas mis árboles elevaron los brazos
hacia el cielo.

VIII
Día por encima del día
Hoy ni yo ni las cosas pueden ser lo que son
Perdida estoy de mí
ya ni sé dónde estoy
Por mi parte te digo que el jardín de mi casa
y mi casa
conmigo se fugaron.

IX
La que no soy, en ti, está llamando
pues cómo decirte que en mi frente
otro mar
de mármara navegado es por otros mares-barcos
Las letras se me cruzan
agitan sus banderas
De verde, vestirme de verde
de verde húmedo
para la que no soy, en ti, esté brotando.

XV
Celestiales, oníricas personas
tocan flautas aciagas
al borde de estos mínimos
decires en voz baja.
Toda belleza es falsa
pero el amor quizá.
Allí donde polares vos y yo, palabra
nos entendemos
hasta oler derramados paraísos
en las entrañas de la tierra.
Perfectas de verdad y resultado.
Fatal ritmo y violín.
Misericordia.

XVI
Verde
el roce de los hados
corre inmóvil.
Algún trozo de vida
a un borde de puente acodado
Ya la pena es conciencia
de un paisaje no visto
presentido.
Ya tanto hay
lo que falta.

XIX
Palabras son sílabas eléctricas.
Vaivenes que acarician navegando
un cielo de osamenta en las entrañas,
un fardo de colinas en el cielo.
Diáfanas bacterias han traspuesto
el umbral de algún signo y son palabra.

XX
Son aspa retoñando en altos trompos,
ánimos de molino y planto islas
de lesa tempestad como bendita.
Me he pasado la vida dando adioses
terminaré exactamente en nada

Poetas del Sur

El visitante curioso, ávido de aventuras y saberes, deslumbrado por la geografía de Suramérica, encuentra en la poesía, en los poetas del Sur, en la palabra, lo secreto, profundo, misterioso, la vida y la muerte, sus gentes, la huella invisible del pasado y el futuro, un presente rotundo, marcado de antemano.

Grandes poetas como las vastas, infinitas tierras, océanos, paisajes sin límites, desiertos, valles, selvas con ríos nacidos de montañas nevadas eternamente, pueblos remotos, caminos que parecieran ignorar las distancias y el tiempo. Música y canto, también en los caminos cortos, encerrados entre álamos, quebradas escondidas, fiordos, huellas del salitre, sal, cerros verdaderos disparates contra el cielo cayéndose de la mano de Dios. Grandes abismos, fosas marinas, límites desconocidos, un recodo inexplicable hacia la felicidad y la muerte. No hay límites en el Sur y ahí acaba el mundo, que nunca termina. Fin de mundo, la mano alzada de un niño en el pizarrón de la Patagonia, donde el abecedario arma un nuevo mundo con faltas de ortografía, pero lleno de esperanzas.

Pero el Sur no sólo es el Sur-Sur, donde la invicta geografía se asocia al silencio, sino también sus ciudades —las pesadas puertas de sus anchas, anónimas avenidas, y sus callecitas, donde vuelves viejo amor: Lima, Montevideo, Santiago, Buenos Aires, Quito, Asunción, y el tiempo que es un largo río trasnochado de tiempo y más tiempo. El Sur es un río, un largo y renovado camino, un viejo y renovado poema, un aire que respiramos y no sabemos por qué, cuándo, ni cómo, el Sur existe.

Poetas de grandes avenidas, como carreteras, ciudadanos de la palabra, apóstoles urbanos, en el altar ignorado de las ciudades cosmopolitas, dueños de ruinas, infelicidades, de calles que arrancan desde sus vísceras, atormentados por la vida, presentes en lo cotidiano, fieles creyentes del futuro, insomnes transeúntes de una noche enteramente fugaz. Quizás sólo se proponían juntar estrellas, apacentar las ovejas del tiempo, dormir distraídos frente a la luz de una luna que vela por todos nosotros. Siempre expulsados por algún dios, casi eternamente recogidos por la miseria. Poetas incorregibles por la mano de Dios. Tierras alzadas por la palabra, náufragas, islas, toda palabra es viajera y en el Sur es verbo.

El Sur es un hábito, una manera de ser, hablar, sentir desde luego, mirar, un ombligo largo el de Chile, ancho y plano de Argentina, pequeño círculo, bisagra, Uruguay, y ahí se cierra el Cono Sur, una Caja de Pandora del Fin del Mundo, tierras traicionadas en no pocas ocasiones, atmósfera secreta de rosas y espinas. Andino el paisaje a su alrededor, anillo alto, nevado hacia las estrellas, la Cruz del Sur, solitaria lámpara encargada de la noche del Sur, de sus lejanías, de un tiempo documentado por los antiguos dioses mapuches. El Sur existe como tú en mi memoria, como vos que no sos olvido. Una llama nace en la orilla de los caminos, fuego es la tierra y un río la sueña al otro lado de un puente invisible.

Tanto por compartir, que el olvido borra la oferta de la naturaleza y los sueños, del desafío de Ser. Altiplano, Altiplano. Tierra de afonía, altura sin piso, doblemente la llama encendida corre y muere. Indio Sur, sin hojas, sin árbol, sin tiempo, sin voz ni voto, simulacro del paisaje arrodillado. Son peones, fichas sin tablero. Un montón gigante de imposibilidades, viven en las esquinas del tiempo, mendigos de un sol que adoraron sus antepasados. La noche va boca abajo, baila con sus cigüeñas rotas, las cabezas ciegas, podridas de los poderes fácticos, ensangrentada la plata, humillada, el vino agrio que se detiene frente al desierto. No pises el largo tiempo de la noche, extranjero. No hay comienzo ni fin. ¿Dónde esta la punta que nace y muere? ¿Quién anduvo por el último camino? ¿Qué río murió bajo los suaves remos del viajero? ¿Qué montaña no se extiende un poco más hacia la derecha o la izquierda? Tu pie, mi pie, el paso de los antepasados se vuela con el aroma del Canelo en la noche. No duermas que esta será noche de espadas y corazas, de una cruz vengativa. Se siente el desembarco de las bestias, su sudor en el tupido follaje, el temblor de la arena bajo los cascos de los caballos, la mueca oxidada de la muerte. El viento nació para vencer y también las huestes de Caupolicán y Lautaro.

Poetas del Sur que desayunan con la palabra frente a una ventana, gris o soleada —paisaje real—, pienso en el Conde de Lautréamont (Isidore Ducasse), que le sopló un hombro a Dios; en Pablo Neruda, dueño y señor del amor y la materia, los crepúsculos y los muelles del alba desesperados; Jorge Luis Borges, el Hacedor de sueños y esquinas porteñas con sus orillas ciegas, el ascensor suspendido en la noche insomne (Oriente y Occidente); César Vallejo, dolor humilde de la vasija humillada, de la espuma y el todavía; y la Mistral, Lucila Godoy Alcayaga, de tanta desolación, viajera que cargó con los muertos de Chile y el polvo de la ignorancia de una época despiadadamente mediocre. Un valle, sólo un valle, que los cerros encierran.

Y vamos ordenando la Casa de la Poesía Sureña, Vicente Huidobro, con un pie en la tierra y otro en las estrellas, dejó que el pájaro de la noche volara con su propia luz (los puntos cardinales son tres: Norte y Sur); Pablo de Rokha, en la infinita tragedia del ángel caído; Nicanor Parra, individuo imaginario, presente —pasado—, futuro, y Gonzalo Rojas, que no llegó primero, sino vino después y está con nosotros. Hay más poetas entre la tinta y la sangre, en el país del largo pétalo: Ángel Cruchaga, Rosamel del Valle, Humberto Díaz Casanueva, Anguita, Arteche, más atrás Carlos Pesoa Véliz, después, Enrique Lihn, Jorge Teillier, Oscar Hahn, Armando Uribe, Arce, Efraín Barquero, Carlos De Rokha, Rolando Cárdenas, David Rosenmann-Taub, Gonzalo Millán, y todos los que vienen con los bolsillos rotos llenos de estrellas y sueños, la humedad invicta de la palabra cuando comienza a nacer.

El Sur que sabe de lo que hablo y de estos misterios, Juan Gelman, bandoneón porteño, con Martín Fierro de José Hernández, Borges y la ciudad eterna, Lugones, Enrique Molina, Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, Oliverio Girondo, Roberto Juarroz, y tantos más, en el vicio inexcusable de la palabra, que es raíz, camino, identidad. La palabra porteña, desgarrada en el tango, la poesía del movimiento, convertida en dolor —consuelo, anécdota, olvido, sueño, simplemente la vida. Sur... paredón después / Sur... una luz de almacén. Cielo Sur, Mar Sur, Tierra Sur... Desde Uno de tus patios haber mirado / las antiguas estrellas, / desde el balcón de la sombra haber mirado / esas luces dispersas / que mi ignorancia no ha aprendido a nombrar. Es “El Sur” de Borges.

Alejandra Pizarnik, gaviota azul, degollada por su propia mano, anclada en el coágulo de la noche, inclina la cabeza de trigo del Sur, le abre un margen al poema. Mira la página en blanco, bajo sus pies en París, junta con sus largos dedos la noche, el sueño deshidratado, un hilo negro que mece el tiempo, minutos de arraigo y abandono, la balanza inútil de la aurora, un pájaro picotea el cuerpo, el poema es ala y nido, tiene casa en ti amigo lector.

Mario Benedetti, en la bisagra del Plata, Juana de Ibarbourou, telón de fondo y el Conde de Lautréamont, Isidore Ducasse, montevideano que cambió la poesía con Los cantos de Maldoror. Quizás el más oscuro y luminoso pa(i)saje poético de un nuevo universo en el lenguaje de la poesía, enigma, temblor, príncipe negro de las letras. Un feroz, inmortal aullido. Su única esperanza, morir con el verbo. Se sopló en el aire a los 24 años de edad. Un pasaje siempre inédito, entre Montevideo y París, la mano que haló el viento de la poesía.

Perú, Vallejo que le dijo al poema en cholo, a la palabra, el verbo, todavía —intraducibles espumas—, César Moro, José María Euguren, Carlos Germán Belli, y los jóvenes que vienen bajando y subiendo el verbo por los senderos ruinosos del Perú. La piedra rueda, hermano y es verbo.

Está retratado el Virreynato con su boato, el sacrificio de la sangre, la catedral erguida entre la arena, el polvo de Lima, camino del Inca que crece en millares de pies, el sol más alto que la luz del hombre, nadie alcanza el sueño de los habitantes del Cusco, la piedra es lo único seguro en la sombra. Una momia virgen santifica las nieves eternas. La cruz se lleva al Inca, pieza de oro del Reino de España, y lo baña con las sagradas escrituras de la muerte. La muerte es un lujo dorado, una pieza maestra del conquistador. Dejó para siempre la palabra araucana. Muchos más recogieron la raíz de ese verbo ensangrentado, húmedo, vital.

Extraño fenómeno este de la poesía chilena, la más al Sur del Sur austral, el confín del fin, y el verbo viene de la araucanía, con el paje real Alonso de Ercilla y Zúñiga, poeta de la guerra, del canto, del testimonio de la conquista y del reconocimiento del terco conquistado inconquistable.

La palabra se hizo tormento, y no hubo estación que no trajera dolor, el precio de más de tres siglos de guerra, corriendo la sangre por el Sur de un río sin fin. Roja la huella invasora.

En esas tierras salvajes, arrinconadas por el tiempo, la geografía y la sobrevivencia, se originó Chile, Chili, fin de mundo, el último ruido del planeta, el hondo suspiro de una araucanía que se niega aún a morir. Respira el Canelo y la Araucaria aún se yergue en los acantilados, en algún risco olvidado del Sur, donde afortunadamente no llega la mano del hombre. Viajera la palabra en el Sur del verbo crece bajo esos troncos que silban con el viento las canciones ordinarias de esos días sin tiempo.

Bajo una piedra del Sur nace un poeta chileno. Es una frase tan antigua como los versos de Petrarca. Hijos de una loca geografía, herederos del dolor y la felicidad, que marcan a un mismo tiempo esas tierras atormentadas por el hombre y la naturaleza, pero también dotadas del comienzo del paraíso. Dios, que no tiene sueño, duerme en el Sur.
En la Patagonia nació el viento. Duermen las estrellas más azules que la eternidad. La tierra acomoda sus largas piernas, se dobla y encoge los hombros en las noches. Cruje el silencio natural de la geografía. La noche se siente principio. El tiempo tiene cuerpo. Las aguas se juntan, ni tan calladas ni tibias, próximas a sí mismas, puras, torrentosas, bautismales. Chocan los océanos, los canosos glaciales miran impertérritos el paso del tiempo, el hielo es un rostro antiguo, elegante, olvidado de todo maquillaje, es su propio esplendor, la transparencia del alba. Bosques, dormitorio del silencio, de lengas, ñires, amancay y guindos, de la luz y el espacio, el principio que no es vacío, sino el ciclo que la noche y el alba comparten el día a día.

Los Poetas del Sur, desde sus hondos caminos, lo dijeron casi todo, y aún siguen nombrando a las cosas, cantaron a la vida y a la muerte, diversos en la fluida, atascada geografía del verbo, más que nombres, el hilo de una misma madeja, la tela en el telar de la poesía.

La poesía en el Sur no es un lujo, le pertenece al hombre y a la naturaleza, forma parte de las cosas, arrinconada también por los medios, sobrevive en un tren antiguo que busca con desesperación un andén donde descansar para seguir su ruta la mañana siguiente. Entra a un bar en Nueva York 11, Santiago de Chile, cuando el Sur está lleno, y bajo el plomo de la prosa impune del Capitán General. En el Bar Unión de la City mapochina, un segundo hogar para Rolando Cárdenas y Jorge Teillier, poetas del Sur, de Chiloé y la araucanía, forasteros del Santiago ensangrentado, rumiaban la poesía de la sobrevivencia, instalados en el Sur del poema. La ciudad goteaba por sus cuatro costados, una lluvia roja lágrimas de azufre en los mesones de los bares, poesía sudada en la negra primavera del 11 de septiembre, el Sur crujía sin música de bandoneón. La acera del frente, el cité, la calle desvencijada sin transeúntes, esos atardeceres pálidos, crepusculares, viudos, huérfanos casi de hospicio. El Sur que era fruta, flor fresca, mostraba sus pálidas, enlutadas mejillas de espanto. Se creció la noche en el día. El río arrastró cadáveres. La muerte desayunaba cuatro veces al día. Ningún sueño más horroroso que la realidad.

El Sur son tantas cosas. Ninguna de ellas, como todas juntas. El parrón, la higuera, la que pasa tan cerca del corazón que te siembra primaveras. El Sur es un verso simple, lluvioso, amigo, la guitarra, el aromo en la buena primavera, el vino ronco como el zarpazo tibio de un puma, un frío que empuja las costillas más afuera, tú que compartes el pan frente a la cordillera nevada. Siento un tren que recorre mis venas en las noches, debuto en una larga tempestad como un maquinista sobre rieles, que arrastra una ciudad gris, de anchas caderas, matriarcales formas de nieve, bautizada por terremotos, poetas desamparados, aluviones de palabras con sus noches negras verdosas de un violeta insomne delirante que atraviesa el tiempo Sur con sus violines rojos, caballos de invierno, otoños que se dejan amarillos, intactos, veranos azules, islas sin nombre, la nieve que viene volando los Andes con su Cóndor plateado. Un andén duerme a esta hora cerca del solitario riel y yo no estaré. La mariposa sabe de belleza y cuán corta es la vida, azul el mar verde, la copa se alza y cae invicta la noche más allá, al Sur de los copihues. Alguien canta a lo lejos.

Sur

La nostalgia patea con sus cuatro patas tiernas
y no tiene furia el tiempo en la bestia,
una cicatriz tatuada en el cuerpo cojea,
vacila una noche sin estrellas,
hunde el pasado en su agujero negro,
la cabeza y los ojos y el ombligo
de dos caras respira gemelo en ti mujer.
El Sur es tu puerta húmeda,
sólo ábrela.

Rolando Gabrielli

Último número de Fórnix en la red


Amigos, solo para decirles que si desean leer, e incluso bajar, el contenido de Fórnix nº 5-6, hagan clic en el siguiente enlace, que pertenece a Página de Poesía, importante revista virtual que edita en Argentina el poeta Ramón Fanelli:

http://www.paginadepoesia.com.ar/p_revista.html

Saludos cordiales,

Renato Sandoval

ANTOLOGÍA MUNDIAL ERÓTICA (2007) BENDITO SEA TU CUERPO


CASA DEL POETA PERUANO
«OLANDINA»: QUINCE AÑOS EN EL LAÚD DEL AEDA
HOMENAJE A LOS 15 AÑOS DE EXISTENCIA DE «OLANDINA», revista internacional de Literatura y Arte. Lima Perú, órgano oficial de la Casa del Poeta Peruano. Dirección postal: Calle Barcelona 145. Urbanización la Macarena. La Perla. Callao. LIMA-PERÚ.

Entendámonos: esto NO es, ni será, un COLECTIVO editorial alentado por cómodas cuotas de dinero. No hay ni habrá afán de lucro. Será una ANTOLOGÍA incentivada solamente por la excelencia textual y lírica del participante. No podrán participar los organizadores.

Por lo tanto, ello nos motiva a invitar a todos los poetas de habla hispana del mundo, para efectivizar este largo sueño anhelado.


BASES

1) Pueden participar solamente personas mayores de 18 años de edad residentes en cualquier país del mundo de habla hispana. Prohibida la participación a los miembros del Jurado.

2) Los textos poéticos deberán estar escritos en español global, sin modismos territoriales, cumpliendo con un discreto y elevado nivel erótico literario. No se aceptarán vulgaridades. No a la apología de la violencia sexual, no a la pornografía, no a la pedofilia ni a la prostitución.

3) Se puede presentar sólo tres poemas por persona, inéditos, que no estén participando ni hayan obtenido premios en otros concursos. El Jurado deberá llevar adelante este concurso de buena fe, esperando que los participantes cumplan con las bases o de lo contrario, se hagan responsables de sus actos y las consecuencias de sus actos. Los derechos quedan en posesión del autor, una vez publicados por esta editorial, no pretendiendo recabar derechos por la presente publicación.

4) No habrá ningún condicionamiento económico para participar. PARTICIPACIÓN GRATUITA. La selección se hará SOLO en atención al valor del texto.

5) Cada autor publicado o seleccionado, podrá adquirir libremente uno o más ejemplares, quedando a su responsabilidad el costo de envío postal.

6) Los ejemplares, así publicados, serán obsequiados básicamente a los estamentos culturales del mundo de habla hispana, como una forma efectiva de promocionar a los nuevos talentos y así romper de alguna manera los módulos de compadrazgos editoriales. Tema: EL EROTISMO. Subtema: «Amor erótico y Humor».

7) Extensión mínima de cada poema: 30 líneas, a doble espacio. Extensión máxima de cada poema: 80 líneas. fuente: Arial 12. Firmar con seudónimo.

8) Enviar solamente por e-mail a: casaeroticadelpoeta@yahoo.com Utilizar un nick que no identifique al autor. Presentar el texto en cuerpo del mensaje, firmado con seudónimo y, en archivo adjunto de Word, detallar los datos personales agregando indefectiblemente una copia del Documento de Identidad: nombre y apellido, año de nacimiento, dirección, país de procedencia y de residencia, número de teléfono, dirección de correo electrónico alternativo, página web personal o weblog y breve currículum literario si lo hubiere.

SE AÑADIRÁ FOTO DEL ROSTRO del concursante sólo en archivo JPG (si es en blanco y negro, mejor)

Asunto obligatorio del e-mail: ANTOLOGIA ERÓTICA, 2007 al correo: casaeroticadelpoeta@yahoo.com

9) PREMIOS
- Publicación gratuita de una antología con los 150 mejores a cargo de la editorial MARIBELINA, sello propio de la casa del Poeta Peruano. Lima, Perú.
- Diploma especial con Medalla de Oro a los tres primeros ganadores.
-Diploma de EXCELENCIA A LOS 13 MEJORES, incluidos los tres primeros ganadores.

10) Fecha límite de cierre del concurso y recepción de trabajos: 1ro. de noviembre del 2007.

11) Fecha límite para hacer público el fallo del jurado e informar personalmente a los ganadores: 15 de febrero del 2008.

El resultado del concurso será publicado en la siguiente página web:
www.letrasyartes.com/casadelpoeta
Los seleccionados serán notificados por e-mail.

12) Los textos no incluidos en la antología serán eliminados de nuestros archivos.

13) Cada autor que forme parte del libro de edición gratuita, compraría, si lo desea, la cantidad de ejemplares que necesite directamente a la Editorial con el 20% de descuento sobre el precio final por derecho de autor y beneficio de reventa.

14) Será competencia de cada autor integrante de la antología el hecho de organizar, si es su deseo, armar y llevar a cabo la presentación del libro donde, cuando y como quiera.

15) El libro será publicado en abril del 2008, luego de las correcciones pertinentes al caso y con la autorización de los autores seleccionados. Siendo una antología, NO habrá condicionamiento pecuniario de ninguna clase, NO pudiendo participar ninguno de los organizadores.

El libro en referencia, será adornado con 30 fotografías del poeta argentino MARTÍN TOYÉ, uno de los más logrados fotógrafos eróticos del mundo quien, graciosamente, donará su arte para tal fin.

16) ORGANIZADORES: Revista de poesía y arte OLANDINA, órgano oficial de la Casa del Poeta Peruano, bajo la dirección y responsabilidad del poeta José Guillermo Vargas Rodríguez. Auspician: Biblioteca Mundial del Poeta, Municipio Provincial de Huari, Perú.
Jurado Estable: poetas designados especialmente, cuya identidad se conocerá al finalizar el concurso.

17) Los autores ganadores Y SELECCIONADOS, por participar en el concurso, ceden el derecho de publicar su obra seleccionada en el libro BENDITO SEA TU CUERPO, sin requerir remuneración alguna por tal publicación. De todas maneras los derechos quedan siempre en posesión del autor, indiscutiblemente, editados en el libro en referencia.

18) La participación en este concurso presupone la aceptación de sus bases. Seguramente habrán cosas que no se ha dejado en claro, por lo que pueden comunicarse al correo: casaeroticadelpoeta@yahoo.com

Nota: Los concursantes que tuvieren comentarios, y /o críticas de su producción literaria, sírvanse remitirlo junto con su currículo. QUE NO EXCEDA DE 30 LÍNEAS.

Exposición del pintor mexicano Jesús Urbieta en la Casona de San Marcos hasta el 21 de julio


Exposición: “Tierra anegada” del pintor mexicano Jesús Urbieta

Lugar: Sala Refectorio I

Centro Cultural de San Marcos

Nicolás de Piérola 1222, Centro de Lima. Parque Universitario

Horario de visitas: De lunes a sábado de 10:00 a.m. a 5:00 p.m.

Hasta el 21 de julio

Ingreso libre

martes, 3 de julio de 2007

Nuevo blog de Pedro Granados


PEDRO GRANADOS, Lima, Perú, 1955. Ph.D (Hispanic Language and Literatures) por Boston University. Ha publicado Poéticas y utopías en la poesía de César Vallejo (Lima: Fondo editorial PUCP) y (México: Universidad Autónoma de Puebla, 2004). Además, los siguientes poemarios: Sin motivo aparente (1978), Juego de manos (1984), Vía expresa (1986), El muro de las memorias (1989), El fuego que no es el sol (1993), El corazón y la escritura (1996), Lo penúltimo (1998), Desde el más allá (2002) y Al filo del reglamento: www.miradamalva.com/biblioteca/biblioteca.html. Asimismo dos novelas: Prepucio carmesí (New Jersey: Ediciones Nuevo Espacio, 2000) y Un chin de amor (Lima: San Marcos, 2005). Tiene en preparación, además, los libros de crítica Globo de versos: poesía hispana y globalización y Cinco ensayos deseantes: De Cárcel de amor a la última poesía española y una nueva novela titulada En tiempo real. Su obra crítica figura en revistas especializadas como Anales Galdosianos, Crítica, INTI, Alforja, Lexis, Variaciones Borges, etc. y versa fundamentalmente sobre poesía contemporánea. Sus poemas han sido antologados, recientemente, en Caudal de piedra: veinte poetas peruanos (México: UNAM, 2005) y en el Nº XXXV (2005) de Alforja. Ha leído su poesía en varias partes del mundo: Festival Internacional de Poesía en Medellín, Casa de América en Madrid, Cornell University, Boston University, Universidad de Puerto Rico, Municipio de Montevideo, etc.

AL OTRO LADO DE LA ALAMBRADA (Los Poemas de Guantánamo) por Silvia Banfield


El Parlamento albanés puso bajo control de los militares estadounidenses y agentes de la CIA el espacio aéreo, terrestre y marítimo de Albania durante la visita que George Bush hizo un domingo de junio. Aunque el itinerario fue secreto, agentes norteamericanos se han hecho cargo del aeropuerto, del puerto de Durres, las carreteras, calles y hoteles de Tirana. Luego de50 años bajo el puño del stalinista Enver Hoxa, la población dobla el espinazo ahora en admiración de Bush. En el adorado museo Hoxa se ven la fotos de Bush, films y libros con los discursos del mandatario estadounidense “en defensa de las libertades y los derechos humanos”. Tirana ya no tiene necesidad de cambiar de nombre.

En el 2004 inicié estas crónicas sin límites en el lenguaje ni la geografía de las palabras y realidades de nuestra época de carniceros y aniquilamiento físico y moral. Páginas plagadas de intimidad, interrogantes, humor, atmósferas, registros, canciones, poemas, literatura, viajes, muros, huracanes, descripciones del insomnio mundial y de un planeta que se supera en el horror, en la doble moral de “líderes” transitorios, que capitanea GWB, quien ofreciera en su campaña:” un mundo más seguro y mejor”. La frase es el epitafio en la lápida amarilla y vergonzosa de estos tiempos. Las preguntas ya no siguen siendo las mismas, porque las respuestas las encontramos en el camino ensangrentado de Bagdad y Kabul. Los resultados se tropiezan en los grandes titulares, que ayer nos timaron a todos con sus verdades a medias o mentiras completas, por contarnos ahora (tarde) cuan equivocados estábamos, para decirnos los errores, hacernos saber que esto huele podrido y que reventará como un huevo lanzado de una azotea un domingo de luna encantada.

En plena perfomance, el Number One, sigue abriendo escenarios de conflicto, tensiones e inseguridad para sus propios pies. Se ha quedado sin careta el transformista del mundo, el rey de la máscara, y la nave, que a Marte pareciera enrumbar, lleva vuelo incierto, paradero dudoso. Ser cronista de este tiempo es una perfecta osadía e idiotez, frente a los medios mediáticos, a la religión banal de esta época, al endiosamiento de la mentira, a los juegos digitales de la palabra. Muchos prefieren “leer” su celular, quedarse con el aserrín de la madera y sus ilusiones son un campo de golf lleno de huequitos que buscan una pelotita que le pega un palito.

18 hoyos para un ángel

Mi Editor, quien reconoce que el mapa mundial corre un centímetro cada día más cerca del precipicio, se voló en la imaginación que le quedaba con el triunfo del argentino, sureño, Ángel Cabrera, quien se llevó el US Open en Pensilvania, de las narices del invencible Tiger Woods. Golpe golpe o como diría Machado, Cabrera, el Cordobés, llegó al altar de la gloria en Oakmont (Estas no son mis palabras, sino una de las frases que leí en la próxima Editorial del jefe.) Golpe a golpe, verso a verso, repite tres veces como en el poema. La crónica argentina dice que el golf norteamericano es frío y distante, lo que parece un verso nerudiano:”lejana y distante”, más que un tango. El cordobés ya debe estar festejando con Silvia, su mujer y revirtiendo esa frialdad del green del Norte. Antes de derrotar a Tiger, hizo una llamada milagrosa y habló con su Silvia. No sabemos que le dijo, pero hemos visto los resultados. Algo de esto comentó el Editor, que dijo que lo del argentino no fue casualidad, porque había olfateado como lobo hambriento el Augusta y el British que lo tuvo a un solo golpe. Había que verle la cara como se transformaba el Editor frente al ordenador cuando se trataba de estas notas, que le sacaban del escenario gris y real. Después de todo, el golf es un juego para unos cuantos privilegiados que se divierten en un gran jardín caminado y haciendo negocios detrás de una pelotita y sus 18 codiciados hoyos. La virtud del nuevo ángel del golf estuvo en su paciencia frente al hoyo final, el definitivo o los hoyos. Nunca olvidó el placer de entrar de un certero golpe, con el palo al fondo del hoyo. Esa paciencia por recorrer cada hoyo en la majestad absoluta de la esperanza y del placer, en Oakmont, un terreno difícil, hosco, erigido y diseñado como un homenaje a la dificultad, lo consagró definitivamente, en la humedad ciega de un verano esplendoroso. 7.355 yardas intimidatorias con sus 210 búnkeres. Lo que paralizaba la respiración de los jugadores más avezados, en opinión d e los comentaristas, era el hoy 12: para entrar en él codiciado hoyo 12 hay que pegar largo y derecho. En verdad es una norma para cualquier hoyo que se desee penetrar, conquistar. US Open for ever: 1 millón 260 mil dólares Cabrera ya había abrazado en soledad a su caddie, porque la victoria había caído como Alicia al hoyo maravilloso de la fantasía total. Los últimos nueve hoyos del cordobés, los más complicados del torneo, fueron brillantes, hoyos que se abrieron a su imaginación y pujanza, al talento endemoniado de su calculada, feroz pasión. Los demás compañeros de ruta perdían posiciones, Cabrera hacía como por arte de magia los codiciados birdies en el 11 y el 15, y luego en el 16 y el 17 (hoyo veleidoso) subió el par para cerrar con una tarjeta de 69, lo que le permitió finalizar el campeonato con 285 golpes.

El panorama mundial tiene más huecos que una cancha de golf. El Editor lo sabe. El topo que hace hoyos y no sabe salir de ellos, está en casa.¿Somos su Gran Slam? El Editor ya no está con nosotros, se aproxima a su canchita, al pequeño green con su palito, solitario, sin caddie, en el inmenso agujero, hoyo negro, de sus días, esos que casi no tienen respiradero. Los titulares recogen siempre un atentado más demoledor que el anterior, el más sangriento, con más víctimas, algo de récord lleva la muerte en sus alas negras. Las estadísticas cuentan, suman, advierten y se van acumulando como números muertos, insensibles.

Después del 11, 3540 soldados muertos hasta ahora

¿Qué salió bien después del 11 de septiembre del 2001? O mejor dicho aún: ¿Valió la pena ganar unas elecciones sin una verdadera legitimidad? ¿El pueblo norteamericano está mejor que hace cuatro años atrás o su futuro tiene más esperanza? ¿Irak, Afganistán, el mundo, viven mejor ahora? Siento que las preguntas quedarán por mucho tiempo colgadas como la soga al cuello del ahorcado. No estamos en un festival de respuestas, más bien en el palacio de la duda, en el corredor sin fin, la ruta circular, un mundo de dos puntas aparentemente inalcanzables. Los temas de ayer son más crudos hoy. Me espera el ventanal en pleno verano, la luz de la imagen, los claros días, esos uno a uno, que van en sus propios peldaños, en verdad suman callados pasos y si una alfombra les volara, digo es un decir con Vallejo. Queda la ociosa TV hablando sola de una nueva y grandiosa ofensiva de las tropas norteamericanas en Irak. ¿Le darán más duro a la muerte? Qué queda por matar, arrasar, se deben estar preguntando los expertos. El éxito será rotundo, el horror habrá consolidado unos cuantos espacios más, habrá entrado de la mano de la muerte y se volverá a la vieja rutina de un día más para los que aún caminan vivos del lado de la muerte. Son 3.540 soldados norteamericanos los que han dejado su pellejo en el desierto y otros miles han regresado mutilados al mundo de los sonámbulos, al territorio de la nada, del no sabemos que nos pasó y cuelgan sus miembros destrozados como los Jardines de Babilonia con la esperanza de ser recordados algún día. Los fieles e infieles de uno y otro lado, infieles y fieles, a la inversa, vuelan infelizmente por los aires o se deshacen en el polvo de la nada, de donde vinieron y van y vuelven a venir.

El día entró en su espeso recorrido real. La sombra que va copando lo que la vista sigue en el curso ocasional, espontáneo, en el impreciso crepúsculo, donde el día comienza a dar su vuelta de hoja. Dejo que todo sea nuevo, tal y como llega al ojo que despide los colores que el día va dejando. La atmósfera de paredes y un ventanal. El rigor del silencio. El placer del silencio. El pequeño pasaje, paisaje, viaje de libertad. El tiempo presente. El tiempo, el tiempo, allí mostrando la fuerza, el interior de sus palabras, lo que no dice y tal vez empuja vagamente con nuestras propias manos a uno y otro lado. Es como una hamaca blanca frente al mar. Recuerdo que me gustaba mirar la silueta de la ciudad detrás de la ciudad, como si el mar la alejara. Una idea vaga de seguir viajando. No lo sé. Es como encontrar el principio a una mujer. Son reflexiones personales, ambiguas quizás, pero afloran, están ahí. Rodean la atmósfera de esta crónica. La escoltan de alguna manera. Así hacen las primeras sombras de esta noche sobre las paredes y el ventanal, esconder lentamente lo que queda de luz. Mientras el crepúsculo se instala, reviso en una pequeña lámpara una breve nota que habla de la amenaza climática sobre la civilización. Nada nuevo bajo el sol de la estupidez humana. Estos tiempos zumban/en el viento/vuelan y explotan/ /bum bum bum/un par de botas/se han quedado sin pies.

Vuelve el Gordo Moore por la (in)Seguridad Social

El gordo Michael Moore ha vuelto a incomodar a la administración Bush con su nuevo documental Sicko, sobre el sistema sanitario norteamericano que deja sin cobertura privada a más de 50 millones de personas. El documental ya fue aplaudido en el Festival de Cannes y se presentará en estos días en Nueva York, una semana antes de lo previsto, por el revuelo que ha ocasionado. Moore enfrenta una demanda del gobierno por haber viajado a Cuba con unos rescatistas del 11 de septiembre de Las Torres Gemelas, que no reciben atención médica adecuada en Estados Unidos. Filmó parte del cortometraje en Cuba y eso lo tiene frente a los tribunales. El gordo está a dieta, sigue adelgazando, son tiempos difíciles, él lo sabe, casi todos lo sabemos ahora que nos enteramos que el mundo también existe en una escupidera de Guantánamo. La historia es más simple cuando la reproduce una pequeña pantalla o la cuenta algún oficial. Son numerosas las personas que han escrito algo en prisión. Algunos eran escritores. Cuentan su historia desde dentro de sí mismos, en prosa o en versos. Dibujan algunos más allá del lugar y de sus sentimientos para que otros no olviden. Es un viaje al interior que otros no conocemos porque no estuvimos allí, ni vivimos esa situación de desamparo confrontada con la humillación y cuyo castigo propicia, busca arrancarle todas las fronteras de sí mismo a la persona en cautiverio. El diario británico The Independent ha revelado la próxima edición en Estados Unidos de una antología de 84 páginas, titulada Poemas de Guantánamo: la voz de los detenidos. Poesía escrita desde el dolor, empujada desde las vísceras, entre la angustia y el tormento, allí donde reina el indefinible espanto que un ser humano arroja a otro con la autoridad del poder que representa. Como toda poesía clandestina ha sido prohibida, temida por los altos mandos y el poder estadounidense, como en los viejos tiempos imperiales o los nuevos de las dictaduras que tiemblan por unos cuantos versos. Muchos poemas permanecen secuestrados por las autoridades temerosas que detrás de una metáfora se encuentre un mensaje clave. Son consideradas un riesgo para la seguridad nacional. ¿Se puede decir que la poesía está muerta? O en verdad se debiera afirmar que escribir poesía puede llegar a ser mortal. Este es el poder verdadero de la poesía, su esencia que sobrepasa las escamosas pieles del poder.

Los poetas de Guantánamo, al otro lado de la alambrada

Los poetas de Guantánamo escriben para seguir sobre-viviendo, aunque no lo logren algunos bajo el régimen de terror de sus carceleros. Los poemas fueron recopilados por el abogado Marc Folkoff, defensor de 17 presos yemenitas, quienes le enviaron los dos primeros poemas hace dos años. Para Folkoff, que tiene nombre de novelista ruso, el poema sería riesgoso para el Pentágono si un verso dijera: el águila vuela al amanecer. Aunque, sostiene, los agente secretos de Washington no temen a las claves, sino a que a través de los poemas la gente se entere que los presos no tienen derecho a un juicio y carecen de bolígrafos y papel para escribir. ¿Cómo escriben los poemas es la pregunta? The Independet informa que los presos escribe con guijarros en vasos de poliespán. Las autoridades carcelarias destruyeron esos envases cuando se enteraron de los escritos. Lo cierto es que es ser humano es capaz de escribir dentro de sus entrañas, en el aire, al borde del abismo, donde sus yemas puedan sentir un corazón ajeno o expresarse con su desgarrador silencio , donde las palabras nunca perderán su misterio. Algunos poemas salieron a través de unos británicos presos que fueron liberados. Falkoff vino a enterarse de la existencia de los poemas, aunque ha visitado numerosas veces Guantánamo, por medio de colegas abogados que recibieron alguno de ellos. Poesía y códigos no se llevan, el poema y el poeta tienen sus propias leyes y éstas nunca pueden marcar la prisión del poema y la palabra en unas cuantas paredes. A mis amigos al otro lado de la alambrada, dirá la dedicatoria del libro de Los Poetas de Guantánamo. Todo un himno a la sensibilidad humana, a la libertad. En ese territorio doblemente secuestrado, el horror se orina sobre la cara de Dios.

The Independent publica un poema de Jumah al Dossari detenido en Pakistán y que ha intentado suicidarse 12 veces, aunque la nota no deja claro si ya lo consiguió, porque lo encontraron colgando de una sábana en un cuarto. El 2005 había denunciado que el objetivo de Guantánamo era destruir a los presos y a él ya lo habían destruido. Jumah escribió un poema para saber quizás que aun estaba vivo. Un acto inmensamente solitario, dirigido así mismo, un reconocimiento al yo. Después sus palabras, el texto adquiere la categoría de público y llega al lector. Es cuando ya no le pertenecen sus palabras. Están más seguras, porque fueron dedicadas a los amigos al otro lado de la alambrada.

Poema de muerte

Tomad mi sangre.
Tomad mi sudario de muerte y
Lo que queda de mi cuerpo.
Tomad fotografías de mi cadáver en la tumba, solo.
Enviádselas al mundo,
A los jueces y
A la gente con conciencia,
Enviadlas a los hombres de principios y mente justa.
Y dejad que carguen con su culpa, ante el mundo,
Por este alma inocente.
Dejad que pese sobre ellos, ante sus hijos y ante la historia,
Este alma inocente destruida,
Este alma que ha sufrido a manos de los "protectores de la paz".

Discutir la pornografía por Juan Soto Ramírez


En más de una ocasión he escuchado que la pornografía resulta ofensiva para muchos porque se argumenta que es una forma de violencia ejercida hacia las mujeres. Las feministas ortodoxas son especialistas en construir este tipo de discursos y convencer a más mujeres de que es así. Sin embargo la evolución y la historia fijaron las bases para entender que la revolución de ayer, fue marxista, contra la explotación de unos seres por otros; hoy ecologista, contra la explotación de la naturaleza por los seres humanos; mañana feminista, contra la explotación de cada ser humano por sí mismo (Ibáñez: 1986, 255), de acuerdo con el género. Desde el feminismo converso pasando por el feminismo perverso llegando hasta el feminismo predominante, no se ha podido desarrollar una discusión profunda en torno a la pornografía, porque las discusiones se han centrado en la coacción femenina representada en las imágenes sin reconocer que dicha coacción está en muchas partes más, la sociedad y las prácticas sociales, por ejemplo. El feminismo antipornografía ha acabado por desinteresarse de la represión sexual a que, no obstante, se ven sometidas las féminas. De hecho […] a veces parece considerar que el control de la utilización de la fuerza contra las mujeres en el terreno sexual, aun si su lucha se dirige sobre todo contra la pornografía, va inevitablemente ligado a la represión de la sexualidad. Desde esta perspectiva se propugna implícita, cuando no explícitamente, la necesidad de dicha represión con el fin de lograr la erradicación de la violencia y del abuso sexual de las féminas (Osborne: 1993, 183). El feminismo antipornografía requiere de la pornografía para reivindicarse como tal y ha entendido a la pornografía como una forma de reclusión al ámbito de la prostitución, sin darse cuenta que los mercados pornográficos para mujeres han crecido paulatinamente. Las revistas[1] hechas por feministas y enfocadas a la excitación sexual por medio de imágenes “estilo pornográfico”, que comenzaron a aparecer en 1984, fueron consideradas por muchas feministas como una conquista sexual de las mujeres en la búsqueda de su propio placer y del dominio del logos en este terreno (Idem. 181-182).

Después de todo, las cosas han ido cambiando con el paso del tiempo. Que la pornografía en numerosos países ya no sea un crimen y que la historia de la pornografía no se haya limitado exclusivamente a la historia de la censura (Arcan: 1991, 29), es un hecho. No obstante, la práctica del sexo oral está catalogada como sodomía y prohibida actualmente de forma explícita en 24 estados norteamericanos (Castells: 1997, 264). Sabemos que el empleo de la boca como órgano sexual, a principios del 1900 se consideraba o se sigue considerando como una perversión (Freud: 1905, 366). Y aquí hay un dato curioso, el contacto entre los labios o la lengua de una persona y los genitales de otra, estaba o sigue catalogado como una perversión. No así el contacto entre dos bocas y dos lenguas o algunas otras partes del cuerpo. El empleo sexual del orificio anal, que en un pasado lejano era muy común, también se ha visto como una suerte de desviación. La bisexualidad y la homosexualidad no han corrido con mejor suerte. El tocamiento, ese rito previo al acto sexual, al parecer en vías de extinción, estaba exento de ser considerado como una perversión, siempre y cuando el acto sexual continuase hasta su fin. Tanto el tocamiento como el beso, durante el acto sexual, fueron producto del coito frontal. Gracias al encuentro cara a cara en el momento del acto sexual se dieron importantes ventajas adaptativas que transformaron la socialización sexual. El contacto corporal se extendió y agregó un elemento más: la estimulación emocional de contemplar el rostro de la pareja durante el coito (Gubern: 2000, 166). Posteriormente, el beso se fue transformando, se fue adaptando a diversas situaciones hasta convertirse en una práctica social generalizada. Un beso es el que une y separa a los amigos, amantes y a los mismos enemigos. El beso inaugura relaciones entre las personas (como el primer beso que se dan dos enamorados que han dado inicio a una relación o como dos personas que no se han visto desde hace algún tiempo), pero también las clausura (tal como sucede cuando las personas se dan el beso de despedida o del adiós para siempre).

El beso es un rito de intimidad (Le Breton: 1998, 76). Marca la pauta para que las interacciones sociales se desarrollen. El beso puede ser una “marca de afecto”, un “rito de entrada y salida de una interacción” o una “forma de felicitación”. Va desde el contacto físico hasta el momento metonímico de la ternura o el amor. Dibuja la intimidad de las personas en público o la reafirma en privado. Cumple con funciones sociales específicas. Una de las cosas más importantes es que el beso es una breve posibilidad de acceso al cuerpo del otro (Idem. 84). Tanto el beso como el abrazo o el golpecito en el hombro forman parte de nuestra comunicación táctil (Eco: 1978, 38), esa que fue dando pauta para el desarrollo de los códigos del gusto. El beso incorporó un conjunto de elementos dramáticos a las relaciones sociales. Y más allá de los besos que nos permiten satisfacer ciertas normas sociales a través de los convencionalismos, está el beso que se da en el pene o en los labios vaginales. El que se da con la lengua en el clítoris hasta llegar al orgasmo o el que se da en el pene hasta la eyaculación. Pero también lo es el beso que se da en el culo, es un beso que se da a oscuras mientras los ojos están hundidos en la carne, se trata de un beso cegador. Además no pueden confundirse los dos orificios de arriba con los de abajo, el orificio que toma (la boca) y el orificio que da (el ano). Por eso el beso de atrás era juzgado degradante. Por eso el ano se convirtió en el gran fantasma de la iglesia (Hennig: 1996, 37). La exhibición del orgasmo masculino, por ejemplo, constituye la imprescindible autentificación de la acción (y de su placer), por lo que este es un momento culminante de los documentales fisiológicos (Gubern: 2000, 180). Es una constante en las imágenes denominadas pornográficas que la eyaculación se haga visible para el espectador y tenga que efectuarse fuera de sus orificios naturales por lo que se han creado una variada gama de soluciones para ello: eyaulación sobre el rostro, la boca o algunas partes del cuerpo en especial. El orgasmo femenino, sin embargo, puede ser fingido. La marcha bípeda no sólo marcó un momento decisivo en la evolución humana, también propició la aparición de los glúteos, el desarrollo del cerebro y el redondeo de la pelvis (Hennig: 1996, 17-18). Con ella, surgió un nuevo cuerpo y formas distintas de relación en el terreno sexual. Diversas partes del cuerpo como los senos, la vulva y los glúteos se convirtieron en centros de atracción para la mirada.

Con la incorporación de los adornos en los centros eróticos del cuerpo, diversas funciones fisiológicas (como el enrojecimiento de los glúteos que se da aún en ciertos grupos de mandriles), fueron modificándose e incluso desaparecieron. El juego de la seducción sin adornos, hoy en día, parece imposible. El adorno juega en el filo de dos opuestos, el egoísmo y el altruismo (Simmel: 1908, 387). Es máximo egoísmo porque destaca a su portador y al lugar que se ha destinado para él, pero también es máximo altruismo porque el agrado que produce es experimentado por los demás, no disfrutándolo el propietario sino como un reflejo. Los adornos ocultan algo a la vista desviando la atención sobre el objeto, pero a la vez resaltan lo que ocultan sin dejarlo ver de manera directa. Favorecen la imaginación y el erotismo, son el valor agregado de la sensualidad. La utilización de adornos corporales, desde los personales como el tatuaje hasta los más impersonales como las piedras y los metales, construyeron un nuevo derecho: el de cautivar y agradar. Los adornos incorporaron una dosis de artificialidad en el sujeto, ampliando la importancia del sujeto desembocando en la estilización de la individualidad. A partir de ellos se construyó un universo simbólico que posteriormente se transformó en industria. En el adorno se reúnen la acentuación sociológica y estética de la personalidad el “ser para sí” y el “ser para otros” resultan causas y efectos alternativamente (Idem. 391). El erotismo y la seducción, tal como los conocemos, están endeudados, históricamente, con el adorno. El caso del ombligo es particular. Además de centro cósmico, geográfico, arquitectónico y psíquico, tiene múltiples implicaciones sexuales (Tibón: 1979). Implicaciones que no tenía hasta el desarrollo de las cosmogonías. Sin embargo, otras partes del cuerpo han sido más desgraciadas y menos preciadas. El caso de las axilas es claro: deben rasurarse por si acaso se muestran, a diferencia del pubis que se muestra menos, pero puede permanecer intacto, natural, con todo y su vellosidad. La geografía corporal y la connotación sexual de las partes del cuerpo están relacionadas con las cosmogonías. Exhibir ciertas partes del cuerpo puede resultar escandaloso para algunos grupos humanos mientras otros pueden exhibir esas mismas partes del cuerpo sin el menor recato. Baste a cualquiera mirar algún documental sobre algunas tribus africanas para darse cuenta de ello. La pornografía es un argumento. Porque es pornográfico lo que la sociedad declara como tal (Arcan: 1991, 28), y también aquello que la mirada de cada individuo declara como tal. La pornografía ha evolucionado tanto, que ahora es posible encontrar fotografías de pies (desnudos, atados, con zapatos, botas, etc.), en revistas y sitios de internet. Así que un par de pies, sin cuerpo, puede resultar pornográfico para algunos.

Con el paso del tiempo, las imágenes pornográficas cambiaron. Lo que antes se consideraba como tal puede no serlo hoy en día. Sabemos que el mundo de la moda permitió que la ropa, nuestra segunda piel, se fuera pegando más al cuerpo. Permitiendo exaltar ciertas formas del cuerpo que escapaban a la vista. La moda se mostró cada vez más complaciente con las miradas deseosas por destapar su morbo. Y muchas prendas de vestir se fueron encogiendo. Desde la ropa interior hasta la exterior. Estar a la moda en París, a final del siglo XIX y en los primeros años del siglo XX, se vinculaba a las líneas de corsetería, lencería, encajes, velos, plumas, mantillas y guantes. Y a estos artículos (junto con los botones de fantasía, artículo que protagoniza toda su historia) fue a los que se dedicó de modo especial La Nueva Parisien[2] durante sus primeros años de vida. Debemos recordar que durante la alta Edad Media, época que transcurrió entre los siglos XI y XII, el modelo de belleza del momento consideraba celestial el cuerpo de una mujer si su pecho no aparecía a los ojos de los demás muy voluminoso y si sus caderas eran amplias. Para cumplir con estos requisitos, la ropa interior confeccionada buscaba reflejar fielmente los cánones impuestos por la “moda” de la época. La idea era intentar disimular al máximo posible, unos grandes senos. Para ello nada mejor que cubrir el busto con un corsé[3]. Mientras la “moda” de fines del siglo XIX vestía a las mujeres, Touluse-Lautrec las desvestía y Degas, por su parte, hacía lo suyo (Hennig: 1996, 53). En cuanto al vestido, podemos decir que uno de sus objetivos básicos ha sido diferenciar a los hombres de las mujeres: la diferenciación sexual en el vestido comienza en el momento del nacimiento con la asignación de canastillas, juguetes, ropa de cama y muebles de color rosa pálido para las niñas y de color azul pálido para los niños. La ropa hecha específicamente para niño suele ser de colores más oscuros y suele ir estampada con motivos relacionados con los deportes, el transporte y los animales salvajes. La ropa de niña es de colores más pálidos y va decorada con flores y animales domésticos (Lurie: 1992, 237-238). Y así como el vestido permite diferenciar a los hombres de las mujeres, también permite diferenciar a niños, jóvenes, adultos y viejos. Solemos ir vestidos de acuerdo con nuestra edad (Idem. Op. Cit. 70-71), y si no lo hacemos podríamos ser objetos de severas críticas por parte de las personas que nos rodean. A principios del siglo XX, por ejemplo, se produjeron cambios interesantes en la indumentaria femenina ya que el corsé se relajó gradualmente y se dio una subida de falda que dejó ver el suelo alrededor de 1905 y hacia 1912 estaba por encima del tobillo (Idem. Op. Cit. 248-249). Paulatinamente la moda permitió que se mostrara más cuerpo y que se exaltaran algunas formas del mismo de manera deliberada. Las abuelas no suelen vestirse de minifalda, pero las mujeres jóvenes o adultas sí. Lo que quiere decir que la forma de vestir no sólo está asociada a la edad sino también a la forma de mostrar el cuerpo (las piernas, los senos y la espalda, por ejemplo). La moda ha promovido una suerte de actitud desnudista como ya lo habíamos mencionado. Esa actitud de mostrar ciertas partes del cuerpo que con anterioridad no solían mostrarse. La moda ha favorecido que la seducción se convierta en un vehículo de comunicación.

Sabemos que Adán y Eva se dieron cuenta de su desnudez hasta después de haber comido del fruto prohibido (Bateson y Bateson: 1987, 107), después de haber probado las delicias de la carne. Después de que Eva fue engañada por el diablo en forma de serpiente. La seducción implica la mecánica de la ilusión, el engañoso respeto con que la inocencia considera la experiencia y la engañosa envidia con la que la experiencia considera la inocencia (Idem. 169), de tal forma que no podamos estar libres de estas ilusiones. La seducción echa mano de la ficción para concretarse. En la seducción, ese acto irrepetible históricamente, los participantes deben creer que todo lo que hay ahí es real aunque lo único que encuentren sea sólo la irrealidad de sus más dulces y oscuros sueños. De alguna manera, la sexualidad está esquematizada. Los expertos en sexualidad lo saben bien. Ha sido la industria comercializadora del látex la que, de manera simpática, se ha encargado de esta tarea. Aprender a ponerse un preservativo y aprender a conducir un automóvil tienen mucha semejanza. Hay mucha explicación de por medio, pero lo mejor viene después. Debemos recordar que en algún tiempo la utilización de preservativos era casi exclusiva de las clases más poderosas pues los preservativos hechos de tripas de cordero o de oveja eran demasiado caros. En algún tiempo, los preservativos se utilizaron con la finalidad de prevenir el embarazo y no las enfermedades de transmisión sexual. En el siglo XVII, se comenzaron a utilizar, pero no fue sino hasta el siglo XVIII que su uso se popularizó.

Gracias a la tecnología sexual, desde las píldoras anticonceptivas hasta la creación del viagra (Yehya: 2001, 63-68), en el terreno del consumismo sexual se ha planteado una nueva frontera del erotismo desprovista de responsabilidades, temores y compromisos y se han incrementado las potencialidades del disfrute y del placer. La sexualidad camina de la mano con un mundo artificial que garantiza el goce más no la calidad de las relaciones entre los participantes. Gracias a la tecnología sexual, la sexualidad se ha esquematizado de manera más notoria: tanto el viagra como las pastillas de emergencia deben tomarse de acuerdo con una serie de fórmulas y procedimientos para que funcionen y así como han liberado a la sexualidad del yugo de la procreación, la han sometido a la tiranía de la temporalidad química. En materia de representación de la desnudez, la sexualidad también se ha esquematizado en el sentido de que “lo provocativo” se presenta de maneras muy particulares, resaltando ciertas partes del cuerpo como los senos, los glúteos o las nalgas, o simulando la adopción de ciertas posturas corporales. Sin embargo, dichas formas de representación de la desnudez cambian según la época. Al principio de los años 50, era posible comprar discretamente a ciertos viajantes de comercio que las llevaban en el baúl del auto, fotos en blanco y negro bastante granuladas de mujeres que hoy parecerían un poco regordetas y que descubrían un seno o dos adoptando lo que se llamaba entonces “poses sugestivas”, es decir que se erguían para hacer resurgir colas y senos, mientras mantenían los ojos entrecerrados y ubicando la punta del índice en la esquina de una boca entreabierta (Arcan: 1991, 35).

Para los “científicos sociales” los materiales pornográficos han sido no algo más que digno de desdén. El cine pornográfico, es uno de tantos. El cine porno es, más que un género narrativo, un género propiamente descriptivo, en el que los aderezos narrativos son secundarios o irrelevantes. Y es un género descriptivo porque el cine porno es, ante todo y sobre todo, un documental fisiológico y atrae precisamente a su clientela por esta condición. El cine porno es, en efecto, un documental sobre la erección, la felación, el cuninlingus, el coito vaginal, el coito anal y el orgasmo (Gubern: 2000, 180). No debe olvidarse, por ejemplo, que todo etnógrafo debe aprender a conocer la censura de la sociedad que estudia, simplemente porque ella es indisociable de una declaración de principios sobre el buen orden del mundo, el estado ideal de las relaciones sociales y el sentido de la vida. La censura es la elección consciente inevitable entre una división entre el bien y el mal al que la sociedad no puede sustraerse (Arcan: 1991, 56). Ante la incapacidad de reconocer los materiales pornográficos como documentales fisiológicos o datos dignos para la reflexión y el debate, los debates científicos en torno a la pornografía se han centrado en otros aspectos que se consideran importantes o dignos de analizar. A los científicos sociales les hace falta hurgar en los oscuros recovecos de la vida cotidiana donde se esconden la pornografía, el erotismo y el arte. Las disciplinas sociales, frente a las nuevas formas de relación erótico – afectiva, han sabido conservar sus buenos modales. Por muchos años, se ha despreciado la riqueza visual de datos producidos en el ámbito de la pornografía. Una y otra vez, las ciencias sociales se ocupan de temas pulcros. Eliminar los yugos del pudor, la moral y el gusto dominante para discutir la pornografía es necesario para ampliar los espacios y horizontes de reflexión y producción que se han creado.


1. Arcan, B (1991): El jaguar y el oso hormiguero. Antropología de la pornografía, Buenos Aires, Nueva Visión, 1993.

2. Bateson, G y Bateson M., C (1987): El temor de los ángeles, Barcelona, Gedisa, 1989.

3. Castells, M (1997): La era de la información: El poder de la identidad, vol.II, México, Siglo XXI, 1999.

4. Eco, U (1978): Tratado de semiótica general, México, Nueva Imagen.

5. Freud, S (1905): Tres ensayos para una teoría sexual, Freud, A (comp.), Los textos fundamentales del psicoanálisis, Buenos Aires, Alianza, 1988, 343-468.

6. Gubern, R (2000): El eros electrónico, Madrid, Taurus.

7. Hennig, J. L. (1996): Breve historia del culo, Barcelona, R&B Solección Sexto Sentido.

8. Ibáñez, J (1986): El deseo de ser mujer, Por una sociología de la vida cotidiana, Madrid, Siglo XXI, 1994, 255-257.

9. Le Breton, D (1998): Las pasiones ordinarias: antropología de las emociones, Buenos Aires, Nueva Visión, 1999.

10. Lurie, A (1992): El lenguaje de la moda, Barcelona, Paidós, 1994.

11. Osborne, R (1993): La construcción sexual de la realidad, Madrid, Ediciones Cátedra.

12. Tibón, G (1979): El ombligo como centro erótico, México, Fondo de Cultura Económica.

13. Yehya, N (2001): El cuerpo transformado, México, Paidós – Amateurs.

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[1] Se pueden destacar revistas como Eidos, Outrageous Women, On Our Backs y Bad Attitude, entre otras. Pero cabe mencionar que la producción de materiales pornográficos para mujeres no ha crecido de la misma forma en todos los países.

[2] La Marca La Nueva Parisien fue creada el 1° de mayo de 1897. Se abrieron dos establecimientos en la capital de España. La elección del nombre, responde a una tradición madrileña de vincular lo último en moda, con la capital de Francia. La Nueva Parisien cumplió su centenario en 1997.

[3] El corsé se almidonaba para darle una consistencia rígida. Estas prendas eran de lana o de lino y no solían colorearse ni bordarse, tampoco se colocaba nunca en contacto directo con la piel. Se ponía encima de una camisa que cubría previamente algunas zonas del cuerpo de la mujer. Para acentuar la forma de las caderas, se utilizaba una falda preferentemente. Solía llevar un gran aro metálico alrededor que le daba una forma cónica y marcaba considerablemente esta zona.

Juan Soto Ramírez
. Es profesor Titular C de Tiempo Completo de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, en la licenciatura en Psicología Social y miembro del Área de Estudios Rurales y Urbanos. También imparte cursos de Metodología de la Investigación en la Maestría en Antropología Social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Cursa el Doctorado en Antropología Social en Dicha Escuela. Tiene estudios de Licenciatura – Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa – y Maestría – Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México – en Psicología Social. En el 2006 publicó un libro titulado Psicología Social y Complejidad, editado por la UAM-I y Plaza y Valdés. Tiene publicaciones en libros, revistas y diarios del país y del extranjero.

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...