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jueves, 6 de enero de 2011

DECLARACIONES Y ACLARACIONES

A PROPÓSITO DE LA INFAMANTE “CARTA ABIERTA” DE TULIO MORA Y JORGE PIMENTEL

Al preparar el proyecto para la Antología consultada de la poesía peruana 1968-2008, imaginamos que el trabajo resultante (que debe aparecer publicado a mediados del presente año) podría causar muchas reacciones y descontentos. Esto, en primer lugar, porque toda antología, excluyente y limitada por definición, despierta siempre suspicacias y rechazos, en especial si es sobre la producción contemporánea. En segunda instancia, por el método establecido para su elaboración: una consulta. Sabemos que se trata de una metodología problemática por muchas razones que abordaremos en el prólogo de la antología; pero desde un primer momento nos pareció que, si nuestro propósito era “evaluar la percepción de la institución literaria [sobre nuestra poesía reciente] en estos albores del siglo XXI” (blog Sol negro: “Resultados – Antología consultada de la poesía peruana 1968-2008”, entrada del 28 de noviembre y revista Quehacer 180, p. 126), esta modalidad era no solo apropiada sino necesaria.

Supusimos, como acabamos de decir, que el trabajo podría generar muchas reacciones críticas, incluso descalificaciones. Y pensamos también que podría abrir discusiones y polémicas de sumo interés. Todavía confiamos en esto último. Lo que nunca imaginamos fue que los primeros rechazos a nuestra propuesta pudieran ser el resultado de la falsedad y la difamación. Lamentablemente esto es lo que ha ocurrido con el texto colgado el 29 de diciembre por Tulio Mora en su facebook bajo el título de “Una encuesta cobarde”, y firmado por él y por Jorge Pimentel (http://www.facebook.com/home.php#!/note.php?note_id=165944376784018&id=1823857008). A partir de esta constatación, lo que sigue no pretende entablar una discusión con estos señores, puesto que no nos interesa participar en un diálogo que tenga como base la mentira. Lo que buscamos es que los lectores (los de esta nota y los de la antología cuando esta se publique) cuenten con los elementos necesarios para evaluar y juzgar si esta es una contribución a la revisión de nuestra poesía reciente y del campo literario en el que esta se produce y circula (en el que incluimos a algunos especialistas y poetas extranjeros a quienes también les solicitamos su opinión) o una “nueva desvergüenza literaria [que mantiene] en pie las peores taras del centralismo literario”, como ha afirmado la dupla Mora-Pimentel.

Para sostener dicha afirmación o la de que se trata de un “nuevo despropósito de la literatura canónica”, Mora y Pimentel aluden a la carta de invitación a participar que se les remitió. La carta decía textualmente lo siguiente (y podrían corroborarlo, de conservar o recordar el texto enviado hace más de año y medio, las más de 130 personas que la recibieron):

Antología consultada de la poesía peruana 1968 - 2008

Lima, mayo de 2009

Con el apoyo del Instituto de Investigación Científica de la Universidad de Lima, tenemos el propósito de elaborar una antología consultada de la poesía peruana, dedicada a los autores aparecidos en el periodo 1968 – 2008.

En el proceso de nuestra poesía ya están consolidadas, en líneas generales, las voces y obras de los poetas peruanos anteriores; sin embargo, por su mayor cercanía y por el hecho de haber sido poco estudiada, la etapa que proponemos cubrir se presta a múltiples opiniones divergentes y discusiones. Para mostrar esa pluralidad en la mirada y valoración de un grupo de personas conocedoras del proceso poético contemporáneo, estamos realizando una encuesta acerca de los poetas que empezaron a publicar el año de 1968 y nacidos entre 1940 y 1979.

Solicitamos a usted una lista de veinte poetas y, si le parece conveniente, puede añadir los títulos de los cinco libros que considere decisivos en la poesía peruana de este período. Con los resultados elaboraremos una antología de los cuarenta poetas más mencionados. En la publicación se consignará la lista de opinantes, sin detallar los autores considerados por cada uno de ellos. Con la finalidad de facilitar su decisión, estamos alcanzando una lista referencial de los poetas. Le rogamos enviar su lista a través de este medio electrónico antes del 30 de junio.

Agradeciendo su colaboración, reciba un abrazo.


Luis Fernando Chueca / José Güich Rodríguez / Carlos López Degregori / Alejandro Susti Gonzales

Como se observa, se solicitó a cada opinante 20 nombres y se señaló que los 40 poetas más mencionados serían incluidos en la antología. Optamos por subir esta cantidad a 45 en vista del hecho de que ocho autores presentaban un número coincidente de menciones (15), sin los cuales la cantidad de poetas antologados bajaría de los 40 propuestos.

Veamos ahora las falsedades:

Para “demostrar” sus conclusiones de que en la propuesta hubo voluntad de autopromoción y de manipular los resultados, Mora y Pimentel parten de tres puntos fundamentales (numerales 1, 2 y 3): supuestamente los hechos que les permiten lanzar su falaz afirmación.

En el numeral 1 de su “demostración”, Mora y Pimentel aluden a la cantidad de poetas cuyo número exacto de menciones hemos hecho conocer (http://sol-negro.blogspot.com/2010/11/resultados-antologia-consultada-de-la.html), afirmando que ha habido un deshonesto cambio frente a lo ofrecido, puesto que se habló de 20 y luego solo se consignaron estos datos en 10 casos “(más uno sin numeración)”. Los resultados de la consulta fueron dados a conocer inicialmente el lunes 8 de noviembre, en la primera de las dos fechas con las que contamos en el Centro Cultural Peruano-Británico de Miraflores, fecha en la que además de explicar el proyecto y ofrecer los resultados, contamos con la participación de las poetas Carmen Ollé y Victoria Guerrero, que ofrecieron un recital. En la segunda fecha comentamos algunos de los puntos problemáticos de la metodología empleada, se respondieron algunas preguntas sobre lo que se podía observar a partir de los resultados y hubo un recital de los poetas Enrique Verástegui y Abelardo Sánchez León. Luego, como es conocido, los resultados se publicaron en el blog Sol negro de Paul Guillén y en el blog La torre de las paradojas de José Córdova (http://latorredelasparadojas.blogspot.com/2010/11/resultados-de-la-antologia-consultada.html), en la revista Caretas y en el número 180 la revista Quehacer. Efectivamente, en los tres casos (mesas de discusión, publicaciones virtual y publicación física) se señalaron los nombres de todos los autores seleccionados y se indicó la cantidad de menciones no en 10 casos “más uno sin numeración”, sino en 11, pues es obvio que los poetas Rosella Di Paolo y Domingo de Ramos, ambos con 56 menciones cada uno, comparten el mismo número 10. Estos fueron los 11 poetas con mayor número de menciones:

1. José Watanabe (101)
2. Enrique Verástegui (93)
3. Carmen Ollé (88)
4. Carlos López Degregori (83)
5. Mario Montalbetti (81)
6. Jorge Pimentel (67)
7. Roger Santiváñez (62)
8. Eduardo Chirinos (58)
9. José Carlos Yrigoyen (57)
10. Rosella Di Paolo (56)
Domingo De Ramos (56)

Sin embargo, como se observa en la carta de invitación, en ninguna parte de esta se indica que se hará conocer el número de menciones obtenidas por los 20 con puntaje más alto. No hay, pues, tal disminución interesada e irrespetuosa de lo establecido. Por otro lado, consignamos con número solo las 10 primeras ubicaciones en la medida en que estas preferencias, creemos, pueden dar luces no sobre cuáles son los mejores poetas de las últimas décadas (que no es algo que pueda decretarse por consenso ni ser el resultado de una consulta; no es, en suma, lo que persigue este trabajo), sino sobre la manera como la comunidad literaria evalúa nuestra poesía contemporánea. A la vez, dejamos de consignar la cantidad de menciones en los siguientes casos puesto que pensamos, tal como lo dijimos en la presentación pública de los resultados, que así podría disminuirse cierto carácter de ránking que inevitablemente se puede asociar a una metodología como esta. Nos parece interesante mostrar la obra de aquellos que una indagación entre representantes de la comunidad literaria nacional y conocedores extranjeros de nuestra poesía consideran, hoy, importantes representantes de nuestra tradición poética. Como se ve, no hay ninguna artimaña escondida.

El numeral 2 de T. Mora y J. Pimentel se refieren a los libros decisivos cuya mención solicitamos a los opinantes. Para estos señores es en relación con esto que se “delata con harta visibilidad el objetivo que escondía la famosa ‘antología consultada’: promocionar a Carlos López Degregori, ya que, sorprendentemente, los cinco títulos terminan siendo siete con dos puestos más que incluyen empates, en uno de los cuales, el 6º lugar, aparece nada menos que el cabecilla de la Banda de los Cuatro”. Más allá del trabalenguas numérico provocado con evidente ánimo confusionista, lo que queda claro es que en ninguna parte de la carta se ofrece señalar los cinco libros más mencionados por los opinantes; se les pide a estos que señalen, si lo consideran conveniente, cinco libros. Esto por supuesto, lo saben bien Mora y Pimentel, pero prefieren falsear la información para darle contundencia a su ataque. Los libros que contaron con una mención por lo menos alcanzan cerca de 100 títulos y esos datos se consignarán en la publicación de la antología. En el caso de Quehacer y de Caretas no se entregan cifras al respecto y al blog de Paul Guillén se le envió los números que corresponden no a 5 ni a 7, sino a 12 libros, es decir todos aquellos que fueron mencionados por más de un 10 % de quienes quisieron responder a esta pregunta.

Si el numeral 2 ya pretendía confundir a los lectores con un juego de cifras, esto llega al delirio en el numeral 3, en el que además se insiste (falsamente como ya se vio) en el acomodo que significa incumplir lo supuestamente ofrecido sobre hacer conocer únicamente los 5 libros más mencionados. De paso, se ofende a todos los que respondieron la consulta y no mencionaron poemarios (70 opinantes en total), pues se señala que o no eran capaces de recordar un solo libro o no consideraban valioso ninguno, y a partir de ello se les califica de la siguiente manera: “¿Qué clase de críticos, profesores, poetas o mil oficios son estos que conocen nombres pero no libros? La clase de amigos que tiene la Banda de los Cuatro”. Es decir, según ellos, 70 de nuestros consultados no estaban calificados para responder. Por supuesto a Mora y Pimentel no se les ocurre como posibilidad que muchos de estos opinantes hayan preferido no responder esta pregunta opcional porque veían imposible señalar solo 5 y no 7, 10, 12 o 15 poemarios que pudieran considerar tan decisivos unos como otros; es decir, sin verse en la necesidad de establecer prioridades. Sobre estos 70 opinantes, hubiera sido más valiente que Mora y Pimentel dijeran de quiénes sospechan: ¿quiénes son, a su juicio, nuestros 70 descalificados amigos y en qué se basan para afirmarlo, más allá de la simple arbitrariedad? Y, de paso, que dijeran también quiénes creen que conforman la mayoría de “amigos personales” nuestros que fácilmente cayeron en el “viejo e infame pacto bajo la mesa, según el cual ‘tú votas por mí y yo voto por ti’”. “Mayoritariamente” quiere decir, en este caso, al menos 62 de los 123 opinantes. Si los señores Mora y Pimentel afirman ser tan valientes, tener tan clara esta jugada nuestra y acostumbran, como dicen, denunciar las injusticias, entonces ¿por qué no mencionaron esos nombres?

Los lectores (de este texto y de la antología cuando esta salga publicada) podrán, por supuesto, juzgar si hubo o no un intento de lograr una representación equitativa de diversos sectores de nuestra comunidad literaria y de algunos de los más destacados conocedores extranjeros de la poesía peruana. Aquí se ofrece la lista completa de los que respondieron:

Javier Ágreda / Gastón Agurto / Fernando Ampuero / César Ángeles L. / Joel Anicama / Ricardo Ayllón / Miguel Bances / Violeta Barrientos / Carlos Germán Belli / Mónica Bernabé (Argentina) / Andrea Cabel / Jesús Cabel / Miguel Cabrera / Martha Canfield (Uruguay – Italia) / Ernesto Carrión (Ecuador) / Luis Alberto Castillo / Antonio Cisneros / Alfonso Cisneros Cox / Rocío Cerón (México) / José Córdova / Roxana Crisólogo / Eduardo Chirinos / Paolo de Lima / Juan Carlos de la Fuente / Rosella Di Paolo / Mariela Dreyfus / Peter Elmore / Jorge Eslava / Gabriel Espinoza / Carlos Estela / Ana María Falconí / Gustavo Faverón / Carolina Fernández / Camilo Fernández Cozman / Rocío Ferreira / Javier Gálvez / Luis Eduardo García / Carlos García Miranda / Javier Garvich / Ana María Gazzolo / Ericka Ghersi / Willy Gómez / Odi Gonzales / Ricardo González Vigil / Gustavo Guerrero (Venezuela) / Victoria Guerrero / Paul Guillén / Lorenzo Helguero / Héctor Hernández Montecinos (Chile) / Miguel Ángel Huamán / Reinhard Huamán / Miguel Ildefonso / Ignacio Infantas / Alexis Iparraguirre / Reynaldo Jiménez / Úrsula León / Óscar Limache / Santiago López Maguiña / Ernesto Lumbreras (México) / Óscar Málaga / Miguel Ángel Malpartida / Marco Martos / Maurizio Medo / Víctor Manuel Mendiola (México) / Bruno Mendizábal / Raúl Mendizábal / Marcos Mondoñedo / José Morales Saravia / Mario Montalbetti / Jorge Nájar / Guillermo Niño de Guzmán / Carmen Ollé / Diego Otero, / Abelardo Oquendo / Julio Ortega / José Miguel Oviedo / José Ignacio Padilla / Hildebrando Pérez / Sandra Pinasco / Enrique Planas / Bruno Polack / Giovanna Pollarolo / Rubén Quiroz / Alonso Rabí / Susana Reisz / Edgardo Rivera Martínez / Martín Rodríguez-Gaona / Rodríguez Jaime Zavaleta / Fred Rohner / Patrick Rosas / Víctor Ruiz / Alonso Ruiz Rosas / Isabel Sabogal / Claudia Salazar / Ina Salazar / Enrique Sánchez Hernani / Abelardo Sánchez León / Renato Sandoval / Roger Santiváñez / Romy Sordómez / Juan José Soto / Carlos Sotomayor / Modesta Suárez (España) / Iván Thays / Carlos Torres Rotondo / Mito Tumi, / Jaime Urco / Helena Usandizaga (España) / Alberto Valdivia / Selenco Vega / Stanley Vega / Dennise Vega Farfán / Marcel Velásquez / Elio Vélez / Carlos Villacorta / Gabriela Wiener / Jorge Wiesse / Rodolfo Ybarra / José Carlos Yrigoyen / Carlos Yushimito / Miguel Ángel Zapata / Luis Zúñiga / Raúl Zurita (Chile).

También podrán juzgar los lectores si los resultados obtenidos a partir de las opiniones de los mencionados arriba, aunque evidentemente dejan fuera a varios poetas que a nuestro juicio deberían estar en la antología con tanto derecho como varios de los que aparecerán, y aunque reflejan también varias de las estructuras injustas y centralistas de nuestra sociedad y de nuestra ciudad letrada –y sobre esto, que comentamos de manera preliminar en las fechas del Peruano Británico, también nos detendremos ampliamente en el prólogo- reflejan o no “los cambios sustanciales que han reconfigurado el Perú” y si son o no representativos, en buena medida, de una “estética híbrida, de fusión (a la que, por cierto, dio inicio Hora Zero en los años 70) y [de] la producción de nuevas fuentes literarias ex-céntricas, periféricas, multiformes, archipiélagas, indiferentes del canonismo castrador y virreinal que berracamente aún cree que el Perú es Lima” (Mora y Pimentel). Los seleccionados fueron los siguientes (en orden alfabético):

Patricia Alba, Montserrat Alvárez, Elqui Burgos, María Emilia Cornejo, Roxana Crisólogo, Osvaldo Chanove, Guillermo Chirinos Cúneo, Eduardo Chirinos, Magdalena Chocano, Luis Fernando Chueca, Domingo de Ramos, Rosella Di Paolo, Mariela Dreyfus, Xavier Echarri, Jorge Eslava, Rafael Espinosa, Jorge Frisancho, Ana María Gazzolo, Victoria Guerrero, Paul Guillén, Lorenzo Helguero, Vladimir Herrera, Miguel Ildefonso, Luis La Hoz, Carlos López Degregori, Cesáreo Martínez, José Antonio Mazzotti, Mario Montalbetti, Tulio Mora, Manuel Morales, José Morales Saravia, Doris Moromisato, Carmen Ollé, Jorge Pimentel, Giovanna Pollarolo, Rodrigo Quijano, Ramírez Ruiz, Martín Rodríguez-Gaona, Armando Rojas, Abelardo Sánchez León, Roger Santiváñez, Rocío Silva Santisteban, Enrique Verástegui, José Watanabe y José Carlos Yrigoyen.

Obviamente, estos poetas representan líneas diversas de nuestra poesía, algunas más cercanas a la efervescencia urbana, otras más cercanas a la exploración de los lenguajes, pero que en conjunto son, en buena medida, una muestra cabal de la riqueza de la poesía peruana en los últimos cuarenta años. Los firmantes del infundio titulado “Una encuesta cobarde” se limitan a decir, sin mencionar nombres, otra vez, que “suman decenas” “los poetas de absoluta falta de calidad y hasta de continuidad” que aparecen indebidamente (quizá se refieran, a la vez, a varios de los que, según también afirmaban, aceptaron el pacto del “tú votas por mí y yo voto por ti”). Estamos seguros de que los lectores de su tan reproducida carta abierta les hubieran agradecido que dijeran “valientemente”, como acostumbran, quiénes son estos al menos 20 poetas, porque eso quiere decir “decenas”, en plural, ¿no?

Y, en relación con el fragmento de Mora y Pimentel citado más arriba (y sin desconocer la fundamental contribución de Hora Zero, a inicios de los 70 -gracias al planteamiento del poema integral propuesto por Juan Ramírez Ruiz-, al desarrollo de una línea dentro del registro conversacional que acercó la poesía a las calles y permitió la consolidación de la presencia de personajes populares en nuestra tradición-, ¿no es un exceso de soberbia y un exabrupto falsificador decir que Hora Zero dio inicio a la estética híbrida, de fusión? ¿Y -para no salir del terreno de la poesía, que de eso estamos hablando acá- qué fue de Arguedas?, ¿y Churata?, ¿y Peralta?, ¿y Oquendo de Amat? ¿Y Efraín Miranda? ¿Y Ayala y Aramayo, a los que mencionaban líneas antes en su carta abierta? ¿Y Leoncio Bueno? ¿Y Juan Ojeda? ¿Y Luis Hernández? ¿Y tantos más? El exabrupto los pinta de cuerpo entero…

Como dijimos al inicio de este texto, no nos interesa debatir con los firmantes de la publicitada carta abierta, puesto que consideramos que si lo que se busca es argumentar sobre la base de falsedades es una pérdida de tiempo todo intercambio. Tulio Mora y Jorge Pimentel, en su texto pretenden colocarnos, sobre la base de las mentiras y tergiversaciones ya explicadas, en un espacio tramposo y canónico de estirpe rivagüeriana, colocándose ellos como los defensores y principales promotores de la multiculturalidad en la poesía peruana. Disimulan detrás de esa mentira la principal razón de su autoexclusión de nuestra consulta, según nos lo hicieron saber en sus respuestas a nuestra carta de invitación y según lo declaró Mora en una discusión en el facebook de Hora Zero en abril del año pasado: “nos hemos autoexcluido de […] participar en cinco o seis antologías […], la más reciente una que está preparando Carlos López Degregori y Luis Fernando Chueca, entre otros críticos. Una suerte de ‘antología opinada’, pues han hecho encuestas a 100 críticos y escritores, también periodistas, para elaborar un muestrario de la poesía peruana post Cisneros. Bueno, yo me negué porque Degregori y Chueca ya han adelantado opinión sobre HZ en un ensayo de poesía urbana de los 70 […] y sé bien por dónde irán sus conclusiones. Pero además porque no me siento representado en ese sistema literario” (fragmento de Tulio Mora en una discusión airada con Carlos García Miranda, en el FB de Hora Zero, sobre la crítica literaria peruana en la que participó, también, Santiago López Maguiña Entrada del viernes 9 de abril. Aunque esta entrada ha sido eliminada, conservamos una copia impresa de ese intercambio). Al margen de señalar que José Güich también es autor de ese texto y que no se trataba de un ensayo sobre la poesía urbana del 70 sino de la introducción al libro En la comarca oscura. Lima en la poesía peruana 1950-2000 (libro que incluye estudios sobre la poesía de Washington Delgado, Carlos Germán Belli, Pablo Guevara, Luis Hernández, Marco Martos, Antonio Cisneros, Jorge Pimentel, Abelardo Sánchez León, Carmen Ollé, Roger Santiváñez , Domingo de Ramos, Montserrat Álvarez, Martín Rodríguez-Gaona y Miguel Ildefonso), vale bien señalar qué asumía Mora como “adelantar opinión” y motivaba, por ello, su principal rechazo a participar en nuestra antología consultada. Los fragmentos dedicados a HZ esa introducción, que buscaba enmarcar la obra de los poetas estudiados en el mapa de la poesía vinculada con la representación en Lima, dicen lo siguiente:

[…] existen en los sesenta otras construcciones que, compartiendo características, dibujan la ciudad más bien desde el registro de la vida barrial y apelando al habla de la calle. Quien destaca en esta perspectiva, tanto por la calidad de su poesía, como por su carácter de iniciador, es Luis Hernández, cuyo “Ezra Pound: cenizas y cilicio” en su libro Las constelaciones (1965) resulta siempre referencia obligatoria […] Más adelante, poetas como Manuel Morales (Poemas de entrecasa, 1969) y los llamados “del 70”, llevarán la exploración de las calles hasta límites de detalle inusitados. El líder y fundador de Hora Zero, Jorge Pimentel, junto con Juan Ramírez Ruiz remarcaron en los manifiestos inaugurales del movimiento –y desde la perspectiva de una poesía que cumpliera un papel fundamental dentro de la transformación de la sociedad- la importancia de una poesía viva, en la que estuviera presente “todo lo que late y se agita” o “una poesía que está metida dentro, caminando por las calles, indagando viendo y viviendo los problemas comunes”. Otro de los poetas fundamentales de Hora Zero, Enrique Verástegui, entregó en su primer libro la visión de una ciudad enferma que, valiéndose del aprendizaje de los poetas beatniks, marcó también la perspectiva de Lima de la poesía de esos años. […] (p. 20-21)

[…] Un interés adicional de este primer libro de Martos consiste en haber reabierto el tópico de la perspectiva migrante en el desarrollo de nuestra poesía. Es cierto que las menciones de este tema pueden remontarse hasta Vallejo o incluso antes. Pero solo a partir de los 60 (y más claramente, por supuesto, los 70, en que coinciden con una nueva oleada migratoria y con el discurso populista la primera fase del gobierno militar), gozarán de una presencia constante, que hará que esta veta se constituya en una imprescindible a la hora de mencionar la relación de los poetas con la urbe. Esto se vincula, por cierto, con el origen biográfico de los poetas; pero también con las posibilidades de una poética más abierta a este tipo de abordajes. En los años setenta serán muchos los poetas –buena parte de ellos de origen provinciano- que dediquen poemas a la relación de sorpresa, admiración, desencanto y agobio frente a la ciudad que recién descubren o que habitan. Entre ellos Jorge Nájar, José Cerna o Tulio Mora. En esta línea de preocupación, aunque desde una perspectiva diferente, puede ubicarse la poesía de Cesáreo Martínez […] (p. 22)

[…] En este desarrollo, la poesía sobre Lima, especialmente la de los setenta –visiblemente menos preocupada, además, por el cuidado formal de los poemas- elaboró retratos de calles, bares, barrios, plazas, parques, cines y otros lugares públicos; así como de personajes de clase media deprimida, sujetos populares, habitantes marginales de la noche, migrantes por supuesto, y una gran cantidad de individuos construidos en clave autobiográfica. […] (p. 23)

[…] En lo que se refiere a la representación de la ciudad, algunos de los poetas de los ochenta, como Róger Santiváñez (integrante de la segunda etapa de Hora Zero y fundador de La Sagrada Familia) y Domingo de Ramos, ambos de origen provinciano, desarrollaron radicales inflexiones en el discurso al uso, marcado sobre todo por la lección de Hora Zero en los setenta), a partir de la radicalización del lenguaje por la vía de la exploración de la violencia, la marginalidad, la crisis y el universo lumpen de la urbe. […] (p. 23)

[…] Con relación a la ciudad, en los noventa lo que más se puede reconocer es una revisión de las propuestas de Hora Zero, sobre todo, y de Kloaka, en menor medida. (En la comarca oscura…; p. 24)

Como se desprende de una lectura atenta de lo citado, no existe en absoluto ánimo descalificador, todo lo contrario; aunque tampoco, por supuesto, se afirman despropósitos como que Hora Zero dio inicio a la poesía híbrida en nuestro país. Otros acercamientos de miembros de nuestro equipo a la poética o a los poetas de Hora Zero pueden verse en este mismo libro, en el capítulo “Jorge Pimentel: la ciudad de los relámpagos inacabables” (pp. 119-131) de Carlos López Degregori, en el ensayo “Antes del fin. Un acercamiento a la poesía peruana 1975-1994” del mismo autor en la revista Humanitas (dic., 1994; pp 15-51) y en “Alcances y límites del proyecto vanguardista de Hora Zero” de Luis F. Chueca en la revista Intermezzo tropical 5 (julio 2006, pp. 29-45).

Seguramente luego de la publicación del presente texto y cuando aparezca la antología, las descalificaciones y las mentiras sobre nosotros y nuestro proyecto continuarán, pero creemos que lo explicado aquí nos exime de seguir comentando infundios como estos. Consideramos que con este texto queda cerrado, por nuestra parte, este lamentable episodio en que, además de las calumnias expuestas, no han faltado insultos anónimos que solo contribuyen a enturbiar las posibilidades de una discusión seria y enriquecedora. Confiamos en que se pueda realizar un intercambio provechoso, sobre todos los puntos que se consideren necesarios y sobre el desarrollo completo de nuestros propósitos, metodologías e interpretaciones de los resultados que presentemos en el prólogo de nuestra antología.

Lima, 4 de enero de 2011

Luis Fernando Chueca / José Güich Rodríguez / Carlos López Degregori / Alejandro Susti Gonzales

Foto: Portada del libro El último tercio del siglo, 1968-1998: antología consultada de la poesía española, se trata de un claro antecedente de la antología que preparan Chueca, Güich, López Degregori y Susti.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

señor Guillén: me puede decir qué tan informada sobre poesía peruana reciente puede estar la excelente narradora y periodista Gabriela Wiener, quien vive hace una década en España????


gracias

paul guillen dijo...

Hola anonimo en la lista de consultados hay por lo menos 15 nombres, entre narradores o criticos dedicados casi exclusivamente a la critica de libros de narrativa, que son por lo menos discutibles en cuanto a su conocimiento de la poesía del periodo que abarca la antologia consultada.

Anónimo dijo...

Señor Guillén

1. ¿Cuál fue el criterio seguido para seleccionar a las personas a las que se les envió la encuesta?

2. ¿Porqué no se excluyeron los firmantes de la Convocatoria para ser incluidos? ¿O mejor, porqué no enviaron la encuesta otras personas que aceptaran no aparecer en la antología?

Si no está claro lo anterior, esta antología nace, pienso yo, auto descalificada, no importando cualquier crítica que de seguro recibirán a mares por la comunidad poética nacional e internacional,
¿no lo cree usted así señor Guillén?

Arturo Borra dijo...

Visto lo visto, no es España el único espacio donde se desatan tantos hilos pasionales en el campo poético. Para quienes sólo conoceremos el resultado de esta selección poética (imagino que llegará a España), es de agradecer que al menos se especifiquen algunos criterios mediante los cuales la efectuaron.
Conflictos y polémicas, casi siempre levantan. Al menos, lo hacen mediante criterios públicos, lo que ya es mucho. En otros lugares, ni siquiera se toman ese trabajo. Sencillamente, seleccionan a los amigos y a los ineludibles.
Gracias por la información y un cálido saludo,
Arturo

Anónimo dijo...

Hola Paul, más allá de las pasiones que levanta toda antología por su inevitable carácter reduccionista y discriminador, resulta sospechoso que casi todas éstas se hagan a la luz de poetas conocidos y renombrados. ¿Por qué siempre ha sido así? ¿Qué sentido tiene una antología que nos repita el canon que ya todos conocemos? ¿No sería mejor pensar antologías para recuperar poetas desconocidos o ignorados?
Todo esto me hace pensar que la única razón de tal redundancia es querer bañarse con la fama y relevancia de poetas que obviamente no necesitan ninguna publicidad ni mucho menos el favor de algún crítico desconocido.
Por otro lado, antologar y valorar obras periféricas e insulares pone a prueba al antologador, nos muestra su real conocimiento y las singularidades de su sensibilidad.
Recuerdo en nuestra época de estudiantes (fines de los 90s)con qué avidez descubríamos poetas y obras que luego pasábamos a editar y compartir, dicha práctica no era exclusiva de sanmarquinos pues se respiraba en casi todas partes aquel afán de búsqueda y renovación. ¿Dónde quedó todo aquello? Un abrazo y felicitaciones por tu blog.

Yuri Gutiérrez

Arturo Borra dijo...

Comparto lo que dice anónimo (Y.G.): "¿Qué sentido tiene una antología que nos repita el canon que ya todos conocemos? ¿No sería mejor pensar antologías para recuperar poetas desconocidos o ignorados?"
Lamentablemente, si sólo se trata de reafirmar un centro canonizado, apenas si vale la pena. Ante tanta proliferación de poesía -y no hablo desde luego de su calidad- reunir en volúmenes antológicos es válido y difícil. Pero eso supone arriesgarse, buscar en los márgenes, recuperar lo que se olvida. Por lo visto, no es el caso...
saludos,
Arturo

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