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lunes, 19 de noviembre de 2007

Otro “Aguardiente”: Hildebrando Pérez, en una nueva edición

Hildebrando Pérez Grande, con Aguardiente y otros Cantares, ganó el Premio Casa de las Américas en 1978, La Habana, Cuba. Se trata de la cuarta edición de Aguardiente, más Cantar de Hildebrando.

–¿Es un nuevo libro?
–En muchos sentidos es un nuevo libro sin dejar de retomar los planteamientos iniciales de la edición de La Habana, en 1978. Pero no sólo he cambiado el título y también he modificado, afinado su estructura, para que el discurso del sujeto hablante de los textos sea más explícito dentro del hechizo de la poesía. Conserva aquellas dos líneas directrices que corren paralelas: el universo andino y el universo cosmopolita.

–¿Hay antecedentes?
–Siguiendo una tradición que tiene en Whitman y su Hojas de hierba, en el Antonio Machado de Soledades, laberintos y otros poemas y en Jorge Guillén y su Cántico, con las distancias del caso, he querido continuar esta suerte de estrategia poética que me permite, agregar nuevos textos, porque su textura y su discurso se enmarcan dentro de lo que yo estoy proponiendo.

–¿Hay nuevos poemas?
–La primera parte, en Aguardiente, incluyo nuevos poemas en sus diversas series o mejor suites de poemas. Y sobre todo incluyo todo un nuevo cuadernillo que poetiza una fiesta tradicional prehispánica llamada la fiesta del agua o champería, precisamente en San Pedro de Casta, en Huarochirí.

–¿Y los cambios?
–Sin duda alguna. No sólo recreo el imaginario y el paisaje andino sino que, incluso, en esta oportunidad, presto mi voz a quien no la tiene. Quien cierra el primer libro es Simón Mananllaqtalloq, un campesino a quien diera vida mi entrañable compañero Hernando Núñez. De igual manera, en el segundo libro, en el "Cantar de Hildebrando" agrego nuevos cuadernillos, poemas que hablan desde otra perspectiva, con otro registro, con otra dicción, con otro tono. El poeta urbano, cosmopolita, que disfruta de las grandes innovaciones en la poesía contemporánea. Incluso, hay algo lúdico, pues me permito escribir a la manera de otros poetas a quienes les guardo mucha simpatía.

–Subsiste la dicotomía.
–Todavía hablamos de un Perú oficial y de un Perú marginal. Todavía hay en diversos sectores sociales una actitud excluyente. Y en líneas generales, no hay una actividad incluyente. La inclusión es un deseo por cumplir aunque en algo se ha avanzado en diversos niveles de la vida nacional.

–¿Y el compromiso del poeta?
–Tiene un compromiso con su lengua: enriquecerla, preservarla. Puede utilizar un formato tradicional culto o popular, rescatando las canciones pueblerinas por ejemplo, o bien explorar nuevas formas poéticas alucinantes inclusive, pero su discurso debe ser el de un ser que evidencia el tiempo, la historia que le ha tocado compartir con sus semejantes, más allá de prejuicios, dogmas y ortodoxias.

Tomado de www.laprimeraperu.com

1 comentario:

Anónimo dijo...

Manya!!!! parece un pavo real!!!

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