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martes, 27 de noviembre de 2007

La condición diabólica de Philip Lamantia

La condición diabólica

Como las mujeres que viven al alcance de cada cuerpo
descienden de las regiones polares
hacia el círculo de los demonios

Yo me preparo para ofrecerme a las suaves y rojas serpientes entrelazadas en las cabezas de los brujos

Entre los negros brazos llegan sobre la ciénega abalanzándose para abrazarme
y el sol distante en el que habitan los hombres que tienen a su alcance
prístino los Depravados Ojos
entre las tumbas y los hechos de los deshuesados mangos
que trabajaron en el secreto de las torres abandonadas
a pesar de mi cuerpo fugitivo ausente
a pesar de los lagartos arrastrados dentro de los altares en que las potencias tienen preparada la vida
a pesar del antiguo templo Dórico transportado por los amantes del arte
a pesar del nido de mendigos dementes
el canto se oye
y las palabras del canto están escritas en los oceánicos jardines
Los límpidos muros han cantado adiós
Nosotros hemos entrado en la ciudad donde el maestro muerto habla de catacumbas y la cornuda bruja del África
El sortilegio prosigue en las calles y en el cielo
Hemos ascendido hasta el ilimitado cosmos de la arquitectura
Nos hemos arrastrado de espaldas hasta los enormes corazones
aquel salto sobre la nieve hacia la subida a nuestros cuerpos
Llega mi ritual cera y círculos
mi rosa escupida de sangre

Cuando el día es iluminado por nuestros mágicos candiles
y las horas aúllan sus sádicas canciones y succionan con ahínco
en la noche cuando los gatos invaden nuestros cráneos
entonces sabremos que los destructores han surgido
en el mundo para observar nacer el cataclismo
como la ola de fuego final se derrama de sus corazones

de Selected Poems

La poesía es un recurso para comprender que aún no hemos empezado a explorar las profundidades de la imaginación. (PL) - Traducción de M. R. Barnatán

Tomado de
http://sehadetenidounpajaroenelaire.blogspot.com/
.


Philip Lamantia (1927-2005) por Alberto Blanco


Dedicado con todo respeto a su viuda, Nancy Peters

Philip Lamantia nació en San Francisco, California, de padres emigrantes sicilianos, en 1927. Si bien se le asoció siempre con los beats -quienes tuvieron en gran aprecio su poesía-, se puede decir que Lamantia se mantuvo aparte, solitario, conservando una postura sumamente personal. "Philip fue un visionario que, como Blake, era capaz de ver el universo entero en un grano de arena", dijo hace poco Lawrence Ferlinghetti, en cuya editorial, City Lights, se publicaron cuatro de los nueve libros que Lamantia dio a conocer en los últimos treinta años.

La escritura libre, visionaria, alucinada de Lamantia influyó en mayor o menor medida en todos los beats, pero, sobre todo, en Allen Ginsberg, cuya poesía, que hasta principios de los años cincuenta se había conservado en un terreno bastante convencional, se convirtió en otra cosa tras el contacto con la poesía surrealista de Lamantia. Es imposible imaginar el célebre aullido de Ginsberg -Howl- sin la poesía libérrima de Lamantia.

Además de sus publicaciones en City Lights, Philip Lamantia compartió créditos con el terrible Charles Bukowski, y con Harold Norse -otro beat poco conocido, cómplice de correrías de Burroughs- en la antología publicada por Penguin en la serie Modern Poets. Pero más que beat, Lamantia debe ser considerado con todo derecho como un poeta surrealista; no sólo uno de los primeros en Estados Unidos, sino, en un sentido estricto, tal vez el único.

Así lo reconoció el mismo André Breton que lo "descubrió" en Nueva York, siendo Philip todavía un adolescente, para incorporarlo formalmente al movimiento surrealista en la década de los cuarenta, uniéndose así a una larga serie de artistas tan notables como Aimé Cesaire, Dorothea Tanning, Arshile Gorky, Wolfgang Paalen, Octavio Paz, Hans Bellmer y Toyen. Cabe hacer notar que fue esta última la que realizó la portada de uno de los principales libros de Lamantia: Touch of the Marvelous, publicado en San Francisco por Oyez Press.

Philip Lamantia, como tantos otros, rompió más tarde con el surrealismo y comenzó a experimentar con drogas, buscando inducir estados visionarios por distintos medios, a la vez que acechando una poesía más personal. No obstante, Lamantia apareció incluido en la sección dedicada al movimiento surrealista en Estados Unidos en la antología que City Lights editó y publicó en 1974.

El primero de los poemas de la breve muestra que presentamos aquí como un mínimo homenaje a este poeta raro, excepcional, "En el dominio de Emu", está dedicado a Franklin Rosemont, uno de los más conspicuos animadores del movimiento surrealista en Norteamérica, quien, en su ensayo "La nueva argonáutica", decía:

Proclamemos en letras de fósforo, si es necesario, que la aventura emprendida con el fin de remover los obstáculos que interfieren el libre desarrollo de la imaginación, ha sido llevada inexorablemente a cabo no sólo por una larga y continua corriente de poetas y pintores revolucionarios -de Lautréamont a Malcolm de Chazal, de Benjamín Péret a Guy Cabanel, de Samuel Greenberg a Philip Lamantia, de El Bosco a Toyen- sino también por una larga y contínua corriente de jazz

En efecto, hay mucho free jazz en la poesía de Lamantia. Pero hay con frecuencia, también, un ritmo más convencional. Porque en su poesía convive una mezcla de elementos de la tradición clásica junto con otros que emanan directamente del esoterismo, sin perder jamás esa "cierta lejana eficacia" de la que habló alguna vez André Breton, y que constituye uno de los rasgos decididamente surrealistas que la caracterizan. Como dijo de él recientemente Michael McClure: "Lamantia fue un poeta muy original (…) el flujo de su imaginación era una belleza."

Philip Lamantia murió el lunes 7 de marzo de 2005 a los setenta y siete años de edad, de un ataque al corazón en su departamento de North Beach, en San Francisco.

Tomado de http://www.jornada.unam.mx/2005/07/03/sem-philip.html

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