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viernes, 7 de noviembre de 2008

¿Y QUÉ SERÁ DE LA VIDA DE JAVIER GÁLVEZ? POR STANLEY VEGA

Uno de estos días Ernesto acaba de devolverme, luego de varias lunas e insistencias, el Libro de Daniel, poemario de Javier Gálvez, editado por Jaime Campodónico en 1995.

Este brother estudió en la San Marcos y en una de esas ganó una de las versiones clásicas de los Juegos Florales organizados por dicha universidad (1995). Javier me hizo llegar su libro con un amigo, su tocayo Javier Rodríguez. De eso hace ya varios años. “Para volver a nacer y alcanzar la mar y la infancia”, escribió en su dedicatoria. Corría el año 98. Acabo de ver la fecha.

Lo que ocurre es que Gálvez nació en Chiclayo, año 1966. Estudió en el colegio Manuel Pardo y supongo cada año seguirá viniendo pues sus padres residen en esta ciudad. Lo último que supe de él fue que vivía en Cuzco, ejerciendo la docencia universitaria. El hecho de ver su libro me ha impulsado escribirle un email a Javicho Rodríguez para pedirle el teléfono de los padres del autor del Libro de Daniel, fácil que estará en navidad por estos lares.

Les dejo con un texto de este poemario, importante no solo para la literatura hecha por lambayecanos sino también para el estudio de la gente del 90 en las letras peruanas:


CHILAPE

Mira las funestas lagartijas de colas apagadas subir
por los adobes. Y verdes uvas sostenidas por un hábito
de sombras cruzadas por abejas. Y estambres, invisibles
gineceos.

Y tu cuerpo aún desnudo en las aguas de Chilape,
muy cerca de la voz de tus abuelos que ya crecieron
y no pueden retornar.

!Ay de mis abuelos que crecieron y no pueden
retornar! Aguas de Chilape oh flujo maternal
¿Dónde está mi cuerpo, dónde su perfume a menta y
barro seco?

Más abajo, en silencio, allí donde las pancas y la alfalfa
son pisadas por un sol destinado a limpiar el laberinto,
se espesan los flujos masculinos y crecen las abejas
como manchas de tinta desde el alba.

(Lanza, lanza una moneda al fondo de las norias.
Y escucha el rumor de todo lo que amaste,
estancado y sin salida.
En el agua de las norias verás la cicatriz.
Tus labios abiertos por la miel y un sonido.
Tus ojos que aprendieron a pesar la luz
antes del instinto.
Antes que la moneda toque el fondo, ya tú
habrás crecido.
Lanza, lanza una moneda al fondo de las norias.
El temblor de agua es la infancia que ahora copias)

Fuente: Prohibido estacionarse

3 comentarios:

paul guillen dijo...

Cuando por primera vez fui a Arequipa en el año 2003 a un congreso de literatura aproveche la opotunidad para visitar a EL POETA que así era como todos en san marcos conocían o conocen a Javier Gálvez, si no recuerdo mal Javier me habia pedido la fotocopia de Diario de Florencia de Rilke, tambien me entere que Javier vivia entregado a la lectura y escritura de poesia, lo ultimo que supe es que estaba trabajando una traducción de El cementerio marino de Paul Valery, y que luego de su tesis sobre juan ojeda (una tesis creativa por cierto), estaba escribiendo un ensayo sobre el poema Cronica de Boecio del gran Juan y otro sobre El río de Javier Heraud y si la memoria no me falla otro sobre Martín Adán, en mi correo guardo un texto suyo del año 2004 titulado "El retorno del alma" que habla sobre la poesia y la critica sobre poesia.

Liberto Brau dijo...

Liberto Brau, del clan literario de Pau Llanes (Arterapia Sentimental), les anuncia e invita a la inauguración de su blog “Amanece púrpura”. Se trata de una novela en proceso que el autor irá publicando capítulo a capítulo, semanalmente, si se cumplen sus expectativas tanto de lectores como de apoyos en sus comentarios. Para ello recomienda leer entre otros textos de introducción el “Acuerdo del autor con sus lectores”. Ojalá la lectura de este primer capítulo de “Amanece púrpura” les agrade lo suficiente como para motivar sus palabras y comentarios, sostener la espera de nuevas entregas mientras tanto y formar parte de su lista de blogs favoritos. Gracias por su atención y curiosidad, por su lectura, por sus palabras… Y disculpen esta entrada así de sopetón en sus casas; no quiero que crean que lo utilizo como un tablón de anuncios… Me tomé la libertad de hacerlo por la confianza y hasta cierto punto complicidad que me da habernos leído algún día (aun anónimos y silenciosos) y por la oportunidad que nos brindó Arterapia Sentimental para encontrarnos alguna vez en nuestra dispar vida de bloggers… Liberto Brau

Anónimo dijo...

derrumba la serenidad y el equilibrio de este poema a pesar de la melancolía. voz pausada y una cadencia de ola pequeña pero viva y continua. el libro de daniel lo encontré el año pasado en la feria permanente del libro césar vallejo en quilca

fernando de herrera

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