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lunes, 18 de septiembre de 2006

"Entrevista a Enrique Verástegui: Me he retirado de la Historia, hacia la biblioteca de donde salí para caminar por el mundo" por Miguel A. Malpartida


Miguel Ángel Malpartida, poeta y joven crítico peruano, ha tenido la feliz idea de entrevistar a Enrique Verástegui para la nueva edición de la revista barcelonesa La siega (http://www.lasiega.org). Aquí reproduzco la introducción y uno de los fragmentos más interesantes de la entrevista titulado "Teoría literaria y filosofía del lenguaje":
Encuentro a Enrique Verástegui, recostado entre cortinas de humo, como lo encontré la primera vez hace más de seis años en su exilio de Cañete, provincia del Perú que le sirvió de refugio durante largos años.

Enrique Verástegui Peláez (Lima, 1950), es uno de los poetas más importante de la generación poética peruana de los años setenta, innovador en el lenguaje, inconoclasta en sus primeros libros, y luego constructor de una filosofía poética que postula una vía luminosa entre aspectos tan disímiles como el misticismo, la recuperación del cuerpo como fuente, la conciencia política, la reflexión y replanteamiento constante de su propia poética, hacia el conocimiento del mundo, tomado como virtud gnóstica, como lo afirman sus poemarios más importantes : En los extramuros del mundo (1971); el proyecto Ética, conformado por Ángelus Novus Tomo I (1989) y Tomo II (1990), Monte de goce (1991), Taki Onqoy (1993) y Albus (1995); y El Teorema de Yu (2004). Así como sus libros de ensayo El motor del deseo (1987) y Apología pro totalidad. Ensayo sobre Stephen Hawking (2001), entre otros.

Pocas obras construyen, y conservan con el paso del tiempo, el verdadero carácter de totalizantes o totalizadoras, sin perder la autenticidad de su intención, ni la vigencia en la mirada, ni ese halo de culto marginal al que apoyan las ediciones agotadas, pero paradójicamente, no reeditadas; y que permite la línea esencial de transmisión, los libros pasados de mano en mano, y de boca en boca, contados y cantados como un mito.

La presente entrevista admite ser una introducción a la obra del poeta para los no iniciados (para ello se incluye una selección de sus textos), y a la vez un acercamiento crítico hacia algunos puntos de reflexión tales como: el proyecto de su vida, la Ética, sus lecturas, su Generación, su papel personal en el mundo, y sus posturas frente al lenguaje.

El artífice de esta imponente obra se aproxima al grabador y responde algunas preguntas, entre encendidas copas de vino y silencios inquietantes.
Teoría literaria y filosofía del lenguaje

Ahora que nos acercamos a la reflexión en torno del lenguaje, me interesa el tema específico de la Teoría Literaria. Según las lecturas que tengo de tu poesía y las opiniones de algunos de tus críticos destacados, como Paul Guillén, podrías declararte un estructuralista originario, radical, evidenciada tu preferencia por el formalismo ruso, específicamente por Sklovski, en contraposición a los aportes de Mijail Bajtin. ¿A qué debes esa inclinación, cuando muchos de tus textos delatan otras vertientes como la de Kristeva, que hasta cierto punto recoge y desarrolla algunos tópicos bajtinianos?
En la medida en que Bajtin sea un escritor formal, que considera el aspecto formal de la obra literaria, en esa medida yo puedo leer y entender a Bajtin; pero, en la medida en que Bajtin hace un sociologismo vulgar yo tengo un rechazo por él, aunque lo respeto, como respeto las opiniones de todos los escritores, pero tengo afinidades con el estructuralismo porque me parece que es la ciencia, que basada en la lingüística, analiza mejor el fenómeno literario.
Podemos sugerir una relación estrecha con la cientificidad del lenguaje, ya que tu preocupación es también lingüística, ¿qué importancia le das a la lingüística moderna en tu poesía?
En cierto modo, en mi poesía, la lingüística tiene el máximo de importancia, y sí que la tiene, y en cierto modo, yo, como Enrique Verástegui soy un producto de la lingüística, soy un producto del lenguaje de mi época, del lenguaje de las máquinas, del lenguaje de la cibernética, del lenguaje de la cosmología, del lenguaje de la ciencia, del lenguaje de las humanidades, en ese sentido estoy vinculado a la lingüística.

Dentro de esta línea de reflexión de la filosofía del lenguaje, quizás le debas cierta atención a algunos nombres fundamentales, se me ocurre Wittgenstein
Bueno, sí, se la debía hasta hace pocos meses, cuando escribí un texto llamado “Tractatus lógico matemáticus”, en el cual renunciaba a Wittgenstein' después de haberlo tenido como referente a lo largo de mi vida. Y espero se trate de una renuncia momentánea, puesto que sigo admirando a Wittgenstein, creo que es el máximo filósofo de Occidente en el siglo veinte, al lado de otros como Rudolf Carnap, el lógico positivista vienés, o de Nelson Goodman, el filósofo analítico norteamericano; sin mencionar a los marxistas como Luckács, o Goldman o Roland Barthes, o Henry Lefevre o Benjamin, por ejemplo, sin mencionarlos, porque el proyecto político se ha caído, aunque su pensamiento puede contribuir a este tipo de socialización que también quería Wittgenstein, un filósofo influido por su época, ciertamente, como son todas las personas, y por tanto, mi deuda con Wittgenstein es una deuda visible en el sentido en que me dio la conciencia del lenguaje como poder.

Por otro lado, presentas un texto acerca de Chomsky en tu libro de ensayos Apología pro totalidad: ensayo sobre Stephen Hawking.

Claro, uno de mis mas bellos poemas está dedicado a Chomsky, quien de paso, viene a fines de Octubre a Lima, para dictar conferencias. Un análisis profundo de la filosofía chomskyana la he hecho yo en Apología…, un libro recomendado por el Congreso de los Estados Unidos, según he leído en Internet; aunque yo estoy en desacuerdo con Chomsky, respecto de su menosprecio hacia el método dialéctico, debido fundamentalmente a que es un científico positivista neto, y que no entiende el proceso dialéctico que también puede darse en el mundo de las ideas, tal como lo planteó Plotino.

Quizás te sientes personalmente más cercano al Chomsky activista político.
Considero que mi misión histórica en el aspecto socio político está cumplida cuando contribuí a llegar al poder a los gobiernos socialistas de Europa, y luego me he retirado de la Historia hacia la biblioteca de donde salí, para caminar por el mundo tal como Pitágoras en su juventud había caminado por Egipto y regresó a Grecia trayendo los conocimientos que había aprendido en los templos egipcios, en el mismo sentido, yo caminé por Europa, las islas Baleares y París, y traje los conocimientos al Perú.
LA VERSIÓN COMPLETA DE LA ENTREVISTA SE PUEDE LEER EN:
http://www.lasiega.org/index.php?title=Mes:_Septiembre_2006

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