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jueves, 17 de marzo de 2011

MAZZOTTI 50: Testimonio & Celebración, por Roger Santiváñez

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CORRÍA el año de 1978. La vida se abría como un ancho cauce de Revolución y Poesía para quienes estudiábamos Literatura en San Marcos. En aquel tiempo yo cursaba un excelente curso sobre Mallarmé con Edgardo Rivera Martínez, mi profesor y amigo personal. Recuerdo que al terminar una de nuestras clases al mediodía departíamos sobre los recién ingresados cachimbos al entonces Programa Académico 222 de Literaturas Hispánicas, y Edgardo Rivera me comenta: “Hay un chico con talento entre los ingresantes: José Antonio Mazzotti”. Esa fue la primera vez que oí hablar de mi futuro amigo. Rivera Martínez había pedido a su salón de cachimbos que escribieran una breve composición y de allí el origen de su comentario.


Hacia 1979 todavía existía La Sagrada Familia, grupo que Edgar O’Hara y quien redacta estas líneas fundamos en enero de1977. Agrupando gente de San Marcos y la Universidad Católica, los más jóvenes sanmarquinos de LSF eran Julio Heredia y Oscar Malca (alumno libre en realidad), quienes junto a Patricia Alba y José Antonio Mazzotti decidieron lanzar la revista (SIC) para dar a conocer a la nueva generación poética. José Antonio estudiaba Literatura en ambas Universidades: San Marcos y la Católica; en esta última –simultáneamente– editaba Trompa de Eustaquio, junto a Eduardo Chirinos y Raúl Mendizábal, identificándose como los tres tristes tigres.


Mendizábal obtuvo el primer premio de poesía en los Juegos Florales de la Católica con Prima Julianne & otros poemas y Mazzotti el segundo con su conjunto UR-Vanidad. Al año siguiente (1980) Eduardo Chirinos conquista el primer premio –en dicha Universidad– con los poemas que pronto conformarían su primer libro Cuadernos de Horacio Morell y José Antonio alcanza en San Marcos el premio de poesía en los Juegos Florales Túpac Amaru de 1980. Rifado –entre los galardonados en todos los géneros– un pasaje y visita a la todavía revolucionaria Cuba de 1980, Mazzotti fue beneficiado por ese azar, al final de la ceremonia de premiación realizada en el Teatro Segura de Lima. En La Habana conocería –entre otros– al gran Nicolás Guillén, quien le preguntó: “¿Cuántos años tienes?”, 20 le respondió el joven poeta. A lo que Guillén replicó: “Uf, esa edad no existe”. En 1981 José Antonio publicó bajo el sello de la Federación Universitaria de San Marcos la obra premiada Poemas no recogidos en libro.


En el verano de 1981 –los tres tristes tigres–, después de haber sido igualmente galardonados en el Premio de poesía de la Municipalidad de Lima, fueron entrevistados por Ricardo González Vigil en su leída página de El Dominical de El Comercio, quien acuñó allí el término la generación del 80 aludiendo a propósito de Mendizábal, Chirinos y Mazzotti –y a su calidad poética– que una nueva hornada de poetas jóvenes había surgido en el Perú. Esa fue la partida de nacimiento de la inmarchitable generación de los 80s.

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HACIA el verano de 1982, habiendo estrechado mi amistad con José Antonio y luego de mi experiencia en Hora Zero 2da Fase, intentábamos organizar una nueva revista y/o grupo literario, que hasta tuvo un nombre Tienda de Marimba junto a Dalmacia Ruiz Rosas, Rafael Dávila-Franco y Mariela Dreyfus. Pero este proyecto no funcionó. Y así fue como –pasados los meses– y por un encuentro casual con Mariela en el restaurant Wony del cercado –30 de agosto de 1982, Rosa de Lima– dimos en fundar el Movimiento Kloaka, invitando a Edián Novoa y Guillermo Gutiérrez, núcleo al que se integrarían Domingo De Ramos, José Alberto Velarde, Mary Soto, Julio Heredia y el pintor Carlos Enrique Polanco. Recuerdo que pocos días después de la fundación visitamos a José Antonio en su casa de Lince y nuestro amigo vio con simpatía la aparición de Kloaka, invitándonos a celebrar con sendos vinos macerados en fruta.


De este modo Mazzotti se convirtió en uno de los asiduos contertulios a las reuniones Kloaka en el Wony y en la etapa final del Movimiento (verano de 1984) decidió aparecer junto a Dalmacia Ruiz Rosas como aliado principal y él y yo realizamos –al alimón– diversas actividades de agitación, como por ejemplo la protesta por la expulsión del joven poeta Frido Martin de la Católica por haber pintado en uno de sus muros la frase BRETON VIVE, la redacción de varios manifiestos, la edición de poemas-volante de Domingo de Ramos, la organización de la última presentación pública de Kloaka en el Auditorio Miraflores, donde Fernando Bryce (banda Durazno Sangrando) destrozó su batería a puntapiés mientras Frido Martin desarrollaba una impecable y delirante Perfomance. Igualmente editamos juntos Kloaka 1, el único e inhallable vocero del Movimiento. De esta época es también Fierro Curvo (1985) segundo poemario de Mazzotti, que –en buena medida– capta el feeling kloakensi.


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POSTERIORMENTE, hacia abril de 1986 fuimos convocados –Dalmacia Ruiz Rosas, José Antonio y yo– por el Ingeniero Carlos Angulo para formar el Comité Editor de Asalto al Cielo, suplemento cultural de los domingos que pronto saldría en El Nuevo Diario. Terminada esta experiencia decidimos –con el apoyo de nuestro inolvidable amigo Francisco Alcázar– formar el sello editorial del mismo nombre. El debut del flamante sello lo constituyó la antología de la generación del 80 La Ultima Cena. Poesía Peruana Actual presentada en diciembre de 1987 en la que figuran José Alberto Velarde, Raúl Mendizábal, Eduardo Chirinos, Rafael Dávila-Franco, Domingo De Ramos, Dalmacia Ruiz Rosas, Rodrigo Quijano, Jorge Frisancho, César Ángeles, Julio Heredia, y nosotros dos. En agosto de 1988 –antes de la partida de Mazzotti a los Estados Unidos donde seguiría estudios de posgrado– habíamos lanzado Arquitectura del espanto de Domingo de Ramos, Reino de la Necesidad de Jorge Frisancho, y –con mi firma– El chico que se declaraba con la Mirada. Una vez instalado en los U.S.A. José Antonio prosiguió la ediciones Asalto al Cielo produciendo una larga lista de libros de poemas, entre los que podemos recordar Luna Cerrada (1995) de Domingo de Ramos, Plumas de Pez (1994) de Rafael Dávila-Franco, Declaración de Ausencia (1999) de Juan Carlos de la Fuente, Altamar (1999) de Marcela Robles, Preludio (1998) de Tatiana Berger, Sorpresa de una bala ante la belleza del suicida (1999) de Fernando Obregón, Dedeálade (1995) de Raúl Mendizábal, Cansancio (1995) de Paolo de Lima, Retrete para huérfanos (1996) de Doris Bayly, Animales de la casa (1996) de Luis Fernando Chueca, Lo penúltimo (1998) de Pedro Granados, Tanto enamorarse para morir (1999) de Manuel Liendo, Nocturno de San Felipe (Blues) (1999) de Bruno Mendizábal; así como sus propias obras Castillo de Popa (1991) y El Libro de las Auroras Boreales (1994). Igualmente Symbol (1991), Cor Cordium (1995) e Historia Francórum (1999) de quien redacta este testimonio. Como puede verse, una notable contribución a la poesía peruana de nuestro tiempo.


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José Antonio Mazzotti culminó un doctorado cum laude en Princeton University con una tesis sobre el Inca Garcilaso de la Vega, luego convertida en el libro Coros mestizos del Inca Garcilaso. Resonancias andinas (1996) traducida al inglés por Barbara Corbett y editada por Iberoamericana Vervuert en 2008. En 1995 coeditó El bosque de los huesos. Antología de la poesía peruana 1963-1993 –publicada en México– de restringida circulación en el Perú en cuyo prólogo firmado por José Antonio podemos encontrar una de las más avanzadas lecturas que se han hecho sobre la poesía de Rodolfo Hinostroza. En 2002 el Congreso de la República lanzó su estudio Poéticas del flujo: migración y violencia verbales en el Perú de los 80. En el campo de su especialidad ha sido editor de Agencias criollas: la ambigüedad “colonial” en las letras hispanoamericanas (2000) y “Discurso en loor de la poesía”: estudio y edición por Antonio Cornejo Polar (2000)y coeditor de Edición e interpretación de textos andinos (2000), The Other Latinos: Central and South Americans in the United States (2007) y Creole Subjects in the Colonial Americas: Empires, Texts, Identities (2009).


Discípulos y amigos íntimos –como fuimos y seremos– del maestro Antonio Cornejo Polar, Mazzotti coeditó Asedios a la heterogeneidad cultural: libro de homenaje a Antonio Cornejo Polar (1996) y actualmente es el flamante nuevo Director de la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana que el gran maestro fundara en 1975 y que hoy constituye uno de los voceros más importantes de los estudios –de la especialidad– en los Estados Unidos y en América Latina. Justamente la próxima semana José Antonio visitará Lima, donde presentará el último número de la Revista, dedicado a conmemorar el centenario de nuestro Padre el Amauta José María Arguedas.


Como poeta Mazzotti publicó en 1999 su recopilación antológica El zorro y la luna (1999) y sus poemarios más recientes son Las flores del Mall (2009) y Sakra Boccata (2007) donde trabaja su lenguaje en sintonía con el neobarroco actual, vanguardia de la poesía latinoamericana de hoy. Este último libro acaba de ser traducido al inglés por el prestigioso poeta y crítico vallejista norteamericano Clayton Eshleman. Después de su experiencia como catedrático en Harvard University, José Antonio es actualmente el Chair de Departamento de Lenguas Romances de Tufts University sita en Boston, donde reside con su esposa y sus menores hijos. Esta semana nuestro viejo amigo cumple 50 años. Inmejorable ocasión para estas memorias de aquella inmarcesible juventud ochentera y celebración de la vida, de acuerdo con estos versos suyos que rezan: “la antigua receta de la diosa impúdica, para quien la belleza / debe ser deleitada”. Festum est entonces, Salud Loquillo! [Roger Santiváñez, víspera de Saint Patrick, marzo 2011, junto al río Cooper]

(En la fotografía: La generacion del 80 en el matrimonio de Raul Mendizabal. De izq. a der. de pie: Mariela Monzon, Manuel Scorza, Tatiana Berger, Pablo Lostaunau, Rosi Roca, Raul Mendizabal, Dalmacia Ruiz-Rosas, Roger Santivanez, Eduardo Chirinos, Jose Mazzotti, Guido Mazzotti, Johanna Grumfeld, Manuel Liendo. En cuclillas: Jose Santos, Cesar Jordan, Ricardo Vasquez, Cesar Ugaz, Beatriz Mosquera, Rafael Davila-Franco, Rosario de Chirinos. Lima, verano de 1985).

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