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jueves, 12 de octubre de 2006

La ciudad más antigua de América se encontraba en el norte del Perú, en Caral


Al mismo tiempo que Egipto florecía a orillas del Nilo, 5.000 años atrás, una cultura similar en complejidad empezaba a despuntar en Perú, donde los arqueólogos han encontrado los restos de la civilización más antigua de América.

La arqueóloga peruana Ruth Shady, quien dirigió las investigaciones en el sitio arqueológico de Caral, unos 200 kilómetros al norte de Lima, aseguró que esta ciudadela "es de lejos la más antigua de América" y rompe la concepción que se tenía hasta hoy de los más antiguos centros urbanos en el mundo.

Según las pruebas científicas, Caral tiene una antigüedad promedio entre 2.627 y 2.100 años antes de Cristo aproximadamente y dijo que en el resto de América "el desarrollo urbano comienza 1.550 años después que en Perú".
La arqueóloga añadió que "en honor a la verdad" fue un equipo de arqueólogos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), decana de América, el que estudió primero la zona y determinó que se trataba de la ciudad más antigua del continente.

La también directora del Museo Arqueológico de la UNMSM mantuvo que Caral rompe "todos los esquemas" que tenían los arqueólogos respecto a que las civilizaciones complejas sólo pueden florecer en un período en el que exista la cerámica.
"A diferencia de otros sitios del período arcaico lo importante de Caral es que es monumental, por eso nadie creía que era del pre-cerámico", manifestó.

Las construcciones de Caral guardan una simetría urbanística con al menos 32 construcciones de más de 100 metros de planta, con paredes de 20 metros de altura y grandes plataformas de piedra a manera de plazas.

La jefa del proyecto y descubridora de Caral, la Dra., Ruth Shady es peruana y junto a su equipo realizan las excavaciones investigaciones y estudios sobre la ciudad más antigua de América. A fines de abril del 2001 comenzó a circular un artículo en la revista Science, dando los resultados de las pruebas de datación por medio de carbono 14, que confirmaban los postulados de la Dra., Shady, pero de manera confusa hicieron creer en todo el mundo, que el descubridor de Caral era el arqueólogo estadounidense Jonathan Haas. Ese señor y su esposa, sólo hicieron las coordinaciones para obtener los fondos para realizar el análisis de datación y no ha tenido nada que ver con el descubrimiento ni con los estudios arqueológicos de la ciudad más antigua de América, cuyo crédito lo tienen, la Dra. Ruth Shady y su equipo de la Universidad Mayor de San Marcos.

La primera civilización del Perú y América se formó entre los 3.000 y 2.500 ac, en el valle de Supe, sobre la base de un conjunto de comunidades ubicadas en asentamientos urbanos. Este modelo de organización influyó en el desarrollo de futuras civilizaciones, entre las cuales podemos mencionar a la Huaca La Florida, Garagay en el valle del Rímac, Cerro Sechín, Pampa de Llamas, Moxeque en el valle de Casma. Posteriormente el modelo se repitió en distintas zonas del territorio andino: Chavín, Moche, Lima, Nasca, Tiahuanaco, Wari, Chincha, Ichma, Chimú y finalmente la Inca, la última civilización del Perú prehispánico, 4.400 años después de Caral


Las Plazas Circulares

Otro importante lugar de encuentro ceremonial donde debieron participar grandes cantidades de personas fueron las plazas circulares, que son grandes espacios amurallados con dicha forma. En Caral existen 2: delante de la pirámide Mayor (en el sector alto) y en la Pirámide del Anfiteatro (en el sector Bajo). A la plaza circular se accede del exterior por una escalera que llega a la parte alta del muro con dicha forma que las rodea y baja al interior de la plaza por otra escalera gemela. Frente a ella, en el lado opuesto de la plaza, otra escalera similar conduce a la parte alta del muro (nuevamente) donde se inicia la "escalinata principal" (escalera) que lleva a la cima de la pirámide.

La Pirámide del Anfiteatro

Las festividades y ceremonias celebradas en esta especie de anfiteatro (plaza circular) usaron de la música para expresarse. Enterrados en un sector de la plaza circular de la Pirámide del Anfiteatro se reporta el hallazgo como ofrenda de 32 flautas decoradas con bellos diseños. Dichas flautas se tocan por un único orificio central y están decoradas con diseños de monos, serpientes y cóndores (Shady 2003). Las plazas circulares construidas en la parte frontal de las pirámides fueron una tradición arquitectónica que por largo tiempo se usó en esta región.

Música Ancestral: las Flautas y Trompetas

La música ha sido, desde los albores de la civilización andina, parte fundamental del ceremonial y la religiosidad. Prueba de ello es el hallazgo de 32 flautas depositadas como ofrendas bajo el piso de la plaza circular en la Pirámide del Anfiteatro (Shady 2004). Fueron colocadas sobre una piedra cortada acompañadas por un canto rodado a un lado y al otro por una figurina humano de barro crudo sin rostro que se deshacía al tacto, todo cubierto por más piedras cortadas (Shady 2004). Se les ha clasificado como "flautas tubulares horizontales o traversas", pues son tubos delgados con un orificio central de forma ovalada que sirve de embocadura. Sólo en dos casos dicha abertura es rectangular. En el fondo de la embocadura un triángulo hecho de arcilla cruda sirve de tabique regulador que distribuye el aire entrante hacia ambos extremos. Fueron elaboradas usando huesos de ala de pelícano, cubito para las mas delgadas y cortas y húmero para las más grandes y anchas (Shady, Leyva y otros 2003). Las flautas están decoradas con representaciones de monos, aves, serpientes y figuras humanas. Algunas no presentan ningún tipo de decoración.

En otro sector de la misma Pirámide del Anfiteatro fue hallado otro conjunto de 38 instrumentos de vientos, posiblemente cornetas hechas con hueso de camélido o venado. Estas no tienen embocadura sobre el tubo y su superficie está decorada con canales horizontales (Shady 2003).

1 comentario:

profesor Benedicto González dijo...

Estimado Paul

Recibe desde Chile un fuerte abrazo de hermano y mi reconocimiento por tu hermosa página. Llegué a ella buscando algo de Roberto Matta y me encontré con sorpresa y alegría, que el artículo publicado es uno mío publicado en Letralia.
Agradezco infinitamente la deferencia tuya de incluirme en esta exquisita página a la que, desde ya, me suscribo.
Recibe mi abrazo en nombre de la Letras y de la Poesía, pero especialmente en nombre de la Hermandad.

Benedicto González Vargas