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lunes, 23 de marzo de 2009

CORPUS TEXTUAL Y DISCURSO EN HORA ZERO Por Paul Guillén

Tulio Mora, Dalmacia Ruiz Rosas, Enrique Verástegui, Carmen Ollé, Jorge Pimentel, Óscar Orellana, Carlos Alberto Ostolaza, Róger Santiváñez y Eloy Jáuregui en Recital Mayor, canchón del Jr. Moquegua (Lima, 1980)

Para delimitar un corpus textual en torno al movimiento Hora zero resulta indispensable plantearnos algunas interrogantes como:

1) ¿Qué es lo que define que tal libro sea horazeriano o no?
2) ¿Cuáles son las características de clase, raza o género para ser incluido en el movimiento Hora zero?
3) ¿Un ex-miembro de Hora zero puede considerarse que siga escribiendo poesía integral?
4) ¿Los aliados de Hora zero pueden ser considerados horazerianos?
5) ¿Hay un desplazamiento desde el exteriorismo, hacia un neo-vanguardismo que en última instancia se vuelve un intimismo?

Todas estas perspectivas hacen urgente una clara y adecuada delimitación de los libros que serán abordados.

Para que un libro sea considerado horazeriano debe participar de la poética del poema integral* y el poeta debe ser aceptado por los miembros estables de Hora zero.
No existen características de clase, raza o género como imperativo categórico, por el contrario, existen características comunes como muchos de sus integrantes son de clase media urbana o rural, son provincianos que estudiaron en universidades no hegemónicas como La Cantuta o La Villarreal.
Algunos ex-miembros que siguieron en la línea horazeriana son los casos notorios de Juan Ramírez Ruiz (su caso es singular, porque él fue quien creó la estética del poema integral) y Feliciano Mejía, quienes a pesar de no seguir perteneciendo oficialmente a Hora zero su producción posterior es típicamente horazeriana (exteriorista y neo-vanguardista).
Manuel Morales con sus Poemas de entrecasa (1969) siempre fue considerado como un miembro cercano a Hora zero, en su caso, sólo sería un antecedente de esta forma de poetizar.
El caso más notorio de este desplazamiento sería Jorge Pimentel desde el exteriorismo de su primer libro Kenacort y valium 10 (1970) pasando por el neo-vanguardismo de Tromba de agosto (1992) hasta llegar al intimismo de En el hocico de la niebla (2007), algo similar ocurre con la poesía de Enrique Verástegui desde el exteriorismo de En los extramuros del mundo (1971) y Praxis, asalto y destrucción del infierno (1980) pasando por el neo-vanguardismo abigarrado e híbrido de Ética (1975-1995) hasta derivar en libros contemplativos como Ensayo sobre ingeniería (1999) y Teorema de Yu (2004).

Deslindar estos primeros apuntes según estos criterios y tomando en cuenta como marco temporal el nacimiento de Hora zero en 1970 hasta la actualidad nos ayudará a definir nuestro corpus textual de la siguiente manera:

1) Discurso urbano-migrante.
2) Discurso mítico-sincrético.
3) Discurso del mundo minero.
4) Discurso neo-vanguardista.

La concepción de discurso que empleamos abarca la idea de sinergia entre la producción (la enunciación) y el producto (el enunciado), incluso, siguiendo a Foucault un discurso sería “un conjunto de aserciones que permiten a un lenguaje hablar –un modo de representar el conocimiento sobre- un tópico particular en un momento histórico particular”**.

Entendemos por discurso urbano-migrante: la emergencia de sujetos marginales, descentrados y periféricos como nuevos actores sociales en el texto que toman por asalto la ciudad y se apropian de una representatividad escritural que por largo tiempo la elite letrada mantuvo como usufructo exclusivo de la oligarquía. Ejemplos de esta línea urbano-migrante son Kenacort y Valium 10 (1970) de Jorge Pimentel; Un par de vueltas por la realidad (1971) de Juan Ramírez Ruiz; En los extramuros del mundo (1971) de Enrique Verástegui; entre otros.

El aspecto mítico-sincrético se entiende desde el punto de vista de la búsqueda de un hombre y un Perú integral:

“pero integral tenía un antecedente en la discusión programática del Perú en los años 20. Se hablaba de un Perú integral, conjunción salomónica del todo que debía reconocerse proporcionalmente en sus partes contrariadas (…) Gamaliel Churata, llamó a ese equilibrio, utópico o suicida, híbrido, y más adelante, José Maria Arguedas todas las sangres”***.

Esta forma de descentralizar los imaginarios “nacionales” nos habla de un intento de integración sincrética e híbrida, en un mismo texto conviven formas míticas, cultura pop e ideas políticas, todo esto trabajado desde la representación de la voz del otro para construir una nueva historia nacional. Algunos ejemplos del discurso mítico sincrético son Warachicuy (1976) de José Carlos Rodríguez; Mitología (1977) y Cementerio general (1989) de Tulio Mora, Las armas molidas (1997) de Juan Ramírez Ruiz e Inscripciones en un campo de retamas (1997) de Ricardo Oré.

El discurso del mundo minero es la representación de la miseria y la orfandad en la sociedad post-industrial, en este tipo de discurso es notoria la separación entre poesía y capitalismo, aunque este discurso podría participar de lo mítico-sincrético y de lo neo-vanguardista, creemos necesario hacer la distinción que este discurso se instala en un momento de ruptura con la poesía panfletaria y de arenga política y asume un legado desde la música popular (rock, salsa), referencias en inglés, asimilación de la poesía norteamericana, tradición nativista o mítica para hablarnos de las ciudades mineras como contrapartes de la riqueza y la modernidad. Ejemplos de este discurso del mundo minero los encontramos en Visión del pájaro dialéctico (1971) de Ángel Garrido Espinoza y “Cerro de Pasco. Ciudad que me causa nostalgia pero no pierdo la calma” (1980) de César Gamarra.

Por último, el discurso neo-vanguardista estaría caracterizado por su no linealidad, su fragmentarismo, su ludismo, la hibridez, la mezcla de lo popular y lo culto en un mismo texto, además, si recordamos el manifiesto inaugural “Palabras urgentes (1970)”, firmado por Jorge Pimentel y Juan Ramírez Ruiz, la tradición poética peruana sufre un doble movimiento de negación y replanteo del horizonte estético, político y económico al cual estaba ligada anteriormente, en contraposición al manifiesto “Hora zero: nuevas respuestas” (1977), donde se relacionaba la estética horazeriana con la vanguardia peruana e internacional. Algunos ejemplos del discurso neo-vanguardista son Vida perpetua (1978) de Juan Ramírez Ruiz; “Jooorrr” (1980) de Feliciano Mejía; Monte de goce (1991) de Enrique Verástegui; Tromba de agosto (1992) y Primera muchacha (1997) de Jorge Pimentel; Ruda (1998) de José Cerna.

Este corpus textual, extenso y bastante problemático, se compone de alrededor de setenta miembros de Hora zero según consta en el trabajo de investigación Movimiento poético Hora zero (1988) de Raúl Jurado Párraga, de igual manera, debemos considerar las filiales de Hora zero en distintas provincias del Perú y su etapa internacional.


BIBLIOGRAFÍA BÁSICA


CERNA, José. Ruda. Lima: Ediciones Elpi, 1998.

CHUECA, Luis Fernando. “Alcances y límites del proyecto vanguardista de Hora zero”. En: Intermezzo tropical, número 4. Lima, julio 2006. p. 29-45.

GARRIDO ESPINOZA, Ángel. Visión del pájaro dialéctico. Cerro de Pasco: Ediciones Imlansa, 1971.

JURADO PÁRRAGA, Raúl. Movimiento poético Hora zero. Chosica: Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, 1988.

HIGGINS, James. Hitos de la poesía peruana. Lima: Milla Batres Editor, 1993. p. 191-212.

MEJÍA, Feliciano. Rendición de cuentas. Antología 1971-2003. (Inédito).

MORA, Tulio. Mitología. Lima: Ediciones Arte/Reda, 1977.
__________ Cementerio general. Lima: Lluvia editores, 1989

MORALES, Manuel. Poemas de entrecasa. Chosica: Ediciones de la Universidad Nacional de Educación, 1969.

ORÉ, Ricardo. Inscripciones en un campo de retamas. Lima: Ediciones Los Olivos, 1997.

PIMENTEL, Jorge. Kenacort y Valium 10. Lima: Ediciones del movimiento Hora zero, 1970.
_____________ Ave soul. Madrid: ediciones Rinoceronte, 1973. Segunda edición: Lima: Doble príncipe, 2008)
_____________ Tromba de agosto. Lima: Lluvia Editores, 1992.
_____________ Primera muchacha. Lima: Ediciones Art Lautrec, 1997.

RAMÍREZ RUIZ, Juan. Un par de vueltas por la realidad. Lima: Ediciones del movimiento Hora zero, 1971.
_________________ Vida perpetua. Lima: Editorial Ames, 1978.
_________________ Las armas molidas. Lima: Arteidea, 1997.

RODRÍGUEZ, José Carlos. Quintesencia/Quintessence. Paris: L’Harmattan, 2006.

SÁNCHEZ HERNANI, Enrique. “Exclusión y permanencia de la palabra en Hora zero: diez años después”. En: Cuadernos Ruray, número 2. Lima, abril 1981. p. 1-29.

VERÁSTEGUI, Enrique. En los extramuros del mundo. Lima: Carlos Milla Batres Editores, 1971. Segunda edición: Lima: Lluvia editores, 1994. Tercera edición: Lima: Fondo editorial Cultura Peruana, 2004.
_________________ Praxis, asalto y destrucción del Infierno. Lima: ediciones Campo de Concentración, 1980.
_________________ Monte de goce. Lima: Jaime Campodónico editor, 1991.
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NOTAS

* En palabras de Juan Ramírez Ruiz el poema integral sería “una totalización, donde se amalgame el todo individual con el todo universal. Es decir, materia de un poema integral es la realidad acontecida y aconteciente; y que adviene en sucesos como expresión de los enfrentamientos de las clases en pugna” (Un par de vueltas por la realidad, 1971, 110).

** Citado por Stuart Hall en Representation: Cultural Representations and Signifying Practices. London, Sage Publications, 1997.

*** Tulio Mora. “Hora zero, la última vanguardia latinoamericana de poesía”. En: Ateneo, número 14. Estado Miranda (Venezuela), 2000.

5 comentarios:

Sonia Luz Carrillo dijo...

Paul querido, ánimo de colaborar con la comprensión de la etapa del surgimiento de este importante movimiento, me permito invitar a tus lectores a visitar

http://hablasonialuz.wordpress.com/2006/12/27/la-ciudad-poetizada-poesia-urbana-de-los-anos-70%e2%80%99/

Saludos

dr. No dijo...

Cada vez que escucho sobre Hora zero me suena a "la calle es una selva de cemento" la canción esa. Realmente esto de mitificar la calle, el barrio, la realidad de la pobreza, esa cultura subdesarrollada, me enferma.
Nadie quiere ser pobre, es feo, y quienes glorifican la cultura de la calle ignoran que todos los del callejón se mudarían a la Planicie y se olvidarían del ceviche y la salsa y Hora Zero apenas tuvieran oportunidad.

Es mi opinión. Saludos.

Anónimo dijo...

DR no, usted es quien apenas ha tenido oportunidad. Ud jamás entenderá de estas cosas porque cree que la fruta solamente termina en la cáscara...

Pedrito Navaja

Anónimo dijo...

Y la revista Villa Literaria?
Aparece un especial del grupo en esa revistita, no?

generic valium dijo...

Well I like how you worded the title firsssst of all. your posting was quite interesting, but is that really how it is??
Well Im sure that its really good so I hope nothing changes its really kool :)

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