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miércoles, 3 de mayo de 2006

TODO SE DIFERENCIA


Hay que diferenciar (porque todo se diferencia en aspectos al mismo tiempo que se acerca en otros aspectos: el niño es indudablemente diferente al adulto, pues no tiene capacidades sociales maduradas o cultivadas, o sea conocimientos cívicos, valores éticos o de juicio y, así, no responde, no posee la misma responsabilidad claramente que los adultos; y en los demás animales es demostrable: las crías necesitan también un proceso de responsabilidad experimental para volar o nadar o desplazarse en tierra, para defenderse de sus depredadores... por lo que los padres biológicos –la mayoría de las veces- no las descuidan ni con una exagerada sobreprotección o autoestima ni dejándolas ajenas a unas pautas "conductivas" o de supervivencia de especie) lo que es un valor emocional -de experiencia, circunstancial- de un valor ético o ideal -puesto que se aprende al modo de unos conceptos e ideas en la sociedad- que es inculcado, que es educativo o condicional.

En eso, el valor emocional del amor -por ejemplo- siempre es libre y no puede ni debe controlarse -porque no es posible y además, si se intenta, en la medida en que se consigue algo, se anula a cualquier individuo-, sino el valor regulativo o ético -porque corresponde aquí lo ético, o los valores éticos o de conducta, a una misión de la sociedad- o cívico del amor que sí supondrá alimentar o salvaguardar directrices más o menos beneficiosas para la convivencia.

Precisamente, claro, el valor ético se instala en la "psykhé" -como ya condicionamiento- y es demandado por casi todas las experiencias de una vida; al contrario, el valor emocional -que defiende la diferenciación o identificación o personalidad característica de cada uno- se experimenta en cada circunstancia, con la consideración de que ya los gustos o "emocionalidades" son incontrolables y, asimismo, siempre –en su totalidad- las circunstancias.Por ello, si las emociones son incontrolables en lo factible, el intento por conseguir controlarlas, conllevaría una extrema manipulación y aniquilación -por automatismo- en la base misma de todo ser vivo autodeterminándose.

Más claro, que algunos no se enteran, si el control emocional fuere posible, en tal posibilidad factible de control emocional, posible sería ser controlado para unos u otros intereses en automáticas respuestas o (seudo)emociones sin rebeldía, sin crítica o autoconocimiento -en suma, sin conciencia, en tanto que la conciencia pasa por un autoconocimiento-, sin progreso, sin evolución.La locura, se diría, en manos de cuatro encumbrados mediáticamente.

Y es que, en definitiva, estas cosas hay que explicarlas; si yo no las explico pasarán otros cincuenta años entre más confusiones. Y ahora, en respuesta ética, como siempre, se lo agradecéis a Ronaldo que empolla la pelota muy bien.

Oswaldo ROSES

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