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lunes, 18 de febrero de 2013

SEIS POEMAS INÉDITOS DE LAURA ROSALES




De “Cantata Natural” - inéditos

Corro detrás de pájaros mendigos 
y canto como el animal que soy.  Sombra de árbol uterino,
cascarón de arcilla, batuta de golondrina en partitura de la locura.
Corazón de pájaro en medio de los senos, vuelo interrumpido
por impostores músicos.
Árbol de cristal, escalera hacia la amapola reina del cielo.
Subo por ella y encuentro mi lengua devorada
por el mágico pez de mi infancia.
Hueco el lenguaje, la música desborda.
Cojo el hilo de la noche para correr.



Aletea una luciérnaga de azufre cerca del corazón. 
Flotando en el silencio me deshoja hasta sacar astillas de mi carne.
La gemidora de la aurora se desborda en reminiscencias,
segrega el río de mi infancia y lo convierte en un valle sagrado.
Sobre sus alas
                           las voces de los muertos
                                              son arrullos de la mañana.


En la cueva del cuervo  nace un sol empapado.
Su brillo rompe las cuerdas del violín nocturno
que grita para adentro.
Alas quebradas por la ausencia, ubres llenas de sangre.
Música en el ave negra engendra un huevo de oro. Tesoro dorado como
un enorme ojo en busca de perfume.
El sol discurre la morada del sueño y seduce al vuelo frenético del ave
en reposo.
Acertijo roto en la cueva celeste,
fluyente la luz.


Devuelve tus pasos a los reinos bajo el agua
y busca tu rostro en el umbral del mundo.
Emprende tu vuelo junto pájaros y peces
árboles y hombres, y eleva tu canto
junto a muelle de sílice.
Construye una muralla al interior de tu carne
y traspásala con tu propia música.
Abraza al perro leproso y será unicornio
e inunda pueblos con un llanto de alegría
porque el verano es otoño entre tus dedos.
Hunde las manos,
haya una antorcha.


Incendio de la tierra en una gota de rocío
el sol envuelve las jornadas.
Astral es el camino del bosque en la neblina
brillo oculto entre las sombras moviéndose en círculos.
“El mar no basta para caída” , piensa la gaviota en zozobra.
Toca un alacrán en el corazón de una piedra
música quimérica del sol.
Unísona trompeta de cada día.
Poesía:
               lo que hace cantar al mundo.


El tiempo pasa sin prisa
levantando polvo y peces de mi casa.
Alguien llama de la otra orilla
dejando un mensaje de escarcha
entre las olas.
Mi casa envuelta en seda azul
universo en miniatura
para el invierno encarnado.
Mar sin señales ni historia,
profunda herida del dios inexistente.

Mi casa: un caracol dormido.

Mar: poema de agua en el agua.


Laura Rosales (Lima, Perú, 1989). En el 2009 obtuvo el Primer Premio del IX Concurso Nacional de Cuento Juvenil “César Vallejo” auspiciado por el Instituto Nacional de Cultura (INC) y la Municipalidad Provincial de Trujillo. Poemas suyos han aparecido en medios peruanos y extranjeros. Forma parte de la antología  Suicidas Sub21 (Mondo Krohnela Literatura  Argentina, 2010), Río Luna (Toro de Trapo Editores –  2010), 12 Gramos (Ediciones Orem, 2012). Ha publicado el libro de poesía Von (Lustra Editores, Lima, 2011). Dirige la colección de cuadernos de poesía Pelícano Cartonero y  forma parte del comité editorial de la revista  Ónice.  Cantata Natural, es su segundo poemario de próxima publicación.

1 comentario:

DIOS dijo...

Laura Pizarnik Rosales

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