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domingo, 31 de agosto de 2008

PRESENTACIÓN DE PAR DE SÁTRAPAS DE MAYNOR FREYRE

Editorial San Marcos edita polémica novela. Par de Sátrapas de Maynor Freyre trata sobre la corrupción y la vejación de los DD.HH.

Se presentará el lunes 1º de septiembre a las 8:30pm. en el Centro Cultural de España.

Con el sugerente título de Par de Sátrapas, el narrador Maynor Freyre nos entrega una novela que enfoca con ironía y de manera casi desnuda el problema del poder y la corrupción, junto con el de la vejación de los derechos humanos de parte de quienes manejan equivocadamente ese poder.

Esta novela será presentada por Oswaldo Reynoso, Juan Cristóbal y David Abanto el próximo lunes 1º de septiembre a las 8:30 p.m. en el Centro Cultural de España, con la presencia de Aníbal Paredes, Gerente de Editorial San Marcos.

Publicada por la citada editorial San Marcos, la novela se extiende en apenas 100 páginas que al decir del Prof. de la Universidad de Génova, Luís Dapelo – autor del Colofón del libro – “resulta extremadamente saludable leer ficciones en las cuales se defiende la Memoria y la Historia con las armas de una crítica dura, mordaz, sin concesiones.”

Par de Sátrapas es un crispado fresco en movimiento que nos abre los múltiples territorios de la Memoria, planteando numerosas preguntas, dando juicios severos y llevándonos a reflexionar sobre la podredumbre y degeneración política, la ignorancia y la ética prófuga”, sentencia el Prof. Dapelo desde la Universidad italiana de Génova, donde se doctorara Cecilia Comastri con una tesis sobre Puro cuento de Maynor Freyre, traduciendo 16 de sus relatos al italiano.

Ahora otra alumna prepara una tesis de licenciatura sobre Par de Sátrapas. Todo esto nos invita a la lectura de este nuevo libro del escritor limeño Maynor Freyre siempre contestatario e irónico en su creación literaria.

viernes, 29 de agosto de 2008

NOSOTROS QUE NOS QUEREMOS TANTO. POESÍA CONTEMPORÁNEA DE MÉXICO (EDICIONES EL BILLAR DE LUCRECIA, 2008)

Nosotros que nos queremos tanto. Poesía contemporánea de México
prólogo de Marcelo Pellegrini (Santiago de Chile, 1971)
288 pp

Una antología no antología hecha desde el más puro sentido del cinismo y del humor. Un libro que pone en tela de juicio el papel de las antologías y que celebra la amistad como método crítico para una selección de poesía. Catorce poetas de distintos lares de México que dan cuenta de la gran diversidad de la poesía contemporánea que se escribe en el citado país.

Autores
Lumbreras / Faesler / Plascencia Ñol / Reynosa / Castillo / Herbert / Cabrera / Caballero / Fabre / Nepote / Ríos / Cerón / Ortuño / Sánchez

A la venta en: EDUCAL (distintos puntos de venta en México), librerías Rosario Castellanos y Octavio Paz (FCE), Conejo Blanco, Hypatia (Casa Refugio) y La Palabreta (Ciudad de México).

A partir de septiembre: librería Grañén Porrúa (Oaxaca) y librería Profética (Puebla).

A partir de octubre: El Virrey (Lima), Metales Pesados (Santiago de Chile) y Biblos (Bogotá).

Por confirmar fechas en las librerías Machado e Iberoamericana (España) y en librerías de Buenos Aires.

Para mayor información/prensa/venta ejemplares: ed.elbillardelucrecia@gmail.com

ENTREVISTA A DIEGO MOLINA REY DE CASTRO A RAÍZ DE SU POEMARIO HOMESICK (CENTRO CULTURAL DE ESPAÑA-LUSTRA EDITORES, COLECCIÓN PIEDRA/SANGRE, 2008)

1. ¿Pasados ya varios años de esta década, como ves tú el avance de esta generación?

Creo que se puede hablar de un avance clarísimo de la mayoría de los representantes de la generación. En este asunto de la poesía, donde muchos se quedan en el camino, todos los que yo conozco de la generación han seguido adelante con una clara evolución respecto a la sofisticación de las influencias, de las temáticas y de las formas de expresión.

2. ¿Crees que se puede hablar de una generación?

Creo que no se puede buscar que absolutamente todos los poetas de la generación piensen igual o tengan exactamente las mismas influencias; es decir, no se necesita un manifiesto escrito y público para poder hablar de una generación.

En este caso, la generación del 2000, en base a una serie de conversaciones con varios de ellos, tenemos ideas, experiencias e influencias generales comunes. Ezra Pound, T.S. Eliot, Eielson son, a mi parecer, influencias más o menos para todos. Quizás también Rilke, Celan, Watanabe, Homero y una general adoración por Kafka. En oposición, creo que hay un sentido común de no intentar ser Vallejo ni Neruda, ni imitar a pasadas generaciones de la buena tradición poética peruana. Todos tenemos un enorme respeto por el proceso creativo poético y conciencia de la enorme importancia de la poesía a pesar de lo difícil de su “publicidad”; así como la identificación de todo lo que cada uno escribe como una obra totalizadora personal y no como una serie de libritos independientes.

Finalmente, otro factor en común importante es que, aunque no conozco personalmente a todos, nos llevamos bastante bien, no hay resentimientos ni antagonismos ni nada por el estilo, nos tenemos mucho respeto ante la sensación de “estar todos en el mismo barco”.

Por todo esto, la generación del 2000 existe y todo lo que vemos ahora es solo el comienzo.

3. ¿Crees que se está consolidando algo luego de un inicio tan disgregado? Recuerdas las épocas de los grupos en las universidades en los primeros años del 2000?: Sociedad elefante, Colmena, El club de la serpiente…

La verdad es que se nos ocurrieron nombres muy graciosos para poder integrarnos en grupos. Lo digo como uno de los miembros del “Tetramerón” o del “grupo de la U de Lima”. Creo que los grupos sirven para unificar esfuerzos en un medio tan difícil, sobretodo cuando uno recién comienza. También un cierto sentido de vanguardia quizás. Luego cada uno tiene que brillar con su propia luz y, precisamente, eso lo que está sucediendo ahora. Aunque uno mantiene la amistad y la admiración con los demás del “equipo” original. Por ejemplo, antes de publicar, mis poemas tienen que tener el visto bueno de los “Tetramerones”, para mí eso es muy importante porque tenemos diferentes estilos pero la misma base de donde partimos.

La colección Piedra/Sangre de Lustra Editores va a mostrar esa clara consolidación, no solo de cada uno de los representantes de la generación, sino de algunos factores comunes de los que comentaba en la pregunta anterior.

4. A la luz de la pronta publicación de la colección Piedra/sangre ¿Cuál crees que será el aporte de esta muestra?

Creo que este esfuerzo no tiene similar en el Perú ni en ningún otro país. Por sí mismo, es ya un aporte de originalidad y de ingenio. Otro aporte será mostrar en el Perú una generación joven de poetas, pero consolidada y con buena dirección. Creo que la colección va a llegar a otros países también, como España y Chile, lo cual sería un intento de internacionalización de las obras de esta generación.

En lo personal, me ha ayudado a conocer más a otros miembros de la generación y a leerlos con mayor intensidad. Aunque actualmente vivo fuera del Perú, hace algunas semanas pude reunirme con varios de ellos y ver que esta colección nos está uniendo y nos está impulsando a continuar en este difícil oficio del arte por el arte, o la poesía por la poesía, sin importar su poco o cero valor “utilitario”.


5. Cuéntanos un poco de Homesick, tu segundo libro que saldrá en la colección Piedra/sangre.

Homesick es el resultado de mi vida en Washington D.C.. Lo empecé a escribir el día de Carnaval del 2005 y lo concluí hace un mes. Yo fui, por muchos años, organizador del Carnaval en una playa en Arequipa y el hecho de estar tan lejos y sentir el contraste, en plena nieve (o nevada), desencadenó una serie de sensaciones que, azuzadas por el alcohol y la música, produjo esta especie de “catarsis” que se tradujo en el poemario. Homesick es, por un lado, el diario de un inmigrante, por otro, un homenaje a los escritores y músicos norteamericanos que tanto admiro. Ahí están Bob Dylan, Leonard Cohen, Johnny Cash, Allen Ginsberg, Harper Lee, Whitman, Arcade Fire, por mencionar algunos. Mi intención es que fuese una especie de road movie, un poco a lo Kerouac, de rápida cadencia, con unidad, pero con mucha reflexión y “voces” diversas.

6. ¿Crees que Homesick es como una segunda parte de tu libro anterior?

Es cierto que tienen conexiones, pero el poemario anterior, Expresotranceuropeo, tenía la sensación de viaje, de interiorización de lo que veía alrededor, el aspecto de estar todo el tiempo en el tren es parte importante del mismo. Pero ese poemario tenía intenciones de profundizar en la historia europea al mismo tiempo que construía un universo personal. Es el “ida y regreso” de un viajero. Homesick, por su lado, es el estar viviendo en Estados Unidos, es un libro mucho más personal. Hay experiencias en Homesick que me sucedieron tal como se describen en el poemario (en un intento de mostrar “instantes decisivos”). En temas de forma, el Expresotranceuropeo está más ligado a la vanguardia latinoamericana, a los modernistas austriacos, checos y alemanes y a Eielson. Homesick tiene influencias mucho más diversas además de más “voces” internas, y, creo yo, es un libro más maduro, en el buen sentido de la palabra.

7. ¿Qué publicación anterior al Expresotranceuropeo crees que vale mencionar?

Antes de ese poemario, que salió publicado en el Tetramerón, publiqué en una serie de revistas. Pero si hay algo que vale la pena mencionar, al menos para mí, es un poemario de haikus que salió en la revista Evohé que se llamaba Ideogramas de la esencia. Aquí tengo que reconocer que el nombre ya no me gusta del todo. Es el producto de una época en la que estaba muy metido en el budismo Zen y en la poesía japonesa, china y coreana. Pero mis haikus no intentan imitar esa tradición, al menos en la temática. Es un intento contrario: mostrar otra realidad, menos “iluminada”, más contemporánea, y hasta con danzantes de tijeras, piscinas y otros elementos, aunque siempre con el sentido de contemplación Zen y la ruptura de una obligatoria racionalidad.

PRESENTACIÓN DE AIRADO VERBO DE JUAN JOSÉ SOTO EN EL CAFAE JOSÉ MARIA ARGUEDAS JUEVES 4 DE SETIEMBRE 7:30 P.M.

“Sol Negro Editores” tiene el agrado de invitarle a la presentación del poemario Airado verbo de Juan José Soto:

La presentación estará a cargo de los poetas José Pancorvo, Johnny Barbieri, Rodolfo Ybarra y Víctor Coral.

Modera: Paul Guillén, editor de “Sol negro editores”.

Música: Enrique Ortiz

Día: jueves 4 de setiembre de 2008

Hora: 7: 30 p.m.

Lugar: Centro Cultural CAFAE – SE “José María Arguedas” (Auditorio 3 piso)
Av. Arequipa 2985 –San Isidro
INGRESO LIBRE

Se invita a los amigos de Juan José Soto a compartir este evento-despedida, antesala de su viaje a Madrid (España) el 8 de septiembre.

Sobre el autor:

Juan José Soto (Lima, 1965) Poeta barranquino, autor de los poemarios Cárcel de mi ojo (1994), Morada Diosa (1997), Palabra sobre los abismos (2005) y Airado verbo (2008). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de San Martín de Porres y ha seguido una Maestría en Periodismo. Dirigió la agenda cultural Itinerario de la palabra (2005-2007). Actualmente administra la bitácora virtual de difusión literaria Surfeando en la Red: http://superavefenix.blogspot.com


Sobre el libro:

“Juan José Soto nos entrega su airado verbo. Airado: erguido como un impetuoso latido del amanecer. Dispuesto, entonces, a alcanzar aquella palabra que se rebele y revele así la plenitud posible. Que recupere lo digno frente a la indignidad de la febril orilla de osamentas como único paisaje”.

Luis Fernando Chueca

“Pepe Soto siempre se ha caracterizado por una poesía cuasi exclamativa con versos medidos y precisos, nunca pierde la musicalidad y no desentona, ni aún cuando el discurso así lo exija; ya en sus libros anteriores ha mostrado tener oficio, manejo versicular e impronta imaginativa”

Rodolfo Ybarra

“Estos poemas son una lucha por la poesía que respiramos todos los días: imágenes oníricas, actitud órfica frente al lenguaje y el dolor como una iteración constante”.

Paul Guillén

Juan Soto ha dado un paso más en su onda pendular entre la materialidad (las pasiones, los instintos, los cauces históricos veladamente tratados, etc.) y lo metafísico (sus indagaciones, digamos, en lo suprasensorial), y su poesía se ha concentrado en los más finos sonidos de su lira.

Miguel Ildefonso

“toda su poesía está animada por una honda pasión que lo lleva a depurar los detritus de un eclipse como el que lo conmueve, porque su voz está impregnada de la urgente necesidad del amor.”

Oscar Portela (Argentina)

“El tratamiento textual es de notable factura propio de quien domina el idioma y los recursos del arte de poetizar con dominio del discurso soterrado del automatismo controlado”.

Feliciano Mejía

“Creo que Soto comprende y ejerce ya desde esa comprensión su “oficio sombrío”, el axioma quizá fundamental de la poesía occidental: que la poesía no tiene temas, sino que demuestra las capacidades propias del género aquel autor capaz de reunir, en algunos versos, por alusión o elusión, la suma de todos los temas. Ese aleph que brilla en las palabras y que Soto encontró”

Luis Benítez (Argentina)

“La fragilidad del ser, la herrumbrosa vulnerabilidad de los dioses en lejano exilio, el abismo sempiterno tentándote desde las simas del tempestuoso espíritu nómada y reticente a verdades dogmáticas e inconmovibles se enseñorea de no pocas páginas de este memorable poemario”.

Rafael Rattia (Venezuela)


www.solnegroeditores.blogspot.com

domingo, 24 de agosto de 2008

Coloquio Internacional de Poesía, Efraín Miranda, más allá de los márgenes y silenciamientos

Del 20 al 24 de octubre 2008.
Puno - Arequipa - Lima

Convocatoria


La poesía de Efraín Miranda corresponde a un tejido central de la producción estética de los andes, en especial, del Perú. La ausencia de estudios ha llevado a consignar dicha producción poética como un icono raro y hasta extraño, sin que se ponga atención a su condición de enunciado otro, a su condición indígena o india, como prefiere llamar a su poesía el autor de Choza (1978). Esta poética está ubicada en los márgenes para distanciarla de lo hegemónico. Es objeto de procesos de silenciamiento e invisibilidad, pues actitudes interesadas buscan negar su existencia a costa de olvidos y cegueras voluntarias. Frente a este entramado excluyente, corresponde esbozar el balance y valoración de la poesía de Efraín Miranda como acto sublevante, paródico y antisistémico. Esta poética actúa desde la instancia de la cultura india (cosmovisión indígena) y activa una crítica a la cultura de occidente, como una potencia discursiva descolonizadora.

La poesía de Miranda sintetiza la trayectoria de las poéticas andinas, exactamente, por ser una praxis poética que se ubica en un espacio signado por el conflictivo. Poesía que va de Muerte Cercana (1954), pasando por Choza y Vida (1980) hasta llegar a Padre Sol (1998) y dan cuenta de una intensidad poética y evidencia procesos de descolonización. Una poesía que convierte a la palabra en un pretexto para entrañar al lector, precisamente por la forma y la intensidad lírica, las mismas que asociamos a la mejor tradición poética del mundo, por ello es poesía andina y universal.

Objetivos:

1. Propiciar el estudio y balance de aquellas poéticas que han sido y siguen silenciadas.

2. Establecer líneas de diálogo entre las diversas prácticas poéticas latinoamericanas y aquella que corresponden a la tradición de occidente.

3. Propiciar el encuentro entre académicos, críticos y creadores en torno a la obra poética de Efraín Miranda.

4. Discutir la obra poética de Efraín Miranda como signo en la cartografía de la poesía peruana y andina.

5. Evidenciar las estrategias poéticas de tradición poética indígena y su diálogo con la tradición poética moderna.


Temario:

1. Poéticas modernas latinoamericanas.
2. Poética, cosmovisión y la palabra en obra de Efraín Miranda.
2. Efraín Miranda: poética india, poesía moderna.
3. Estrategias de las poéticas andinas.
4. La poesía indígena y oralidad andina
5. Sociedad, literatura e (neo)indigenismo
6. Silenciamientos y exclusiones en la crítica y poesía del siglo XX.

Comisión Académica:

§ Dr. Porfirio Mamani Macedo (Universidad Sorbonne Nouvelle-París III)
§ Dra. Yanna Hadatty (Universidad Nacional Autónoma de México)
§ Dra. Aymará de Llano (Universidad Nacional de Mar de Plata)
§ Mg. Dorian Espezúa (UNMSM- Universidad Nacional Federico Villarreal)
§ Dr. Gonzalo Espino Relucé (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)

Metodología:

El Coloquio asume la dinámica de conferencias magistrales y mesas redondas. Al mismo tiempo, está concebida como un evento descentralizado, por eso se realizará en la ciudades de Puno, Arequipa y Lima. Contempla así mismo el encuentro entre creadores y crítico, por lo que propicia la realización del Homenaje al poeta Efraín Miranda. Las sesiones se realizaran por separado:

Puno: Lunes, 20 de octubre
Arequipa: Martes, 21 de octubre
Lima: Miércoles 22, jueves 23 y 24 viernes de octubre.

Ponencias:

1. Estas serán evaluadas del 8 de mayo al 30 de setiembre.
2. La sumilla o resumen de ponencia, no deben exceder las 10 líneas.
3. Debe indicarse la filiación institucional, evite las siglas.
4. Como texto, la ponencia no debe sobrepasar las 2500 palabras.
5. La lectura de ponencias tendrá un tiempo equivalente a 20' minutos por intervención.

La certificación tendrá los siguientes costos:
Participantes-ponentes: S/. 50
Participantes en general: S/. 30
Estudiantes de pregrado: S/. 20

Organizan:

§ Departamento y Escuela de Literatura. I.I.H., Facultad de Letras Ciencias Humanas
§ Vicerrectorado de Investigaciones, Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
§ Arteidea editores
§ Pez de oro, revista de literatura y cultura
§ Andesbooks.

Comisión Organizadora: Presidente: Gonzalo Espino Relucé. Secretario Ejecutivo: Mauro Mamani Macedo. Miembros: Guissela Gonzales, Wíllar Díaz (UNSA), Dante Gonzalez, Jacobo Alva, Jair Pérez B., Arteidea, Pez de oro y Andesbook.

Certificación:
Facultad de Letras y Ciencias Humanas.

Informes y comunicaciones:
Instituto de Investigaciones Humanísticas. EAP Literatura.

Facultad de Letras y Ciencias Humanas
Ciudad Universitaria

Telf. 452-4641 Anexo 43

Correo: coloquioefrainmiranda@gmail.com
guaca@unmsm.edu.pe

HOMENAJE A CARMEN BRUNA


Presentación y lectura de poemas por Carmen y amigos:

“Yo traigo la palabra que quedó retenida
en el filtro de los ríos,
la hemorragia enredada entre los jazmines
tributarios de las ondas,
yo acarreo la embarcación embozada en la niebla,
el pájaro de los nuevos nacimientos”

(www.carmenbruna.blogspot.com)

Lecturas a cargo de: Carmen Bruna, Silvia Guiard y Pablo Baldomá.
Música: Luis Conde.

MIÉRCOLES 27 DE AGOSTO, 19.30 HS.
CAFÉ MONTSERRAT
SAN JOSÉ 524 - BS AS – TEL 43812588

EL "TERROR" DE IVÁN THAYS POR RODOLFO YBARRA

Aunque tarde cumplo con postear una carta del poeta y blogger Rodolfo Ybarra, aquí va el texto completo:

Debido al último comentario (bastante lamentable por lo demás y en donde se me acusa de tener "nostalgias terroristas") proferido por el escritor Iván Thays, debo decir lo siguiente:

El hecho de que en mi blog no se "moderen" los comentarios y deje en libertad (como debería de ser) para que el lector vierta su opinión sin mayores inconvenientes o premisas, no me convierte en cómplice de opiniones contrarias, mucho menos en el "asesor" o el "provocador" de los insultos, creo que esa observación (en lenguaje emocional) es más un prejuicio que una verdad creíble. Si usted no quiere "enlazar" el link respectivo "porque "Moleskine" no avala blogs sin moderación" es su problema. Si usted cree que la "seriedad" de un blog depende de los comentarios que dejan los lectores es su problema. Si usted cree que el repudio de los lectores se traduce sólo en los comentarios (furibundos, racionalistas, adjetivistas, etc.), es, también, su problema. Considero que la cultura está por encima de las opiniones, mucho más si estas son subjetivas o alejadas de lo concreto, por eso usted encontrará en esta página el link respectivo a su famoso weblog (¿cuándo se acabará eso de las regencias con vestigios coloniales? ¿No hay acaso en algunos el gen de la esclavitud, el gen del libertador, y, en otros, el gen del despotismo?). No reclamo reciprocidad, quizás por eso no entiendo eso de "atrabiliario" que usted hábilmente pretende endosarme; qué "maldad" puede haber en alguien que busca la verdad de los conceptos o en alguien que discrepa abiertamente, salvo que usted considere el hecho de discrepar como una "maldad" en sí misma; entonces no me equivoco cuando considero que sus críticas con respecto a "Un Mundo Dividido" son de un "individualismo dogmático". Usted no entiende razones sino ideas prefijadas que le van a dar conclusiones prefijadas. Razones que no provienen de la lectura rigurosa del libro (ni de la necesaria "arborescencia") en cuestión, sino de prejuicios y de ideas fuerza donde confunde la "libertad del individuo" con la libertad para denostar sobre una obra literaria a su libre albedrío y con la venia de un círculo literario cada vez más desacreditado (no, no se preocupe, no voy a hablar de eso). Lástima que usted sólo vea la punta del iceberg, se sorprendería si leyera con detenimiento y sin subjetivismos lo que en mi anterior artículo he tratado de decirle (y que muchos han entendido, lamentablemente usted no). Por eso usted no entiende que "mi defensa" (esto ya parece un juicio) del libro de Gutiérrez pasa menos por —como dice usted— "la falacia" de que fue marginado por el establishment y que sus parientes murieron en la cárcel" (qué visión tan recortada y epidérmica, me sorprende su reduccionismo académico) que por el mismo análisis del libro, análisis que por cierto usted haciendo alarde de ese minimalismo post-industrial quiere reducir a una comparación por demás peyorativa y ridícula como son los accesorios o baratijas de guerras pasadas, "artefacto anacrónico" lo llama usted intentando ironizar con poca suerte.

Así, usted apunta: "Si el blogger hubiera leído la reseña objetivamente, sabría que lo que sostengo es que lo que hace anacrónico al libro no es el contexto que lo produjo sino el dogma que defiende". En este silogismo condicionante encuentro que —por si acaso, usted no se ha dado cuenta— los contextos son los que producen los dogmas y no al revés (aunque en cierta forma podríamos hablar de que precipitan ciertas situaciones) y hasta el "mejor" de los libros escritos con el "mejor" de los dogmas no escapa a su tiempo, aquí es donde sirve para enjuiciar o para ser condenado, por pecado expreso u omisión que es como usted quiere —o quisiera— que se resuelva esta segunda edición de "Un Mundo Dividido". Lástima que usted piense que alguien le quiere imponer algún tipo de dogma (¿no hay ahí un prejuicio bastante patológico?) o que —peor aún— alguien quiere coactar su libertad individual o frustrar su obra creativa. Eso no sólo es exagerado sino que demuestra una paranoia, un delirio por la "pérdida de la libertad" en cuyo caso usted no necesita una observación a un artículo errático, sino un médico frenópata.

No, no se preocupe usted: NO SOY TERRORISTA. No quiero volar su casa, mucho menos dinamitar su obra literaria. Eso sería una cobardía. Tampoco guardo relación alguna con ningún miembro del grupo "Narración" (a quienes debo mi admiración por la lectura de sus obras y no por el conocimiento de sus personas) o con algún "blogger exiliado que pulula por ahí". En todo caso es el tiempo y los lectores quienes acusarán recibo de sus palabras y quienes harán lo que se tiene que hacer con una literatura acomodaticia o de salón cuya mirada estrábica insiste en negar una realidad evidente.

Finalmente, apunta usted: "Si buscar comparaciones es un nivel bajo de argumentación (en relación a lo vertido por Javier Ágreda, esta precisión es mía), defender a un autor por datos biográficos y solidaridad política es el grado cero de cualquier discusión". Ergo, motejar e incriminar a alguien, sin ninguna prueba, de anidar "nostalgias terroristas" es el non plus ultra de que la discusión ha descendido a zonas batipelágicas, quizás en el terreno de lo abisal tenebroso. No sabía que a usted le interesaban los bajos fondos y las altas presiones (cuando quiera le recomiendo la mejor escuela de buceo del país), en algún momento creí percibir que a usted le interesaban más las luces, los flashes y las lentejuelas literarias.

Usted ha degradado el debate más allá de lo audible. Desde aquí puedo escuchar sus ecos.
Amable, pero firmemente,

Rodolfo Ybarra
DNI 09441432

PRESENTACIÓN DE ADARMES Y TOMINES (LLUVIA EDITORES) DE GAVIOTA MIRÖ


Mahmoud Darwish por Harold Alvarado Tenorio

محمود درويش
Por Harold Alvarado Tenorio


Mahmoud Darwish (Al-Birwa, 1941-2008), cuyos fervientes poemas sobre el exilio de los palestinos y dolorosa condición de la vida de los humanos sobre la tierra le convirtieron en uno de los memorables escritores del siglo XX, ha muerto, el sábado 9 de Agosto en un hospital de Houston luego de varias complicaciones en una cirugía de corazón abierto. Tenía sólo 67 años, la mayoría de los cuales había dedicado a luchar por la liberación de su pueblo de las cadenas de la opresión israelí, participando activamente en la difusión y defensa de su cultura y literaturas, redactando la Declaración de Independencia [1988] o escribiendo algunos de los discursos del padre de la nación, Yasir Arafat, al lado de cuya tumba será enterrado, con honores de estado, en Ramala, la futura capital del estado Palestino.

Hijo segundo de Salim Darwish, un terrateniente musulmán y Houreyyah, una analfabeta, cuyo padre enseñó a leer al poeta, nació en un pueblo de la antigua Palestina cerca a Haifa, destruido por Israel en 1948, --mientras los palestinos conmemoraban la Nabka, “el desastre”--, desde donde la familia huyó a Líbano, regresando eventualmente a sus tierras para terminar el bachillerato en Kafr Yasif, donde ingresó al Partido Comunista Israelí y publicó su primer libro de poemas Asafir Bila ajniha, cuando tenía diecinueve años. Luego de haber estudiado en la Universidad de Moscú, fue despojado de la ciudadanía israleí y al unirse a la OLP en 1973 se le prohibió el ingreso a Israel, donde sólo pudo regresar en 1995 para asistir al funeral del poeta Emile Habibi y establecerse en Ramala, un año después donde fundó, con dinero del gobierno japonés, el Centro Cultural Khalil Sakanini, que fue destruido por las tropas israelitas el 2002, durante el cerco contra el Rais, antes de su muerte.

Autor de libros de poemas traducidos al español como Menos rosas, El lecho de una extraña o Memorias del olvido, director de la revista de poesía Al Karmel, con su textos cautivó legiones de jóvenes y adultos que se interesan por el destino de su pueblo, trascendiendo localismos y hechos puntuales porque como él mismo sostuvo, muchos de los asuntos de sus poemas como el exilio, la alienación o la melancolía ocurren también en otros confines del universo y no son de uso o exclusiva ocurrencia en pueblos pobres y oprimidos. "El exilio –dijo- es más que un concepto geográfico. Puedes ser un exiliado en tu patria, en tu casa, en una habitación. No es sólo una cuestión palestina".

En un siglo que ha conocido el auge de la poesía de entre guerras y su decadencia en la aldea global, demostró que la poesía conserva el poder de conmover comunidades enteras, como sucede en Palestina, una nación y un pueblo que espera hace más de medio siglo la restitución de sus territorios y derechos. Uno de sus más celebrados poemas conmueve cada vez que le recorremos:

Escribe
que soy árabe,
y el número de mi carné es cincuenta mil;
que tengo ocho hijos,
y el noveno vendrá al final del verano
¿Te enfadarás por ello?
Escribe
que soy árabe,
y con mis camaradas de infortunio
trabajo en la cantera.
Para mis ocho hijos
arranco, de las rocas,
el mendrugo de pan,
el vestido y los libros.
No mendigo limosnas a tu puerta,
ni me rebajo
ante tus escalones.
¿Te enfadarás por ello?
Escribe
que soy árabe.
Soy nombre sin apodo.
Espero, paciente, en un país
en el que todo lo que hay
existe airadamente.
Mis raíces,
se hundieron antes del nacimiento
de los tiempos,
antes de la apertura de las eras,
del ciprés y el olivo,
antes de la primicia de la yerba.
Mi padre...
de la familia del arado,
no de nobles señores.
Mi abuelo era un labriego,
sin títulos ni nombres.
Mi casa es una choza campesina
de cañas y maderos,
¿te complace?...
Soy nombre sin apodo.
Escribe
que soy árabe,
que tengo el pelo negro
y los ojos castaños;
que, para más detalles,
me cubro la cabeza con un velo;
que son mis palmas duras como la roca
y pinchan al tocarlas.
Y me gusta el aceite y el tomillo.
Que vivo
en una aldea perdida, abandonada,
sin nombres en ellas calles.
Y cuyos hombres todos
están en las canteras o en el campo...
¿Te enfadarás por ello?
Escribe
que soy árabe;
que robaste las viñas de mi abuelo
y una tierra que araba,
yo, con todos mis hijos.
Que sólo nos dejaste
estas rocas...
¿No va a quitármelas tu gobierno también,
como se dice?
Escribe, pues...
Escribe
en el comienzo de la primera página
que no aborrezco a nadie,
ni a nadie robo nada.
Más, que si tengo hambre,
devoraré la carne de quien a mí me robe.
¡Cuidado, pues!...
¡Cuidado con mi hambre,
y con mi ira!

(Carné de identidad)

Aún cuando la mayor parte de su obra la escribió en árabe clásico más que en el lenguaje de las calles, Darwish, que también hablaba inglés, francés y hebreo y admiraba la poesía de Abd al-Wahhab al-Bayati, Badr Shakir Al-Sayyab y Yehuda Amijai, se aleja a grandes pasos de las florituras y barroquismos de sus tradiciones poéticas, usando de un lenguaje directo y candente que muchos consideran lo más hermoso del árabe contemporáneo, sin olvidar que los asuntos políticos son determinantes en muchos de sus poemas y la historia de su vida.

Sin embargo, hacía ya casi dos décadas que no escribía poemas directamente políticos y había llegado a sentirse algo incómodo con muchos de los que había escrito. “A veces me siento como si me leyesen antes de que hubiese escrito, dijo a The New York Times en 2001. Cuando escribí un poema acerca de mi madre, muchos palestinos pensaban que mi madre era un símbolo de Palestina, pero yo escribo como un poeta, y mi madre es mi madre, no un símbolo”. Y agregó “Llegué a pensar que la poesía podía cambiarlo todo, que podía cambiar la historia y podía humanizarnos, y todavía creo que esa ilusión es necesaria para impulsar a los poetas para creer en el futuro de la humanidad, pero hoy sólo creo que la poesía puede cambiar la poesía”.

Mahmoud Darwish recibió los Premios Lotus, Lenin, Orden de las Artes y las Letras, Lannan Cultural, Príncipe Claus, Bosnio y Struga.

BLANCA VARELA Y LA INTERMINABLE LUCHA CON LAS PALABRAS (DISCURSO DE INCORPORACIÓN EN LA ACADEMIA PERUANA DE LA LENGUA) POR CAMILO FERNÁNDEZ COZMAN

Es para mí motivo de inmenso regocijo ser incorporado como académico de número en esta docta casa que tuvo como presidente a don Ricardo Palma. Lo constituye por un abanico de razones. La primera: no resulta una práctica habitual que la tarea del crítico literario sea valorada en los predios de la intelectualidad, a veces un poco reacia al reconocimiento del trabajo del hermeneuta literario. Si es algo azaroso dedicarse a concebir un poema o una obra de teatro, lo es --aún más-- consagrarse a la incierta labor de analizar versos o cuentos o novelas en el Perú. Para algunos, se trata de un quehacer bizantino. Si poca gente lee poesía, ¿cuántos estarán dispuestos a devorar un libro de crítica que bordea las trescientas páginas e intenta asediar el significado siempre huidizo de un poema?

La segunda razón que me colma de beneplácito es que en la Academia Peruana de la Lengua se hallan mis maestros que supieron despertar en mí la sed de investigación en las aulas de la Universidad de San Marcos, allá en los lejanos años ochenta, cuando el Perú parecía ahogarse, atónito, ante la marea incesante de la violencia. Permítaseme mencionar a Jorge Cornejo Polar (erudito recientemente desaparecido; profundo conocedor de la obra de Manuel Ascensio Segura), a Jorge Puccinelli, Marco Martos, Edgardo Rivera Martínez, Carlos Germán Belli, Manuel Pantigoso, Carlos Eduardo Zavaleta y Eduardo Hopkins. Ya no está (aunque su recuerdo nos acompañe) Antonio Cornejo Polar, en cuya casa del óvalo Higuereta yo discutía, con pasión y algo de sindéresis, sobre los vericuetos de la literatura latinoamericana y trataba de echar quizá luz en el camino siempre sinuoso de la creación poética. Allí aprendí que la crítica literaria era también una cuestión de estilo y que un investigador debía tener como norte esclarecer el sentido que subyace a una novela o a una obra de teatro. El hermeneuta literario no es dueño de la verdad absoluta, sino un lector que busca compartir su exégesis con los demás. Un poema no puede reducirse a una fórmula matemática, sino que es un objeto vivo que invita al lector a emplear su imaginación para completar la significación que el autor apenas ha esbozado. Umberto Eco se ha referido a la poética de la obra abierta para aludir a un tipo de obras que consideraba al receptor como el libre ejecutante de una partitura dejada casi inconclusa por su diestro hacedor. Hans-Robert Jauss, por su parte, ha dicho que la historia de la literatura era una provocación. Es decir, un poema es un acicate a nuestra fantasía de lectores y debiéramos responder con una interpretación creativa y no con una ecuación que simplemente reduzca a un mero esquema la complejidad polisémica del discurso literario.

La Academia Peruana de la Lengua tiene el noble oficio de preservar el invalorable legado de la comunidad hispanohablante: el idioma. Pedro Salinas, eximio traductor de Marcel Proust y sutil poeta, afirma sin ambages: “No habrá ser humano completo, es decir, que se conozca y se dé a conocer, sin un grado avanzado de posesión de su lengua. Porque el individuo se posee a sí mismo, se conoce, expresando lo que lleva dentro, y esa expresión sólo se cumple por medio del lenguaje” [1]. Hablar, escribir, leer y escuchar son actividades en las cuales nos involucramos íntimamente como seres humanos y permiten el reconocimiento de la voz del otro. Moldeamos nuestra personalidad a partir de las palabras y nos insertamos en una determinada tradición cultural sobre la base de un sistema de signos que compartimos con los demás y así abrimos la necesidad del consenso como fundamento imprescindible de la convivencia humana.

Mi tema de disertación será la poesía de Blanca Varela, mas me centraré en su poemario Valses y otras falsas confesiones (1971). El poeta metafísico inglés John Donne decía: “Ningún hombre es una isla en sí mismo/ Cada hombre es un tramo del continente, una parte del todo”. Por ello, la obra de Varela establece lazos fecundos con el surgimiento de la lírica contemporánea en el Perú, donde brillan autores como César Vallejo, José María Eguren y Jorge Eduardo Eielson.

Alberto Escobar hizo una periodización de la lírica peruana sobre la base de la idea de la fundación de las tradiciones poéticas nacionales. Así, en plural, porque el proceso es múltiple e interminablemente heterogéneo. Este ciclo de los fundadores, según Escobar, tiene como exponentes a Eguren, Adán, Vallejo, los otros poetas vanguardistas y los artífices de la llamada Generación del 50. En tal sentido, Varela es una de las fundadoras de las tradiciones poéticas en el Perú, como lo fue Sor Juan Inés de la Cruz en México, o Gabriela Mistral en Chile. Se trata, sin duda, de piedras angulares en el panorama de la poesía hispanoamericana.

Octavio Paz descubre que:

Blanca Varela es una poeta que no se complace en sus hallazgos ni se embriaga con su canto. Con el instinto del verdadero poeta, sabe callarse a tiempo. Su poesía no explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjunto frente, contra y hacia el mundo, una piedra negra tatuada por el fuego y la sal, el amor, el tiempo y la soledad. Y, también, una exploración de la propia conciencia” [2].

Aquí se observa cómo el escritor mexicano subraya de qué manera Varela cuestiona una poesía didáctica que intente explicar al lector la significación del poema. Ello la lleva a explorar la sugerencia como centro de su poética a la manera de los simbolistas franceses que recusaban los códigos realistas y, como si concibieran una pintura impresionista, trabajaban con el efecto de la luz y con la disposición de los colores.

Roberto Paoli señala que:

En la crisis del lenguaje poético contemporáneo observamos que hay poetas que rompen los diques de contención de la verbalidad; otros que, en cambio, tratan de reducir la expansión física del discurso verbal. A esta segunda categoría pertenece por derecho la expresividad de Blanca Varela. Claro está que la distinción es puramente fenomenológica y no supone jerarquización alguna. ‘Hiperverbales’ e ‘hipoverbales’ tienen las mismas probabilidades de acertar o desacertar en sus realizaciones expresivas” [3].
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Por ejemplo, Walt Whitman y Pablo Neruda son poetas “hiperverbales” porque, al decir de Paoli, tienden a la expansión verbal. Una enumeración interminable de metáforas puebla Hojas de hierba y Canto general. En cambio, Constantino Cavafis y Giuseppe Ungaretti son poetas “hipoverbales” porque sus obras trasuntan una búsqueda de síntesis y reducen el proceso expansivo antes referido con el fin de lograr la precisión verbal. Varela está más cercana a esta segunda tendencia porque en su poesía se busca la concentración del mensaje en escasos vocablos.

Adolfo Castañón precisa que:

Originalmente próxima a poetas como el nicaragüense Carlos Martínez Rivas o el mexicano Octavio Paz, Blanca Varela ahonda su propia búsqueda ética y poética en el curso de una obra mineral, tallada en los huesos, labrada más allá de la piel anecdótica y del fácil jaspeado asociativo” [4].

Aquí se observa cómo escribir poesía entraña, para Varela, una inacabable búsqueda ética que no cae en la lírica de instrumentalización política, pero que, fiel al trabajo con el lenguaje, cuestiona las fáciles dicotomías entre lo masculino y lo femenino, o entre lo público y lo privado, para escuchar la voz del otro y cuestionar la primacía del discurso patriarcal en el ámbito de la modernidad.

Creo que la escritura de Varela tiene dos fuentes: el simbolismo francés y el surrealismo. Stéphane Mallarmé, gran poeta simbolista, piensa que: “Nombrar un objeto es suprimir las tres cuartas partes del goce de un poema que se obtiene al irlo adivinando poco a poco; sugerirlo, ése es el sueño” [5]. Es decir, Varela no nombra, sino sugiere sutilmente algunas atmósferas y disiente de la poesía de compromiso político cuya máxima expresión es, en el Perú de los años cincuenta, Edición extraordinaria (1958) de Alejandro Romualdo. Sin embargo, a diferencia de Mallarmé, la autora de Ese puerto existe reflexiona sobre su condición de mujer cuestionando ciertas estructuras de carácter patriarcal con el fin de plantear la necesidad de escuchar al otro en el concierto de la modernidad. No excluye la perspectiva masculina, sino busca repensar el rol de los géneros para que el autodesarrollo y el progreso colectivo caminen de la mano. Se trata de un planteamiento ético que pone énfasis en la necesidad del diálogo y la exclusión de todo monólogo autoritario.

Del surrealismo, nuestra poeta asimila creativamente la imaginería que, sobre la base de la oposición entre vigilia y sueño, se nutre de metáforas de corte onírico y cuestiona el paradigma racionalista. Paoli ha señalado que “Varela se forma en un clima parasurrealista, igual que sus compañeros de generación: Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Sebastián Salazar Bondy” [6]. “Destiempo”, poema que forma parte de Ese puerto existe (1959) está dirigido a César Moro y relata el tránsito desde la esfera de la vigilia a la del sueño: “Se fue el día/ las escamas del sueño giran”; “Despierto// Primera isla de la conciencia.// Un árbol”. También en Las ínsulas extrañas de Emilio Adolfo Westphalen se observa un camino que va del universo onírico al de la vigilia. En tal sentido, Varela establece, con rasgos distintivos, lazos fecundos con la obra de Moro y de Westphalen. No emplea la escritura automática como en algunos poemas de André Breton, pero se nutre de imágenes oníricas que cuestionan la racionalidad instrumental en el mundo moderno.

En Valses y otras falsas confesiones, Varela organiza un discurso multiforme donde se dan cita el monólogo del yo poético, las letras de valses y la narración de hechos que remiten a la crisis del sujeto en las sociedades avanzadas. Dicha orquestación en varios planos recuerda los experimentos de T.S. Eliot en Tierra baldía, donde se yuxtaponen citas de versos de Baudelaire al lado de expresiones coloquiales o de breves textos en alemán. Al final, Eliot incorpora unas notas explicativas del origen intertextual de cada una de las referencias para desmitificar el concepto de originalidad de raigambre romántica y formular que el poeta debiera ser un mago de la dispositio.

El yo poético, en Valses y otras falsas confesiones, dirige su discurso a un interlocutor descrito como un ser “ahogado en un océano de semejanza”. Pareciera que en el mundo cotidiano nos hemos sumergido, de manera algo desatinada, en la homogeneidad y no hemos dado primacía a los ecos de la alteridad, al reconocimiento del otro y del diferente, el cual reclama insistentemente nuestro concurso. Varela habla desde la perspectiva de una mujer (esposa o víctima), mas universaliza su discurso con el fin de cuestionar los fantasmas del discurso homogeneizador y excluyente. Giovanni Bottiroli subraya que “Deberíamos aprender a reconocer que los conflictos son fecundos, y las pacificaciones, estériles” [7]. Es decir, sumirnos en la ausencia de contradicciones puede ser el paso a la inercia y al atraso; los conflictos bien encauzados hacen que surja la luz al final del túnel. El investigador italiano nos habla de estilos de pensamiento. El primero es el disyuntivo o separativo, basado –según Bottiroli-- en los usos institucionales de la lengua; en este caso, se trata de superar la ambigüedad entre significante y significado, o entre signo y referente: “Separativo (…) presupone un mundo ya segmentado y categorizado, nombrado sin equívocos ni interferencias” [8]. El segundo es el conjuntivo que busca el tratamiento de la ambigüedad desde el punto de vista de los regímenes de sentido y puede ser de dos tipos: el distintivo, el cual revela el funcionamiento de una inteligencia estratégica de raigambre a veces dialéctica y que trasunta la idea de introducir un principio de articulación para interrumpir el interminable flujo de la semejanza; y el confusivo (neologismo que no entraña ningún sentido peyorativo), que pone de relieve la inestabilidad de los significantes respecto de los significados y tiende a lo cíclico.

José de la Riva Agüero, en Carácter de la literatura del Perú independiente (1905), propugnaba la homogeneidad étnica y decía que nuestra literatura era una provincia de la española, como lo es la de Murcia o la de Aragón. Allí se manifiesta un estilo separativo porque se intenta superar la discusión sobre la naturaleza de la literatura peruana incluyéndola en el ámbito de la producción literaria peninsular.

José Carlos Mariátegui, en Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana (1928), evidencia un estilo distintivo, pues busca el tratamiento de la oposición entre lo andino y lo occidental a través del estudio de la producción indigenista y del aporte de poetas como César Vallejo, cuyo libro Los heraldos negros “es –según el Amauta— el orto de una nueva poesía en el Perú” [9].

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César Moro, en La tortuga ecuestre (1938-1939), revela un estilo confusivo porque practica una enumeración caótica casi interminable de metáforas y de metonimias propugnando que la analogía se repite sin cesar y que cobra primacía la inestabilidad de los significantes respecto de los significados.

Varela manifiesta un estilo distintivo, pues revela el tratamiento de las contradicciones y el funcionamiento de una inteligencia estratégica que, al decir de Bottiroli, supone “un pensamiento de la flexibilidad y la flexibilidad es indispensable en una identidad relacional compleja” [10]. Varela lo sabe con incuestionable precisión y, por eso, toma mano de los contrastes en el universo de las relaciones cotidianas para construir un mosaico de textos donde la violencia verbal resulta también un recurso artístico que abre el camino a la experimentación verbal. Las palabras se rozan entre sí de modo inacabable y de aquella lucha nace la creación al borde del abismo porque, como el Ave Fénix, se renueva incesantemente y traza los límites de su propio discurrir. Sin embargo, Varela trasunta un pensamiento de la flexibilidad, pues busca una salida ante las oposiciones que habitan en el mundo cotidiano a través de la escisión del sujeto y de cómo una lucha entre dos principios (el de la antítesis y el de la contigüidad) pudiera abrir la posibilidad de un tratamiento de la contradicción y una eventual síntesis.

Nuestro sistema conceptual, en términos del cual pensamos y actuamos, es fundamentalmente de naturaleza metafórica” – han dicho George Lakoff y Mark Jonson [11]. A ello debemos añadir que la moderna lingüística cognitiva ha desarrollado investigaciones muy avanzadas para desentrañar el funcionamiento del cerebro a partir de la organización metafórica del pensamiento. Parafraseando a Giorgio Raimondo Cardona [12], puedo afirmar que es como si concibiéramos, ahora, que esta casa fuera un cuerpo; los pilares fueran los brazos; la entrada, la boca; las ventanas, los ojos, etc.

Veamos la primera parte del poema llamado “Ejercicios”, que forma parte de Valses y otras falsas confesiones:

Un poema
como una gran batalla
me arroja en esta arena
sin más enemigo que yo

yo
y el gran gran aire de las palabras

El yo poético como personaje es configurado como un sujeto escindido: una parte de él está en relación metonímica (de contigüidad) con el poema; la otra se halla en una relación antitética con el mismo texto poético. La obra literaria (y su constitución) acompaña al yo poético, pero a la vez lo enfrenta a este con el producto de su propia creación. Es más, el propio hablante en tanto personaje se convierte en enemigo de sí mismo. Hemos comprendido --al decir de Bottiroli-- la figura del personaje de manera atomística o funcional [13], es decir, como una suma aditiva de cualidades (“lealtad”, “diligencia”, “bondad”, etc.) o un mero actor algo estático y determinado por su hacer y la naturaleza de sus acciones. Y allí late un error porque debiéramos considerar siempre al personaje como un ser dinámico y que busca, de modo persistente, una autocorrección en el ámbito conductual. Por eso, el yo poético configurado por Varela es, en realidad, un personaje hablante, un actor en permanente transformación que se enfrenta a sí mismo porque busca una autoconciencia de su accionar y la necesidad de progreso. Ello se logra a través del empleo de una inteligencia figural (una organización del pensamiento basada en las redes figurativas) que, sobre la base de la percepción de los términos opuestos, pueda encontrar una salida a la contradicción antes expuesta.

La metáfora que preside el texto es la siguiente: “escribir significa luchar con las palabras y consigo mismo”. El “poema-ser humano” (que arroja al yo) es un personaje metonímico que, como hemos visto antes, establece una relación antitética con el yo poético, quien percibe su interioridad como otra antítesis, donde se trasunta una escisión entre dos aspectos del sujeto que luchan entre sí: uno que cultiva la escritura del poema y otro que ve a este como un permanente enemigo en el campo de batalla de la creación artística.

Además, hay la metáfora “el gran gran aire de las palabras”, donde se observa que el lenguaje no solo tiene un enorme prestigio (se alude a su grandeza en tanto producto), sino que implica una concepción plástica, pues se concibe que las palabras tuvieran volumen (largo y ancho) como si fueran las partes de una figura escultórica en el ámbito de las artes plásticas.

Otro poema notable en lo que respecta a la orquestación figurativa es el “Vals del Ángelus”, donde el yo poético le increpa a su interlocutor un comportamiento atravesado por la violencia y por la preeminencia del monólogo autoritario:

Ve lo que has hecho de mí, la santa más pobre del museo, la de la última sala, junto a las letrinas, la de la herida negra como un ojo bajo el seno izquierdo.
Ve lo que has hecho de mí, la madre que devora a sus crías, la que traga sus lágrimas y engorda, la que debe abortar en cada luna, la que sangra todos los días del año.
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Un leve hálito vallejiano (de “Traspié entre dos estrellas”) parece impregnar el fragmento antes citado. El poema de Varela esgrime un cuestionamiento de los marcos institucionales de la sociedad patriarcal. La relación entre el yo poético como personaje y su interlocutor es de raigambre antagónica; vale decir, la antítesis cumple un papel esencial en la interrelación entre los personajes del poema. Sin embargo, el final del texto es sumamente ilustrativo:

Tu imagen en el espejo de la feria me habla de una terrible semejanza.

Hemos pasado de la antítesis a la metáfora, de la confrontación a la analogía. El yo poético aparece, nuevamente, como un sujeto escindido: una parte ocupa la casilla de ser agredido por el discurso autoritario; en cambio, la otra parece ser un reflejo del ejercicio de la violencia en el mundo cotidiano. Recordemos que Bottiroli había afirmado que las confrontaciones permiten conocer a plenitud el movimiento de autocorrección que realiza el personaje cuyo accionar es dinámico y no una mera suma de cualidades abstractas. El yo poético transita de una antítesis (un cuestionamiento del monólogo autoritario) a la percepción de una “terrible semejanza”, analogía entre la víctima y el victimario que es vista de manera crítica. La acción del victimario pareciera haber dejado algunos rezagos de violencia en el comportamiento de la víctima. Allí tenemos una crítica de Varela a la denominada “cultura de la barbarie” como un espacio vital donde el nivel de deshumanización se incrementa de tal forma que infesta todas las prácticas del mundo cotidiano. El ejercicio del poder degenera al sujeto y hace que la poesía esgrima su voz como una praxis donde asoman la conciencia crítica y la posibilidad de progreso para salir del círculo del autoritarismo y escuchar la palabra del otro.

Lautréamont afirmaba que la poesía debía ser escrita por todos. Ezra Pound decía que ella era una ciencia, tal como lo son la química y la biología. T.S. Eliot subrayaba que el poeta tenía como misión fundamental preservar su lengua. Enrique Lihn, alguna vez, llegó a pergeñar el siguiente ilustrativo verso: “Porque escribí porque escribí estoy vivo”. La poesía es un intento de acercarse al otro: el enigmático lector que descifrará el poema apenas esbozado por el autor. “Yo es otro” – ha enfatizado Arthur Rimbaud en Cartas del vidente. La relación entre emisor y receptor semeja un vínculo de amistad. José Emilio Pacheco dice a George Moore, uno de sus más asiduos lectores: “No nos veremos nunca pero somos amigos”.

Que este discurso sea, sobre todo, un vivo testimonio de agradecimiento. Ser incluido como académico de número me convierte en cómplice y partícipe de la inmensa tarea de hacer de la lengua española un lugar de encuentro, de sana convivencia del espíritu con el mundo cotidiano. Humboldt señalaba que al usar el lenguaje, el ser humano ejercitaba su creatividad hasta límites insospechados. El lenguaje constituye per se una actividad creadora y la poesía lo es en grado sumo. Por eso, en ese notable poema llamado “Génesis”, Eielson afirma de modo contundente:

Una palabra sola como el sol
Una palabra azul como la tierra

La palabra Adán durmiendo
Junto a la palabra Eva


NOTAS

[1] Salinas, Pedro. El defensor. Barcelona: Editorial Península, 2002, p. 366.
[2] Paz, Octavio. “’Destiempos’ en Blanca Varela”. En: Varela, Blanca. Canto villano. Poesía reunida (1949-1994). México: Fondo de Cultura Económica, 1996, p. 10.
[3] Paoli, Roberto. “Una visión lúcida y desencantada”. En: Varela, Blanca. Op. Cit., p. 19.
[4] Castañón, Adolfo. “Blanca Varela: la piedad incandescente”. En: Varela, Blanca. Op. Cit., p. 28.
[5] Mallarmé, Stéphane. Igitur. Divagations. Un coup de dés. Paris: Ed. Gallimard, 1976, p. 392. Tomo la traducción de Ricardo Silva-Santisteban.
[6] Paoli, Roberto. “Una visión lúcida y desencantada”. En: Varela, Blanca. Op. Cit., p. 15.
[7] Bottiroli, Giovanni. “Ibridare, problema per artisti. Alcune tesi”. En: http://www.letteraturatuttalavita.blogspot.com/ (21-08-2008) (La traducción es nuestra; a partir de ahora las citas de Bottiroli serán traducidas por nosotros).
[8] Bottiroli, Giovanni. Retorica. L’intelligenza figurale nell’arte e nella filosofia. Torino, Bollati Boringhieri Editore, 1993, p. 167.
[9] Mariátegui, José Carlos. Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Lima, Ed. Amauta, 1992, p. 308.
[10] Bottiroli, Giovanni. “Ibridare, problema per artisti. Alcune tesi”. En: http://www.letteraturatuttalavita.blogspot.com/ (21-08-2008)
[11] Lakoff, George y Mark Johnson. Metáforas de la vida cotidiana. Madrid, Ediciones Cátedra, 1995, p. 39.
[12] Cf. Cardona, Giorgio Raimondo. I sei lati del mondo. Linguaggio ed esperienza. Bari, Ed. Laterza, 1985.
[13] Cf. Bottiroli, Giovanni. Op. Cit., p. 107.

sábado, 23 de agosto de 2008

TU MALA CANALLADA. MANUEL MORALES POR ELOY JÁUREGUI

Después de lo de Constantino Carvallo, el poeta Tulio Mora llamó a Brasil para preguntar por el poeta Manuel Morales. También había muerto. Por qué diablos no se muere tanto lumpen del canon literario. Por qué, Señor, se van los que más valen. Y Manuel Morales, que fue mi maestro en el cacho y la poesía, se fue a Brasil hace 30 años con una canasta de mercado en tiempo de Morales Bermúdez. Lo despedimos con el mismo Tulio, Jorge Pimentel y el zambo Verástegui. Era él, en el fondo, nuestro jefe.

Cuando llegaba a Lima desde su chamba en Chiclayo sorteaba entre nosotros un king kong. Y se amanecía jugando ‘Callao 5 rayas’. Nadie le podía ganar y tiraba los dados y hablaba de alta poesía italiana, la Loren, la desventaja de Pasolini y otra vez poesía. Una cuchillada de ternura, allá en el Palermo. Bar como templo de las más intensas verdades.

Digo que lo conocí como en este poema: Como hachazos de sombra o cuatro zambas toda la noche. Manuel Morales, hercúleo en esencia y dibujado en el dado donde rueda su palabra y su sexo y polifonías. Morales es de naturales y baja el toro así. Cuando está de mañana se erecta de sombras. Por la tarde lee a Pratolini y escupe cupidos.

Se enamora al anochecer del silencio de la luz. Y cuando se acuesta, agata a la presa y felicea. Su ayuno es descomunal por espumas y poemas. Así crea la recta retorcida y el semen del sema. Morales vive en Porto Alegre, Brasil, y su ternura la envía con su loro. Está bronceado de ternuras y degolla las tristezas. Canta al Vinicius y corretea monjas, el maestro. Si supiera que lo amamos no se hubiese muerto. Si viera cómo lo extrañamos sería imperecedero. Si olvidara que lo vamos a recordar a morir. Morales estaría de hachazo y resondrándonos. Cierto, como un padre que fue de Hora Zero. Entonces en el cielo lo veo, con la cuenta.

Y cuánta desolación, maestro, yo que lo abracé como quien tiene un duelo con su padre. Como quien desafía la muerte. Como quien con la amistad se hace hermoso. Como quien se es a imagen y semejanza. Fogatas de amor, los hechos nuestros. Estoy llorando, señora, por él. Estoy llorando por todos y ahora sí, nadie puede consolarme. Disculpen tanta tristeza.

Fuente: La República

* En la fotografía nota publicada por el diario Perú21

SOTO DE POEMAS POR RODOLFO YBARRA

Conocí a Juan José Soto a principios de los años noventa, no sé exactamente el lugar, pero podría haber sido en el local de “Mammalia” ubicado en la calle Dintilac en San Miguel, ahí donde Santiago Risso organizaba los primeros recitales que irían nucleando, como abejas alrededor de la flor, a todos los bardos de la recién inaugurada “generación del noventa” (la generación del oprobio y de los zarpazos de un tirano que marcó con hierro candente el rostro poético de los adolescentes de aquella época). O quizás fue en uno de esos recitales en la Universidad Inca Garcilazo de la Vega, o en San Marcos, o quizás en la difunta ANEA del jirón Puno 421, en uno de esos recitales que organizaba –y organiza aún, pero en otro lar- Juan Benavente. Y es que el poeta, profesor y traductor siempre ha estado en todos los lugares donde debía de estar, siempre fue uno de los animadores vitales y locuaz conversador (bohemian writers), es por eso que, de repente, Soto sea en esta coordenada histórica uno de los miembros más silenciosos (sin ser tímido, ni manejar un perfil bajo), y uno de los poetas más sui géneris de mi magullada generación, alejado de los flashes y de la comidilla literaria. No obstante su poética vocifera belleza y no guarda la verdad para sí misma, la entrega a borbotones como una vena cortada con un pico de botella, como un pozo de petróleo recién descubierto aherrojando la materia orgánica guardada en la panza de la tierra miles de años como el conocimiento, el logos, la hybris (en el sentido de confianza en uno mismo, más no desmesura; opuestamente hay una “contracción”, una quintaesencia quimérica y compacta en los poemas de Soto) y que dará luz y energía a lo cotidiano: Muñones de sueños/ Como fragmentos de Historia/ Refleja la voz/ Desangrado silencio/ Colgado en la mirada / Manzana atravesada de espejo/ De impecable muerte/ Voraz en la garganta/ Omnipresente sombra/ Todo terreno/ En la ausencia del ojo/ Espejo de piedra/ Donde asoma largamente/ El poeta sin cabeza/ Piel de ceniza airada/ contumaz/ Ave fénix del verbo.

Pepe Soto siempre se ha caracterizado por una poesía cuasi exclamativa con versos medidos y precisos, nunca pierde la musicalidad y no desentona, ni aún cuando el discurso así lo exija; ya en sus libros anteriores [“Cárcel de mi ojo”, (1994), “Morada Diosa” (1997) y “Palabra sobre los abismos” (2005)] ha mostrado tener oficio, manejo versicular e impronta imaginativa, ni qué decir de su perseverancia puesta a prueba todos estos años, tiempo que ha ido forjando un estilo del versolibrismo con tendencia al enunciado milimétrico y que nos hace recordar al buen Eguren, al de “Simbólicas” y de “La Canción de las figuras”; al César Moro de “La Tortuga Ecuestre”, “Amourt a mòrt; al Eielson de “Mutatis Mutandis”. Se puede apreciar también que hay un elemento extraño cuyo origen –podemos aventurarnos- se pueden rastrear en escritores como Roberto Juarroz y su “Poesía Vertical”, sobre todo cuando el maestro dice en su decimotercera versión: “Desconocer que el río es una espada/ y que las cosas sueñan sueños propios,/ es ignorar que aquí,/ junto a nuestra mirada,/ existe otra: la mirada recóndita del mundo.// Cuando se la descubre,/ la vida se da vuelta como un guante/ que devuelve la mano que encerraba/ y el tacto liberado/ toca por vez primera cuanto existe.// La realidad es un tiempo doblado/ que es preciso desdoblar como una tela/ de singular delicadeza/ para encontrar adentro/ otra mano que aguarda. Como alguien dijo: la buena poesía tiene que tener el olor y la “dimensión” de los grandes, tiene que guardar un eclecticismo que a la vez que lo encumbre a la ataraxia del parnaso y no le deje deudas o facturaciones posteriores. La buena poesía se paga al contado y no a plazos; o emociona, convence y redime a la primera, o simplemente se mimetiza en el proceso histórico literario y pasa a mejor vida en el erebo-parnaso. Pepe Soto sabe de esto y se cuida de caer en los lugares comunes, trata de seguir un camino diferente y logra la trocha no carrozable, no el de la línea recta, sí el de las líneas geodésicas; por ello, cierto surrealismo aromatiza como una menta o un eucalipto cada verso ejercido.

La poesía de este libro, de por sí, reclama la atención de la crítica literaria comprometida con el buen gusto y la creatio, por ello el buen lector, in estricto, el buen lector de poesía tiene en “Airado Verbo” un buen manojo de poemas para olerlos, leerlos, palparlos y dejarlos a la luz de la luna o de las velas (no es ésta acaso la mejor forma de leer poesía) para que el tempus vivendis haga con ellas lo mismo que con el buen vino.

En estos tiempos seculares, tiempos de dinosaurios redivivos y de sicofantes atrabiliarios, es bueno que existan poetas que todavía le cantan al amor, por más que éste se haya perdido o se encuentre secuestrado por los malos modales; poetas que le cantan a la vida por más que todo este inyectado por una ociosidad tanática y estéril, un sarcoma de negatividad; poetas que le cantan a la paz por más que los tambores de la guerra y las marchas belicistas retumben en los oídos y nos empujen al enfrentamiento cuerpo a cuerpo.

Deseo a Pepe Soto (apellido del latin saltus, bosque) que, estos, sus poemas caigan en tierra fecunda y se haga semilla y planta de un tiempo nuevo y por venir, sé que él no es un starsystem y que su búsqueda es sincera y transparente, leyendo sus poemas no habría forma de dudarlo y como dijo Pablo, el arrepentido Saulo, “El Apóstol de los Gentiles” a sus hermanos Corintios, Efesios, colosenses, tesalonicenses: yo también te bendigo.

miércoles, 20 de agosto de 2008

FALLECE EN BRASIL POETA PERUANO MANUEL MORALES

Manuel Morales y dos amigas peruanas, Porto Alegre (2005)
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Me entero vía Pospost de una noticia sobrecogedora que la he sentido como una gran patada en la boca del estómago, reproduzco el post de Fernando Obregón Rossi:

Casi un mito en la poesía peruana gracias a su libro “Poemas de entre casa”, el poeta Manuel Morales ha fallecido en Porto Alegre (Brasil), lugar donde residía hace más de 30 años. El poeta Tulio Mora nos envía el siguiente artículo, con algunos poemas inéditos de Manuel Morales, que le fueron enviados por el autor pocos meses antes de su deceso.


MANUEL MORALES HA MUERTO
Escribe Tulio Mora

Con tristísimo asombro nos enteramos que Manuel Morales (Iquitos, 1943) falleció el 2 de octubre del año pasado debido a un accidente doméstico que le produjo múltiples traumatismos. La comunicación provino de una de sus hijas, Kiara, luego de que la secretaria de la oficina de Manuel Morales, un instituto de odontología, respondiera un correo electrónico dándonos cuenta de su fallecimiento. Morales fue fundador de una nueva poética que fusionó el lenguaje culto con el callejero, con un humor corrosivo e irreverente.

Morales publicó una plaqueta “Peicen Bool” (1968), “Poemas de entrecasa” (1969) y algunos poemas en la revista “Textual” (1971), con los que forjó una leyenda literaria. Los lectores que conocen su obra citan de memoria muchos de ellos, pero especialmente el breve y sabio poema titulado “Si tienes un amigo que toca tambor”:

Si tienes un amigo que toca tambor
Cuídalo, es más que un consejo, cuídalo.
Porque ahora ya nadie toca tambor,
Más aún, ya nadie tiene un amigo.
Cuídalo, entonces,
Que ese amigo guardará tu casa.
Pero no lo dejes con tu mujer, recuerda
Que es tu mujer y no la de tu amigo.
Si sigues este consejo, vivirás
Mucho tiempo. Y tendrás tu mujer
Y un amigo que toca tambor.

La bronca provinciana que algunos llamaron polémica entre escritores “criollos” y “andinos” -hoy resurrecta por el papa Oviedo y sus modestísimos monaguillos Fernando Ampuero e Iván Thays-, sirvió para que una tarde invernal del 2005 Manuel me telefoneara desde Brasil. ¡Imagínense, Manuel Morales! En la voz que me hablaba, desde Porto Alegre, ya totalmente asimilado a la dicción brasileña, redescubrí la misma calidez con que hicimos una larga y viajada amistad por innumerables comunidades nativas de la selva, por Huancayo, Chimbote y tantos otros lugares.

Él se marchó en 1977 tras de su esposa, una preciosa brasileña que aún recuerdo hoy con un pañuelo verde en la cabeza y un monito tití en el hombro. El día de su partida lo acompañamos Jorge Pimentel, Eloy Jáuregui, Yulino Dávila y yo, haciendo tiempo, ya no recuerdo si en el Wony o el Canchón, y luego hasta el paradero de Tepsa. Desde el andén del bus, al que subió con dos canastas que las señoras de entonces usaban para ir al mercado, nos devolvió un larguísimo adiós que le extendíamos con las manos alzadas y las caras tristes. Se iba un hermano. Se iba uno de los nuestros para siempre.

Poco después, en 1978, recibí en Buenos Aires una carta de Jorge Pimentel en la que citaba dos frases del gran Manuel, extractada de una de las dos cartas que él le escribiera. Decían, las recuerdo de memoria: “ser poeta en el Perú no se lo deseo ni a Supermán” y “publicar un libro en el Perú es más difícil que levantar una mesa con los dientes”. Siempre las tengo en la boca para tratar de explicarme por qué el autor de una obra unánimemente celebrada (como podemos inferir de la mención que hace de él un periodista tan conocedor de nuestra literatura como César Hildebrandt) se negó a seguir publicando. Suponía que como Rimbaud él había doblado la esquina de la renuncia por asuntos más mortales. Porque Morales es de los que trabajaban fanáticamente. Antes de morir se desempeñaba en un instituto de Odontología, pero para suerte de todos nunca dejó la poesía, como nos ha comunicado su hija mayor, Kiara.

Luego de las llamadas telefónicas me envió por correo tres cartas, como en los viejos tiempos, cuando escribirlas era un arte (a Manuel no le agradaba el correo electrónico), todas muy agudas como argumentadas y extensas sobre diversos temas, principalmente su plena adhesión a Oswaldo Reynoso y Miguel Gutiérrez (hoy otra vez Miguel es atacado por la mafia insaciable que dirige Oviedo), autoafirmándose como militante de Hora Zero y una propuesta política del tema heredado de la guerra interna. Una de ellas venía con libros de obsequio, fotos y cinco poemas inéditos. En algún momento publicaremos esas cartas lúcidas y tan divertidas sobre el canon literario y las mujeres. Ahora el aturdimiento por la noticia nos obliga a rendirle homenaje publicando algunos de sus poemas y fotos.

MEMORIAL PARA ROSE
(Poema inédito de Manuel Morales)

¿Será que todavía está vivo
mi hermano Juan Gonzalo, guerrero señorial
y provenzal y distinto de la poesía?

Hay siempre un punto de enlace
en su rostro bello y devastado, pero solemne,
cuando con un hachazo de sombra
arranca las bellotas colgadas en el pescuezo
de las estrellas, en las madrugadas.

Las costillas fervientes del otoño
enarboladas como rubias cervezas
sacuden las túnicas escrupulosas del instinto
y árboles viriles
y vientos camuflados de sentimiento
ventilan apresadamente
el trágico destino de las cisternas
secándose con dignidad.

Y el mundo es una paloma embarazada
de felicidad
difundiendo su laureado nombre y
la lozanía de su lúbrico mensaje
en 1.200.004 tabernas y botiquines de mala muerte de la Vía Láctea.

Si hay que beber con Dios
que él levante la primera copa.

(Río/1982)


TRES MONJAS FRANCESAS BAÑÁNDOSE AL SOL

Son tres mujeres
o nubes
de saris azul. Tres
novicias confundidas
frente a la lluvia. Bendecidas
en cuanto sueñan con la simetría
de escudos y puñales y navíos. Y peines. Y penes.

Se equivalen a tres palomas
albas, divorciadas de vientos
y lastimadas por una inocua postura
de la felicidad.

En la imagen de mi corazón
son tres rosas sobrias pero nada preocupadas
por las huelgas de los empleados y los otorrinolaringólogos
de la prefectura portoalegrense,
ni por la rinitis atravesada de las vendedoras de casuarinas
y girasoles,
y sí con sus rizos de oro
frente al enervante sol
que intenta -como yo- penetrar
en la intensidad del pasto de sus pubis.

Abiertas -de par en par- al misterio, protegidas
por un tenue paraguas
para no ser mojadas por la impertinencia
del silencio, son tres castores amenos
royendo almendras y manzanas rojas
en la orilla prohibida de las fuentes azules del paraíso.

¿Qué cosas sueñan esas tres diosas,
reinas del universo que solamente yo deseo compartir?

En pleno estío -rejuvenecidas
y distantes a la percepción del bien
y del mal-
el porvenir es una profecía
andando en bulevares con árboles
y pájaros (penes) y avíos.

El sol calienta la holgura
del sentimiento azul, cremando
la momia odiosa
de la soledad y el desamparo.

Son tres palomas
albas, tres signos
reconstruyendo el sueño,
tres recordaciones
o síntesis de buenos amores
y suaves olores y pieles y trapos líricos
(lo que el amor hizo de ellas)
y apenas su lucidez se confunde
con la altitud de la hierba y de los hombres
que no podrán cruzar en sus caminos,
entrelazar sus bocas
a sus muslos claros y róseos como el ave maría;

son por tanto,
más que tres metáforas,
tres andamios
de la memoria
devoradas
por el intenso
resplandor
de la poesía.

Y yo las miro y las masturbo
con mi bello canto libertino.


RECUADRO

“MI NEGOCIO AHORA ES ENAMORAR”

“Ustedes dirán Manuel Morales vivió lejos y nos olvidó. No es verdad. Siempre viví con mi conciencia transformada en un derrelicto. Y hallo que fue bien. Desde lejos vi a mi generación crecer. Tengo orgullo de ser un militante de Hora Zero, el movimiento que con mi hermano Jorge Pimentel, el chome Ramírez Ruiz, Jorge Nájar, Enrique Verástegui y tantos otros hermanos, como Tulio Mora, ayudamos a erguir para que la poesía no sea una farsa y sí el resultado dialéctico de una generación que ansiaba la libertad contra todos los indicios del oficialismo.
(…)
Soy, como ya dije a mi hermano Miguel Gutiérrez, un hombre libertino cuyo negocio ahora es enamorar. Vivo en el sur del Brasil en Porto Alegre, capital do Río Grande do Sul. Un lugar muy interesante por sus mujeres lindas. Ya habrá oportunidad para que les cuente mi vida”.

(Fragmento de una carta fechada en junio, 2005)

martes, 19 de agosto de 2008

BOMBAZO DE COLECCIÓN: MUESTRA POÉTICA DEL 2000 COLECCIÓN PIEDRA/SANGRE (LUSTRA EDITORES Y CENTRO CULTURAL DE ESPAÑA)


Lustra editores y el Centro Cultural de España anuncian próximamente:
Colección Piedra/sangre
Muestra poética del 2000

1.- Pedro Favarón, Oeste oriental
2.- Diego Molina Rey de Castro, Homesick
3.- José Carlos Salinas-Granda, La orden de las razas ocultas
4.- Arianna Castañeda, La estancia del animal malsano
5.- Víctor Ruiz Velazco, Liebe la muerte en el otro
6.- Luis Cruz, La radio futura
7.- José Agustín Haya de la Torre, Nocturno del Alba
8.- Bruno Polack, Poemas médicos
9.- Alessandra Tenorio, Casa de zurdos
10.- Diego Lazarte, Diario de navegación
11.- Sergio Camacho, Extensiones
12.- Navale Quiroz, Nohombre
13.- Paul Guillén, historia secreta
14.- Miguel Sanz Chung, Paciente 164
15.- Alberto Valdivia, Entre líneas púdicas

16.- José Carlos Yrigoyenlibro ensayo

lunes, 18 de agosto de 2008

AMÓRFOR DE SALOMÓN VALDERRAMA, SEGUNDO TÍTULO DE SOL NEGRO EDITORES

SALOMÓN VALDERRAMA
AMÓRFOR
LIMA: SOL NEGRO EDITORES, 2008, 52 pp.

SOLEDADES DEL BARROCO: AMÓRFOR DE SALOMÓN VALDERRAMA POR PAUL GUILLÉN

La inclusión de cuatro epígrafes desde el plano fonético es una de las claves de este libro. Cito el primer epígrafe: “Tado peasuo bandacedo us hemucedo. / Purqoa ne hoy ciorpa qoa separto tento loz duscanecido”. No es circunstancial que así inicie su viaje Amórfor, este fonetismo apunta al lenguaje como eje generador del libro, esta experiencia no tiene punto de continuidad con las vanguardias, sea dadá, letrismo o concretismo, dicho fonetismo se resuelve, en el último poema del libro “Viti… Viti: Vida es su juego”, en el despliegue de un español andino con diversas sonoridades léxicas, semánticas y políticas que nos remiten tanto a una resistencia ideológica como simbólica: “Pistelencia labios miseria desnuda / Jaspe requisas padres envinción / Gintil camino beriló luna….”. En ese sentido, entendemos el neobarroco de Salomón Valderrama (La Libertad, Chilia, 1979) como una forma de preguntarse por las identidad(es) nacional(es) y supranacionales. En conjunción con esta idea, uno de los puntos básicos en que incide el libro es la relación entre conceptos opuestos como nacer / morir (“Poeta”), mal / bien (“Belleza helada”) o belleza / pobreza (“Despera oh Vida…”), de este último poema nos interesa remarcar uno de sus versos: “Buscador del grano de Tomás Moro en la mano”, en una de las páginas de Utopía de Tomás Moro se puede leer: “recuérdese algún año estéril e infecundo en el cual se hayan muerto de hambre muchos miles de hombres. Si se hubieran abierto los graneros de los ricos, habríase hallado en ellos tanto grano que, repartido entre los que perecieron de hambre y de indigencia, nadie habría notado las inclemencias del cielo y de la tierra”, esta apuesta de buscar el grano de Tomás Moro se plantea como una búsqueda por el lenguaje o dentro del lenguaje para expandir sus precarios límites, en esta instancia, Amórfor se nos revela como un libro de alta intensidad política, por ello podemos afirmar siguiendo a Mauricio Beuchot que: “el neobarroco responde a una crisis económica y política de inflación, a pesar de la globalización, la cual deja, de manera semejante, a muchos pobres a su paso”. Sobre la filiación neobarroca de este libro remito al ensayo “El neobarroco: una convergencia en la poesía latinoamericana” del poeta cubano José Kozer, en dicho ensayo se propugna dos líneas de escritura en la poesía latinoamericana: una línea fina y una línea espesa, para el crítico venezolano Guillermo Sucre se trataría de una línea transparente y otra línea de enmascaramiento (Cf. La máscara, la transparencia. Ensayos sobre poesía hispanoamericana). Esta línea espesa, prismática, intrincada, turbulenta, densa, no causal, no progresiva, asimétrica estaría representada por el neobarroco, pero también en obras antecesoras como Trilce de Vallejo, dentro de esta línea neobarroca, Kozer distingue tres modelos básicos: ligeros, medianamente ligeros y pesados. En esta última categoría se inscribe la poesía de Valderrama. Amórfor, en ese sentido, se engarza con las obras del español-mexicano Gerardo Deniz, del peruano Reynaldo Jiménez, del uruguayo Eduardo Espina y del brasileño Wilson Bueno.

Es interesante reparar en el nombre del libro como un eje significante de la enunciación poética. Lo “amorfo” nos remite a una forma sin forma, pero esta forma que no tiene forma, denominado como lo amorfo, en Valderrama es “amórfor”, no llega a ser lo “amorfo” es lo “amórfor”, en ese sentido es “algo” que es mucho más que lo amorfo y por ello no tiene una forma o no forma conocida ni en el mundo natural ni en el mundo de la ciencia. Así es, como este neologismo se instala en el mundo de lo a-natural o contranatural. Esta poesía es un neobarroco particular a la peruana, su tradición más cercana sería Martín Adán, Vallejo y José Pancorvo. Retomando el tema del título sería extraño hablar de este “amórfor” que no tiene forma, instalado en lo a-natural, en conjunción con el empleo del soneto en su forma tradicional: dos cuartetos y dos tercetos; o en su forma inusual: dos cuartetos, dos tercetos y un estrambote o envío compuesto por dos versos finales (“Poeta”), (“Amórfor”), etc. El empleo de la rima y del soneto sólo nos está remarcando que este mundo a-natural o contranatural no es una simple negación de la forma, sino que esta forma sirve como soporte de la idea de artificialidad respecto de este mundo antinatural. En ese sentido, los sonetos de Valderrama son perversos, autistas, instalados fuera de la razón, violadores en el amor, amorosos en la violación, pedófilos, desquiciados. El poeta de Amórfor es conciente del tiempo de violencia, corrupción y muerte que nos ha tocado vivir, de esa manera, postula un sujeto poético ambiguo, ambivalente, raro, no secuencial, no lineal, disperso, fragmentario, en esa apuesta reside, en buena parte, su luminosidad, su pasión y su ira.

GOG Y MAGOG PREVENTA

Con motivo de la aparición de sus próximos diez libros, Gog y Magog ediciones lanza una preventa promocional con las siguientes opciones: 10 títulos por 100 pesos. 4 títulos por 50 pesos.

- Donde está mi patria, Pier Paolo Pasolini / Como un zumbido, Damián Ríos / Ruta 2, Fernanda Nicolini / Sobrantes, Alejandro Rubio / Todas las palabras para decir roca, Gary Snyder / Agua negra, Martín Rodríguez / La lengua de las humaredas, Pierre Albert Jourdan / Sirenas, Vanna Andreini / Poemas selectos, Peter Semolic / Poemas, Simon Gregorcic.

Consultar por packs alternativos: vaninavanini@gmail.com

domingo, 10 de agosto de 2008

Crítico de cine Sebastián Pimentel presenta libro

Crítico de cine Sebastián Pimentel presenta libro
Vídeo enviado por f_obregon

El joven filósofo y crítico de cine peruano, Sebastián Pimentel, presenta su libro de ensayos "Imagen y mundo: Ensayos sobre cine moderno" en el Festival de Cine de Lima este martes 12 de agosto a las 7 p.m. en la sala 5 del Centro Cultural de la Universidad Católica. El libro será presentado por Constantino Carvallo y Andrés Cotler.

¡URGENTE! SALVEMOS LA VIDA DEL POETA EDUARDO BORJAS

MEMORIAL DE SOLIDARIDAD POR LA SALUD DEL POETA EDUARDO BORJAS

Los suscritos, escritores y asistentes al programa de los Viernes Literarios, nos solidarizamos con el poeta EDUARDO BORJAS, estudiante de la Universidad Nacional Federico Villarreal, quien requiere con urgencia un transplante de riñón; por lo que solicitamos a las instituciones estatales y particulares el apoyo correspondiente para salvarle la vida.

Lima, agosto de 2008.
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Alfonso Torres Valdivia.- escritor
Fabricio Battistini.- poeta
Teófilo Molina.- poeta
Baldomero Hernández.- poeta
Rodolfo Milla.- escritor
Carmen Zegarra
Karla Rojas
Rodolfo Milla Zegarra.- estudiante
Mario Espinoza Anicama
Jorge Galagarza Jaime.- artista plástico
Orlando Ordóñez.- poeta
Julio Matzubara
Alejandro Medina Bustinza.- poeta
Luis Flores La Madrid
Ruth García La Torre
Gaby Muñoz López
Ana Rodríguez Salamanca
José Antonio Palacios.- poeta
Sonia Coarite Choquehuanca
Manuel Espinoza G.
Carlos Pardo Cartagena
César Ávalos.- poeta
Elmo Laderas.- músico
Helen Loayza Soriano
Edith Gonzales
José Jiménez Coz
Luis Ramírez
Eduardo Vílchez Vianderas.- poeta
Henry Guevara Díaz.- músico
Guillermo Orrego
Herbert Rodríguez.- artista plástico
Armando Arteaga.- poeta
Renato Ravina.- artesano
Jorge Suyo
Gustavo Armijos.- poeta
Jorge Acosta Sánchez.- músico
Roberto Valle.- artista plástico
Antonio Gutarra.- poeta
Graciela Rojas.- poeta
Cosme Cevallos
Pedro Salazar.- músico
José Rivera Tarazona.- declamador
Nicolás Páucar.- escritor
Edith Conde tinco
Américo Acevedo.- cronista
Elsa López Silva.- bibliotecóloga.
Grover Malpartida Villanueva.- escritor
Julio Benavides.- poeta
Miguel Ángel Guzmán.- poeta
Pío Contreras.- teatrista
Julio Ojeda.- actor
René Fournier.- músico
Melissa Patiño.- poeta
William Gonzales.- poeta
Wilver Gonzales.- bibliotecólogo
Mario Soto.- poeta y cantautor
Germán Badaracco.- cantautor
Susan Kay.- poeta
Erika Contreras
Pedro Perales.- poeta
Ulises Valencia.- poeta
Waksman Núñez.- poeta
Hernán Trigoso
Abdón Dextre Henostroza.- poeta
César Pineda Quilca
Roberto Salazar.- poeta
Giancarlo Huapaya.- poeta
Gerson Paredes.- poeta
Zoila Capristán.- poeta
Juan Benavente.- escritor
Raúl Gálvez Cuéllar.- poeta
Alberto Gonzales.- poeta

Si desean solidarizarse con esta causa escriba su nombre, actividad y DNI al correo electrónico: viernesliterarios@hotmail.com

Convocatoria Plebella: Poeta Revelación


Revista Plebella invita a poetas nacidos a partir de 1978 a enviar sus poemas para ser publicados en la nueva columna anual Poeta Revelación, que se publicará en los números de diciembre de cada año.

La columna publicará poemas de los seleccionados y contará con una introducción crítica para cada uno realizada por uno o varios miembros del jurado, compuesto por Gabriela Bejerman, Emiliano Bustos y Romina Freschi. Además, la columna estará ilustrada, como siempre, con dibujos originales de Eduardo Zabala. Los seleccionados participarán de una lectura en la presentación de la revista y las selecciones completas serán publicadas en internet.

Bases para la 1ra convocatoria:

1-Podrán participar poetas nacidos a partir del 1ro. de enero de 1978 que escriban en castellano.

2-La convocatoria es de POESÍA, incluyendo dentro de este rubro no solamente obras escritas en verso, sino también prosas poéticas, poesía visual y otras variantes experimentales.

3-Los interesados deberán enviar por triplicado, encuadernado o anillado, un máximo de 15 carillas de poemas.

4-Los trabajos deberán presentarse escritos a máquina o en computadora (fuente Times New Roman / 12) por una sola cara en formato A4.

5-Los trabajos deberán ser firmados con seudónimo que debe estar presente y claro en cada copia presentada. Se deberá adjuntar a las obras un sobre cerrado, rubricado por fuera con seudónimo. En el interior deben constar nombre completo y breve curriculum del autor, domicilio, número telefónico, dirección de e-mail y documento de identidad.

6-Cada participante puede enviar más de una presentación de poemas, siempre que se trate de series distintas, se presenten con seudónimos diferenciados y como envíos separados.

7-La convocatoria no inhibe a aquellos poetas que hayan colaborado con Plebella, siempre que utilicen seudónimo, respeten todos los requisitos de la presentación y no estén participando por el momento de ninguna fase de la producción de la convocatoria.

8-El plazo de admisión inicia el 15 de diciembre del corriente año y cierra el 30 de agosto de 2008. Se aceptarán los trabajos que lleguen con posterioridad a ese límite, siempre y cuando conste en el matasellos postal que fueron enviados con anterioridad.

9-Los resultados serán publicados en el número de diciembre de 2008 (Plebella #15).

10-Los trabajos no seleccionados no serán devueltos. Algunos participantes no seleccionados podrán ser convocados para participar automáticamente en la siguiente convocatoria y/o para proyectos futuros.

Las obras deberán enviarse a:

Revista Plebella
Perón 4435 Dpto. 2
(1199) Buenos Aires
Argentina

sábado, 9 de agosto de 2008

LOS DESMORONAMIENTOS SINFÓNICOS DE MIGUEL ILDEFONSO POR RODOLFO YBARRA

Miguel Ildefonso Huanca (Lima, 1970), ha escrito los libros de poesía: Vestigios, Canciones de un bar en la frontera, Las Ciudades Fantasmas, MDIH y Heautontimoroumenos; y los de narrativa: El Paso y Hotel Lima. Ha ganado diversos premios literarios y continuamente colabora con ensayos, estudios, reseñas, tanto en el medio impreso como virtual; participa asimismo en recitales, presentaciones de libro, conferencias etc., en el interior como en el exterior del país (Alemania, Estados Unidos, Colombia, etc.). Es quizá, al margen de cierta ojeriza literaria y de cierto rubor de sus compañeros de ruta, el representante más conspicuo y uno de los más dotado de la llamada generación poética del noventa. Los Desmoronamientos Sinfónicos es su último libro con el que viene despidiéndose, desde hace buen tiempo, de esa corriente de malditez que ha sazonado casi todos sus textos, al punto que varias veces ha aceptado que él escribe en realidad un único libro de poesía, por lo que podríamos deducir que cada libro editado es sólo una parte de este Frankenstein —en el mejor sentido del título literario—, que, al parecer, concluye con este último poemario}.

Los Desmoronamientos Sinfónicos (o sea el derrumbamiento musical o el deslizamiento gravitacional de los sinfonemas verbum kalami) es un libro “multitemático” que sitia el estro y el arquetipo conductual del poeta para devolverle al mundo lo que es del mundo (¿acaso Lima no es también el mundo mismo?): calles, silencios, aullidos, autos, combis, carros destartalados (línea 55, línea 80, sic pág. 51), mujeres puras o impuras, a esta hora da lo mismo, la noche “con su negro crespón” los cubrirá a todos. La pureza seguirá siendo verbo y sobre todo trabajo literario, esfuerzo por superarse a sí mismo y encontrar el ansiado parnaso, el nublado limbo o erebo, o, quizás, como lo previeron los simbolistas o, más atrás, los paganos: el mismo infierno (descensus at inferos).

Hay una voluntad todista (no pretensión, no travestismo literario) por los “dolores del mundo”, quizás los de Shopenhauer o los de Rimbaud, Elytis, Nerval, Eliade, Cioran, Hölderlin, el gravitante Vallejo, la delicatessen de Oquendo que escribe y que empuña las ideas de la libertad antifalangista, etc. De esta forma, el poeta va tejiendo como una chompa poema tras poema, hilvanando las ideas a través de un cordón o hilo de plata emocional (¿vital?), donde no se le es permitido a sí mismo dolerse, hay una tarea mayor y es la de filmar o pintar el dolor de su tiempo, continuar con la ruta trazada por los dioses, caer y volver a levantarse como el mito de Sísifo que Ildefonso arrastra, casi a patadas, desde el mítico Apolo al río Rímac, cuya braveza ha sido desmerecida, travestizada y ubicada en un plano de heterodoxia “homosexual” –por decir lo menos, y tratar de entender qué se entiende por “río homosexual”-, da y recibe en un feed back constante y mántico (acaso no se le pide a los brujos y pitonisos una visión sine qua nom de libertades sexuales donde el don de la magia se alcanza a través de lo prohibido. El río ya no es el maestro, ahora es el pupilo descarrilado, incoherente que ya no transporta más agua, sino mierda: la mierda del mundo, la mierda del mundo que se va a la mierda) y se pierde en un quejumbroso dolor de la ciudad catastrófica, pues la subversión ad literae es todo lo que posee el escritor para sacudir el árbol roñoso de una sabiduría casi bíblica o salomónica que no dirá nada ni dejará caer sus jugosos frutos en la boca seca de los desesperados y caídos en desgracia karmática (¿el dolor es el pago de lo errático? La respuesta es más controversial de lo que se cree y excede este pequeño artículo).

Miguel es el poeta de hierro galvanizado de la generación del noventa, ha sabido asumir su compromiso con el Logos, pocos son los de su generación que hayan intentado la afirmación constante y efervescente de la palabra (la perfección como ilusión, es la verdad que se devela al trabajador permanente); de esta forma el poeta se “desmorona”, se arma y rearma, se inventa y reinventa, a veces avanza a tientas como si sólo la luz de su conciencia lo alumbrara y le mostrara el camino dentro de una cartografía o plan de vuelo que no tiene trazos y cual pellejo ajeno amenaza con cubrirnos y cegarnos. La brújula sigue siendo algo tan simple y lato como la curiosidad (Acaso no fue de esta forma como se descubren los placeres epicúreos o cireneicos: yo sé cómo brilla la ventana cuando te poseo cuando algo de mi subconsciente se pasea desnudo por el cuarto del hotel. ¿y mi retrato? Me tapaste los ojos para no ver tu cicatriz “pero yo te encontré tres cuadras más allá” y era una protuberancia recta de carne y piel sobre un vientre oscuro como sol las noches cuando de pronto brilla la ventana. ¿ya? ¡voltéate¡).

Por ratos, en estos Desmoronamientos hay una entidad que toma posesión en Miguel, y es (perdonen mi alejamiento momentáneo del clásico Dante-Virgilio-Sófocles-Petrarca-etc., y mi oblicua “formación” religiosa y anticatecúmena) la de Juan, al que no pudieron quemar en las hogueras romanas, el que aguantó tres veces los azotes con látigos de cilicio y el que escribió alucinado, desde la Isla de Patmos, ese libro profético y misterioso: El Apocalipsis, también llamado “Las Revelaciones de Juan”. Observo en estos “Desmoronamientos” una visión de batiscafo invertido, no es que suba el mirador, sino que el mirador de naturaleza estereoscópica se entierra y se hunde en el tiempo que pertenece, de esta forma Juan-Miguel levanta sus propias profecías, sus oráculos, tropieza con la realidad tumefacta, da circunvoluciones (que vienen desde los clásicos hasta sus contemporáneos) esgrime su palabra con el fin de sobrevivirse a sí mismo o a sus experiencias en un mundo que no admite errores, sí la constante experiencia, y de ello todo lo que llamamos evolución o la tendencia a una perfección (“homus novis”, ya Mariátegui hablaba del “Alma Matinal” o el espíritu rebozante y recién venido a una naturaleza hostil) que nos puede ser ajena o contraria. Mientras tanto la poesía o la gnoseología de la poesía trasunta y se teoriza a sí misma y se concibe (o la concibe el poeta) como: juntar palabras como ladrillos. he ahí mi realidad. la poesía es caminar por lima. entrar a los cines a las cantinas. sentarse en los muros o echarse en los parques. en quilca mirar los libros. encender un cigarrillo esperando a elanor. sentir los latidos de las moscas sus respiraciones. recibir a la noche con una serena meada: si ella no llega (ella no ha llegado) surgir por colmena atestado de voces como ratas. luces colgadas de sangre petrificada: mi sustancia es el sentido de estos cables arroyos de angustia en los ojos. ojos & ojos & ojos. lamidas las tinieblas bajo el vuelo del avión que miro detenido en medio de la avenida: todos los viajes que he perdido. (pág. 27).

En relación a sus otros libros, a pesar que, según cuenta el mismo autor, este libro fue escrito a inicios de los noventas, en los “Desmoronamientos Sinfónicos” hay una pérdida de las formalidad poética, es decir el uso de la prosa y la ausencia de mayúsculas y signos de puntuación, salvo los puntos usados mayormente para comprimir o abreviar nombres, nos entregan una “reducción” del mundo (el mundo es el Logos, luego Logos es el mundo), es como si el lenguaje no tuviera que esforzarse para “captar” una realidad que no se esfuerza por ser mejor y que nos conduce al eterno sufrimiento de la vida. En cada poema hay como un deja vú (un retorno al momento en que se perdieron las cosas: ¡criaturas bestias desnudas de carnes rosadas aquí me teneís en cuerpo y sin alma soy vuestro largamente pesado en la balanza soy quien quemó vuestros primeros pensamientos no dudeís en injuriarme ni en llevar mi sangre a sus bocas con estos versos!) que nos dice que el dolor se vive y se repasa, el pesimismo poético se entrega de esta forma a los modos “reduccionistas” (podríamos hablar de cierto minimalismo, siempre y cuando aceptemos en literatura esta expresión salida de las industrias y la mercadotecnia) que el poeta emplea para expresar algo que no necesita ser versificado, a lo mucho hay tres o cuatro poemas que usan el slash (/), quizás lo más importante sea el remate de textos (he contabilizado 117 poemas, separados uno de otro por dobles espacios), la arborescencia y el enraizamiento creativo con el fin de transmitir y aceptar la caída, la derrota del poeta frente a lo cotidiano porque, como él lo afirma, aquí no hay nada: solo un hombre triste condenado a su cuarto con una ventana abierta a la noche. y afuera tampoco hay nada. una boca que soltó palabras. a lo más una pantalla de televisor o la noche entrando por la ventana. porque aquí no hay nada. aquí no hay definitivamente nada.

Discrepo con los que piensan (después de las sumas y las restas ¿?) que este libro está por debajo de sus otros textos, creo yo que es por razones de ordenamiento, de “formas”, “apariencias”, más que de “fondos”, pues, aún cuando se emplee la palabra “Sinfónico” (y aún cuando exista un poema con el título de “figura y máscara. sinfonía n 17, op.21”, pg. 14) aquí no hay un opus que nos hable de un intro……ni de allegros, minuetos…. Leamos este “soliloquio de j.s. bach”: viajas por el don supremo de la palabra, una luz que anuncia lo irreal en nuestras mitades y la mitad de una mujer parada en la esquina. volteamos por esta calle, las paredes se derrumban y toda la poesía no es otra cosa que política. si me detengo no voy a ninguna parte y si cruzo la pista estoy en el mismo lugar. estamos solos me dice la mujer. en todo he encontrado nada. las hierbas crecen en invierno. Allí la rama era verde y el agua que caía se renovaba sin embargo la muerte estaba en el movimiento invisible de la luz: un corazón que va muriendo es ver algo de neblina o ver simplemente algo. ya no tener un corazón también es la tierra húmeda o el lomo de un libro. fierros oxidados. algo es el corazón. etc.

Como vemos y por el contrario, hay un desdén por los artificios poéticos, por las numeraciones, los índices, etc. la “sinfonía” es cruda, más cercana a las estridencias de una voz marginal negada a la mesocracia snob y más cercana a los migrantes (¿Chacalón podría ser el símbolo?), o de una guitarra u otro instrumento musical que por ratos deja escapar ese tono vernacular y chichero cuya cercanías con el autor son conocidas por sus generacionales (José Pancorbo, quien toca el arpa y participa de asociaciones de danzantes de tijera, ha sido un buen compañero de estas experiencias et orbis en el mundo secular de la desaparecida “carpa Grau. Mesías Evangelista fungió también de Virgilio alguna vez). Leamos parte de la bitácora del poeta en sus rutas o caminos interiores donde las estridencias pueden salir por igual de espacios de relativa sordidez de pasiones alquiladas como de espacios netamente populares, chicheros o catárticos, donde por igual hay una asociación de “perturbación” de los sentidos tan necesarios en estos tiempos de estrés y atomización libremercadista (no olvidemos nunca que el artista necesita refrendarse en la práctica y muchos creen sentir en el sexo la presencia de dios o de una liberación que lo real-concreto no ofrece, al final el poeta se agranda y crece acromegálicamente ante la adversidad); el texto corresponde al título “excessus mentis”: en colmena o en lampa un orgasmo infinito como un nacimiento vagar en la noche buscando un destino av. grau o camaná otro orgasmo secreto como la humedad un sueño no es más que un sueño ver no significa ser ver es sentir lo que la realidad te ordena escribir es hacer estas cosas olvidar y volver a lo que se debe escribir un paisaje donde he de morir una tarde soleada donde he de morir un camino largo donde he de morir una muerte en pleno silencio donde he de morir junto a la mala hierba. (pág. 47).

Finalmente, esa libertad con la que Ildefonso construye su “desmoronamiento” sirve para abarcar temáticas y recursos literarios que licencian su particular poética; es posible que, por ratos –para los lectores acuciosos y para los críticos sesudos-, haya una pérdida de brújula, un leve mareo, un ligero desliz que podría interpretarse como un poner el piloto automático ante un hecho inusitado que es la misma escritura, sobre todo cuando lo verbalizado es un mundo que cambia rápidamente y donde el lenguaje no se detiene y nos avisa constantemente de su evolución. Felizmente la experiencia de Miguel Ildefonso lleva a buen puerto este libro: ha llegado la noche haciendo inútiles los sueños. hemos dormido alentados por los cabellos de una hembra. ella no duerme a esta hora solo busca un poco de calor y ebriedad. largos son los caminos que llevan al amanecer. todos nos hemos envueltos con nuestras pieles húmedas y la tibieza de los gatos que nos esperan en las esquinas. las fragancias acules de los faroles. el ondulante fluir de las brisa marina. ese cielo que parece un hotel las llaves que se pierden en la nada de la noche el dolor siempre el dolor, un cuarto el reloj la mesa donde una vela se derrite. nuestra inutilidad y nuestro goce derretidos. pero no me dejes solo esta noche. no me dejes solo frente a este papel en blanco (pág. 48).

POEMAS DE LA ARGENTINA ANA ROMANO