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martes, 4 de septiembre de 2007

DEMONIA FACTORY: Poesía de Ernesto Carrión por Maurizio Medo


La semana pasada Fabián Darío Mosquera, un joven poeta y periodista ecuatoriano, me envió una primera batería de preguntas para lo que será un libro de entrevistas con algunos poetas latinoamericanos, no jóvenes, sino aquellos que ya estamos entrados en años.

Entre ellas había una que contenía esta reflexión: Hace poco también leí en una entrevista realizada por ti la siguiente reflexión del poeta guayaquileño Ernesto Carrión: "la poesía latinoamericana está atravesando un proceso justo. La tradición de la ruptura existe. Huidobro, De Rohka, Mayo, etc. Y ahora, frente a una mal llamada poesía de la experiencia de España, que produce una cosa tediosa, que gira alrededor de un yo urbano que como cronista va narrando sus situaciones diarias, aparece Latinoamérica con libros más elaborados, apoyándose en la desintegración posmoderna, en los agujeros dejados por el surrealismo, en lo neobarroso parido en los 80, en los elementos clásicos, aparece, en sí, un trabajo de mayor elaboración y sagacidad. Se piensa en libros TOTALES. En provocar experiencias profundas al lector. Estos libros tienen caídas múltiples, quiero decir, el verso dentro del poema, el poema dentro de un cuerpo, el cuerpo dentro de un libro, el libro dentro de un conjunto que forma parte de una totalidad, etc".

Al recordar estas declaraciones de Carrión, sí, es cierto, aparecieron en la primera entrevista que se le hiciera luego de que Demonia Factory, este libro, obtuviera el VI Premio Latinoamericano de Poesía Ciudad de Medellín, pensé: "Qué cabrón este Carrión. En lugar de hablar de Latinoamérica, en su conjunto, ha sido capaz de desarrollar en una entrevista su arte poética". Y es que su escritura, coincidentemente surge "apoyándose de la desintegración posmoderna, en los agujeros dejados por el surrealismo, en lo neobarroso parido en los 80, en los elementos clásicos, aparece en sí, un trabajo de mayor elaboración y sagacidad".

¿Para qué más si él lo dijo ya todo? Pero hay más, su obra existe solamente como una escritura en perpetuo movimiento. Más que un work in progress la llamaría: una perseverancia del vértigo. Ya antes de Demonia Factory, con la escritura de El Libro de la Desobediencia, Carni vale, Labor del Extraviado y la Bestia Vencida, títulos que van conformando su libro, un libro único; el poeta escribía o desde "identidades negativas" o desde la neutralidad. Articulaba en el sujeto, aquel llamado yo poético una doblez. De acuerdo con él, cada ser se presenta como una tesis y una antítesis, como una huída que es, al mismo tiempo, un arribo. En Carrión el "yo", los "yoes", no son autorreferenciales, son máscaras. Las máscaras. Como sabemos, son las que establecen una relación de desdoblamiento del actor con respecto al espacio. En su escritura Carrión aparece como una locación que busca encarnarse en una máscara y, al mismo tiempo, en un espacio que interpola tres realidades: una mitopoética, otra histórica y una literaria. Lo que obra Carrión con esta escritura hurgando por estos niveles de realidad es la fabulación de la propia identidad, un carni vale.

En este panorama Demonia Factory aparece como un desplazamiento. La realidad mitopoética cede su lugar a la evocación de la carne, es sustituida por el cuerpo. No el propio y sí el femenino. La evocación de lo femenino hace que Carrión lo reviva desde un abanico de referencias y planos hasta volverlo, he aquí el retorno a una de sus realidades esenciales, en un cuerpo mítico. Hablo de planos refiriéndome a lenguajes. En Demonia se conjuga lo aforístico:

te gustaba morir violentamente y me enseñaste que sólo éramos si moríamos

Lo reflexivo:

aquí no existe la rutina desvirtuada por la ficción de los hombres que no he sido nunca Aquí existe la ficción de los hombres que nacerán provisionalmente cuando tú quieras Ahora sé que nunca he sido uno Nunca fui uno No seré uno El amor no conoce otra forma de existir que engullendo las pieles que cobija

Con lo explícitamente narrativo:

en casa limpiábamos la casa movíamos los muebles y lavábamos la vajilla que un pariente que huyó nos regaló con disgusto Ella se recogía el cabello con un lápiz y me dejaba mirar su cuello delgado como un fuste

Pero de pronto reemerge lo poético con toda su excelencia y esplendor:

este es nuestro olor -me dices-
esto somos nosotros: UNO
(Dios está temblando enloquecido
Detrás de las montañas)

de ahí el diálogo, la confesión personal.

En la entrevista que citaba al principio Ernesto Carrión, en un momento me confesó: "ni siquiera creo que escriba poesía".

Suerte la suya, quizá esa confesión de parte, asaz en humildad, sea la clave para entender cómo consigue obrar con el lenguaje como si fuera una cosa dúctil y maleable para ir convirtiéndolo de acuerdo al ánimo. Demonia es una síntesis, una brillante síntesis de aquello que llamamos literatura, un bricolaje, un palimpsesto, una construcción que hace de su arquitecto, Ernesto Carrión, uno de los poetas que vienen renovando con brillantez la tradición de la ruptura.


Lima, 30 de Agosto del 2007. (Antares)

miércoles, 15 de agosto de 2007

Augusto Rodríguez: Cantos contra un dinosaurio ebrio


Augusto Rodríguez. Cantos contra un dinosaurio ebrio. Barcelona: La Garúa Libros, junio 2007. 68 páginas.

Aquí está Augusto Rodríguez: rápido y maldito, chispeante y justiciero, sensible y escéptico, fatalista y pop, más comunicativo que una web y puentes trasatlánticos, enérgico y de ternura solapada, pero sobre todo, original y fresco. Un poeta ecuatoriano para leer de mañana, como un café fuerte que nos deja levitando todo el día.

ANTONIO SKÁRMETA, Santiago de Chile

Augusto Rodríguez escribe con rabia e ironiza con dolor. Dando otra vuelta de tuerca al malditismo dirty, nutriéndose de un escepticismo no por radical menos romántico, cada poema de este libro es una respiración ansiosa, un animal contradictorio. Todo lo que hay de extrema venganza en ellos, lo hay también de amor desolado, de emoción superviviente. La voz de estos cantos ebrios parece asistir a todas las muertes y enterrarlas una a una, como si el poeta fuera un sepulturero de mitos desgarrados y figuras paternas. Pero, por debajo (o por encima) de todas las furias de su grito, una melancolía errante silba pidiendo compañía.

ANDRÉS NEUMAN, Granada, España

Cuenta la tradición que el Buda permaneció siete semanas en el paranirvâna o «área del despertar», porque en lugar de salvarse a sí mismo quiso convertir su descubrimiento en una doctrina que salvaría al mundo: despertar para liberarse del dolor. Por eso los poemas de Augusto Rodríguez nos perfuman de paz y beatitud, porque sólo después de chapotear en los abyectos pantanos del karma es posible alcanzar la iluminación mística. Cantos contra un dinosaurio ebrio es el inventario de todas las blasfemias y aberraciones que garantizan la redención. Sus poemas son los alfileres que aseguran la paz de la mariposa.

FERNANDO IWASAKI, Sevilla, España


Luego de un largo silencio de más de veinticinco años, aparece en Ecuador un grupo de poetas nacidos hacia los años 80: Rodríguez, Méndez, Cazar, Chávez, Escobar, Du Lac, Jurado, Cuzme, Maridueña, Lasso, Osinaga, Patiño, entre otros. Antes de esta nueva generación, lastimosamente, tenemos solamente lo hecho en los años 80 y 90, lo cual, a excepción de la poesía de Pedro Gil, resultó en un salto hacia atrás, debido en gran parte a la preferencia por un vocabulario supuestamente universalista que en realidad resultó ser confuso y poco imaginativo. Los nuevos poetas, en cambio, testimonian de manera sincera lo que sienten y piensan, y ven en la poesía un fin expresivo, no un medio de reconocimiento social. Su percepción del nuevo milenio está marcada por la computación y las nuevas formas de comunicación, el estatus del lenguaje poético, la diversidad cultural y el no siempre grato mundo intelectual. Al mismo tiempo, nos hablan de temas ya convencionales, como el sentido de la vida, el amor, la herencia literaria, la fugacidad del instante. Esta nueva generación retoma, en sus propios términos, el camino labrado por Jorge Enrique Adoum, David Lesdesma, Carlos Eduardo Jaramillo, Fernando Cazón, Antonio Preciado, Agustín Vulgarín, Efraín Jara Idrovo, Fernando Nieto y Euler Granda; camino que en su hora les sirvió también a Fernando Balseca, Jorge Martillo, Maritza Cino, Edwin Madrid y Eduardo Morán. Al nuevo grupo pertenece Augusto Rodríguez, miembro del colectivo Buseta de Papel. Rodríguez ha asumido con fuerza, consistencia e imaginación, el oficio de poeta, marcado por las preocupaciones actuales, la historia diaria que vive y sus incesantes lecturas. Su discurso poético se nutre de varios mundos simbólicos que van de Ledesma a Pound, de Pessoa a Bukowski, de Bolaño a Parra, por citar a unos pocos, pero de manera cuestionadora, directa, bien informada, a través de un acertado repertorio verbal y un tono desenfadado o irreverente. Puedo decir con absoluta confianza que se está fraguando la personalidad de un poeta que desarrollará el legado local y nacional, y que, de seguir así, pronto será diestro en el manejo de recursos poéticos de tal manera que estará entre lo mejor que Ecuador le va a ofrecer a Latinoamérica y al mundo.

FERNANDO ITURBURU, State University of New York en Plattsburgh


El poeta establece un hábil y no menos sardónico juego de alegorías entre el amor, la pasión, y el vicio por la poesía, como si se tratara de la droga, el vino o el sexo más deliciosos. Estos textos contienen, entonces, la revancha de un sobreviviente que ha abierto los ojos, descreído y desencantado de la selva de cuentos que es el mundo. Augusto Rodríguez va afinando progresivamente el bisturí de la ironía anti-poética, hija aristócrata del orgullo, como arma confiable para traducir sus propias verdades.

RAMIRO OVIEDO, Université du Littoral-Côte d'Opale Boulogne-Sur Mer, France


El mundo poético en Rodríguez disuelve la lógica entre objeto y verdad, como afirmaría el filósofo Alain Badiou, y presenta una desorientación donde conceptos otrora incuestionables como sentido y significado quedan superados. De esta manera, en Rodríguez, si bien es cierto no asistimos a la ceremonia de la Verdad, sí abrimos las puertas de la multiplicidad, donde múltiples son las verdades que reemplazan a la fijeza. Su hábil artificio para divorciar la verdad objetiva del mundo objetivado. De esta suerte, Rodríguez viene a inscribirse en una corriente poética donde se pone en tela de duda la sutura entre sentido y realidad, sutura que nos ha acompañado desde el acaecer del pensamiento que hemos venido a llamar filosofía, y que sólo en la Edad de los poetas, proposición acuñada por Badiou, queda escindida.

DAVID G. BARRETO, University of Michigan, Ann Arbor, EE. UU.


Al leer al poeta Augusto Rodríguez he recordado que, por su capacidad de hacernos ver, sentir y conocer lo que está más allá del sentido común y de las convenciones, la poesía se erige como el discurso del antipoder. La rebelde con y sin causa de las epistemologías y ontologías oficiales. Este Canto contra un dinosaurio ebrio, me ha recordado también que la poesía es subversiva porque cuestiona la moral y los dogmas con que se nutren los dinosaurios. Vale decir: el poder.

IVÁN OÑATE, Universidad Central de Ecuador


Como a los poetas sólo hay que creerles cuando escriben porque lo que escriben es verdad, creo lo que me confidencia Augusto Rodríguez en sus Cantos contra un dinosaurio ebrio. Sobre todo creo en su poesía y espero que sea una voz entre otras voces que han emprendido este viejo oficio de incertidumbres de ser poeta en un Guayaquil empecinado en renovarse como ciudad (una ciudad que ya no es la ciudad que nostalgizo) pero que sigue siendo fiel a una perenne tradición-identidad aún por descubrir y por alcanzar. Ahora con el vagabundeo de una palabra, la de Augusto Rodríguez, ensimismada en verter sobre el papel la pus existencial de quien sabe que desde el mismo nacimiento hemos empezado a morir sin atenuantes. Lo cual si bien es ya un lugar común no por eso podrá consolarnos.

FERNANDO NIETO CADENA, Campeche, México

miércoles, 8 de agosto de 2007

El futuro libro de Carolina Patiño por Augusto Rodríguez


La primera vez que leí unos poemas de Carolina fueron después de haber ganado el concurso de poesía Buseta de papel 2004, donde los jurados (la poeta Sonia Manzano, el artista Freddy Russo y la catedrática Norma Véliz) dieron por unanimidad a Carolina Patiño como ganadora entre decenas de estudiantes de varios colegios de la ciudad. Recuerdo haber leído los poemas premiados, y sin duda, tenían una fuerza, un erotismo y una intensidad muy poco común en nuestra ciudad y menos para alguien de su corta edad.

Posteriormente la invité a asistir a los eventos y reuniones de Buseta de papel y ahí nos fue enseñando los primeros borradores y esbozos de lo que sería años después su primer libro Atrapada en las costillas de Adán. Y ahora que he vuelto a leer y revisar su poemario inédito me encuentro nuevamente con una obra madura, desgarradora, inigualable. Aquí el Yo poético está muy cercano a la biografía de la autora. Hay un gran lazo entre vida y obra en este nuevo poemario. Sus líneas básicas el dolor, la locura, la infancia y el suicidio.

Carolina Patiño (Guayaquil, Ecuador, 1987-2007) es una de las grandes jóvenes poetas de esta ciudad y una de las más valiosas del país. Su poesía tiene la fuerza de una Sonia Manzano, el erotismo de una Aleyda Quevedo y un desgarramiento al mejor estilo de la guayaquileña Ileana Espinel. El único epígrafe de este libro es de esta última autora que dice así: Ruedan lágrimas grises en la almohada/ enloquecida por mi sien que sangra.

Hay varias personas que ya estamos trabajando en este libro y algunos otros proyectos para rescatar y sitiar la obra de Carolina Patiño donde merece estar, entre las más logradas y valiosas de los nuevos poetas de este país. Ya tengo la aprobación de sus padres así que como un adelanto del libro que vendrá, aquí seleccioné siete poemas de este futuro libro:



MUÑECA DE PORCELANA

a Carmen Váscones

Suenan infernales campanas de escuela
y yo entre viva y muerta me tambaleo.
Mientras el reloj de arena rojo
y mi terrible aragnofobia creen que estoy rota,
pues lo estoy;
como esa muñeca de porcelana
a la que le arranqué los ojos.



CAJA DE RECUERDOS

¿Dónde se ha ido mi espíritu?
creía en todo lo que conocía
y ya no me acuerdo de mí
dulce caja de recuerdos
que me mantenía a distancia de la locura
que me pierde cuando me encuentra
ahora que me he mirado al espejo por horas
ruego que se corte mi pacto con la vida
ya sangré respiré lloré suficiente

¿me puedo rendir ahora sin mi sombra?



NO MÁS SANGRE

Tú no te acuerdas de mí pero yo sí
y ahora que despierto
puedo decir que creí en ti
pero ahora decido con qué soñar
ya no me cazan
ya no corre mi sangre en las noches.



FUTUROS HIJOS MÍOS

Aliméntense hijos de mis entrañas
llenos de antidepresivos drogas alcohol y muchos somníferos
duermo en los días y en las noches despierto por más dolor
Mi masoquismo ha llegado lejos
los quiero en mi vida pero los mato de a poco

Y yo solo
lo siento...



PAYASOS

Payasos en blanco y negro
vienen a jugar conmigo
por las noches
me persiguen
como lobos hambrientos
de sangre
y me clavan sus estacas calientes
en la espalda
mientras ya no puedo más.



VIDRIOS ROTOS

Cada vez que te beso
siento vidrios rotos
y sé que no estoy durmiendo
esto no es lo peor,
tú desapareces
y tus labios aparecen más abiertos
comiéndome desde los pies.



ADIÓS

Tan cansada de estar aquí
con todos estos miedos sin infancia
me voy sin perdurar
sin lograr que voltees por mí
sin lograr que enciendas la luz
sin lograr que abras tus ojos
el dolor tan limpio no sostendrá tu mano
demasiados espejos
descuelgan tambores en mi funeral.

miércoles, 1 de agosto de 2007

La poesía hispanoamericana está de duelo: Carolina Patiño (1987-2007)


Se fue nuestra amiga, nuestra integrante "busetera", nuestra poeta Carolina Patiño Dueñas. Qué nimias quedan las palabras cuando uno quisiera expresar la magnitud de una pérdida irreparable...

A la literatura le dejó un poemario, Atrapada en las costillas de Adán (donde plasmó sin temor la intensidad del erotismo, de la crudeza del desencanto, y su amor por la poesía como forma de expresión vital), a los que fuimos sus amigos, nos deja una inmensa tristeza, pero también su espontaneidad, su humor, su encanto y tantas otras vivencias.

Olvidarla será imposible, sus huellas aún están frescas por todos los lados de nuestros corazones.

Hoy la Buseta se detiene, hace un pare y todos sus pasajeros acongojados se bajan para decirle hasta siempre, Carito, hasta siempre...

martes, 17 de julio de 2007

CONCUPISCENCIA DE SIOMARA ESPAÑA por Augusto Rodríguez


Siomara España (1976) es una joven poeta manabita pero radicada en Guayaquil hace muchos años, es integrante del grupo literario Re-verso. Actualmente cursa estudios de Literatura y Español en la Universidad de Guayaquil. Sus obras poéticas han sido publicadas en periódicos y revistas de la ciudad, consta en la reciente Antología de Poesía Joven. Ha participado en diferentes encuentros poéticos y literarios en el Puerto Principal. Y hoy, ella, Siomara España nos presenta su primera obra poética denominada Concupiscencia. Según el diccionario es el deseo inmoderado de los bienes terrenos y sobre todo de los goces sensuales. Teniendo esa definición como premisa nos metemos de lleno en esta opera prima publicada en la Colección Lienzo del Ángel de la Editorial quiteña El Ángel dirigida por el poeta Xavier Oquendo.

Este libro lleva un prólogo del destacado crítico guayaquileño Rodrigo Pesantez Rodas donde nos dice en la parte final, cito:

Concupiscencia puede que nos oriente hacia un sensualismo no erótico, aunque sí pertinaz en sus referentes idiomáticos, fuera de las lirófanas sincronías, de los vocabularios encalambrados de aristas linguales peligrosas, que tanto daño han hecho hoy a ciertos textos escritos por féminas de fama postiza, rindiendo pleitesía a la vulgaridad, jamás a la autentica poesía. Con este libro la poesía empuña sus mejores recursos, bajo una sencillez de planos, ya sea en lo narrativo-descriptivo, cuando de enfocar los otros-yo se trata; o, cuando la voz personal se rinde a la piel de los afectos-desafectos. Buen comienzo para una travesía de veleros dormidos en la plenitud de un mar abierto. Buena señal para los navegantes de nuevos océanos en la lírica nacional”.

Este libro consta de 47 poemas y está divido en tres partes. La primera sección lleva como título el mismo del libro "Concupiscencia" y nos encontramos con una voz poética que se refugia en su pasado, en sus orígenes y nos deleita con poemas hermosos; aquí como ejemplo el poema "El Hijo":

Vago a prisa, sedienta, mutilada,
buscando, indagando, o despojando
los residuos del amor, la espada
que destrozó mis alas, no sé cuando.
Lo descubro y me detengo a respirar.
No hago caso, conduzco y acelero,
pues la vida se rompió cual un cristal
y cargando hoy estocadas, solo espero.
La parca abre su manto, su mortaja,
obra infalible que del cielo baja
y se esparce sonriendo sin cuidado.
Y del amor, semilla que germina,
que endulza, que lacera o que lastima
solo queda el fruto más preciado.


O ese bello poema titulado "La mujer del miércoles", donde la voz poética se cuestiona tal vez lo rutinario de la vida, los machismos imperantes de nuestra sociedad y la falta de amor entre los seres humanos, cito:

Cuántas veces la mujer del miércoles
desdobla el rostro,
lava sus pies
y camina sobre sus palabras.
Cuántas veces recorre los mismos caminos,
transita las mismas calles,
ve los mismos semáforos,
observa los mismos mendigos,
sube las mismas nubes,
busca la misma cama.
Cuántas veces la mujer del miércoles
busca la boca de su amante,
se estremece entre sus brazos,
grita de amor desesperada
y llora entre silencios sus palabras.
Cuántas veces la mujer del miércoles
quiere abandonar su pasión
olvidar sus sueños
y seguir atada.
Cuántas veces ríe y canta
y otras tantas llora enamorada.
Cuántas veces la mujer del miércoles
tiene que amarrarse el alma,
vivir el delirio, la locura
y caminar sobre lo dicho,
caminar sobre sus palabras.

Antes de cerrar esta primera parte del libro no quiero dejar de mencionar que Siomara España nos deleita también con unos destacados sonetos. La parte intermedia del libro lleva como nombre "Raíces" y en esta pequeña sección de tan sólo 5 poemas van dedicado a Guayaquil y su cultura, a continuación el poema "Velorio Montubio":

En la cocina,
el fogón muerde las brasas
listas para el plátano, los chiricanos.
Las mujeres adoban, asan…ciernen café.
Debajo de la casa, arrimado a los estantes
los compadres susurrando…
un grupo, -en el hall pobre de la escalera-,
quema en aguardiente hojas de naranja.
Sobre la cuja de petate viejo,
una mujer llora,
otra la consuela…
Los niños ajenos a todo dolor corren,
precipitan el vuelo a la azotea,
chillan,
tropiezan el cubo de leche,
rechina su música de lata,
los muchines del fogón ya perfuman,
llaman al café.
Faltan 8 noches de rezos para el marido
muerto.

Ahora nos adentramos a la tercera parte del libro que se llama "Fases". Aquí nos deleitamos con algunos poemas dedicados a esa bella isla caribeña llamada Cuba con su reconocida musicalidad, cultura y vida. Los títulos son elocuentes "La Habana", "Diario del Che", "Una tarde en la marina Hemingway" y otros poemas con tintes sociales, como aquel que se llama "Navego en la web":

Navego en la web
mientras
Sabina descarga
y mi último cigarrillo
va chisporroteando sus postreras luces.
Perezco ante pensamientos desiguales,
desfilando sin pausa
van mis fetiches:
Silvio, Perales, Serrat y JJ…
Tropiezo con radio rebelde,
un retrato del Che,
el mundo,
la desigualdad social,
las revoluciones,
el imperio.
Líbano, Israel,
qué mundito, compañero…
me desconecto,
me bajo
ya no lloro.
Aunque la realidad estremezca.

De esta forma quiero cerrar este pequeño viaje por la poesía de Siomara España. Muy bien lo dijo Xavier Oquendo en el comentario de la contraportada del libro: “La poesía de Siomara España es una confesión desenfadada. Es un verbo que se vuelca en el fondo de las palabras y que no deja espacio para la transpiración de más sensaciones”.

Y sí, es una voz volcánica y torrencial que estoy seguro dará mucho que hablar en el presente y en el futuro de la lírica del país. Porque sé que su poesía tiene gran vuelo; estoy seguro que los libros que vendrán de esta poeta, sólo podemos seguir esperando lo mejor. Y para finalizar sólo quiero decir que toda buena poesía está llena de concupiscencia ya que desea enormemente nombrar y sentir todos los deseos que sólo la palabra puede añorar en su infinita existencia.

miércoles, 11 de julio de 2007

Este país no tiene idea de lo que es una política cultural. Entrevista a Jorge Enrique Adoum por Augusto Rodríguez


Es considerado el poeta vivo más importante que tiene el Ecuador. Tuvimos la oportunidad de visitarlo en Quito. Y como siempre nos atendió muy amablemente en compañía de su esposa Nicole. A continuación la siguiente entrevista con el gran intelectual, el poeta, el autor de la reconocida novela Entre Marx y una mujer desnuda, el candidato al Premio Cervantes por nuestro país, Jorge Enrique Adoum.

Háblenos brevemente de sus comienzos literarios ¿dónde empezó el amor a la literatura y a la poesía?

—Empezó con la lectura, a los 13 años. Durante el año escolar leía una novela por semana y en vaca­ciones, que debía pasarlas en casa, una cada dos días. Luego, en el Colegio había concursos anuales de poesía: el profesor de literatura me estimulaba a partici­par y estímulos fueron los premios que obtenía.

Hay muchos que dicen que usted se ha beneficiado de la imagen de Neruda ¿Qué opina de esto? ¿Quién es Neruda para usted?

— ¿En qué me he beneficiado de ella? ¿En la lucha tenaz para encontrar antídotos y librarme de su influencia inicial, que aquí parecía ser una culpa? ¿En que agregaran, a mi nombre y apellido, "nerudiano" como si hubiera sido el de mi madre? ¿Y quién no ha comenzado a la sombra de otro? Con su generosidad desmedida Neruda me hizo, cuando tenía yo 25 años, el más alto elogio al que uno podría aspirar y, pese a que se publicó a ocho columnas en un diario de Guayaquil, yo me esforcé porque la olvidaran. Setenta y cinco años después, un poeta colombiano la recordó para una presentación. Menos mal que no se supo en Ecuador... Esa actitud de "muchos" revela su ignorancia: si cada generación (o, aunque fuera uno solo de sus miembros) al comienzo no hereda algo de la anterior, no tendríamos una historia de la cultura, ni de la literatura ni del arte. ¿Qué quién es Neruda, para mí? Uno de los más grandes poetas de nuestra lengua, de nuestra raza latino­americana y, por tanto, de la humanidad.

Ecuador, un gran país, pero ¿qué pasa con su literatura? ¿Por qué no se la lee en el exterior?

—Porque nadie la da a conocer. Este país no tiene ni siquiera una idea remota de lo que es una política cultural ni le interesa tener alguna. Los editores, por razones económicas o de otro tipo, no se ocupan de las ferias internacionales de libros ni de establecer contactos con distribuidores y libreros del extran­jero.

Hay muchos que lo consideran un "padre literario" y que por lo mismo hay qué matarlo ¿qué opina al respecto?

—He declarado ya que para eso es necesario saber con precisión quién es el padre de cada uno, pues de lo contrario se corre el riesgo de matar al inocente marido de la madre. El famoso "parricidio" de los años sesenta (o sea que tampoco en eso son originales), significó elaborar un proyecto estético por lo menos de igual valor, si no mayor, que el del "padre", como sucedió con Borges respecto de Marechal y con Cortázar en relación con Borges... y no negar sistemáticamente la obra o la existencia del que trabajó antes que ellos, del antipático por una u otra razón, lo que se parece demasiado a la envidia.

¿Qué le han parecido los homenajes de la Casa de la Cultura hacia usted, desde crearle un premio, homenajearlo y candidatizarlo al Premio Cervantes?

—Nadie me ha creado un premio. El concurso que llevó mi nombre tuvo miles de partici­pantes jóvenes y hubo trabajos enviados desde los sitios más remotos del país. La intención declarada de la Casa de la Cultura fue tratar de que alguna vez algún ecuatoriano obtuviera ese premio y la postulación que hizo me honra y compromete para siempre mi gratitud.

Muchos hablan de su antología Poesía Viva del siglo XX ¿la seguirá enriqueciendo, es decir, le seguirá sumando nombres en el futuro?

—El título correcto es Poesía viva del Ecuador y sólo está viva (en el sentido de que uno la lee y la relee voluntariamente) la del siglo XX. Honestamente, no lo había pensado pero tiene razón: debería completarse, puesto que data de 1990.

¿Qué mensaje le daría a las nuevas generaciones de poetas que actualmente están escribiendo en todo el país?

—Que recuerden que la poesía es también estudio y trabajo, esfuerzo y sacrificio, para que hagan cada vez mejor lo que están haciendo ahora.

¿Actualmente en qué proyectos literarios está Jorge Enrique Adoum?

—Estoy tratando de revisar algu­nos textos que ahora encuentro algo superficiales o incompletos, sea por mi culpa, sea porque han sobrevenido acontecimientos que no podía prever y han quedado fuera del libro.


Reproducido de Revista El Quirófano, número 2. p. 8-9.

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...