lunes, 27 de marzo de 2006

MONTSERRAT ÁLVAREZ Y CRISTINO BOGADO

MONTSERRAT ÁLVAREZ (ZARAGOZA, 1969)

INSTANTE

X escancia la cerveza, y mientras escancia
brillan sus ojos con febril mirada
Yo contemplo la elegante, fina mano que la botella levanta
con tanta gracia
Es de noche sobre Asunción, y el invierno se está yendo
Como X, otros muchachos, en iguales o parecidas circunstancias,
escancian la cerveza en la noche estrellada
Y otros tantos lo harán, a lo largo
de los años y los siglos venideros
Pero que quede claro: sólo X,
en este fugaz instante irrepetible,
y de ello dan fe mi tinta y mi palabra,
es capaz de escanciar con tanta gracia
y de mirar con tan febril mirada

de Underground



CRISTINO BOGADO (ASUNCIÓN, 1967)

NEGRO AULLIDO. 022

Nadie sabe que soy poeta. Porque si alguien lo hubiera sabido, si alguien hubiera por acaso traspasado el umbral de la existencia clandestina que la poesía lleva dentro de mí, yo sería otro para esta gente que forma mi entorno. Algunas veces, la soledad es insoportable y entonces comienzo a renegar de mi destino, sucumbo a un acceso de locura y estoy a punto de cambiarlo por un poco de placer frívolo y despreocupado, ese placer vaporoso que atenúa la profundidad de la mirada, que no duda en transigir con la naturaleza, que anhela ir a la deriva de los objetos de la realidad. Pero, siempre, al borde del abismo logro salvar mi secreto. Y sobrevivo. Hasta la próxima lucha. Porque mi poesía no tiene ninguna relación con una estética platónica, donde un aghatón descendería sobre el universo abyecto de los cuerpos para iluminarlos con su luz fundante y seminal... No. La poesía es más bien una agonía (en sentido griego) que fruto de un milagro. Un combate donde se corre siempre el peligro de perder la vida. Una escaramuza absolutamente corporal cuya esencia es salvar el instante. Esa ilusión fatal del tiempo que no tiene compasión con nuestros cuerpos. Sin la poesía se pierde en los dos frentes. Con ella se salva al menos la ilusión. Hasta el próximo instante. La soledad del poeta consiste en no poder gritar su triunfo al salir vivo de la magma ontopoética ni aullar su dolor cuando ha sido herido fatalmente. Lo trágico está en que no quedan huellas. Todo acontece siempre como una sombra que ha opacado momentáneamente nuestra figura. No quedan los poemas. Los poemas se viven. Por eso no tengo pruebas ni para mí de mi poesía. Sólo el instante abierto (el próximo instante) como un campo de batalla.
de El dripping del tiempo (Diario de viaje)

IMAGEN DESVELADA DEL ÍNTIMO DESTELLO

Oswaldo Roses. Amada, dulce amada.
Lima: Lord Byron Ediciones, 2005.

Frente a los albores de la tarde y el viento tenue, ondeando entre la apretada ramazón de los árboles, llega a mis manos desde Torremolinos, España, el libro del poeta Oswaldo Roses: Amada, dulce amada. El destino me ha puesto no sólo en comunión con la poesía, sino también con este poeta, cuya vida intensa y talante profundo son innegables.

Oswaldo ha aprendido el viejo oficio de la libertad a través de su poesía decantada, propia y digna de la mejor tradición española: Juan Ramón, Alberti, Aleixandre, Hierro, Celaya, Guillermo Carnero, etc, sólo para mencionar algunos. En el libro Amada, dulce amada, hay una clara fusión de su materia vital: emoción, intuición y pensamiento.

Curiosamente frente a un mundo tan tensionado, cuando las ciudades frente al caos se cierran al olvido, o lanzan angustia y neurosis, el poeta nos habla del amor; pero no necesariamente del amor encantado por los muslos de la amada, sino de una llama casi espiritual, abierta, inclusive, a la duda tal como nos lo deja ver en su primer poema: “¿Es éste, Dios, mi destino/ que el mundo y su ira encierran?”. El poeta está ―intuyo sigilosamente— ensimismado y ensombrecido, busca “aromas a lo absorto y a la piedra”, tentación que lo lleva a escudriñar la belleza, porque seguramente no está “en cielo tan desnuda”.

“Bajo la saciedad del miedo”, sin embargo, el poeta considera que sus palabras son fuegos levitando en los latidos de su destinataria. O, si se quiere, céspedes donde el sueño tiende sus pupilas con ese gajo de luz iluminando las sienes. El poeta, entonces, es esa extraña inteligencia golpeando las paredes de la sangre con lluvia espesa de ventanas.

Es importante, —al margen de cualquier digresión― resaltar en este libro de Oswaldo Roses lo siguiente: su auténtico oficio de poeta. Trabaja con verdadera maestría el verso formal. Cada poema lo dibuja valiéndose de diversas figuras sin que el poema se pierda en un laberinto. Al fin, esto es y debe ser así para que el poema refleje su luz y eficacia. Forma y fondo: soneto, lira, décima, verso consonante y asonante son el platillo fuerte del poeta.

Creo que el poeta Oswaldo Roses anda bien encaminado. La típica poesía española, en su imaginario, toca los más íntimos paisajes del alma. Pensemos, por ejemplo, en Dn. Antonio Machado, José Bergamín, Pedro Salinas, Jorge Guillén. En ellos siempre hubo un hondo lirismo y una preocupación constante, casi religiosa (de religar, unir) por la forma poética.

Quienes lean este libro: Amada, dulce amada, confirmarán lo aquí expresado. Poesía fresca, sin neblina, ni tosca para simular los desarraigos de la sociedad en que vivimos. La poesía de Oswaldo es para la vida, vital, con olor a ramas de música cuando la lluvia moja el sombrero de las orquídeas y la tierra abre su propio fuego profundo. Poesía sin nitroglicerina acumulada, más bien, poesía orgásmica por el velero de la respiración.

Mientras más leo este libro, la melena del tiempo sacude las entrañas. El ojo avizora “celos sollozantes”; los respiros como brincos enternecen. El misterio ―dice el poeta— aligera a su amada y el mar, ese halo de inmensidad perpetua, siente la caricia, razón fluida, de la delicia. El poeta al igual que una mirada crea la belleza.

Y, para dejar que el lector converse con este mar y cielo de anhelos, deseo finalizar, dejándolos con la última estrofa del conocido poema de Juan Ramón Jiménez, publicado en 1918, en Eternidades: “Y se quitó la túnica,/ y apareció desnuda toda…/ ¡Oh, pasión de mi vida, poesía/ desnuda, mía para siempre!”. El poeta Oswaldo Roses, español de pura sepa, se ha quitado la túnica. La poesía es suya para siempre.

André Cruchaga
Barataria, El Salvador, 15 de marzo 2006.

ÉPICAS DEL TRONO DEL SOL

José Pancorvo. Breve antología poética.
Lima: Ventana de medusa editores, 2006. 25 p.

“Bremond sostiene que en la poesía podemos advertir un esbozo de los estados propiamente místicos. Que, en suma, toda poesía aspira siempre a la plegaria. A semejanza del místico, el poeta experimenta una comunión con una cierta trascendencia. Pero urgido por su deseo de comunicar su experiencia, el poeta rompe el lazo de esa unión divina y se lanza a pronunciarla; mientras que el místico, dominado por fuerzas distintas, permanece en esa unión y tanto más la profundiza cuanto más dilata su permanencia”.

Javier Gálvez; El ser del poema


Breve antología poética de José Pancorvo (Lima, 1952) comprende una selección de textos de los libros: Profeta el cielo (1997), Tratados omnipresentes. Perfect windows (2000) y Pachak Paqari. Épicas del Trono del Sol (2003). Es así, como podemos hacer un recorrido por una poesía mística, que conlleva una actitud ética, cívica, patriótica y heroica. Los textos de su primer libro están más ligados a la desintegración sintáctica (el balbuceo de San Juan de la Cruz), las experimentaciones con otras lenguas como el quechua, el latín, el inglés, el portugués o a la idea de pertenencia / no-pertenencia del Creador y de la Criatura. Estos mismos temas se expandirán en exploraciones visuales en parte de su segundo libro, pero no se hace menos patente los constantes reenvíos entre lo nativista y lo cosmopolita, lo antiguo y lo moderno, lo primitivo y lo tecnológico. En la tercera sección del libro, Pancorvo reelabora su poesía para entregarnos versos más ligados a un imaginario incásico mezclado con referentes de la cultura occidental, en un afán mesiánico e integrador, sus antecesores serían Gamaliel Churata, José María Arguedas y Martín Adán en el estro.

Breve antología poética, a pesar de sus pocas páginas, nos deja la impresión de un proyecto mayor de la poesía peruana, sólo comparable a los grandes proyectos de Eielson, Hinostroza, Verástegui, Morales Saravia, etc. Por eso, Pancorvo va en pos de constituirse como una de las grandes voces de la poesía peruana última:

LLAMAMIENTO DEL INCA AL ORO Y ARMAS DEL MUNDO

A vuestra Sacra Majestad, ¡oh augustísima Emperatriz de Cielos y Tierra!, ofrezco humildemente esta segunda parte de mis Comentarios Reales, ya más reales por dedicarse a la Reina de los Ángeles y hombres que por tratar acá del riquísimo reino del Perú y sus poderosos Reyes.
Inca Garcilaso

Madre de nuestro Ejército: Humilde a tus plantas como acostumbré en mi juventud de soldado: hoy el anciano Mariscal te repite el ruego de toda su vida: que la fe en las mercedes que otorgas cual guía luminosa abra al Perú la ruta de la gloria.
Andrés A. Cáceres, 1921; en Álbum de la Coronación de la Santísima Virgen de la Merced, 1924

antes flor el ser Creado
misma cumbre sin Comienzos
a azul en la Infinidad:
ya era más Reina ante el Prisma

Ccoya en el puro Dios
y Emperatriz en mil Siglos:
ten el oro de las Almas
y en lo hondo ser la Historia

constelaciones Rosarios
puro subir a Tu Imperio:
Decretos y Juventudes
oro al Tu Rostro y Flotar

oro morir para Verte
oro veo Dios en Ti
a mil Imperios de Gloria
sin final en tu Mirar

oro Tres Magos en Uno
oro y Rey te doy mi Espada
oro y Emperador el Cóndor
oro e Inca el Sol

de Pachak Paqari. Épicas del Trono del Sol

domingo, 26 de marzo de 2006

UN DIÁLOGO ENTRE LAS CULTURAS


Hofstra Hispanic Review. Revista de Literaturas y Culturas Hispánicas. Número 1, 2005.


La revista dirigida por el poeta y crítico peruano, Miguel Ángel Zapata, entrega en su primer número, artículos, entrevistas, trabajos creativos y reseñas de libros, tanto en inglés como en español de autores relacionados con la literatura y la cultura hispánica. Hofstra Hispanic Review es una revista, en ese sentido, que tiende puentes lingüísticos y culturales con el medio académico anglosajón y se encuentra respaldada por un amplio y prestigioso comité editorial, entre los que destacan: José Emilio Pacheco, Luis García Montero, Raquel Chang-Rodríguez, Efraín Kristal, José Antonio Mazzotti, Julio Ortega, Isaac Goldemberg, entre otros.

La revista está dividida en cuatro secciones: ensayos, diálogos, voces y reseñas. La prestigiosa investigadora de la Universidad de Yale, Rolena Adorno, publica la conferencia, que diera en la Universidad de San Marcos, a raíz del sexto congreso JALLA, se trata de “Sur y Norte: El diálogo crítico literario latinoamericano en la segunda mitad del siglo veinte”. Por su parte, Roberto González Echevarría, discípulo de Adorno, en el mejor sentido del término, da a conocer el ensayo “Garcilaso y Garcilaso”. Para finalizar con la primera sección, Miguel Gomes nos entrega un estudio sobre la poesía de la venezolana, Blanca Strepponi, donde analiza el recorrido, que parte desde Poemas visibles (1988) hasta Balada de la revelación (2004). En la siguiente sección se recoge dos entrevistas, una a Mario Vargas Llosa por Miguel Ángel Zapata y otra a Juan Gelman por Enzia Verduchi. El dato más relevante de esta sección es la respuesta de Vargas Llosa frente a la pregunta “¿Qué me dices de los poetas peruanos que te interesan y que lees?”, a lo que responde “(…) César Moro, del cual fui un lector precoz cuando nadie lo conocía, lo leí a raíz de un ensayo muy dramático de André Coyné, y desde esa vez comencé a buscar cosas de él, e incluso ayudé a publicar libros inéditos de César Moro” (p. 41). Es un dato extraño el que Vargas Llosa declare que ayudó a publicar libros de Moro, cuando en la reedición (2004) del aludido ensayo muy dramático, se consigna un juicio, de André Coyné, en contra de Vargas Llosa. La tercera sección, la más interesante de la revista, empieza con una pequeña antología de la poesía norteamericana con poemas de Mark Strand, W.S. Mervin, Anne Carson, Charles Simic y Billy Collins, los tres primeros son comentados por el excelente crítico, Harold Bloom, quien anuncia la edición de la antología-estudio De la Escuela de Wallace Stevens: Un perfil de la poesía norteamericana. La sección continúa con poemas de Carlos Germán Belli, Armando Romero con un texto muy interesante titulado “Strip tease”, el boliviano Eduardo Mitre, Luis García Montero publica un texto fronterizo, poemas de Juan Carlos Galeano, Jeannette Clariond y un cuento de Rose Mary Salum. La revista cierra sus páginas con reseñas sobre Juan Gelman, Isaac Goldemberg, Víctor Manuel Mendiola y Javier Heraud.

Hofstra Hispanic Review anuncia para marzo 2006 la edición de su segundo número, suponemos, que ya se encuentra disponible. Para suscripciones dirigirse a: 107 Hofstra University. Departament of Romance Languages and Literatures. Hofstra University. Hempstead, New York 11549.


Paul Guillén

jueves, 23 de marzo de 2006

ENRIQUE VERÁSTEGUI Y JAVIER SOLOGUREN


DIARIO Z + 1: 2/1/2004

0-

Quisiera florecer sin recibir nada
por mis poemas, publicar grandiosas novelas
sin que me paguen derechos de autor,
escribir ensayos fundamentales
sin hacerme famoso.

Déjenme así extraño y solitario.
Oh por favor déjenme florecer.

2 a.m.

Paso mis tardes de domingo
Leyendo a Sologuren.
Él está viejo y yo soy joven aún.
Él está viejo, achacoso, a punto de ser enviado a un asilo.
Su poesía fue llamada pura.
Me interesa el hombre, sus poemas.
Pudo dedicarse a otra cosa, no editar La Rama Florida,
Para terminar así, escarnecido.

4 a.m.

¿Cuándo brotará una mente genial que explique el mundo,
Analizando el pecado como quien desarma un automóvil,
Participe en la redención para liberar a su pueblo,
Y penetre en la virtud para armonizar
Mente, cuerpo, y espíritu
En el capítulo del conocimiento?

Detesto tanto la imperfección como la locura.
Mi rosa es la razón
Expresada matemáticamente en la rotación de los cielos
Abiertos para mis ojos, mis manos, mi cerebro.

6 a.m.

Cada día me deterioró más.
La ciencia, en pañales todavía,
No vino en mi apoyo.

¿Cuántos siglos deberán pasar todavía
Antes de que la muerte sea finalmente vencida,
Y mis obras glorificadas?

8 a.m.

Tienes que saber amar las flores
Antes de cerrar este libro para siempre.

Ellas se pueden atragantar en tu garganta
Pero tú no percibir la brisa de primavera.

No tiene sentido envejecer
Sin no haber amado flores.

¿Para qué envejecer
Si no se ha escrito el gran libro de la juventud?

10 a.m.

Estoy
Solo
En mi cuartito
De la Molina
Obsedido por una idea fundamental:
Fundar la poesía, fundar
La matemática, fundar la filosofía,
Fundar el conocimiento, fundar
La epistemología, fundar la física,
Fundar el álgebra, fundar la lógica,
Fundar el método pre-ductivo,
Fundar un nuevo Anthropos,
Fundar la estructura
Matemática del universo,
Fundar la ciencia, hacer del barro
Luz, cambiar la música
Para sustentar el mundo,
Escribir una nueva novela, transferir amor
A la soledad de las cosas,
Y eso llamarlo Ética
Porque eso es lumbre para el mundo.

Al salir de Cañete todo eso estaba publicado por mí
Para rememorar esos instantes de inmarcesible belleza.

La Biblia, El Capital, El Corán son libros borrosos.
La interpretación del mundo es la Ética,
Que es la interpretación del cuerpo, el universo, las flores.

12 m-

Le nom de Maitreya dans le Amérique Latine,
Et Perou, et tout Amérique
Est Krisol
. El poder de la luz
Conduce a Maitreya más allá
De la noche. “Todos estamos inmersos
En el mismo aura”, dice Reynaldo Jiménez
En un e-mail. Kozer es Krishna
Envuelto en flama azul.
Maitreya ha llegado
Pero no todavía el Paraíso,
Que se destruye en guerras.
Maitreya organiza moléculas
Destruyendo la entropía.
El fin de la física teórica
Produce a Maitreya: esa ecuación
-copa invertida del cielo-
es espiritismo: comunicación
con las almas que vuelven
a florecer en mis manos.
Traigo felicidad pero no deudas.
Una pura energía mental
Se desborda en mis manos
Que modelan a Adán insuflándole poder
Sobre las cosas menores.
Todo poder es Maitreya,
Todo amor, toda emoción.
¿Quién puede dudar de Maitreya?
El Bodhisattva ha descendido del cielo
Para sacudir las mentes,
Sosegándolas.
Maitreya es sangre
Vertida sobre las flores.
También tu eres una flor
Arrancada a su pasado.
No obstante, Maitreya
Es la puerta del cielo.
Maitreya soy yo, ha dicho Kozer.

2 p.m.

Tú solo eres una rosa,
Una imagen divina en el mundo sublunar,
Un sueño que enaltece las flores,
Un mundo realizado en la felicidad de existir.

¿Si el mundo no cambia para bien
Para que habrá de cambiar?

Nada enaltece más que la vida sabiamente llevada,
Nada produce más que un rosal.

4 p.m.

Había escrito En los extramuros del mundo
Guiándome más o menos
Por una literatura prestigiosa: los ángeles caídos.
No era yo ni podía ser el Ángel que ilumina las noches de Lima.
Las cuitas del joven Werther, La Vita Nuova.
¿Fama, dinero, poder, para que sirven?
Más verdad conmigo mismo escribí Ética
Sobre ángeles poderosos, destrozando
La tiniebla, el Arcángel que no pecó,
Una extrema inteligencia analizándolo todo
Más allá del cansancio, un brote de luz
En ojos posándose en ti.

6 p.m.

Trazo un círculo
Y vuelo afuera.

Trazo una circunferencia
Y me situó adentro.

El centro
Holográfico
De la flor
Es episteme:
Yo.

8 p.m. (Después de soñar en la ausencia del padre)

No
Me
Dormiré
Hasta que venga papá.

Hoy es navidad
Y son cerca de las doce.

Tengo hambre.

10 p.m.

Poema
Es cheque con fondos,
Harta experiencia en abundancia con solo una imagen,
No falsedad genérica.

12 p.m.

Viendo llegado su fin llamó
Al Ángel Jerudiel, que le había dictado bellos versos,
Y entrego su alma a Dios.


Poema publicado en: Poesía peruana contemporánea. 33 poetas del 70 (selección y prólogo de Paul Guillén). Lima: Fondo Editorial Cultura Peruana, 2005.
Fotografía: Archivo PUCP, 1988. 10 x 15 cm.

martes, 21 de marzo de 2006

ANTONIO COLINAS: UNA POÉTICA

La poesía es para mí una vía de conocimiento. Es decir, un medio para sentir, interpretar y valorar la realidad y nuestra propia experiencia humana. Pero no sólo esa realidad aparente que los ojos ven, sino la que yo he llamado en otros momentos una realidad transcendida o trascendente. Creo que a la poesía no le está destinada la misión informativa que, de manera más concreta o “fotográfica”, nos ofrecen otros géneros literarios, como el ensayo o el periodismo. En el poema, la palabra se caracteriza porque es y debe ser, ante todo y sobre todo, palabra nueva.

No basta con copiar o repetir la realidad, o los temas de la tradición. Hay que hacerlo con palabra que se distinga, con palabra nueva. Es la novedad que ofrece la palabra poética –su necesidad de fulgor, de intensidad, de emoción, de pureza formal-, lo que distinguen al poema, lo que hace que el poema sea tal poema y no prosa cortada engañosamente en trozos. Estas son algunas de las características que yo le exijo al poema para que sea verdadero poema.

La poesía es también algo estrechamente unido a la vida, a la experiencia de ser, al viaje exterior e interior de cada creador. No concibo un mundo sin poesía y no concibo, por ello, que ésta no vaya estrechamente unida a la experiencia cotidiana. Bajo este punto de vista, la creación poética tiene mucho que ver con lo que Jung reconocía como proceso de individuación, es decir, el que nos lleva a cada uno de nosotros al pleroma: a ser lo que cada uno de nosotros queremos y debemos ser, a la plenitud. Por eso, la poesía se manifiesta a través de un lenguaje que nos sitúa en un alto grado de consciencia y que nos pone en ese camino que conduce a la plenitud de ser.
Antonio Colinas (León, 1946). Poeta, novelista, biógrafo, ensayista, traductor y periodista. Durante varios años fue lector de español en las universidades italianas de Milán y Bérgamo, donde realizó excelentes traducciones de autores italianos, entre los que cabe destacar la obra de Giacomo Leopardi y la poesía completa de Salvatore Quasimodo. Tras el éxito de su primera publicación, Preludios a una noche total, han sido editados: Truenos y flautas en un templo (1972), Sepulcro en Tarquinia (1975), Astrolabio (1979), En lo oscuro (1981), Noche más allá de la noche (1983), La viña salvaje (1985), Jardín de Orfeo (1988), Los silencios de fuego (1992), y, posteriormente, el Libro de la mansedumbre (1997).

GUILLERMO CARNERO: METAPOESÍA

Metapoesía es el discurso poético cuyo asunto, o uno de cuyos asuntos, es el hecho mismo de escribir poesía y la relación entre autor, texto y público. Con otras palabras, un metapoema es un poema que tiene dos niveles discursivos paralelos. En el primero, se trata de lo que habitualmente entendemos por poema. En el segundo, que discurre paralelamente al primero, y entremezclado con él, el poema reflexiona sobre su propia naturaleza, su origen, condicionamientos y demás circunstancias. No hace falta decir que un metapoema podría, al menos en principio, constar sólo del segundo nivel, o nivel reflexivo, en cuyo caso habría que sobreentender como primer nivel implícito toda la obra anterior del que escribe. Según la opinión, muy discutible, que sostiene que las reflexiones metodológicas en cualquier actividad humana significan una crisis de esas actividades, la metapoesía podría entenderse como un fin de trayecto, aunque de hecho se trata de un campo de posibilidades ilimitadas. Al respecto hay que advertir dos cosas: la práctica de la metapoesía requiere capacidad de reflexión sobre el problema de la escritura, y esa capacidad la desarrolla el trato con las ciencias del lenguaje. Con lo cual la metapoesía ha de extremar las acusaciones de practicar una literatura minoritaria, [...] Y en segundo lugar, no puede haber metapoesía si no hay poesía primero, es decir, si las cuestiones reflexivas no están emocionalmente interiorizadas, si no responden a una problemática personal. Una disquisición de teoría literaria puesta en renglones cortos con apariencia de versos nunca será un metapoema porque empezará por no ser un poema. y sólo un fino lector de poesía podrá distinguir, en este terreno, al falsario del poeta legítimo.
Guillermo Carnero (1947) es especialista en literatura española y comparada de los siglos XVIII y XIX y en las vanguardias. Fue uno de los seleccionados por Castellet en su célebre antología: Nueve novísimos poetas españoles. Sus sucesivos libros (El sueño de Escipión, 1971; Variaciones y figuras sobre un tema de La Bruyère, 1974; El azar objetivo, 1975; Divisibilidad indefinida, 1990) han sido recopilados en Dibujo de la muerte. Obra poética (1998). Guillermo Carnero ha ido pasando de un culturalismo duro en su primera época a un acercamiento de vida y poesía en su libro Verano inglés (1999), que mereció al año siguiente el Premio de la Crítica y el Nacional de Literatura, y en 2002 el Premio Fastenrath de la Real Academia Española. Sus últimos libros son: Espejo de gran niebla (2002) y Poemas arqueológicos (2003).
"La corte de los poetas", artículo aparecido originalmente en: Revista de Occidente, 1983.

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...