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miércoles, 1 de marzo de 2017

5 POEMAS DE EDGAR GUZMÁN JORQUERA (PERFIL DE LA MATERIA + TRILOGÍA DEL MAR)


1
INVOCATIO

1.0

...Y onduló la serpiente, embebida en su ser
veloz cuerda de miel en un crisol de orquestas,
fiel nervio desollado sobre el hielo vigil
de la historia, y no más que luz que sobrevive
al símbolo y la tea; embebida en su ser
disciplinado garfio que arranca crasos párpados
y enseña la obediencia a la memoria.
Y luego se tornó, persiguiendo el perfil de la materia,
en rostro futurísimo y añosas previsiones, y esparció,
desenlazando albores, esfuerzo circular, sabiduría
espiral, escaleras de noches y fortunas y pavesas,
y la cura del alma encapsulada. Entonces
desplegó retorcidos ríos de linfa fiera hasta tu ojo prestísimo,
dando de cabezadas contra tu blanda bóveda,
ilustrando tu haber jugoso y sápido,
con la tranquilidad de mecidas palmeras
vueltas a una persiana que oculta ansiosos torsos;
y se extendió infiltrando otra vez otra voz itinerante,
de un protozoario rútilo a una cefeida viva,
obsequio seminal en tu matriz arcana,
cuyo rumor tu hombre oirá en algún punto
del pozo en que moráis...



2
DE RERUM NATURA

2.1.1

Desde lo vegetal también se mira. El árbol
volvió sus cientos de ojos castigados por la tarde violeta:
lo vio correr desnudo persiguiendo furor despavorido, y, provisto
de confiada esclerótica, reír ya, de un amigable modo tal vez prometedor;
lo vio tender un arco, huir, asir, abrir en un altar la carne núbil,
el horror sin retorno y, en secreto, sensual; y aun lo vio
acercarse culpable, justificar el hacha con voz profesional
y hacer de él un cadalso, cuyo perfil, de noche, penando se ensombrece,
se desciñe y desvela, sibilante ante rachas
de oscuridad  y vuelcos de cruda excitación intimidada
o espera de muchacha que perderá la flor.



3
FUTURA REGNA

3.0

…Y clamó la serpiente: Escuchad, tú, vosotros
y cuantos saludáis y morís; todos cuantos
fatigáis esta tierra o cualquier otra tierra; escuchad,
que sólo voy de paso, como siempre, de paso, soltando golondrinas
inacabablemente, soplando sobre el golfo mientras golfo. Escuchad;
Yo soy vosotros mismos, la hebra que teméis, la soslayada
columna vertebral de la visión, un discurso de hielo sideral,
mordedura en pasiones, sensualidad con ojos, devengado dominio
de los fantasmas que ponéis en fuga;
soy la sospecha de que estáis perdiendo
la cabeza al cazar sin fin amodorrados
cuestionamientos de cuestionamientos;
soy la comprobación que os atraviesa
al despertar de un sueño insolentado o bien
del extirpado al punto en el silencio
o en la sombra de una subitánea vigilia.
Escuchad; el mío es otro sueño. Toma esta
locura como aquella que se volvió aeroplano,
como aquella que sois caminando en dos pies
u hostigando la luna con un láser.
Escuchad: id tranquilos; yo no espero
incendiar vuestra casa en sólo un acto. Únicamente
mirad como se mira un majestuoso
portaviones entrar por la ventana
y  atracar a los pies de vuestro lecho
una mañana de ocio y oropéndolas.
Escuchad lo que quiero que en vuestro oído amante
resulte no perdidas, sino firmes ―más rápidas―
rosas de la provecta mirada de estas ascuas
y esta lengua perita en el ósculo doble que enloquece
o alarma, que ilumina luego serenamente páramos desmembrados
entre una noche y otra, y que erige ciudades cuyas cóncavas
Alas en fuentes fían y en niños vigilantes…



EL MAR (1957)


1.

Oh vida azul de miembros diluidos,
confiados a su impulso en los renuevos
bajo una nube atónita y gaviotas.
Quien ve mira otra vez como quien ora,
Y como antaño tú eres, bienamada, la mar.

En ti bracea errante el sol de la mañana:
rayos de luz, mil cuerdas de violines
vibran entre la plata itinerante y el
acero encandilado de tu rostro tranquilo,
y en tus extremos móviles te abandonas y dejas
amar en los avances de los acantilados.
Entonces surge, leve, la canción generosa de tu fuerza
y un antiguo mensaje fresco y nuevo.


2.

Oh mar, oh verde mar, estremecida madre milenaria,
arrullas locos peces en tus oscuras aguas,
y en tu magnificencia aplacas las agallas
del impasible enigma de la vida.

Mas, de pronto, los seres que pueblan tu carne honda
giran despavoridos  y las aves se ahuyentan temerosas,
mientras tu vida oscura, encendida, desborda,
desborda y arremete contra párpados trémulos,
y tu voz primitiva y tu pulso salvaje se contuercen
como un designio ciego tras su meta de fuego.
Como la vida embistes, como ella
despetalas la rosa de los vientos,
te arrastras de furor, pones la muerte
en la arena del miedo, en la del júbilo
y en el de la agonía que incuba tus mareas;
como la vida viras, como ella
te engolfas a bandazos en la nada,
te pierdes  y te embriagas  y no esperas
la luz de un nuevo día.


3.

Oh mar, informe mundo donde la luz golpea,
en el fondo de tu ímpetu de cristal turbulento,
te repliegas cubriendo, vejado, tu superfluo corazón,
la duda agazapada que atormenta
tu grandeza sin rumbo, tus corrientes,
tras cuya fuerza ocultas la filiación incierta
que ensombrece las olas ante el viento.
Sin embargo, te arrojas, desgarras tu vacío  y continúas,
insulsamente fijo a las razones pálidas
de una rabia incesante que indomable aletea.

En una inmemorial noche de rayo y trueno,
estalló a borbotones tu opulencia uterina
y emergieron miríadas de animales hambrientos,
como tallos furiosos, como roncos cabellos:
seres de crepitantes designios y osamentas,
persiguieron la luz que concitaban.

De tu seno nacían árboles gemebundos
envueltos en guirnaldas de peces coloridos,
todos seres voraces, pese a sus graves ojos.
tu matriz plena en cada célula florecía
y en cada una anidaba potencia en la potencia.



EL MAR (1993)

1.

Este es el mar, triunfante
vastedad que disuelve los metales del mundo.
Aquí eres almirante de la sal peregrina,
o eres un galeote vilmente encadenado
en una embarcación que un día encalla
en bajíos de angustia y desmemoria. Aquí
hay un pulpo ojiazul de eléctrica alegría,
que ocho veces se adhiere a la grandeza,
como en un asimiento de magnitud y albura,
y que a veces se evade echando negras penas
que son nada en un tono de fuerza y transparencia;
y hay una mantarraya, un potente hundimiento
en la profundidad del señorío.

Este es el mar, cambiante
como el rico vestuario de la vida,
móvil y escurridiza como una
tupida cabellera de una dama que huye
a buscar su destino: un placer
en las fosas clamantes del dolor o el suicidio.

Este es el mar, mansión
modular del vivir y su propio ocupante.
Su propio resplandor lo ilumina por dentro
y, en lo íntimo,
refulge cual proyecto que jamás
se ha olvidado y que es siempre
avivable rescoldo sin descanso,
pues el mar es un sitio que acaece. Y es
una mansión de tanta gloria que es imposible
no diluirse en ella.

Este es el mar, total
cataclismo por bajo el hechicero
rostro insidiosamente sereno de lo habido.
Pero no temas, porque, pese a toda su hondura,
vas en él vertical, circunnavegas
igual que un poderío fundador.
Es este investigado, cantado, odiado, amado mar, tú eres
el verbo verdadero. Nada de cuanto en él hay de atendible
advino al ser sin ti.

Este es el mar. Sumariamente ahora,
juzga, náufrago o nauta ilusorio Neptuno:
el mar no es
solamente la líquida premura
que, como un tronador champaña indómito,
se desprende bullendo de feroces fermentos.
El mar es
agua siempre mortal. Cada impetuosa o mansa
ola, a su modo, mata;
cada una eslabona los efímeros
sepelios que matizan la existencia.
Pero es también, cada una, esplendorosa
aunque lúgubre dicha establecida;
y es, no obstante, cada una,
nueva como el amor realmente existente.


Edgar Guzmán Jorquera (Arequipa, 1935-2000) Poeta y filósofo. Nació entre Frisco y Guardiola, en la Punta de Bombón, provincia de Islay, en Arequipa, el 12 de octubre de 1935. Estudió Filosofía y Derecho en la Universidad de San Agustín. Se gradúo de bachiller en Filosofía con la tesis Los Principios Lógicos. Un Análisis de la Lógica Simbólica (1963) y de doctor en Filosofía con la disertación Existencia y Realidad (1971). Ingresó a trabajar en 1963 a la facultad de Filosofía de la UNSA, de la que se retiró en 1987 y donde fue distinguido como Profesor Emérito diez años después. Entre 1987 y 1989 permaneció en los Estados Unidos. Su carrera la prosiguió a partir de 1992 en la Universidad Católica de Santa María y la escuela de posgrado de la UNSA. Falleció inesperadamente el 2 de noviembre de 2000. El crítico Ricardo González Vigil apunta que: «Ya es hora de incluir a Guzmán entre las voces más admirables de una hornada pródiga en notables poetas, la llamada generación del 50. Desde sus primeras composiciones, escritas entre 1955 y 1957, difundidas parcialmente entonces, asistimos a la plasmación de un lenguaje poético original, de rara densidad simbólica y pulimento verbal».

Libros: Perfil de la materia (Presentación de Hugo Yuen. Prólogo de Raúl Bueno. Arequipa: Publiunsa, 1987); Rondando la casa de la Dickinson (Arequipa: Edición del autor, 1990); Trilogía del mar (Presentación de Hugo Yuen. Arequipa: Publiunsa, 1993). Obra poética completa (Arequipa: Cascahuesos Editores y Editorial UNSA, 2010). 

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