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miércoles, 20 de junio de 2012

80M84RD3R0 QU33R de Czar Gutiérrez, por Anouk Guiné


Czar Gutiérrez, invitado a la 21 Feria Internacional del Libro Cuba 2012 como miembro de jurado del Premio ALBA Narrativa 2012, participó en la mesa-debate Lo local y lo global en la narrativa latinoamericana y caribeña del siglo XXI organizada en el marco del Encuentro de Jovenes Autores de América Latina y el Caribe. En su presentación, el poeta peruano habló del sexismo como de una variante perniciosa, al igual que lo son, según él, el racismo, la religión, el nacionalismo y el patriotismo en cuanto, retomando al filósofo F. Savater (2007)[1], se reclaman más deudoras de la biología que del pacto social. Refiriéndose a los trabajos del economista y filósofo liberal clásico F. Hayek (1994)[2], C. Gutiérrez explicó: Así, el individuo soberano cae pulverizado al convertirse en la expresión de un colectivo porque la pertenencia a ese colectivo es ya un valor supremo. Asimismo, Gutiérrez afirmó una vez más su necesidad de disolver todo tipo de frontera, aunque, según él, eso no signifique no tomar en cuenta el encanto estético de las diferencias. Por definición, condenar el sexismo implica cuestionar el género como sistema de desigualdad basado en la construcción social de las diferencias biológicas de sexo que funciona principalmente en detrimento de las mujeres y de las minorías sexuales. Me intereso aquí en la novela 80M84RD3R0 de C. Gutiérrez, para saber hasta que punto el autor disuelve las fronteras relacionadas con la construcción social del sexo y en qué medida su escritura es «queerizada»; es decir, desenvuelta en zonas que se demarcan de lo normativo y de lo dominante y apuntan a desestabilizar categorias sexuales restrictivas.


¿Falocentrismo?

Una lectura primaria y reductora de la novela –donde, al inicio, una tardía gota de semen desciende cansinamente por la ingle de la protagonista, cuyos muslos son explorados por la mano de un hombre que siente el sudor frío de su chica después de subir a la tumba de Cesar Vallejo y separar las piernas– parece desvelar Eros y Thanatos desde un heterocentrismo y una heteronormatividad (régimen social hegemónico-patriarcal que impone y naturaliza la heterosexualidad) que reifican los binarismos y que, por lo tanto, pueden llevar a poner en duda todo futuro intento de deconstruir el género. De hecho, el autor escribe, parafraseando a Vallejo: ¡la tumba es todavía un sexo de mujer que atrae al hombre! Ocurre lo mismo con el símbolo fálico que usa reiteradamente para hablar del acto sexoafectivo: Rachel: yo te amaba como un avión cargado de pasajeros, cargado de combustible y diluyéndome en el centro de un rascacielos poblado de espejos; es decir, exactamente como me sentí aquella tarde en el hermoso cementerio del puteril barrio parisino de Raspail, metro Bercy-Kléber, il est interdit de faire l’amour dans les cimetières. Gutiérrez pregunta directamente a su lector-a: ¿Qué haces si un avión te besa? Sigue la respuesta: El acto sexual dura aproximadamente 8 minutos pero el orgasmo varía, el promedio de penetración del pene en la vagina es de 30 veces por minuto, lo cual indica que en el coito hay 240 penetraciones, puesto que el pene tiene un promedio de 16 cm., en una mujer ingresan 3,840 cm., 38.4 m. de pene por polvo, generalmente las mujeres hacen el amor 3 veces por semana y como el año tiene 52 semanas, tiran 156 veces al año. Resumiendo: reciben 5.990,4 m. de falo anualmente o, lo que es lo mismo, casi 6 Km. por año. O sea: 1/2 Km. mensual: el primer avión de American llevaba 37.850 litros de combustible, cortaba el aire a una velocidad crucero de 530 Km/h con 12,250 Km. de autonomía de vuelo, miseria de la tecnología, los dos aviones cargaban un mar de 216 mil litros de combustible, un océano de lava, un orgasmo masculino derrama de 1,5 a 6 mililitros, la media es 100.000.000/ml de volumen eyaculado, es decir, 2.5 a 5.0 ml, de 80 a 150 millones/ml de espermatozoides con una motilidad en la primera hora de 75 a 100%, motilidad claramente visible en los centenares de seres vivos que veo allí arriba, sobre el humo, bajo el humo, entre el humo: entre la densa fumarola que transmite la pantalla de la tele y la tímida niebla que emerge de mi lata de cerveza es posible distinguir a muchas personas moviendo desesperadamente los brazos, todos ellos están por encima del piso 80 donde se empotró el 767 del UA-175, desde aquí puedo reconocer a las ciudadanas Claudia Rossi, Tera Bond y Theresa Young cuyas fotos habrán de verse en el marco de la bonita exposición estratégicamente ubicada en el 26 de Wooster Street (www.sep11photo.org), la galería espontánea que se armará en la golpeada y atribulada y desgarrada y lacerada y malherida y excoriada ciudad al conmemorarse un año de esta tragedia que enluta a la humanidad…
No solo se celebra aquí la heterosexualidad y la feminidad heterosexual, considerando a las mujeres como seres «penetrables» por machos cuya identidad de género esta basada en el mito de la masculinidad con «poder fálico» evaluado principalmente en función del tamaño del pene y de su performance sexual, sino que los y las aficionados-as a la pornografía habran aquí reconocido los nombres de ciertas pornstars, colocados en estas circunstancias de la manera más provocadora y «políticamente incorrecta» posible, en una suerte de llevar a Eros y Thanatos a su paroxismo desde una perspectiva pro-porn. Pero más allá de una interpretación estática y polarizada de la teoría de los opuestos -encarnada aquí en estos dos instintos- que sólo conlleva a emitir principios morales del bien y del mal, mostraré que, por lo contrario, 80M84RD3R0 se distingue por presentar -desde una perspectiva masculina no tradicional- una visión no maniquea y más bien dinámica e interactiva de lo que siempre se ha visto como una dualidad de la naturaleza humana. Un dinamismo que, igualmente, está impregnado de desequilibrios y fragmentaciones que rompen con el simplismo de toda oposición binaria gracias a unos mecanismos de escritura que están hechos de la expulsión del lenguaje español de las lenguas humanas para crear otra cosa… Porque si tú escribes en español, en el español que hemos creado, escribes en la lengua más cargada de machismo. Entonces, novelas como las de César, desalojan al español de la lengua literaria…, como lo dijo el escritor y académico Julio Ortega en 2010 (V Congreso Transatlántico, Brown University, USA).

Todas las sangres: aborto y menstruo

C. Gutiérrez, quien pro-feministamente pregunta: ¿no hubiera sido mejor que Eva, en lugar de comerse a la manzana, se hubiese comido a la serpiente?, no teme tocar, de manera cruda y comprometida, temas de sexualidad reproductiva como la eyaculación y el aborto, ofreciéndonos líneas feministas que no nos cansamos de leer: (…) todos los que no apelan a durex y no quieren reproducirse tienen que tomar en cuenta que el 61% de los animalitos blancos siguen movilizándose después de 12 horas, felices ellos de navegar y atravesar el ojo de un incendio blanco opalescente y viajar hasta morder la Gran Manzana, pero si no te gusta lo cortas de cuajo: en 1995, con 23 años, Rachel viajó a Irlanda y abordó el Langenort, barco holandés que viaja por el mundo cargado con 20.000 preservativos, 300 píldoras anticonceptivas, 75 del día después, 100 dispositivos intrauterinos y 45 unidades de Migafine, una de las denominaciones de la píldora abortiva RU-486 más conocida en los predios de San Pedro y Piazza Navona como la píldora de Satán, demasiado castigo para una pastillita infinitamente más higiénica que el diabólico curetaje (detalles más adelante), hace años que el Langenort recorre los puertos gracias al auspicio de la ONG Women On Waves y se desliza por el planeta agua y es recibido con huevos, pintura roja y proyectiles de plomo que parecen balas y, efectivamente, son balas…, en ese barco Rachel tuvo el primer y único aborto de su vida.
Además, el autor conoce, no sin humor, el arte de preocuparse por lo que generalmente sólo preocupa a las mujeres, llevando la poesía del deseo donde menos se espera, o sea hacia espacios que casi siempre son explorados desde al arte por mujeres, como por ejemplo el espacio de la menstruación: El ciudadano está temblando y la reportera se acerca peligrosamente al micrófono, la reportera se acerca libidinosamente al longilíneo micrófono, no te acerques demasiado, guapa, la reportera tiene los delgados labios rosados y no usa la nueva Schick, ella usa la nueva Kotex Ultra-Protect producida por Kimberly Clark & Nielsen, notable nivel de succión gracias a su alta concentración de fibras ultra-absorbentes cada una de las cuales anda feliz de la vida de maximizar su gel interior porque es dulce y azul y tiene alas de libélula dorada y no de avión empotrado y es muy efectiva, pruébala: succiona suave, dulce, delicada y ardientemente, absorbe y se agota rápido…

Homo sampler-techno sapiens : entre porno y prostitutio

       A otro nivel, C. Gutiérrez es fundamentalmente un autor que respira un clima digital porque vivimos enfrentados a las pantallas (como lo reiteró en su discurso de la Habana), lo cual tiene consecuencias en lo que hace y deshace desde su escritura[3] con las relaciones de género, las prácticas sexuales y los objetos sexuales, en escenarios donde la aceleración cronológica[4] es provocada por la energía cinética[5] del dispositivo literario. En 80M84RD3R0, el clima digital permite al autor escribir desde la perspectiva queer, es decir mostrando que el cuerpo es el efecto de una produccion disciplinaria y tecnologica multiple[6]. Se trata además de un clima digital que explora las ruinas del consumerismo sexual de manera rizomática[7], poetizando por ejemplo la prostitución digitalizada en la cultura japonesa, hasta hacernos entrar en el universo del techno sapiens a través de la presencia de organismos cibernéticos (cyborgs): Putas de colores y en grandes peceras, putas prefabricadas y embotelladas, putas oleadas y debidamente sacramentadas porque para eso vive en nuestros corazones y nos protege de las tentaciones nuestro Señor Seicho-No-Le, pasan una a una centenares de mujeres largas y descafeinadas, putas vestidas como colegialas y colegialas que son putas de verdad, enjo-kōsai, enjo-kōsai, enjo-kōsai, enjo-kōsai, enjo-kōsai, enjo-kōsai, enjo-kōsai, es el mantra que rebota en el plasma. Ahora los mensajes de texto han rebasado las pantallas gigantes y se están reproduciendo en las cámaras digitales, cuatro de tres jovencitas japonesas en edad escolar tiene un celular con acceso a internet y eso quiere decir enjo kōsai, esto es: citas por compensación, cada cámara digital posee un brazo sensor conectado a las prendas interiores de un turista y cada turista está disparando un flash que no es otra cosa que una faja transportadora de satén terso y diáfano como el agua de los manantiales que conducen directamente a un set de grabación de películas 3X y los deposita automáticamente junto a una tersa y sonriente muñeca inflable. Hay tantas muñecas inflables como turistas, es decir 400 millones de muñecas infladas y desinfladas y todas muy educadas y sonrientes con sus cinco agujeros y sus hermosos labios de plástico y su turista incorporado y debidamente clavado…, lo cual nos llevará a Berlín, ciudad especialmente sensible a la hora de exhibir su artillería sadomaso, kit con 5 piezas de anillos y estranguladores incluye el famoso aro con pestañas de cabra, inmediato acceso al nirvana, excelente calidad de los aparejos de látex, bien por el látex, extremo y duro, nirvanas garantizados, preciosas Barbies sadomasos animándonos a establecer pactos de acero con terminales eléctricos en las Zonas Cero de nuestros cuerpos antes de contraer nupcias como el Führer y la Braun…, y a Amsterdam, donde el protagonista está trabajando el humo entre… gays, lesbs… putas salerosas… y mirando tres equis: doble machete vertebrado, triple estimulador anillado, finger hot y esferas anales…
        Primero, el autor aquí establece una crítica del consumismo sexual capitalista que fomentan las industrias de la prostitución, de la pornografía y del turismo sexual, haciéndonos tomar consciencia de que son tres formas indisociables de violencia sexual. Segundo, cuestiona también el modo en que los varones conciben el deseo y el placer sexual, es decir instrumentalizando a las prostitutas quienes participan de este dispositivo al ser objetos voluntarios o no de una transacción sexual que acaba deshumanizando y despedazándolas, así ellas tengan a veces el poder de gobernar y dominar con gracia a sus clientes. Como lo escribe Gutiérrez refiriéndose esta vez a la pornografía: Rocco Siffredi trabaja con pericia los ángulos de dispersión y se corre sin recurrir a mujeres completas sino a habitaciones minimalistas llenas de fragmentos de cuerpos de mujer…Es hondo el trastorno que generan estas imágenes tan visualmente poderosas y especialmente inyectadas de color y belleza cuando Rocco queda sumergido por una masa ingente y deshumanizada de mujeres que le rodean…, el mismo protagonista, después de haber sido retratado al inicio de la novela como un ser sádico con su novia: Y su cuello, ese cuello al que vuelvo con frecuencia porque amo fracturar, trozar, amarrar, desgarrar, adoro el desnuque, procede a una representación erotizada, fantasmal, fetichista, segmentada y caricaturizada de la feminidad que quiere ver pero no encuentra: el sonido de dos tacones destrozándose en la vereda, dos tacones sosteniendo labios rojos, dos tacones sosteniendo el empeine de la curva perfecta y sobre ella un par de pechos firmes, tallados en bronce y de nuevo firmes para sostener nalgas de oro puro que pugnan bajo Ermenegildo Zegna o Dolce & Gabbana y luego ven, voy, voy y vengo y te conviertes en Monica Bellucci… Se vuelve más adelante un consumidor de prostitutas sin autocensura, pero, de manera casi paródica, será a menudo recalcada por el autor la miseria sexual y afectiva de los hombres-clientes: todas las que están encerradas conmigo en estos momentos van a darme la razón porque… ellas me hablan con sus vocecitas delgadas que sólo dicen ay, ay, more, more, yes, yes, increased testosterone levels!, ellas me van a decir cositas mientras esté encerrado en este peep con cinco pantallas pequeñas y una grande y con comandos para una sola mano, todas ellas, digo, pienso, toco, inserto, acciono, obtain giant rock-solid more powerful erections!..., ellas vienen gentiles y presurosas y se abren frente a mi rostro más fiero y a mi lomo más tenso, serán tal vez las yeguas de bárbaros Atilas…, viajo a bordo de un cuerpo fraccionado en seis colores… puedo… sentir el incomensurable y misericordioso amor que todas ellas tienen para darnos a nosotros los desposeídos, huérfanos y viudos con joystick…
        Desde el peep show, frente a las pantallas y con aromas de vinilo, cuero y látex, entramos a multiples sexualidades (como por ejemplo trans with trans) y prácticas sexuales alternativas (como el gang bang, un tipo de orgía en la que una mujer mantiene relaciones sexuales con tres o más hombres por turnos o simultáneamente), así como  intervenciones directas sobre el cuerpo (injertos, trasplantes, cirugía plástica, mutilaciones, body pruning, canibalismo) y enfermedades (sida, anorexia, vigorexia). La subcultura sexual a la cual el autor más recurre es el universo BDSM (Bondage- encordamientos, ritualizados o no, sobre el cuerpo humano e inmovilizaciones con cadenas, esposas o pañuelos, entre otros, y Disciplina (spanking), Dominación/Sumisión, Sadismo/Masoquismo), y con ello el fetichismo.



        En su artefacto, C. Gutiérrez, equilibrista sin red, ve a Marilyn cantando My Heart Belongs to Daddy (y se excita), deplora las burqas descuartizadas por la guerra, militariza a La Gioconda al retratarla con una ametralladora, humaniza a las chicas con ranura de los peep show, selecciona eyaculación facial en los peep show, le dice metrosexual a Rat Singer (léase Ratzinger), recuerda los niños seminaristas sodomizados por el Cardenal y Arzobispo de Viena, ironiza la Santa Sede que aboga por la purísima santificación de la familia heterosexual, simpatiza con Magdalena la Feladora, compadece a las vírgenes de Quecheslovaquia, evoca la complejísima cuestión del ombligo de Adan y la complejísima cuestión del ombligo de Eva, corporeiza a la gran urbe al verla con brazos sembrados de luxaciones bajo las escamas, retrata a la Niña sin fecha pero con la piel colgando en tiras como trapos (Nagasaki), piensa en la niña colombiana… herida por una narco-bala que le atraviesa la columna vertebral, considera que El Cuerpo del planeta es un conjunto fracturado, y por lo tanto sabe muy bien, sin duda alguna, abrazar la humanidad sexuada de par en par, apuntando siempre a deconstruir el lenguaje y, con ello, el sexo.
       Al evidenciar con provocación las lacras biologizantes que -desde las religiones, el capitalismo neoliberal y otros regímenes fundamentalistas- construyeron, en base a una dominación patriarcal asfixiante, un pacto social que prefiere la heteronormatividad, la homofobia y la transfobia a la diversidad sexual LGBTQI (Lesbiana, Gay, Bisexual, Transgénero, Queer e Intersexual), y donde las mujeres y las niñas se encuentran deshumanizadas al no gozar de los mismos privilegios y espacios que los hombres, 80M84RD3R0, desde nuevos códigos narrativos, nuevas epistemes y formas de sentir con estructura rizomática, abre caminos hacia una fluidez de género que devuelve al ser humano más vulnerable su dignidad, su libertad y su capacidad de silenciar los modelos opresores del biopoder.

[1] Fernando Savater, 2007, Contra las pátrias, TusQuets editores, Barcelona.
[2] Friedrich Hayek, 1994, The Road to Serfdom, University of Chicago Press, Chicago.
[3] Vicente Luis Mora, 2012, El Lectoespectador, Seix Barral, Barcelona.
[4] Eloy Fernandez Porta,  2008, Homo Sampler: Tiempo y Consumo en la Era Afterpop, Ed. Anagrama, Barcelona.
[5] Anouk Guiné, 2 oct. 2011, 80M84RD3R0: la novela cinética de Czar Gutiérrez, Mediapart: http://blogs.mediapart.fr/blog/anouk-guine/021011/80m84rd3r0-la-novela-cinetica-de-czar-gutierrez
[6] Marie-Hélène Bourcier, 2005, Sexpolitiques. Queer Zones 2, La Fabrique éditions, Paris.
[7] Gilles Deleuze y Félix Guattari, 1980, Capitalisme et Schizophrénie 2. Mille Plateaux, Minuit, Paris.

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