viernes, 5 de julio de 2024

Cinco poemas del mexicano Aníbal Malaparte

 


La auténtica tragedia

La tragedia del siglo XXI
consiste en la imposibilidad de la tragedia,
y ya solo queda la farsa
de la historia sin acontecimientos,
de los recuerdos sin memoria,
de los significantes sin significado,
de poesía sin fuerza simbólica,
de enemigos convertidos en socios,
de lucha de clases reducida al consenso
de la parodia de uno mismo.
La auténtica tragedia consiste
en el no morir,
en ni siquiera afrontar la posibilidad
de salir herido.



La caña y el tang

Los ricos no tienen amigos
tienen clientes, guardianes y sirvientes,
tampoco tienen amantes
ya que no saben seducir, tienen que pagar por horas,
ellos jamás conocerán
la receta de las aguas locas.
Puede que el caviar sea costoso,
pero son más sabrosas las memelas,
y pronto, un día cualquiera
nos pondremos en plan francés,
y Robespierre se hinchará de orgullo.



Una duda

Tengo guardado él hubiera donde si estás tú,
lo oculto entre talleres de formación política,
100 flexiones, prácticas de tiro,
noms de guerre hechos de silencios
y en medio de la certeza
que solo tenemos ojos para lo que nos deja ciegos,
detengo mi grito a media consigna
y pregunto a tu recuerdo
¿en tu hubiera si estoy?



Versiones

Los revolucionarios se dividen en dos tipos:
los que hablan de construir
una nueva moral
y que tras un largo rodeo
con renovadas fuerzas
no hacen más que traer de vuelta 
la vieja moral cristiana-kantiana.
Están también los que exploran con nuevos ojos
las maravillas del mundo
y las nuevas posibilidades que acaban de crear.

Después estas tú
que al alejarte regalas rastros de un nuevo perfume
mezcla de jazmín y nitrato de celulosa.



Aura

I
 
¡Aura! ¡Aura!
Clamo tu nombre como comprador de chatarra
que recorre calle por calle pidiendo fierro viejo que vendan,
lo esnifo y lo grito cual sargento de escolta
que el lunes temprano guía la bandera en el patio de primaria
lo compacto y lo canto como ciego en la ruta
que por unas monedas berrea en los camiones
parada tras parada y letra tras letra
hasta reducirte a verso de poeta
de esos que solo saben cometer indiscreciones.
 
Nada queda de las apretujadas líneas de hormigas que fui,
soy saco de box y bandolero de tu olvido,
(como última veladora del cementerio).
 
¡Aura!
Placa y causa perdida en facultades vacías.
¡Aura!
Hambre insaciable de matar ante la obsidiana de tu mirada
y me trago mi coraje que ya no es coraje y es otra cosa,
¡como la cosa que es una cosa y llamamos cosa
porque no hay otra cosa para describir a la cosa!
¡Carbunco y ciproxina para todos!
Y cargo en mi mochila complejos y culpas,
hay espacio entre los libros y las copias,
Las arrastro siempre conmigo, pero fuera de mí,
para tenerlas a la mano,
y si no las necesito,
las mantengo ahí,
ocultas al sol, polvo y miradas ajenas,
y me aprisiono entre miedos convertidos en dios,
cobertizos e ideas tardías,
y la partida de ajedrez desde donde intuyo tus andares.
 
¡Aura!
Ya no soy el pequeño cabroncete dispuesto a saltar a la menor provocación
¡ahora soy mucho peor!
Tan solo una parte sin parte que lo exige todo,
y qué envidia a los gatos y sus tejados
cuando grita a las familias cuanto lo asfixian,
que recita poemas bretchianos
y que, por fin, tras veinte años,
dice que no lo lamenta y sigue medrando.
 
¡Aura!
Te grito mientras cruzas los pasillos,
¡mierda, que no me escuchaste!
Lo bueno es que todos me ignoraron,
pues les fue mejor cuando voltearon a verte,
y para no compartirte con la mirada,
compré un libro de Voltaire.
¡Aura!
Seguimos valiendo madre,
los maestros pusieron diapositivas,
pasaron a exponer sus alumnos,
nadie atendió la clase.

 
II
 
Pasos rápidos para engañar al frío,
imagen torva mientras penetro en tus alas de niebla,
¿por qué insistes en este insomnio
de ventanas rotas y manijas oxidadas
donde tu imagen es ronroneo de opio con vainilla
y tu cabello penumbra de selva y contrabando?
 
Si dibujaba con la tierra de las macetas,
escuchaba un blues,
me calzaba mis botas
y quemaba una iglesia,
aparecías desnuda danzando frente a mí,
con tus senos pequeños y tu nariz respingada
sin ceder a mi persistencia de lamer tus sabores,
ni disculpar mis ganas
de gritar que de las tripas del último cura
colgaríamos al último pastor.
 
Medias negras y sonrisa silvestre
cuando estudiaba las rutas de las patrullas
(un día estos hijos de putero,
perros del estado sabrán lo que es una emboscada)
tu recuerdo usurpo mi libreta
y en vez de anotar calles, placas y horas,
te describí en verso,
fascinado por el canto de tus signos,
te diría que me devolvieras el yo que habita en tus recuerdos,
para que no lo dejes dentro de lo permitido,
no me reduzcas a simple memoria sin cómplice
ni a historia sin conclusión,
y aquí desde este techo,
donde hay tan buen ángulo de tiro
ruego y exijo
tu tacto y tu aullido,
que los necesito
para no enredarme en el lenguaje metonímico.
 
¡Deja de ser música, ángel de los camellos pacientes!
Planta que no riegan mis erecciones matutinas
¡hace falta golpear a Poniatovska y degollar a Kundera!
Ir al cine contigo y no ver la película
¡no tengo más paciencia!
La espera es para los necios
para los débiles vivo-muertos que no conocen ni a Parker ni a Coltrane,
que se refugian en la paz ambigua y el compromiso cobarde,
y prefieren netflix con cobijas
a la inmensa belleza de ver policías arder.
 
Muchacha que hace ladrar a los perros salvajes de mi sótano,
que endurece mi entrepierna,
ven aquí,
nadie está observando, no me dejes a la espera,
soy impulso que rompe los espejos sin mirarse,
fluido que te está ansiando,
araña que se arrastra desde el cielo,
eres bebop que rompe la cuarta pared,
gata de medianoche y lunas crecientes,
habitante de los vientos,
delirio de los lirios de óleo,
¿dónde está el recuerdo que tienes de mí?
tengo que violentarlo, modificarlo
imitar sus movimientos y palabras para usurparlo,
no lo desvanezcas a recuerdo e instante
que veo posibles relatos
en nuestros cuerpos desnudos,
hambrientos de amor y estrujando gemidos
y sangre y saliva y mordidas y colmillos,
¡tomemos todas las opciones!,
hurtemos el sonido y el silencio,
dejemos tras nosotros
solo tronos vacíos de reyes depuestos,
alaridos de guerra y victoria,
envidia de cantautores de léxico limitado,
tengamos ante nosotros
todo lo sólido desvaneciéndose en el aire,
¡el fin de la zafia conjura del sentido común!,
y dejemos que tu presencia aniquile
todos los futuros pasados
y todos los pasados sin futuro.
 
Cambiemos nuestros recuerdos
ninfa de pies sucios y cabellos danzantes,
que existan en las letras de Bowie,
en los titulares contra el terrorismo,
y en la trompeta de Frankie Newton.

 
III
 
Modificando un AR-15 para convertirlo a fuego automático
comprando pulque a un viejo de ojeras violáceas,
bajo la lluvia perpetua que limpia las banquetas,
escapando de las ratas de alcantarilla y de ciudad,
tirado en mi cama observado por mis posters de Ginsberg y del Che
leyendo a Píndaro y Polibio
me da por preguntar
¿por qué me desvelo chateando contigo?,
¿por qué nos quejábamos de los maestros,
te compartí mis cuentos sin terminar
y discutimos sobre lo real, lo simbólico y lo imaginario?,
¿por qué soñamos con atacar la realidad para volverla acorde a nuestra fantasía?,
¿por qué la última vez que te vi simplemente no te tome del cuello y te bese?,
no sabía que decirte,
al menos en persona, tras tanto hablar por la pantalla
y veía tus ojos habitados por pena y ternura a partes iguales,
y tranquilos, como barco de papel aventurándose en una pileta mohosa,
entresijo oscuro
                  ineludible
                         inmanente
                                 inminente
                                         inevitable.
 
¿Dónde te he de volver a encontrar?
¿en la bebida adulterada que me venden cuando hay tocadas en las azoteas
-que me embriaga más rápido, por eso la consumo- mientras busco con quien pelear?
¿en el libro encuadernado en una pequeña editorial de esas que no pagan impuestos?
¿en mis manuales descargados ilegalmente de internet?
¿mientras como unas quesadillas con chimichurri?
¿o mientras pego carteles por las calles y pinto sus muros con versos de Huerta y de 
                                                                                                                    [Revueltas?
¿Dónde te he de descubrir auténtica?
dímelo mientras imito la gesta de los grandes
(tal vez haciéndolo me encuentre),
sí he de cruzar los Alpes con elefantes,
lanzarme con los dorados siguiendo a siete leguas hechas yegua,
arrojarme en medio de la nieve a tomar el palacio de invierno,
resguardad Madrid y Stalingrado al grito de ¡No pasarán!,
entrar a sangre y fuego a Dien Bien Phu,
recorrer Sierra Maestra con asma,
o defender Kobane de la yihad.
 
Dime como lo haces posible,
hermosa niña-mujer de mis alquimias,
       niña de violentas emociones,
                  mujer suave,
                       niña de colores,
                                mujer de nombre frágil,
                                         niña leninista,
                              mujer de mis nostalgias,
                    niña lacaniana,
      mujer de mis ternuras,
niña amoral.
 
¿Por qué vuelves en mis escritos?,
¿en mi teclado?
¿en mis libros de Jünger y en mis bombas de propano?,
¿por qué tus palabras
                           y tu rostro
                                       y tus cicatrices
me atrapan y me arrastran?
 
¿Por qué cuando pienso en los troyanos y su ciudad arder
digo que valió la pena porque lucharon por una mujer?
¿Por qué tu imagen aparece cuando quisiera no pensar
en todo lo que aún tengo que hacer?
¿Por qué me emborracho y te marco para gritarte
que vendrá la muerte y tendrá tus ojos?,
¿Por qué no le puedo dar la razón a Alfred de Musset?,
¿Cómo explicar a todos los barcos anclados de este mundo
que es más bello cualquier tren descarrilado a punto de explotar
que todos los puertos de todos los mares que vayan a encontrar?,
¿Cómo hacerle entender al aire contenido en las meninas
que todo corazón es una bomba de relojería?,
¿Cómo la explico al padre de mi madre la teoría de los mundos múltiples?,
¿Dónde registro los minutos de este insomnio que desprecia las nociones kantianas?,
Que en la oscuridad organiza el incendio,
que loco de sana intolerancia fundó el club de amigos materialistas de Hegel y Platón
y daba conferencias sobre cristales de tiempo y teorizaba sobre la guerrilla urbana.
 
Arrastro los pies por esta urbe llena de grises paredes y desoladas pasiones,
por calles de mugrosos converses y botas militares,
con cielos color concreto y condones usados bajo las bancas del parque,
con el manifiesto bajo el brazo y vendas en mi mano,
y en la farmacia ofrecen disilden y diazepam,
me compro una versión pirata de la batalla de Argel,
un negro ciego toca el saxofón y afirma
que no hay doxiciclina suficiente para apaciguar su amor,
y oigo una voz que declama en las cantinas,
(porque el desierto queda lejos y ahí no preparan micheladas),
y los vagabundos que susurran extraños secretos cantan tu nombre,
y los adolescentes que hacen el amor por vez primera cantan tu nombre,
y los psicoanalistas que encuentran una ética del deseo en las tesis de abril cantan tu 
                                                                                                                        [nombre,
y los estetas que organizan clubs de la pelea cuando se aburren exquisitamente cantan tu 
                                                                                                                        [nombre,
y los universitarios que dejan el salón de clases para crear focos guerrilleros cantan tu 
                                                                                                                        [nombre,
y los físicos que estudian la teoría de los mundos múltiples y apuñalan yoguis y gurús 
                                                                                                            [cantan tu nombre,
y los situacionistas que recitan poemas de Verlaine ante marchas militares cantan tu 
                                                                                                                        [nombre,
y los tercos leninistas que fundan círculos clandestinos para estudiar a Marcuse, Althusser 
                                                                                                y Zizek [cantan tu nombre,
y los dementes demiurgos dramaturgos que lloran en el escenario cantan tu nombre,
y los afiliados de una pandilla de asesinos dadaistas cantan tu nombre,
y cuando se fue a la guerra Mambrú cantó tu nombre,
y Netchaeiv, Mazdak, Licurgo, Tyler Durden, Lord Byron, Carl Sagan y Encías Sangrantes 
                                                                                                            [cantan tu nombre,
y en las calles de Hamburgo, Bremen y Berlín los combatientes del Frente Rojo cantan tu 
                                                                                                                        [nombre
y los que no ocultan su fracaso cantan tu nombre,
y todas las botellas de vino robadas cantan tu nombre,
y las ruinas de Cártago y Numancia cantan tu nombre,
y en las tertulias todos los tristes cantan tu nombre,
y las mentes que enferman de paz cantan tu nombre,
y en las barricadas de París comuneros y estudiantes cantan tu nombre,
y al escapar del Dojo Tendo Ranma y Akane cantan tu nombre,
y las piedras y cuchillos de la intifada cantan tu nombre,
y los nihilistas que lanzan bombas al zar cantan tu nombre,
y el corazón y el revólver de Maiakovski cantan tu nombre,
y todas, todas, toditas… hasta la última de las notas de la internacional…
cantan tu nombre.
 
Y ahora
en la cocina de mi casa con una máscara de gas,
preparando napalm casero,
pienso en todo lo que tengo que decirte,
y si he de encontrarte nuevamente.


***

Aníbal Malaparte nacido el primero de mayo de 1992 y ha pasado la mayor parte de su vida en Xalapa, Veracruz (Xalapunk para los amigos), lector empedernido y adepto a la trova, jazz, noise y grunge, es practicante de artes marciales e historiador egresado de la Universidad Veracruzana, titulado con la tesis Banderas de fuego, pechos de luz. Voluntarios mexicanos antifascistas en la Guerra Civil Española.
    Colaborador o fundador de diversas tertulias literarias tales como Adictxs a la Poesía, Vérsame Mucho, Conspiración Poética, entre otras. Ha participado también en diversos encuentros literarios nacionales e internacionales como el Encuentro Babel, Festival Internacional de Poesía Palabra en el Mundo, la Fiesta Itinerante del Libro Alternativo y el Festival Internacional Arte Ahora.
    Es autor de los siguientes poemarios Escribe poesía, construye bombas caseras (2019), Conversaciones de odio (2020), Delirios nihilistas (2020) y La asamblea de los fantasmas (2023). Adepto a las causas perdidas desde 2008, siendo un adolescente tiene la manía de desafiar al destino es siendo militante de diversas organizaciones antifascistas, zapatistas y marxistas-leninistas.    
    Enlaces de interés: @malaparteanibal
    Todos los poemas pertenecen al libro Escribe Poesía, Construye bombas caseras.

martes, 11 de junio de 2024

“Poética del no-saber o La mutante fragilidad de los entes”: una lectura del libro Habría de abrir de Rolando Revagliatti, por María Rosa Maldonado


Y si se abriera, qué habría en el abrir, cuando la condición de abrir va con delicadeza impensada y, sobre todo, sin abrirse?
    Decir sin decir o decir para negar. O negar para afirmar.
    En todo caso, en estos poemas algo se desliza de su sitio, se disloca. Esa idea, esa que debería abrirse, sugiere un no-mostrar. Sin cerrarse, tampoco se difunde. Susurra al oído el secreto desarreglo de los saberes. Disloca lo que siempre ha estado dislocado. Un mundo creado por el pensamiento. Poco confiable.
    Y la dislocación de la idea se corresponde con la dislocación del lenguaje. Lo que estaba aquí, ahora está allá. El predicado se hace sujeto. El sueño, lo real.
    “No le enseñaron a denominar sueños / a lo que él tiene”.
    Los poemas de Habría de abrir implican una forma de búsqueda de la verdad, filosofal, mediante la aceptación y el rechazo del mismo concepto. Cuando lo que muta es el sujeto el mundo muta con él.
    No se trata aquí de una reducción al absurdo. El absurdo, tanto como la nada, también son in-ciertos. La dialéctica va y viene entre dos opuestos. La realidad excede toda lógica. El autor no pretende un pensamiento esencialista. No encontraremos por aquí las ideas platónicas. Lo múltiple no hace referencia a lo uno. Simplemente lo que es se manifiesta en la mutante fragilidad de los entes.

    El ser humano no está frente a lo pavoroso (ominoso?), pertenece a lo pavoroso. Es su modo de ser-en-el-mundo.
    “Ni me asomé / y mucho menos me caí // Mi pertenencia a él / y en él mi residencia ininterrumpida”.
    Encontramos en estos poemas de Revagliatti expresiones o frases, como ya indicamos, que contienen o implican contradicciones. Y la afirmación persuasiva de un no-saber. 
    Este no-saber es un planteamiento de ruptura con respecto al “saber” establecido por el sistema que se rebela como vacío o preñado de ideología. El autor aconseja:
    “Que no lo diga todo / que se cuide // que todo lo que diga / sea lo no todo / que podría decir // y sea lo no todo / que podría / diciéndolo / no decir”.
    He aquí un disimulador. Pero qué es lo que disimula? O lo que no disimula al disimular. Lo que Habría de abrir, abre una estética original y persuasiva: La ironía, disimulo o ignorancia fingida, expresa algo muy distinto o incluso lo contrario de lo que se dice o escribe, oposición entre el mensaje aparente y el que el autor pretende transmitir. Pero para que se esclarezca el sentido del sinsentido hace falta compartir implícitamente una serie de valores o conocimientos. Un modo de participar en la búsqueda.
    “Llegaré hasta donde / no hay más // No lo cubriré / sin embargo / todo // No lo sepultaré.”
    Queda para el lector la reconstrucción de lo abierto en lo que aparece como cerrado, leer más allá de las palabras. Ese es el poema.


*Habría de abrir, Editorial Leviatán, Buenos Aires, 108 páginas, septiembre 2023.
 

domingo, 9 de junio de 2024

Pichqa harawikuna Gloria Cáceres Vargaspa

 


Apachita


Pichinkupa takinta
mana uyarispa
rikchariyta chiqnini.
Ñawiyki mana k'anchaptin,
chilliku mana takiptin,
¿imapaqmi kawsayman?

Manam apachita
ñanniykipi kanichu.
Chusaqpi   manam imaypay
ñuqapa kawaqchu.

Kuyakuq miski asnayki
hap'iwaptinpas.
Much'aykikuna k'añawaptinpas
manam imaypas qampa kasaqchu
...




Tuta hap'irispa


Puñuspaqa musquykuway
richk'arispaqa waylluykuway.

Ripuspaqa llakiyta apakuy
kutimuspaqa wapsichiykuy

Kuyawaptiyki qampam sunquy,
chiqniwaptiyki qampallataqmi.

Musquypi maskamuykim
tuta hap'risipa

K'atataq sunquyta suñakuyki
ama p'akipuwaychu.




Kaypiraqmi kachkani


Kaypiraqmi kachkani
Apukunata suyastin.
Karumantam hamuchkanku
sayk'usqa, maqanakusqanmanta.

Takanakusqakum
musqunchikrayku
wawanchikrayku
qichusqa yuyayninchikrayku.

Ichapas nimuwanman
takiy kallpachasqankuta
ichapas munachiwanman
kuyakuq puka rosas waytata.

Tiqsimuyu patanpi
wiñay unanchayninta suyani.

¡Kusikuyllam! 





Sarata triguta munanchik


Mana sutiyuq yarqay wasinchikman
yaykumuptin,
wawanchikkuna t'antata mañakuptinku
sarata trigutapas munanchik
sapa punchaw kawsananchikpaq.

Yakunayayqa k'apiptin
rimarinanchikta umputakuptin,
takiq parata
wayrapa  sukantapas munachik
tiqsimuyuta llakinchikmanta
qapqrinanchikpaq.

Nanay asuykamuptin
sunquchikta k'apispa
wiqinchikkuna tímpuptin
tiqsimuyupa kuyayninta munanchik
nunapa, pachapa k'irinkunata
hamp'inapaq.

Mana imapas qukuptin
musqunchik ch'ukruyaptin
pukllaysapa wayrata munanchik,
urqukunapa
wiñay rit'inta
llampuchinapaq.




Musqu awaqlla


Sapa punchaw tutallamanta
awaq k'aspichakuna
tukuy lawman
afanakunku.
Sapa watuqa, huk apachitam
mana valiq vidaymanta,
chaypim musqunchikkunata
watani.

Huk hatun llikllata awayta munani
ch'uya siluhinata
maypi qasi kayta, kusikuyta
musqunchikkunatapas
waylluchinaypaq.
Huk hatun llikllata awayta munani
millay timpumanta
amachawananchikpaq.

Huk hatun llikllata awayta munani
wayrata, ritiwan urqukunatapas
runapa  phiñakuymanta
mayt'unaypaq.
Huk mantuta awayta munani
yakunkunata tarpunkunata
uywachankunatapas
qawarinaypaq.

Huk k'anchasqa mantuta
achikyaypa llimpikunawan
awayta munani,
ischupa llimpinwan
puka yawarniywan.
Huk hatun mantuta awayta munani
puriku q phuyukunawan
mana kutimuq illarinaypaq.

Huk punchuchata awapusqayki
urpichaykita kuyapayanaykipaq,
huk apachatapas mamapachapa
rurunkunata q¿ipinaykipaq.
Huk luquchata awapusqayki
punchawpa llimpinkunawan
maypi mininkuna, sunquypa
patpatninkuna kanqa.

Musquykikunata awapusqayki
maypi manañam imapas
nanay nitaq yarqay qaparinqachu.
Huk kusisqa musqu kanqa
maypi suyay pacha, kuyaypas
suyasqa pachata wachachinqa.
Huk musqu
sayk'ukusqaykita allichachinanpaq.

Huk hatun suyuta awayta munani
maypi mayukuna mast'arikuspa
suyanamanta kuyaymantapas
mamapachata wiñachinqa.

Huk hatun suyuta maypi mallkikuna
yupaychasqa  kanmanku,
maypi wawanchikkuna
mamapachata takinmanku.

¡Musquspa mana musquspapas
allin kawsayta tarisun!



Gloria Cáceres Vargas (Colta, Ayacucho). Harawi: Munakuwaqtiykiqa (2009), Yuyaypa K'anchaqnin (Lima: Pakarina, 2015), Musqu Awaqlla (Lima: Pakarina, 2021). 

domingo, 2 de junio de 2024

5 POEMAS DE ENRIQUE SÁNCHEZ HERNANI


Fuente: Butaca literaria : Banda del sur


HEAVY ROCK

El rock de mi barrio era tranquilo y pesado como un autobús
        aplastando a una señora:
la sangre se esparcía por la pista y un mural de Diego Rivera
se levantaba igual a un manifiesto escrito en el centro de 
        Tenochtitlán
por los lánguidos muchachos que habían sido ametrallados
vibrando en rojo antes de que oyeran la última grabación de rock
entonada con dulzura por Jim Morrison
                                                                amante de los colores cósmicos
llovidos en el patio de su casa al oeste de Arkham
igual a ellos hermoso y muerto
                                                    con su blue jean apretado sobre sus 
        sentimientos
y pusimos otra vez el disco solo para oír lo que ya no existía
recordando a los mexicanos
                                             las calaveras y el General Zapata
dos minutos antes de huir porque la policía nos tendió la cerca
en la primera marcha violenta a la que acudió mi muchacha
echando molotovs llorando bajo el diluvio universal
de gases lacrimógenos.
Al rock de mi barrio llegamos con el pelo corto
                                                                            nada sabíamos de 
        marxismo
pero quisimos inmediatamente a ese testarudo pensador alemán
por el gran parecido que guardaba con John Lennon
en las láminas de espejos que venían con el LP blanco
es cierto que sin lentes
                                    también que Marx no vivió nunca en 
        Liverpool
pero nos dimos cuenta que sus Tesis sobre Fuerbach
las escribió oyendo Revolution Number Nine
                                                                        tiempo de recesión
la muerte da vueltas en los discos de rock
y un gesto de timidez nos hacía llorar por Jimmy Hendrix
por los que se pasaron totalmente de vueltas
                                                                       por los estadios donde 
        la gente 
acudía a oír la música del Stone Brian Jones
antes que entonara su último blues al borde de una piscina
llevando los libros de Henry Miller en los bolsillos
mezclados a la barra de chocolate a los cigarrillos sueltos
sin saber si esa noche dormiríamos con una muchacha
o el mozo de los bares cercanos a la Plaza San Francisco nos llevaría
        llorando
al lugar donde nos esperaban los taxis de regreso
ebrios sin sentido ni dinero y odiábamos a nuestros padres
porque nos obligaban a cortarnos el pelo
sabiendo que ya Hendrix había muerto
                                                                que ellos habían muerto
que hasta Janis Joplin había muerto.
Siempre recordaremos a la loca Janis
                                                            Balas y Cadenas
sobre el corazón y cómo nos gustaba su cabello teñido por Van Gogh
        en Arles
pintor por el cual gastó su primer sueldo mi muchacha
al adquirir un libro donde este guardaba la oreja que se cercenó
por el amor a una puta
                                    vestida toda de violeta en un traje de organdí
muy similar al que usaba Janis el día que se lo quitó en público
mientras un fantástico rock se le subía por las piernas
y el arco iris crecía con el ácido
                                                    y muchos chicos con sus parejas
se encerraron en burbujas para oírla mejor
                                                                    para hacer el amor
hasta que el sol los ahogó de un sordo latigazo.
No volvimos nunca a las aulas
nos encerraron en celdas llenas de chinches y sabandijas
nos arrancaron los jeans
amenazaron con hacer de nosotros hombres y mujeres razonables
que amasen a su patria y pudiesen morir sin gemidos por su bandera
y una lenta canción nos devolvió el recuerdo de nuestros discos
desvaneciéndose en los armarios
                                                     heridos por el sol
y el insoportable ruido de nuestros sueños.


Enrique Sánchez Hernani, Edgar O´Hara, Luis Alberto Castillo, Luis Rebaza,
Roger Santiváñez y Willy Niño de Guzmán. Fuente: Círculo de lectores


FUNDACIÓN DEL SOCIALISMO

El día que el ciudadano Karl Marx fundó la Liga de los Comunistas
en compañía del zapatero Heinrich Bauer
el relojero Joseph Moll y el cajista de imprenta Karl Schapper
en una antigua y modesta taberna de Berlín
no supo con certeza la revuelta que había armado.
Se limitó a comer su tocino ahumado contento como estaba
luego de haber pedido cuatro botellas de cerveza
que sus amigos bebieron con fruición
                                                            exactamente
como si en ese momento se acabara el mundo.
De tan distraído que era jamás volteó el forro de su chaqueta
ni cambiaba el tabaco de su pipa
olvidaba con frecuencia los encargos hechos por Frau Marx
y algunos que la Liga le asignaba
                                                        por eso
sus amigos le enviaron un tirón de orejas adjunto a la nota del
        Comité Central
donde le reprochaban su extrema lentitud
para elaborar el Manifiesto
                                            que debería contener todos los sueños.
Felizmente  -cuentan- el bueno de Marx guardaba cierto aprecio
por los clásicos alemanes
                                         por Homero y Virgilio
y no hizo caso alguno a la nota de la Liga:
continuó con el cabello crecido paseando en su cuarto de trabajo
hasta gastar irremediablemente los maderos
antes de sentarse bajo el lamparín de kerosene
                                                                            tomar la pluma de
        ganso
y redactar el conocido inicio de "Un fantasma recorre Europa...".
Los obreros de overol y llenos de ceniza hasta el pelo
agradecieron esa parsimonia tuya
esa exasperante lentitud con que solías abotonarte la chaqueta
tomar la pipa
                        y salir a pasear por la calle
pensando en el asalto al cielo y los huevos con tocino ahumado
porque -la verdad- te salió un hermoso y contundente Manifiesto.


Enrique Sánchez Hernani y Enrique Verástegui. Fuente: El Peruano


TO POUND IN RAPALLO
(flores sobre su tumba)

Poor old Ezra
sucio y penosamente viejo te sientas sobre una ruma de ladrillos
para ver transcurrir el tiempo
al que un enjambre de oscuras gaviotas ignora con esmero
¿para esto diste tu camisa leñadora
a Joyce? Para esto los Pisan Cantos dentro de una jaula
estropeada y sucia
                                prisionero del 5to. Regimiento aliado
EL VIEJO FASCISTA DE RAPALLO transformado en espectáculo de feria
con su cara de pescado y la voz gruesa
lanzando blasfemias: "Con usura
ningún hombre tiene una casa de buena piedra"
pero convenció a Joyce para publicar el Ulises en una vieja
        imprenta irlandesa
y a Eliot le tachó la mitad de The Waste Land
con su lápiz de color azul
                                        hasta hacer de un exceso
el poema redondo con que sueñan los aprendices.
Pobre viejo
                    doce años en el asilo para locos furiosos de St.
            Elizabeth
huyendo de hipodérmicas y camisas de fuerza
con la barba embarrada de alimentos
con las uñas sucias y muy largas
                                                    te salvaron las traducciones de 
        Confuncio
las 350 Odas Seleccionadas
la Trachiniae de Sofócles
                                            pero sobre todo
las piedras contundentes de los Cantares (recuerda viejo:
Section Rock-Drill, 85-90 y Thrones, 96-109
                                                                        tinta azul
contra papel arrugado).
Tu vida no ha sido inútil ni perfecta como la piel de una manzana
y ninguna condena es lo sificientemente larga
para mantenerme atado al barro de tu tumba
quédate tranquilo
                            que los dioses no necesitan de monumentos.


César Calvo y Enrique Sánchez Hernani. Fuente: El Comercio



ITINERARIO DE BRIGGITTE BARDOT


                        "La vida de las grandes estrellas termina
                        en un tubo de barbitúricos, una botella
                        de whisky o una jeringa hipodérmica. Al
                        retirarme, me salvé de todo eso".
                                                                        B.B.


Todo el mundo me consideraba una ramera
pero el que lo entendió todo siempre fue mi padre
quien estuvo muchos años sin verme y me contaba que cada vez
que sentía nostalia iba al cine del barrio
pagaba su entrada y allí podía mirarme
                                                               abrazando y besando a hombres
que él desconocía. Siempre se salió a mitad de las escenas
pues se apenaba por lo estaba yo allí haciendo
sin entender por qué mi boca salía fotografiada gigantescamente en
        la pantalla
mientras los hombres maduros de la platea exigían
más y más centímetros de mi piel sobre sus ojos
para al volver a casa escribirme dicciendo que lo entendía todo.
Ahora que tengo casi cincuenta años
veo que hice muy bien en no volver más al cine
porque ya hubiera estado loca o consumiría drogas hasta para poder
        ir al baño.
Todas mis amigas han muerto o son alcohólicas
pero yo me levanto temprano
cocino por la mañana voy de compras escojo mis vestidos
y por la tarde tomo un baño tibio viendo el jardín
que queda al fondo
                                es muy triste y hasta me dan ganas de llorar
pero he visto cómo el cine llenaba con astillas el rostro de las
        estrellas que pasaban los 40
y cada vez se nos hacía más difícil hacer el amor
ante la mirada de los técnicos que nos apuntaban con sus
        chorros de luz
y sus cámaras. Siempre odié
esas escenas o estaba enamorada del actor y me ruborizaba
abrazarlo delante de tanta gente o simplemente no me interesaba
en cuyo caso era muy difícil fingir que lo amaba
con mi cuerpo desnudo pegado a las sábanas
                                                                        aunque todo ese público
 que me siguió durante años coleccionando fotos
y almanaques donde apenas me cubría con una sonrisa
pensara que         yo era una ramera.
Nunca me entendió nadie
                                        ni el médico de los estudios cinematográficos
cuando le pedía anfetaminas para olvidar que era un símbolo del sexo
y que ya nunca podría dejar las ventanas de mi baño abiertas
porque la gloria fue algo terrible y a mí me cegó durante años
hasta que la cabeza me daba vueltas
como consecuencia de beber los vinos del Rhin
quue los productores me invitaban.
Pero lo que nunca hice
fue ver mis propias películas
                                                ya bastante tormento tenía
con filmarlas para volver a ver lo que quería olvidar
cuando dormía. Le agradezco al Señor
que me haya permitido escapar a todo esto
pues la piel se me empezaba a ajar y pronto mi cuerpo
sería echado al tarro de los desperdicios.
Solo le pido que esta felicidad dure siempre
que me siga permitiendo levantarme temprano
para prepararle el café a mi esposo
que las flores de mi jardín no se marchiten y que haga algo
por alejar esta plaga de insectos 
que intenta volver a persuadirme para regresar a los estudios.
Por las noches lloro y me aferro al cuerpo de mi hombre
porque temo me vayan a raptar los sueños
tengo casi cincuenta años y estoy desesperada
                                                                            ya no tomo anfetaminas
pero sigo bebiendo vinos del Rhin.
Dios me libre de volver al reino de las plagas
porque ya no soportaría
                                        ser otra vez una ramera.


Enrique junto a Niño de Guzmán en los tiempos de La Sagrada Familia.
Fuente: En Lima Agenda Cultural


VALLE DE LOS MUERTOS


                    Eduardo de la Piniella 
                    in memoriam


Ya no habrá tiempo de beber la taza de café que nos prometimos
frente al Barcuh viendo pasar buses obesos y atestados
de cuervos entre los árboles
ya no habrá tiempo
de diluir el azúcar a tu regreso del Valle de los Muertos
pues un helado terror ha proseguido a la edad de la inocencia
triturándole los dedos hundiendo el machete en la zona más débil
del recuerdo.
Ahora sabemos que la muerte
más allá de los grabados populares mexicanos donde danza con alegres
        esqueletos
es toda una certeza tan visible
como tu proyecto de escribir una novela sobre dictadores y tiranos
o la reunión familiar que no celebraremos nunca
donde tu mujer hablaría con la mía sobre esas cosas
para las cuales nosotros siempre mostramos una absoluta torpeza
en tanto leeríamos con gozo los poemas que escribías en secreto
calculando nuestra edad bajo las lluvias de febrero
para cuando llegase el año de la revolución.
Es duro ver tu rostro embanderado
y repartido por las calles sobre afiches con recuadros negros
porque así es difícil adivinar
tu estatura de atleta
                                    tus espaldas anchas de boxeador
los motivos que tenías para sonreír siempre
con las cosas que a los demás nos volvían serios
o esas inmensas manos de obrero fabril
con las que te vimos fumar cigarrillos rubios.
No sé si sollozo por mí o porque no volverán a escribir tu nombre
en las agendas
                pero algo se ha quedado quebrado para siempre:
marchaste sin regreso a la tierra ceniza de Ayacucho
                                                                                    allá
donde siempre graznan los atroces cuervos.


* Estos poemas pertenecen a Banda del Sur (Lima: Ediciones de los Reyes Rojos, 1985) y han sido seleccionados por Paul Guillén, quien manifiesta así su amistad en estos largos años del Siglo XXI.




Enrique Sánchez Hernani (Lima, 1953). Poeta y periodista. Co-fundó en 1977 el grupo-revista La Sagrada Familia. En poesía, ha publicado Por la bocacalle de la locura (Lima: Ediciones La Sagrada Familia, 1978); Violencia de sol (Lima: Ediciones Ruray, 1980); Banda del sur (Lima: Ediciones Los Reyes Rojos, 1985); Altagracia (Lima: Ediciones de los Lunes, 1989); Pena capital (Lima: Jaime Campodónico Editor, 1995); Música para ciegos (Lima: Ediciones El Santo Oficio, 2001); Vinilo (Lima: Fauno Ediciones, 2006); Quise decir adiós (i.m. Constantino Carvallo) (Lima: Fondo Editorial Cultura Peruana, 2011); Cuaderno extranjero (Lima: borrador, 2016); Catálogo del maestro de obras (Lima: Summa, 2017; antología); Taller de maestranza (Bogotá: Fundaproempresa, 2018; antología); El estruendo de las cosas (Nueva York-Salem, 2018; Antología); Parábola de las ideas impuras (Lima: Fondo Editorial Cultura Peruana, 2021) y Plegarias del animal lírico (Mérida y Quito: La Castalia / Ediciones Línea Imaginaria, 2022; antología).  Es coordinador nacional para el Perú del Movimiento Poético Mundial, con sede en Medellín, Colombia.

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...