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jueves, 7 de enero de 2016

Los surrealistas. Malcolm de Chazal, Clément Magloire Saint Aude & Jean Pierre Duprey


La cuestión política fue un asunto crítico en la vida del Surrealismo. Para la estadounidense Robin Greeley, historiadora del arte y teórica marxista, los principios ideológicos del movimiento surrealista hay que buscarlos en la articulación entre marxismo, psicoanálisis y modos de representación. "El surrealismo -dice en "Surrealism and the Spanish Civil War"  (El Surrealismo y la Guerra Civil Española)- se define como precursor en aliar el pensamiento freudiano con la ideología marxista al argumentar la existencia de una dimensión política en el subconsciente capaz de afectar al individuo en sociedad, a la vez que una dimensión psíquica en los conflictos de clase, siendo ambos visualmente representables". Desde otra óptica, Raymond Queneau (1903-1976), poeta y novelista francés -surrealista en sus comienzos-, en un artículo aparecido en 1938 en la revista "Volontés" declaraba que la idea de la equivalencia entre inspiración, exploración del subconsciente y liberación; entre azar, automatismo y libertad era "absolutamente falsa" porque esa "inspiración que consiste en obedecer ciegamente todo impulso, es en realidad una esclavitud. El clásico que escribe su tragedia observando cierto número de reglas que él conoce es más libre que el poeta que escribe lo que le pasa por la cabeza y es esclavo de otras reglas que ignora". 
 


Está claro que, a lo largo de su existencia, el movimiento cohabitó con principios discordantes, y la toma de conciencia política y su puesta en acción -de la que participaron la gran mayoría de los surrealistas- generó múltiples desequilibrios, numerosas crisis, expulsiones y rectificaciones. De aquel grupo inaugural conformado por Louis Aragon, Jacques Baron, André Boiffard, André Breton, Jean Carrive, René Crevel, Joseph Delteil, Robert Desnos, Paul Eluard, Francis Gerard, Georges Limbour, Georges Malkine, Max Morise, Pierre Naville, Marcel Noll, Benjamin Péret, Pierre Picon, Philippe Soupault y Roger Vitrac, más otros artistas que adhirieron al movimiento con posterioridad, muchos fueron quedando en el camino por cuestiones doctrinarias. Esta decantación, producto de las peleas internas, llevó al alejamiento de figuras muy importantes que desarrollaron sus actividades desligadas del movimiento. Sin embargo, la gran mayoría de ellas conservó para sí aquella capacidad para el humor, para captar lo absurdo de la vida, y para comprender que cualquier batalla cultural es una batalla política, conceptos todos estos, básicos del Surrealismo, aquel movimiento que surgió en una Europa convulsionada desde 1917 por la teoría y la práctica del marxismo que signó a toda una generación de intelectuales franceses.



Walter Benjamin, a pesar de tener una mirada sumamente crítica, reconoció en 1929 que el concepto radical de libertad que tenía el Surrealismo "no lo ha habido en Europa desde Bakunin. Los surrealistas son los primeros en liquidar el esclerótico ideal moralista, humanista y liberal de libertad, ya que les consta que la libertad en esta tierra sólo se compra con miles de durísimos sacrificios y que por tanto ha de disfrutarse, mientras dure, ilimitadamente, en su plenitud y sin ningún cálculo pragmático". El desengaño que implicó el proceso de osificación ideológica que sufrió la Unión Soviética durante la afirmación del régimen dictatorial estalinista, llevó a los surrealistas a percibir que la conciencia revolucionaria era, también, corruptible. Por entonces se extendió una sensación de fracaso y aislamiento que llevó a Breton a reconocer en 1936 "la desgracia espantosa que golpea al socialismo del mundo entero sin distinción de espíritu y tendencia", y a intentar llevar adelante su proyecto político de manera solitaria, redactando artículos y declaraciones colectivas, editando revistas y organizando exposiciones internacionales.



Tras la dispersión inevitable durante la Segunda Guerra Mundial, el Surrealismo renovó su programa teórico, filosófico y político. Entre 1949 y 1951 colaboró en "Le Libértaire", el periódico semanal de la Federación Anarquista Francesa. En él, Breton escribió el 12 de septiembre de 1951: "Estimamos que una amplia revisión de las doctrinas se impone con urgencia. Ella sólo es posible si los revolucionarios examinan en conjunto todos los problemas del socialismo con el objetivo, no de encontrar en esa revisión una confirmación de las propias ideas, sino de hacer una teoría capaz de dar un impulso nuevo y vigoroso para la Revolución social". Pero, la política y el arte siempre fueron de la mano. Por eso la historiadora británica Alyce Mahon admite en "Surrealism and the politics of Eros" (Surrealismo, Eros y política) que "hubo un renacimiento artístico durante los años de la guerra y la posguerra, cuando los surrealistas redefinieron y ampliaron su interés en la crisis social y el compromiso político", a los que añade el arte trasgresor y lo erótico como herramientas para "hacer añicos la represión intrínseca de la sociedad burguesa, suscitando y fomentando el deseo individual como camino hacia la conciencia y la acción políticas". Sostiene además que "las últimas décadas del Surrealismo fueron un periodo dinámico e intensamente creativo que debería ser esencial en nuestra forma de entender y apreciar sus motivaciones y aspiraciones artísticas, filosóficas y políticas de entonces, así como su legado actual". Si bien para algunos historiadores el Surrealismo desapareció al término de la Segunda Guerra Mundial, el  movimiento como tal se disolvió, simbólicamente, unos meses después de los sucesos de Mayo del '68, cuando Breton llevaba fallecido un par de años.



Malcolm de Chazal (1902-1981). Ingeniero de teléfonos en la Isla Mauricio, su tierra natal, autor de varios libros de economía, Malcolm de Chazal definió su concepción personal del mundo a través de una serie de pensamientos impregnados de panteísmo y que traducen una tendencia hacia la iluminación. En 1948, cuando se publicó en Francia "Sens plastique" (Sentido plástico) -una colección de alrededor de dos mil aforismos, sentencias y fragmentos- los surrealistas celebraron con entusiasmo esta obra de gran potencia lírica que hacía de la voluptuosidad el medio supremo de conocimiento, como mediador entre el nacimiento y la muerte. Sin embargo, Chazal negó cualquier influencia literaria o filosófica del Surrealismo, aunque le reconocía ciertos méritos en su accionar en pos de la liberación del espíritu humano. Poco tiempo después, el propio Breton se negaría a seguir a Chazal por una vía que le parecía demasiado peligrosa: su filosofía panteísta y animista representaba una contradicción difícil de aceptar. Solitario y marginal, viviendo en un rincón del Africa insular, desde 1954 también pintó valiéndose sólo de colores puros. Algunas de sus obras son "La vie filtrée" (La vida filtrada), "Histoire de la pensée universelle" (Historia del pensamiento universal), "Le sens de l'absolu" (El sentido de lo absoluto), "L'ame de la musique" (El alma de la música), "Le livre de conscience" (El libro de la conciencia), "Sens magique" (Sentido mágico) y "La bouche ne s'endort jamais" (La boca jamás se duerme). De "Sentido plástico" son los siguientes textos:

Todos los dedos de los pies de los animales son en diversos grados una mezcla del pulgar y el meñique humanos. Si ustedes dividen por dos los "extremos" de la mano del hombre tendrán así casi todos los equivalentes animales. Análogamente, para "reencontrar" ciertos gestos del hombre en el animal hay que "diferenciar" el gesto animal en sus extremos e integrar el promedio por interpolación. En el hombre está la gama de todo lo viviente. En el animal, sólo se vuelven a encontrar los polos aplanados del hombre sin ningún lugar entre ellos para lo espiritual. El animal sólo es un reflejo espiritual y el hombre un sol en miniatura del otro mundo en miniatura... El ojo humano ve lleno y la boca ve vacío. En la mujer la boca ve lleno y el ojo ve vacío. "Poseemos" a la mujer con la mirada, la mujer nos posee con la boca, toma de posesión de los rostros, comparables al acoplamiento bífido de los caracoles... Siempre se lleva algo de la propia mentalidad a todo lo que se siente. Siempre ponemos algo del olor de nuestra alma en lo que nos rodea. Recreamos los perfumes. El olfato es la mejor fábrica de olores y un perfumista de primer orden... La voluptuosidad es el lado más occipital del tacto... Dientes separados: la boca ve entre los dientes. Dientes gigantescos en una boca minúscula: la boca ve en los dientes... La pupila es la más profunda cavidad de sombra, ¿y el más poderoso foco luminoso, así como el carbunclo es un agujero negro que lanza llamas?; así como los destellos del diamante negro son flechas nocturnas que arden... Bermellón distante: niebla azul que flota sobre "el paisaje" del rojo con anteojos ahumados azules... Como dos retinas que se vieran entre sí tan cerca y se eludieran una a otra, en la voluptuosidad pronto se llega a un estado en el cual ya no sabemos si somos nosotros o el cuerpo del otro que penetramos, como los nervios cruzados pierden el rastro de su origen. En el ascenso de la voluptuosidad morimos progresivamente en nosotros para resucitar en otra. Y en el descenso de las altas cumbres del placer morimos en otra para resucitar en nosotros. La voluptuosidad es un ciclo de transposición de vida.



Clément Magloire Saint Aude (1912-1971). Poeta surrealista de ascendencia negra, participó en la fundación de la revista "Les Griots", que tuvo un papel importante en el desarrollo cultural haitiano. Consagrado al periodismo, en 1941 publicó sus primeros poemas: "Dialogue des mes lampes" (Diálogo de mis lámparas y "Tabou" (Tabú). El elogio de Breton, a quien conoció en 1945, atrajo la atención sobre su poesía, ultra elíptica, secreta y solitaria como su autor. Sin embargo, prefirió mantener su hermetismo y opacidad. Son sus obras: "Veillée" (Velatorio), "Déchu" (Decaída), "Ombres et reflets" (Sombras y reflejos), "Sur la lévre des poissons" (Sobre el labio de los pescados) y "Talismans" (Talismanes). "Decaída" es el nombre del poema que sigue, perteneciente al libro homónimo de 1956:

Para mis lámparas difuntas... Buen camino, peregrino./A las hazañas del poeta hastiado/ mi vitral dislocado/ en los rieles de la melodía./ Para mi nuera naufragada/ como la armónica del granuja./ Hacia la araña rayada/ estrofas cosechadas./ Sobre el secante ciego/ de mis talentos extinguidos./ Angélica y dientes helados la Milady/ My lady amiga mía.../ ¿Qué barro de náuseas,/ fuera del tintero coronado,/ la Tanagra danza/ en los jirones de las medias noches inclinadas?/ Ella, la Dolores de mis cejas inquietas,/ la emoción agua del poema./ Declamaciones y dulces como Elza./ El diálogo 41/más indolente que Elisa Bretón./ Mayúsculas de alto tronco/ en los polos de mis lámparas./ Viudo y con un cuidado vano/ en el halo de mi lamento./ Poema del prisionero/ tañido fúnebre de soles rememorados./ Chicharras enterradas/ en el corazón del peregrino./Aquí está mi sudario derrocado,/ la jactancia del baile/ en el galope de Antinea/ enguantada con mi ideal./ La estrella del mendigo/ escucha el sonido de mi muerte./ Ultimo lied, pálidos amores solemnes.../ Ultimos fuegos./ Ultimos juegos./ Para mi guiñol/ a mi desorbitada muerte/ en los muelles del silencio.



Jean Pierre Duprey (1930-1959). Poeta francés cuya obra escrita en París abarca los años 1948 y 1949. En 1950 se publicó "Derriére son double" (Detrás de su doble), libro elogiado por Breton, quien ese mismo año lo incluyó en la segunda edición de su "Anthologie de l'humour noir" (Antología del humor negro). En 1951 abandonó la escritura para dedicarse a la escultura en hierro y a la pintura, repleta de seres fantásticos y amenazantes. Escribió una obra dramática, "La forêt sacrilege" (El bosque sacrílego) y volvió a la escritura con un ciclo de poemas en los que manifestó una magnética atracción por el vacío y la muerte. El 2 de octubre de 1959 envió por correo a Breton el manuscrito de su último libro de poemas, "La fin et la maniere" (El final y sus maneras), y ese mismo día se suicidó. En todo lo que escribió Duprey no hay nada que no lleve el signo de las fuerzas más oscuras que a veces invaden la mente humana, nada que no esté marcado por la aprehensión de la noche y de la muerte. Precisamente de su último libro, que se publicaría recién en 1965, es el texto que sigue a continuación, al que tituló "L'éternité dans les draps noirs" (La eternidad en sábanas negras): 
  
La eternidad en sábanas negras. Mis funerales vestido de ceniza. ¡Aquí el gran trepanador de imbéciles!... Nos transformaron. Lo que somos nos produce un hermoso reflejo y yo siempre llevo conmigo la foto del supremo detergente. ¡Todos nuestros puertos naufragarán en alguna parte! Tengo un navío, una pala de recuerdos que flota, que flota. No se necesita el pez, vea usted, yo elimino. Lanzo un gran día al descubierto; ya tengo comisión por el día de los muertos. En otro lugar, cerré puertas y ventanas, bajé las cortinas, busqué los venenos posibles. Tengo la vela como el interior de la vista y nada me impedirá arrojarme al fuego de los proyectiles de recuerdos. Herrero, golpeé en la cabeza de piedra los fuegos de pólvora de un acero que no quería oírse decir. Instalado por mi cuenta, separé lo propio de lo que no era; instalado especialmente, me reemplazo por un sueño lleno de galpones que me alojan un seso convertido en esponja en una cama de arañas crudas. Y a mí me gustaban bien cocidas, patas peladas, espárragos de rabia. Por último, con mucho agrado, cabalgando siempre, escuché aullar a la rompiente de los jinetes marinos, observando el ladrillo, el mar siempre tranquilo, siempre solo, eterno pulpo sin el cual mis brazos ya no sirven para tomar. ¿Quién dará la paz, qué sol a eclipsar, pasando el vaso al interior del corazón? ¿Y qué visita hará niños? Yo tendría orificios ganados en la memoria, seguidos por el resto. Si el mar sólo era campo arbolado, siento hambre de perder la fuga... Niños en cada raíz. ¿Será lo peor comer animales? En la conejera la comida es demasiado viva. Y no es que los muertos me molesten; enseguida me acostumbro... La paz de esta clase de matrimonio depende de un nudo en la garganta o de la paralización de la tierra. Por último, en el calabozo, tengo juegos muy complicados. ¡Es un secreto placenteramente difundido pero no tiene lugar! Durante la ida, hice desbordar el norte, la gota perdida del océano. Sin comunicado, ¡hola! Todas las líneas ocupadas. Más azar en los rostros. Mi conciencia engendra niños y una semilla hipnótica siempre urgente. ¡Al fin estoy en mí! Lo que soy ya no está en mí. Vea usted el cambio. ¡Responsabilidad ilimitada!


Fuente: http://eljineteinsomne2.blogspot.pe/2010/08/los-surrealistas-10-malcolm-de-chazal.html

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