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viernes, 12 de septiembre de 2014

Tilsa Otta y su indivisible veneno, por Paul Guillen


Tilsa Otta es sin duda de todos los poetas post 2000 la que tiene una dicción más fresca, sus poemas dialogan con los dibujos animados y los comics, incluso en su primer libro hay poemas escritos a los 14 años. Mi niña veneno es su primer libro y cosa extraña en un poeta peruano tiene dos ediciones que se agotaron rápidamente. El libro como objeto asemeja una agenda de color rosado, con dibujitos, corazoncitos, etc. claramente nos remite al diario de una adolescente. El coloquialismo tiene como idea básica la presencia de una mayor complicidad con el lector, el lenguaje debe ser transparente, potenciado en su capacidad comunicativa; el coloquialismo pop (que así podemos llamar a los poemas de Tilsa) le agrega a esto el diálogo con la cultura de masas, por ejemplo, en estos poemas pueden salir personajes como Marilyn Monroe, Vicky La Robot, Godzilla o la serie South Park, en el caso de Tilsa, en un poema se cita a Gargamel de Los pitufos: “Aunque sea lo último que haga, / lo último que haga!”. En otros poemas como “(en las mejores vacaciones van por dentro)” se desarrolla una imaginería de dibujos intergalácticos: “Galaxia 28-G, órbita interestelar desconocida, / en un campo de batalla crece un jardín. ataques enemigos, / aluvión de rayos ultravioletas para desintegrar las rosas / y ser la princesa del mundo rojo. / Gran Kaboom!!!”. En el poema “Boquitas pintadas” paródicamente nos remite a la novela de Manuel Puig, pero en el poema de Tilsa se nos dice: “el espacio con cabeza de cocoa / constelación cubierta de nata”, la cocoa y la nata nos remiten al mundo infantil –las boquitas están pintadas, pero con cocoa y nata–, este aspecto le sirve para instalar en el poema a los fantasmas y seres imaginarios para terminar con una imagen terrible asociada a la muerte: “el agua sucia brota / de mi boca como muerte / edulcorada”, entonces, el poema gira en torno a la infancia, al desayuno, a los seres imaginarios, a la limpieza, todo dicho con un candor que en ese final se torna sucio, desbordante, inesperado.

Otra manera de abordar la ironía y la parodia se da en el poema “La risa herméticamente cerrada”, donde en los primeros versos se dice: “Los niños nacen llorando, pero después se les pasa”, el poema prosigue con los juegos de los niños y se configura al personaje Dani: “sus ojos eran témperas brotando sin forma por los canales silenciosos de sus labios concentrados”, este verso se asemeja mucho a un dibujo que podría hacer un infante en el kindergarten. El verso “Nadie podía con Dani” ensaya una especie de anagrama (nadie-Dani) que conjuga con que Dani llora todo el tiempo (¿por ser nadie?), a lo que sus amigos le reprochan: “¿Qué chucha tienes Dani?”. El poema mientras vamos avanzando nos indica que tiene estructura de cuento infantil, donde los personajes son arquetipos (Dani, los amigos, los padres, el gasfitero, el Doctor Vaihinger, el ferretero), la resolución de lo narrado es que Dani será expulsado de su casa y de la ciudad y vivirá encerrado en una cisterna invulnerable, donde (¿para desdicha de los demás?) Dani ríe cada vez más fuerte. Si Dani es un ser que en la casa y la ciudad llora (es un ser anormal), pero si en la periferia de la ciudad y encerrado en la cisterna solo se dedica a reír (sigue siendo anormal y cobra curiosidad el porqué de su risa). Conclusión: ¿la sociedad debe reírse o llorar? Es la pregunta de todos los días y la que proponen estos poemas vivir en una paradoja carroliana, que es lo mismo que vivir en el sombrero del señor Conejo Blanco. ¿Y Platero? ¿Es un burrito o alguien con plata?

El segundo libro de Tilsa es Indivisible, transita un proyecto similar a su primer libro (“Yo no era una niña desde el momento en que tú eras un superhéroe”), con mucha más presencia de un amor imposible, ¿un amor adolescente? (“Sí, es Amor lo que siento. Lo dudé largamente (…) Hasta que le pregunté al cartero y me dijo que era Amor y que me calle, que era peor que un perro”). En otros poemas es claro que la poeta ya se instala en la adolescencia y pasa a ser una mujer: “Me hizo el amor aplastándome contra la pared hasta convertirme en un súper poster de una chica desnuda con el que inmediatamente se masturbó. El amor duele pero el sexo no debería”, también indica este paso, que deja atrás la infancia, el consumo de estupefacientes, alcohol, las primeras fiestas, el porno: “para hacer el Amor como estrellas porno iluminadas de sensaciones que sólo pueden significar Fantasía”.

Para leer Mi niña veneno hay que hacerlo riéndose y llorando con una baladita del recuerdo, así bien rosa, y para leer Indivisible hay que hacer lo mismo, pero con una dosis de Amor adolescente y pop delirio, cuidándose de que “es tan tarde que no puedo dormir con tanto amor”.


Bibliografía

A. Mi niña veneno en el jardín de las baladas del recuerdo (Lima: Álbum del Universo Bakterial, 2004. Segunda edición. Lima: Álbum del Universo Bakterial, 2005) e Indivisible (Lima: Álbum del Universo Bakterial, 2007).

B. Miguel Ildefonso. “Tilsa, 3 inéditos”. Letras.s5 (http://letras.s5.com/mi051010.html).



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