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lunes, 1 de agosto de 2016

PRIMERO EÑE (SOL NEGRO) DE FRANCISCO RETAMOZO POR MIGUEL ILDEFONSO


Primero Ñ, segundo poemario de Francisco Retamozo, como Tramonto, reúne poemas breves, muy liricos; en su propuesta la voz es sumamente concisa, suave y sutil, para abordar principalmente el tema amoroso. Empero, hay un par de diferencias sustanciales respecto a su primer libro. Ahora hay una carga más denotativa del erotismo, más cerca a la temática homoerótica; se puede decir que este nuevo libro es abiertamente erótico. Y la segunda característica es que se percibe un relato de fondo; bajo estos versos se configura a veces tímidamente, y no pocas veces arrebatadamente, un sujeto que trata de liberar sus deseos. Entonces, lo que se ve aquí es la historia de esos deseos contenidos, pero que, a diferencia de todo sujeto poético que estamos acostumbrados a leer en la poesía erótica, Primero Ñ nos lleva a las lindes de lo individual, en donde se cuenta el aspecto social del deseo.

Hacia el final del libro se señala claramente lo que quiere decir el título del libro, en el poema que lleva justamente el título del libro. Empieza el poema Primero Ñ: “jueves/ Hora de  Religión/ -Amaos los unos a los otros/ Como yo les he amado”. Se describe aquí la clase de religión en el aula Ñ de un colegio de Lima, se supone colegio nacional (sabemos cómo son esas clases, sobre todo de religión, bajo esa carga hormonal y adolescente de los estudiantes). El poema se puede leer como un cruel relato de lo sexual. Palomino es el excluido, es a quien el aula habrá de maltratar, bullying como se dice hoy. Dicen unos versos más abajo: “Palomino fue violado una vez más/ en el baño/ en la calle/ en su casa”. Al leer estas líneas no se  puede dejar de pensar en César Moro dictando clase en el Leoncio Prado o a Allen Ginsberg en Cuba. Nuestras sociedades machistas e hipócritas harán con Palomino lo que hacen con todo aquel que desafía o cuestiona sus parámetros y dogmas. Dice el poema hacia el final: “Palomino fue expulsado del colegio después que todos pasaron por él”.

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Primero Ñ. Ediciones Sol Negro
El apellido del protagonista del poema, sea intencional o casual, así como todo el poema y todo el libro, conlleva una ironía que delata las contradicciones a las que está envuelto el deseo. El arte es liberador, desde que libera, en primera instancia, el inconsciente del creador. El poema se convierte en un ser vivo que interpela al lector, a su consciente como a su inconsciente. Por eso todo poema no tiene un solo plano, no es una idea que estampa una sola impresión en el lector. El poema es un complejo aparato de significados que el lector tiene que desentrañar cuando se sumerge en sus palabras.

Es por eso que tenemos a Francisco Retamozo más desafiante que en su primer libro; situando el principio de esta historia en una época cuando “En estos lares se desarrolló la guerra” (“cuentan mis amigos/ haciendo las zanjas/ para estructurar sus viviendas/ han encontrado osamentas/ de noche han visto/ soldados/ pasar frente a sus puertas”). Efectivamente, le tocó al poeta crecer en la violencia armada de la década de los ochentas. Aquello le marcó para siempre las fibras, las tensó de tal forma que la voz no puede estar alejada del drama histórico de nuestro país. Es el contexto de la violencia, entonces, lo que enmarca los poemas de Primero Ñ. Cito: “tú/ un precio/ morir/ deseo”, nos dice en estos versos que, como en Tramonto, son como pinceladas lacerantes. O como en: “duro/ Artesano/ fálico”. O más adelante: “Te obliga a gritar/ jadear/ soltar una risa/ lagrimear”.
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Casi todo el poemario es la música del deseo liberado, pero que por ratos toma consciencia de su insularidad. Cito: “Qué difícil se te ha hecho/ regresar a casa/ dejar de pensar”. Insularidad porque la voz siempre está en contacto con otros, pero vuelve a sí mismo, como escuchando siempre su propia voz. Los cuerpos, a su vez, no pueden dejar de ser deseos que actúan, que tienen que actuar para poder persistir: “reconoce/ tu cuerpo/ teatral”. Porque en ese movimiento es que pueden enfrentar la realidad; en esa actuación o simulacro: “manitas formando monstruos alados/ ‘… tu voz tu voz existe’”, dice parafraseando a Juan Gonzalo Rose.

Una cita final: “en los ochentas hacíamos las tareas en apagones había que comprar velas diariamente o decorar con lamparín a kerosene”. Eros y thanatos están moviendo los hilos de esta historia, son los que en el contacto producen la chispa que hace posible la luz que decora la oscuridad, y sin decoro porque el sexo no es una religión, sino una comunión con el otro, sea quien sea el otro.

Aquí dos poemas:



ULISES / MARCOS

hombros / pechos
en el cuarto oscuro
sin escudos
ni pectorales

Las seis antes meridiano
las llaves del auto
la ruta construida
seguir
cada rincón en su lugar
armado / desarmado
como un rompecabezas
de mil piezas
entre el claro oscuro
las sabanas tibias
quedan

Metal bruñido
escudo / pectoral
en la arena tibia
quedan



POÉTICA

Como un poema
manos juntas    Rodillas enlazadas
nombres escritos en la pared
dedos en la taza de café      Un oboe
Una ventana donde entra el viento
la melodía sale
los cuerpos febriles enfrían
despeinan los cabellos
Observando un cuadro en Rojos
arena tibia
rojo vida pasión
muerte resurrección
cada tarde
Muchos cigarrillos  “humito azul”
ceniceros vacíos
El humo dañino rosa la garganta
           Clavel rojo
clavel blanco
           Los amarillos dan suerte
   Un jarrón negro lleno de ellos
una silla    El abanico sumergido en el cuadro
El mozo vuelve a limpiar los ceniceros
muchacho de labios gruesos     Curvos
mermelada roja         (otra vez rojo)
Una frente como una ventana
de cabellos largos tercos lacios
Dos varones extendidos
         “en el lecho perfecto “
                    Efervescente


Miguel Ildefonso

Calle NN, invierno. 2016.

FUENTE: http://agendacix.org/miguel-ildefonso-primero-entildee-de-francisco-retamozo.html

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