viernes, 10 de febrero de 2023

6 poemas de la mexicana Yara Patiño Estévez

 

Yara Patiño Estévez en Casa de la Literatura Peruana, 2022

LA MUJER MÁS FUERTE DEL MUNDO


“Pippilotta Viktualia Rullgardina Krusmynta Efraimsdotter Långstrump”

escribió él, bajo la imagen de una rubia

delgada que sostenía un auto 

con 

una

sola

mano

y una sonrisa que, sin esfuerzo ni

tensión

levanta el ánimo del cartel en blanco y negro donde ella es 

la mujer

del brazo cibernético y sonido reverberante

dos piernas y un oído que alcanza cualquier susurro 

de transistores de tono muy agudo

pero antes estuvo muerta

sin recibir

los seis millones de dólares del novio 

aunque sí la cámara lenta

André el Gigante

Ted Cassidy y algunas fembots que dislocan 

sus máscaras faciales.

Ella, al final, tuvo que revivir pero ahora

se conecta a un aparato que la mantiene en criogenia mientras recuerda 

que de pequeña la llamaban Pippi

la niña más fuerte del mundo 

y caminaba hacia atrás resolviendo todo

e hizo que mi madre se destrozara las rodillas al lanzarse en bicicleta 

por una pendiente rocosa

buscando sus monedas de oro

el mono tití y la navaja con que más tarde perseguiría

en ropa interior

al ladrón turco.

Como herencia, yo

tengo gran velocidad

de escape, aunque no se nota por la parálisis

de sueño 

esa secuencia donde siempre

lo intento.

Mi padre era bucanero y puso un caballo en la palma de mi mano

ahora tengo una prótesis biónica que hace todo

mejor que yo.




WAVE OF MUTILATION


Vas a pensar que morí

también lo he pensado lo suficiente 

para el terror de perder 

un pedazo de cuerpo y enseñarle 

todo de nuevo

y no sería lo peor: 

he besado crustáceos antes de que polinicen las algas

pero temo a la sumersión

a no saber en dónde estoy plantada

moverme es

paralizante

y no era esto, no. 

Conozco mi intestino: es una rosa

una amapola. No me gustan las metáforas, es 

que pueden ser inevitables y matar

de miedo.

Quise ser vegetal. He logrado los colores, lo efímero y una especie

de fotosíntesis todavía 

en estado de prueba.

Él dijo de alguien más:

si hablaba de un tigre

había uno enfrente. Yo he tenido en mis manos mis vísceras

y los cadáveres de quienes amo.

El rigor mortis no impide

un beso

la frialdad no evita

la ardentía

la cianosis es

pasajera.

No creo en el más allá, pero hablo con los muertos.

Sé que todo es falso y que no puedo engañarme ahora. Es tarde.

Debí haberlo hecho antes.

Debí.

El deber es inalcanzable. Creer es eso.

Y nunca he sabido qué hacer con lo que sé. Nunca

con lo que no creo. Tan poco.

No creer es la muerte y no creer pervive.

¿Qué me costaría salir 

y agradecer al cielo?

Pensar

que los muertos me escuchan

que los astros

las secuencias

el pasado

seis cosas imposibles

seis tuercas

y todos los patrones que parecen

decir algo

lo digan.

Cómo creer sin evidencia

-eso no es para todos-

tal vez la gravedad, la caída, las leyes que parecen caos -por ahora-

y la próxima ruta

el vuelo

o los dibujos que dejan las olas en la arena

eso

que parece lenguaje

porque todo en él está oculto

eso que parece intraducible y no queremos creerlo

-me refiero a una sola persona-. O. No.

Él dijo que el tigre no existía pero

estaba ahí

ahora no hay nada verosímil: morirse 

nunca

fue una opción




CÓMO ACLARAR CONCEPTOS ABSURDOS (2014)


Para los matemáticos

si no hay dimensión 

no hay libertad

la dimensión cero está confinada 

a un único punto

totalmente inmóvil 

pero

se puede hablar de ella

y de partículas ideales

singularidades

e infinitos 

pero

en términos físicos

esto es un error

sabemos 

que el cero no existe

que el primer universo tuvo que

moverse.

Hasta en los principios de la geometría 

los lugares extraños 

las singularidades 

pueden existir 

pero 

no es verdad 

insistimos 

el cero no existe. 


En un hoyo negro

la singularidad sólo puede ser 

co-singularidad

ahí tampoco existe el final del tiempo 

y esta es otra razón

por la que nada se pierde 

en los hoyos negros.

El inverso de una singularidad 

es infinito 

pero 

existiendo sólo co-singularidades 

sólo co-infinitos pueden existir.


Aparte de eso 

las singularidades plurales 

admiten infinitos plurales

y esto es aún peor 

es imposible que existan 

infinitos plurales

la infinidad no puede ser otra

dos infinitos cancelan el infinito

los infinitos 

en plural 

sólo pueden ser co-infinitos.


Aparte de eso

las partículas ideales 

no existen.




EJERCICIO CON SALUDO


Yo te saludo, cárcel

que contiene los deseos: 

lo indeseable

te saludo, con las mismas ganas de siempre

las ganas de huir de ti

prisión de todo lo que he querido

saludo lo que no me deja ir allá

al núcleo

al tamaño mínimo

al grado cero

al horizonte de sucesos donde cambian las reglas

a los estados múltiples de la materia

a lo que solo puedo imaginar porque tu prisión

-mi tamaño-

lo que se supone es

una persona

sin unidad

ni origen

ni raíces

te saludo, linde

pobre semilla, pobre perímetro de polvo

pies que no pueden recorrer un sistema nervioso

manos que no pueden tocar el colapso de una estrella 

ojos que no ven la radiación cósmica

inútiles todos, viles órganos

carbón que ata 

trenzas de ADN

barrotes irrompibles

y una sola salida

una certeza, la única

oh, cuerpo,

la que va a morir te saluda

te agradezco el dolor siempre claro

cuando al fin sea libre te saludaré con un soplo que será todo

menos divino




CINCO MUERTES, LA MISMA


𝗣𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗮 𝗹𝗲𝘁𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗮𝗹𝗳𝗮𝗯𝗲𝘁𝗼

Amanda: has sido mi última Amiga, la primera, la única Así. El primer espejo. ¿Sabes que desde entonces he usado tu nombre como seudónimo? Tu tonta muerte. Tu Alergia. Tus doce años míos. Tus libros míos, tus colores. Nuestro cuadro imaginado en el piso. Nuestro nacimiento surrealista. Nuestro circo. Mi pérdida primera, la corona. Tú, la desigual, yo, la misma. 

𝗧𝗲𝗿𝗰𝗲𝗿𝗮 𝗹𝗲𝘁𝗿𝗮, 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗻𝗱𝗮 𝗺𝗮𝗱𝗿𝗲

Celia: mi jazmín, la bondad en Carne, soledad Compartida. Tu seno, el gran mostrador de madera donde trepaba a dibujarte. Figuritas de plastilina. Las visitas a la iglesia eran un parque de diversiones donde aprendí a no rezar rezando. Tú eras mi Casa y me escapé de la otra, de la que me habían llevado arrancada de ti, a mis tres años. Llegué a la tuya. Tuviste que devolverme. Pasó de nuevo años después: siempre me pasa todo, por lo menos, dos veces. Todo lo terrible. Debe ser mi planeta siempre retrógrado, venenoso. Pero a esa segunda no volví, tal vez supe que no me iría nunca, que nunca me fui, ni tú, ni ese jazmín, ni el olor.

𝗟𝗮 𝗱𝘂𝗼𝗱𝗲́𝗰𝗶𝗺𝗮, 𝗹𝗮 𝗻𝗼𝘃𝗲𝗻𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗼𝗻𝗮𝗻𝘁𝗲, 𝗲𝗹 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗼

Luis: Lateral, oral y alveolar. La undécima Latina. Lambda, Longitud de onda, constante cosmológica: un ardid que hace que todo funcione. Una cadena hueca, Licor, Líquido metal Luz que se derrite, caminatas a lo desconocido y el asombro: el hallazgo de tu mano, el amor por las canicas deformes, las hierbas malas, las hojas amarillas, novelas olvidadas, perderse donde nazco. Volver. Lo que escucho. El muro más blando. Las jaulas sin puerta. Lo que no se responde. Lo que siempre. El deseo de andar. “Sé tú”, me dijiste, y nada he sido: soy eso. Tus últimas palabras: “estoy mejor que nunca”.

𝗔́𝗹𝗲𝗳. 𝗘𝗹 𝘂́𝗹𝘁𝗶𝗺𝗼, 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗮, 𝗲𝗹 𝗮𝗰𝗲𝗻𝘁𝗼

Ángel: tu lengua Áspid, la resonancia. Todos los tiempos, las raíces. Juego infinito y tu oído. Llave. Tuerca Áurea. Palanca y muevo. Lo que te digo es especular. Te lo digo en Ábaco y tú pones las cuentas, los villanos, los que pierden el paso, el aliento. Cada Átomo se multiplica en tu caleidoscopio Ácido, mullido. Esa forma de bailar y seguir el ritmo aunque lo niegues. Los guiños, los guiños, los efectos sin causa. El peso pluma que no sueña. Escoliosis del Árbol-semilla fronda sombra titilante, todo lo que siempre te digo y escuchas mutando en Scheherezade, tú. Tú: Pandora.

𝗟𝗮 𝗽𝗲𝗻𝘂́𝗹𝘁𝗶𝗺𝗮. 𝗟𝗮 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗮 𝗼𝘁𝗿𝗮. 𝗟𝗮 𝗳𝗶𝗻𝗮𝗹

Yara: mutante que muere porque no muere. La letra que en una lengua es pregunta y en otra respuesta. Y conjunción de coexistencia inexistente. Ahí Yo, la gemela muerta, el bucle, boleto sin retorno a un hogar nómada con muros embrujados. Destino forastero que vivo sin vivir en mí. Que vivo lo que mata. Que repito. Nunca termino. Nunca empiezo. No sigo. El reflejo que no veo y me habla a paradojas, a gritos, al mismo tiempo que Yo, aquella, otra, y Ya. No. Y lo contrario. ¿Sabes qué te digo a ti? Que no te extraño y que todo lo extraño. Y, sin embargo, se mueve.

Despeja: 

X función de Y

luego giro y por qué 

la parábola se tuerce

WhY

Espeja: 

YosoY

Ω

α

Y aquí termina

siempre

la historia

(nunca)

YA 

no + ( = ∞) 

𝘐'𝘷𝘦 𝘸𝘢𝘵𝘤𝘩𝘦𝘥 𝘊-𝘣𝘦𝘢𝘮𝘴 𝘨𝘭𝘪𝘵𝘵𝘦𝘳...

𝘐𝘵’𝘴 𝘵𝘪𝘮𝘦 𝘵𝘰

𝘠




EJERCICIO CON OBJETOS RECOLECTADOS


Todo parte de aquí, los fragmentos al medio, cascarón roto salvado por una membrana.

El metal sostiene, atornilla. Quise encontrar una tuerca y sé por qué, pero sólo hubo esto: al menos, tiene seis lados, una espiral y el elemento, la aleación: es para ella. 

Vuelo en blanco y negro. Los restos son ambiguos, una línea precisa, una ruta. Si miras de cerca, las líneas desaparecen y otras surgen: son preguntas.

Una roca volcánica del color de mi sueño, castillo dividido por una diagonal donde vive mi infancia. Lo que queda del centro.

Frutos que no conocía, agrupados, rojos y negros, pequeños, dulces: tuve que probarlos. Tampoco conocía el lugar donde crecen. Ahí volvió todo a sus fragmentos, como era en el principio, sin sólidos. La membrana azul es el gluon que sostiene las fuerzas débiles de las partículas.



Yara Patiño Estévez (Berlín, Alemania). Reside en Guadalajara, México. Escritora, editora y gestora cultural. Colabora en la revista México Design y en Arena México, Arte Contemporáneo.

miércoles, 18 de enero de 2023

6 poemas de la puertorriqueña Tania Anaid Ramos González, AZULA




Amo el tejido del aire que pasa por tu boca

cuando distraído rompes el silencio

o cuando evaporas las palabras 

arguyendo entre poesía tus ideas;

también la calle que da al parque 

por la que paseas desapercibido, 

entre versos y arboleda, 

domesticando el aliento de la ciudad.

Todas las noches imagino tu rostro 

a través de las palabras,

lo dibujo con los ojos cerrados 

y atrapo, apenas, como quien atrapa estrellas, 

el beso que no me puedes dar.

La ausencia del acto perfora la memoria;

sin embargo, amo la medida del ritmo 

que en tu pecho se abisma… 

palpito con el sonido ingrávido

que tu cuerpo organiza, 

susurro entre dientes el amor

y dejo que se acumule, como el polvo,

mientras el tiempo pasa por nosotros.



Del poemario Humana (inédito)




Escribes mi nombre,

el vértigo nacido entre los signos

para ser sonido fugaz de tu memoria.

La letra es el recuerdo de un vacío,

un grafema que se extiende y que se posa.

Mi nombre… 

escrito sobre tierra

tallo de otros nombres perdidos en el tiempo

lo escribes…

y emprendes tu cruzada,

tu reconquista contra el silencio

para medir la latitud de ese lugar 

sagrado en la escritura 

que sin ser rosa 

es.


Del poemario inédito Humana




Lujuriosa 


Hoy estoy lujuriosa,
capaz de romper tu boca con mi lengua,
de morder tus gemidos, 

de armar un piquete alrededor de tu cuerpo, 

y escoltar mi vergüenza 

hasta el basural más cercano
para despedirme de ella.


Trágame Júpiter, 

succiona mi grito indómito,
saborea el pachulí que sudo,
el romero que emanan mis huesos por ti,
corre... 

antes de que me conviertan en gema,
antes de que sea solo un farolillo 

de la cotidianidad y las cosas,
o de que el Mar Caribe me abduzca 

y no quede ni mi sombra.


Hoy…

estoy en la zafra de mi ser,
no me importa romper noches, pelar caña,
o ser el entrenudo por donde te deslizas,
da igual, tallo, hierba, flor o colosal, cañamelar, 

ramifícate…
puede que esta noche 

esté más dulce que nunca. 


Del libro Derrámate: Poemas furtivos (2023)




AZULA


Azula se mece
en las vocales desiertas de humedad 

y junto a las mieles y el pan devorado 

tributa ansiedades delebles. 


Azula se tiende
en la noche comida de luces,
se muerde la lengua, su lengua,
escribe algún verso y vuelve a borrarse. 

Porque la desnudez
aviesa al clerical sonido del deseo 

se esparce trémolo donde las líneas 

pierden su forma al encontrarse. 


Porque el silencio
a veces es una ciudad de gnomos 

cuchicheando detrás
de la oscuridad de las palabras. 


Azula se mece, 

se tiende,
se pregunta
y luego 

vuelve a borrarse 

entre las manos. 


Del libro Invisibilidades (2020)





“Ya no me crece yerba en el olvido” 

Max Rojas 




“Ya no me crece yerba en el olvido” 


...Ni pájaros en la memoria...
Ya la sal no quema soledades 

detrás de la pupila, 

ni el viento pulula
junto al beso de la lluvia.
Ya la tierra no arrulla las hojas
nubladas de río,
ni el árbol encumbra en su copa el rocío. 

Ya no crecen mariposas en mis ojos,
ni luciérnagas, ni rosales
ni “yerba en el olvido”.

 

Del libro LLUEVE (2021)





He llorado mares
y me han nacido peces en los ojos... 

temblorosos, salados,
acordonados, impetuosos en su caída. 


He llorado horizontal  y verticalmente 

y me he derramado,
asediada por el miedo,
como lloran los delfines. 


He llorado ferozmente
y mis ventanas son piélagos 

por donde no transita el sol. 


Y si algún remanente de sombra 

quedó desatendido,
y se piensa la vida
que no ha sido suficiente, 

sé que en cada trozo
y en cada aguacero itinerante 

he saldado todos sus caprichos. 


Del libro LLUEVE (2021)





Tania Anaid Ramos González, AZULA, es poeta puertorriqueña y columnista internacional. Posee un doctorado en Filosofía y Letras de la Universidad de Puerto Rico del Recinto de Río Piedras. En el 2002, ganó el Premio Gertrudis Gómez de Avellaneda otorgado por la UNESCO a la mejor investigación de poesía en el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico. En el 2014, fue mención honorífica en el Certamen del PEN de Puerto Rico Internacional por su libro Invisibilidades, en ese momento inédito, y en el 2022, su libro Llueve también recibe Mención de honor en el mismo Certamen literario. Fue directora de un programa de pruebas estandarizadas de conocimiento y aptitud en el área de español para Puerto Rico y América Latina. Actualmente, es codirectora del Centro Lingüístico, Literario y Cultural del Caribe-CLLCC, Presidente de la Asociación de Profesionales de la Danza de Puerto Rico (APRODANZA), profesora en la Universidad Politécnica de Puerto Rico y correctora y editora de estilo de la editorial Areté Boricua. Además, es miembro asociado, delegada de la presidencia y representante en Puerto Rico de la Red Iberoamericana de Educación Positiva Inclusiva (RIEPI), auspiciada por la Universidad de Granada (España). Es columnista de la revista Posdata Digital de Santa Fe, Argentina, Revista Latina NC de Estados Unidos y de los periódicos El Sol de Colombia y El Siglo de Guatemala. 


Tania Anaid es autora de los poemarios AZULA (publicado en la red en el 2011); Invisibilidades (Editorial Areté Boricua, Puerto Rico, 2020), Llueve (Ediciones Kuelap, Perú, 2021), Derrámate: Poemas furtivos, poesía erótica en coautoría con Mayra R. Encarnación y Mary Ely Marrero (Editorial Areté Boricua y Lamaruca, enero 2023), Mundo repetido y Humana (poemarios inéditos). Asimismo, del libro de cuentos Piso 13 (inédito) y de la serie de cuentos infantil-juvenil Érase una niña en Boriquén para el CLLCC.

martes, 27 de diciembre de 2022

6 poemas de la mexicana Esther M. García

 



Poemas del libro inédito El dios delirantede Esther M. García





Obertura



Sueño que soy muchos hombres. En el ojo circular del espejo puedo ver todas mis caras. Soy la infinita concatenación de los hechos: el nombre que es todos los nombres en las variables geométricas del tiempo. Mi cerebro de estructura antropogénica me habla en la lengua de todos los hombres pero, secretamente, escucho el silbido de Dios en mi oído queriendo convertirme en mujer para copular conmigo y hacer una serie infinita de seres. Estructura antropométrica de la inconsciencia, saliva del diablo. En la repetición del hombre está su desdicha. Mira todos los cadáveres que me precedieron, su melodiosa voz, sus poemas impolutos. La blanca esmegma cayendo de sus lenguas. Soy el que sueña y al despertar escribí Kubla Khan. Vuelvo al sueño, sus naves de eterna vigía me deslumbran la memoria. Despierto en un Jardín de senderos que se bifurcan. Las noches son todas una misma. El hombre que sueña, el que lo mira soñar y el que despierta. Aquí está el tercer ojo de la noche. Aquí está vigilando la curvatura de mi pensamiento: me desdoblo. Soy el caballo de Turín, soy Nietzsche abrazándome, soy el silencio de ambos y el delirio del lenguaje ante el azote del tiempo. Fui el agua del Ganges, la misma agua que soñó Cuesta y al despertar escribí un Canto a un Dios mineral. Soy la misma agua en donde me miro Narciso y me abrazo en un sueño húmedo que nunca termina. Largas son las horas y las variaciones de las mismas. Largo es el delirio que donde termina, comienza. Esto es lo que fui, lo que soy lo que seré. Hora tras hora, mi mano empuña la misma espada, la misma pluma, la misma piedra. Perennemente muere César. Infatigable es el grito que escapa de la boca de Abel. Mientras duermo aquí, en la ensoñación del poema, estoy despierto en otro lado, leyéndolo. Vuelve el silbido. Vuelven a mi mente los labios fruncidos, dejando un pequeño hueco por donde el aire cruza ondeante, vibrando en el espacio entre la lengua y el paladar. Me volveré mujer, o maricón. Un pinche putito. Seré Cobra y Sarduy: moriré de Sida. Moriré descamado y con el veneno de mi lengua quemando mi corazón. Seré el neobarroco escribiendo entre la orina y el lodo: las cosas no son como son y el lenguaje no dice lo que es. Me convertiré en mujer por contacto del lenguaje nervioso de nuestro señor Jesucristo, Krisna, Buda, Odín sin un ojo, cubierto de grandeza, Zeus y la enorme verga de su rayo porque cada hombre es muchos hombres pero nunca una mujer y he aquí que tengo el secreto, me lo dije a mí mismo cuando era Daniel Paul Schreber. Dios me convierte en mujer para mostrar su grandeza y manda su canon de pequeños hombres, de grandes vergas, para instruirme. Castrati. Seré el único objeto sexual de Dios, el mismo que soy y al desdoblarme me llaman Sor Juana Inés de la Cruz. Vuelven los pesados párpados de la noche. El abismo. Despierta el mundo iluminado y yo escribo Primero sueño y por fin despierto: soy un error, un fantasma. Hábito en tus ojos, me estoy leyendo en estos poemas.





Viernes 26, 2020




El sol como un gran animal amarillo


me mira con sus ojos de sangre.




El vértigo de la tarde me trae 


a la aurífera marea de la memoria.




Madre


Freud me habla en alemán


sobre cómo cortar en pedazos


a mi padre.




Me he engrisado.


Nos hemos atardecido ya.




El irdiscente negro cercenado


de la sangre coagulada


resbala por los dedos de mi mano.






Miércoles 11, 2020




Memoria sea la noche.


Pulo el hueso del lenguaje


hasta dejar sólo la médula.




La analista ha dicho que el delirio


se curará nombrando el vértigo.




Pequeños pájaros porosos


se abren en la carne abierta 


de mi cerebro embalsamado.




Mira el agujero,


me duele ahí dentro, 


papá.





Dime,


¿por qué a la casa le brotaron escamas?


¿Por qué nos has abandonado?







Escena I




Yo quería crear un poema muy macho, papá. Un poema épico del que estuvieras orgulloso. Un poema que cantaran todos los hombres, niños, jóvenes, ancianos, por todas las generaciones del mundo. Pero no, papá. No pude. Mira mis manos, su delicadeza. El dedo largo y su femenina forma. Bien dijiste papá: ¿qué podrías hacer tú, pedazo de maricón? Y he aquí el resultado: tiemblo por las noches de no tener la verga lo suficientemente grande para enorgullecerte, papá; para sobrepasar tu grandeza; para meterla, bien dura, a través del oro de la noche.






Escena VII




Parte 1




Yo fui un muchacho bello, padre. Señores de la real escuela de Fráncfort, yo fui un efebo western que cantaba Smell like teen spirit, enfundado en mi camiseta negra con leyenda de Nirvana.  Querida analista: afilo los caballos de mi cerebro. Lacan, Freud: escuchen: Deseoso es aquél que huye de su madre. En el oro pútrido de mi incandescente sangre, crecen embravecidos larvarios de mis enceguecidas vísceras. Cuarto negro, luz roja. Ganesha me mira desde sus ojos fríos de Dios. Cuarto negro, luz roja. Mamá viene de nuevo a cuidarme porque un eclipse eclosionó en mi cerebro. Macho delirante. Trastorno viril de la inconsciencia. Androdelirante. 






*




Antes de emascularme decidí escribir un poema


vítreo, de bordes filosos y transparentes como


el corazón de Dios.


Un poema que aullara por las noches.


Un poema animal herido que no llora,


muerde.


Un poema esfalerita de brillo submetálico,


que pudiera mover a contraluz 


el lector


y encontrar lo brillante del delirio.







Esther M. García (Ciudad Juárez, Chihuahua, 1987)


Actualmente radica en la ciudad de Saltillo, en Coahuila. Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA). Licenciada en Letras Españolas. Narradora, poeta, tallerista y gestora cultural mexicana.


Autora de los libros de poesía La Doncella Negra (La Regia Cartonera, 2010), Sicarii (El Quirófano Ediciones, Ecuador, 2013), (Instituto Municipal de Cultura de Saltillo, 2014); La Demoiselle Noire (Babel Cartonera, Francia-Bolivia, 2013), (Kodama Cartonera, Canadá, 2015), Bitácora de mujeres extrañas (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2014), (Nueva York Poetry Press, Estados Unidos, 2020), Mamá es un animal negro que va de largo por las alcobas blancas (UAEMEX, 2017), La destrucción del padre (El periódico de las señoras, 2019), Arco de histeria, el libro negro (CONARTE 2020), Dead Woman’s City (FlowerSong Press, Estados Unidos, 2021); el libro de cuentos Las tijeras de Átropos (UA de C, Colección Siglo XXI de Escritores Coahuilenses, 2011) y la novela juvenil Confesiones de una booktuber (Norma, 2018, 1a edición México, 2a edición, 2020; 1a edición en Colombia, 2021). 


Premio Nacional de Cuento “Criaturas de la noche” (2008), Premio Estatal de Cuento “Zócalo” (2012); Premio Municipal de la Juventud (2012); Premio Nacional de Poesía Joven “Francisco Cervantes Vidal” (2014); Premio Internacional de Poesía “Gilberto Owen Estrada” (2017); Premio Estatal de Cuento Chihuahua (2018); Premio Nacional de Literatura para Jóvenes FENAL-NORMA (2018) Premio Nacional de Poesía Carmen Alardín (2020).  


Finalista del V Premio Internacional de Literatura Aura Estrada, 2017. 


Fue becaria del PECDA Coahuila en dos ocasiones y del FONCA Jóvenes Creadores.


Antologada en diversos países como México, Perú, Estados Unidos, España, Ecuador.


Traducida al inglés, francés, portugués e italiano.


Es fundadora y directora del Mapa de Escritoras Mexicanas Contemporáneas, proyecto tecnológico y cultural en pro de la equidad de género, hecho a través de Google Maps. 

Cinco poemas de Odette Amaranta Vélez Valcárcel

  Fuente: Andina                                 al borde la arcilla                                 hurgas humedad                         ...