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martes, 31 de agosto de 2010

Un gran inédito de Churata, por Ricardo González Vigil

Estamos ante uno de los acontecimientos culturales más significativos de los últimos años: la publicación de “Resurrección de los muertos”, el inédito más importante de Gamaliel Churata, un autor cada vez más reconocido como una voz capital del Perú contemporáneo, la más notable de Puno y nuestra herencia aimara, la más radicalmente indígena de todas las que se han expresado en lengua española, pero un español aimarizado y quechuizado, mixtura verbal que él tejió desde los años 20 (antes que José María Arguedas) y alcanzó su cumbre artística en “El pez de oro” (1957). Hay una hermandad central entre él y Vallejo, Mariátegui y Arguedas: afirmación de lo indígena y proyección planetaria, comunión con lo ancestral y apropiación transculturadora de la modernidad, e incluye las innovaciones vanguardistas.

La aparición de “Resurrección de los muertos” ha sido posible por el fervor y el esmero del peruanista italiano Riccardo Badini. Luego de localizar a los familiares de Churata, en Estados Unidos, y acceder a los numerosos inéditos que dejó, procedió al examen de los mismos y se consagró a la edición de “Resurrección de los muertos”, descubriendo que generó una adaptación teatral de 143 páginas, obra que editará próximamente. Y redondeó su labor elaborando más de mil notas a pie de página, que abordan cuestiones léxicas, mitológicas, filosóficas, científicas, etc., suscitadas por la escritura multiforme, enciclopédica, totalizante de Churata; y un penetrante estudio preliminar, en el que traza un paralelismo entre Churata y Guaman Poma: “Es común a los dos autores la actitud de asumir el propio papel de escritor en sentido ‘crucial’ y de ofrecer obras titánicas que aspiran a su lugar dentro de la historia literaria y en el imaginario de los pueblos, ya sea como antecedentes de expresiones literarias alternativas, no convencionales con respecto a la tradición, que iba imponiéndose en el caso de Guaman Poma de Ayala, o en trance de enfrentamiento con los retos de la modernidad, en el caso de Churata” (página 24). En su prólogo, el reconocido peruanista Antonio Melis (maestro de Badini), también resalta la óptica andina de Churata. Y, a modo de colofón, el poeta José Luis Ayala formula un vibrante elogio y conceptúa que todos sus escritos responden al deseo, que tuvo desde la niñez, de escribir “una gran enciclopedia [...] que representa una distinta forma de pensar desde los orígenes, cimientos y el fondo de América” (página 843).

La edición ha sido posible, también, por el entusiasmo con que Juan Damonte Valencia asumió la gestión del financiamiento y la coordinación editorial de un libro tan voluminoso como fuera de lo común; no en balde es hijo de Humberto Damonte, el principal editor de Arguedas. Y, finalmente, ha sido posible porque al frente de la Asamblea Nacional de Rectores tenemos a un gran conocedor de la literatura peruana, consciente de la envergadura cultural de Churata: Iván Rodríguez Chávez; baste recordar que la U. Ricardo Palma, de la cual es rector, fue la que más celebró en 1997 el centenario de Churata.

Fuente:
El Comercio

lunes, 30 de agosto de 2010

"Ensayo sobre la rosa" de Miguel Ángel Zapata, por Miguel Ildefonso

Miguel Ángel Zapata (Piura, 1955) ha publicado una antología personal de su producción poética, el resultado de 25 años de ejercicio con la palabra, Ensayo sobre la rosa. Poesía selecta: 1983-2008 (USMP, 2010). Vemos poemas de sus libros: Un pino me habla de la lluvia (Lima, 2007), Escribir bajo el polvo (Lima, 2000), Lumbre de la letra (Lima, 1997), Poemas para violín y orquesta (México, 1991) e Imágenes los juegos (Lima, 1987); además de un sesudo prólogo de Miguel Gomes y un epílogo de Óscar Hahn. Para quienes hemos seguido las publicaciones de sus libros, o escrito sobre ellos (Léase, por ejemplo: http://descontexto.blogspot.com/2009/06/entrevista-miguel-angel-zapata-de.html), es grato ver, en una excelente edición, la evolución que ha tenido el poeta radicado desde hace décadas en los Estados Unidos. La decantación de su lenguaje, la agudeza de su mirada a un mundo “inarmónico”, la construcción de referentes personales, lo sitúan, por nombrar sólo al habla inglesa, en la tradición de William Carlos Williams, Wallace Stevens, Theodore Roethke y Charles Simic. Pero más allá de las tradiciones conocidas, Miguel Ángel ha ido pincelando el paisaje, fabricando la casa, componiendo la música, perfilando a los seres, que constituyen aquel espacio leve, ubicuo y propio que es su poesía, en donde habitan cuervos, caninos, pinos, Vallejo, Mozart, la memoria familiar, la crónica urbana, ciudades con muchachas bellas, y todo bajo la lumbre que siempre ilumina su palabra. Lumbre no de neón, no de lámpara marmórea, sino la luz natural del sol y la luna, esa que hace que la poesía no se aleje de la vida y de su propia voz humana.

Aquí una selección de sus poemas.

Una puerta

El domingo pasado leía con esmero a Francis Ponge. Callado me decía: abraza una
puerta, siente el umbral de sus arcos, atraviesa su temor hacia el aire nuevo de su
aldaba. Ahí está la poesía.
Mira los pinos como vuelan con el viento del norte, como se balancean con la luna
desteñida. Mira las aves, siente su vuelo, y después ve a casa y escribe sin parar.
No te canses de mirar el florero de cristal que corta la luz de la persiana y la desvía
hacia tus dedos. Aquella piedra cadmia y las altivas señoras de Vikus fermentándose en
la chicha con su sabor a pescado fresco.
Huele su pelo, viaja por la humedad de los bosques encendidos, aquellos que solo se
ven en la noche de las ranas y los tulipanes. Los bosques son hermosos, son profundos
pero a veces te mienten sin titubear.
El agua te lleva por las calles de tu ciudad sin nombre, navegando por el mar sin los
veleros absurdos de los sueños. Huele el agua salada de la arena mojada con el agua del
tiempo. Escribe sin parar.
Mira la ventana, está nevando. Ha nevado toda la noche y solo deseas escribir y escribir
mientras el cielo es una tinaja gris, una casa olvidada en plena calle.

El muro

Dos veces al mes voy en tren a la ciudad leyendo algún libro secreto.
En cada estación se oyen los anuncios de las paradas en un idioma mutilado por la duda.
Desde los vidrios no se pueden ver los cielos ni la gente caminando al otro lado de la
noche.
Ya comenzaron a levantar un muro en la frontera para suplir el hondo vacío de las torres.

Los muslos sobre la grama

Escribo por la muchacha que vi correr esta mañana por el cementerio, la que trotaba ágilmente sobre los muertos. Ella corría y su cuerpo era una pluma de ave que se mecía contra la muerte. Entonces dije que en este reino el deporte no era bueno solo para la alegría del corazón sino también para el orgasmo de la vista. Al verla correr con sus pequeños shorts transparentes deduje que los cementerios no tenían por que ser tristes, el galope acompasado de la chica daba otra perspectiva al paisaje: el sol adquiría un tono rojizo, su luz tenue se clavaba dando vida a la piel, los mausoleos brillaban con su cabellera de oro, y volví a pensar que la muerte no era un tema de lágrimas sino más bien de gozo cuando la vida continuaba vibrando con los muslos sobre la grama.

Borges

¿Cuál de los dos escribe el poema?
El que sueña despierto con los cipreses
de la India o tú que vives enamorado
de las calles de Buenos Aires
¿Cuál de los dos escribe el poema?
El que dicta clases y ama a sus
alumnas o el que se pasea en bicicleta
por los parques de Long Island sin
pensar en volver
¿Quién escribe el poema?
El que piensa que errar es su sino
o el que se arrodilla ante el soberano
por no haber abierto todos los libros.

La ventana

Voy a construir una ventana en medio de la calle para no sentirme solo. Plantaré un árbol en medio de la calle, y crecerá ante el asombro de los paseantes: criaré pájaros que nunca volarán a otros árboles, y se quedarán a cantar ahí en medio del ruido y la indiferencia. Crecerá un océano en la ventana. Pero esta vez no me aburriré de sus mares, y las gaviotas volverán a volar en círculos sobre mi cabeza. Habrá una cama y un sofá debajo de los árboles para que descanse la lumbre de sus olas.Voy a construir una ventana en medio de la calle para no sentirme solo. Así podré ver el cielo y la gente que pasa sin hablarme, y aquellos buitres de la muerte que vuelan sin poder sacarme el corazón. Esta ventana alumbrará mi soledad. Podría inclusive abrir otra en medio del mar, y solo vería el horizonte como una luciérnaga con sus alas de cristal. El mundo quedaría lejos al otro lado de la arena, allá donde vive la soledad y la memoria. De cualquier manera es inevitable que construya una ventana, y sobre todo ahora que ya no escribo ni salgo a caminar como antes bajo los pinos del desierto, aun cuando este día parece propicio para descubrir los terrenos insondables. Voy a construir una ventana en medio de la calle. Vaya absurdo, me dirán, una ventana para que la gente pase y te mire como si fueras un demente que quiere ver el cielo y una vela encendida detrás de la cortina. Baudelaire tenía razón: el que mira desde afuera a través de una ventana abierta no ve tanto como el que mira una ventana cerrada. Por eso he cerrado mis ventanas y he salido a la calle corriendo para no verme alumbrado por la sombra.

Cairn Terrier
Para Christian, en sus ocho años

Mi perro tiene alma,
por eso lo enloquece el geranio púrpura del jardín.
Su único pecado es tratar de atrapar los pájaros
que vienen a beber agua de la fuente de nuestro
patio. Le gusta oír a Mozart cuando llueve, y suele
bailar sobre un puñado de arena cuando hace sol.
Él modifica el desierto con sus pequeñas patas y
conoce como nadie el otro lado del jardín.
No tiene memoria, por eso es feliz.

La iguana de Casandra
Para Casandra Iris

Presiento que extrañas los arenales del desierto. No eres feliz, aun cuando mi hija te pone en el árbol de nuestro patio para que te sientas en casa. En tu mirada veo las dunas y una luna parda volando con la arena. A veces pienso dejarte ir pero no quiero ver triste a mi pequeña niña. Siempre recuerdo cuando te escapaste de tu tanque de cristal y luego te encontré meditando encima de mi ordenador: sorprendida mirabas mis palabras con luces y escuchabas las quenas de mi grabadora Quazar. Veo tus ojos plomos en los míos y pienso en el desierto: las dunas me atraen, sus líneas son femeninas, cada trazo es el pincel de un lenguaje sagrado que vive siglos bajo el sol. Así el mundo, la lengua, el poema que no quiero ya escribir. No sé si te compraré un tanque más grande, con algunos troncos elevados o te dejaré ir uno de estos días. Creo que morirías en este zoológico humano, además nadie te daría verduras ni lechugas frescas y calor. Yaquisiera volar al bosque de tu ensueño, dejar esta prisión de silencio y entrar en tus ojos plomizos para bailar en el desierto, donde alguna vez bailaremos desnudos bajo una tibia duna.

Viernes 3 de setiembre: Setiembre es un verbo en el Bar Zela



EL BAR ZELA PRESENTA POESÍA, NARRACIÓN Y VIDEO CON:

JOE MONTESINOS
LAURA ROSALES
HÉCTOR ÑAUPARI
VERÓNICA LARA
MARTÌN ROLDAN
CÉSAR SANCHEZ
PABLO MAIRE (Chile)

Este viernes 03 de septiembre en el Bar Zela.
Av. Nicolas de Pierola 961. Plaza San Martín. Lima.
A las 20:00 hs. ENTRADA LIBERADA

Jueves 2 de setiembre: Presentación de la revista Ónice en la Casa de la Literatura

"Primera presentación oficial de la revista número 4"

- Presentación de la revista
- Recital de poesía
- Lectura de cuentos
...
Día: Jueves 2 de setiembre 6:30 p.m.
Lugar: Casa de la Literatura Peruana
Antigua Estación de Desamparados
Jr. Ancash 207, Centro Histórico de LimaVer más

Jueves 2 de setiembre: Recital de Yrigoyen, Pimentel, Jiménez y Quijano en Albazos


Este jueves 2 de setiembre a las 7:00 p.m.
Albazos te invita a conocer este nuevo espacio
Calle Berlín 172 - Miraflores

Lectura Poética

José Carlos Yrigoyen
Jerónimo Pimentel
José Jiménez Cruz
Rodrigo Quijano

Ingreso Libre

Jueves 2 de setiembre: Recital de Miguel Ildefonso y Ana María Falconí

Miguel Ildefonso y Ana María Falconí en recital de poesía en la Librería-Café Arkabas (Av. Miraflores 291 BARRANCO- ALT CDRA 8 Y 9 DE Grau) este jueves 2 de setiembre a las 7:00 p.m.

Miércoles 1 de setiembre: Recital de Miguel Ildefonso en Brisas del Titicaca

El escritor peruano Miguel Ildefonso llega al Perú en una breve visita y estará el 1 de setiembre a las 7:00 p.m. en un recital en los Miércoles Culturales del Gremio de escritores. En esta oportunidad Ildefonso leerá poemas de Libro de Exilio (Premio Nacional de Poesía PUCP), estará acompañado por Pedro López Ganvini y Samuel Cavero. Lugar: Asociación Cultural Brisas Del Titicaca. Jr. Wakulski 180 (Alt. Cuadra 1 Av. Brasil - Lima). INGRESO LIBRE

jueves, 26 de agosto de 2010

Free Lima / Lima libre, con Timo Berger y Miguel Ildefonso

En el marco de la presentación de la muestra “Menos tiempo que lugar”
Auditorio del Goethe-Institut Lima
Jirón Nazca 722, Jesús María
jueves 23 de septiembre a las 19:30 horas, ingreso libre

De la silla de Pizarro a los Pueblos Jóvenes: Paseo poético por la gran Lima en la víspera del bicentenario. Resultados y recital de un taller para poetas.

En año pasado, como parte del proyecto “El Arte de la Independencia: su pulsar en el presente” de los Institutos Goethe de América del Sur para el Bicentenario, el poeta y latinoamericanista alemán Timo Berger hizo un viaje de exploración y diálogo a lo largo de Paraguay y de Perú. Los resultados de su itinerario los volcó en papel en el ensayo con el cual participa del catálogo de 300 páginas que comenta y amplia la muestra internacional “Menos tiempo que lugar” y en el cual, además de la presentación de los artistas que participan de la exposición, escriben pensadores como Alonso Cueto, Raúl Zibechi, Frank Semper y Alexander Düttmann.

Este año, como parte del programa de actividades que acompaña la muestra internacional “Menos tiempo que lugar”, Timo Berger retorna al Perú para, junto a poetas peruanos, adentrarse nuevamente en la Lima contemporánea.

El taller parte de la pregunta qué significa la independencia hoy en día para nosotros, qué metáforas, qué imágenes de la lengua, qué formas literarias la pueden captar. Quiere detectar las huellas históricas de la Independencia y observar los desarrollos actuales, el puerto, el tráfico, la circulación de bienes simbólicos como los discos pirateados de música chicha. No es ya reflexionar únicamente desde el escritorio, sino realmente pasar por distintas estaciones y lugares que han marcado y siguen marcando la historia del país desde la Independencia.

Los resultados de esta expedición serán presentados en el Auditorio del Goethe-Institut Lima en un recital abierto al público interesado (en español) el jueves 23 de septiembre a las 19:30 horas. El ingreso es libre. Modera: Miguel Ildefonso.

Reseña biográfica
Timo Berger (Stuttgart/Alemania, 1974). Estudió letras y ciencias latinoamericanas en Tübingen, Buenos Aires y Berlín. Hoy vive como autor, periodista y traductor del castellano y del portugués en Berlín. Organizó varios festivales de poesía contemporánea latinoamericana en Buenos Aires (2004-2007) y en varias ciudades alemanas (2006-2008).

***

Convocatoria al Taller de Poesía: “Free Lima / Lima Libre”
Con Timo Berger y Miguel Ildefonso.

En el marco de la presentación de la muestra “Menos tiempo que lugar”
Auditorio del Goethe-Institut Lima
Jirón Nazca 722, Jesús María

Del 20 al 23 de setiembre
Fecha 20: 17:00-21:00 (en el Goethe-Institut)
Fecha 21: 11:00-18:00 (salida grupal por Lima / escritura)
Fecha 22: 11:00-18:00 (salida grupal por Lima /escritura)
Fecha 23: 14:00-19:00 (Goethe Institut) / Presentación Pública (Recital): 19:30

Inscripción libre y limitada:
Tel: + 51 1 4333180
Fax: + 51 1 4310494
info@lima.goethe.org
http://www.goethe.de/ins/ar/lp/prj/kdu/aut/ber/wer/esindex.htm

Antología crítica de la poesía del lenguaje de Enrique Mallén, por Ana Franco Ortuño

Antología crítica de la poesía del lenguaje
Enrique Mallén
Aldus-Conaculta, México, 2009.

La Antología Crítica de la Poesía del Lenguaje reúne a 10 autores hispanoamericanos que conforman una selección de entre la abundante nómina de los neobarrocos. Pertinente si consideramos además de a los autores escogidos y el material representativo de cada uno de ellos, la calidad de la Introducción, que ofrece un texto ciertamente crítico sobre las características y principales estudios que han definido la tendencia latinoamericana, y que nos explica los puntos de coincidencia entre este concepto y el que gestan los autores de tradición anglo.

La propuesta de Mallén al considerar a Carlos Germán Belli (Lima, 1927), David Rosenmann-Taub (Santiago de Chile, 1927), Gerardo Deniz (Madrid, 1934), José Kozer (La Habana, 1940), Roberto Echavarren (Uruguay, 1944), Carmen Berenguer (Santiago de Chile, 1946), Coral Bracho (Ciudad de México, 1951), José Morales Saravia (Lima, 1954), Eduardo Espina (Montevideo, 1954) y Reinaldo Jiménez (Lima, 1959) herederos del estilo Eliot - William Carlos Williams (además del conocido neobarroquismo de cada uno de los selccionados), se debe a las coincidencias que encuentra el compilador entre ambas tendencias: la distancia con lo mimético, la importancia del lenguaje como representación estética en el sentido más profundo de con-formación del mundo, el fundamento en lo procesual y la importancia del poema como objeto, entre otras.

El recorrido teórico nos lleva de manera sintética y puntual a conceptos de gran complejidad e interés en materia poética, y problematiza la relación entre realidad y lenguaje, y las ideas del externalismo (dimensión descriptiva imposible); y del internalismo (“todo lenguaje, incluyendo sus vehículos semánticos, se halla en el mundo”), con el cual coinciden el compilador, y los autores: “El lenguaje poético se explora tanto desde el ángulo fónico, por su valor como objeto físico, como desde el punto de vista semántico, por su aportación cognitiva, esto es, en tanto aparato hermenéutico. En su función simbólica, ‘el lenguaje no sólo nombra y designa, sino que alude y sugiere’” (cita a Albert Chillón).

Si bien las características ‘materialistas y procesuales’ de las tendencias se relacionan, las definiciones y rasgos neobarrocos se han repetido hasta el cansancio (a veces con poca claridad y hasta el neobarroquismo conceptual). Después del Medusario, encontramos una lista interminable de autores incluidos (tanto por los críticos, como por sí mismos, a partir de un interés estético) dentro de este grupo. Hace falta señalar, además de las características por todos conocidas, las diferencias que existen entre unos y otros autores, de manera que este útil concepto --que ha surgido para comprender las poéticas de América Latina--, no siga sumando abundancia y con ella, ambigüedad.

La apuesta de Mallén se centra en poetas del siglo xx, nacidos o residentes en algunas de las principales ciudades de América Latina. El reducido número comprende a dos poetas también teóricos del concepto a quienes cita: Echavarren y Espina. El volumen incluye además un comentario sobre cada uno de los autores elegidos y un buen número de poemas por autor. Toda antología se justifica a partir de un componente de subjetividad en el corpus, ésta no lo dice y sin embargo, no estoy convencida del equilibrio entre las producciones que ofrece; lo que me parece importante, es que indaga de forma inteligente y muy aguda, en esta fundamental tendencia de la mejor producción en español de los últimos tiempos.

Fuente: Periódico de Poesía

El encanto helénico: entrevista a Marco Martos, por Stuart Flores Herrera

El poeta nacional nos presenta su poemario “En la arenas de Homero”, auspiciado por la Academia Peruana de la Lengua.

–¿Qué significó para usted atravesar las arenas de Homero?
Para mí, estas arenas abarcan todo el mundo homérico. Yo estoy fascinado con Grecia, un pequeño país en el que hubo mucha gente que hizo avanzar la filosofía, la ciencia y la poesía. Es un caso único en el mundo, el cual me sorprende hasta hoy. De otro lado, siempre he vivido en un clima homérico desde la infancia. Mi padre se llama Néstor, al igual que mi hijo, y mis hijas, Nausícaa y Dafne.

–¿Cuál fue el proceso de escritura de este poemario?
El proceso no ha culminado aún, porque he planeado escribir más poemas. Hace un tiempo, como profesor, veía que los alumnos tenían mucha dificultad para estudiar a Dante, entonces hice un libro ilustrando algunos aspectos de la “Divina Comedia”. Pensé en hacer lo mismo con Homero, pero he visto aquí una mina de posibilidades de escritura. Por otro lado, una característica que quiero para mi poesía es que mire al pasado pero con ojos del presente, porque las cosas que discutieron los griegos aún nos interesan a nosotros.

–¿Cuál fue la anécdota de la publicación de este libro en edición bilingüe (castellano-griego)?
Yo hice este libro de modo artesanal para regalárselo a José Miguel Oviedo, crítico literario, amigo y profesor, que estuvo de paso por Lima. Él se sintió halagado. De los diez ejemplares que hice, también le regalé uno a Pedro Lastra, poeta chileno y profesor, y él me sugirió mandarle un ejemplar a Rigas Kappatos, poeta griego residente en Estados Unidos y esposo de una peruana. Luego de esto, a los dos meses, Kappatos me dijo si quería que tradujera los poemas al griego contemporáneo y yo acepté. Tiempo después, me comunicó que había encontrado un editor en Atenas, ciudad en donde el libro se publicó primero. Esta es la versión hecha en Lima.

–¿Qué le pareció esta primera experiencia como editor?
En general, siempre he tenido mucha fortuna como autor, en el sentido que siempre he tenido editoriales que me han sacado los libros. Ahora me he ocupado del otro terreno y estoy aprendiendo cómo se edita y distribuye. Hay una serie de reglas que yo ignoraba y que la gente de las imprentas conoce.

–Finalmente, ¿qué nuevo poemario está escribiendo?
Yo escribo algunos poemas sin un programa. Me gustaría escribir más sobre Grecia y después abordar a Roma, que es otra nación que también me asombra y de la cual sólo he escrito un poema.

El dato

Marco Martos (Piura, 1942) ha publicado los poemarios “Donde no se ama” (1974), “Carpe Diem” (1979), “Cabellera de Berenice” (1991), “Leve reino” -antología- (1996), “El mar de las tinieblas” (1999), “Jaque perpetuo” (2003), “Aunque es de noche” (2006), entre otros. Actualmente, es presidente de la Academia Peruana de la Lengua.

Fuente: Expreso

COLOQUIO INTERNACIONAL FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS A CIEN AÑOS DE SU NACIMIENTO (1910-2010)

El 29 de agosto próximo se cumplen 100 años del nacimiento del escritor y educador Francisco Izquierdo Ríos, por lo cual la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a través de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas (FLCH), realizará durante dos días, el Coloquio Internacional Francisco Izquierdo Ríos, en el Centro Cultural de San Marcos.

A lo largo del encuentro se desarrollarán seis mesas, que abordarán distintos aspectos sobre su obra. Para el jueves 26, a las 7:00 p.m., está prevista la conferencia magistral de la reconocida estudiosa Ana Pizarro (Universidad de Chile).

En la fecha inaugural estarán presentes el Rector de esta casa superior de estudios, Dr. Luis Fernando Izquierdo Vásquez; el decano de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM, Dr. Marco Martos Carrera; y el poeta Arturo Corcuera Osores, director de la Biblioteca España, del Centro Cultural de San Marcos.

El ingreso es libre. Los asistentes recibirán certificados a nombre de la UNMSM y del Ministerio de Educación.

Más información:
http://coloquiofranciscoizquierdo.blogspot.com
coloquiofranciscoizquierdo@hotmail.com

ACTIVIDAD: Coloquio internacional Francisco Izquierdo Ríos. A cien años de su nacimiento (1910-2010)

FECHAS : jueves 26 y viernes 27 de agosto de 2010

LUGAR : Centro Cultural de San Marcos, Parque Universitario.

INAUGURACIÓN: Jueves 26, a las 3:00 p.m.

jueves, 19 de agosto de 2010

Avant Writing Symposium 2010 en Ohio State University Libraries (Sábado 21: Poetry Reading Neo-Barrok con Róger Santiváñez)

SCHEDULE OF EVENTS

Avant Writing Symposium 2010
Avant Writing Collection/Rare Books & MSS Library
The Ohio State University Libraries

August 19-21


THURSDAY AUGUST 19

8-10 AM – Registration & continental breakfast
165 Thompson

10 AM – Keynote Address: Dr. Marvin A. Sackner
Erotica, Pornography, and Obscenity in Contemporary Concrete and Visual Poetry, and, Visual Verbal Imagery
165 Thompson

11:00 AM – Keith A. Buchholz & Reed Altemus
FluxFast: Performing Fluxus Scores by Contemporary Networkers
165 Thompson

11:30 AM – Tom Beckett
Questions: What do I know? What should I do?
165 Thompson

12:00-1:00
Break for lunch

1:00 PM – Lizabel Mónica
21st Century Cuba: Literature in Transition
165 Thompson

2:00 PM – K. S. Ernst
Three-Dimensional Poetry: the Ghosts of Words
165 Thompson

2:30 PM – F. A. Nettelbeck
F. A. Nettelbeck Reads, Out the IN Door
165 Thompson

3:00 PM – Suzanne Silver
Blacklists/Whitelists: An Artist’s Book
165 Thompson

3:00 PM – Paul Baker
Wordsalad: A Radio Show
359 Thompson

3:30 PM – William James Austin
Deformatism and the Avant-Garde
165 Thompson

3:30 PM – Chris Burnett
Writing Imaging: Early Image Processing as Found Literature
359 Thompson

4:00 PM – Nico Vassilakis
Staring at Vispo: LETTERS
165 Thompson

4:30 PM – Thomas M. Cassidy
Disjointed: A Performance
165 Thompson

5:00-7:00 PM Break for dinner

7:00 PM – The Be Blank Consort
Scott Helmes, K. S. Ernst, Sheila E. Murphy, John M. Bennett, Michael Peters, Geof Huth, Thomas M. Cassidy, mIEKAL aND, Nico Vassilakis, and others
Sound Poetry Performance
OSU Urban Arts Space/Larry Marotta Hour
50 W. Town St. (downtown Columbus)


FRIDAY AUGUST 20

8:00 AM – Continental breakfast
165 Thompson

9:00 AM – Olchar E. Lindsann
Somasemia: Poems Wearing Meat-Suits
165 Thompson

9:30 AM – Gerald Schwartz
Strategies Against the God of World: Bring Me the Head of the Semiotic Goethe (performance)
165 Thompson

9:30 AM – William R. Howe
Holographic Poetry: Disrupted by Hand
359 Thompson

10:00 AM – Luis Bravo
Tamudando/Ischanying (Voces & Sonidos/Voices & Sounds)
165 Thompson

11:00 AM – Sheila E. Murphy
Text and Art to Honor the Occasion:
Renewing the Public Role of Poetry and Art
165 Thompson

11:30 AM – Joel Lipman
The Sciart of Bern Porter’s Found Poetry
165 Thompson

12:00-1:00 PM
Break for lunch

1:00 PM – Martín Gubbins
Presentation of Visual Poetry: London Poems
165 Thompson

2:00 PM – Jean Kusina
Visual-Cine-Poetry: The Alphabetical Experimental in Film and Video
165 Thompson


2:00 PM – Rachel Heberling
To Achieve Typing Power: An Artist’s Book
359 Thompson

2:30 PM – Loss Pequeño Glazier
Guaniauiqui: What Is the Digital Avant-Garde?
165 Thompson

2:30 PM – C. Mehrl Bennett
Mailart, Visual Poetry, Fluxus: A Connection
359 Thompson

3:00 PM – Roger Santiváñez
De Huidobro a Parra: Martín Gubbins & Beyond
165 Thompson

3:30 PM – Antonio Bonome
The Visual Arts and William S. Burroughs
165 Thompson

3:30 PM – Crag Hill & Nico Vassilakis
The Lastvispo Anthology: What Then, What Now?
359 Thompson

4:00 PM – Gary Barwin
The Myopic School Bus of the Tongue
165 Thompson

4:30 PM – John M. Bennett
Reading/Performance & Las Cabezas Mayas/Maya Heads
165 Thompson

5-7:00 PM – Award Reception
11th floor, Thompson Library


SATURDAY AUGUST 21

8:00 am – Continental breakfast
165 Thompson

9:00 AM – Jorge Luiz Antonio
Digital Avant-Garde Experimental Poetry:
Another Genre of Contemporary Poetry?
165 Thompson

10:00 AM – Reid Wood
Don’t: Performance
165 Thompson

10:30 AM – Mary Jo Bole
Toilet Worship/Toilet Talk
165 Thompson

11:00 AM – Endwar
An Eye for an I
165 Thompson

11:30 AM – Séamas Cain
Elective Affinities & Random Actions
165 Thompson

12-1:00 PM
Break for lunch

1:00 PM – Wilton Azevedo
Atame Angustia do Precario: Visual Poetry
165 Thompson

2:00 PM – Will Napoli
Protext and Then Some
165 Thompson



2:00 PM – Roger Santiváñez
Poetry Reading Neo-Barrok
359 Thompson

2:30 PM – Michael Peters
A Press Conference Celebrating the Donation of Priceless Archival Fleury Colon Material to the OSU Libraries
165 Thompson

3:00 PM – David Baratier & David Baptiste Chirot
The Vizpo of Public Space
165 Thompson

3:30 PM – Thomas L. Taylor In Memoriam: A Reading
John M. Bennett, Olchar E. Lindsann, Tom Cassidy, Sheila E. Murphy, Warren Fry, Michael Peters, F. A. Nettelbeck, Michael Peters
165 Thompson

4:00 PM – Geof Huth
What Word Once Was
165 Thompson

4:30 PM – mIEKAL aND & Camille Bacos
Tzara in Oblivion
165 Thompson

5-8:00 PM
Break for dinner

8:00 PM – SKYLAB GALLERY, 57 E. Gay St. – Downtown Columbus

SKYLAB EVENTS

Jim Leftwich (of Roanoke VA) is organizing materials/space for collaborations
(Please bring stamps and-or other materials for making mail art, small books, and collages)

Exhibitions
Visual Poetry Mailart (curated by C. Mehrl Bennett)
Slideshow setup for visual poetry submitted digitally
John M. Bennett Vispo Retrospective (curated by John Also and C. Mehrl Bennett)

Performances
Luigi Bob Drake (Fluxmonkey)
Larry Marotta
John Also Bennett
Fuxus event score performances by Keith Buchholz, Reed Altemus and others
Sound poetry performances by the Post-Neo Absurdist Anti-Collective.


ON-GOING ACTIVITIES

Exhibition of Guillermo Deisler’s UNI/vers, Marilyn R. Rosenberg and David Cole’s Collaboration TRACK, and a selection of materials from The Reed Altemus Collection.
Exhibit Hall, Thompson Library
Curated by Suzanne Silver.


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martes, 17 de agosto de 2010

UNA DIMENSIÓN LLAMADA Pablo Guevara – Edgar Guzmán – Juan Ojeda – Juan Ramírez Ruiz, por Reynaldo Jiménez*

No creo que jamás haya existido un discurso individual; en esto la lingüística me convalida. Tú sabes que ninguna palabra es inventada por el individuo sino por una sociedad en una determinada circunstancia. Cuando yo escribo no me estoy haciendo esa pregunta sino que a mi oreja vienen muchos ruidos, muchas voces, muchos discursos y, quizá en este caso por no ser heredero de una ortodoxia tradicional, no creo que haya una lengua poética; creo que la poesía es una compleja transformación de palabras y por lo tanto en esa transformación —o si tú quieres mutación constante— lo que hay es la lengua de todos y no mi lengua.

Pablo Guevara, en entrevista con Jaime Urco, en 1987


No califico la actualidad de una obra poética en relación a la edad de su autor, sino a la vigencia creativa, inaugural, de su escritura. Sin embargo, en los 4 casos poéticos que abordaré en este encuentro, se trata de obras que todavía no han concitado la atención que merecen.

Aun cuando los 4 autores ya han fallecido, uno hace décadas y los otros más recientemente, sus obras interesan, en justicia, a causa de su trabajada intensidad, según la diversa maestría. Formas verbales, irradiantes, corpóreas: por un lado ponen a prueba la resistencia supersticiosa a pensar poéticamente, mediante un triple ensamble entre la idea, el pulso afectivo y la invención. Por otro lado, conducen, cantantes, la resistencia generosa que propicia el pensar.

Se diría que el disenso complejo, y no un programa de preguntas y respuestas, es su medio natural. En general, pocas respuestas. Una actitud del cuerpo, que inscribe; adentramiento en la condición humana, pero sin soltar el hilo intermitente, en transmisión, como un reguero de climas inclusivo y aun más acá de lo antropocéntrico: “regando con su canto lúbrico/ haces de poderío y placer celular”, según escribe Edgar Guzmán.

Los 4 son autores de libros-poema o poemas-libro. Proyectos de escritura epifánicos, pero a partir de la experiencia trágica de la historia. Ante la gravedad reductora y sofocante de los hechos, generan espacios verbales irreductibles, de conciencia acrecentada por gracia de la lengua poética. Una lengua en devenir, donde el yo lírico deviene siempre inusitado, transformado por la presencia de todo tú.

A cambio del lugar común de los recursos en serie, ponderados como “lo poético” de-una-época y para-una-región, estos 4, sin renunciar a las funciones comunicativas y representativas del lenguaje (no se trata de cercenar posibilidades sino de combinar proporciones) las transmutan, mediante la intervención extralúcida en los signos. En la materia verbal, que es, a un tiempo, consistencia corpórea y tema: índole y posibilidad.

Si de hecho encontramos elementos del realismo o la nombradía de ciertas evidencias en algunos, se trata siempre de algún tipo de descripción impregnada, resignificada por la materialidad del lenguaje, develada conciente en el matiz. Juan Ramírez Ruiz (Chiclayo, 1946-2007) en su libro Las armas molidas (1996): “en qué letra sigue el artesano- sencillo/ y decidido como un amante/ cuando lee atento su destino.” En lo que va construyendo, el artesano lee, atento, su destino: esa transmutación, esa posibilidad.

¿Realismo? En todo caso, no representativo ni figurativo. Un realismo de presencia, enérgico-energético, donde pensar se considera en los signos vibrados desde su materialidad, también influyente, ante cualquier desplante unidimensional. Percepción matérica de la palabra, y materializadora. Ya no recortada en una resignada actualidad, reducida a inmediatez, encarrilada de atrás para delante y de antemano. Como si el presente a que dispone el poema no fuera tránsito hacia lo desconocido. O como si el misterio no fuese una constante de la presencia, así en toda fragilidad como en toda posibilidad.

No dictamen prefigurado a la percepción, ni surco que se sigue a fin de alcanzar… ¿Qué será el presente sino esa oscilación, valva del entre? El sentimiento del presente en devenir es lo que pone al lector, escucha, acechante, en actitud de apertura a la realidad, por afán de consustanciación. Y, por ello, sin discriminar, sin el desprecio pánico a la diferencia, ni un solo elemento de la realidad, abarcadora, por ende, de los incontables Reales.

Y desde allí, apertura de la realidad, como si se tratase del cascarón del huevo-cero: la conciencia del misterio, ella misma enigmática, pero en posesión del furor, ante toda suerte de injusticia o degradación del ser. Con el fluir de prosodias microscópicamente alteradas, el espesor verbal propicia el presente, con su carga y su tragedia, con su semilla, su ruido; su rabia. Traiga lo que traiga, la crítica extrema a los códigos acontece por reclamo del presente que una realidad, de una sola dimensión, secuestra.

Denigrar la singularidad, desintegra la comunidad. ¿Qué signa la transmisión? ¿Qué son los signos, sino presencia que se percata? ¿Y por qué no estamos, casi nunca, aquí y ahora? Juan Ojeda (Chimbote, 1944-1974) no pudo ser más explícito respecto a la distracción, y a tanta necesidad, en su entrevista con Vilma Ritter:

Hoy basta permanecer durante media hora frente a un receptor de televisión para darse cuenta del proceso de irracionalidad colectiva a que son sometidos los seres humanos. Los obvios mecanismos de brutalización que emanan de las pantallas directamente a las zonas perceptivas, en un masaje laborioso, sólo se entienden como estrategias informacionales que van a sedimentar una cultura de masas. (…) Incomunicación, alienación, fetichismo de la máquina, destrucción y autodestrucción del arte, cosificación de la vida humana; señales de una civilización que se derrumba desde sus cimientos. Ahora el poeta sabe que es un lenguaje averiado, la fisura es la ausencia del oyente. No hay sintonía, el poeta emite signos desde el interior de la catástrofe manipulando un lenguaje despedazado, y la gente discurre con un horror módico por la superficie del mundo, protegida por el mediodía de la imagen.

A diferencia del “mediodía de la imagen”, las imágenes poéticas, no siempre visuales, son pleno contenido, y se encuentran, no en la identidad tautológica del realismo (ese “enemigo llamado Verosímil” según Haroldo de Campos, quien lo llamara, a su vez, no sin picardía, el “bicho malimaligno”) sino en la encrucijada-percatación de las potencias, aun las más soterradas, no por ello menos presentes. El genio de la lengua, nada menos, a partir de una fricción irreductible: la de las palabras contra el lenguaje. El epos, “aventura del mito”, surgiendo de un chistido; una chispa restalla la epifanía.

Es a la evidencia, de otro modo, que el poema, ni siquiera inverosímil, puro invento, se aplica. Realismo, así, de la sensación viviente, como encrucijada, en la que la conciencia trágica y el trance inspirador ya no se tachan mutuamente. Mixturándose, asimilan una corriente, pero en muchos sentidos. Un remolino para una concavidad, el “infinito adentro”, convocado por, y en, el poema. Esa fuerza giratoria revisita las palabras en toda su incompletud, trabajándolas en su poder vibratorio.

En tanto acto voluntario, el poema, composición, aporta una resistencia verbal que consiste, sobre todo, en lo que John Cage llamó “las infinitas decisiones”. “Lo que define a un artista sería justamente esa capacidad de continuar tomando decisiones, por ínfimas que parezcan.” Y entonces, la poesía como una práctica (del vivir) que, al intervenir los significados, revisa consistencias, recorre gradaciones, considera circunstancias, renueva gestos, detona códigos, crea resonancias, despierta sentidos.

Juan Ramírez Ruiz: “La vida conversa una canción/ no para oír de lejos, sólo de lejos;/ conversa una canción para oír completa,/ una canción para conversar de cerca…:/ …/ “Puliendo ideas con acordes amarillos/ encuentro músicas que suenan como naciones/ y rápido doy la hebra del foco inapagable,/ el torbellino de látigos vertiginosos/ y el rumbo aún cerrado cuando se abre…”.”

¿Qué está sucediendo, aquí, con las palabras, que ya dejan de ser términos? Que sea Ramírez Ruiz, de nuevo, quien nos responda: “¡Cambian las alturas!/ ¡Están cambiando las alturas!/ ¡Pero las calles no se mueven- el suelo no se abre-/ los techos no se caen- pero cambian las alturas!/ ¡Unas elevadas rápido- y otras bajadas veloces/ se encuentran sin subidas- o se topan sin bajadas!// ¡Brillos palpitan en las calles nuevas/ y el cataclismo que no derriba/ sube lo que elige- baja lo que deja/ y respira desde las pampas con sembríos/ que por fin acaban de llegar!”

Porque ahí, en los términos, se concentran, no sin alevosía, claves de una angustia que no es sólo existencial, sino gradual, histórica. Angustia modular, como un implante de adaptabilidad en cuanto inercia. De ahí, en consecuencia, el furor: en cuanto al lenguaje, seguir tomando decisiones. Sacarlo de quicio, si fuese necesario, para ponerlo en su sitio. Claves atinentes al ejercicio de plasmar imágenes con el relieve del afecto. Como cuando Vallejo, en Contra el secreto profesional, reclamaba: no la palabra avión, la sensación aviónica. Es más que un método. Más que una estrategia: vanguardia, mercado, adaptación.

El furor, la indignación de fondo, puede desviar el curso del lenguaje, abrirlo a toda clase de influjos, en toda dirección, desde toda procedencia, nos guste o no, puede adquirir consistencia inaugural. Interesa que el cuerpo, semilla del magma, haga de las suyas, con la palabra. Se trata del fluir propenso, en plena aceleración de la distracción que padecemos, sus inscripciones en el cuerpo, sin que la tragedia (parece no ser acumulativa, pero es) coagule ya el lenguaje, la posibilidad, la fuerza.

Pablo Guevara (Lima, 1930-2006) en La colisión (1999): “la Poesía —escudo sin par— clavada al centro/ del cuerpo”. “Los lenguajes son mares u océanos con marinas cuevas/ úteros guaridas fortines atalayas torres de control o/ de observación refugios prenatales natales postnatales/ cuerpos deseados y deseantes para toda la vida/ en un viaje terrenal un viaje sideral un viaje/ medieval que se ha vuelto de asaltos al cielo/ fracturas de cerraduras saqueos secuestros…/ asesinatos mutilaciones decapitaciones/ desmembramientos minuciosos…”

El encadenamiento de los signos, vinculados por velocidades rijosas del fraseo, va derivando y transita, asienta, lo que en cine se denomina la continuidad: se proyecta una fuerza conducente, co-inducente, coincidente, que pasa el rollo-espiral de las palabras por la moviola, haciéndolo traslúcido palimpsesto que reluce insumisa heterogeneidad. Pero puesto que ese pasaje no es glorioso, ni surge incondicionado, en el retablo panorámico de Pablo Guevara no hay sinfonía, sino multiplicidades. Sesgo serruchado; más que tamiz, rallador de la lengua: en la pasta de palabras se monta una variable de relator sin asidero final. En esa voz, que transcurre sin principio ni fin, y que deriva entre bloques de incidencias, persiste el relato, en el sentido arcaico de relación.

Habla Guevara, en una entrevista, acerca de los cortometrajes que dirigió: “(…) lo que a mí me interesa es el cine de ficción y cómo organizar un cine que al mismo tiempo sea documental, que al mismo tiempo sea social y testimonial, y a la vez lo más libre que se pueda imaginar; lo más esencialmente cine.” “Y no es que a mí no me interese la sociología o la antropología, sino que no trato de insertarlas dentro de mi cine como un collage, no las cito, ni las cuelo en la película; sino más bien las interiorizo.”

Se trata, como se ve, de un tipo de poeta que interviene para ampliar la realidad, a la que no busca, de un modo u otro, tributar, y a la cual, además, interpela. Donde lo primero a revisar, desde el furor, condensación momentánea de la fuerza transformadora del lenguaje, de los códigos de intercambio, es ese lenguaje en tanto depositario de consensos, pactos de lectura, interpretación, ideología, creencias.

Por ello no tratamos aquí con poetas de fácil lectura; dificultad no debida a inaccesibilidad predecible ni a evasión de contenidos (el cuco del realismo más tautológico, cuando denigra, casi moralmente, una obra, tildándola de ilegible) sino porque trasladan la lectura a enclaves y variables afectivas de alta y riesgosa complejidad. Con implicancia tanto de la línea escrita como de la entrelínea, donde lo personal y lo colectivo se ven intrincados, imbricados, instigados e intrigados críticamente.

Todo lo cual no significa complacencia con una rudeza explícita, estilizada, que atestigüe el grado de “compromiso” del poeta, pues, ya que la belleza de las formas se encuentra, afortunadamente, en todas partes, no se halla enfrentada con el decir. Quizá no sea necesario ya “romperse” para el dictum, sino dejarse dictar por las potencias, proteicas, del lenguaje, ahí donde lenguaje no se queda en lenguaje, no es lenguaje = lenguaje.

La poesía de Edgar Guzmán (Arequipa, 1935-2000) prolifera en racimos de imágenes que alientan la poderosa desmentida. En Perfil de la materia (1987): “Pero no hay bajo el cielo/ sino un descenso de árboles al humus de ascendente/ bosque, madera al fin, afectando tendencia abominable,/ dentro de orden celeste, hacia el desorden: lento,/ ceremonioso arbusto se descubre entre embates de aridez incendiaria/ frente a quebrado coro de aves estupefactas,/ y la erosión denigra la osamenta florida/ y el polvo pertinaz en su montaje”.

El poeta actúa-canta-filma, en estado catártico-crítico. Su catarsis controlada no lo exime de provocar desbordes justamente allí donde no se los aguardaba. El poeta es un mutante, cuya palabra escrita o cantada al oído de la letra, soplando letra, no lo instala: lo impulsa a través de la sensación de ser que tiene sentido (pero no lo retiene). El andarivel en el que está colocado, cómico-de-la-lengua, a su modo, trickster de la tribu más dispersa, es el del trance curativo, voluntad de reencauzar energías-potencias coaguladas, desperdiciadas, ¡ninguneadas!, inadvertidas, latentes.

La eclosión del sentido es microscópica, aun cuando en la prosodia abarque enormes paisajes o aun lo multitudinario y a ninguno de los 4, siendo tan distintos, les ajusta la camisa de fuerza, no menos cosmética, de “miniaturistas exquisitos”. Incidir molecularmente en los signos es tarea estructural. La colocación de la voz escrita se produce en un cauce, no apenas arrastre de etimologías o muestrario de estilos. Azuzar el sentido, bicho huidizo, artero, eficaz inhumano, cada vez que se pretenda fijo, juicio, predestino.

Juan Ojeda, en Elogio de los navegantes (escrito en 1965, publicado en 2000) asume el tono del vate ante una audiencia inexistente, un pueblo fragmentado. Se vuelve, por vaticinar, anacoreta ante sí mismo, y mucho más lento que la arena: “Y no permites/ Porque así amas lo tuyo, creas tu luz; cierras tus ojos,/ Tu cadáver por las calles errando entre cadáveres.// Te sabes profundo, libre en tu soledad que nadie ciñe./ En verdad, no haces nada: olvidas este olor de cuerpos cercenados/ No preguntes. Agita tus pasos porque todo// Nacerá inevitablemente del desorden. (…) Hay terribles fundamentos hacia cada mano que tú miras,/ Hay venir del rostro helado en estricto, el signo de extinción/ Mirándote nacer al polvo.”

Hablamos, por tanto, de 4 poetas como de 4 jinetes contra este Apocaelipsis en que nos quiere sumir una palabra mecánica, utilitaria, desafecta, que en nombre de la comunicación, interesada, establece pautas de comportamiento al lenguaje como a la percepción. Y si los llamo jinetes es porque en ellos encuentro algo heroico, aunque en el sentido del antihéroe, cuando no es estereotipo de simpático perdedor: el que no inscribe, lapidario, en mármol o bronce sino que, al revés, labora una inagotable flexibilidad, hasta alcanzar el borramiento personal, cediendo su escritura a otras voces, que traspasan, desde lejos, la suya propia. Se es poeta en tanto conector de voces, dejándose poseer, en el sentido de permitirse el ser atravesado por todas aquellas entidades imantadas al pensar incantatorio.

Viene Guevara en “Zenobia Palomino Reyes”, un poema de La colisión que también funge como autónomo monólogo: “Fulgurar como un rayo horadar ciertas rocas sortear/ abras inmensas entrar como un tornado a gran velocidad/ sobre los valles del Chillón, Rímac, Lurín con gran presteza/ sobrevolando rincones fétidos llenos de basurales antes de las/ avalanchas de enero blandiendo los enormes cuchillos de hielo/ llevados en cada mano afilados glaciares cristalinos puntiagudos/ apresurándose antes que se deshielen…// (…) Y ahora todos esos aparatos revoloteantes a mi/ alrededor que me rodean de pronto han entrado a/ mi casa con esas tripas negras que les cuelgan/ desde lejos sinuosas adelantes parecen serpientes/ ¿por qué no se van doctor de una vez?/ TV —dicen—… esas cosas TV…”

Escribir, desde esa perspectiva de variación, no “en nombre de”, sino trasluciendo los destellos del habla y los rostros vivos, portadores de voces, para nuevas mezclas, cuando la entonación del poema lo pida, no se disocia de la preocupación central: la condición de supervivencia a la que se nos somete; la necesidad, en todos sus rangos; la vinculación conflictiva entre las tradiciones culturales y la división social extrema con sus efectos en la-percepción-de-todos (y en las tensiones, a veces irreparables, entre sintaxis y realidad); y, en fin, la dificultad misma de pensar todo esto, desde ahí, ahí.

Ojeda, que mastica al oído: “La voz salía como temerosa o frágil, cubriéndonos la boca/ De sílabas amargas. Y a pesar del cielo y sus árboles vacíos,/ Nos íbamos jugando en las vertientes. La lluvia nos amaba y destejía/ Su pradera suave en nuestros cantos./ Pero yo sigo, con sueño/ O muriéndome, buscando las estancias, esperando ríos; y así camino,// Persiguiendo los días, confuso hasta elevarme en mi caída…/ Pero tú, que sólo vives del silencio: ¿lees estos vaticinios/ Engendrados en el tiempo de la hoguera? ¿Qué lenguaje somos?”.

Pensar que se apercibe en el lenguaje-pregunta, ya no sirviéndose de él en tanto mero soporte para el despliegue de creencias correctas (o incorregibles). Mediante el “rigor fluido” que otorga, más acá de las posiciones estéticas, una concepción de la poesía en tanto pensamiento activo, por imágenes, es que el libro-poema o el poema-libro se va construyendo: libros, ya no de poesía, sino en poesía.

Así es cómo, aun después del iceberg, Pablo Guevara filma, fellinesco, la entrada del inmenso Titanic: “El Silencio como un gran transatlántico brillante que pasara tachonado de luces de la proa a la popa de estribor a babor / un árbol de pascua que cruzara el mar la línea equinoccial frente al Callao che bellezza de barco como de tarjeta postal de tan esplendoroso que es casi nos ciega casi nos arroba nos paraliza hasta nos ofende de tan perfecto que es casi nos humilla aunque nada en él nos desdeña… inacabablemente su belleza surca los mares ¡jamás seremos como él!”.

“Ni orden ni desorden”, como quería Luis Hernández, la voz actúa en forma sinérgica entre múltiples singulares y diversos plurales; donde lo que cuenta, y canta, es el matiz, la diferencia, el hecho irrepetible de la expresión cuando va-viene informada por el mundo de los hechos y por el imperceptible, consustanciada con el reino de la necesidad pero proponiéndose contrahechizo, con una exactitud sólo atribuible a la intensidad, entendida como instancia de lo auténtico, en plan de intervenir.

Ramírez Ruiz, “Encuentro con el Deber”: “¡qué falta, qué sucede, qué es esto!// ¡Aliento de las brasas! ¡distancias apretadas!/ ¡raspadura de lo sacro! ¡qué pasa!:// No falta la tumba del pensamiento, no falta/ la maqueta de dirección, ni papel/ que no reciba la ropa transcurrida;/ qué pasa entonces/ qué sucede, qué falta:// ¡Falta el descanso entero y separado!/ ¡Falta suelo fresco para regar el firmamento!/ ¡Y yo soy quien debe lo que falta!”.
En un tiempo, como el nuestro, en que pareciera prevalecer la falta de palabra, ya es mucho poder decirlo, sabiendo, a la vez, lo que el poema de Mark Strand también avisaba: “Dondequiera que esté,/ soy aquello que falta”. De ahí la dificultad, a primera vista, que tal vez susciten estos textiles, desenterrados del aire, donde aún se cuecen las palabras, y siguen crudas.

Al ceder su voz, el poeta se hace tan transparente que ya no es el que habla, la transmisión es instantánea: cuando ocurre, va por fuera de la preocupación por el tiempo. “Oigo la hora pasar por el agua,/ veo la velocidad secreta/ y acepto la legión oscura como todos los colores” (Ramírez Ruiz).

Y en “Hombre de las armas molidas”: “¡Vigila sus pensamientos cuando donde pone/ su la delicadeza- cierne las ideas finas/ donde cuando las ideas tincan corazonadas raras/ despertando detrás de los ojos una dimensión llamada./ Y cuando aún así ese par de focos siguen incompletos/ compite tenazmente con El Mismo Todo Entero.-/ y empata o se eslabona- ya con él- inseparables/ si vuelve como fragoroso trofeo palpitante!// Ha sufrido con en la luz viva por un cuerpo-/ y lo que lleva aún desde la punta de sus cabellos- sigue./ Juntos; cada uno sigue único en cualquier extensión.// ¡Abre para por entrar salir/ y coge un nombre por para mirar de frente/ la senda completa que brota de por él!”.

Se abre el mundo. El sentido se mueve. La lectura es ampliación de la escucha. Ramírez Ruiz habló del “poema integral”. Estratos, hablas captadas en “cualquier parte”, escenas del retablo deslizante, recogiendo la vibración supérstite de signos acallados.

Al borde de un vértigo exacto, Pablo Guevara:

(…) con enormes ojos a foco de diversas focales para precisar cada detalle exacto de los movimientos de las selvas de las olas los inaprensibles oleajes en vez de dolores ver los debajos de los niveles como las profundidades de las mujeres la felicidad de la realidad recordada ahora multiplicada a la vez que restada cuando se calma el agua cuando se colma el agua de instantes de antes de durantes de después son ríos de imaginario demorados en congelados planos fijos o en movimientos sostenidos en sucesión continua de planos continuidades / discontinuidades entretanto algo se ha movido eso es lo fascinante el cambio lo que se mueve es lo por venir ido ya y recuperado como son los instantes sino lo ido o sido se hubiera ido para siempre pero ahora está aquí / aquí ahí allí ahora para nosotros con algunos de los mil detalles (…)

La voz anónima, colectiva, ser de infinitas presencias, inestable y concreto, inabarcable y entrañado, también aparece en Ramírez Ruiz: “¡Así dirá- así dirá en el libro cholo/ mi largo drama Cayahuita! (…) Para romper al corazón asesino-/ fui cauto: cogí el relumbrón/ que siempre llevan/ los rayos láser veloces y contundentes…/ Fui sagaz: retuve junto a mí/ los paisajes que tiran muy lejos/ a las ventanas…/ Viré al Sur…/ Puse todos los filos en mis manos/ Y ¡pum!/ ¡salió todo mi cuerpo/ (dentro de un segundo jalado)/ por el fondo de ese mismo corazón asesino!”

Las armas molidas fue escrito y publicado durante el periodo de la llamada “guerra sucia” en el Perú. La violencia del momento es la violencia de muchos momentos, y las voces que allí aparecen, los nombres y apellidos, la mención a oficios, a lugares, a regiones de la geografía tanto como de la cultura, la diversidad en suma, dan la pauta de un hecho poético inusitado. Registra dos impulsos: “dar testimonio” por un lado y por el otro inventar. Seguir el curso y crear recursos.

“Encuentro con el Terror” de Juan Ramírez Ruiz:

A ti te conozco terror, te conozco:
tú preguntabas por mí, hurgando en mis ojos
con una luna chueca; y yo a ti te encontré
mirando suelo y cielo, solo,
buscando mi error con las dos manos.

Tú querías matarme con astros bizcos,
tú columpiabas mi mente expelida por un golpe:
a ti te conozco terror, te conozco.

Pero si oscuro va el bosque,
lo que ocultas (¡aquí está!) va más oscuro todavía:
¡remolino de hechos que vomita
un incendio antropomórfico, mi cuerpo
como látigo se agitaba contra mí
con el peso del ojo en la mirada!

Te conozco, a ti te conozco terror;
tú ya no puedes mi mente columpiar.

En Perfil de la materia, de Edgar Guzmán, la textura crea el acontecimiento. La voz adrede no queda entre hilachas de balbuceo. El encabalgamiento constituye todo un proyecto respiratorio, con implícita conspiración: “Eh, Tombuctú, ciudad dentro de una cabeza o Juan viviendo/ de langostas y miel en el desierto, luminar/ en la noche de nobles sabandijas/ que engendran acolando desventuras benéficas;/ eh, Tombuctú, ciudad de un ciudadano/ solo entre farolillos con lumbre musical;/ Tombuctú, primavera impetuosa, esta yesca/ más joven siempre que aquel que la contiene (…)”.

Ciudad cuestionada desde la mancillada ciudadanía, en primera instancia. Pero también alusión al que medita. El desierto estaría en cualquier parte, y, en efecto, avanza. Las palabras materializan, no un escudo protector contra la intemperie, pero sí un afianzamiento de esa intemperie cultivada, preservada en realidad como jardín original al interior de una chispa, que llamaremos conciencia. Lo dice, sobre todo, el tono del poema. Presencia desautorizadora de la materia, nombró Gastón Fernández, otro poeta peruano en lista de espera.

“…Y onduló la serpiente, embebida en su ser
veloz cuerda de miel en un crisol de orquestas,
fiel nervio desollado sobre el hielo vigil
de la historia, y no más que luz que sobrevive
al símbolo y la tea; embebida en su se
disciplinado garfio que arranca crasos párpados
y enseña la obediencia a la memoria. Y luego se tornó,
persiguiendo el perfil de la materia,
en rastro futurísimo y añosas previsiones, y esparció,
desenlazando albores, esfuerzo circular, sabiduría
espiral, escaleras de noches y fortunas y pavesas,
y la cura del alma encapsulada.”

(Edgar Guzmán)

También el Elogio de los navegantes de Juan Ojeda (nave central de su obra, publicada póstuma, veintiséis años después de su muerte, bajo el título de Arte de navegar) está pautado desde una voz en suspensión. Sigue la entrevista: “Detecto las constelaciones de sentido que se ocultan en la contaminación y los desperdicios de la cotidianidad. Intento mostrar al hombre esa máscara interior en pleno deterioro. O más bien, como dije en una ocasión en el Perú, mediante un trabajo de demolición ubico el lugar que nos permitiría sorprendernos vivir en el interior del mito del hombre.”

La poesía como curación en Juan Ojeda pone en ejercicio una especie de fe en la indagación semántica, en la entrelínea. La entonación grave, tumbal, lleva el poema, como el barquero que lo habita en su cruce del cauce peligroso, va tiñendo una percepción sombría, desde un puesto de observación alterno, o alterado, como si deviniese vigía la voz cantante, ante los ojos del lector, transformista de voces, amalgamadas, como argamasa de residuos vueltos a circular en nuevos cuerpos, ambigua luz manierista.

Ojeda apura: “la realidad política constituye la geografía significativa sobre la que se escorzan los actos de los hombres”. Y luego ralenta: “jamás estaré de acuerdo con el historicismo superficial de la poesía social, ni con los humanismos ociosos y moralizantes que recortan las posibilidades de una indagación que no debería terminar nunca en su carácter de demolición de todas las mistificaciones. La poesía tiene estructuras propias, y el sentido que incorpora se asimila más bien a una denuncia esencial de la cosificación de la interioridad en cuanto tal.”

El interior avasallado del contemporáneo, aunque todo promedio sea brutal, es el espacio en disputa, el espacio amenazado. Es en ese pico de intensidad que se pronuncia, donde los rayos se entrecruzan para el desafío de un lenguaje curativo, punto solar en la neblina general.

El viaje es hacia la otredad. Pero siendo, a la vez, hacia uno mismo. Es decir, siendo de conocimiento es hacia lo desconocido, el cuerpo: la integridad. El yo lírico ha pasado a ser el múltiple tú. Presencia, toda tú. Y, acaso, ¿no se escribe y se lee para cultivar la receptividad?

Cierro ahora con un comienzo, los primeros versos del “Elogio de los navegantes” de Juan Ojeda.

Funesto el mar de eternos elementos, morada del linaje humano:
Oscuras cuevas, huesos de marsopa, obstinados helechos crecen
Interminables en las ribas

—Allí el paciente cuervo ha tiempo
Malicia la carroña— Éstos son nuestros dominios: los pedruscos
Resecos, las raíces podridas y la tierra estéril. Dime:

¿Andabas en los espacios consumados del puerto,
Llevando y trayendo los horarios, la gente aturdida?
Deleznable substancia engendra la presurosa senectud

De los días vividos, el laberinto de la carne convirtiendo
En multitud de rencores, la tierra donde se oprime la luz
Sin aparente motivo.

Plegáronse a la imposible dicha
Los olvidados pormenores de una costumbre aborrecible,
El pérfido lenguaje de un camino vano. ¿Qué esperamos,

Si la oscura humildad de la indolencia nos oculta
Nuestros propios caminos? Aquí la tierra es seca,
No hay agua, sino la mano blanca de las piedras

En profusión continua, la mano oscura de las hojas
Cayendo precipitadamente de los árboles invernizos.
Sin embargo, fuimos en la densa noche acumulando

Unas palabras usadas, el ostensible prestigio de la tribulación
Purificada en el tiempo del cuidado. Aquí la tierra es seca.
Oh aparta de allí la noche: sólo ruinas y osamentas.

No podrás antiguo, humano signo
Descender oculta bajo el sueño,
Mientras se ampare agrietada esta esencia hórrida

En los días. “La apariencia, la apariencia prefigura el castigo”
—Eso pude decir mientras llenaban las naves— Prosigamos
La lenta ascensión donde culmina el esfuerzo del hombre, sus hojas

De tabaco maloliente en las horas de trabajo —Allí nos detuvimos
A mirar al viejo blanco con antiguo pelo—
Si hendimos el agobio en huidiza mano.

Vamos diciendo intactos de este polvo, levantamos solos
Una idea, otro sentido a estas imágenes raídas:
Solos, no hacemos. (…)


* Texto de la conferencia dictada, por invitación de la Embajada del Perú en el Uruguay, el 5 de agosto de 2010 en el Museo Zorrilla de San Martín, Punta Carretas, Montevideo.

Fuente: Reynaldo Jiménez

(Imágenes: 1) Pablo Guevara; 2) Edgar Guzmán; 3) Juan Ojeda y 4) Juan Ramírez Ruiz)

AMARANTH PRECEDIDO DE AMASTRIS DE RÓGER SANTIVÁÑEZ, POR JOSÉ DONAYRE HOEFKEN

El mito, cuando no es mera referencia, resulta ser una pulsión sobrecogedora. Roger Santiváñez, que sabe bien de esto, prensa este enfoque y da a luz Amaranth precedido de Amastris, poemarios siameses: Amastris (el equilibrio) y Amaranth (el extremo), que en realidad es como el primero, pero con un giro semejante al plano aberrante que utilizan los cineastas para transmitir crisis. En este escenario de opuestos complementarios, el lector traza líneas entre un punto y otro, e infiere no pocas constelaciones.

El poemario transita por el recuerdo poético, la leyenda urbana, el deseo onírico y la estampa pastoril. Todo empieza a orillas del río Cooper, para fluir, desde una narración que acarrea imágenes arrancadas de la memoria, hasta el laberinto de las calles de Lima y la amplitud del desierto piurano. El registro, a veces tan atropellado como una avenida congestionada o una calle sórdida, avanza hasta su vuelta en hélice: el paso de Amastris a Amaranth, como el día muta a noche.

Este complejo caudal poético se ve rebalsado por la exploración verbal, que se basa tanto en el encabalgamiento y la partición silábica re-veladora como en la semejanza sonora entre las palabras. Pero esta riqueza expresiva se potencia por el engaste de términos ingleses en el verso, más el argot limeño y piurano, en sabrosísima cadencia. Así, v. gr., el cuidado uso del vocablo “calato” en lugar de “desnudo” es, más que un capricho, un norte estético que cuestiona la arbitrariedad del signo lingüístico.

Fuente: Caretas

Viernes 20 de agosto: Presentación del libro Resurrección de los muertos de Gamaliel Churata

El viernes 20 de agosto a las 6:00 p.m. en el Salón de Grados de la Casona de San Marcos (Parque Universitario, Centro de Lima) se presentará el libro Resurrección de los muertos de Gamaliel Churata. Los presentadores serán Ricardo González Vigil, Miguel Ángel Huamán, José Luis Ayala, Iván Rodríguez Chávez, el actor de teatro Amiel Cayo y el curador y editor del libro Riccardo Badini.

El libro consta de 860 páginas y tiene forma de diálogo. La obra Resurrección de los muertos se mantenía inédita desde la muerte del autor en 1969 y fue encontrada en New York en el archivo de los hijos de Gamaliel Churata por el investigador italiano Riccardo Badini.

lunes, 16 de agosto de 2010

Jueves 19 de agosto: Presentación de Libro-acción ISLA de Edgar Saavedra

Este jueves 19 de agosto a las 7:00 p.m. Albazos te invita a conocer este nuevo espacio Calle Berlín 172 - Miraflores.

Presentación de Libro-acción ISLA de Edgar Saavedra.

Presentan: Dante Castro, Pablo Saldarriaga, Carlos Estela y Paul Guillén

http://madrepora.wordpress.com/2010/08/15/presentacion-libro-accion-isla-de-edgar-saavedra

Míercoles 18 de agosto: “LA CONTEMPLACIÓN Y LA ROSA”: OBRA TOTAL DE ENRIQUE VERÁSTEGUI

El 18 de agosto a las 7:00 p.m. se inicia la Exposición que reúne todas sus obras, fotografías y recortes de periódicos y revistas recopiladas a lo largo de su creación literaria y en donde “En los extramuros del mundo”, “Praxis, asalto y destrucción del Infierno”, “Leonardo”, “Ética: Angelus Novus I y II”, “Monte de goce”, “Taki Onqoy”, “Albus o libro de la gnosis”, “Ensayo sobre ingeniería”, “El Teorema de Yu”, “Terceto de Lima”, “El motor del deseo”, “Teoría de los Cambios”, “Teorema del Anarquista Ilustrado”, entre otros, con fotografías del poeta en París y Cañete se entremezclan con sus dibujos y canciones.

Todas las obras pertenecen al archivo personal y familiar del poeta y las podrá ver en está Exposición que durará hasta el viernes 27 de agosto.

Verástegui, incansable explorador del lenguaje, filósofo y matemático nos dice: “exponer mi obra en LA CONTEMPLACIÓN Y LA ROSA, que organiza la Biblioteca Nacional del Perú, implica participar en el más importante evento de todos los que he participado, a lo largo de mi vida y mi obra, porque implica estar presente ante un público especializado en la lectura de los libros de todos los órdenes del conocimiento humano, y, en ese sentido es un honor realmente fascinante que me confiere una institución de tanto prestigio como es la Biblioteca Nacional del Perú".

El Homenaje y Conversatorio se llevará a cabo el miércoles 18 de agosto en la Sala SUM, Sede San Borja de la Biblioteca Nacional (Av. De La Poesía 160, entre Av. Javier Prado y Aviación. El ingreso es libre, habrá un brindis de honor.

Miércoles 18 de agosto: Presentación de "Pedestal para nadie" de César Calvo

El miércoles 18 de agosto a las 7:00 pm. en La Casona de San Marcos (Nicolás de Piérola 1222 - Lima) se presentará el libro Pedestal para nadie (Mesa redonda, 2010) del poeta César Calvo.

Pedestal para nadie es la reedición de la antología editada en 1975 por el INC y que desde hace varios años estaba agotada. Esta vez se incrementa el libro con poemas inéditos, cartas y fotografías del poeta, y se incluye el prólogo original de Alberto Escobar y uno nuevo, de Ricardo González Vigil.

El libro se presenta a una década de la muerte de César Calvo. Los comentarios estarán a cargo de Luis Izquierdo, Ricardo Gozález Vigil y Manuel Pantigoso.

MIÉRCOLES 18 DE AGOSTO: PRESENTACIÓN DE UNA MESA EN LA ESPESURA DEL BOSQUE DE CARLOS LÓPEZ DEGREGORI

El miércoles 18 de agosto a las 7:30 p.m. en el Jazz Zone (Av La Paz 656 - Pasaje El Suche, Miraflores) se presentará el nuevo libro de poemas de Carlos López Degregori. Los presentadores serán Eduardo Chirinos y Luis Fernando Chueca. El poemario lleva por título Una mesa en la espesura del bosque y ha sido editado por Ediciones Peisa en su serie Alma Matinal, en dicha serie se pueden encontrar libros de Blanca Varela, Javier Heraud, Antonio Cisneros, José Watanabe, entre otros.

Una mesa en la espesura del bosque
es el décimo libro que publica López Degregori, sus anteriores poemarios fueron Retratos de un caído resplandor (2002), Flama y respiración (2005), A quien debemos temer (2007) y El hilo negro (2008).

Una mesa en la espesura del bosque
está dividido en cinco secciones: Pequeño animal de alivio, Sol con el don de matar, A mano umbría, Los escondites y Una mesa en la espesura del bosque. El crítico literario Luis Fernando Chueca apunta sobre este libro que "emprende la tarea de la recuperación del otro que inevitablemente nos habita".

martes, 10 de agosto de 2010

HORA ZERO EN EL QUEIROLO

El martes 27 de julio el movimiento Hora zero se reunió en el Queirolo del Centro de Lima para rendir un homenaje al gran escritor Gamaliel Churata, la fotografía de Churata se puede apreciar desde ese día en el Salón Hora Zero del Bar Queirolo. Dicha fotografía se suma a la galería de escritores y artistas respetados por Hora Zero, entre los que se encuentran: César Vallejo, José Maria Arguedas, Pablo Guevara, Leoncio Bueno, y próximamente Alberto Quintanilla y Cesáreo Martínez. También se acordó la publicación y presentación de varios libros del movimiento, la información fue recogida en el Diario La Primera: "Hora Zero ha anunciado que realizará una serie de actividades y presentaciones de libros en el Salón Hora Zero del Bar Queirolo del Centro de Lima. País Interior de Tulio Mora, (2da Edic. corregida y aumentada. Este libro fue presentado el pasado mes de julio en la Feria del Libro de Lima y se planea hacer una segunda presentación en el salón HZ). Edición popular de Hora Zero: Los Broches Mayores del Sonido de Tulio Mora, Fondo Editorial Cultura Peruana con 10 mil ejemplares. Punta de Pecho, poemas de Eloy Jáuregui. El Curaca Ashaninka y otros poemas de César Gamarra. País de los Sueños (Visiones de la ciudad y las minas de Cerro de Pasco), poemas de Ángel Garrido Espinoza. Presentación del libro de entrevistas Altas Voces de la Literatura Peruana y latinoamericana de Maynor Freire. Conversatorio acerca de la última novela Vallejo y la Célula Non Plus Ultra del poeta Jorge Nájar".

Ángel Garrido Espinoza, Tulio Mora, Enrique Verástegui y Jorge Pimentel

Alfredo Portal, Eloy Jáuregui, Tulio Mora, Enrique Verástegui, Alberto Escalante, Ángel Garrido Espinoza, Oswaldo Higuchi, César Gamarra, el maestro Alberto Quintanilla y Jorge Pimentel

César Gamarra, el gran pintor Alberto Quintanilla, Jorge Pimentel, Alberto Escalante y Alfredo Portal

Tulio Mora con la fotografía de Gamaliel Churata, Ángel Garrido Espinoza, pintor Alberto Quintanilla, poeta y periodista José Luis Ayala y Jorge Pimentel

Hora Zero en pleno: Oswaldo Higuchi, César Gamarra, editor Jorge Espinoza Sánchez, Alfredo Portal, Enrique Verástegui, Ángel Garrido Espinoza, pintor Alberto Quintanilla, periodista José Luis Ayala, Tulio Mora, Eloy Jáuregui y sentado Alberto "Cholín" Escalante (editor gráfico y curador del Salón Hora Zero)

JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI POR ENRIQUE VERÁSTEGUI

Queridos amigos y amigas: les envío un dibujo mío sobre José Carlos Mariátegui, pensador peruano. Por favor, imprimánlo y pegénlo en vuestas salas y cuartos. Besos, abrazos, Enrique Verástegui.

SÁBADO 14 DE AGOSTO PRESENTACIÓN DEL LIBRO UN HOMBRE FEO DE PIERRE CASTRO

Este sábado 14 de agosto se presentará el libro de cuentos Un hombre feo de Pierre Castro. Lugar: Calle San Martín 340 - Miraflores. Presentadores: Oswaldo Reynoso, Pedro Casusol, Karina Valcárcel, John Martínez y Pedro Villa.

El libro contiene 12 cuentos más ilustraciones de Carlos Lavida, Javier Ramos Cucho, Karina Valcárcel, Marvin Dávila, David Galliquio, Alain Quispe, Wilson Villareal, Ricardo Reátegui, Karen Luy y Genaro Bernilla.

Editorial: Borrador Editores
http://www.borradoreditores.com/
http://www.unhombrefeo.wordpress.com/

VIERNES 13 DE AGOSTO: PRESENTACIÓN DEL LIBRO UN FUEGO BAJO UN CIELO QUE HUYE DE CARLOS BARBARITO

MARTES 10 DE AGOSTO: PRESENTACIÓN DEL CUARTO NÚMERO DE LA REVISTA TINTA EXPRESA

Tinta Expresa, Revista de Literatura, los invita a la presentación de su edición número 4, cuyo número monográfico está dedicado a la Literatura Fantástica y ciencia ficción/ Dossier José B. Adolph.

La presentación será este martes 10 de agosto, a las 7:30 pm. Los comentarios estarán a cargo de José Donayre, escritor y periodista; José Güich, escritor y profesor universitario; y de Elton Honores, director de la revista.

Habrá un brindis de honor

Agradecemos gentilmente su asistencia.

Día: Martes, 10 de agosto de 2010, 7:30 pm.
Lugar: Centro Cultural de España.
Plaza Washington, Natalio Sánchez 181.
Sta. Beatriz (alt. cdra. 6 de la Av. Arequipa)

lunes, 9 de agosto de 2010

SERPENTINA SATELITE – MECANICA CELESTE

La banda de space rock y sicodelia peruana SERPENTINA SATELITE anuncia lanzamiento de su tercera grabación. El nuevo disco se llama MECANICA CELESTE y será editado por la disquera ROCKET RECORDINGS en Londrés, Inglaterra, este 6 de septiembre. Para más información sobre la banda, visiten www.myspace.com/serpentinasatelite, www.facebook.com/serpentinasatelite

Aquí un sampler del nuevo disco:


martes, 3 de agosto de 2010

ACLARACIÓN A UNA FALSA INFORMACIÓN SOBRE JORGE PIMENTEL Y ROBERTO BOLAÑO

En una tendenciosa página de internet figura un post con el título "Jorge Pimentel y Reinaldo Arenas por Roberto Bolaño", en el post figura un fragmento de la novela Los dectectives salvajes, el párrafo trata sobre dos escritores, uno peruano y el otro cubano, en el ensayo El lector como detective en la narrativa de Roberto Bolaño, de Diego Trelles Paz, refiriéndose a este asunto expresa: "No es muy difícil deducir que el escritor cubano es Reinaldo Arenas. En el caso del peruano, hay quienes piensan que Bolaño está hablando en realidad del poeta Enrique Verástegui, aunque nada es seguro". Por tanto ese fragmento de Los detectives salvajes no se podría referir al poeta Jorge Pimentel, sino a Enrique Verástegui. El escritor Roberto Bolaño se ha referido a Pimentel en otras oportunidades, como por ejemplo este texto que a continuación publicamos. Se trata del prólogo a la reedición del libro Ave soul (Lima: Doble Príncipe Editores con el auspicio de Agencia Española de Cooperación Internacional y el Centro Cultural de España, 2008):

Fue la poeta Diana Bellesi quien me regaló Kenacort y Valium 10, el primer libro de Jorge Pimentel, hace ya muchos años, en 1971 o 1972, en México DF. A Diana le gustaba la poesía de Pimentel, a quien conocía personalmente, y a mí me gustaba Diana, los viajes de Diana, las conversaciones de Diana, las lecturas de Diana, y por supuesto también me gustó el libro de Pimentel. En 1974, después de una temporada en Chile y de haber vuelto a México, conocí a Mario Santiago. El también había leído Kenacort (probablemente éramos los únicos en el DF que conocíamos la poesía de Pimentel) y uno de los territorios en donde se cimentó nuestra amistad fue en la lectura y relectura de esa poesía convulsa y beligerante y en los caminos múltiples que se abrían a partir de ella y que Mario y yo discutíamos hasta que empezaba a amanecer en el DF, unos amaneceres de absoluto privilegio.

Recuerdo que éramos pobres, no habíamos cumplido los veintidós años, llevábamos el pelo muy largo y teníamos unas bibliotecas magníficas, cuyos libros no solíamos prestar. No siempre estábamos de acuerdo en todo. A Mario le gustaba la poesía norteamericana, a mí la francesa. Mario leía ensayo, yo narrativa. El filósofo de Mario era Nietzsche, el mío Pascal. Pero en otros puntos nuestro acuerdo era completo, aunque difiriéramos en algunos detalles. Uno de esos puntos era Hora Zero y Pimentel, al que pronto se agregaría Ramírez Ruiz, a quien Mario leyó con mucho más cuidado que yo, y Nájar, Cerna, Tulio Mora y Verástegui. En general estábamos de acuerdo en que la joven poesía peruana era de lejos la mejor que se hacía en Latinoamérica en aquel momento, y cuando fundamos el infrarrealismo lo hicimos pensando no poco en Hora Zero, del cual nos sentíamos arte y parte. No sé cómo, un día Mario apareció con un ejemplar de Estos trece, la antología de Oviedo, y otro día con En los extramuros del mundo, de Verástegui. La sorpresa mayor, sin embargo, fue cuando consiguió Ave Soul, de Pimentel.

Ahora que lo pienso, ya no estoy tan seguro si fue Mario o si fui yo quien apareció con el libro. Su lectura, de eso sí estoy seguro, fue una revelación superior a la que nos había causado Kenacort. En éste se esbozaban caminos hasta ese momento intransitados por los que debían internarse los valientes, si es que eran valientes. En Ave Soul el camino a través de lo desconocido estaba allí, listo para ser leído por quien quisiera leerlo. Los poemas eran de una sencillez y de una energía desarmantes. Como si Pimentel hubiera descubierto una forma de escribir poesía que surgía directamente del Romancero, pero en donde era apreciable también una lectura a fondo de la vanguardia y de los grandes poetas de nuestra lengua, empezando por Darío y Martí, Huidobro, Neruda, Borges, Martín Adán (a quien supongo que Pimentel no aprecia) y sobre todo Vallejo. Pero también era discernible, por debajo de esas voces, otra voz mucho más profunda, también mucho más maleable, una voz capaz de encarnar infinidad de voces, incluso voces antagónicas, y que era la voz de Walt Whitman, es decir la voz que marca la poesía de nuestro continente. Bajo el influjo de esas lecturas que son una cultura aparecía Ave Soul, libro de pocas páginas, pero inmaculado, arriesgado, con una expresión de madurez nada habitual en la poesía de aquellos años y tampoco en la de estos, que fue recibido no con tambores ni reseñas ni premios, y que cumplió sobradamente con el primer requisito parriano de una obra maestra: pasar inadvertida.

Pero Mario y yo no estábamos dispuestos a que unos poemas que nos parecían excelentes pasaran inadvertidos y distribuimos unos cuantos en algunas revistas mexicanas. En Cambio, que entonces dirigía Miguel Donoso Pareja, salió el monólogo del sargento de Aguas Verdes y luego otro, pero para entonces Mario se había marchado a París y yo a Barcelona, y ya no me acuerdo de qué poema se trataba. En mi antología Muchachos desnudos bajo el arcoiris de fuego hay varios. Actualmente un grupo de poetas mexicanos de vez en cuando saca algún poema de Ave Soul, en revistas de existencia efímera. Y es curioso: esos poemas de Pimentel que siguen apareciendo en revistas mexicanas parecen (y en realidad son) más nuevos, en el sentido de que ofrecen alternativas poéticas y en el sentido de su puro goce estético, que la mayoría de los poemas que se acumulan en ese tipo de revistas. Quiero decir: los poemas de Ave Soul no han envejecido un ápice. Siguen tan frescos y legibles como cuando Pimentel los escribió. ¿De cuántos poetas latinoamericanos podemos decir lo mismo? Todos esos libros que ganaron premios, tanto en la margen izquierda como derecha de la política, los premios Municipales, los premios Casa de las Américas, han envejecido de forma notable. El libro de Pimentel, por el contrario, aún está allí, como pan fresco recién salido del horno, y la tragicomedia es que nadie se ha dado cuenta.

A veces incluso pienso que ni el propio Pimentel se dio cuenta. El camino de Ave Soul, con esos poemas de estirpe whitmaniana, pero que ya eran otra cosa, con sus monólogos extraordinarios como el ya citado del sargento de Aguas Verdes o el de la madre que está en el hospital y cuyo hijo va a morir, poemas que transitan de la telenovela al documental sociológico, del romance medieval a la revisión de la novela realsocialista, del manifiesto (como el magnífico Camino pedregoso) a la manifestación de alta cultura, haciendo suyo el hibridaje y el humor, queda interrumpido de forma abrupta, como si Pimentel se hubiera visto abocado a tareas más urgentes o como si Pimentel hubiera decidido abandonar la literatura. Entre Ave Soul, publicado en 1973, y Palomino, su siguiente libro, hay diez años. Y entre Ave Soul y Tromba de agosto, hay veinte años. Yo no he leído Palomino. Sí he leído Tromba de agosto. No hay libro más distinto de Ave Soul que este. Es como si Pimentel, olvidadas las exploraciones, el camino abierto con Ave Soul, volviera al punto de partida e iniciara una nueva exploración, pero en dirección opuesta. Todo lo que en Ave Soul era figurativismo, aquí es arte abstracto. Pimentel no imita formas ni géneros, no hay Whitman ni películas en cines de barrio, no hay humor sino sarcasmo, no hay viajes ni caballos en la llanura ni alabardas, sino una serie de movimientos complejos, heridas y desesperación. En Tromba de agosto Pimentel parte de Vallejo (en Ave Soul el punto de partida era la cultura) y llega a una zona oscura en donde intuimos se agitan bultos que son seres humanos. Esos seres humanos en Ave Soul hablaban, explicaban sus historias de folletín, a veces incluso danzaban. En Tromba de agosto simplemente están allí, como figuras de un mural gigantesco, y lo único que nos comunican es el horror.

Llegado a este punto lo más pertinente sería preguntarme si me gusta Tromba de agosto. Tal vez sí, aunque mucho me temo que eso es lo de menos. Más importante sería decir que no es un libro hecho para gustar, de la misma manera que Ave Soul era un libro seductor desde su primera página. Tromba de agosto es un libro poderoso, lleno de desvarío y de rabia, y por eso mismo es un libro que no ofrece continuidad. A nadie en su sano juicio le gusta la mierda y el crimen, pero existen, están allí, y durante muchos años fueron la única escenografía latinoamericana. Como flechas lanzadas en direcciones opuestas por el mismo arquero, Tromba de agosto y Ave Soul encarnan dos propuestas. Una nos dejará ciegos y probablemente abrirá la puerta al silencio, que es tal vez lo que nos merecemos. La otra nos abrirá los ojos y dejará entrar todas las voces posibles, las proscritas y las no proscritas, el gran teatro del mundo. Lo sorprendente es que ambos libros los haya escrito el mismo autor. Constatar este hecho nos da una medida cabal de su enorme estatura poética.

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