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martes, 4 de diciembre de 2007

LA OSCURIDAD TRANSPARENTE: DÉLIBÁB ENEMIGO DEL VIENTO DE VÍCTOR RUIZ POR PAUL GUILLÉN


“Hay que tener presente que la era cristiana, igual que los aproximadamente dos mil años que la precedieron, constituye una rueda entera, y que cada mitad de ésta es una rueda entera, de manera que cuando cada mitad llega a su Fase 28 alcanza la Fase 15 o la Fase 1 de la era entera. Esto supone, por tanto, que la Fase 15 de cada milenio –para atenernos a la medida simbólica del tiempo- es la Fase 8 o la Fase 22 de la era entera, que Afrodita surge de un mar proceloso, que Helena no habría sido Helena de no ser porque Troya fue sitiada. La misma era no es sino la mitad de otra era más grande y su Fase 15 llega también en un período de guerra o turbulencia. El número mayor es siempre más primario que el menor precisamente porque lo contiene. Un milenio es la medida simbólica de un ser que alcanza su madurez flexible y luego se hunde en la vejez rígida”.

William Butler Yeats: Una visión (1928)


No quiero jugar el papel de adivinador o cartomántico, pero creo que, en realidad, el año 2007 será recordado como el año en que la nueva poesía peruana entró en su etapa de madurez, este año se han publicado por ejemplo: Horoskop de José Carlos Yrigoyen, Frágiles trofeos de Jerónimo Pimentel, Amórfor de Salomón Valderrama, Polisexual de Giancarlo Huapaya, El pequeño y mugroso pólack de Bruno Polack, Queridolucía de Rafael García Godos, Arte de nariz de Miguel Ángel Malpartida, entre otros, libros que postulan una poesía de alta calidad que se atiene a una tradición tan vasta como la peruana y que proponen nuevos derroteros y nuevas vías en la enunciación poética.

Víctor Ruiz (Lima, 1982) engarza su proyecto en el cruce de dos tradiciones una que proviene de cierta resonancia de la poesía francesa e italiana mediante la figura de Eielson (pienso en libros como Reinos o Habitación en Roma) y en cierta resonancia de la poesía anglosajona vía Rodolfo Hinostroza (aquí pienso en poetas como Eliot, Pound o Yeats). En ese sentido, algunas de las vertientes básicas de la última poesía peruana y que también detectó en Víctor Ruiz son: 1) poesía que habla sobre el entorno familiar como una carencia (aquí se despliega una fusión problemática entre el espacio de lo público y lo privado), 2) poesía relacionada con un retorno a lo mitológico, 3) preponderancia de lo metapoético, 4) unión de la poesía coloquial y la poesía barroca y/o hermética en un mismo discurso, 5) preponderancia del poema en prosa antes que en verso tradicional, 6) relación lúdica entre la ironía y la cultura, etc.

Uno de los conceptos claves que trabaja Víctor Ruiz en Délibáb enemigo del viento es el concepto de travesía de larga data en nuestra tradición poética nacional. Recordemos que el concepto de travesía, tanto ontológica como literaria, ha sido desarrollada por entre otros Martín Adán y Juan Ojeda, pensemos en Travesía de extramares y Arte de navegar. El concepto de travesía –que Héctor Hernández Montecinos intuye bien en el prólogo del libro- comporta varios elementos: uno de orden iniciático en la cultura y otro en la naturaleza, para el primer caso, traemos a colación el texto “Nostos” de Rodolfo Hinostroza y en el segundo nivel podemos mencionar la poesía de José Morales Saravia y cierto inicial Emilio Adolfo Westphalen. El eje de travesía donde mejor se acomoda Délibáb enemigo del viento sería el del orden iniciático en la cultura.

Detenernos a evaluar los epígrafes que abren el libro o acompañan algunos poemas o secciones tal vez iluminen sobre algunos vectores que propone el libro como lógica de sentido, por ejemplo, el epígrafe del poeta portugués Pedro Tamen que proviene de su Primer libro de Lapinova (1960) en una clara traducción del poeta español Ángel Crespo nos habla de la imposibilidad de la comunicación entre dos seres que tienen que aferrarse a las voces del viento: “Hoy el viento te traigo, sé de mí / que algo más darte no podría ser”, una de las constantes de Délibáb enemigo del viento es esta predisposición, en muchos de los poemas, de dirigirse hacia un “tú” relacionado con la figura de la amada.

Por otra parte, diremos que una de las ideas centrales de lo posmoderno es la duda, la perplejidad y la incertidumbre. En nuestro caso el primer poema de Délibáb enemigo del viento titulado “Nostos” nos instala en el relato de Ulises como símbolo del poeta que debe buscar su propio camino, pero este camino es incierto, inseguro, cargado de aparentes contradicciones, por eso, el poeta-Ulises nos dice en su enunciación: “Pero volví al cabo de veinte años / Pero no volví Eso también es verdad”. Esta duda nos habla de una desconfianza ante cualquier verdad universal, por ello, es pertinente hablar en este libro de conceptos como dialogismo, polifonía e intertextualidad que nos ayudarán a evaluar los vectores iniciales y secundarios por los que transita está poesía. Según Kristeva la intertextualidad consiste en que “todo texto se construye como mosaico de citas, todo texto es absorción y transformación de otro texto”. En concordancia con lo anterior, quiero recalcar el concepto de tránsito. Ésta no es una poesía que erige un “yo” monologante como eje duro de la enunciación poética, algunas veces asume mascaradas, toma voces, por ejemplo, en el poema “Sueño de Sancho”, pero lo importante y decisivo que percibo es que esta poesía ha bebido de diversas fuentes, pero ha sabido proponer un particular camino, es decir, cuando leo un texto de Víctor Ruiz ya desde su segundo libro se que lo ha escrito el poeta Víctor Ruiz. En Aprendiendo a hablar con las sombras si nos remitimos a las dos primeras partes: “Noche fatua” y “Cuando las hojas caen en primavera”, nos daremos cuenta del empleo de una poesía que trabaja con las sombras y otra poesía de estirpe solar, luminosa, esto me hace pensar en que el libro también pudo haberse titulado Aprendiendo a hablar con los muertos, por otra parte, el tópico del entorno familiar está muy presente: la madre como benefactora de la noche, la madre lechuza, el hermano muerto, el padre ausente, los fantasmas, la madre que se mueve entre dos espacios uno abierto y otro cerrado o si se quiere uno público y otro privado, pero la marca personal de Víctor Ruiz es una vuelta y revuelta sobre lo mitológico, sólo pensemos en el poema “Iniciación” que acaba con una sentencia formidable: “los dioses sólo pueden morir una vez”. La idea del poeta como dios, no tiene relación con la concepción de Vicente Huidobro, esta idea del poeta como dios nos remite más bien al mundo del gnosticismo. Quizás se pregunten porqué hablo del segundo libro de Víctor Ruiz si nuestro interés es analizar su tercer libro, simplemente es muy provechoso leer los dos libros juntos, porque según tengo entendido forman parte de una tetralogía. Quisiera recordar que muy pocos poetas peruanos han emprendido proyectos de tan largo aliento: un caso Javier Sologuren con su Vida continua, otro caso Enrique Verástegui con su Ética.

Si en las palabras iniciales de Aprendiendo a hablar con las sombras el poeta Rodolfo Hinostroza reparaba en que Víctor Ruiz tenía un registro variado desde los textos cortos casi ligados al hai-ku hasta los textos más largos de carácter hímnico finalizaba diciendo que sus textos: “nos hacen presagiar una nueva e importante voz en la poesía peruana una vez que haya adquirido la madurez que sólo los años pueden dar”. A mi entender esta madurez se logra en muchos de los poemas de Délibáb enemigo del viento.

Retomando nuestro análisis sobre los epígrafes podemos decir que el epígrafe inicial no es nada gratuito, dice: “Anduve por estos caminos / los he contemplado vivos”, son unos versos de Ezra Pound, pero no se tratan de versos escogidos al azar, se trata de los dos versos finales del poema “Provincia deserta” que a su vez es el último poema del poemario Lustra de Pound, y todos sabemos lo que para Víctor Ruiz significa Lustra, pero además en este poema Pound nos habla del mundo provenzal y algún lector despistado se preguntará porqué Víctor Ruiz un poeta peruano habla de Provenza, simplemente los caminos de Víctor Ruiz son símbolos de la cultura de todos los tiempos, por eso, se atreve a partir de Pound y continuarlo, en ese sentido, Délibáb enemigo del viento sería una prolongación de Lustra, no hablo de copia, influencia o algo por el estilo, hablo de un espíritu compartido. Igual ocurre con La tierra baldía, aserto que revisaremos más adelante.

El poema “Llegando a Lausanne” se inicia con un epígrafe “He do the police in many voices”, se trata del nombre que inicialmente T. S. Eliot pensaba ponerle a La tierra baldía, ya sabemos la intervención decisiva de Pound en el texto final. Recapitulemos para Víctor Ruiz dos figuras centrales de la tradición poética occidental son Pound y Eliot, luego veremos como se suma una tercera presencia no menos importante: el poeta irlandés William Butler Yeats. Retomemos el poema “Llegando a Lausanne” de entrada nos remite a varios hechos de Eliot, como sabemos el poeta norteamericano tuvo que abandonar sus labores de banquero por un desorden nervioso, y tuvo que ir a Lausanne (Suiza) a ser tratado por un médico, allí escribió 19 páginas de La Tierra baldía, otro hecho que apunta el poema de Víctor Ruiz es que hace referencia directa a un libro de Eliot de 1939: El libro de los gatos prácticos del viejo Possum. En apariencia, este Possum es el personaje que narra el poema. Los versos finales dan una imagen sobre la catástrofe de la guerra: “Sin embargo, huí de mi Señor y busqué refugio / en Laussane, en el verano del 21. / Cuando escribí una historia que, a mi pesar, / hablaba de la esperanza / y las manos unidas al final de cada batalla”. Esa esperanza que propone es la poesía en contra de la guerra. En ese sentido, este poema que tiene una carga mitológica muy fuerte se engarza con el presente y el pasado.

La figura de Perceval fue utilizada por Eliot para hablarnos de la leyenda del Santo Grial y del Rey Pescador, en el Castillo del Grial habita este rey: “la tierra baldía, la tierra estéril, es la tierra del Rey Pescador enfermo. El Grial no deja de ser esa constante búsqueda de los seres humanos de una respuesta, de una solución para el vacío, sea esta respuesta mítica, trascendente o terrena. Eliot traslada el mito al mundo de entreguerras. El drama de la profunda soledad y desarraigo del hombre contemporáneo se apoya simbólicamente sobre esta tierra estéril por la que vagan gentes desorientadas y desesperanzadas”. (La Tierra Baldía: Un Palimpsesto del siglo XX por Olga Osorio. http://www.ucm.es/info/especulo/numero20/eliot.html)

El poema de Víctor Ruiz “Llegando a Lausanne” es interesante, porque nunca queda, realmente, claro quien es el que habla, si el viejo Possum, Eliot, Perceval o quizás las múltiples voces se confunden. Aunque me inclinó a pensar que el poeta hace hablar a Eliot en este poema no estoy del todo convencido que se produzca o bien polifonía o bien mezcla de historias en una misma voz. Y ahí reside la grandeza de este poema. Como cualquiera de estos poemas reclama un estudio particular. Demanda cada poema un ensayo aparte y esto es síntoma de la profundidad y el alcance del proyecto de Délibáb enemigo del viento.

Un epígrafe del poeta chileno Gonzalo Rojas abre la sección “Una isla” se trata de un fragmento del poema “Contra la muerte” y dice: “Me río / de ir a buscar tan lejos la explicación del hambre / que me devora, el hambre de vivir como el sol / en la gracia del aire, eternamente”. El poema nos habla del desengaño que significa la vida “normal”, esta sección está en concordancia con este aserto, tanto en los poemas “Isla de Pascua” y “Primera tarde”, en el primero la idea de un eterno retorno y en el segundo la tristeza y la figura de la madre: “Mi madre pregunta por mi tristeza / y la tristeza hace mucho tiempo se ha ido”. Si bien es cierto que en Délibáb enemigo del viento la figura de la madre está presente, esta figura ya no es tan benefactora como en Aprendiendo a hablar con las sombras. El siguiente poema de la sección está dedicado al poeta colombiano Juan Manuel Roca y se llama “La farmacia del ángel”, titulo homónimo de un texto de Roca, estos dos textos tanto el de Ruiz como el Roca nos hablan de la farmacia, donde ese gran monstruo Georg Trakl se habitúo al cloroformo. El poema de Ruiz nos habla específicamente de Grodek, agosto 1914, lugar al que fuera llevado Trakl para combatir en la guerra, hecho que lo horrorizo y no tuvo otro remedio que suicidarse mediante una sobredosis de cocaína. El siguiente poema está dedicado al chileno Óscar Hahn y se llama “Preposiciones” y dialoga con uno de los más conocidos textos de Hahn me refiero a “Fragmentos de Heráclito al estrellarse contra el cielo”, cito unos versos del chileno: “No nos bañamos dos veces en el mismo río / No entramos dos veces en el mismo cuerpo / No nos mojamos dos veces en la misma muerte”, se trata además de un poema sobre el tiempo, el movimiento, fundamentalmente, sobre el desarraigo y sobre el exilio. Víctor Ruiz se vale de la fórmula “Nadie habita el mismo cuerpo dos veces” para hablarnos también del desarraigo, el exilio y el olvido con la figura de Lázaro y del amor con la figura de la amada.

Antes había dicho que me parecían los referentes poéticos de este libro, por un lado, Pound, Eliot, Hinostroza, Eielson, pero creo que tan determinante como ellos o quizás más es William Butler Yeats en un poema titulado “Piensa en su pasada grandeza cuando formaba parte de las constelaciones celestes”, el poeta irlandés menciona que se convirtió “en un hombre enemigo del viento” y justo ese verso es el que abre la sección “Último goce” y es que da el subtítulo al libro de Víctor Ruiz, como sabemos Yeats, en apariencia, es un poeta anclado en el pasado, pero esa vuelta al mundo céltico le sirve para hablarnos del presente, ese es el mismo camino de Víctor Ruiz. Uno de los poemas de Yeats que quiero mencionar es “No habrá segunda Troya”, como símbolo de una realidad latente la cual se debe incendiar, sabemos que Yeats formó parte un tiempo de la secta ocultista El Amanecer dorado, percibo en este libro algunas concordancias con este tipo de pensamiento mágico, alquímico y mitológico.

Otro de los poemas donde el poeta se vale de un título utilizado antes por otro poeta es Ozymandias, se trata de un poema de Shelley, por su parte Ruiz construye un texto donde hace converger la figura de Ozymandias y la del poeta inglés. Me interesa remarcar este tipo de procedimientos o bien es polifonía o bien textos, donde se mezclan historias, esta mezcla de historias podría relacionarlas con las versiones paganas que luego han sido fundidas con el cristianismo, o tan bien se asume una careta como un monólogo dramático, en esto, hay variedad en el registro, uno de los poemas, donde existen estas ambivalencias es “Simón el mago”, cuenta una de las varias historias sobre Simón que era un mago convertido al cristianismo, luego trató de comprar a los apóstoles para que le dieran el poder de transmitir el Espíritu Santo, ante la negativa de cumplir su deseo, Simón sobrevoló sobre Roma para probar sus poderes divinos los apóstoles rogaron a Dios que lo detuviera, Simón cayó y fue apedreado. De este tipo de mundo ambivalente que se encuentra en el cruce de varias historias, voces e imaginarios es del que nos habla Víctor Ruiz.

Una de las figuras centrales de Délibáb enemigo del viento es la figura de Marianne, que dialoga con la Mariena del poema “Globe Trotter” de Washington Delgado: “¿Mariena, Mariena? ¿Quién es Mariena? / Suspendida está en el aire, lejos de este desierto / y yo nunca la he visto”. En esta penúltima sección “Tres poemas finales a ella” se incluye el texto “Otra vez el sol” que juega claramente con un texto titulado de la misma forma por José Carlos Yrigoyen, el poeta de Lesley Gore en el infierno nos dice dirigiéndose a una muchacha llamada Greta “entonces fue que comprendí mi error: / el sol estaba a mi lado, aquí en esta cama, en este lugar”, Víctor Ruiz se dirige en su poema a Marianne para decirnos: “No se confundan, / Marianne nunca fue Sol. / Pero las sombras lejos de ella / son impensables”. Se produce una clara diferencia a nivel perceptivo, en ese sentido, Délibáb enemigo del viento es un poemario solar y luminoso que prepondera la figura de la amada como uno de los ejes centrales de la enunciación poética.

Délibáb enemigo del viento tiene como último poema el texto titulado “El pozo del infierno”, que era como Pound llamó al sanatorio Saint Elizabeth en Washington, donde fue encerrado porque el imperialismo yanqui lo considero mentalmente insano, enfermos ellos por cierto, nos habla de varios hechos relacionados con Pound y Eliot y, por coincidencia, sugiere también la presencia de Dante y Arnaut Daniel en concordancia con los Cantos y La tierra baldía. Finalmente, por todo lo expresado, saludo, fervientemente, este libro de madurez, que viene a instalarse como uno de los mejores libros de poesía peruana publicados en este año 2007.


Paul Guillén
Palabras leídas en el C. C. de España el 29 de noviembre de 2007.

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